Naruto No me pertenece
Capítulo 16: Exámenes chunin segunda parte.
Era extraño, ella no tenía casi recuerdos de su madre. Ella odiaba que, con el paso de los días, cada vez recuerde menos a su mamá. Pero al menos por ese momento, donde sus oídos zumban y todo a su alrededor parece borroso, casi puede jurar que la ve, o que al menos la siente. Como una bruma en su mente que apenas recuerda, siente los brazos de su madre rodearle, cantándole la nana que es su único recuerdo real.
La última vez que sintió a su madre.
El 10 de octubre.
.
Abre los ojos abrumada de sentir alguien sujetándola entre sus brazos, casi alarmada cuando todo a su alrededor zumba, como un viejo recuerdo. Pero no es el cabello azulado de su madre lo que ve en esta ocasión, es un cabello demasiado rojo que la deja sin aliento.
—¿Estas bien?—pregunta una voz que reconoce y hace que se aparte alarmada.
Sus ojos se abren con horror al ver los ojos morados de Kushina verla con una sonrisa de dificultad. Su cuerpo ya congelado y confundido, gira en todas direcciones, notando un gran escándalo por todos lados, como la gente grita, como hay fuego en algunos lugares, ve cuerpos en todas direcciones. También ve muchos enemigos, todos como humanos de color blanco, que salen de la nada y matan personas.
Como con el clan Uchiha.
Deja de pensar cuando al bajar la vista, sus ojos se abren de horror al ver como por su hombro derecho, una gran pica atraviesa de un lado a otro el cuerpo de Kushina.
Abre la boca, pero la cierra sin saber qué hacer, es como si la sangre fuera…ahhh…ya puede recordar. Como si estuviera en ese momento en el mismo lugar, el cuerpo muerto de su madre frente a ella. Quiere vomitar, quiere llorar, quiere gritar.
Pero no lo hace.
Una silueta en su espalda se lo prohíbe.
Voltea el rostro confundida, cuando el mismo enmascarado que vio durante su enfrentamiento con Kurotsuchi, aparece detrás de ella con tranquilidad. Sus ojos se afilan y se coloca frente a Kushina de forma protectora.
¿Dónde están los demás ninja?
¿Donde?
Siente algo palpitar en su cabeza, que la hace sujetarlo con fuerza y ve a la mujer con confusión.
—Como era de esperar, alguien con sangre del clan Hyuga es imposible de meter dentro de un genjutsu—hablo la voz suave de una mujer.
Pero.
Algo estaba mal.
Esa voz.
Era…familiar.
Sin necesitar que lo pidiera, la máscara se apartó del rostro de la mujer. Su rostro perdió todo color al ver los ojos rojos con aspas verla con indiferencia. Muy diferente a cuando estaba en medio del consejo, ayudándole para liberarla del encierro. Muy diferente a ese momento donde la madre de Raiden le había ayudado, esa mujer se encontraba frente a ella con indiferencia.
—¡Misaki!—exclamo Kushina detrás de ella con incredulidad, pero la mujer no aparto la vista de su persona.
Viéndola.
Analizándola.
Muy similar a aquella vez, pero al mismo tiempo diferente.
Ah.
Tal vez no era diferente, tal vez siempre la vio con esos ojos. Pero eran diferentes, no eran ojos llenos de odio, pero tampoco eran ojos de compasión. La estaba examinando no como un enemigo, es como si buscara algo de su persona.
Con una mano en su vientre incrédula, la sonrisa leve de Misaki la hizo comprender que entendía que quería.
—Hinata eres una niña interesante, Raiden suele hablar de tu persona…te ocupamos—hablo Misaki caminando para estar frente a ella, arrodillándose para estar su altura, sin ninguna intención asesina—dentro tuyo, tu poder, está la oportunidad para cambiar el mundo, volverlo un paraíso—susurro Misaki colocando una mano sobre su mentón.
¿Paraíso?
Quería correr, pero la impresión tenía sus piernas congeladas al suelo.
Una cadena de chacra que no le pertenecía a ella, paso rápidamente por su mejilla e hizo que Misaki saltara hábilmente sobre ella. Ágilmente cayó al suelo, aun con su sharingan activado, mientras Kushina se colocaba a su lado de forma firme.
Giro su rostro incrédulo, cuando Kushina sin piedad se quitó la vara que atravesaba su hombro, ignorando la sangre que salía para ver de forma fiera a Misaki.
—Vas a traicionar a tu aldea Misaki—gruño Kushina con seriedad.
Fue verla en ese estado, no al lado de Minato y su hijo, no en medio de alguna ceremonia, donde recordó que alguna vez, Kushina también fue una ninja.
Los ojos de Misaki brillaron con diversión.
—Tu aldea me traiciono primero, yo solamente busco mis intereses ahora—hablo con una sonrisa, que cambio a una mueca antes de sacar una kunai que detuvo la espada de Itachi.
Ambos saltando en diferentes direcciones, Itachi se puso frente a ellas con el sharingan activado, al tiempo que Misaki chasqueaba la lengua.
Rápidamente a su lado Shisui apareció, sujetando a Kushina que se había tambaleado un poco.
—Gomene Kushina-sama, pero a pesar de ser Uchihas, entramos a un gengutsu, esa mujer—dijo rápidamente Shisui dándole una mirada incrédula a Misaki—su sharingan…no es normal—exclamo este con un gruñido.
Hinata lo vio boquiabierta. No solo Shisui era claramente una leyenda con el uso del sharingan y genjutsu, era casi imposible que alguien del clan Uchiha entrara en un genjutsu.
¿Qué estaba pasando?
Ladeo la cabeza incrédula, no era tiempo para eso. El pensamiento de Raiden en su mente, la hizo encogerse un poco, pero sabía que tenían una prioridad.
—Hay que poner a Kushina segura—le dijo con firmeza a Shisui, este asintió como si entendiera.
Hinata apretó los puños sin entender del todo.
Que pasaba.
Solo que había que moverse.
.
.
.
—Orochimaru, ya estoy viejo para esto—comento Hiruzen con tranquilidad con la pipa en su boca.
De reojo noto como algunos ninjas de las aldeas, estaban trabajando con poner seguros a los civiles invitados, mientras que otros luchaban con sus enemigos. A su lado el Kazekage parecía ver a Orochimaru con odio de que atacara su aldea, por lo cual supuso que la pelea que vendría a continuación.
No sería agradable.
Suspiro, sus alumnos eran problemáticos.
El vago recuerdo de Tsunade de regreso a la aldea, con sus problemas para ver la sangre, eran un claro ejemplo.
—Voy a matarte—fue el simple comentario del Kazekage.
Suspiro.
Muy problemáticos.
—No es que me interese matarlos, solo estoy pagando un favor a un viejo conocido—explico Orochimaru con cierta diversión.
Eso le hizo alzar una ceja a Hiruzen.
—¿Conocido? —cuestiono este de forma confusa.
Orochimaru simplemente sonrió.
—Akatsuki es una organización a tomar en cuenta—fue lo único que expreso la serpiente antes de lanzarse al ataque.
¿Akatsuki?
.
.
.
Bien esto era una completa locura, no solamente estaban en medio de un ataque, a una aldea que no pertenecían, si no que para terminar la ponen hacer equipo con su hermano mellizo. Natsu mira con incredulidad como Aki ayuda a levantar a un señor con una herida, casi pareciendo el príncipe de un cuento de hadas. Quiere vomitar, pero su vista se pierde en Raiden que mira con el rostro pálido a lo que queda de la arena.
Ella misma había querido ir por Hinata, pero Kakshi había aparecido de la nada diciendo que era más importante evacuar civiles, antes que comenzara a luchar con un tipo de piel celeste que parecía tiburón.
Su rostro sigue la mirada de Raiden, solo para quedar congelada al ver la batalla frente a ellos.
Su boca se abre cuando ve a una mujer que ha visto miles de veces en el hospital, que siempre le saludaba con una palmada en la cabeza.
—Raiden—dice intentando tomarle la mano antes que se marche, pero lo último que ve del chico es una nube de humo.
—Natsu no mires a las nubes, no tenemos tiempo—gruñe Aki ignorando lo que está pasando.
Ignorando que Raiden se acaba de ir.
Ignorando que la madre de Raiden está luchando contra Itachi.
Ignorando.
Que algo cambio ese día.
.
.
.
Este estúpido escenario parecía más bien como un laberinto. Lo peor era no saber en quien confiar, había tantas aldeas en ese lugar, un evento tan grande, casi parecía un tiro al blanco. Gruño por bajo cuando Shisui corrió sujetando a Kushina y casi deseo que Tsunade estuviera con ellos, ocupaban a un ninja medico de alto nivel. No se extrañó que cuando el Hokage tuvo sospechas del embarazo, hubiera enviado a buscar a Tsunade de inmediato.
Casi chocando con un grupo que venía desde otra dirección.
Sus ojos se agrandaron al ver cómo Han había aparecido con su equipo. Kurotsuchi tenía una gran cortada en su cabeza, mientras Mikorin como Mamiko, tenían heridas leves en su cuerpo. Habían estado luchando también.
Había tantos enemigos.
Incluso ella no sabía que aldea fue.
¿Fue una aldea?
—Han-san—hablo casi aliviada, esperando que no fueran ellos el enemigo.
No, no debe pensar en eso. Han le hubiera dicho algo, pero eran de aldeas diferentes. En una lucha como esta, era lógico buscar culpables, proteger a tu aldea, pero no podía pensar en Han como el enemigo. El hombre siempre era amable y pacífico.
Él no podría.
—Había un enmascarado, hablaban de buscar al niño—fue lo que dijo Han con seriedad.
Y el mundo de Hinata pareció desaparecer bajo sus pies.
¿Niño?
Han solo llamaba de esa forma a una persona.
La imagen sonriente de Gaara, quien tímidamente le mostraba a Han en el espacio mental, como con su arena podía hacer formas. Como Han suspiraba diciéndole niño, como ella internamente estaba feliz con Roshi quien parecía ignorar que eran de otras aldeas.
Niño.
—¿Gaara?—fue el susurro sin aliento de su boca.
La mirada de Han fue seria, pero asintió.
Entonces todo dejo de tener importancia, Misaki, Kushina, Raiden, su aldea.
—Te quiero nee-san—
Solo importaban las palabras de Gaara antes de iniciar el examen y sus ojos brillantes.
No importaba quien fuera.
Incluso en ese momento no importaba si su misma aldea hubiera sido.
—Kurama—susurro en voz alta atrayendo la atención de todos.
Pero tampoco le importo.
Sintió el chacra de Kurama en todo su cuerpo, pero tampoco le importo.
—Búscalo—fue una orden.
Rápidamente con el chacra del zorro, fue casi fácil activar el byakugan. No importaba, su familia, su propio odio, no importaba nada. El byakugan le dio una vista perfecta de todo a su alrededor, podía contar cada persona sin vida en este momento, quien estaba luchando y no pudo importarle más.
Solo le importo una forma, diminuta, de un chacra que conocía perfectamente.
A la derecha.
Con una fuerza monstruosa, ignorando que a su derecha había una pared, la destruyo con un puñetazo y un gruñido monstruoso que permitió ver fuera del coliseo. Escucho jadeos de su espalda, como Kushina y Shisui la llamaban, pero en ese momento ella no le interesaba nada.
Solo que alguien se llevaba a Gaara.
Y era su presa.
.
.
.
Una parte de él quería regresar, luchar contra quienes estaban atacando los exámenes, pero una parte de él sabía que esto era más grande. Viendo al niño de cabello rojo aterrorizado, mientras el tipo con dientes de tiburón lo tenía entre sus brazos, con cadenas de sellos que suprimían su chacra. A su lado Honomi no estaba en mejor situación, con el tipo de piel blanca y mascara naranja sobre su rostro. Lo único en común de ambos, eran las túnicas negras con nubes rojas.
Lo único de lo que había hablado con Obito.
Akatsuki.
Nunca explico que era, nunca dijo nada en ningún interrogatorio, nunca ningún Yamanaka supo que era.
Pero una vez que había estado con Minato frente a Obito, este había dicho con diversión, que tuvieran cuidado con Akatsuki.
Pero eso, a que estuvieran buscando capturar un jinchuriki.
Si.
Obito estaba omitiendo muchos detalles.
Honomi rápidamente lanzo varias cadenas de chacra, al tiempo que saltaba con su katana para cortar al dientes de tiburón. Solo para que el tipo de mascara naranja con sharingan (Mataría a Obito si él sabía algo de esto) hiciera que la chica tuviera que escapar en el aire, para evitar unos kunai que hace unos momentos no estaban ahí.
Kakashi también se había levantado la máscara con su sharingan, listo para pelear, pero alejándose de la espada del dientes de tiburón.
—Sin duda más problemático de lo que imaginaba—hablo Kakashi cuando vio con su sharingan, efectivamente, los ojos de su adversario.
No sabía que era el tipo de mascara naranja, no parecía tener una forma o cuerpo definido, solo dos ojos rojos que brillaban de furia.
Problemático.
Pero antes que la lucha continuara, un pequeño destello azulado le hizo parpadear, antes de que cientos de cadenas aparecieran de la nada. El tipo de apariencia de tiburón soltó al niño mientras que con su espada se defendía. Pero cuando una cadena era cortada, otra parecía aparecer de la nada.
Antes que el niño del Kazekage llegara al suelo, unos brazos lo atraparon cuando estaba por caer.
Kakashi había sentido muchas veces la sed de sangre, muchos ninjas debían aprender a controlarla en su vida diaria. Las peores que había sentido fueron en los campos de guerra, cuando le toco sin culpa el trasero a Anko, cuando Minato peleaba enserio y la de Kushina Uzumaki cuando alguien le hacía algo a su hijo. Por decir unas cuantas.
La sed de sangre siempre viene de ninjas experimentados o monstruos en batalla.
Hinata siempre luchaba con fiereza por sus seres queridos, si bien ella poseía una bestia en su interior y a veces su chacra era percibido en luchas.
Esto era diferente.
Casi ridículo.
Con la piel con chacra rojizo que no ocultaba, ojos con el byakugan activado y una completa total sed de sangre que no le molestaba ocultar.
—¿Nee-san?—hablo Gaara, que para su voto, no parecía tener miedo.
Incluso cuando Hinata lo ignoro para ver con odio puro a sus adversarios frente a ella.
Rápidamente su mirada cambio cuando una muralla de vapor, apareció y ambos akatsuki tuvieron que separarse nuevamente para la batalla. Un hombre gigante con armadura roja se puso al lado de Hinata, con ambos brazos cruzados y actitud imponente.
Una niña de cabello negro, la oponente de Hinata en la primera (única y sin terminar) ronda de los exámenes.
—Kurotsuchi, cuida de ese niño—hablo el hombre de armadura roja.
La niña hizo una leve mueca, antes de acercarse a Gaara, para tomarlo entre sus brazos y retroceder a su lado. Kakashi rápidamente corto las cadenas de chacra del niño, al tiempo que Honomi se acercaba para eliminar los sellos.
Honomi parpadeo antes de voltear a ver.
—Esto no es bueno—dijo la chica con algo de temor e incredulidad en su voz.
¿De que hablaba?
Fue cuando lo sintió, la sed de sangre de Hinata violenta y desorbitante, junto a la sed calmada y furia silenciosa del hombre a su lado. Fue cuando lo entendió. No solamente estaba Hinata o este niño como jinchuriki, había escuchado rumores de otras aldeas, pero nunca fueron confirmados o gente que se conociera a simple vista.
Pero aquí estaba.
Dos jinchurikis.
Y lo que más le alarmo cuando ambos intercambiaron una leve mirada, porque entre ellos no eran enemigos, si no las personas frente a ellos.
Eso estaba mal.
.
.
.
Kisame debía admitir, que desde que ingreso a Akatsuki, jamás se había topado con alguien tan peligroso, o en este caso con dos personas tan peligrosas como dos jinchurikis. Incluso aunque debiera trabajar con el inútil de Tobi, el cual no lograba aun clasificarlo como persona y Misaki, esta batalla comenzaba a tornarse algo unilateral. Era humillante para él, el considerado biju sin cola, que esos dos estuvieran jugando de esa forma con su persona. Si fuera por su persona los mataría sin dudarlo pero…
Misaki le había indicado que no lo hiciera.
Lo único que ocupaban era al niño de cabello rojo, los otros jinchurikis no eran necesarios por ahora, matarlos retrasaría mucho los planes.
Invoco un gran pilar de agua, que ambas bestias esquivaron con facilidad.
Esos ojos.
Los ojos de esa niña.
Chasqueo la lengua cuando esta acerco demasiado, parecía casi un pulpo con esas cadenas de chacra, pero sus ataques eran rápidamente eludidos por esos ojos blancos que todo lo ven. Tobi rápidamente ingreso a la acción, usando el sharingan, pero si bien funcional, la niña parecía eludir todas las ilusiones sin mayor dificultad.
Mientras la bestia de rojo usaba pilares de vapor y fuerza sobrehumana.
Incluso aunque su espada seguía robando chacra de la niña, esta parecía tener una fuente ilimitada.
—Nada mal mocosa—gruño cuando uno de sus ataques apenas le hizo daño.
Era elemento agua, era su naturaleza más fuerte, eso dejaría que los ataques de elementos entre ellos fueran casi inútiles.
Un puñetazo de la niña, con una fuerza monstruosa lo hizo volar por las nubes. Saltando para equilibrarse, hizo un dragón de agua que la niña eludió y destruyo con sus propias cadenas de chacra, que parecían también robar chacra de las cosas que tocaba.
Interesante.
Un oponente demasiado interesante.
Desde que le pusieron en el mismo equipo con Tobi, era prácticamente una niñera, por eso prefería trabajar con Misaki. La Uchiha tenía algo, no solo era una traidora de su aldea, esos ojos llenos de deseos de poder y destrucción.
El día de hoy había sido su idea.
—Controla a esa bestia—le gruño a Tobi que había esquivado por muy poco un ataque de Han.
Tobi parecía temblar de miedo mientras saltaba y huía de la batalla. Se preguntó como Pain soportaba tener entre sus filas a alguien tan inútil e incompetente.
—Tobi es un buen chico, Tobi prometió no matar a la bestia—gruño este corriendo con las manos arriba, dejando que él suspirara.
Inutilidad.
Siempre estaba la opción de combinarse con su espada, pero esa opción sería demasiado, violenta. No podía matarlos, pero sinceramente la idea de acabar con esa pequeña coneja, era interesante. Se preguntó si era diferente a sus anteriores víctimas.
¿Cuánto duraría en romperla?
En fin, mucho juego.
Ignorando que tal vez era más de lo necesario, su espada volvió absorber otra gran oleada de chacra del cuerpo de la niña, funcionando cuando la vio entrecerrar los ojos y sentir que su cuerpo no funcionaba. No importaba como lo viera, esta niña en realidad solamente era una bola de chacra rodando, sin ninguna experiencia real en batalla comparada a la suya.
Con una kunai que inserto en su vientre, asegurándose que no la mataría, la niña jadeo botando sangre de su boca. Solamente ocupaba dejarla fuera de batalla.
Solo ocupaban a un mocoso.
Un experimento.
Pero no estaba de más enseñarle que no jugara con peces demasiado grandes, controlando apenas su espada para que no la matara, grandes cuchillas como dientes se aferraron en su hombro derecho, dejándole una marca y heridas suficientes para que desangrara.
Pero no muriera.
—Tobi es un buen chico—chillo su compañero, antes de usar su sharingan.
Por suerte el otro jinchuriki, no tenía alguna línea de sangre o robado como Ao, como para no ser completamente bloqueado por el poder del ojo rojo. Haciéndolo caer al suelo, probablemente envuelto en alguna pesadilla en su mente. Tobi había aprendido esa habilidad, Misaki lo había entrenado, para ingresar a sus víctimas en genjutsus donde un segundo podría ser meses.
Problemático.
Ambos caminaron en dirección donde el niño seguía entre las manos de la niña de cabellera negra, que parecía incrédula que hubieran incapacitado dos jinchurikis.
No había sido tan fácil.
La niña había atravesado múltiples veces partes de su cuerpo y comenzaba a sentirse cansado, Tobi parecía que acababa de ser atacado por un nido de ratas. Pero en general no eran una presa fácil.
Detuvo sus pasos cuando una mano pequeña en su pie lo hizo detenerse. Giro a ver sin interés a la jinchuriki de cabello azulado, que a pesar de sus heridas seguía moviéndose, sin piedad la pateo por la cabeza, haciéndola jadear cuando cayó sobre su espalda. Coloco un pie sobre su pecho pensando en que tal vez sería mejor dejarle sin un brazo o pierna.
Se preguntó porque los otros dos adultos no parecían actuar, pero no se sorprendió al verlos en el suelo jadeantes y que Misaki apareciera sentada en la rama de un árbol con tranquilidad.
Genjutsu.
Tan fácil y maligno como eso.
—Los humanos son tan patéticos y fáciles de controlar, como Itachi, fue tan fácil de distraer como alertar que su querido tercero estaba en peligro—hablo está saltando para estar frente a la mocosa de cabello negro.
Kisame mira de forma aburrida como la mujer parece sonreír divertida, antes de sin piedad incrustarle un kunai a la niña en su pierna, que suelta un jadeo antes que, con una patada en su rostro, la hiciera caer sobre su espalda, dejando al niño de cabello rojo desprotegido.
Los ojos de Misaki brillan de forma algo malvada, antes de suspirar y saltar justo a tiempo para esquivar el golpe del jinchuriki de cinco colas. Cayendo de forma grácil, la mujer mira de forma aburrida al hombre que le dobla casi en tamaño, cruzándose de brazos algo altanera.
Sus ojos rojos son una alarma.
De que no tiene las de ganar, con los ojos de una mujer y su experiencia, incluyendo el conocimiento. Ella podría tener a cualquier jinchuriki de rodillas. Después de todo, esa es la especialidad de los Uchiha.
—No toques a ese niño…o a mi sobrina—gruñe este con voz potente, mientras el chacra rojizo comienza a apoderarse de su piel.
Le da un punto por eso, después de haber pasado por algunos momentos de tortura con Tobi, que seguramente no eran momentos y para el fueron semanas, parecía estar perfectamente listo para seguir luchando. La capacidad y fuerza de voluntad de los jinchurikis, sin duda sería algo para tomar en cuenta en un futuro.
Kisame vio de forma interesante el brillo malicioso en los ojos de Misaki.
—Por favor, un jinchuriki contra mis ojos…no me hagas reír—hablo Misaki cuando sus ojos cambiaron.
Eso era algo que solo había visto una vez anteriormente, justo en medio de la lucha contra esa mujer, justo antes que ella barriera el piso con su persona. Las tres aspas cambiaron de forma, dándole al ojo un intrigado patrón negro en su ojo rojo. Una especie de armadura de color rosado comenzó a formarse a su alrededor y vio con ojos incrédulos cuando la espada de la armadura transparente atravesó sin piedad al jinchuriki.
Jadeo de incredulidad.
Esa perra le había dicho que no los matara, pero ella había atravesado a uno sin piedad, quien parecía igualmente incrédulo, sobre todo cuando la espada de chacra rosado giro haciendo más grande la herida.
—Hinata aún es trascendental, ese niño con una cola es el primero, pero tú no eres más que un estorbo por el momento…faltan años, podemos esperar—hablo Misaki de forma aburrida antes de sacar la espada del cuerpo del jinchuriki, cuyo chacra le había abandonado.
Ah.
La batalla contra Tobi lo había herido más que de costumbre, o tal vez era la intensidad del…Susano. No solamente tenía las habilidades de un Uchiha, Misaki divertida había utilizado la idea de su espada, para robar chacra con su armadura, haciendo que un enemigo ya débil.
No pudiera regenerarse como podría hacer un jinchuriki normal.
Igualmente.
Kisame noto, no solo había apuñalado a la bestia en su vientre, con la armadura rota, pudo ver que había apuñalado justo en el sello que contenía el biju.
Una bruja.
Una mancha azulada a su lado, le hizo pestañear sorprendido. Viendo como la niña que había derrotado momentos antes, se había levantado con sus heridas y corría desesperadamente donde el jinchuriki había caído de espaldas.
.
.
.
Hinata una vez había visto un animal morir, había estado buscando donde escapar de los aldeanos y había terminado en medio de un callejón, viendo un pequeño gato morir. Ella había querido salvarlo, pero sin tener donde ir, incluso en su departamento e intentando ayudarle, vio esa noche como la vida abandono el cuerpo del pequeño animalito. La primera vez que vio un cadáver, no fue esa, fue el de su madre, como los ojos de esta jamás se habían vuelto abrir. Entonces algo de ella se había roto, la muerte dejo de tener sentido y las veces que vio enemigos morir, no pudo más que sentir una leve disconformidad.
La vida.
La muerte.
Eran cosas que no le importaban.
Hasta que comenzó a ver a sus amigos cerca de la muerte, ella comprendió que incluso con sus habilidades para sanar y el chacra de Kurama, los otros eran blancos fáciles, que la vida es un suspiro, que el filo de un kunai puede acabar con ellos.
Pero incluso así, incluso aunque quería ser fuerte para proteger a sus seres queridos, había pensado mal.
Los jinchurikis.
Iguales a ella.
Seres poderosos, con sus mismas habilidades. No sabe si pensó que ellos jamás sufrirían, si pensó que ellos eran tan indestructibles como ella. Pero en realidad se dio cuenta que no entiende el mundo, que aún hay mucho que desconoce. Como por ejemplo esa habilidad de la madre de Misaki de crear algo parecido a una armadura de chacra, que se clavó en el pecho de Han.
Ignora sus heridas.
Ignora su dolor.
Ignora la mirada de indiferencia de Misaki cuando la espada sale de su cuerpo, o como ella se abalanza para estar al lado de Han cuando este cae de espaldas. Sus manos tiemblan cuando ve la sangre comenzar a salir del cuerpo de Han, la sensación de inutilidad de ella misma o como este comienza a perder la vida de sus ojos.
—¿Han-san?—es lo único que dice su boca por el shock.
Los ojos apenas con vida de este, giran a verle y ella siente que va vomitar cuando algo parecido a una sonrisa aparece en el rostro del hombre. Levantando con dificultad su mano, toma la de ella colocándole donde la sangre fluye. Pero no le importa, porque sus ojos jamás abandonan los de ella.
Entonces algo sucede, el vientre de Han parece brillar, antes que todo se congele.
.
Su espacio mental jamás había sido tan blanco y por primera vez, Hinata no tiene a Kurama con ella. Solamente Han esta frente a su persona, luciendo sin su armadura. Han era alguien imponente, con solamente unos pantalones y una camiseta sin mangas, Hinata pudo ver sus ojos rojos y su cabello negro revuelto. Era tan alto que casi parecía un árbol frente a ella, pero sus ojos usualmente indiferentes parecían cálidos.
Ella le miro desesperada.
Han.
Abrió la boca, pero ningún sonido salió de ella, sin entender como había pasado de sentirse una ganadora con su equipo el día anterior, hasta llegar al caos de ese día.
—La vida de todo ser humano debe llegar a su fin, aunque no pensé que la mía fuera este día, el destino tiene caminos que no entendemos—hablo con voz serena.
Su rostro luciendo calmado, su boca algo fina, pero mandíbula fuerte.
Sin banda en su frente.
Sin ser un ninja frente a ella.
—¡No quiero que mueras! —grito rápidamente, haciendo que este pareciera sorprendido, ella apretó los puños sintiendo las lágrimas bañar su rostro—puede que no habláramos mucho, que no nos conociéramos, pero eras mi amigo, Roshi y tú, son mis amigos, no quiero perder a ningún amigo —añadió más desesperada.
Ella no lo había salvado, ella no pudo salvarlo, ella…
Una mano sobre su cabeza, hizo que alzara su vista incrédula, sus ojos se abrieron incrédulos cuando los ojos de Han seguía siendo cálidos. Mientras ella sentía que todo el mundo caía sobre sus hombros. Las manos cayeron a sus costados casi sin vida, tragándose las ganas de llorar más de lo que ya estaba.
—Es un honor, morir al lado de un amigo—expreso este sin perturbarse, sus ojos se abrieron de incredulidad mientras negaba con la cabeza—cuida de Kurotsuchi, es mi sobrina y familia…también no hay mejor persona para que cuide de Kokuo—añadió con calma.
¿Eh?
Abrió la boca, pero este comenzó alejarse y ella entro en pánico. Aunque quiso moverse, se quedó congelada viendo como Han solo comenzaba a caminar lejos de ella.
Alzo la mano.
Pero incluso cuando intento caminar, solo pudo ver la espalda de Han caminar alejándose.
Entonces la negrura la absorbió.
.
Hinata sintió algo dentro de ella, algo caliente en su pecho, antes de ver la silueta de un enorme caballo que reconoció como Kokuo. Como si estuviera dentro de ella, pero al mismo tiempo diferente, como Kurama, pero en otro lugar. También escucho los lamentos del biju, mientras a su mente llegaban miles de imágenes. Como si fuera una gran cantidad de escenas y momentos que ella no vivió.
Una vida que no era suya.
Vio la vida de Han.
Desde su padre, tratándolo como un arma cuando era niño, desde este viendo a los aldeanos a lo lejos igual que ella, desde personas que hablaban pestes del niño. Pudo verlo, un pequeño niño de cabellera negra y ojos rojos, escondido en un callejón llorando por la soledad.
Pudo verlo corriendo de los aldeanos, pudo verlo cuando un viejo lo atrapo y lo apuñalo sin piedad en la espalda. Lo vio luego en lo que parecía su hogar, similar a un basurero, vendando su cuerpo con horror pintado en su rostro.
Fue a misiones, con miembros de su equipo que intentaron matarlo una noche, donde había escapado por poco, pero le había dejado una cicatriz en su costado. Lo vio llorando en medio de un lago, intentando sanar sus heridas sin nadie a su alrededor.
Han había cuidado de un perro callejero cuando era adolecente, parecía un poco feliz de que el animalito no huyera como los otros. En ese entonces ya cubría gran parte de su cuerpo, como si quisiera ocultarse de los demás. También pudo notar como otros aldeanos habían matado al perro en su ausencia y dejándolo en su departamento para que lo viera.
Vio como sus compañeros de misiones generalmente lo dejaban al frente o lo hacían caer en trampas del enemigo, para que recibiera heridas o los cubriera. Lo vio como en dos ocasiones libero a la bestia sin culpa, por la cantidad de heridas que no podía sanar o el terror en su cuerpo.
Lo vio recibir odio de todos.
De su padre.
De su hermano.
De su sobrina.
Lo vio correr en desesperación con Roshi, preguntándole porque todo el mundo lo odiaba. Pero Roshi no tenía una respuesta para eso. Aunque no fueron amigos, Roshi sinceramente logro ayudarle en ocasiones. Eran los únicos momentos donde Han parecía tener alguien.
Entonces Hinata logro verse en esos recuerdos, dentro de los recuerdos de Han, como este le había visto. Desde la curiosidad, la intriga, a un cariño especial. Como si por primera vez, alguien no lo odiaba, Han le había visto con suficiente cariño como para tratarle como una sobrina, no solo a ella, a Gaara, Yugito…los había visto como la familia que lo rechazo.
Y entonces.
Algo se rompió dentro de ella.
.
.
.
No recordaba si fue un segundo o tal vez un mes de completa tortura, pero sin duda, los genjutsus nunca fueron de su agrado. Kakashi se despertó jadeante y apenas logrando mantenerse arrodillado, antes que una ola de chacra lo volviera a lanzar sobre su espalda. Comenzaba a sentirse viejo, pero fue la sensación, fue la sensación de completo pesar y de destrucción que solamente sintió una vez en su vida, que lo hizo sentarse en el suelo. Sus ojos se abrieron incrédulos cuando la energía salió como una negra al cielo.
Todo era borroso, pero la pequeña silueta que gritaba, claramente la reconoció como Hinata, con lágrimas en sus ojos, antes que el chacra rojizo la rodeara por completo. Cinco colas se elevaron en su espalda y la sensación de opresión, el grito que lleno el aire.
Fue exactamente como el diez de octubre.
Una cabellera rojiza apareció frente a ellos, antes que la niña de cabellera negra y Gaara desaparecieran. Luego otra cabellera celeste, uno de los participantes del examen, un niño, tomara a Honomi inconsciente en su hombro y lo arrastrara a él, evitando otra ola de chacra.
El caos inicio.
—¿Qué pasa?—gruño cuando lo dejaron caer al suelo, para su completo horror, sus pies no podían moverse y si estaba consiente, es por el recuerdo del 10 de octubre.
Una mujer, con ropas de jounin de Kirigakure, con larga cabellera rojiza con naranja miraba su espalda con preocupación.
—Mei-sensei—llamo el chico de cabellera celeste.
Pero cuando siguió la mirada, sus ojos se abrieron incrédulos al ver la bestia que ahora era Hinata, tomar del pie de…¿Misaki? Y estamparla contra el suelo y hacerla botar sangre. Ignorando que probablemente era una traidora, no estaba tan sorprendido, no era su mejor amigo traicionando una aldea por completo, lo demás no serían tan…
Tenían a Danzo.
No es como si el esperara algo bueno de todos los aldeanos.
En fin.
Sus ojos se abrieron algo perturbados, al ver el nivel de, destrucción que estaba haciendo la niña. El tipo de tiburón incluso se abalanzo contra ella, pero la niña simplemente había abierto la boca, y casi como un rayo morado lo lanzo volando. También la cuestión del otro tipo con sharingan, que no parecía surtir ningún efecto, causando que la pequeña bestia se abalanzo contra Misaki nuevamente, quien apenas se había levantado y gano otro puñetazo de la bestia con su cola.
Miro alrededor, como todo parecía desintegrase cuando lo tocara.
La sed de sangre.
Los ojos blancos que, a pesar de estar en medio del chacra de la bestia, parecía que las venas se distorsionaban por todos lados, desde sus ojos hasta por partes de su cuerpo.
Suspiro.
Sin lugar a dudas, no tenía alumnos normales, pero si bien había intentado calmar un poco la sangre e ira asesina que parecía tener Raiden desde su ataque con Orochimaru, estaba comenzando a notar que convertirse en sensei de Hinata era mucho más problemático.
Miro intensamente cuando la niña levanto una mano, del cual comenzó a formarse una especie de masa morada, que reconoció del 10 de octubre. Apenas logro tomar a la niña de Iwa de cabello negro y al niño de cabello rojo contra su cuerpo, antes que la pequeña y diminuta masa morada, tocara el suelo.
Eso ocasiono un gran estallido que los impulso varios metros a pesar de estar tan lejos, mientras en un rango de veinte metros, todo a su alrededor parecía explotar.
Ignorando el completo dolor de todo su cuerpo, sentir el sabor a humo que parecía en su boca que no se iba desde esta mañana. De haber sabido que esto pasaría, hubiera tomado más tiempo antes de pensar en llevar a sus alumnos a un examen chunin.
Pero todos querían enviarlos.
Todo era su maldita culpa.
—Que exámenes más interesantes—hablo casi sin aire levantándose sobre sus pies, que aún seguían sintiéndose débil.
A su lado apareció la mujer de cabellera anaranjado con rojizo, quien, aunque parecía ser un ninja bastante competente, su mirada fría simplemente le indico que no tenía ningún tipo de empatía por Hinata. Su forma en que parecía lista para un ataque en contra de la niña.
Lo cual le sorprendió y molesto en partes iguales.
Él también debería estar listo para eso, para detener una potencial amenaza, pero si era con esa niña.
Cuando la vio de reojo noto, que, aunque solamente se podía ver una masa roja que parecía querer destruir a todos, la imagen de la niña sonriente le llego un poco. Como ANBU él mismo había estado en su cuidado en ocasiones, recordando claramente la niña sola a la niña sonriente de su equipo. Siempre era amable, algo solitaria, pero con sonrisas amables a los demás.
Raiden y Natsu se habían acercado a ella, por algún motivo con esa aura brillante de que acepta a los demás, incluso cuando ella no era aceptada por nadie.
Se preguntó.
¿Cuándo él se había acercado?
Tal vez, porque la niña rechazada por todos, que aun así quería ayudar a los demás. Era como una vieja imagen de Obito, menos alocada, pero con el mismo deseo de ser reconocida a su forma. Con la sonrisa tranquila que alguna vez tuvo Rin, pero el aura de amabilidad y bondad de Obito.
No quería ver a sus personas más preciadas en la niña, pero al final, siempre terminaba viéndolas.
Con una mano en Mei, la detuvo de lo que parecía ser un ataque. Los ninjas de Kirigakure eran peligrosos, no por nada esta había querido abalanzarse con una bestia descontrolada. A diferencia de los ninjas de trajes negros con nubes rojas. El diente de tiburón, que parecía faltarle un brazo, había tomado a Misaki sobre su hombro, quien parecía inconsciente por un golpe de Hinata en modo descontrol.
Con el ninja de mascara que pareció haber algo y desaparecer en la nada con ellos tres.
Simplemente habían huido.
Su plan había fallado.
No le consolaba en lo más mínimo, no parecían los tipos que descansarían solo por fallar una vez. Pero en este momento le preocupaba más Hinata, quien si bien no había ido a otro lugar para atacar a otros o incluso a ellos, aun con tanto chacra rodeándola, no dejaba de agitar sus colas de forma violenta contra el suelo, mientras soltaba alaridos de dolor.
Se puso de pie, jadeando levemente al sentir un dolor insoportable en todo su cuerpo.
—Debemos detenerla, es un peligro—gruño Mei de forma autoritaria.
El chico de cabellera celeste, también parecía algo preocupado, pero alistando su espada.
Extendió una mano deteniéndolos, antes de ver de reojo a Honomi gimotear mientras se estaba despertando. Era un poco relajante, esa mocosa era una Uzumaki. Aun así, controlar este descontrol no era fácil incluso para ella.
Había pensado en morir muchas veces, esta no era una mala opción si ayudaba a otros.
Caminando de forma lenta donde Hinata, se detuvo cuando a veinte metros el monstruo lleno de chacra giro a verle. Soltar un gruñido que, en realidad, si le hizo escalofriarse por dentro ante la intensidad asesina. Con una de sus colas que parecía terminar en una mano de chacra, tomo una piedra gigante que lanzo en su dirección. No ocupo el Sharingan para ver que paso a un centímetro de su cuerpo.
No lo estaba matando.
No parecía querer matarlo.
La bestia gimoteo aún más, antes de retroceder un poco y revolcarse en sí misma como un animal asustado.
Eso era.
Diferente.
La bestia del Kyubi anteriormente había destruido casi todo Konoha matando sin pensarlo, pero al mismo tiempo que paso la vez anterior en Sunagakure donde dejo liberar al Kyubi, nuevamente, aunque ataco al enemigo, no parecía querer hacer eso con sus aliados.
Interesante.
Había visto a Misaki y ese tipo de mascara naranja intentar usar el sharingan, se preguntó si él.
Su ojo rojo vio directamente a la niña, este gimoteo.
Todo quedo en silencio.
.
.
.
El silencio se rompió por el sonido de unos pasos, no quiso levantarse del suelo donde abrazaba sus rodillas, no entendía porque había aceptado que el entrara. Ni siquiera entendía porque este se estaba acercando, pero no se atrevió a levantar la vista cuando vio los pies de Kakashi frente a ella. Le había dejado entrar a su espacio mental, donde se refugió cuando Kokuo entro a su cuerpo y le dejo tomar el control para que se vengara de los que mataron a Han. No sabía que era posible tener dos bestias en su interior, Kurama no había hecho nada cuando Kokuo entro a su interior sin ninguna jaula, como él si tenía fuera del espacio que compartía con otros jinchurikis.
Kokuo no tenía un sello que lo restringiera y ella no se lo impuso.
No sabía nada de sellos de ese tipo.
Entonces ella solo se quedó sola en su interior, llorando mientras veía como Kokuo arremetía contra los enemigos.
Ella había dejado a Han morir.
Se sobresaltó cuando las rodillas de Kakashi se flexionaron y al levantar su rostro, anteriormente enterrado en sus brazos, miro el rostro de Kakashi. Sus ojos se abrieron al verlo frente a ella, con la banda ninja dejando ver ambos ojos, uno con el Sharingan que uso para entrar a su mente y su máscara siempre cubriendo su boca.
Quiso decir algo, nunca habían estado tan cerca y su mirada no era fría como siempre.
Pero no dijo nada.
Duraron unos segundos compartiendo una mirada, antes que lagrimas siguieran saliendo de sus ojos, se tapó nuevamente su rostro con sus manos, sin entender porque quería llorar más.
—Mataron a Han, no hice nada, no pude detenerlos—exclamo entre sollozos sin dejar de sentir culpa.
Si hubiera sido más fuerte, si hubiera sido más rápida, todo era su culpa.
Había perdido a un amigo.
—Hay momentos, donde no podemos salvarlos a todos—fueron las palabras de Kakashi con una suavidad inusual que le hicieron enojar.
Levanto el rostro aun furioso lleno de lágrimas.
—Soy una jinchuriki, tengo la bestia más fuerte de todas y no pude salvarlo…lo mataron frente a mis ojos—comenzó hablando enojada y termino casi gritando.
No había podido salvarlo.
Era su culpa.
Esos pensamientos no dejaban de repetirse en su interior, destruyendo cada parte que quedaba de ella.
Apretó los puños y bajo la mirada.
—Por mi culpa tu madre murió—fueron las palabras frías de Kakashi, que detuvieron sus pensamientos y alzaron la vista para verlo con incredulidad—no salve a Obito, no lo mate tampoco…el ocasiono el 10 de octubre, todas las muertes ese día, incluyendo a tu madre son mi culpa—hablo con frialdad que la paralizo.
Su madre.
Un destello de su madre muerta, la hicieron sentir incluso más ganas de llorar. Incluso con las palabras de Kakashi, no podía odiarlo, no sentía que fuera su culpa, él jamás hubiera imaginado que Obito, quien era su anterior compañero, hiciera eso.
Se preguntó vagamente, si Han la culparía por su muerte.
—No te culpo por eso—susurro por bajo y noto una leve sorpresa en los ojos de Kakashi.
Antes que una mano suave se pusiera sobre su rostro, sin dejar de ver los ojos de Kakashi, noto como la sorpresa cambiaba a entendimiento a un cierto grado de cariño que le hizo doler su interior.
Los ojos de Han se habían visto tan iguales en la despedida.
—Nadie te culpa por la muerte de ese hombre, no fue tu culpa, incluso pienso que salvaste a muchos otros…eres un gran ninja Hinata, estoy orgullo como sensei—expreso este con sinceridad.
Sus ojos aun lagrimeantes, se llenaron de más lagrimas que no sabía que tenía. Ignorando si le daba asco, si la rechazarían, solamente salto sobre el abrazando su chaleco y soltando el llanto. Un llanto desgarrador con gemidos y gritos de dolor, que no sabía si eran por sus palabras o por todo lo vivido.
Solamente, sujetándolo como si fuera la única cosa que lo unía con este mundo.
.
.
Honomi miro impresionada, justo cuando iba a actuar, como el chacra que rodeaba a Hinata, desaparecía dejando a la niña inconsciente en el suelo. Kakashi camino tranquilamente donde la pequeña, antes de tomarla con cuidado entre sus brazos, viendo como sus ojos parecían hinchados y el gran número de heridas en su cuerpo no sanaban rápidamente como de costumbre.
—¡Nee-san!—chillo Gaara corriendo donde estaba Kakashi.
Observo de reojo a Mei, la ninja de Kirigakure con su alumno Chojuro permanecer a sus lados. Vagamente recordó que esa mujer solía pelear con Tsunade, pero ahora no importo.
Su rostro se posó en Kurotsuchi, quien había caminado donde el cuerpo de Han permanecía sin moverse. Observo con cierto grado de sorpresa, como el dolor se posaba en su rostro y apretaba los puños con fuerza, ignorando la herida de su pierna que no dejaba de sangrar.
Volteo el rostro al cielo.
Esto sin duda…cambiaria todo.
Pero ahora era tiempo de enterrar a los muertos.
Continuara…
Holi, capitulo mucho más largo de lo que esperaba, pero es que en ningún momento me aparecía la opción de cortarlo. Había comentado varias veces que en esta historia habría muertes y situaciones tristes, muy similares a la historia original.
Hinata acaba de experimentar su primera muerte, que estoy segura muchos no vieron venir, pero yo la tenía desde casi el principio de la historia planeada. Al igual que la traición de Misaki (pinches Uchihas traicioneros), al igual que mi idea original es que hasta este momento se creara un lazo real con Kakashi, a diferencia de Naruto que fue casi al inicio.
El próximo capítulo será el final de la primera parte, donde aún tengo muchas cosas que comentar.
Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
