Naruto No me pertenece
Capítulo 10: Búsqueda
Estaba feliz, demasiado feliz, la sonrisa en su rostro parecía no querer abandonarla. Desde exactamente 3 meses, sus usuales días oscuros eran ahora más claros. El equipo 9 estaba de regreso en acción y había algo en hacer misiones, que siempre la hacían tener una gran sonrisa. No eran misiones muy complicadas, desde búsqueda de mascotas, entrega de información y trabajos manuales, la fuerza ninja de Konoha era su principal fuerza laboral. Pero era mejor hacerlo con…amigos.
La palabra era tan emocionante que con solo pensarla su interior se calentaba.
Raiden y Natsu eran sus amigos.
Ir de misiones era tan genial, ellos solían regañarla con cariño, abrazarla o darle palmaditas en la cabeza, siempre le llevaban comida.
Era feliz.
Como no lo había sido nunca.
El pueblo claramente aun no la aceptaba y tenía que soportar sus miradas de odio, pero al lado de sus compañeros era demasiado fácil.
Incluso si en esa última misión, habían terminado en el barro los tres juntos, con Kakashi extrañamente limpio. Regresar a la aldea con una sonrisa mientras sus compañeros se quejaba, era tan relajante. Habían tomado un baño en un rio cercano, pero aún era necesario algunos otros 3 baños para que su pelo volviera a la normalidad.
—¿Cómo es que estas limpio?—gruño de forma molesta Natsu a Kakashi, quien la ignoro para leer su libro.
Intercambio una mirada divertida con Raiden, lo cual la hizo sonreír en su interior.
Algo tan simple como intercambiar una mirada con alguien y que te entendiera, era tan emocionante como las primeras veces que paso. Al menos había dejado de disculparse por todo, como paso cuando Raiden le dijo que eran amigos, su temor por hacer algo equivocado y que la odiaran, la hizo actuar algo torpe. Disculpándose cada cinco segundos por las cosas que hizo, ambos fueron pacientes en explicarle que no dejarían de ser amigo por eso.
Igualmente ella era alguien tímida por naturaleza y algo temerosa, por lo cual no es que pudiera bromear como Raiden y Natsu hicieron entre ellos, pero si podía compartir a su lado.
Al final Kakashi les dejo irse sin dar el informe, claramente para escapar del escudriño de Natsu.
—Cobarde—musito la niña por bajo antes de voltear a verlos—¿Vamos por ramen?—cuestiono emocionada.
No es que fuera la comida preferida de Raiden o de Natsu, en general los chicos solían comer otras cosas, pero ellos sabían que era su comida preferida. Sus ojos se iluminaron antes de asentir emocionada, ganando miradas divertidas de sus compañeros.
Hubiera dado un paso a Ichiraku, cuando un destello amarillo la hizo detenerse, con una gota de sudor en su nuca. Vio miradas de fastidio de Raiden y Natsu, antes de ver a sus rodillas donde un niño se encontraba sujetándola con fuerza.
—Naruto—saludo al niño que alzo la vista, con los ojos de cachorro más adorables del mundo.
—Hina-nee juega conmigo—hablo el niño con una gran sonrisa.
Ah.
Una gota de sudor corrió por su nuca al ver la mirada de muerte de Raiden y Natsu al niño. Esto era común, Naruto esperándola en la entrada de la aldea, para que jugara con él, quejándose que pasaba mucho tiempo de misiones o entrenando, mientras Raiden y Natsu se quejaban del niño que era hijo del hokage que no los dejaba actuar como equipo.
Era una pelea divertida.
Nadie había peleado nunca por su atención.
—Vamos a ir a comer Ramen, más tarde jugaremos juntos—intento calmarlo, pero sus ojos se llenaron con lágrimas de cocodrilo.
Ella sabía que eran falsas.
Pero aun así.
Alzo la vista con culpa a Raiden y Natsu, la segunda bufo fastidiada.
—Puede venir—hablo Raiden con una sonrisa resignada.
Ella sonrió igual.
Mientras los tres caminaban a Ichiraku, con Naruto en sus hombros, hablaban sobre la misión y se la explicaban al niño. Este reía divertido, mientras le abrazaba la cabeza diciendo que pronto se haría un ninja como ellos.
Era curioso.
Esa misma escena parecía repetirse cada día.
Los cuatro juntos comiendo en algún lugar de Konoha, ella se rio cuando los cuatro estaban comiendo.
Ella era feliz así.
.
.
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—Una misión clase C—hablo Raiden el día siguiente tomando el papel que Kakashi les había dado.
Ella lo miro de reojo al igual que Natsu. No es que les molestara tener una misión real para variar, pero después de la masacre del clan Uchiha, ella era la única en enfrentarse a enemigos fuertes. Claro que el enfrentamiento con Zabuza y Haku fue casi unilateral, pero ella había estado entrenando con fuerza. Su puntería había mejorado mucho como su resistencia.
Pero ocupaba mejorar en algún jutsu.
Raiden tenía una ventaja con el Sharingan, Natsu estaba iniciando con Jutsu de fuego.
Ella no quería quedarse atrás.
Estaba segura que en términos de fuerza bruta ella ganaba, pero era principalmente por la fuerza de Kurama en su cuerpo y el chacra casi ilimitado que poseía. Aun así tenía dificultad para hacer varios jutsus que sus compañeros ya dominaban a la perfección. Podía subir árboles y caminar en el agua (le había costado más tiempo que a sus compañeros), también su puntería era casi tan buena como la de Raiden.
Pero ella quería destacar en algo.
Ser buena.
Esta misión era de búsqueda, el Hokage en persona estaba muy interesado en que trajeran de regreso a la mejor ninja médico de la aldea. Lo cual era curioso, no había alguna necesidad para una en este momento, pero parecía que el Hokage ocultaba algo.
No es como si les fuera a decir de todas maneras.
Miro preocupada como la anterior ubicación del médico Tsunade estaba cerca del territorio de Kumo. Leves recuerdos de cuando era una niña y habían intentado secuestrar a su media hermana la inundaron.
Vio de reojo a Kakashi, pero como siempre, era un hombre que no podía leerse fácilmente.
—Iremos junto al equipo 4—hablo este rascándose la nunca.
Una rama se rompió con fuerza, tanto Raiden como ella vieron preocupados a Natsu, que mantenía una expresión estoica, pero en sus manos estaba una rama (bastante gruesa) con la que había estado jugando, ahora rota por la mitad y levemente incinerada.
El equipo 4 era el equipo de su hermano mellizo.
Ambos niños se escalofriaron al recordar el rencor con que Natsu solía hablar de su hermano, las pocas veces que este era necesario mencionar. Hinata también se escalofrió por su otro acompañante, Megumi, la niña que fue su autoproclamada rival en la academia, no la había visto desde su ingreso como ninja, pero tarde o temprano tendrían que verse.
La último miembro del equipo era Rigel, una niña que era muy seria, pero que juraba que había visto en ocasiones de lejos en el restaurante de Ichiraku.
No eran…malas personas.
Era mejor que trabajar con completos desconocidos…suponía.
Pero con Natsu.
Raiden, Kakashi y ella se escalofriaron cuando la rama literalmente se hizo cenizas.
Este viaje sería muy largo.
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Naruto miro enojado cuando Hinata llego esa mañana a casa, diciendo que en la tarde partiría de misión. Había regresado el día anterior y ya estaba de nuevo fuera de la aldea, en lo que parecía, ser un viaje demasiado largo. Su madre no había prestado mucha atención, ya que el aviso era para él. Miro a la niña mayor con ojo llenos de reproche a lo que ella sonrió amablemente antes de acariciar su cabeza, haciendo que su enojo fuera un poco menos leve.
Hina-nee era la persona más genial que conocía Naruto después de sus padres. Era una ninja súper fuerte y le gustaba pasar tiempo con él, no le trataba con sumo respeto como la mayoría de los aldeanos y le hacía sentir calidez en su interior. Era la niña más bonita que conocía, incluso más guapa que Sakura-chan (su compañera de academia), cuando Hinata sonreía (últimamente era más normal) parecía que todo a su alrededor se iluminaba.
Le gustaba estar a su lado.
Era…correcto.
Había aprendido hace poco esa palabra, era como si estar con ella fuera algo bueno para él. Su padre le había explicado varias veces que Hinata tenía un pasado difícil y que su amistad sería buena, su madre no le alejaba de ella, lo cual también parecía ser un punto positivo a su sobreprotectora madre.
Hinata también jugaba mucho con él, juegos que Sasuke no le gustaba o sus compañeros en la academia parecían jugar por compromiso, Hinata se reía de sus chistes y le abrazaba cuando él quería un abrazo. Comían juntos en ocasiones y salía con ella, incluso con los molestos de sus compañeros.
Por eso odiaba cuando se iba por mucho tiempo.
Hizo un puchero.
Hinata hizo su rostro más cálido antes de agacharse a su altura.
—Las misiones son parte de la vida de un ninja, cuando seas un ninja tendrás que hacer también largas misiones, te prometo que regresare antes que te des cuenta—explico por bajo, no viéndolo tanto como un niño, que no merece saber nada.
Era sincera.
Ella también cumplió todas sus promesas con él.
Apretó los labios viéndola con decisión, no le gustaba ser fuerte, le gustaba que otros hicieran lo que él quería…pero por Hinata.
—Voy a esperarte—indico como si fuera lo más normal del mundo.
Ella sonrió alegre en respuesta, viéndose muy bonita. Una idea llego a su mente, mientras tomaba la mano de la niña.
—Cuando yo vaya de misiones largas…¿También me vas a esperar?—cuestiono de repente algo tímido.
Cuando él tenía que esperar a Hinata, siempre pensaba en ella y todo a su alrededor parecía algo aburrido. Se preguntó si algún día faltara su persona, Hinata llegaría a extrañarlo como él siempre pasaba con ella.
Un dedo meñique se posó frente a él, haciéndolo parpadear confundido.
—Es una promesa—aseguro ella con una sonrisa, que el imito con una grande antes de aceptar el meñique de ella.
Una promesa.
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Desde el primer encuentro del equipo 9 con el equipo 4, todo había ido de forma asombrosa, pero dejando de largo el sarcasmo, Hinata estaba algo preocupada. Incluso entre su sensei Kakashi y la sensei del equipo 4 Anko, las cosas no parecían del todo…amigables. Aki había estado con el mentón en alto, sin decir alguna cosa grosera, pero con esos ojos dorados brillantes de orgullo que la hicieron sentir algo intimidada. Megumi por otro lado no dejaba de saltar emocionada de verla y a su lado Rigel estaba tranquila con una sonrisa tenue en sus labios.
El viaje había comenzado en el peor de los silencios, que incluso ella, alguien tímida por naturaleza, sentía que se iba ahogar en cualquier momento.
Lo peor era Natsu, la niña parecía desprender un aura negra que mataría a alguien.
—Veo que te has hecho fuerte Hinata, como era de esperarse de mi rival—fue Megumi quien rompió el silencio a unas dos horas del viaje, cuando la tensión parecía asfixiar a ambos equipos.
No es que le gustara hablar con Megumi, su pequeño trauma de la infancia de la niña siguiéndola para enfrentarla, siempre la dejarían temerosa a su lado. Pero viéndola más de cerca, no parecía saltar sobre ella como antes, su cabello naranja era ahora por sus hombros un poco más largo y ojos brillantes de color verde, algo más maduros.
Megumi nunca la había visto mal, incluso cuando estaba enojada por no pelear con ella.
No parecía mala persona.
Le sonrió levemente.
—También parece que te hiciste fuerte, Megumi-san—expreso con algo de formalidad, haciendo a la niña soltar una gran carcajada.
Le palmeo la espalda tan fuerte, que se tambaleo un poco.
—No me llames con tanta formalidad, somos rivales Hinata, no puedo esperar por un enfrentamiento entre ambas—dijo la niña con una gran sonrisa.
Era contagiosa.
De reojo noto la mirada fulminante de Anko en su persona, no pudo evitar que su sonrisa se volviera algo melancólica. Los adultos siempre solían verla de esa forma, sobre todo los sensei, quienes sabían de la verdad en su interior.
Aun así.
Quiso pensar en algún día, practicando con Megumi, sería interesante ya que ella era buena en artes de taijutsu, tal vez ella podría experimentar en esa rama.
—Por favor Megumi, eres buena y no te rebajes al nivel de la última en su clase—fueron las palabras frías y duras de Aki que vinieron frente a ella.
Ahhh.
Últimamente había recibido tanta atención, positiva, de alguna forma de sus compañeros de generación, que había olvidado que algunos claramente no la querían. Dolió, pero no dolió tanto. Rápidamente tuvo que unirse a Raiden que estaba deteniendo a Natsu de sacar algún arma para irse contra su hermano.
Megumi vio de mala forma a su compañero.
Pero sorpresivamente fue Rigel la que hablo.
—No deberías decir eso Aki, Hinata podría ser una caja de sorpresas—fue lo que dijo la niña sin dejar de sonreir tenuemente.
Aki bufo.
Raiden y Hinata intentaban detener a la Natsu de matar a alguien.
Kakashi suspiro.
Anko bufo.
Y aún faltaban 7 días de viaje.
.
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Fue luego de 6 días de viaje, que por fin llegaron al país del rayo, donde no solamente fue casi imposible pasar, no dejaron de ser mal vistos. Si bien era claro que tenían una misión y que no se alejarían mucho del borde, los ninjas no dejaban de verlos mal. El hokage había estado trabajando tanto en una alianza con Kumogakure, Hinata se preguntó levemente si sabría de qué tan mal iría eso en la vida real, cuando los miembros del país del rayo, claramente parecían despreciarlos a todos.
Fue algo extraño, pero internamente gratificante, que la gente no solo la viera mal a ella, si no que a sus compatriotas de la misma forma.
Ella no era la rara ahora.
Todos lo eran.
Después de mediodía llegaron al último pueblo donde fue vista Tsunade. De forma desinteresada Anko les dijo que era mejor separarse en equipos para buscar a la mujer o algún rastro de ella para seguir. Fue casi cómico cuando Kakashi eligió a Natsu como compañera y Anko tomo a Aki, claramente con la intención de separarlos lo más posible. Megumi sonrió cuando Rigel fue su compañera y ella por ende termino con Radien.
Con la vista de ambos sería fácil encontrar alguna pista.
—Esto es un sector rojo de la ciudad—dijo ella con una sonrisa algo tensa luego de quince minutos de caminar.
No podrían entrar casi a ningún lado, solo habían burdeles o casinos por todos lados. La mayoría para su suerte, parecían ser viajeros de todos lados, por sus tonos de piel, acentos y rasgos físicos. Ellos habían decidido quitarse los protectores ninja para mejorar su suerte.
Raiden suspiro igual de cansado que ella.
—Según la información Tsunade es aficionada a las apuestas y tiende a cambiar su apariencia—musito este algo frustrado.
Eso no sería fácil.
Era más fácil buscar el gato del señor feudal del país de fuego, que esto, pero era una misión clase C y ellos darían lo mejor de ellos por lograrla.
—No será fácil de encontrar, pero debe haber alguien que escuchara sobre alguien aficionado a las apuestas…también dicen que ella suele ser problemática—añadió recordando el leve resumen de Kakashi a su persona.
Sonaba como alguien peligrosa.
Pero no eran quienes para juzgar en ese momento.
—Tampoco creo que la mayoría aquí le dé información a personas de nuestra edad, así que tendremos que robar información—exclamo Raiden encogiéndose de hombros.
Asintieron viéndose fijamente antes de comenzar a caminar, pero no bien caminado 5 metros, un sonido de golpe hizo que Hinata viera a su derecha, antes de recibir el impacto de un cuerpo sobre el suyo. Sintiendo la falta de aire, balbuceo y movio sus pies comidamente, antes que el peso fuera extraído. Pestañeando sorprendida, miro incrédula a la mujer que había estado frente a ella. En realidad no era una mujer, poseía tal vez unos 15 a 16 años, perolo que la hizo pestañear fue su color de cabello.
Un rojo profundo.
Muy oscuro y brillante que nunca había visto.
—¡TU!—grito alguien a lo lejos, se medió incorporo confundida.
Pudo notar mejor a la chica que había caído sobre ella. Pelirroja con ojos perlados de un extraño tono celeste. Lleva un kimono de batalla celeste con obi amarillo con un símbolo algo esférico que nunca había visto. Además de una falda corta, medias red y botas shinobi de caño alto. Lleva en ambas muñecas pulseras que parecían compartimiento para pequeños rollos de papel. Sellos probablemente.
La chica parecía seria ante el otro individuo.
Cuando ella giro el rostro.
Todo en su interior se congelo.
Ropas ninja de Kumogakure, una apariencia física de una mujer de 19 años, larga cabellera rubia atada en su espalda. Sus ojos eran de un azul con verde, tan oscuro que parecía negro. Pero no era su apariencia de ninja, que fuera un ninja de kumogakure o la forma peligrosa de verla. Fue que cuando sus ojos hicieron contacto, un palpitar apareció en su interior, mientras Kurama confirmaba algo…imposible como improbable.
Pero real.
Estaba frente a otro Jinchuriki.
—Es la portadora del biju de dos colas—fue la voz fuerte de Kurama en su interior.
Su mano viajo de forma involuntaria a su porta Shuriken y su cuerpo se tensó.
Todo a su alrededor parecía congelado y supo que estaba perdida ante la media sonrisa de la mujer, que solo libero una parte de su chacra, para hacerla temblar aterrorizada en su posición sin moverse. Era diferente que con Gaara, el niño que apenas estaba haciendo un lazo con Shukaku, con esta mujer era diferente.
Ella no era una niña asustada de su poder como Gaara.
No era alguien tampoco como ella que apenas si puede usar el chacra de Kurama.
No.
Ella estaba entrenada, ella sabía usar la bestia, algo dentro de ella gritaba que esta batalla estaba perdida antes de iniciar. La seriedad de Kurama en su interior, también fue una muda advertencia. No era como con Shukaku, esto era peligroso.
Estaban en mal terreno.
En mal momento.
Esto no debía pasar.
Una sombra frente a ella, la hizo pestañear confundida, viendo como la anterior chica sobre ella, ahora estaba frente a su persona extendiendo una mano como si fuera a protegerla.
—Yugito-san, nuestra pequeña discusión es entre nosotras…estos niños no tienen nada que ver—hablo la chica con voz seria y peligrosa.
Una mano en su hombro la hizo ver a Raiden también a su lado, con una expresión seria en la mujer rubia.
La mencionada Yugito solamente sonrió de forma algo felina, antes de cruzar sus brazos de forma indiferente. Parecía que toda intención de ataque se había ido, pero su interior no dejaba de estar alerta. La mujer camino ignorando como todos se tensaron, antes de pasar de forma descuidada a la chica que intento protegerla y poner una mano en su mentón.
Raiden estaba por lanzarse al ataque, cuando ella hizo una seña con la mano para detenerle.
Él no era contrincante para un Jinchuriki.
¿Qué hacía un jinchuriki en esta zona?
Miro su protector como ninja, que mostraba que era parte de los ninja de kumogakure.
Carajo.
—Jinchuriki—dijo Yugito con cierto interés, Raiden como la nueva chica se tensaron, el primero alerta al 1000 por ciento y la otra mujer claramente sorprendido.
Ya sabe, recordaba esos días donde su estado era un secreto, ahora parecía que cada nueva persona a su alrededor, se daba cuenta de que era ella.
—Me pregunto si tu aldea es tan estúpida como para hacerte venir a Kumo en tu estado, ni siquiera pareces controlar a la bestia—continuo hablando la mujer con genuina sorpresa.
Apretó los dientes.
Kurama dentro de ella comenzaba a enojarse.
Pero ocupaban soportarlo.
Para su sorpresa Yugito solo la soltó de forma aburrida, antes de bufar cruzando los brazos sobre su torso. Su mirada ahora era aburrida, digna de un ninja, pero por alguna manera la hizo suspirar aliviada. Algo había visto esa mujer en sus ojos, pero ahora parecía más tranquila.
—No pareces querer matarme—musito sin poder evitar el sarcasmo en su voz.
Su primer encuentro con Gaara había sido todo un desastre, por algún motivo había esperado que se repitiera, pero esto estaba saliendo mejor de lo que esperaba.
Esta arqueo una ceja.
—Kumo está en relativa tranquilidad con Konoha, una lucha sería estúpido e imprudente—hablo señalándola a ella con cierta nota de sarcasmo, ojala Gaara hubiera pensado como esta en un principio—no es como si los jinchuriki se vieran muy a menudo, siempre es importante ver a tu posible enemigo para conocerlo—añadió esta con una sonrisa algo más peligrosa.
Le dio un escalofrió, pero termino aceptando en un leve asentimiento.
Por un momento la idea de una amistad se formó antes de pensarla bien, ambas eran jinchuriki, le gustaría que eso significara una especie de amistad. Pero por algún motivo este no parecía ser el caso.
—Yugito-san es tan adorable, aunque es raro ver a otro jinchuriki y mucho más fuera de su aldea—hablo la chica de pelo rojo viéndola con interés.
Se tensó nuevamente.
No se suponía que muchos supieran de su estado.
—¿Dónde están mis modales?—hablo está golpeándose la frente— mi nombre es Honomi Yuna, pero pueden decirme Honomi o Hono-neesama la increíble ninja errante que viaja por las cinco naciones ninja—dijo de forma algo teatral, antes que de la nada Yugito le estampara un golpe en la nuca que la hizo caer al suelo.
Raiden y ella vieron todo confundido.
—También pueden decir que es una pobre estafadora que me debe dinero, alégrate que B no te pide el dinero que le pediste prestado, pero yo no me quedare atrás—gruño está claramente enojada.
Honomi levanto la cabeza del suelo viéndola resentida y con manchas de suciedad en todo su rostro.
—Eso es cruel Yugi-chan, pensé que éramos amigas—
—Por mi muérete—
—No seas mala, solo llevo unas semanas en Kumo, deberías abrazarme por no verme hace tanto—
—Mejor te mato yo misma—
Honomi salto para esconderse detrás de los niños, quienes vieron todo con una gota de sudor cómicamente saliendo por su nuca. Claramente ambas eran mayores que ambos, pero todo esto parecía una extraña comedia frente a ellos, que por algún motivo estaban involucrados en esto.
—Eto—dijo de repente algo tímida mientras levantaba su mano.
Ambas mujeres voltearon a verle con curiosidad.
—Sé que no nos conocemos hace mucho y que no tienen por qué hacerlo…pero estamos buscando a alguien—hablo Hinata tímidamente rascando su mejilla algo sonrojada.
Yugito alzo una ceja.
Honomi ladeo el rostro.
Raiden suspiro.
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Raiden sabe que las mujeres son extrañas, su madre es un claro ejemplo de eso, a veces está feliz, otras triste, unas parece que te va matar, otras grita sobre la inutilidad del consejo. Su madre le recuerda mucho a Natsu, ambas con temperamento fuerte y mujeres de tener en cuidado. Las chicas de la academia eran así o peor, la mayoría gritando detrás de él, haciéndolo correr para que no le quitaran su ropa o saltar mejorando sus habilidades de escape. Incluso ahora que es gennin, tiene que correr de algunas.
Hinata si bien es un caso diferente, también es extraña. Ignorando la bestia asesina de su interior, su forma tímida y sumisa de ser, es un contraste para el enojo e ira que puede soltar cuando esta acorralada. Si bien Natsu es también su compañera y la considera una gran amiga, Hinata es especial. Ella tiene ese poder, de hacer querer que la protejas, cuando sonríe, como se alegra por cosas pequeñas, su forma adorable de ser cuando sus ojos brillan por cualquier cosa ridícula.
Él quiere protegerla, porque es su camarada y tiene esa aura de necesidad de ser protegida, aunque en realidad puede darte una patada si te pasas.
Aunque se sorprende que no solo Natsu y él fueran afectados.
Esa chica Honomi y la tal Yugito, quienes parecían ser ninjas de kumo, al menos una de las dos, habían aceptado con realtiva facilidad ayudarles en su búsqueda.
Lo cual era bizarro.
Pero no lo más raro que había visto.
Tal vez que Yugito fuera una jinchuriki también, sumaba algo de rareza a la situación. Pero en el mundo ninja, en realidad no habiá cosas muy normales.
Aun así no pudo evitar fruncir el ceño al ver como Honomi y Yugito parecían al lado de la niña, llenándola de atención.
Molesto.
En la aldea Hinata generalmente era ignorada, por lo cual generalmente su atención era eclipsada par Natsu y él, intento no incluir a Naruto, la bola amarilla hija del hokage que también robaba atención de Hinata. Pero compartirla con otras personas.
Su madre decía que era muy egoísta.
Pero Hinata era su camarada y de Natsu, ellos la compartían, otras personas.
Molesto.
—Soy jinchuriki desde los dos años—decía Yugito calmadamente sorprendiendo a Hinata.
—Yo soy desde los 4—anuncio está emocionada.
Quiso golpearse contra una pared por ambas, se supone que resguardar información a otras aldeas, es siempre una forma de victoria, tener esa carta oculta que te salvara al final, parecía no ser importante para ambas mujeres.
Miro de mala forma a Hinata, quien parecía bastante relajada a su lado, entrecerró los ojos viéndola con sospecha. Sus pensamientos se detuvieron cuando la chica Honomi bajo sus pasos para estar a su lado. La vio de reojo sin terminar de confiar en ella, molesto por la facilidad con la que Hinata claramente les había dado la bienvenida.
—Luces celoso—hablo la chica con una sonrisa divertida.
La vio de mala forma, antes de rodar los ojos.
No iba hablar con ella, no la conocía y no estaba interesado en que pudiera ofrecerle. En las misiones no deberían confiar en otros, mucho menos cuando estaban en un terreno peligroso como Kumogakure.
La sonrisa de Honomi se extendió.
—No deberías estar celoso, es normal que seamos unidos con personas que tengan factores en común con nosotros—dijo la chica con un dedo en alto.
El la vio fijamente con mirada fría, causando que la chica congelara su sonrisa.
—No confió en ti…sabes demasiado y eres el enemigo desde mi perspectiva…te asesinare si intentas hacernos algo—señalo este con voz cortante.
Honomi rio nerviosamente, antes de detenerse, haciendo que el chico le imitara contra su voluntad.
Se sorprendió de verse bastante lejos de la ciudad. Pero estaban cerca de algunos establecimientos, donde uno en específico tenía un gran escándalo en su interior. Noto como Yugito suspiraba antes de tomar a Hinata del cuello de su camisa, como si fuera un cachorro, apartándola de golpe de estar frente a la puerta, donde una bola humana salió casi corriendo, para ser detenida por otra persona.
Una chica con apariencia de adolecente, cabellera rubia y ojos chocolate, sonreía divertida cuando un hombre frente a ella tenía los brazos cruzados. Era claramente un habitante de Kumogakure, con la piel morena y cabellera rubia, tenía una mirada peligrosa en sus ojos.
Noto como la adolecente miraba sobre su hombro, algo curiosa de verlos.
—Vaya Darui, supongo que encontraste a Tsunade antes que nosotras—hablo Yugito de forma aburrida.
¿Tsunade?
Raiden miro sorprendido a la chica, que no parecía mayor de quince años, sonreír divertida antes de ponerse de pie moviendo su cabellera.
—Tsunade-sama, no es justo que me deje a merced de Yugito-nee—hablo Honomi con diversión, causando que Tsunade rodara los ojos fastidiada.
¿Eh?
Raiden pestañeo confundido.
La mujer legendaria como médico ninja, héroe de una guerra y claramente varios años mayor que ellos, estaba ahí sin lucir mucho mayor que ambos genin y con apariencia algo descuidada.
Volteo a ver a Hinata.
Ella le vio sorprendido.
Bueno…esto era un avance bastante grande, pero todo parecía muy…raro.
Continuara…
Me gusta la idea de que encuentren a una Tsunade con apariencia joven, en el anime mencionan que ella solía usar una apariencia de diferentes edades y quise explotar esa idea. Nuevos OC salieron en este capítulo, pero serán explotados más adelante. También se une otro jinchuriki a la trama, pero no está interesada en la lucha sin sentido. Es interesante ver las posibles reacciones de los jinchuriki, fuera de un ambiente de guerra.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
