CAPÍTULO 1
-Oye, Inuyasha, ¿te veremos en la salida?, Yuka recomendó un lugar para ir- dijo una voz masculina.- dice que espantan ahí, jajaj.
-Cuenten conmigo- dijo Inuyasha con una sonrisa divertida. Dicho esto su amigo salió del salón.
Inuyasha Taisho es un estudiante que cursa 3º de preparatoria, tiene 18 años de edad, tiene un color tostado tiene cabello negro, corto, una estatura promedio, un cuerpo musculoso, pero lo que más destaca de él físicamente, son sus ojos dorados, tan profundos y brillantes.
-Inuyasha- lo nombró una voz femenina- este sábado habrá un concierto... y me gustaría que me acompañaras- dijo una chica pálida, cabello ondulado color castaño con unos ojos color marrón muy expresivos. Se trataba de Mizuki era la líder de porristas de la preparatoria, ha estado enamorada de Inuyasha por dos años seguidos
-Lo siento, Mizuki, pero ya tengo planes- dijo con un tono arrogante. El toque de una campanada se empezó a escuchar por todo el salón indicando que las clases habían finalizado.
Inuyasha agarró todas sus cosas y empezó su camino hacia la salida antes de que Mizuki le diera otra oportunidad para salir juntos. Llego a al entrada de la escuela en donde su grupo de amigos lo esperaban. En cuanto llegó, saludo a todos con un choque de puño y emprendieron su camino hacia el lugar en donde habían quedado de ir.
-Deberías darle una oportunidad, Inuyasha, ha estado enamorada de ti por dos años- dijo uno de sus amigos llamado Yuko con burla, pasando su brazo alrededor del cuello de Inuyasha.
-Tiene razón, Inuyasha, aparte es muy popular y no es para nada fea, podría decirse que es la chica más bella de nuestro año, ahora imagínate, si tú fueras su pareja, serían la pareja más popular de toda la prepa, deberías sacarle provecho- dijo Eren mientras le daba una sonrisa pícara, mientras le daba golpecitos en su hombro.
-Hey, hey, ¿quieren calmarse?,- dijo mientras se separaba de los brazos de sus amigos y se posaba enfrente de ellos- si, Mizuki es linda, pero no es mi tipo, además no tengo pensado tener una relación ahorita, soy joven no voy a atarme a eso- dijo sonriendo mientras se daba media vuelta y emprendía su camino.
-Como tú digas, por cierto ¿a donde vamos?- preguntó su tercer amigo. Dai.
-Vamos a al bosque Shikon- dijo con un poco de misterio en su voz.- dicen que en el centro del bosque hay un pozo-todos lo miraron con incredulidad-pero no cualquier pozo, muchos mencionan que han visto salir demonios de ahí, me entró mucha la curiosidad y quiero comprobar si es cierto- dijo encogiendo los hombros Yuka
-No me digas que crees en esas estupideces- dijo Inuyasha con tono de burla.
-Puede, de todas formas si no encontramos nada, podemos ir al club hoy, estarán las porristas, tal vez nos encontremos con Mizuki- dijo Yuka con un tono de picardía y burla.
-Espero y encontramos algún demonio en el pozo- dijo Inuyasha y soltaron varias risas.
Estaban caminando en silencio hasta que a Inuyasha se le ocurrió una idea
-Apuesto una carrera, el último en llegar al pozo compra las bebidas para todos hoy- dijo Inuyasha, haciendo que los otros se miraban entre sí desafiándose y al final todos asintieron - hecho, a la cuenta de tres, uno...dos...- pero en el momento que Inuyasha iba terminar de contar, salió corriendo dejando a sus amigos atrás. Se escucharon varios reclamos pero poco a poco que Inuyasha se alejaba se dejaban de escuchar.
Cuando Inuyasha notó que los había dejado atrás, dejó de correr y empezó a caminar para encontrar el pozo, sin embargo empezó a sentirse como un idiota, ya que nunca había venido a este bosque y que lo más probable es que terminara perdiéndose, pero por un momento extraño, sintió como si ya conociera el camino, así que siguió caminado como sus sentidos le iban marcando.
Entre más avanzaba más ansioso se sentía, sentía como si algo lo llamara, como si alguien lo estuviese esperando, Inuyasha apresuró su paso hasta qué término corriendo, hasta que paro en seco, se había detenido ya que se encontraba una pared de arbustos, bloqueándole el paso maldiciendo en voz baja se dio la media vuelta para volver.
Resignado y apuntó de marcharse, un movimiento extraño en donde estaban los arbustos le llamó la atención, dirigió su vista de nuevo hacia los arbustos y después sonrió con ironía. -llevo cinco minutos aquí y ya me estoy volviendo paranoico-. Dijo rodando los ojos y terminó creyendo que había sido el viento así que retomó su camino y empezó andar mirando de reojo el lugar. Cuando volvió a posar su vista al frente e ignorar lo que había sucedido, un maullido lo hizo detenerse, se volteó y vio a una linda gatita era color crema, tenía unos grandes ojos que estaban perfectamente delineado de un color negro.
Inuyasha posó su vista hacia la pequeña criatura ¿cómo había llegado hasta allí?, la gatita le volvió a maullar y entró donde estaba la pared de arbustos, este le miró sorprendido mientras la gatita asomaba su pequeña cabeza y maullaba nuevamente y volvía a entrar. Inuyasha se le quedó viendo desconcertado "¿acaso quería que la siguiera?" . Inuyasha ladeó de rostro hacia ambas direcciones asegurándose si no había nadie más.
Al comprobar que estaba completamente solo, se dirigió hacia la pared de arbustos y empezó a meterse poco a poco. Cuando se metió completamente lo primero que pudo divisar fue el pozo. Este lo miró sorprendido y volvió su vista hacia la gatita que estaba en las orillas de este, finalmente Inuyasha dio una sonrisa de triunfo al notar que había llegado al pozo antes que sus amigos.
-Apuesto a que esos idiotas se perdieron- dijo sonriendo hasta que un maullido lo sacó de sus pensamientos- y de seguro tú eres él demonios del que todos hablan, si como no- dijo soltando una carcajada de buena gana.
En ese momento una aura de fuego cubrió a la gatita, Inuyasha al percatarse se paralizó, creyó que se habían incendiado algo o era algún truco dentro del pozo. Cuando el fuego se apagó, lo que había sido una gatita, ahora era un demonio con el doble de tamaño que de un tigre normal, colmillos de más de 2 metros con 2 colas. El demonio gato le rugió e hizo que Inuyasha saliera de su shock, parpadeó varias veces y desesperadamente trató de salir por la pared de arbustos por donde había entrado, pero por alguna razón este se había bloqueado, Inuyasha sintió una respiración cerca de su oreja, asustado volteo a ver cara a cara al demonio.
El demonio gato avanzaba un paso e Inuyasha retrocedía dos, eso paró hasta que Inuyasha sintió algo chocando con él en la pantorrilla, no tuvo que adivinar sobre qué se se trataba, sabía exactamente que era el pozo, pero entonces el demonio soltó un rugido e hizo que Inuyasha perdiera el equilibrio y cayera en el pozo, y todo se volvió oscuro para el.
Poco a poco iba abriendo sus ojos, veía borroso y oscuro se sentía mareado y sentía un gran dolor de cabeza, ladeó el rostro hacia ambos lados para despertar. Cuando sus ojos pudieron ver mejor, dirigió su vista hacia al frente y lo único que vio fue una capa estrellada.
-¿Qué mierda pasó?- dijo mientras posaba una mano en su rostro frotándose, se incorporó poco a poco, hasta quedarse sentado- ¿ya es de noche?, mierda, esos idiotas me dejaron solo- se puso de pie y empezó a buscar un manera de salir.
Inuyasha empezó a tocar los extremos del pozo para encontrar algún tipo de escalera o algo, pero lo único que sintió eran lianas, así que como pudo, trató de de treparse en ellas, pero todos sus intentos le fallaban, empezaba a desesperarse.
-¿Hay alguien ahí?- "me siento como un idiota"-¡ayuda!, ¡por favor!.
Después de eso dos manos diferentes se aproximaron hacia el por la boca del pozo. Inuyasha las estudio y parecieron ser dos manos diferentes, ya que el de la izquierda parecía ser el de una mujer, era pequeña, y estaba cubierta por una manga negra pegada a su brazo con una codera rosa. La mano del lado izquierdo era más grande esta parecía ser de un hombre, a diferencia de la anterior esta tenía mangas colgando sobre su brazo, con diferentes tonos azules y un rosario en su muñeca.
En cuanto Inuyasha se posó sobre las dos manos, fue jalado con fuerza hasta que estuvo completamente afuera, sus pies tocaron el pasto y en cuanto estaba apunto de agradecer, sus dos brazos empezaron a ser jalados hacia ambos extremos.
-¿Pero que demoni...?- iba a preguntar Inuyasha hasta que fue interrumpido por otro jalón.
-Apártese excelencia, es mío- declara una voz femenina, un poco aguda. Jalando el brazo de Inuyasha hacia la derecha.
-Mi pequeña exterminadora, por si no lo sabes, soy un monje y el jefe de está aldea también lo es- en cuanto terminó decir lo último lo jalo hacia su lado. - así que es mío-
Inuyasha no sabía de donde habían aparecido estos locos "debo irme", así que con toda fuerza que pudo se logró soltar de ambos. Los dos chicos primero lo miraron con desconcierto y después con enojo y sin perder más tiempo Inuyasha se echó a correr.
-¡Deténte ahí!- gritó la mujer mientras empezaba a correr hacia su dirección seguida por el monje.
-Corre igual que un demonio- exclamó el monje sorprendido.
Aunque escuchará sus órdenes no hacía caso y siguió corriendo, hasta que se dejaron de escuchar las protestas de ambos, este sonrió victorioso pues los había perdido o eso pensó, ya que un rugido que él conocía empezaba acercarse.
-¡Vamos, Kirara!, no debemos perderlo- dijo la mujer, la diferencia es que ahora estaba montada sobre el demonio gato.
"Estoy muerto" fue lo que pensó Inuyasha, hasta que pudo divisar una silueta negra enfrente de el, corrió hasta llegar a este y pudo divisar que era un templo, sin pensarlo dos veces corrió hasta ahí para poder esconderse, en el momento en que puso un pie adentro logró sentir un gran escalofrío, sin tomarle mucha importancia se ocultó.
Logró escuchar como pasaban por ahí pero no se adentraban, en cambio se escuchaban maldiciones por parte de los dos, y se empezaban a alejar. En cuanto supo que estaba completamente solo sacó todo el aire retenido por sus pulmones.
-¿En donde mierda estoy?- Inuyasha apenas se había percatado que el lugar en donde estaba jamás lo había visto, así que sin más se atrevió a inspeccionarlo.
Mientras más se adentraba, más era su curiosidad, iba caminando hasta que sus ojos dorados captaron una figura extraña. Parecía ser una burbuja negra, tratando de cubrir algo, este se empezó acercar poco a poco hasta que pudo divisar una flecha enterrada, quería acercarse y tomarla, pero no se atrevía, así que como pudo empezó a avanzar hacia ella, pero por cada paso que daba un dolor de cabeza empezaba a crecer, hasta que el dolor fue insoportable para el, se alejó "¿qué demonios fue eso?, lo mejor será ignorarlo" , pero en cuanto estaba apunto de marcharse una calidez en su pecho se empezó a sentir, y era la misma sensación que había tenido cuando se dirigía a ir por el pozo, una luz rosa se había asomado por la habitación en donde estaba, logrando llamar toda su atención, como si sus piernas tomaran vida propia, empezó andar hacia el lugar en donde le indicaba, hasta que logró visualizar otra burbuja, pero más grande y está a diferencia de la otra tenía una luz rosa, y mientras más se acercaba otra luz rosa empezaba a desprender por su pecho pero que fue totalmente ignorado por Inuyasha, ya que estaba más concentrado en la calidez que le producía acercarse hacia esa burbuja.
Cuando estuvo a unos centímetros de la burbuja pudo divisar a una mujer.
-Es una mujer- dijo sorprendido, y preguntándose qué hacía una mujer ahí.
Aún por la burbuja negra rodeándola, podía divisar como era. La mujer vestía con ropas extrañas, de esas que utilizaban hace 5000 años atrás, como en sus libros de historia, con los típicos colores blancos rojos, pudo divisar que no tendría más de 18 años, su piel era color nívea, su cabello color azabache siendo ondulado por las puntas, tenía pestañas tupidas y una hermosas cejas, quería saber el color de sus ojos, cuánto más la veía más hermosa le parecía.
Aunque parecía estar dormida, sentía como ella lo llamaba, aún en su trance, trató de acercarse más, cuando estuvo en una distancia promedio con su mano, empezó a acortar la distancia para poder tocarla de la mejilla, estaba tan cerca hasta que...
-¡No la toques, demonio!- un gritó que se escuchó afuera del templo logró sacarlo de sus pensamientos a Inuyasha, también haciendo que las luces rosas desaparecieran y que la vista que tenía de él hacia la mujer desconocida se hiciera opaca, logrando perderla de vista.- ¡un demonio ha entrado al templo y quiere apoderarse de ella!, ¡CAPTURENLO!- gritó un aldeano hacia las personas que estaban afuera.
Inuyasha cono pudo despegó su mirada de la mujer y empezó a correr, lo único malo es que ahora no solo lo perseguían el monje y la mujer con el demonio gato, si no que ahora eran más personas montados en sus caballos y lanzándole flechas, afortunadamente su velocidad los superaba e iba perdiéndolos de vista y así hubiera podido escapar, si es que el demonio gato no se hubiera posado delante de él, logrando bloquearle el paso, quiso voltearse y correr para lograr escapar, pero cuando dio la vuelta, varios aldeanos ya se encontraban rodeándolo.
-¿Cómo...cómo pudiste entrar al templo?- susurró un aldeano mirando a Inuyasha desafiante.
-No... no ten... no tengo idea de que están hablando- dijo Inuyasha desconcertado.
-Eres un demonio, ¿!Qué hiciste!?- gritó otro aldeano.
-¡Yo no hice nada!- gritó Inuyasha perdiendo la paciencia.
-¡¿Qué está pasando aquí!?- un grito maduro y ajeno se escuchó, al parecer todos los aldeanos sabían de quien provenía, ya que voltearon e inclinaron su cabeza. Inuyasha solo podía observar.
-Alguien logró entrar al templo... señor-dijo otro aldeano al mismo tiempo que con su mirada señalaba a Inuyasha.
-¿El?- preguntó la voz madura, dirigiendo su mirada. Inuyasha pudo divisarlo y logró ver que era un hombre con más de 50 años, vestía ropas típicas de monjes, tenía el cabello azabache, las mismas características que había visto con la mujer, se encontraba montado sobre un caballo.
-¡Señor Sota!- gritó la voz del monje de hace rato captando toda la atención del señor, de Inuyasha y algunos aldeanos.- ¡Es él!- dijo mientras señalaba a Inuyasha- El salió del pozo- dijo con firmeza sacando varios respingos de sorpresa incluyendo el del gran señor.
-Pero...es un demonio- dijo otro aldeano mirándolos incrédulos.
Todo el ambiente se puso tenso, algunos aldeanos murmuraban entre sí, algunos lo veían con incredulidad y otros con alivio. Sota se bajo de su caballo y empezó a andar en dirección a Inuyasha, todos los aldeanos se apartaron de su camino. Cuando Sota tomó una distancia prudente hacia Inuyasha, sonrió con alivio.
-Al fin apareció- dijo Sota mirando directamente a los ojos a Inuyasha, pero este solo terminó mirándolo de forma incrédula.
-¿De qué esta hablando?, ¿en donde estoy?, ¿quienes son ustedes?- dijo Inuyasha mirando todo a su alrededor.
-Todas tus dudas serán resueltas, sígueme- ordenó mientras le daba la espalda a Inuyasha y avanzaba- ¡todos vuelvan a descansar!, yo me encargare. Miroku, Sango- menciono a la chica que estaba montada en el demonio gato y al monje, ambos asintieron- escolten a ...- dirigió su mirada a Inuyasha.
-Inuyasha- contestó
-Perdone la forma en que lo recibieron, Inuyasha- Inuyasha solo le termino dando una mirada sarcástica.-pero es que lo estábamos esperando- al decir esto Inuyasha se le abrieron los ojos y pensando que realmente el golpe que se dio le estaba afectando.
Inuyasha siendo escoltado por Miroku y Sango, siguieron al Señor Sota, en todo el trayecto iba de un profundo silencio, Inuyasha solo se ponía a pensar en como regresaría a casa, si es que no estaba soñando, mirando a su alrededor solo pudo divisar que estaban en un bosque, también examinó a las personas que lo "acompañaban".
La mujer que estaba arriba del demonio gato que lo había traído hasta aquí era alta y bonita, lo único que sabia es que tal vez su nombre era Sango tenia el cabello castaño y estaba amarrado en una gran coleta alta, tenia unos ojos grandes color café, con una ligera sombra color rosa, tenia pestañas tupidas y unas lindas cejas perfectamente delineadas, hablando de la ropa, parecía un tipo de ropa que utilizaban los guerreros, era totalmente negro con uno que otro listón color rosa, con coderas y rodilleras del mismo color, tenia una expresión seria y concentrada, como si estuviera esperando que algo pasara.
Inuyasha ladeo su rostro hacia el otro lado y pudo divisar ahora al hombre que lo acompañaba, tenia la misma mirada que Sango, según recuerda su nombre era Miroku, el tenía el cabello azabache siendo amarrado por una pequeña coleta hacia abajo, sus ojos eran igual de expresivos pero de un color azulado tenia algunas argollas en los oídos vestía con varias túnicas con diferentes tonos azules, traía consigo un bastón, que si no mal lo recuerda es un Shakujou, las armas que utilizaban los monjes o los sacerdotes de antes. "¿que demonios esta pasando?, esta gente viste como personas de hace años".
-¿Has terminado de examinarnos?- se escucho la voz de Sango, este inmediatamente volvió su vista al frente con un ligero sonrojo acompañándolo.
-Sango- le reprocho Sota- muy bien, hemos llegado- dijo parando al frente de lo que parecía ser una cabaña y a la vez dando una media vuelta, quedando cara a cara con Inuyasha, -estaré con Inuyasha adentro a solas, hablare con el, y si resulta ser lo que esperamos-decía sin despegar su vista de Inuyasha.- iremos a su templo a comprobarlo- al mencionar eso último, tanto Sango como MIroku dieron un respingo.
-Nos quedaremos afuera a vigilar, tome su tiempo- dijo MIroku, mientras que Sango asentía.
-Muy bien- menciono Sota mientras le mandaba una mirada a Inuyasha para que lo siguiera y entrara a la cabaña. Este capto la señal y entro a la pequeña cabaña mirando de reojo a Sango y Miroku.
La cabaña era pequeña, pero era muy acogedora, pudo ver una fogata en una pequeña esquina, con un caldero, algunos cojines que se usan para sentarse, pudo ver varios cuencos, y finalmente dos futones, pero uno parecia no haber sido utilizado por un tiempo. También pudo observar a Sota, era de baja estatura, tenia varias canas en su cabello, que creo que el algún tiempo fue azabache, su piel era nívea con algunas arrugas, también pudo divisar sus ojos, eran marrones y expresivos, Inuyasha no sabía porque, pero tenia la pequeña sensación de que ya lo había visto antes.
-Inuyasha- mencionó logrando captar su atención, toma asiento- Inuyasha le hizo caso y tomó asiento- se que tienes una variedad de preguntas como yo, iniciando por tu ropa- dijo Sota con una pequeña sonrisa, Inuyasha dirigió su mirada hacia el mismo y traía ropa que el normalmente utilizaba, pero a diferencia de la de Sota, que parecía ser demasiado antigua- quiero preguntarte algo, Inuyasha- dijo con un tono un poco mas serio de lo normal, el solo asiento. -¿Cómo lograste entrar al pequeño templo?-. Inuyasha lo miro desconfiado "¿por qué seguían mencionado lo mismo?, ¿acaso había hecho algo mal?. Finalmente dio un suspiro "¿que caso tendría mentir?
-Solo entre, quise esconderme de ellos dos- dijo mientras señalaba con su dedo hacia la puerta, haciendo referencia a Sango y a Miroku.
-¿Nada te impidio atravesarlo?, o ¿no sentiste nada?- decía mientras fruncía el ceño.
-Solo llegue a sentir un pequeño escalofrío de ahí en fuera nada.- decía mientras se encogía de hombros.
-¿lograste ver algo, Inuyasha?-.
Y hasta aqui acaba el capitulo, jajaja, actualizare pronto, esta historia lo publicare cada miércoles, también quería decirles algo de lo que estoy realmente feliz, y es que mi historia "estrella del amor", lo recomendaron en una pagina de facebook y me hizo sentir super feliz, me siento contenta que les guste mi forma de escribir, la verdad es que si me esmero, pero perece que todo vale la pena, sin más que decir, chao, los amo mucho, y los veo este sábado, jajaj ahora si habra capitulo nuevo, ustedes fueron los que me animaron a seguir con esa historia, espero y esta tambien les guste mucho ,byess los amo mucho.
