Naruto No me pertenece
Capítulo 17: Hasta pronto
Hinata no recuerda mucho de su viaje de regreso a Konoha, comienza a tener nervios que no recuerda casi ninguno de sus viajes de regreso de Sunagakure. La ciudad en si no quedo tan destruida, pero si hay mucha gente muera de diferentes naciones y está segura que será un problema demasiado político. Ella recuerda como Honomi ingreso el cuerpo de Han en un pergamino que entrego a Kurotsuchi, quien había parecido demasiado triste y dolida, para no tener ningún lazo con su tío.
Tanto Gaara como ella parecen perdidos sobre la muerte de Han, no saben cómo comentarlo a los demás Jinchurikis, pero Hinata promete que cuando se mejore, hará una reunión para informarle a los otros.
Kokuo en su interior, tiene una presencia mucho más notoria que Kurama al no ser unido por algún sello, pero sabe que es cuestión de tiempo para que algo pase. Si bien le encantaría cuidarle, sabe que es una bestia de Iwa que no aceptara este hecho fácilmente.
Además, estaba otro asunto con Raiden.
Hinata apenas lo había podido ver de reojo cuando comenzaron el viaje, pero incluso para ella, sus ojos llenos de sorpresa y dolor, eran solo la confirmación que sabía sobre la situación con su madre. No quería saber cómo se había enterado o porque, solamente quería dormir y descansar un poco.
Susurros les acompañaron en el viaje de regreso.
Sobre como todos los Uchihas eran iguales.
Le hubiera encantado hacer algo por su amigo, pero una rápida mira de Kurotsuchi al irse, una mirada de advertencia, le recordó que dentro de ella había más de un problema.
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Todo era oscuro, negro casi podía sentir el palpitar de su sangre en sus oídos. Sabía que en su familia siempre había cosas mal, que aunque su madre sonriera no estaba correcto.
Pero.
—Raiden, hago esto por un futuro mejor—susurro su madre al oído.
Había dicho con su rostro lleno de sangre y con ropas que ahora la destacaban como traidora, la banda que pasaba por el símbolo de su aldea, era la última prueba de que ella era una traidora.
Además de haber creado todo este caos.
¿Un futuro mejor?
—¿Oka-san?—había tartamudeado cuando Itachi se había ido, cuando no importaba la sangre y muerte a su alrededor.
Para él solo importaba su madre frente a él.
Con una mano extendida.
—Ven conmigo—dice con una sonrisa tierna.
Sus ojos se abren incrédulos.
Su cuello no deja de palpitar.
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Algo está mal, sabe Natsu cuando no la dejan entrar al distrito Uchiha el día después de llegar a la aldea. No solamente eso, entre los aldeanos había escuchado varios comentarios en contra de los Uchiha. También algunos eran para Hinata, sus dos mejores amigos estaban siendo atacados. Justo cuando escucho una señora hablar sobre que todos los Uchiha eran una basura y ella dio un paso para gritarle que se muriera, una mano la detuvo.
Giro su rostro violentamente, sorprendiéndose de ver a su hermano mellizo deteniéndola con la mirada.
Gruño por bajo antes de seguir su camino claramente molesta.
—Esa actitud no va a ganar nada—señalo Aki caminando a su velocidad, pero lo ignoro.
No es como si ellos hablaran mucho, desde que entraron a la academia, incluso antes, cuando Aki comenzó a destacar y fue eclipsado por su familia, nada había sido lo mismo.
Pero ahora no era importante.
—Mis dos mejores amigos son repudiados por toda la aldea, no tengo tiempo de escucharte—hablo con veneno en su voz.
Kakashi había estado todo el día en la cárcel de alta seguridad, algunos comentaban sobre ir a ver a su anterior compañero. No había hablado con ninguno de los otros novatos, su hermano Shoto había intentado calmarla.
Pero no podía.
El recuerdo de la mirada perdida de Hinata, ver como el clan Uchiha era odiado.
¿Qué podía hacer ella?
Detuvo sus pasos casi por inercia, comprendiendo nuevamente para horror, su insignificante tamaño o poder.
—Los Uchiha siempre han sido alejados, incluso aunque el Hokage intento frenarlo…un traidor de su clan solamente aumentara el odio—comento Raiden ganando su mirada de odio—No fui el único de ver lo sucedido desde la distancia, tú también lo viste y ahora es conocido por casi toda nuestra generación…ella es una jinchuriki—añadió Aki como si esperara alguna reacción de su parte.
Pero su rostro no cambio, su mirada indiferente y llena de odio a su persona, hizo que, por primera vez en mucho tiempo, el rostro de Aki se llenara de sorpresa.
—Lo sabias—susurra casi incrédulo, pero se queda cayado cuando una kunai apunta a su cuello, dejándolo congelado, pero con mirada incrédula.
—Estás hablando de mi mejor amiga…ten cuidado de que dices, que, entre tú y ella, mi elección es clara—farfullo antes de alejarse de su hermano.
Esta vez este no la siguió.
En su camino Natsu comenzó a caminar más rápido, ocupaba encontrar a Raiden y Hinata pronto. Pero aun así, una parte la hizo detenerse, porque ella no comprendía en realidad que pasaba en sus mentes. Ella no tenía sus problemas claramente existenciales.
Ella solo era un estorbo.
Sus pasos dejaron de continuar, mientras ella bajaba la vista a sus manos.
Su propia inutilidad era asfixiante.
Con su familia.
Como ninja.
Como amiga.
¿Ella era necesaria?
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Con solo un día de regresar de Sunagakure, no se sorprendió ser citada al despacho del Hokage, lo que le sorprendió fue que no usaran guardias o la llevaran arrastrada con cadenas. Los rumores de los exámenes se habían extendido como pólvora, por lo que no se sorprendió que las miradas de odio de los aldeanos fueran el triple de lo normal. Personas que generalmente la ignoraban, ahora la veían mal, pero al menos ir con Yamato aplaco los intentos en contra de su persona.
No es como si importara.
Si bien dolía el rechazo.
Ya no había miedo, el miedo de ser atacada por otro aldeano, simplemente se evaporo. Había recibido tantos intentos de muerte como ninja, que ahora ser atacada era casi una broma. No es algo que no pudiera controlar, sobre todo con Kokuo de su lado.
El recuerdo del biju en su interior, llorando la pérdida de su anterior jinchuriki, le hizo ver nuevamente que si tenían sentimientos.
Kurama.
Shusaku.
Matabi.
Son Goku.
Cada uno de ellos tenía sentimientos, dolor, felicidad, y tristeza. Eran como personas que sufrían, pero nadie parecía querer ver eso. El recuerdo de Roshi al escuchar sobre la muerte de Han de su persona, no había sido tan sorprendente, ya le habían llegado rumores de su propia aldea. Yugito había estado tan incrédula y casi anonadada, mientras Gaara parecía casi culpable que de alguna forma fuera su culpa.
Pero no lo era.
Los culpables fueron esos bandidos que atacaron.
Ella lo vengaría.
Detuvo sus pasos y salió de sus pensamientos, cuando al entrar al despacho del Hokage, no solamente vio a su Hokage. Un anciano de pequeña estatura, junto a otro hombre que doblaba su altura de forma cómica, la hizo paralizarse, sobre todo cuando a su lado Kurotsuchi, quien aún tenía vendas en su cuerpo, parecía estar sin vida al lado de ellos.
El gorro que portaba el anciano, la hizo paralizarse, antes de comprender la situación.
Toco su vientre, cuando internamente Kokuo le confirmo quien era.
—Tsuchikage-sama—susurro cuando camino para estar en el centro de la sala.
La mirada de desprecio e indiferencia del hombre, no fue intimidante en lo absoluto, incluso aunque sabía que de alguna forma por su culpa Han había muerto, no mostro ninguna emoción. Las memorias de Han en su interior, aun eran vividas.
La forma en que ese hombre no lo trato como su hijo.
Le hizo no tenerle el más mínimo respeto.
—Siento mucho llamarte tan pronto Hinata, escuche que saliste herida de los exámenes…pero estamos algo llenos de trabajo y el Tsuchikage me ha pedido hablar contigo—hablo Minato con una sonrisa claramente tensa.
No lo culpaba.
Los heridos.
Los muertos.
Los Uchiha.
Incluso su persona.
Su rostro fue firme al ver a Tsuchikage, que no solamente había dejado la comodidad de su aldea, cuando rechazo ir a los exámenes, si no que había llegado en tiempo record. Incluso sospechaba que no bien llegada Kurotsuchi, él había partido de inmediato para la aldea.
Entrecerró los ojos.
El anciano alzo una ceja curioso.
—Vienes por la bestia de cinco colas—hablo sin mostrar emoción, sin decir el nombre de Kokuo, ellos no merecían conocer su nombre.
Vio de reojo algunos rostros parecer sorprendidos, se alegró que al menos en este momento no hubiera ningún anciano o Danzo para escuchar esto. Aparte de Yamato como ANBU, los kages y el hombre con Kurotsuchi, nadie sabría qué diría ella.
No sentía el chacra de nadie peligroso cerca.
—Veo que lo que mi nieta dijo no era mentira, Han te dio la bestia—musito el kage mayor con un suspiro que le hizo fruncir el ceño—como sabes esa bestia pertenece a Iwa, por lo cual te pido amablemente si quieres a tu aldea, que la entregues sin una lucha de por medio—añadió demostrando una amenaza en su voz al final.
Dentro de ella sintió la inquietud de Kurama ante sus acciones, o, mejor dicho, la falta de ellas.
No se inquietó por la actitud del kage, incluso aunque en su interior sabía que no era suficientemente fuerte, la muerte de Han era prueba de eso, no tenía un miedo especial en este hombre. Era tonto, después de todo uno no llega a ser Kage de forma gratuita y ella conocía un montón de ninjas mucho más habilidosos que su persona.
Pero este hombre en especial…los recuerdos de Han.
Sus puños se apretaron.
—No—hablo con voz firme que paralizo a todos los presentes.
Ignoro que esto podría ser un incitamiento a una posible guerra en un momento de debilidad para la aldea, ella no le pudo importar menos.
Han.
No podría dejar que sus memorias fueran olvidadas.
—Ustedes han tratado a la bestia de cinco colas como una basura, a ella a su jinchuriki, ustedes no merecen su poder, no merecen ser llamados ninja y sobre todos no merecen ser conocidos como la familia de Han—gruño reconociendo a ese hombre, como el hijo del Tsuchikage y medio hermano de Han.
Vio diferentes grados de incredulidad en sus rostros, pero ya no podía detenerse.
Una memoria de Han en particular, de este en la soledad de su departamento, celebrando el día de su cumpleaños solo con heridas en su cuerpo, la hizo sentir una furia en particular.
¿Cómo se atrevían?
—Puedes que seas conocido como en ninja más fuerte de Iwa, pero como padre fuiste un asco, Han merecía una familia y ustedes solo lo dejaron solo…ustedes…ustedes…—
Son igual que mi aldea.
No pudo decir esas palabras y en su lugar apretó con fuerza los puños.
Quería largarse de ahí rápidamente.
Por suerte nadie parecía interesado en su conocimiento o más bien como logro adquirirlo.
—Mira niña entiendo, eres joven y piensas que tienes todo bajo control. Pero esas bestias son un delicado orden entre aldeas, no creo que quieras que muera gente por tu culpa—hablo de pronto el tsuchikage como si le diera una nueva oportunidad.
Estaba por negarse cuando algo se agito en su interior.
—Está bien Hinata, la paz del mundo no es gratis, incluso aunque no esté contigo tu presencia siempre será reconfortante. Han hubiera querido evitar que ustedes salieran heridos—
La voz de Kokuo dentro de ella, le hizo apretar su camisa sobre su vientre. Quería negarse, quería destrucción, la guerra no le importaba en lo absoluto.
Pero si Han no quería esto.
¿De verdad quería ver inocentes morir?
Apretó los labios lo más que pudo, antes de soltar aire frustrada.
—¿Quién será el nuevo jinchuriki?—pregunto por bajo intentando no soltar un grito o un puñetazo.
Vio el rostro del Tsuchikage que parecía que le habían contado una broma. Lo entendió, este no tenía ninguna responsabilidad sobre revelar esa clase de información.
Sobre todo, a ella.
Pero quería asegurarse que estuviera bien, que Kokuo estuviera a salvo.
—Yo lo seré—hablo la voz de Kurotsuchi.
Su rostro pareció claramente incrédulo ante dicha afirmación, aunque con sentido, de que fuera un jinchuriki joven dentro de la familia del kage. Dentro de ella sintió curiosidad de parte de Kokuo, al mismo tiempo que ella parecía no convencida.
Kurotsuchi odiaba a los jinchuriki.
No quería que fuera la nueva portadora de Kokuo.
Dentro de ella, por otro lado, Kokuo parecía relajado, después de todo Han había querido a la niña, aunque no fuera mutuo. Una parte de la bestia quiso protegerla, recordando que fue una de las ultimas peticiones de Han.
Torció el rostro.
—Está bien—mascullo por bajo.
Con todo eso claro y sin ningún intento de parte de su parte por desatar una enemistad. Comenzó a escuchar términos entre kages, sobre la extracción, la cual no parecía ser complicada. Se preguntaban cómo era posible para ella mantener a la bestia en su interior sin ningún sello, pero lo aludieron a su sangre Uzumaki.
¿Qué significaba ser un Uzumaki?
Con unas pocas horas en realidad, con la ayuda de varios ninjas, sobre todo el Hokage. Extraer a Kokuo hasta una pequeña vasija llena de sellos, que le recordaron mucho a Honomi. Los ninjas de Iwa marcharon sin desatar una guerra y en silencio.
Como si eso nunca hubiera pasado.
—¿Cómo sabias sobre que eran la familia de Han?—fue la pregunta inocente pero calculada del Hokage.
Que ella ignoro sintiendo el vacío.
Kokuo se había ido.
Esperaba la percepción del biju fuera cierto, porque si algo le pasara con Kurotsuchi, una guerra sería inevitable de su parte.
Se fue sin contestar la pregunta de Minato, las aldeas estaban en paz.
Eso era lo importante.
Pero el mal sabor de su boca no se calmo.
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Cuando todo un primer día de regreso podía salir mal, Hinata no pudo más que impresionarse cuando al llegar a su casa, Raiden estaba sentado en el sillón de su sala de forma pensativa. De todas las personas irrumpiendo en su hogar, este no era una de ellas. Sobre todo, cuando este mostro una canasta llena de comida y en menos de diez minutos estaban en medio de su usual campo de entrenamiento, comiendo. Eso estaba tan mal en muchos sentidos, pero había sido tan rápido que Hinata solo se había dejado llevar.
La pregunta sobre su madre y su clan, quedo claramente en el aire sin saber cómo iniciar.
Tampoco quería explicarle el sentimiento de extracción de un biju en su interior, no sabía ni decirle como tuvo dos por unos días, la soledad en su interior o que Kurama era su mejor amigo.
Tenía tanto que quería decirle, pero no sabía por donde empezar.
—Todo es un caos en el clan Uchiha en este momento—inicio de la nada, haciendo que ella se congelara.
Había sacado el tema tabú por él mismo.
No pudo más que maravillarse, que a pesar de todo lo que estaba viviendo, parecía casi calmado a su alrededor. Sus ojos no dejaron de verlo por un rato, antes de sonrojarse y voltear el rostro sin querer parecer una acosadora.
—Han estado votando por un nuevo líder, Shisui parece ser el seleccionado…es un buen ninja, sé que ayudara al clan. Aunque la situación de la aldea ahora es complicada, escuche que la esposa del Hokage está en el hospital con Tsunade también…hay tantos heridos—murmuro por bajo Raiden.
Con esa sensación de culpa.
Su mano viajo rápidamente a la del niño, quien pareció sorprendido cuando ella tomo su mano entre las suyas. No queriendo decirle cuanto se sentía identificada, después de todo, ella había sido odiada toda su vida por lo mismo. Además, se sentía tan mal, no quiso dejar ir a Kokuo, no quiso que todos murieran, no quiso que Han…
—No es tu culpa Raiden, nada de lo que paso—murmuro queriendo creer eso.
Porque tal vez ella tampoco fue culpable.
Aunque su corazón dijera otra cosa.
Una mano sobre las suyas le hizo alzar el rostro, se sorprendió de ver una sonrisa en el rostro de Raiden, parecía tan calmado, como si todo a su alrededor no pareciera una locura.
—¿Somos familia? —pregunto Raiden de pronto ocasionando que ella se confundiera.
Natsu.
Natsu había dicho eso en los exámenes.
Asintió rápidamente y con fuerza, tal vez si sentía que ellos eran familia, no le importaría lo que paso con su madre. Bueno, claramente si le importaría, pero tal vez pudiera ver que no estaba solo, al mismo tiempo que ella no lo estaba con él.
La sonrisa del chico se hizo una más tenue.
—La familia se protege entre ellos—hablo Raiden de pronto, confundiéndola más, tal vez todo era un extraño y retorcido sueño—Natsu y tu son mi querida familia, incluso una parte de mí, no puede evitar querer proteger a la aldea, me pregunto porque…no es como si les agradara. No recuerdo a mi padre, pero una vez Itachi me comento que era un hombre que siempre lo dio todo por su aldea, tal vez quiero ser como él de forma inconsciente—explico con calma.
Hinata parecía anonadada, no es como si hablara mucho, Raiden siempre era más de actitudes silenciosas.
Pero no pudo más que abrazar este cambio con ambas manos y alegría.
Porque eran amigos.
—Me pasa lo mismo, la aldea me odia, pero no quiero lastimarlos…estoy segura que, si estoy con vida, es por algún motivo, me encantaría proteger a los demás como no lo pudieron hacer conmigo—expreso ella con una extraña seguridad para hablar.
De reojo siempre viendo a Raiden, cuya sonrisa jamás abandono su rostro.
Era guapo.
Volteo el rostro algo apenada, justo cuando estaba por apartar sus manos del chico, una de ellas fue detenida por Raiden.
Pero este no la volteo a ver.
Su rostro se volvió rojo como un tomate sintiéndose extrañamente nerviosa, pero al mismo tiempo sin saber que decir o si debía decir algo. Varias imágenes de libros de romance llegaron a su mente, no es que le gustara leerlos, pero Honomi siempre comentaba mucho sobre libros y se los daba a ella, que eran libros de acción pero que en momentos los protagonistas quedaban solos.
Se tomaban de las manos.
Su cabeza casi exploto.
Quería desmayarse.
Ocupaba respirar.
—Somos familia, la familia se protege—murmuro Raiden de forma lenta en esta ocasión, su tono de voz con alguna connotación que no comprendió del todo.
—¿Raiden?—pregunto confundida.
Pero este solo giro a verle con una gran sonrisa en su rostro, que parecía algo triste. Los nervios se fueron de su interior y se preocupó por algún motivo. Siempre pasaban tiempo juntos, si bien no era muy hablador, era una persona muy querida para ella. Sus pequeñas acciones todos los días, siempre hablaban más que sus palabras.
Sus acciones esa noche.
Eran tan confusas.
Sobre todo, cuando su cabeza se acercó a la suya, tanto para que sus frentes se tocaran. No se sintió nerviosa, más bien una gran tristeza parecía estar en los ojos del chico.
Lo miro confundida.
—Eres preciosa Hinata, eres mi familia y prometo que voy a protegerte—susurro con una sonrisa melancólica antes de alejarse.
Lo miro confundida cuando este volteo a ver al cielo sin soltar su mano, que, si bien era un tacto suave, parecía casi aferrarse a ella de alguna forma.
Su mirada no parecía feliz, parecía intranquila.
Pero no supo que decir.
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—Raiden abandono la aldea—fue el saludo de Kakashi cuando una semana después de llegar a la aldea de Sunagakure.
Tanto Natsu como ella, abrieron gravemente los ojos, antes de comenzar a despotricar. La tarde anterior habían ido los tres a comer a Ichiraku y todo había sido normal…no…no había sido normal. Raiden hablaba más que de costumbre con ambas, sonreía más, las había abrazado al caminar y jugado bromas.
Nada similar al Raiden sereno y serio que conocían.
Sabía que estaba mal.
Que algo estaba mal.
Pero ella no hizo nada, nuevamente.
—Es un tema muy sensible para el clan Uchiha, ellos se han encargado del asunto…entenderán que mi deber es indicarles que no hagan nada—fueron las palabras de Kakashi, pero sus ojos mostraban otra seriedad.
—¿Cuándo se marchó? —pregunto con seriedad.
—Se calcula que doce horas, como sensei se me ha estado vigilando e informado que no anuncie nada…lo que hagan con esta información dependerá plenamente de ustedes, yo iré hablar con los guardias de la puerta norte y tal vez estén ocupados unos minutos—musito este antes de irse en una nube de humo.
El silencio reino entre ambas, antes que Natsu se golpeara la frente con molestia.
—Toda esta estupidez contra los Uchiha, no importa que la madre de Raiden sea una traidora, él no haría nada contra la aldea—mascullo Natsu con molestia.
El recuerdo del niño sonriente, hizo que Hinata estuviera de acuerdo con Natsu.
No haría nada malo.
Él no era un traidor.
Con decisión vio a Natsu.
—Debemos traerlo de regreso—aseguro ella, haciendo que Natsu asintiera firmemente, toco con su mano sus ojos, sería tan fácil encontrarlo con ellos.
¿Qué importaba usarlos?
Si su familia la odiaba, si ellos la despreciaban, era indiferente. Aunque se odiara por usarlos, se odiaría si no los usara para ayudar a sus amigos. Cuando Gaara había estado en peligro, se dio cuenta que utilizarlos era la mejor forma de encontrarlo.
No importa que el clan Hyuga la odiara aún más.
Una mano sobre su hombro, la hizo levantar el rostro.
—Sé que puedes encontrarlo, Kakashi no es el único que puede ganar tiempo, sobre todo molestando a esos Uchiha—hablo Natsu guiñándole el ojo.
Sonrieron, antes de chocar las manos.
Traer a Raiden era la máxima prioridad, él jamás se iría por su cuenta, era probable que alguien lo hubiera llevado.
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Si bien hasta cierto punto su apariencia indefensa le molestaba, para ocasiones como esta donde Natsu hacia que todo jugara en la palma de su mano, era gratificante. Unos cuantos sellos explosivos por ahí, una mirada llorosa diciendo que ella no había sido. Era interesante. Al igual que en los exámenes chunin, una apariencia inocente y frágil, ocasionaba que otros dudaran de ella, lo suficiente para hacer sus planes.
Le hubiera gustado ir con Hinata, después de todo Raiden era también su compañero de equipo.
Pero la necesaria era Hinata.
Tanto ella como Raiden tenían una debilidad por la niña, siempre y cuando Hinata fuera la que le pidiera que regresara, todo estaría bien.
Detuvo sus pasos cuando una silueta a lo lejos la dejo en evidencia.
No importa lo que dijeran los demás, que Shunzhi Nara no pudiera ver, no lo hacía un ninja menos intimidante, sobre todo cuando se ocultaba dentro de las sombras.
—Yo lo vi partir—susurro el niño y su mirada se abrió de la impresión ante esa información.
No es como si hubiera pensado en ningún otra persona, no es como si hubieran más dudas, sabía que ese niño estaba hablando de Raiden.
—En realidad fue Ana quien lo vio marchar, pero yo estuve en la puerta cuando se marchó…él dijo que era para proteger a Hinata—menciono Shun encogiéndose de hombros.
¿Hinata?
No es que ella no hiciera algo para protegerla, ella daría la vida por sus amigos, pero no entendía. Detuvo el tren de sus pensamientos recordando a la madre de Raiden atacando en medio de la aldea de la arena, su forma destructiva, su forma de competir rápidamente con genios como Itachi, que ella había planeado todo.
Ese idiota.
Apretó los puños antes de ver a Shun con decisión.
—No digas nada—
La media sonrisa de Shun la hizo escalofriarse, se preguntó cuántas otras cosas sabría por ser subestimado. Al igual que ella, su propia discapacidad sin duda era su mejor arma, que otros no lo tomaran enserio, seria problemático en un futuro.
—Nunca lo hago—musito antes de desaparecer en las sombras.
Hinata.
Ignoro a Shun por ahora antes de salir sin importar llamar la atención, ahora que lo pensaba, no quería saber que pensaría hacer Raiden para irse.
¿Proteger a Hinata?
¿De quién?
O, mejor dicho.
¿De qué?
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Correr fue casi natural con el byakugan activado, admite que utilizo todo el chacra posible en sus ojos para poder aumentar el rango de visión. Casi quedando sin esperanza, sonrió aliviada cuando el chacra de Raiden se visualizó en sus ojos. Era extraño, el usual chacra cálido de color celeste, parecía casi negro turbulento en su interior. Cuando este dejo de moverse, pensó que era su oportunidad para poder alcanzarlo, sorprendiéndose cuando al salir del bosque, apareció en una de las cabezas del valle del fin. Había visto esa cascada anteriormente en sus misiones, pero nunca había estado tan cerca.
Sus ojos se posaron en la espalda de Raiden que parecía mirar al cielo de forma pacífica, pero su chacra parecía moverse listo para una pelea.
¿Con quién?
Quiso abrir la boca, pero se detuvo cuando este le volteo a ver de forma tranquila. Sus ojos mostraban calidez, pero al mismo tiempo eran fríos, todo su cuerpo parecía relajado y listo para la lucha al mismo tiempo.
Fue casi difícil hablar.
Siempre había sentido una barrera entre ella y el resto de aldeanos, pero con el paso del tiempo desde que estuvo en el equipo 9, cada vez más personas parecían sin barrera. Raiden fue uno de los primeros donde ella dejo de sentir esa barrera, pero ahora parecía incluso más densa que antes.
Apretó los puños confundida.
Los ojos de Raiden se suavizaron como si pudiera leer sus pensamientos.
—Decidí ir con mi madre, en medio del ataque a los exámenes chunin me pidió que me uniera con ella a Akatsuki—comento este de forma tan relajada, que no parecía entender el significado de sus palabras.
No estaba segura de que era akatsuki, pero eran las mismas personas que habían matado a Han. La sangre comenzó a palpitar en su cerebro y el dolor de sus ojos era notable, pero no le pudo importar menos.
Sabía que era la madre de Raiden, sabía que los lazos de la familia eran fuertes, pero jamás dejaría que se fuera con gente tan perversa.
—Ellos son malos—
—Ella es mi madre—
—Nosotros también somos tu familia—
Noto un poco de incomodidad en los ojos de Raiden que desvió la mirada, casi rechazando sus palabras, pero tampoco le importo. Ella recordaba la sensación de los tres abrazándose, Natsu, Raiden y ella. Los tres eran una familia.
No tenía buenas experiencias con su familia biológica.
Pero no dejaría que los dejara.
—No voy a dejar que te vayas—indico de forma firme, la ceja de Raiden se levantó de forma casi incrédula mientras sus ojos se volvieron firmes.
—Es mi decisión—
—No me importa—
—No lo entiendes Hinata, eres infantil, decidí elegir a mi madre antes que ustedes, deberías aceptarlo—
—No me importa si me odias, no me importa si tengo que romperte una pierna y atarte a una silla, no me importa tu elección, vas a volver conmigo a la aldea—comento comenzando a sentir el chacra de Kurama rodearle de forma automática.
Sabía que era extremista.
Que no debería tratar así a las personas. Lo noto en la mirada sorprendida y algo asustada de Raiden cuando las cadenas de chacra salieron de su cuerpo sin pedirle ninguna explicación más. Ella lo llevaría de regreso a casa, por muy egoísta que fuera, incluso si él no quería, ella no puede perderlo.
No después de perder tanto.
No después de Han.
Mira asombrada como Raiden activa su sharingan y evita la mayor cantidad de cadenas, mira asombrada también como el número de aspas, en algún momento aumento a tres. Sonríe de forma retorcida cuando su puño se impacta en su rostro y lo manda a volar cascada abajo.
Una parte pequeña quiere detenerse, no quiere ser egoísta, quiere dialogar, enseñarle a Raiden que está mal que ir con su madre no solucionaría nada. Pero es una parte demasiado pequeña, la más grande, la llena de sangre y deseos de lucha que parece querer salir, no le molesta darle una paliza a su amigo para llevarlo de regreso.
Grandes bolas de fuego aparecen desde el inferior de la cascada, que ella evita haciendo un muro de agua casi en automático.
Chasquea los dedos y una copia de ella aparece a su lado. Honomi había querido enseñarle los clones de sombra, pero para ella era algo que no entendía, curiosamente con una estructura similar, los clones de agua son casi como respirar para su persona. Consumen mucho chacra, pero ella tiene de sobra.
Entonces algo dentro de ella se activa mientras ve a sus dos clones de agua saltar sobre Raiden, ese esquivándolas a la perfección y rompiéndolas por la mitad. Una parte de ella casi animal, que ha experimentado en algunas ocasiones, su instinto natural.
Una presa.
Un cazador.
Salto por la cascada disfrutando el aire en su viento, la libertad a su alrededor, la sed de sangre. Una parte de ella disfrutando cuando tendría a Raiden entre sus manos y lo llevara de regreso a la aldea. Seria triunfante, un premio, lo encerraría dentro de una cueva de ser necesario.
Detuvo sus movimientos cuando Raiden de la nada apareció a su lado, sus ojos se abrieron levemente cuando el puñetazo del niño la lanzo contra una de las paredes de la estatua. Sintió el sabor de la sangre contra su boca, antes de sentir aún más el instinto de lucha en su interior.
Anteriormente no había disfrutado ninguna pelea de su vida, generalmente era supervivencia, pero esta…era demasiado excitante. Con una sonrisa gutural salto de su lugar, ignorando las heridas y sintiendo la sangre saltar cada vez más de sus venas.
El puñetazo lo ignoro más fácilmente y en su lugar, las cadenas atraparon a Raiden por el pie derecho y lo enviaron al fondo del rio sin piedad.
La sonrisa desapareció, cuando una kunai desapareció de la vista frente a ella, antes de clavarse en su hombro derecho. Cuando llego sobre el agua del rio, lo quito sin darle importancia, antes de sorprenderse de ver uno de los kunai explosivos de Natsu, que le explotaron en la cara mandándola a volar.
Explosiones.
Aburrido.
Si bien sentía el ardor en su piel, también sentía la rápida regeneración de esta. Raiden desde el otro lado del rio, la miraba de forma seria mientras ella mostraba una sonrisa. Con rápidos sellos comenzó a lanzar pilares de agua que el chico pudo esquivar con facilidad sin importar la cantidad. Su dominio de chacra y la forma de esquivar, mejoraban con sus ojos.
Los Uchiha eran…fascinantes.
—Vamos a casa Raiden—hablo extendiendo su mano amablemente.
Este sonrió de forma torcida, mientras su mano comenzaba a iluminarse de forma azulada casi con rayos.
—Gomene Hinata, pero te dije que no puedo—indico este antes de moverse corriendo en su dirección.
Lastima.
Sonrió dispuesta a alargar la lucha un poco más antes de atarlo de forma definitiva, su sonrisa murió cuando golpeo por el rostro al niño y este había desaparecido. Era imposible, aunque fuera veloz jamás podría igualarse a su persona, sus ojos deberían verlo, al menos que…
¿Genjutsu?
Era imposible, ella había resistido perfectamente antes a cualquier genjutsu sin dificultad. Adultos con mayor fuera que Raiden lo habían intentado, era imposible pensar que el niño podría hacerlo. Su habilidad con genjutsu debería ser formidable o sus ojos deberían tener algún poder especial.
Tal vez no era Genjutsu.
Tal vez era algo más.
Algo que lo hacía invisible a alguien como ella y sus ojos.
¿Dónde estaba?
No vio nada frente a ella, pero el puño en su estómago que le saco tanto aire como gotas de sangre, le hizo visualizar unos segundos a Raiden. Como si fuera borroso, como si apenas pudiera verlo en algunas partes. No sabía qué clase de habilidad era esa, pero lo había vuelto invisible, tanto en sus ojos, como en su olfato y su oído.
¿Qué clase de poder era ese?
El siguiente fue una patada en su cabeza, que hizo que todo fuera borroso, antes de ser arrojada contra el agua. El frio del agua a su alrededor, era un recordatorio, que había perdido nuevamente.
Todo se apagó en su cuerpo.
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Sus pasos la hicieron correr en lo que parecían círculos, pero aun así llego de alguna manera al valle del fin, luego de seguir el camino que parecía haber dejado Hinata como pista para que alguien la siguiera. El nivel de destrucción no era tan grande como había imaginado, pero no fue menos reconfortante ver a Hinata en inconsciente en la tierra, mojada hasta los huesos y Raiden a su lado, igual de mojado, como si la hubiera sacado del rio.
Salto de los árboles para correr donde Hinata, tomando su pulso y suspirando de ver que respiraba. Estaba con vida. Sus ojos subieron a Raiden, que parecía herido como si estuviera en medio de una lucha hace unos momentos.
Trago saliva cuando los ojos del chico dejaron de ver a Hinata para verle a ella. Oscuros, negros, llenos de una oscuridad que te absorbe.
Pero con alguna leve esperanza en ellos.
—Cuida de Hinata—fue su petición que la hizo morderse los labios.
¿Ella podría hacer algo?
Su mirada se bajó pensando, que Hinata había estado luchando contra él, si Hinata que claramente era importante para el chico, no pudo hacer nada.
¿Qué diferencia haría ella?
—¿Cuánto tiempo te iras? —pregunto apretando el cuerpo de Hinata contra ella.
No las lastimaría, pero sentía, que esto no era algo que se solucionara pronto. Sus ojos buscaron los del chico que tenía una media sonrisa en su rostro.
Se agacho para estar a la altura de ambos, pasando una mano de forma suave contra la mejilla de Hinata. Se sorprendió cuando una mano de este se puso sobre su cabeza. Sus ojos buscaron los suyos, algo desesperada de que no se fuera. Era su amigo, su mejor amigo. Siempre habían hecho las cosas juntos desde que eran un equipo, ambos querían de igual forma a Hinata, ambos de familias complicadas, ambos…él era familia.
Las lágrimas se aglomeraron en sus ojos.
—Somos familia Natsu, debo proteger a mi familia—sus palabras fueron como un balde frio sobre ella.
Ella había dicho que eran familia.
¿Acaso era su culpa esto?
—Raiden—susurro al aire, antes que este desapareciera con una sonrisa en una nube de humo.
Había estado hablando con un clon de sombra.
¿Cuándo fue él capaz de hacer uno?
¿Dónde estaba ahora?
Su rostro bajo la vista para ver a Hinata dormir plácidamente sobre sus piernas, ignorante de lo que pasaba. Cuando sus lágrimas cayeron, el llanto de haber perdido a alguien de su familia, comenzó a salir sin parar.
Ella había fallado.
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Naruto sabe que algo está mal, aunque los adultos no lo digan, el no ver a su padre durante días, que su madre este en el hospital y que el abuelo Jiraiya lo esté cuidando, nunca es un buen aviso. Algo paso en los exámenes donde fue su madre, luego de eso todo parecía incluso más tenso en la aldea, no había visto a Sasuke en días y Shikamaru no dejaba de decir que todo era problemático. Él pensaba que todo era problemático también.
Pero fue una tarde cuando salió de la vista de su abuelo en medio de la calle principal, cuando la vio. Reconocía a la compañera de Hinata-nee, siempre con ese cabello castaño revoltoso y viéndolo con molestia, la misma niña que entro en la aldea cargando a Hinata en la espalda, completamente inconsciente.
—Ero-senin—había gritado llamando a su abuelo que estaba cerca, este giro a verle confundido mientras él corría donde las niñas.
Antes de darse cuenta estaban en el hospital, él esperando en una silla aburrida, mientras veía a Tsunade gritarle a su abuelo. Ambas niñas habían sido hospitalizadas, pero la familia de la niña castaña llego no pasadas unas horas, le gritaron, pero ella solo lloraba en los brazos del que identifico su hermano mayor.
Estaba triste.
Poco después entro Honomi-nee, él había querido quedarse más hasta que Hinata despertara. Pero al menos Honomi había entrado a la habitación de la niña, donde Tsunade le había estado revisando.
Estabilizar el chacra.
Problemas con sus ojos.
Perder a alguien.
No entendía la conversación cuando su abuelo se lo llevo, explicándole que la niña estaría bien, no parecía ser tan fácil con la conversación de la abuela Tsunade. Pero la abuela Tsunade era la mejor doctora, había ayudado a cuidar a su mamá y su pequeño hermano. De hecho, su abuelo le llevo a ver a su madre en el hospital que estaba en revisión.
Esta se había alegrado de verlo, su abuelo le dijo que no le contara nada de Hinata.
No lo hizo, solo abrazo a su madre, sintiendo que algo estaba pasando, odiando ser tan niño para no saber qué.
Fue dos días después, que, nuevamente escapando de su abuelo, queriendo ver a Sasuke, que encontró a Hinata. Se sorprendió de verla en medio del bosque, un atajo para el territorio Uchiha que Itachi le había enseñado. Su hermana estaba sentada sobre una rama, con la mirada perdida, rostro demasiado pálido y ojos hinchados.
—¿Hinata-nee?—hablo casi al frente de ella, sorprendido de que no le hubiera reconocido.
Su voz parece haberle traído de algún pensamiento, porque salta levemente y su rostro casi sin vida gira a verle, asustándole, pero permaneciendo firme. Sus ojos parecían los de una muñeca chueca, su apariencia algo desordenada y sucia.
—Naruto—susurra ella en saludo, tan bajo y sin vida.
Camina unos pasos que los separan y se arrodilla frente a ella, porque su rostro lo ha bajado y parece que en cualquier momento va a llorar. Odia eso, nunca ha sido bueno cuando las niñas lloran, siempre ve a Ino y Sakura llorar por Sasuke, por eso no sabe cómo reaccionar. Intenta recordar que hacen sus padres cuando él llora, pero no parecen métodos que funcionen.
Se pone nervioso.
Torpe.
Sudoroso.
Con cuidado sujeta una de las manos de la niña, frunciendo el ceño al ver que son más grandes que las suyas, callosas y ásperas por las luchas que debió vivir. Se sienta en el suelo sin soltar la mano de la niña, que parece ver ambas manos juntas sin ninguna emoción en su rostro.
Frunce el ceño, no quiere verla triste, pero siente que decir una de sus usuales tonterías no funcionara.
Shikamaru sabría qué decir, él era inteligente.
—Yo estoy aquí—dice lo primero que se le viene a la mente y hace que el rostro de Hinata se alce incrédulo a verlo con lentitud—oto-chan dice que las cosas malas pasan…también las buenas, odio cuando se me acaba el ramen, pero oto-chan dice que podemos comerlo después, que todo tiene su tiempo o algo así, pero cuando estoy triste porque no tengo ramen, mi oto-chan dice que está ahí. Cuando trabaja muchos días, también dice que aunque no lo vea está ahí, que siempre estamos con la gente que queremos, yo quiero muchísimo a Hinata-nee, entonces yo siempre estaré con ella—
No sabe si explico bien o su vomito verbal funciono para algo, sobretodo porque el rostro de Hinata parece arrugado de dolor y sus ojos se hinchan, como si estallara el llanto en algún momento.
—¿Qué pasa si tu padre se va?—pregunta la niña con voz rasposa, casi sin salir de su garganta.
Lo piensa solo un segundo.
—Iría por él—
—Qué pasa si no eres fuerte, si pierdes una y otra vez—
—Me haría más fuerte—
Los ojos de Hinata ahora se abren por impresión, mientras su rostro parece firma.
Él haría eso.
Si bien aún no es fuerte, se haría fuerte, para proteger a sus padres, sus amigos a Hinata. Es solo un niño y puede que no entienda el mundo, pero entiende que no quiere ver el rostro triste de Hinata nunca más.
Que debe hacerse fuerte.
De forma infantil abraza la cabeza de la niña intentando consolarla, aunque sabe que no puede. Es Hinata quien con una sonrisa algo leve, pero sonrisa que le hace sentir un ganador, lo abraza y él siente los latidos del corazón de la niña.
Se siente correcto.
Se siente como estar en casa.
No sabe él, que esa sería la última vez que la vería en mucho tiempo.
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.
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—¿Estas segura? —es la voz de Natsu ese sábado por la mañana, que le hace que su interior se rompa un poco más.
Hinata sabe que es egoísta, que es una decisión apresurada y que parece que quiere huir. Pero dentro de Konoha se siente atrapada en recuerdos y dolor. Ocupa experimentar, ocupa aprender, ocupa ser más fuerte para traer a Raiden de donde fuera que este.
Natsu no iría con ella, tiene una familia a la cual pertenece, tiene un hogar aquí en Konoha.
Pero ella no.
Es diferente.
Honomi tampoco, quien la espera en la entrada de la puerta con una maleta en sus manos, habiendo aceptado cuando ella le planteo la idea de ir a entrenar, de viajar, de vivir fuera de estas paredes la vida de un ninja. Con una carta a Minato, con una promesa de Tsunade de unirse al viaje cuando nazca el bebé del Hokage.
Las tres juntas, cuatro con Shizune.
Un viaje para descubrir su verdadera fuerza.
—Lo siento Natsu, sé que esto romperá nuestro equipo, pero debo volverme más fuerte—aseguro apretando los puños.
Había perdido tantas luchas, se sentía tan débil, ocupaba comprender más del poder dentro de ella. Si bien Kurama era su amigo, estaban juntos, había más en eso, más en ser un jinchuriki, más en tener la sangre Hyuga, más de ser una Uzumaki.
Una mano tomo la suya, viendo como Natsu sonreía cariñosamente. Sin culparla, sin juzgarla, que casi la hacen querer llorar.
—Somos una familia Hinata, somos el equipo 9, sé que recuperaremos a Raiden algún día—expreso la niña con convicción.
Asintió.
Lo traerían de regreso a casa con ellas.
—Me hare más fuerte—
—Yo también me hare mucho más fuerte, ambas lo haremos juntas, pero recuerda escribir en ocasiones o te iré a buscar—
Pensaba irse sin llorar y solo con un viejo adiós a su amiga, pero cuando la envolvió en un abrazo y noto como Natsu soltó un leve llanto, las lágrimas no pudieron más que abandonarla levemente.
Era su mejor amiga después de todo.
Se separaron con lágrimas y ojos hinchados, antes de sonreírse y darse una última despedida. Con una promesa de verse nuevamente, Hinata corrió donde estaba Honomi esperándola en la puerta. Ambas sonriendo a los vigilantes, antes de comenzar a caminar, de reojo noto sobre su espalda a Natsu despidiéndose con la mano agitándose en el aire.
Sonrió de medio lado antes de volver a ver su camino.
—Entonces—empezó Honomi con una sonrisa lejana haciendo que volviera a verla—estas lista de escuchar la historia del clan Uzumaki y saber quién era tu madre—añadió viéndola fijamente.
Sus ojos se abrieron levemente, antes de asentir.
Los ojos de Honomi brillaron, antes de ver al camino frente a ellas.
—Tu madre era un miembro del clan Uzumaki antes de que fuera destruido y traído a Konoha, mi madre fue una prima lejana de Kushina, ella me explico todo lo que paso, como tu madre era la hija del jefe del clan Uzumaki, como ella decidió venir a Konoha…también hable con varios ciudadanos de Konoha que me contaron su historia, entonces, es hora de que tú la conozcas—explico Honomi.
Entonces el camino se comenzó a llenar de la historia de su madre.
El inicio de un viaje.
Fin de la primera parte.
Bueno esta primera parte sin duda tiene un especial cariño para mi persona, la historia nació en origen de una vida diferente para Hinata siendo Jinchuriki y las aventuras de ella. En un principio pensaba hacerlo más dedicado al romance, pero conforme escribía la historia, al igual que con Naruto, al final lo más importante es contar la historia del ninja como tal.
Han notado similitudes con el canon como la diferencia que hago, en la siguiente parte donde los niños ya serán más grandes notarán incluso más diferencias. Esta segunda parte que igual continuare por aquí, va ser un poco más corta que la primera parte, la parte que se va a extender más va ser la última, pero no quiero entrar de golpe en esa.
La segunda parte tendrá más personajes que conocen, Hinata será mayor por lo cual tendrá más responsabilidades, jinchurikis, Akatsuki, clan Hyuga, intereses románticos. La próxima temporada va estar increíble, pero espero que hayan disfrutado tanto como yo hasta aquí :D
Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
