Naruto No me pertenece
Capítulo 15: Exámenes Chunin
Como fue de esperarse, un gran revuelto se hizo cuando al llegar a la casa del kazekage, ella se encontraba tranquilamente comiendo galletas con Gaara. Ya que en la casa del kazekage solamente se debería quedar el tercer Hokage, Kushina y su escolta, pero ahora había una sección en especial para el equipo 9, incluyendo a Honomi que se había colado con curiosidad de cómo se habían hecho amigos. Curiosamente quien detuvo la situación fue el líder de la aldea, que solamente silencio a todos y comento que ellos se habían conocido anteriormente.
Mentira.
Parcial.
Sin comentar que la última vez había sido una lucha campal. La amistad con Gaara había comenzado después, pero dejo que todos creyeran eso, incluso cuando el niño parecía solamente ser feliz con ella. Cuando otros se acercaban, incluyendo sus hermanos (Temari y Kankuro, les habían presentado) la expresión de felicidad de Gaara, cambiaba a una de completo odio.
Fue, extraño, ver a su querido hermanito menor actuar de forma tan oscura con otros.
—Nee-san dormirá conmigo—había dicho el niño con tal inocencia, que ella solamente se dejó guiar, ante las miradas de furia de Natsu y Raiden al niño.
Ella rio nerviosa, recordando al equip viéndola con envidia cuando fue tomada como invitada de honor esa tarde.
El cuarto de Gaara era el más alejado de la casa del kazekage, era la más alejada de todos, con solamente una cama dentro y sin ningún juguete. No pudo evitar sentir la soledad al entrar, pero también no pudo evitar mirar como el pequeño parecía emocionado de verla.
Solos, sentados en medio de la cama, Gaara solamente se había arrojado con la cabeza en sus regazo, que ella comenzó acariciar. Al ver la mirada de completa felicidad del niño, no pudo evitar que una parte odiara a la aldea de este, por hacerlo de esa forma.
Como ella.
Niños deseosos de amor.
Pero ella no dejaría a Gaara solo.
—Nee-san—musita el niño confundido viéndola con grandes ojos aguamarina, ojos muy hermosos para llenarse del odio que tenía con otros.
Era doloroso, ver que otros niños sufrían como ella lo hizo. A su mente llegaron las imágenes de una Yugito joven, un Han y Roshi de igual forma, alejados por la aldea, pero siendo utilizados para su beneficio. Una duda en su corazón si siempre seria de esa forma.
Si siempre los verían de esa forma.
—Sabes Gaara…—comenzó por bajo, sintiendo miedo por un futuro así, pero feliz de tenerlos a ellos, de conocerlos, de no sentirse sola—te quiero muchísimo—hablo con temor, de haberlo dicho por primera vez en su vida a una persona.
Kurama era su querido amigo, que siempre quiso y siempre le diría cuanto lo quería. Pero era la primera vez que se lo decía a una persona y una parte tuvo miedo de ser despreciada. Que desapareció casi tan rápido cuando llego, al ver los ojos de Gaara brillar de esa forma, antes de abrazarla con fuerza.
—Yo también te quiero Nee-san—dijo el niño que la abrazaba con fuerza.
Como un suave aceite en su corazón, que limpia un poco el dolor y cura una herida, no pudo evitar sonreír al sentir la emoción de escuchar esas palabras después de tanto tiempo. Una parte bastante infantil dentro de ella incluso quería llorar de que alguien se las dijera.
No solo eso.
Puso una mano en la cabeza del niño y con la otra se tapó la boca, con el esfuerzo de contener un sollozo mientras las lágrimas aparecían en sus ojos.
Porque por primera vez en mucho tiempo.
Demasiado.
Alguien le decía que la quería.
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Natsu no entiende porque se siente tan enojada cuando al día siguiente ve a Hinata con ese niño sobre su espalda, ambos riendo, como si no importara que dentro de dos horas seria el inicio del examen chunin. Aunque la mayor duda de todos, es como ella había hecho amigas con un jinchuriki de otra aldea, era la pregunta no dicha dentro de todos los visitantes de Konoha, en especial de los que habían presenciado la batalla, donde claramente se niño había querido matarla.
¿Qué había pasado?
También sentía la mirada del niño a cualquiera que no fuera Hinata, una mirada completamente ajena, llena de odio y con intenciones asesinas, que le hacía estremecerse.
—No sabía que tu hijo era tan amigable con nuestra Hinata—había comentado Hiruzen Sarutobi cuando llegaron a Sunagakure.
Cuando ese niño arrastro a Hinata lejos de ellos. Estaba claro la implicación de lo que era Hinata, incluso aunque no fuera dicho en voz alta. Ella sabía que el resto de chicos de su edad eran ignorantes del tema, pero podía notar el entendimiento en los adultos.
Eso también la enfermo.
—Desde la última visita que ustedes—comenzó el kazekage de forma aburrida, pero el termino visita, no era un término para definir qué había pasado—Gaara comento sobre el interés de volver a ver a esa niña, parece apreciarla…interesante, Sunagakure siempre le tendrá abierta las puertas a una clara relación de parte de ambas aldeas, sobre todo si esa niña ocupa un lugar donde ir—había añadido de forma algo burlesca.
Ella se estremeció, sobre todo al sentir el nivel de tensión que se creó inmediatamente entre los ninjas de Konoha ante esa clara, falta de respeto.
Era difícil recordar todo el tiempo, sobre todo con la amabilidad de Hinata, que ella en realidad era la portadora de un poder superior, un biju, el más fuerte de todos. No solamente el Kazekage había comentado sobre el hecho de darle puerta abierta a Hinata, si ellos se hicieran del poder de Hinata, si hubiera una mínima oportunidad, eso sin duda, seria desastroso.
Guerra.
La palabra taladro en la cabeza de Natsu, creciente de lo que podría pasar en realidad.
Aunque Hinata hubiera crecido sin amor, hubiera sido alejada y odiada por todos en la aldea, no pueden darse el lujo de perderla.
—Kazekage-sama es un honor que piense así de un ninja de Konoha—comento de la nada Kushina con una sonrisa, atrayendo la atención de todos—después de todo es un comentario también que se puede hacer de nuestra parte, ya que su querido hijo también siente aprecio por uno de nuestros ninja, puede venir a Konoha cuando quiera…nada como unificar ambas aldeas—añadió con ojos un poco más afilados y una mirada sonriente.
El kazekage dejo la sonrisa para verla con seriedad.
—Hinata-chan sin lugar a dudas tiene un aprecio por su hijo, eso es genial, ambos ocupan crecer con alguien que los entienda. Me alegra pensar que esta amistad podrá estrechar más los lazos entre aldeas, tomando en cuenta todo lo que hemos hecho entre nosotras—musito sonriendo nuevamente de forma algo forzada.
Natsu recuerda la mirada de mortal seriedad del kazekage.
Pero no puede evitar escalofriarse.
Ignorando que solo fueron comentarios, había escuchado de Shoto que había 9 bestias de ese tipo en el mundo con otros jinchuriki. No había pensado en la seriedad del asunto.
—Ya es hora de marcharse—comento Kakashi de la nada algo aburrido.
Miro a su lado que Raiden había estado también viendo a Hinata, esta amablemente puso a Gaara en el suelo, quien pareció algo triste de verla irse. Con un emotivo abrazo, Natsu pudo ver como en los ojos de Hinata había un lazo con ese niño.
—Ella es nuestra compañera, no te preocupes—fueron las palabras de Raiden palmeando su cabeza.
Ella solo asintió.
No se había dado cuenta, pero Hinata rápidamente estaba haciendo más amigos.
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¿Examen escrito?
¿En serio?
Hinata quien estaba justo al lado de Megumi para hacer el examen, compartieron una mirada de completo fastidio por igual. Al lado de ellas también estaba un chico de cabello celeste, que había reconocido el día anterior por ser de kirigakure, con una espada gigante, también parecer algo deprimido por la situación. La idea en general, parecía o saber las respuestas o hacer trampa, una parte de ella, sintió que sus ojos serian bastante útiles, pero cuando esa sola idea le dio vomito mental, prefirió contestarlas por su cuenta.
No era idiota.
Bueno no era un genio como Aki o Raiden, pero al menos conseguiría unos cuantos puntos.
Al notar en realidad, el examen escrito fue hecho de una forma, en que algunas personas fueron eliminadas por ser atrapadas copiando, pero también pudo notar gracias a eso, que había muchas aldeas en este lugar. Se sorprendió sobre todo Kirigakure, que supuestamente nunca enviaban ninjas a los exámenes. De reojo noto la mirada de Kurotsuchi, quien le dio una mirada de muerte, que ella le hizo reír nerviosa.
Para su suerte, cuando recogieron los exámenes, donde solamente puntajes mayores de 80 pasaban, no pudo evitar sonreír cuando al entregarle sus resultados, un lindo 82 estaba en la hoja. Noto como algunos grupos habían sido expulsados del enorme salón, solo porque alguno de los miembros tuvo un 79. Pero al compartir mirada con Natsu y Raiden, sonrió cuando Natsu mostro el 90 en su examen y Raiden un 100.
Estaban dentro.
Lo cual significaba.
De reojo vio a Megumi, presumir su 80 con el grupo, llorando lágrimas de felicidad.
Tanto el equipo 4 como el 5 habían pasado.
Trago saliva cuando noto como aparte del grupo de Kurotsuchi, y Konoha, los demás miembros de los exámenes lucían mayores. Gente con mayor experiencia. No sintió tanto miedo, en especial al sentir el calor de su interior, claramente Kurama la ayudaría en cualquier momento.
Sonrió por dentro.
El encargado de los exámenes, un señor llamado Baki, los guio rápidamente a donde estaba la parte más trasera de la aldea. Frente a ellos no había nada más que un enorme desierto, que la hizo sentir nerviosa. Lejos parecía haber montañas, pero estaban demasiado lejos. Cuando Natsu y Raiden se pusieron a su lado, sabía que ya era hora de empezar la verdadera parte de los exámenes ninja.
Baki se posó frente a ellos con expresión seria.
—La segunda parte está por iniciar, a un total de 30 kilómetros se encuentra una montaña donde cada equipo podrá recolectar dentro de una cueva un pergamino con instrucciones detalladas del desierto donde podrán encontrar el segundo pergamino—comenzó hablar calmadamente—cuando regresen con ambos pergaminos en un total de 48 horas, los que logren llegar con vida podrán competir en un torneo dentro del coliseo de Sunagakure, frente a invitados de todas las aldeas—añadió de forma aburrida.
¿Con vida?
Trago nerviosa sin entender que pasaba, era bastante simple, recoger el pergamino y volver.
¿En que pone eso en riesgo la vida?
Cuando vio los ojos de Baki sonreír, sintió algo de temor.
—Claramente esto parece muy fácil, pero si quieren evitar ir tan largo o prefieren guardar fuerzas, siempre pueden robarle el pergamino a algún grupo que lo consiguiera…matar es algo que está totalmente permitido—hablo de forma oscura Baki.
Ah.
Hinata ahora si noto como a su alrededor, la sed de sangre, sobre todo de personas más experimentadas, comenzó a brotar de todas partes.
—Tampoco importan sus compañeros de equipo, después de todo solamente era para esta parte, con su promedio de exámenes, serán enviados para que se adelanten. Los de mejor nota irán de último, después de todo, ya saben que ocupan—indico este antes de gritar el nombre de un grupo de Kurogakure.
Quienes aparentemente habían recibido la peor nota ponderada.
Vio nerviosa como cada equipo era llamado y salían corriendo por la arena, cada cinco minutos. Los nervios comenzaron a crecer, la mano de Natsu sobre su hombro la hizo saltar y verla dudosa. Se sorprendió de ver como su otra mano estaba sobre el hombro de Raiden, quien también parecía un poco inquieto durante unos segundos.
—Somos el equipo 9—dijo Natsu con una sonrisa.
Equipo 9.
Los ojos de Natsu brillantes de seguridad, la hicieron sonreír algo más confiada. Había estado tan nerviosa porque sus técnicas de agua no funcionarían tan bien en un desierto, que sus otras armas no eran del todo eficaces y que no estaba segura de que pasaría cuando llegara a un torneo. No estaba segura de querer ser un chunin o que debería sentir.
Pero Natsu tenía razón.
Eran el equipo 9.
—Somos el equipo 9—dijo ella con más felicidad.
—Equipo 9—murmuro Raiden de forma calmada pero decidida.
De pronto Baki llamo a su equipo.
Tomo aire, antes que bajara la mano y comenzara a correr detrás de Natsu, al lado de Raiden, sintiendo el sol del mediodía sobre sus hombros. Tenían menos de 48 horas para volver con todo para pasar a la siguiente etapa.
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—Vamos Kakashi no seas un aburrido—hablo Obito de forma aburrida mientras lo veía con un rostro molesto.
Su forma era igual que la que recordaba, un adolecente, que vestía ropa ridícula, con ambos ojos y sin deformación en ninguna parte de su piel. Casi podía ver lo idiota que era desde ese punto, sonriendo siempre al lado de Rin, molestándolo y usando esas estúpidas gafas.
La imagen se distorsiona con el tiempo, dejando ver a un hombre adulto, con el rostro indiferente y responsable de la muerte de tanta gente en medio de la cárcel. Ambos con la imagen de el mismo matando a Rin. Sintiendo la misma furia y desesperación.
A veces Kakashi se preguntaba porque vivía.
Todo lo que tocaba parecía marchito, su mejor amigo ahora era un traidor que parecía odiarlo, como el mismo se odiaba. Había matado a Rin, había destrozado lo que quedaba de su equipo. A veces pensaba que solo vivía por Minato.
Su felicidad era la suya.
Pensaba que si alguien de su equipo podía seguir con vida y feliz. Estaría bien. Pero a veces veía su rostro, veía que no era feliz de verlo a él infeliz, de ver a Obito en la cárcel, él se culpaba todo el tiempo, verlos de esa forma, era la tortura que lo acompañaba cada día.
Por eso acepto ser un sensei, para que el pensara que, si seguía su vida, él podría olvidar el pasado.
¿Su equipo?
Era como ver una mala imitación de lo que fue el equipo 7, solamente 3 mocosos que estaban ahí para cumplir la misión de saber que el mundo era una mierda. Raiden no le recordaba a sí mismo, en realidad tenía un poco de Obito en su ser, serio, pero bastante ingenuo. Por otro lado, Natsu le recordaba en algunas cosas a Rin, siempre ajena a los otros dos, pero cuidándolos a su forma.
En cambio, Hinata.
Era doloroso verla.
Con Hinata la imagen de Hana llegaba a su mente y la de su padre al mismo tiempo. La inocencia de Obito, la ternura de Rin, su propio ser en algún momento indeciso. Pero esa mocosa no era él, era mucho más fuerte, determinada a proteger a sus amigos, a diferencia de él que parecía echarlos a perder.
Se preguntó si algún día esos niños enfrentarían la realidad.
Cuanto faltaría.
Un puntapié lo hizo maldecir antes de volver a ver a Honomi Yuna, viendo curiosamente a la lejanía con una sonrisa.
—El equipo 9 va lograrlo bien, Oji-san—hablo ella levantándole un pulgar.
La vio sin mostrar expresiones, aunque sintiendo algo de nostalgia, esa mocosa de casi ¿17 años? No recordaba cuanto le había dicho Minato exactamente, se hubiera llevado bien con el antiguo Obito. Rin probablemente también le hubiera apreciado. Se preguntó si algún día podría pensar en algún momento sin ver a su anterior equipo a su espalda.
¿Oji-san?
—Después de todo, lo has entrenado bien, Hinata a pesar de no hablar mucho de ti, admite que ha aprendido alguna que otra cosa—hablo la chica como si lo conociera, con esa estúpida sonrisa.
La vio fijamente.
Se había encargado de no hacer ningún lazo con esa niña, ella siempre le miraba de forma distante.
No había lazo.
No había nada.
Nada que pudiera herirlo a él más o que pudiera perder a alguien más.
—Eres su sensei, al igual que yo—añadió ahora Honomi con la mirada perdida en el desierto, habían pasado 12 horas desde el inicio del examen—aunque no queramos, eso crea un lazo, es nuestro deber protegerlos—murmuro ahora con una mano sobre su propio pecho.
La miro de reojo antes de ver el desierto.
No.
Él no tenía lazo con ese equipo, que probablemente podría morir en medio del examen. No tendría a nadie más a quien llorar.
Igualmente, su mirada jamás se apartó del desierto.
No pensando en Minato.
No pensando en Rin.
No pensando en su padre.
No pensando en Hana.
No pensando en Obito.
Un pensamiento se escapó de su poder, los tres niños que había querido alejar, sonriéndole diciendo que pasaron el examen.
Un anhelo que egoístamente no quiere tener, se arroja a su corazón.
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Hinata tenía una gran gota corriendo por su nuca, al ver como Natsu prácticamente estaba haciendo todo ella sola. La niña solamente se quedaba en un claro, haciéndose la victima cuando un equipo llegaba, llorando lagrimas (claramente falsas), antes de hacer que el pobre y estúpido equipo se acercara, casi dispuesto aprovecharse de ella, solamente para caer en una treta tan simple. Antes que la "inocente chica" que ellos habían pensado, sacara una guadaña y comenzara una carnicería.
Miraba de reojo preocupada a Raiden, pero este casi parecía complacido con esa treta. Ella se sintió más inútil cuando la única vez que la chica ocupo un poco de "ayuda", Raiden sin piedad había enterrado un kunai en la espalda del ninja de Iwagakure.
Sus compañeros eran terribles.
Pero cuando Natsu señalo con una sonrisa traviesa ambos pergaminos en sus manos, ella suspiro antes de tomarlos y colocarlos en su mochila. Llevaban apenas doce horas y no se habían topado con miembros de su aldea y con algunos chicos peligrosos.
Como Kurotsuchi.
Podrían volver para seguir con el examen, habían pasado a la siguiente fase.
Si bien algo cansados y con sueño, decidieron regresar cuando antes, siguiendo el mapa dentro de los pergaminos. Tal parecía que habían hecho una especie de coliseo fuera de la aldea, donde deberían llegar. En unas horas se llenaría de personas de todas las aldeas.
Un espectáculo.
Sospechoso.
Generalmente los exámenes no eran tan vistosos.
Un extraño sentimiento inquietante dentro de ella, la distrajo por unos segundos, pero no lo suficiente como para saltar sobre Raiden, esquivando ambos rápidamente la espada que iba a cortarle la cabeza. Natsu rápidamente hizo una gran cantidad de sellos, que lanzaron varias bolas de fuego de su boca, que la espada rechazo sin mucha dificultad. Rápidamente los tres se posicionaron, Hinata sintiendo que ella era dejada atrás por ambos chicos de su equipo frente a ella.
Los ojos negros del chico frente a ella, no lo hicieron menos intimidantes con la espada a su mano.
—Supongo que Mei-sensei tenía razón en decir que serían problemáticos—musito el chico de forma suave, pero con ojos aun de asesino.
Asesino.
Hinata no había matado a nadie aun, incluso en la mayoría de sus luchas, prefería incapacitar a matar. Sus propios compañeros en sus misiones, siempre intentaban herir, pero jamás de muerte. Aun así. A su mente llegaron leves destellos de sus anteriores luchas, cuando el chacra de Kurama era influyente, no le importaba descuartizar a otros.
Pero matar.
Era diferente con el chico frente a ellos.
Solo un chico.
¿Dónde estaba su equipo?
—Hyuga Hinata…¿Ese es tu nombre?—consulto el chico viendo su espada y luego a ella detenidamente.
Tanto Raiden como Natsu pestañearon, antes de verla de reojo, mientras toda la sangre se iba de su rostro. Había pasado demasiado tiempo desde que alguien le decía por ese nombre, en realidad muy pocos sabían sobre que ese en realidad era su nombre.
Muchos…
La imagen de su padre el día que la expulso del clan con tan solo cuatro años, llego a su mente.
Su mirada incrédula, cambio a una de odio cuando fue llamada Hyuga.
Ella no era una Hyuga.
Camino dejando a Natsu y Raiden detrás de ella algo confundidos.
—No soy una Hyuga, mi nombre es Uzumaki Hinata—explico con voz dura, haciendo que el chico de cabellera celeste sonriera levemente.
Sus ojos se entrecerraron.
Este chico no le agradaba.
—Mi nombre es Chojuro, mi sensei me ha dicho mucho sobre ti…la heredera del clan Hyuga que fue repudiada por ser una jinchuriki—explico este alistando su espada para la lucha—mi maestra conoce a la tuya, Tsunade, me dijo que sería interesante luchar contra ti—indico este de forma poco interesada.
Eso…era demasiado preciso.
Saber que era una jinchuriki.
Saber sobre Tsunade como sensei.
Eran informaciones poco comunes, pero que descubrió, se estaban haciendo cada vez más públicas que dejaba de sorprenderse que otros lo supieran. Incluso podía admitir que era relajante, ya que cuando libero parte del aura de Kurama, que inconscientemente retenía para que nadie supiera la verdad, se sintió liberador.
Kurama dentro de ella también estaba listo para la lucha, generalmente prefería no interferir, pero cuando alguien sabia su estatus como jinchuriki.
Era como darle puerta abierta.
Aunque curioso que dentro de su entrenamiento el uso de cadenas de chacra parecía casi imposible, ahora dos de ellas habían salido de su espalda balanceándose de forma voluntaria. Hinata pudo admitir que así se debería sentir alguna cola, como un animal. Una cola llena de chacra con puntas que atraviesan personas.
—Como te indique anteriormente Chojuro-san, agradecería que no se refiriera a mí con ese apellido que no me pertenece—sus palabras formales, parecían vacías incluso para ella.
—Hai Hyuga-san—dijo este con una sonrisa falsa.
Hinata abrió levemente los ojos cuando el chico con una velocidad sobrehumana, apareció frente a ella con su anterior espada, con una cobertura de chacra que incluso parecía un martillo gigante. Fue impresionante, pero no lo suficiente. Incluso cuando sus pies se hundieron levemente en el suelo, sus cadenas de chacra lograron evitar el ataque sin mayor dificultad.
Sonrió levemente con diversión, cuando los ojos de Chojuro se abrieron incrédulos.
Lamentablemente para él, ella no estaba sola.
Chojuro tuvo que saltar esquivando la guadaña de Natsu y aun así en su escape, la kunai de Raiden perforo sin mucho problema uno de sus brazos. Este solo salto a la rama de un árbol, antes de sonreír de reojo y desaparecer en una nube de humo.
Sus ojos con tonalidades rojizas, no dejaron de ver a la distancia, antes de ver a sus compañeros, en especial a Natsu que tenía los brazos cruzados.
Suspiro.
No le gustaba mucho hablar de esto.
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—Me estás diciendo…que eres la hija y heredera legitima del clan Hyuga—repitió Natsu intentando procesar las palabras.
Sus ojos se clavaron en como Hinata aparto rápidamente la mirada incomoda, compartió una leve mirada desconcertada con Raiden, que parecía igual de sorprendido por toda la situación.
Pero eso no tiene sentido.
Desde más niños, Hinata siempre había sido apartada, discriminada por toda la aldea. No tenía un recuerdo donde algún adulto la viera como un humano hasta que fueron genin o incluso que algún otro niño se acercara a su persona. El clan Hyuga no solo era el clan más respetado y antiguó de la aldea, sus miembros eran ninjas de elite e incluso tenían mejor reputación que los Uchiha.
Sus ojos que todo lo ven.
Su forma de luchar.
Su forma de ser superiores.
—Hyuga Hiashi, solamente me corrió del complejo cuando me convertí en jinchuriki, desde entonces son contadas las veces que lo he visto—musito la niña encogiéndose de hombros.
Los ojos de Natsu se agrandaron de horror, si bien su relación con sus padres y su hermano mellizo eran sin duda, complicadas, ella siempre tuvo a Shoto para poder ayudarle. Incluso aunque era abiertamente desvalorizada por sus padres, ellos siempre estaban sonriéndole y ayudándole en lo que se podían, claro que preferían a su hermano, pero igualmente su madre estaba ahí cuando se enfermaba, su padre le acariciaba la cabeza y en algunos momentos, los cinco fueron felices.
Mientras crecía, la familia se volvía algo rígida, pero ella daría su vida por ellos, incluso por el odioso de Aki.
Raiden también tuvo a su madre.
Ambos tenían familia.
¿Qué pasaba con Hinata?
¿Qué paso con todos sus cumpleaños?
¿Cuándo estaba enferma?
Natsu miro horrorizada, casi por primera vez entendiendo algo, Hinata no es que no había nacido sin familia, su familia la había rechazado. Sintió un dolor horrible en su interior, recordando cada día que su madre la recogió de la academia, casi viendo claramente a la niña de ojos claros ver a los niños con familia irse antes de que ella se marchara. La pudo ver encogida en su cama algún día de enfermedad, la vio cuando otros la trataron mal en la aldea.
Se mordió el labio sin entender, pero al mismo tiempo entendiendo, lo que había pasado.
Ese era el peso de ser un jinchuriki.
Lo odiaba.
Natsu odiaba que alguien tan amable como Hinata, que sonreía a la mínima cosa, que se preocupaba por sus compañeros, que se detenía fijamente solo para ver a otros niños jugar. Alguien que podía sonreírle de esa forma, fuera odiada por otros.
Lo peor era ver sus ojos en ese momento, cuando explico que su clan la había rechazado, tan solos, tan…como si ella mereciera eso.
—¡IDIOTAS!—grito Natsu atrayendo la atención de Hinata y probablemente si hubiera un equipo cerca, pero no le importo—el clan Hyuga son una panda de idiotas que…son estúpidos—gruño antes de patear la arena sintiendo odio por todos.
—Natsu—hablo Hinata preocupada, pero no la dejo terminar.
La sujeto fuertemente de los brazos, haciendo que los ojos de la niña se abrieran incrédulos.
—Toda la aldea es…rayos todo el mundo es…Hinata no pienses en ellos—gruño viéndola con un enojo, de que alguien le hiciera daño, era su compañera, era su amiga, era…—no ocupas el clan Hyuga, nosotros somos familia—expreso con seriedad.
Se sorprendió de ver algo en los ojos de Hinata casi romperse.
—¿Familia? —repitió ella casi sin entender que pasaba.
Ella asintió fervientemente.
—Familia, Raiden, tu y yo somos familia. Pero es mucho más fuerte que la familia de sangre, porque nosotros nos elegimos—hablo con una sonrisa al ver que ella parecía estar entendiendo.
Aunque al mismo tiempo no.
Hinata la vio confundida, antes de voltear a ver a Raiden que tenía una sonrisa dulce en su rostro. Natsu la reconoció como la usual sonrisa que colocaba al ver a Hinata. Era un momento emotivo, Natsu quiso empujar en su mente el recuerdo de ese mismo chico, hace una semana entrenando con Kakashi, tan lleno de ira y odio. Quería enfocarse en el chico que ahora sonreía amablemente a Hinata.
Era su compañero.
Era su amigo.
Era familia.
El equipo 9 era familia.
Con una mano en la cabeza de Hinata, Raiden pareció casi conmovido de ver la inocencia y sorpresa de la niña.
—Te vamos a proteger, porque eso hacen las familias—expreso este con tranquilidad.
Hizo un puchero ante la forma sin sentido de sus palabras, giro a ver a la niña que parecía incrédula.
—También te vamos a querer muchísimo—añadió con una sonrisa maternal, que solían salir con ella.
Natsu jamás olvidaría la sonrisa de Hinata, con ojos lagrimosos, pero llenos de felicidad que le hicieron pensar, que sin duda ella era su familia. Tal vez si no hubiera estado tan pendiente de Hinata, hubiera notado la oscuridad de los ojos de Raiden.
Tal vez si hubiera sido más adulta, si tan solo hubiera pensado que sus palabras no tendrían tanto peso en los 3, no lo hubiera dicho ahí de esa forma.
Sería algo de que arrepentirse en un futuro.
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Kushina recordaba bien el día que conoció a Hana Hyuga. La odiosa hija del líder del clan Uzumaki. Recuerda como esa mocosa que parecía una princesa para todos, se había enojado con ella y ambas habían terminado peleando como las crías que eran. Aunque tenían un odio mutuo, sus padres eran mejores amigos, por lo cual durante los siguientes años de su vida se vieron muy a menudo.
Kushina siempre era reprendida, mientras que Hana siempre fue admirada. Pero no importara que tanto otros tenían a Hana en autoestima, está siempre, aunque parecía delante de ella, se volteaba para verla con una sonrisa y le extendía la mano.
Eran rivales.
Pero Hana la cuidaba.
Incluso aunque Hana y ella lo habían perdido todo, incluso cuando fue secuestrada. Recordaba las lágrimas de Hana mientras la abrazaba. Habían sido demasiado cálidas.
Hana era igual a su padre, tenía ese carácter amable pero justo, si bien ella más de una vez admitió no querer ser el líder de la aldea, ella era la belleza del clan Hyuga. Kushina había visto con malos ojos la familia de Hiashi, incluso aunque este admitiera estar enamorado de ella, los Hyuga eran una familia complicada.
Pero como una rosa en medio de espinas, Hana fue amada por la familia Hyuga, sobre todo por la rama secundaria. Incluso aunque era la primera vez en generaciones que un miembro del clan Hyuga tomaba como esposa a alguien fuera del clan, sobretodo su líder. Hana había amado ambas ramas, siendo el pegamento entre ellos. Haciendo que tanto Hiashi como Hizashi, incluso retomaran su relación.
Kushina recordaba lo hermosa que se veía Hana el día de su boda. Ella había estado en primera fila cuando ella había aceptado y Hiashi, incluso el amargado Hiashi se había visto feliz.
Es por eso.
Que Kushina se odia a si misma.
Hana, había sido su querida amiga, uno de los seres más preciados de su mundo. Al igual que su padre siguió al padre de Hana, ella se había vuelto envuelta en la amabilidad de Hana. Recordaba que su padre siempre le dijo que él, Hiro Uzumaki el padre de Hana, era alguien admirable y que daría su vida por él. Kushina siempre pensó que su padre estaba loco, pero una parte de ella, quiso hacer lo mismo.
Como un ciclo que se repite, Kushina quiso ayudar a Hana.
Pero fue su propio egoísmo quien la mato.
Se lo habían dicho tantas veces, que si era jinchuriki no debía ser madre, que era algo más que tenía prohibido en su vida. Ella nunca pensó mucho en el zorro dentro de su cuerpo, puesto que nunca se molestó en conocerlo, solo en contenerlo. Pero ella quería ser madre, quería tener la misma felicidad de Hana la primera vez que alzo a Hinata. Como ella daría su vida por ese pequeño pedazo de ella.
Y lo hizo.
Ignorando que acababa de tener a su hijo, ignorando que casi había muerto por que le extrajeron el biju en su interior, ignorando que apenas estaba con vida.
Kushina vio el cuerpo sin vida de Hana, Kushina vio las heridas en su cuerpo, Kushina vio el rostro tranquilo de ella al morir. Al igual que la vez que vio el cuerpo de su padre muerto, al igual que vio el cuerpo de Mito muerto por extraerle el biju, al igual que vio gente importante morir para ella.
Vio a Hana.
Muerta.
Ella debió morir, ella había sido la egoísta, ella…ella había matado a Hana por su propio egoísmo.
Fue como si algo dentro de ella se hubiera roto, una cuerda, la cordura. Cuando cayó de rodillas, incluso cuando Minato le llamaba, ella simplemente había perdido una parte de ella con Hana.
Entonces…incluso cuando se odio más que a nadie. Incluso cuando al igual que Hiashi, ambos escaparon de la realidad, incluso cuando ella se negó a ver a Hinata. Parecía que todo regresaba a ella como un boomerang. Hinata era la viva imagen de Hana, con personalidades distintas, pero con la misma sonrisa. Viendo al igual que su padre, que ella misma, Naruto caía en los encantos de la familia principal Uzumaki.
Al menos Hiashi tenía una excusa valida, pero ella en realidad no era nada.
Solo una persona que no soporto vivir con el odio a sí misma. Odio que incluso Mikoto lograra tener mucho mayor acercamiento con la niña, aunque era su propia culpa la que le impedía acercarse.
Pero ese día, mientras estaba en un balcón personal, no pudo más que admirarse cuando Hinata entro con sus dos compañeros a la arena, llena de personas de todas las aldeas, portando con orgullo la banda de Konoha. Según el mismo Kazekage le había informado a Sarutobi y su persona, el equipo 9 de Konoha habían sido de los primeros en llegar. El equipo 5 no lo había logrado, pero el equipo 4 si había pasado.
Shisui intento consolar a su hermana la noche pasada, cuando el equipo 5 había fallado, porque Yuki había recibido una herida de gravedad de parte de unos ninjas de Iwa, por lo cual habían preferido llevarla a cuidados médicos que seguir el examen. Shun había comentado que era lo mejor tomando en cuenta el nivel de ninjas en ese examen.
El niño del clan Nara, a pesar de su falta de visión, había notado algo diferente.
No lo culpaba.
Igual ella.
Minato había estado totalmente en contra que ella viniera, sobre todo con su embarazo en proceso. Era peligroso. No por nada Minato había enviado a Shisui y Itachi con su persona, ellos eran de los mejores ninjas que había en la aldea. Además, Kakashi también estaba ahí. Puso una mano sobre su vientre, sintiendo dolor y culpa nuevamente.
¿Por qué aún estaba con vida?
¿Por qué aun podía ser feliz?
Ignoro cuando el Kazekage felicito de forma tranquila a los ninja que lograron llegar a las finales, explicando a las demás naciones participantes, que los ninjas frente a ellos serían el futuro. Una pizarra electrónica sobre ellos, daría el inicio para las combinaciones de las luchas.
Como si de un chiste se tratara, sintió que el público se silenciaba ante el primer par, dentro de los últimos 20 participantes del examen.
Uzumaki Hinata vs Kurotsuchi, la princesa de Iwa.
Incluso de lejos, vio la cara de completa resignación de Hinata, mientras una chica que identificaba como la nieta del tsuchikage, daba un paso al frente lista para la lucha. Con unas suaves palabras de Natsu y una leve palmadita en la cabeza de Raiden.
Era hora de la lucha.
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¿Por qué tengo tan mala suerte?
Fue el pensamiento de Hinata con resignación, no es que no hubiera otras personas peligrosas, Chojuro había llegado sin mucha dificultad a las finales, había otros ninjas que tampoco le daban muy buena espina, pero había pensado que una persona nueva para probar sus habilidades, no hubiera sido tan malo.
Miro de reojo a Kurotsuchi, que tenía una cara de completo homicidio que cometería con ella.
Camino casi de forma obligada para estar frente de ella, esperando que el ninja que les dio las instrucciones, diera la orden de inicio.
Casi debió haber esperado ese muro de tierra, que la impacto sin ninguna piedad contra el otro extremo de la arena.
"Ha mejorado", fue el único pensamiento que compartió con Kurama, quien parecía algo aburrido.
Se levantó botando un poco de sangre, para su completo horror aunque el golpe en si dolió, no era nada comparado con un golpe de Tsunade o la furia de Honomi. Se sintió mal de si misma, antes de saltar por instinto esquivando por poco un golpe de la niña, que parecía dispuesto a golpear su cabeza.
Comenzó a sudar nerviosa.
Ella iba a matarle.
Lamentablemente y de forma patética, pensó más bien, que si perdía contra alguien como ella.
Tsunade la mataría.
O peor.
Honomi insistiría en entrenarla con mayor fuerza.
Aterrada por cualquiera de ambas opciones, esquivo un nuevo ataque de la niña, antes de apretar su puño e impactarlo con una fuerza monstruosa a la niña mandándole a volar. Escucho jadeos del publico mientras limpiaba la sangre de su boca, no tan contenta con el resultado. Su fuerza había incrementado, pero no estaba al nivel de Tsunade, por lo tanto, usaba de sus propias bombas de chacra para maximizar el golpe. No era lo que Tsunade quería, pero funcionaria.
Vio a Kurotsuchi levantarse con un aura de muerte, mantuvo su mirada firme, ocupaba ganar el encuentro o sus maestras la matarían.
—No es nada personal Kurotsuchi—hablo antes de dar una patada al suelo, que a pesar de ser arena en su mayoría, se levantó de forma violenta.
La chica de pelo negro pareció fastidiada, porque invoco varias lanzas de tierra y roca, que apenas pudo esquivar.
—Lo mío es completamente personal—gruño la chica antes de sacar varios kunai que lanzo.
Aunque al esquivarlos, noto con horror sellos explosivos, que, al pasar por su espalda, la desequilibraron por el impacto de la explosión. Justo al tiempo para que Kurotsuchi le metiera un puñetazo en el vientre que la levanto por los cielos.
Dios.
Que puño.
No había terminado de caer, cuando tuvo que lanzarse rodando, para evitar la espada pequeña que se clavó donde antes estaba.
¿Por qué la gente con espadas siempre quiere matarla?
Estaba por levantarse y continuar la pelea, cuando noto algo raro, fue un segundo, un instante, como si por la parte lateral de su ojo, viera una sombra. Ignorando a Kurotsuchi levanto la vista para ver como en uno de los pilares, había una persona. Una máscara blanca sobre su rostro, con un traje negro con nubes rojas, levantaba la mano con calma.
Como si el tiempo se congelara a su alrededor, esta chasqueo los dedos, antes que desde todas partes dentro del estadio, miles de explosiones aparecieran.
Y el caos…inicio.
Continuara ...
Me costo este capitulo, esta semana tenia muchas cosas del trabajo, por lo cual hasta hoy pude terminar el capitulo. e pregunto que pensaran de este capitulo.
Espero les gusten, ya que me tomo toda mi tarde xD
Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
