Naruto No me pertenece
Capítulo 13 : entrenamiento Uzumaki.
El entrenamiento con Honomi era, en una palabra, desgastante. Una parte de Hinata no podía evitar estar feliz, era lo que siempre quiso durante años, un maestro que le ayudara a mejorar. Solamente que Honomi tomaba el concepto de entrenamiento y lo hacía casi en una matanza que la dejaba en las tardes sin chacra y energía para nada. Según la misma Honomi comento, ella tenía sangre Uzumaki, pero sin entrar en detalles o responder a sus dudas sobre que significaba exactamente ser un Uzumaki.
La entreno.
Sobre todo, sus cadenas de chacra.
Si bien las cadenas de chacra solían salir sin su voluntad en momentos de vida o muerte, Honomi quería enseñarle a usarlas por su propia cuenta. Lo cual era algo bastante más complicado de lo que pensaba que era, ya que siempre fueron muy espontaneas.
Además de incluir entrenamiento en sellado.
Ella no estaba interesada en el sellado, pero Honomi dejo en claro que era una necesidad.
—Ese es un sello de primer nivel, tus líneas están mal y esta curva hará que explote en tu rostro—había dicho cuando vieron el primer día de sellos.
Lo cual es ridículo.
Ella no sabía nada, no es que fuera natural y efectivamente el sello exploto en su rostro.
A solo 3 semanas de entrenamiento, Hinata temía seriamente si sobreviviría. Lo peor es que era un entrenamiento 24/7 lo que la dejaba casi siempre cansada y durmiendo apenas cinco horas antes de algún entrenamiento estúpido de la chica.
Había escuchado brevemente de Natsu, un día que la vio cerca de los campos de entrenamiento, sobre que Raiden había despertado. No comento nada más que ocuparon ninjas para retenerlo, pero que todo estaba bien y había partido a un entrenamiento con Kakashi. Se sintió desanimada de no haberlo podido ver, pero el saber que estaba sano y salvo, fue suficiente por el momento.
Claro que en esa charla no paso más de unos minutos, antes que Honomi la arrastrada sobre su voluntad para seguir entrenando.
Gaara parecía preocupado en su espacio mental por su desgaste, en cambio Yugito parecía animar el entrenamiento espartano. Yugito sin duda era una adición poco común a su grupo de personas recurrentes, si bien al inicio la joven parecía reticente a unirse a sus llamados no directos, con unos cuantos días y algunas bromas, tanto Gaara como ella habían aceptado a la jinchuriki rubia como otro miembro mas de la pandilla.
No es que Yugito hablara mucho de su aldea o vida personal, no enseñaba mucho sobre su entrenamiento, solo se sentaba ahí a escucharlos.
Y estaba bien.
Se sentía todo correcto.
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—¿Misión?—pregunto Hinata cuando Honomi literalmente le tiro una mochila diciendo que se irían de misión unos días.
No sabía que le parecía más sorprendente, el no seguir entrenando o tener que hacer una misión cuando ella claramente quería enfocarse en el entrenamiento. Lo cual ella no se quejaba, tener alguna otra cosa que hacer, incluso aunque fuera caminar largas distancias para llegar a su posible misión, sonaba mucho mejor que tener que entrenar un día más con ella.
Honomi parecía leer su mente, ya que una sonrisa perturbadora inundo su rostro.
—Tsunade ocupa unos materiales y ocupa una escolta, ambas fuimos seleccionadas—dijo la chica de cabello rojo de forma algo dramática. Hinata sintió una gota de sudor correr por su nuca—Hable con Minato-nii y me pareció una gran oportunidad para ver como fluye tu entrenamiento—añadió de forma un poco más victoriosa ahora.
¿Cómo fluye?
Bueno fluye como un carajo, aunque claramente Hinata había aprendido a no exteriorizar sus pensamientos negativos si no quería recibir un castigo físico con más entrenamiento.
Sin lugar a duda su desempeño físico tenía mejoras. Pero en lo demás no sentía que hiciera una gran diferencia.
Pero nuevamente, no es que fuera a decirlo en voz alta, antes de que Honomi la tomara del cuello como un gato y la arrastrara a lo que suponía era la entrada de la aldea. Le hubiera gustado despedirse de Natsu y Raiden, pero esperaba que estuvieran en un entrenamiento mejor que el de ella.
Al final no tenía gente de que despedirse, aunque fuera de misión, algo deprimente, pero en el camino podría hablar con Yugito y Gaara, sobre no poder contactarlos tan a menudo.
En la entrada Tsunade, aun siendo una versión juvenil de quince años, las esperaba de forma aburrida. Hinata había visto como en ocasiones otras personas comentaban sobre que Tsunade debería verse de forma adulta, a lo que ella los ignoraba olímpicamente. No le molestaba, para ella, verla de forma juvenil era refrescante. A mayoría de adultos parecían siempre verla con odio.
—¡Hinata-chan!—escucho una voz que detuvo a Honomi justo cuando llegaron al lado de Tsunade, que en lugar de reconocerlas pareció fastidiada de verlas.
El sonido no vino de la voz de Tsunade.
Giro el rostro confundido, antes de pestañar confundida al ver a Mikoto caminar rápidamente a su lado, con Sasuke del otro lado quien hizo una leve sonrisa al verla. Eso era bueno, el niño siempre parecía tan solo y alejado, que ver que aun sonreía era bueno.
Ignoro que era el mismo niño que quería casarle con su hermano.
—Mikoto-san, Sasuke-kun—hizo una pequeña reverencia al verlos, alegre que Honomi le diera un poco de libertad para hacerlo.
Su cuello lo agradecía.
No había visto a la mujer desde la cena con los Namikaze, pero en general ella había sido muy amable con ella. Incluso cuando camino para estar frente a la mujer, noto algunas miradas inquietas de los aldeanos, que le hizo suspirar.
—Me alegra llegar a tiempo, quería darte esto para que llevaras a la misión, puede que duren unos días—hablo colocando un paquete en sus manos.
Miro atentamente el paquete, sintiendo de inmediato el olor a comida casera y onigiris. Un sonrojo se posó en sus mejillas y comenzó a sentirse algo nerviosa. El vago recuerdo de Kushina-san dándole comida, pero ignorándola mientras lo hacía, fue muy chocante con la mirada sonriente y maternal de Mikoto.
Era.
¿Extraño?
Sabia que debía decir algo, pero se sentía, inquieta y vulnerable.
—Arigato—susurro por bajo apretando la caja contra su pecho, con un temor infantil que se retractara.
Pero no lo hizo.
Mikoto permaneció con su sonrisa amable, que le hizo avergonzarse un poco más.
—Oka-san es buena cocinera, pero yo ayude con los onigiris—dijo de pronto Sasuke con el mentón arriba de forma orgullosa por su trabajo.
Alegrándose del cambio de tema, se agacho a su altura con una sonrisa leve en su rostro, feliz de ver como su atención hizo avergonzar a Sasuke un poco. No ser la única avergonzada era algo reconfortante.
—Deben estar deliciosos, voy a disfrutarlos mucho en el camino, gracias por tu ayuda Sasuke-kun—le alabo con alegría.
Era como Naruto, siempre queriendo ayudar a su forma.
El niño pareció feliz.
—Cuídate mucho—dijo Mikoto cuando la despidió desde la entrada.
Sonrojada y avergonzada, se despidió con una sonrisa mientras Honomi intercambiaba algunas palabras con Tsunade.
Es la primera vez que alguien le decía esas palabras al irse de la aldea.
La sonrisa nunca abandono su rostro.
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El camino fue un claro silencio por parte de las tres femeninas, Honomi miro de mala forma a Tsunade, queriendo que la mujer interactuara con Hinata, quien claramente estaba disfrutando de un tiempo libre de entrenamiento. Tsunade había estado preguntando vagamente por la niña, por lo cual ella había tenido la gran idea de traer a Hinata con ellos, ignorando que principalmente iba a ir ella sola. No fue tan difícil amenazar al consejo que aun tenia las dudas de su persona.
El vago recuerdo de un viejo del consejo atado con cadenas de chacra, siempre la alegraría a ella.
Un Uzumaki puede controlar a otro Uzumaki.
El pensamiento hizo que sus pasos se hicieran un poco más lentos.
Honomi no había esperado que todo pasara como paso. En el momento en que descubrió que Hinata era de la sangre Uzumaki, se había congelado y alegrado por partes iguales.
Ella era lo que buscaba.
Su madre era Tena, Uzumaki Tena, una prima lejana de Kushina la esposa del Hokage de Konoha. Su madre siempre le contaba historias sobre los Uzumaki, fue ella quien le enseño todo sobre sellados ya que ella había sido un ninja activo cuando paso la destrucción de su clan. Su padre Honomi Heero, había sido parte del clan de los samurái, un antiguo y fuerte guerrero que se había enamorado perdidamente de su madre al verla.
Historia 100% romántica y recomendada.
Hubieran vivido una vida feliz de no ser por Akatsuki, uno de esos bastardos había matado a su familia hace algunos años, dejándola sola y abandonada.
Honomi había aprendido a sobrevivir con los trucos que sus padres le enseñaron, robando algo de comida y convirtiéndose en una viajera errante. Siempre había querido ir a Konoha, para conocer a la familia de la cual su madre le contaba.
Pero conoció primero a Hinata.
Y sintió miedo.
Miedo de llegar a ser rechazada como ella, toda su vida desde la muerte de sus padres, el mundo parecía rechazarle. Incluso aunque sonreía y seguía a otros, nadie parecía quererla realmente.
¿Sería algo Uzumaki?
Cuando llego a Konoha, el esposo de Kushina le había explicado la vida dura de Hinata. La cual era el triple de difícil, excluyendo el simple hecho de ser una jinchuriki. Todos parecían odiarla por algo que no era su culpa. Incluso cuando se presentó frente a Kushina, esta no quiso verla. Aunque la mujer debía tener sus razones y que ella le gritara que era una zorra no fue el mejor inicio.
¿Por qué abandono a la niña?
No se suponía que eran familia.
Un clan.
Minato, el Hokage, un hombre fuera del tema Uzumaki la había tratado mejor que su familia. Incluso aceptándola como un ninja de Konoha, aunque ella no buscara eso.
Si era sincera, Honomi no sabe que busca, su familia está muerta, su propia sangre parece ignorarle. Pero había algo en esa niña, la oscuridad dentro de la inocencia que presentaba, que le hizo querer seguir al lado de la niña. Tal vez era su propio egoísmo, la niña parecía tan desesperada de atención y ella quería que alguien se uniera a ella por un lazo que había muerto hace tanto.
Incluso no podía hablarle de la verdad, incluso no podía explicarle ni sabe dónde empezar.
Como explicarle que es un Uzumaki.
Cuando ni ella misma está segura.
—Sensei—habla la voz de Hinata y ella salta levemente en su camino.
Se ha detenido sin darse cuenta.
Mira de reojo como Tsunade al menos tiene la decencia de detenerse. Viéndola de reojo con un leve reconocimiento en sus ojos.
Había seguido anteriormente a Tsunade porque ella es nieta de una Uzumaki, porque de alguna estúpida forma su interior le dice, que comparten algún lazo sanguíneo. Su deseo de tener lazos en este mundo, de no dejarse llevar por una ola de completo odio. Fueron lo que la hicieron seguirla como un perro bajo la lluvia durante meses.
Mira a Hinata.
Sus ojos de sincera preocupación.
—Estaba pensando en el almuerzo—dice soltando una leve risa.
Hinata parece mortificada por sus palabras sin sentido y Tsunade la ve con clara incredulidad.
Pero no importa, lo importante es llegar a Iwagakure.
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El camino es silencioso nuevamente, excepto por alguna tontería de parte de la mocosa Honomi, algún comentario algo triste de Hinata y su mutuo silencio. Llegar a Iwagakure no fue un problema, aunque todas tenían un aspecto joven, no tuvieron inconvenientes con los bandidos. Tsunade no puede decir que le gusta Iwa, en realidad no le hubiera gustado llegar a una aldea cercana de no ser necesario. Pero ocupa ciertos ingredientes para manejar el caso de Kushina.
Suspira mientras ve como Honomi habla con el dueño de donde dormirían esa noche. Se habían desecho de sus bandas de ninja y parecían más que todo civiles en un viaje normal. Aun asi había comenzado a sentir algo en el ambiente, que le decía que no estaban del todo seguras.
Mira de reojo a la niña Hinata.
Los destellos de Hana brillando en su mente, sonriendo al lado de Sakumo y el resto de su equipo, bailotean vagamente. El recuerdo de su mismo sensei indicando que al igual que Kushina, Hana también había sido un familiar lejano.
Se pregunta si Sarutobi sigue pensando eso.
Una mujer como ella que lo ha perdido todo.
Esa niña no es nada.
Pero aun así en ocasiones, no puede evitar pensar en ella, recordando a su propio hermano, recordando tiempos felices.
Recordando a Dan.
A veces en el viaje ve a la niña, ve al demonio al cual todos odian, pero también ve la torpeza de esta. No hace nada, no se acerca, intenta ignorar a esta niña gritándole que salve a su amigo. Intenta ignorarla lo más que puede. Pero de una extraña y silenciosa forma no puede.
Que extraño poder manejaba.
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Tiene que ir al baño.
Hinata despierta a media noche con ganas de ir al baño y no puede odiarse más, porque acepta que, aunque Honomi la trata como mocosa al igual que Tsunade, ambas le advirtieron que fuera al baño antes. En su defensa no tenía ganas en ese momento y ahora si las tiene.
En realidad, Hinata no le gusta Iwa, todo parece café y montañoso, solo encuentra rocas y tierra, nada como la aldea de Konoha llena de vegetación. Es un poco similar a Sunagakure, no puede evitar notar con cierta nostalgia.
Kurama le ha advertido desde que llegaron a este territorio que algo no está bien en el ambiente, ella también puede notarlo y sabe que tanto Honomi como Tsunade, han sido más tensas desde el primer día de viaje. Por lo cual su alerta incrementa al tiempo que sus nervios.
Ella ha luchado anteriormente, pero en su mayoría es con el chacra de Kurama, tampoco siente que avanzara mucho en su entrenamiento.
Ignora todo mientras camina a los baños seleccionados, solo para detenerse confundida cuando antes de abrir la puerta, una mano también sujeta la manecilla. Alza la vista confundida, solo para notar unos ojos oscuros viéndola con enojo. La persona que la ve, es una niña de su edad, de cabello corto de color oscuro como sus ojos, que viste ropas que claramente son de ninja.
Comienza a sudar nerviosa recordando que técnicamente no deberían estar aquí como ninjas.
Son civiles.
En una misión.
Pidió una disculpa mental al Hokage al saber que su misión estaba a punto de ser un fracaso total.
—Mira niña no te metas en mi camino que tengo que ir al baño—gruñe con un aura enojada la chica que le acaba de llamar niña.
Aunque claramente parecen ser de edad similar, o incluso ella un año mayor.
Pero es un ninja.
De Iwa.
Con un suspiro alza sus manos en son de paz, haciendo que la niña entrara rápidamente al baño, lo cual supone que debía ser una emergencia. Para su desgracia los baños están en la zona publica, casi fuera del hotel, que no era hotel y que apenas tenía un cuarto disponible para ellas.
La ciudad es pequeña en realidad, no es tan grande y los aldeanos claramente no le gustan los extranjeros.
Parece que ninguna aldea le gustan los extranjeros.
Tomo asiento un poco cerca del baño, aun sintiendo las ganas de ir, pero respetando la privacidad de la chica dentro del baño. ¿Era una chica? Ahora que lo pensaba, parecía tanto chica como chico, pero de un mal humor. Por una vez quiso encontrar a alguien que fuera amable y tranquilo en su vida.
Pero con su suerte.
Aunque estuviera dentro de sus pensamientos, su cuerpo tan acostumbrado a las excentricidades de Honomi a todas horas, pudo saltar de puro instinto a la derecha y rodar al suelo, para evitar la bolita blanca que cayó al suelo, antes que una explosión hiciera que la tranquilidad de la noche, fuera remplazado por gritos de personas desesperadas y olor a humo.
"Tanto por una noche normal" pensó brevemente con Kurama que pareció suspirar con ella.
Cuando volvió a saltar sobre sus pies, sus instintos claramente activados e ignorando la necesidad previa de querer ir al baño. Busco a su atacante, solo para notar que la persona en realidad no la estaba viendo exactamente a ella. El chico rubio un poco mayor que su persona, la miraba con una ceja arriba y vistiendo una extraña ropa de color negro con nubes rojas.
Lo miro confundida.
Este pestañeo.
—No eres Kurotsuchi ni ese viejo armadillo rojo—hablo el chico con voz claramente sorprendida.
Lo vio casi indignada.
Esta era la primera vez que habían intentado matarle que no era por su persona, sacando una kunai de su bolsillo que ahora siempre llevaba con ella, miro de forma amenazante a la persona rubia frente a ella. Todas las personas rubias en su vida, sin duda tenían algún problema mental.
Pero eso de querer matarla.
Aburrido.
Kurama dentro de ella, pareció complacido con el cinismo con que estaba manejando la situación. Una parte de ella también pareció complacida con todos esos "entrenamientos" con Honomi que parecían más bien intentos de asesinato, que parecían haber despertado esa parte dentro de ella, casi animal, que actuaba por instinto.
—No es amable de tu parte intentar matar a un civil—dijo con voz fría y calculada.
En ese momento se preguntó.
¿Cuándo dejo de tener miedo en una pelea?
Un vago destello de su primera pelea, viajo a su mente, muy diferente de ella aterrada temblando a la chica con mirada fría de ahora.
—Un civil no tendría un kunai con su persona—hablo extendiendo una mano frente a él, que parecía tener una boca en la palma.
La miro asombrada, sin haber visto eso antes.
Pero antes que una pelea iniciara, el rubio se congelo antes de ser enviado violentamente contra una pared por un destello rojizo. Sin pestañear volteo a ver a la persona ahora frente a ella, aunque tanto verlo, era imposible, con toda esa armadura roja que cubría su cuerpo y el extraño gorro sobre su cabeza.
Era enorme.
—Viejo—gruño el tipo rubio saliendo como si nada de la pared donde se había impactado.
¿Viejo?
Miro nuevamente al sujeto a su lado, antes de sentir nuevamente un palpitar en su interior y la sensación de frio recorrer todo su cuerpo. La reconoció como una alerta de Kurama y no pudo evitar que el kunai se apretara con mucha más fuerza en sus manos.
Sus ojos se entrecerraron cuando los ojos del sujeto (lo único visible de su apariencia) la vieron con igual reconocimiento.
Jinchuriki.
Esto no era bueno.
Ningún jinchuriki era igual, si bien Gaara era su amigo y Yugito parecía tolerarla, no podía decir lo mismo de los demás. Además, el estado de alerta de Kurama, era mayor al notar que era un ninja quien estaba frente a ella, un ninja claramente mayor que su persona y que parecía mil veces mucho más experimentado que Yugito.
Una pared de rocas que esquivo el chico rubio, hizo que pestañeara ya que había pasado entre el nuevo jinchuriki y ella.
Vio alarmada a su derecha, para notar a la chica que le quito la opción de ir al baño, ver con una mueca de odio a el rubio quien sonreía divertido.
—Deidara—gruño la niña, que ella estaba casi segura si era niña.
—Rayos ver a tu tío y a una mocosa llorona, supongo que es mi despedida—hablo el sujeto rubio antes de aparecer un pájaro de…
¿Masa blanca?
Y desaparecer volando, dejándola confundida por el rápido giro de los acontecimientos, la pelea estúpidamente corta y sin sentido, además de una forma de jutsu que nunca había visto. Sin duda Iwa era un lugar poco convencional que no conocía anteriormente.
La niña parecía dispuesta a correr, pero fue detenido por la mano del tipo de armadura roja.
—Han-sensei debemos ir tras Deidara, merece pagar por lo que hizo a Iwa—grito la niña claramente furiosa, pero el hombre no la veía.
Solo la veía a ella.
Hinata trago saliva, sintiendo sus ganas de volver a ir al baño regresar.
—¿Sensei?—volvió hablar la niña más confundida, antes de verla de reojo.
Ella no dijo nada.
¿Debería? Le pregunto mentalmente a Kurama, pero este en su mente solo tenía los colmillos afuera listo para una pelea con un jinchuriki.
Trago saliva.
Esto no iba a terminar bien.
Pero detuvo sus pensamientos cuando una nueva sombra apareció frente a ella, con una estatura similar y de cabellera rubia problemática. Tsunade se puso frente a ella de brazos cruzados, sorprendiéndola de que saltara en su defensa y pareciera calmada frente a un jinchuriki claramente más experimentado que su persona.
—Veo que Iwa mantiene a su jinchuriki, a pesar que los registros te ponen como desaparecido, Han—hablo Tsunade con calma.
¡LO CONOCE!
Su mente grito alarmada, antes de notar como la niña de cabello corto ahora la ve con una clara advertencia de que está a punto de tirar a matar, solo siendo detenida por el hombre de armadura roja, para su gran suerte.
—Tsunade—musita este en un vago reconocimiento.
Pero parece que no hay batalla.
Hinata quiere vomitar.
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Tal parece que la persona que van a buscar, en realidad era el mismísimo Han. Lo cual hace que Hinata sienta que esto es ridículo y que llevar a un encuentro de dos jinchurikis es estúpido. Pero Honomi y Tsunade parecen comentar que ella ya había conocido a Yugito, lo que le hace ganar una mirada curiosa de Han y una de muerte de Kurotsuchi, que descubre que es la nieta del actuar Tsuchikage, que si es una chica y que ahora conoce información confidencial que ningún otra aldea debería conocer.
Que dos jinchurikis (no les cuenta sobre Gaara, no es estúpida) se conocen de aldeas parcialmente enemigas.
—No dirá nada, estamos de incógnito también—musita Han con tranquilidad y una indiferencia, que la hacen tragar nerviosa.
Yugito era comunicativa.
Gaara era tímido.
Pero Han es una persona completamente cerrada al vacío que te da nervios.
Sus ojos no muestran emociones, más que el odio o la molestia, pero no se ha lanzado a la lucha. Tal parece que anteriormente Tsunade le había ayudado en una situación, por lo cual está trayéndole ingredientes para sus medicinas, de forma extraoficial.
El Hokage y el Tsuchikage seguramente pegarían el salto al techo de saber que sus 2 jinchurikis están en una conversación, parcialmente tranquila.
—Entonces también eres un jinchuriki— explica Kurotsuchi de forma aburrida.
Siente que se escalofría, en medio de la noche, en una posada que ahora está levemente destruida por la anterior lucha y cuyos propietarios están pidiendo mucho dinero por su estadía.
—Hai—responde vagamente viendo a Han de reojo.
Un hombre grande, imponente y que parece tener control de su bestia, ya que no se comporta como Gaara y muestra un aura.
Imponente.
—¿Eres la nieta del Tsuchikage?—dice Honomi sentada a su lado, claramente trasnochada y sin haber despertado por el escándalo—escuche que generalmente los bijus permanecen en la familia de los kages, pero no pensé fuera cierto—musita viendo a ambos de forma intermitente.
Kurotsuchi voltea el rostro molesta, Han no parece hacer ningún movimiento.
—Es su tío, recuerdo que el pequeño Han siempre fue muy violento—hablo Tsunade con una risa divertida.
La imagen del hombre imponente, siendo violento en su juventud, pareció calzar perfectamente en la mente de Hinata.
—¿Lo conocías?—comento Honomi curiosa a Tsunade, esta asiente.
—En la última guerra tuvimos un encuentro, con ella y sus dos compañeros—explico Han en una de las pocas palabras de esa noche.
Guerra.
No pudo evitar escalofriarse ante la implicación y notar que frente a ella Kurotsuchi tampoco parecía muy cómoda con el nuevo tema.
Ellas no han vivido la guerra.
Aun…dice una voz susurrante a su oído.
—Fue una batalla bastante pareja, tomando en cuenta lo joven que eras en ese entonces—hablo Tsunade restándole importancia a un asunto claramente importante.
Traga saliva, sin poder aguantar más.
Levanta la mano.
Todas las miradas rápidamente viajan a su persona con incredulidad, curiosidad, molestia e indiferencia. Pero es algo que no soporta más y debe decir.
—O-Ocupo ir al b-baño—tartamudea con un ligero color rosa en sus mejillas.
Tsunade bufa, antes de soltar una carcajada, Honomi sonríe nerviosa, Kurotsuchi la mira con incredulidad y Han, solo la mira de forma estoica.
Entre risas Honomi le dice que vaya y ella prácticamente corre.
No aguantaba más.
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Tsunade escucha brevemente, ya que brevedad es la palabra que mejor describe a Han, sobre los detalles de su viaje. Sobre el encuentro con Deidara, que según palabras de Han, forma parte de una organización un tanto desconocida y con potencial peligroso. Ve el dolor en los ojos de la nieta de Tsuchikage ante la mención del tipo de cabellera rubia. Lo que le sorprende es la sinceridad con la que admiten sobre esta asociación. Sobre todo, cuando Han comenta que no cree que pueda ser solamente peligroso para Iwa.
Una mala espina se forma en el interior de Tsunade, le gustaría que Jiraiya estuviera aquí, ese hombre solía tener una fuente de información sobre esta clase de cosas.
Pero hace tiempo que no ve a ese viejo verde.
—Puedo notar que faltan unas de las raíces que te solicite—comenta viendo la mochila y rebuscando entre los ingredientes.
Han no suelta ninguna exhalación, pero ve los ojos de Kurotsuchi fruncirse. Claramente, aunque en sus ojos se puede notar cierto grado de parentesco, la niña aún tiene un largo camino para convertirse en un ninja que controle sus emociones.
—Kurotsuchi las perdió—dice Han con calma, mientras la mocosa se sonroja de indignación.
—No es mi culpa que Nii..—se detiene antes de ver un leve dolor registrarse en su rostro—que ese rubio explotara el baño donde deje la mochila con las raíces—gruñe con clara molestia.
Tsunade prefiere ignorarlas y seguir con su bebida, antes de notar de reojo como Honomi parece tener una idea con ojos brillantes.
Siente que es una mala idea.
Cuando abre la boca.
Efectivamente lo es.
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Kurotsuchi sabe que debe estar pagando algo que hizo en su anterior vida, no solamente su padre le ordeno que siguiera a Han-sensei, sino que también se topan con Deidara en medio del viaje. Quien no dejaba de hablar sobre el arte, el orgullo de esa estúpida organización y buscar la paz. Alguien que busca la paz no lanza bombas de esa forma claramente y deja varios heridos como la noche anterior. Lo odia con verlo, odia lo que significo en su vida y odia que este ignorara su pasado solamente para buscar…lo que fuera que buscaba.
Casi lo odia tanto como Han.
El jinchuriki de su aldea.
Han era un hombre peligroso, el cual su abuelo prefiere mantener alejado, incluso aunque fuera su propio hijo. Al menos eso es lo que conoce por parte de su padre, Han es su medio hermano, cuya madre murió poco después de su nacimiento. Según le han contado, la madre de Han había sido la anterior jinchuriki de la bestia de cinco colas. Por ende, su hijo que había sacado su sangre y la fuerza de su abuelo, se convirtió en jinchuriki casi después de su nacimiento.
Odiaba a ese hombre por el simple hecho que la bestia dentro de él, cuando estuvo en uno de sus anteriores portadores había sido desatada una vez en Iwa.
Tantas muertes.
Eso había dejado a Iwa débil durante la primera guerra. Esas bestias eran incontrolables y había atacado a los suyos, la propia aldea que los había acogido. Incluso una vez cuando Han estaba en medio de una pelea que desato parte del poder en su interior, había herido a su madre, un gran ninja de Iwa.
Ocasionándole la muerte.
No lo perdonaría.
No podría.
Lo odiaba.
Odiaba a Han.
Odiaba la bestia que era.
Odiaba a todos como él.
Por eso cuando a esa perra de cabello rojo se le ocurrió que ella volviera a la montaña donde estaba la raíz que perdió (aunque técnicamente no era su culpa) quiso gritarle que no era nadie para ordenarle. Pero la mirada fría de Han la hizo callar, ya era suficientemente malo que compartiera sangre con la persona que mato a su madre, que además de eso fuera su tío y por ultimo…que tuviera que ir con otra idiota como él.
Cuando Hinata Uzumaki llego del baño, fue recibida por una maleta de parte de la pelirroja, quien le indico que era su turno de ponerse al día y fue enviada junto a su persona, aunque claramente no era necesaria. La niña confundida acepto ya que la montaña no estaba más que a dos horas de viaje, pero de forma lenta detrás de ella.
Era igual que Han.
Había escuchado rumores de Konoha, de una bestia que había masacrado la aldea hace algunos años.
Era difícil de poner a esa niña que se acababa de tropezar con sus propios pies, con la misma bestia que mato a tantas personas.
Pero no debe confiarse.
Nunca.
Detiene sus pasos cuando cerca de llegar a la cima de la montaña, donde estaba la planta con la raíz, una extraña e inusual lluvia comienza a caer. Bufa sabiendo que eso retrasara su camino y terminan acampando brevemente en una cueva cercana. Las lluvias en Iwa no suelen durar mucho tiempo, además, esta parece inusual.
Mira a la niña a su lado viendo con intensidad la lluvia.
Bufa de forma ruidosa, sinceramente esta misión iba horrible.
—K-Kurotsuchi-san—llama la niña con su nombre y lo aborrece, ella no tiene derecho de llamarla por su nombre—siento mucho que tengamos que ir juntas, sé que somos de aldeas diferentes, pero prometo hacer lo mejor para conseguir las raíces—dice la niña de forma tímida y con mejillas sonrojadas.
Le da una mirada de desprecio. Le da un punto por no ser tan antipática como Han, pero de igual forma verla de esa manera, tan adorable y amable, le hacen querer vomitar. Ella ha visto a Han en pelea, ha visto a ese hombre convertirse en una bestia.
Hipócrita, grita su mente y aparta la vista.
—Odio a los de tu tipo, me parecen despreciables—dice con voz fría viéndola a los ojos.
Nota como sus ojos se abren impresionados, claramente sorprendida y dolida por sus palabras, pero luego ve que algo cambia. Una extraña oscuridad y entendimiento, que la hacen ver como una persona mucho mayor de lo que debe ser.
Se perturba un poco por eso, solo lo admite para sí misma.
La jinchuriki deja de verla y ve ahora la lluvia con nostalgia.
No ha dicho nada malo, en su aldea todos odian a Han, todos odian a los jinchuriki, ella no está mal. Aun así dentro de ella, no puede evitar sentir algo parecido a la culpa, al ver emociones casi humanas en la bestia a su lado.
—Entiendo—musita la chica—bueno en realidad no te entiendo, jamás podre entender porque otros me odian sin conocerme. Pero supongo que es algo común, he vivido toda mi vida de esa forma, no puedo decir que me sorprende como antes—admite la niña casi con resignación.
Kurotsuchi mira como la lluvia se detiene, fue una extraña e inusual lluvia momentánea.
Curioso.
Le hubiera tomado más importancia de no ser por las palabras de la chica.
—Ahora entiendo más sobre Han-san, su mirada solitaria debe ser causa de su aldea—susurra antes de salir y continuar con el camino dejándola atrás.
Ella se molesta y casi se pone furiosa.
Esa mocosa habla como si supiera algo de su aldea.
Cuando ella no sabe nada.
Molesta.
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Odio.
Desprecio.
Rechazo.
A veces Hinata piensa que se ha acostumbrado y se da cuenta que aún falta mucho por entender. Que no solo su propia aldea la odiara, que otras aldeas también la van a odiar por la misma razón. En muchas ocasiones se pregunta porque pasa eso, no tiene nada malo ser un jinchuriki, no es que ella lo hubiera buscado. Kurama es su amigo, si bien se ha equivocado, cuando le tienes paciencia, en realidad es alguien preciado para ella.
Todo este odio entre bestias, jinchurikis y la humanidad.
Es ridículo.
Es casi tan fácil odiar a la humanidad por el simple hecho que la odiaban a ella. Pero entonces recuerda a Natsu, Raiden, Megumi, Shun, Ana, Rigel, Yuki, Naruto, Sasuke, Mikoto, Itachi. Un sorprendente número de personas que no parecen odiarla, que son normales, donde ahora también incluye a Honomi y Shibi Aburame.
No todos son malos.
Pero luego se encuentra gente como Kurotsuchi que sin conocerla le llegan a odiar.
Es decepcionante.
Mira a la niña de pelo negro sacar raíces y la imita, sabe que no está segura de cómo hacerlo o si lo hace bien, pero prefiere hacer algo. La niña la ignora y eso está bien. El valle que estaba en la cima de la montaña está lleno de árboles y plantas, lo cual parece un pequeño paraíso entre tanta roca.
Ingresa las raíces dentro de su mochila, notando para desconcierto, que sus raíces son pequeñas y torcidas en comparación de la otra niña.
No se ha puesto el sol, por lo cual podrán volver ese mismo día.
Menos tiempo juntas.
Genial.
—Entonces aquí es donde estaba la princesa de Iwagakure—hablo una voz desde lo alto y Hinata se detuvo.
Alzo la vista al mismo tiempo que Kurotsuchi, para ver a una chica de cabellera castaña corto sobre sus hombros, con sombras en los costados de sus ojos y ropas de colores de Iwagakure. No parecía ser nadie conocida, pero por la forma en que estaba en el árbol, supondría que era un ninja.
Vio de reojo a su compañera en esta misión, que había ignorado olímpicamente a la nueva protagonista de la escena.
—Listo ya podemos irnos—le indico a ella ignorando a su camarada de Iwagakure.
Una gota de sudor corrió por su nuca.
—Maldita—gruño la chica antes de saltar frente a ellas.
Sostuvo con fuerza la maleta con raíces que tenía, ya que era su misión. Antes de ver de reojo a Kurotsuchi quien rodaba los ojos viendo a la chica frente a ella.
— Suzumebachi no tengo tiempo para hablar contigo, estoy de misión—hablo la chica en tono mordaz.
Parecía ser su tono para todos.
Noto de reojo como la chica frente a ellas se crispaba.
—No actúes de esa forma tan fanfarrona, no eres la única familia del tercer Tsuchikage, mis hermanos y yo somos familia del primero—hablo esta con odio en su voz.
¿Ha?
No entendía del todo la situación, pero sentía que, si eran familia de alguna forma, pues eso explicaría por qué ambas estaban tan locas.
—Como si me importara—dice Kurotsuchi de forma aburrida.
Es cuando lo ve. Es casi miniatura volando donde Kurotsuchi, pero por alguna razón se ve tan claro en su mente que la kunai vuela de su mano matando a la pequeña abeja que se dirigía de forma directa al cuello de la chica. Kurotsuchi rápidamente también lo nota, luciendo claramente enfurecida, pero no con su persona, nota algo ya que vuelve a ver a Suzu con furia,
—¿Vas a traicionar a Iwa?—gruñe ella ahora con enojo.
La mujer de cabellera castaña sonríe de forma divertida.
—Quiero algo que tienen en su poder tu familia, un pergamino, si tengo que atraparte y usarte como cambio…¿Por qué no?—habla haciendo unos rápidos sellos con sus manos y que varias abejas aparecieran de la nada.
Abejas.
¿En serio?
Eran tan pequeñas que sería un problema luchar contra ellas. También algunas mantenían veneno que podría paralizarles y sabe ella, que luchar contra un tipo de bichos es peligroso. Había visto anteriormente al clan Aburame en acción y son terroríficos.
Ve el rostro de Kurotsuchi con la misma duda mental cuando una oleada de abejas aparece, que ella detiene con una pared de roca, que las abejas eluden fácilmente.
Entonces al ver que son demasiadas para un pequeño Kunai.
Toma del brazo de la chica antes de empezar a correr. Siente la mueca de asco, pero como es un ninja lo suficientemente claro para seguirla y comenzar a buscar ideas mientras eluden al enemigo.
Los insectos son un problema, demasiado pequeños y escurridizos para tratarlos como una lucha frontal. Se gira rápidamente tomando un sello que saco de una de sus bolsas que tira sujetado de algunos kunai al suelo. Estos rápidamente hacen una pequeña explosión con fuego, que mata algunas cuantas abejas pero que no detiene al enjambre.
Rayos, ocupa mejorar esos sellos.
La explosión fue muy pequeña.
—¡Ese es tu plan!—grita Kurotsuchi a su lado y roda los ojos.
—Estoy aprendiendo aun sellos—se excusa antes de sentir la primera picadura en su brazo.
Es dolorosa, demasiado, lo que la hace ver que su teoría del veneno es comprobada por el método de prueba. El dolor quema por dentro y la hace gemir y agradeciendo que fue en su brazo, no en su pierna, ya que eso hubiera provocado que cayera al suelo.
Un gemido a su lado le indica que Kurotsuchi fue también picada.
Gime por bajo al saber que hasta ahora Honomi solo le ha enseñado lo que es sellado y el manejo de cadenas de chacra, si supiera algún jutsu de fuego (ignorando que no sabe si es su naturaleza o no) hubiera rostizado a todas las abejas. Pero sus armas serian inútiles contra tantas abejas.
Kurotsuchi tropieza, ella se congela cuando la ve en el suelo.
Rápidamente ignorando que no son ni de la misma aldea, se coloca frente a ella solamente con una kunai en su mano, sintiendo como dentro de ella Kurama quiere sacar todo su chacra para detener sus lesiones, pero aun con su chacra, no podría proteger a la chica detrás de ella.
Piensa.
Piensa.
Piensa.
¿Qué puede hacer?
Un destello llega a su mente, uno sobre su padre viéndola con molestia el día que fue expulsada del clan Hyuga. Recuerda bien esos ojos pálidos, esa forma despectiva de verla, esa necesidad de llorar cada que ve alguien del clan Hyuga cerca.
Esos ojos que todo lo ven.
No sabe exactamente cómo funciona, si debería haber tenido alguna técnica, si algo debería funcionar diferente. Ella siempre pensó que no tenía suficiente sangre del clan Hyuga, que había heredado todo de su madre, pero con solo conectar su propio chacra a sus ojos, casi de forma instintiva para sobrevivir, todo a su alrededor cambia y se congela. Como si el mundo fuera en tonalidades blancas y pudiera ver pequeños colores negros y azules, que destaca como chacra.
Su mano gira en lo que parece lentos trazos, pero sabe que cada trazo debe ser rápido, porque cada trazo corta por la mitad a las diminutas abejas, que al cortarse el trazo azul desaparece.
Segundos o minutos, no parece cansarse, incluso parecen horas, como todo se mueve lentamente.
Hasta que los miles de trazos azules, desaparecen de forma lenta al suelo.
Entonces sus ojos pestañean y todo el mundo vuelve a recuperar colores de todo tipo, junto un fuerte dolor de cabeza que la hace gimotear. Ya sea por el veneno o por lo que fuera, toca su cabeza adolorida, sin entender que ha pasado.
Siente leves líneas alrededor de sus ojos y vomita.
No por el dolor.
Sino porque sabe que fue lo que paso, había visto anteriormente de lejos, el clan Hyuga y sus ojos, algo que pensó que no era de ella, está en su cuerpo. Siente vergüenza, enfermedad y dolor. Por tener algo en común con el clan que la aborreció.
Alza la mirada cuando ve a Suzu a unos pasos de ella, viéndola con incredulidad.
—Monstruo—susurra, antes que un muro de roca la lance fuera de su vista.
Ve de reojo a Kurotsuchi, que la ve de reojo con sentimientos encontrados.
—Esos ojos…—musita ella y entonces sucede.
Un palpitar, desgarrados en la parte posterior de la nuca, antes que todo se vuelva oscuro.
Continuara…
Para los que pensaron que Hinata iba a tener el byakugan, estaban en lo correcto, desde el inicio de la historia pense que si bien seria la jinchuriki de Kurama, Hinata no iba ser exactamente como Naruto no iba a tener sus mismas habilidades como el niño rubio y su historia iba ser diferente. En este caso hay muchas habilidades de Naruto que este va conservar, Hinata va tener las suyas propias y esa va ser la principal diferencia de la historia original.
Como pueden ver, al ser de edades diferentes y con personajes que hacen pequeños cambios, Hinata se va encontrando con jinchurikis y en este caso con akatsuki antes de lo planeado.
En lo que respecta aliados no van a ser los mismos que Naruto, en amigos tampoco y sobretodo en lo que va ser la guerra, va ser muy diferente a la que conocen. Luchas no tanto con personajes nuevos, si no mas bien con habilidades diferentes.
Hinata ya esta iniciando su entrenamiento, pero como pueden ver, dista mucho de las habilidades de Naruto.
Me pregunto si alguno podra imaginar el nivel y habilidades que ella va tener, como muchos giros argumentales que estoy pensando en mi mente. Aun asi con tantas diferencias en la historia, existen ciertos puntos de inflexión a los que llegamos.
Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
