Naruto No me pertenece

Capítulo 20: Ataque

Esa mañana Naruto despertó algo sorprendido, casi olvidando por completo que ese día serían las terceras pruebas del examen chunin. Se permitió unos segundos de más acostado en su cama, notando que el sol aun no salía. No era común de él despertarse temprano, pero no había podido dormir. Hinata aún no regresaba de la misión, le había dicho Honomi la tarde anterior, que parecía sufrir por no comer bien. Jiraiya le había estado entrenando estos días para su última prueba con ayuda de su madre, quien, aunque parecía triste que no fuera hábil en el uso de sellados, tenía tanto chacra como él para enseñarle cosas.

Su primera vez en los exámenes chunin había sido más complicada de la que esperaba su equipo.

También estaba el hombre que había atacado a Sasuke y le había dejado una marca en el cuello, que parecía peligrosa, Kakashi se había encargado de eso, pero incluso Itachi también parecía preocupado. Él por otro lado solamente había tenido dificultades con su lucha con Kiba y también estaba el asunto de Gaara, el hijo del Kazekage.

No se habían conocido antes, pero cuando lo conoció el chico parecía demasiado intimidante. Había atacado brutalmente a Lee, pero no lo había matado, comentando algo sobre que su hermana no estaría feliz con que lastimara a un ninja de Konoha.

Además del silencioso Gaara, también estaba su preocupación con Neji, quien había vencido a la compañera de equipo de Kiba, Yakumo. Quien, aunque sabía que tenía un gran potencial en genjutsu y además ese lado demoniaco, fue derrotada al no poder sacarlo ante Neji, quien la destruyo con facilidad antes que fuera una amenaza. Sus compañeros parecían preocupados cuando Neji mostro esa frialdad.

Quería ayudarlo.

Pero no sabía cómo.

Esperaba que en la lucha que tendrían hoy, algo cambiara.

—Debe ser pariente de Hinata—había comentado Sasuke a su lado cuando lo vieron en el examen escrito.

Gracias a Itachi, habían descubierto que Hinata también perteneció algún tiempo al clan Hyuga, pero no ahora.

Se rasco la cabeza con fuerza.

No quería pensar en eso en este momento.

Debería concentrarse para la lucha ese día, esperando que al menos Hinata pudiera llegar a verlos en la final. Estaba algo triste porque Sakura no pasara a las finales como Sasuke y él, pero Sasuke había logrado convencer a Kakashi que lo entrenara.

Quería hacer orgullosos a sus padres, a Jiraiya, quería ver el rostro de Hinata cuando se convirtiera en Chunin.

Nada podría salir mal hoy.

.

.

Se despertó de golpe casi saltando en su lugar, miro a sus manos confundida antes de levantar el rostro preocupada. Aún tenía en sus memorias a Obito hablándole sobre, sujeto con fuerza su cabeza, demasiadas cosas le había dicho. Bueno no eran tantas, pero su importancia claramente era importante, sobre todo que si estaban buscando a los jinchurikis, una confirmación, una alerta. También que parecían tener control del tres colas, dejando ocho de ellas en espera de ser capturadas en cualquier momento.

¿Cómo protegerse?

Claramente eran fuertes, ella misma conocía la fuerza de Kurama, pero un ataque en conjunto de una organización no estaba seguro de poder frenarlo. Ese grupo debería estar más equilibrado y agrupado si los atacan de forma individual.

Algunos de sus amigos tenían compañeros jinchuriki en su aldea, pero otros como ella estaban solos.

Cuando enfrento a un Akatsuki con Han, lo había terminado perdiendo.

—Hinata—una voz la hizo regresar a la realidad.

Viendo de reojo a Natsu que estaba a su lado, viéndola con preocupación, le hizo sentir un nudo en la garganta. Acababa de regresar a la aldea, pero estaba consciente de que su amiga estaba en un gran peligro si seguía cerca de ella.

Obito hablo de Misaki y de Pain.

¿Quién era Pain?

Tenía tantas cosas que pensar y descubrir, no es como si supiera cuando atacaría nuevamente ese grupo de Akatsuki. Detuvo sus pensamientos recordando el último ataque, antes de levantarse de golpe asustando a Natsu. Estaban en una aldea, no debía ser Konoha, el aire y el ambiente eran diferentes, parecía una posada, definitivamente cercana a algún lugar entre su misión y su aldea.

—¿Cuántos días estuve dormida? —pregunto temiendo que la respuesta fuera más de un día.

Ella no recuerda quedar inconsciente, lo último que recuerda es a Obito en medio de aquel extraño pasaje mental. Pero no quiere pensar lo peor.

—Un día entero, estaba preocupada, desapareciste y luego apareciste de la nada, ¿Dónde estabas? —pregunta la chica al final entre enojada y preocupada.

¿Desapareció?

¿Qué era aquel lugar?

Negó con la cabeza, no era tiempo de eso.

—Debemos irnos ahora—gruño haciendo cuentas en su mente.

Natsu levanto una ceja confundida.

—Claro que no, tu chacra está muy bajo—

—No hay tiempo—

—¿Qué pasa? —

—Akatsuki—gruñe antes de salir del cuarto casi corriendo.

Yamato parecía haber estado hablando con Sai, deteniéndose ambos en medio de la conversación cuando la vieron salir totalmente agitada.

Pero algo le decía, que ocupaban ir de inmediato a la aldea.

.

.

Había mucha gente, fue lo que pudo notar Honomi cuando entro al estadio, donde serían las finales del examen Chunin, que como de costumbre, serian competencias entre participantes cuando eran tantos competidores. Observo de reojo el palco donde Minato se encontraba sentado al lado del Kazekage, había muchos ninjas alrededor de los espectadores, pero no lo culpaba, los últimos exámenes chunin donde ella estuvo, no fueron del todo placenteros. Le hubiera gustado que Hinata participara en los exámenes, para que ascendiera de rango, su alumna claramente lo haría.

Tomo asiento al lado de Tsunade, casi temblando cuando esta chasqueo la lengua al verle, claramente molesta por la misma razón que ella, pero en lugar de culpar al Hokage quien envió a Hina de misión, parecía culparla a ella.

Se escalofrió un poco as al recordar la mirada homicida de Tsunade cuando ella llego a saludar sin Hinata.

Miro al cielo con un suspiro, ojalá su alumna estuviera ahí, ella disfrutaría de algo como esto.

Parpadeo sorprendida cuando al lado de Tsunade, un hombre mayor de cabellera blanca y extraños atuendos tomo asiento, haciendo una burla a la rubia que dirigió su anterior ira asesina de su persona, al nuevo personaje. Ladeo el rostro cómicamente, al ver como ese hombre no parecía tan intimidado por Tsunade con una apariencia mayor (ya no de adolecente) y con fuerza monstruosa.

—¿Quién es esta bella jovencita? —hablo el hombre viéndola con mirada algo pervertida.

Frunció el ceño, pero se encogió de hombros.

—Honomi Yuna—respondió algo confusa antes de hacer una leve reverencia.

El hombre pareció verla detenidamente en su cabello de forma intensa, antes de parecer cambiar de opinión y sonreír.

—Yo soy Jiraiya—se presentó amablemente y ella miro confusa el hombre, ese nombre le sonaba, pero no estaba segura de dónde.

—No te acerques a la niña—hablo Tsunade antes de estrecharle la mano que el hombre le ofrecía.

¿Niña?

Se preguntó si casi con 20 años aún era una niña, pero decidió no comentar nada cuando Tsunade le dio un puñetazo en el estómago al hombre, que quedo levemente inconsciente en su asiento. No sintió pena por el tipo, ya que ella siempre fue receptora de la furia de Tsunade, igualmente Hinata. La única ventaja es que ambas habían mejorado mucho en resistencia gracias al médico, Hinata también había aprendido a usar parte de la fuerza monstruosa de Tsunade.

Sonrió emocionada cuando Naruto y Neji Hyuga, los primeros concursantes del torneo, se posaron en medio del estadio.

No es que ella odiara al clan Hyuga, bueno, tal vez un poco, pero ella iba claramente con Naruto, el niño rubio y atolondrado que a pesar de ser hijo del Hokage quería ser un ninja decente.

—¡Vamos Naruto! —hablo lo más alto posible, pero no era necesario.

Mucha gente a su alrededor estaba emocionada de apoyar al hijo del Hokage.

Hoy sería un gran día, esperaba que nada malo pasara.

.

.

Algo malo iba a pasar ese día, fueron las palabras de Kushina esa mañana. Él había querido no creerle, pero lamentablemente el poder de su esposa para predecir algunas cosas, era terrible. Al menos eso fue lo que pensó cuando en la batalla de Sasuke y Gaara, el Kazekage mostro ser ya no más el Kazekage y en su lugar era Orochimaru. El anterior compañero de su sensei y un tipo que le gustaba demasiado experimentar y acercarse a la inmortalidad para su propio bien. Ser un Hokage no era tan divertido como alguna vez pensó, cada vez los ataques a su aldea estaban más cerca de lo que le gustaría decir.

Miro de reojo la jaula que había creado Orochimaru, que le impedía tele transportarse a alguno de sus puntos de control. Para su horror de reojo noto no solamente a los ninjas del sonido atacando, dos encapuchados, Akatsuki pensó, estaban atacando por todo el lugar. Uno era rubio y el otro parecía estar dentro de una marioneta. También algunos ninjas de la arena parecían contradecir su alianza y atacar confundidos.

Su aldea.

Sus ojos se entrecerraron, teniendo que alejar también el pensamiento de Kushina, Menma y Naruto. Un Hokage vive para su aldea, la aldea esta primero.

Miro de forma seria a Orochimaru.

—Un ataque a mi gente, no es muy inteligente—comento de forma casi serena, pero sintiendo un odio puro por el hombre frente a él.

Orochimaru solo se carcajeo.

—Ese viejo jamás debió escogerte como su sucesor—expreso ese hombre con malicia.

No es que pensara que no podría ganarle, podría hacerlo, pero era el compañero de su maestro, debía tener cuidado.

Era un hombre tramposo.

Además, en este momento parecía aliado con Akatsuki.

Debía terminar esto rápido.

.

.

¿Su vida podría haber sido diferente?

Probablemente.

Itachi ama a su aldea, incluso aunque no todos son personas buenas, él ha visto la luz en sus corazones. Ahora que es maestro, puede ver con alegría los pequeños niños que crecen en la aldea para convertirse en sus próximos protectores. Niños con sueños y esperanzas. Madres que aman a sus niños. Ninjas que protegen lo que aman. Él hubiera dado todo de sí mismo con tal de darles un brillante mañana.

Pero también amaba a su clan.

Amaba a su hermano y a su madre, amaba sus compañeros y familia. Había dejado de ser un ninja con tal de que el clan Uchiha fuera más aceptado en la aldea. Shisui también había dejado de ser un ninja para convertirse en el próximo líder. Sabían que lo tenían complicado, después que Misaki traicionara la aldea. Pero ambos solo querían lo mejor para ambos, el clan y la aldea, soñando un día donde podrían coexistir sin tanta amargura del pasado.

Pero incluso si solo era un maestro, incluso si ya no era un ninja activo, no significaba que olvidara como matar a alguien.

Ni siquiera uso el sharingan cuando prácticamente rebano al tipo de la aldea del sonido por la mitad, frente a él, Konohamaru se había quedado paralizado, frente a Moegi y Udon. Suspiro internamente al ver a sus alumnos en perfecto estado, claramente no habían sido atacados, pero toda la aldea en si estaba siendo atacada.

Un presentimiento le hizo entender que no solamente había un ninja.

—Itachi-sensei—hablo Konohamaru casi al borde de las lágrimas.

Su katana se movió a una velocidad increíble y tiro cinco shuriken en menos de un segundo.

Siete cadáveres parecían aparecer de la nada, pero con su Sharingan se aseguró que no hubiera ningún otro enemigo cercano.

"Sasuke"

Pensó con algo de incomodidad, había sido en medio de su batalla cuando se había desatado la invasión y el ataque a Konoha, pero, aunque le hubiera gustado ir con su hermano, sabía que este estaría bien, había crecido.

No hay enemigos cerca.

Camino antes de palmear la cabeza de Konohamaru y Udon, quienes parecían llorar, eran niños solamente. Él quien había sido considerado un genio a esa edad, sabía que no todos eran como él, ellos eran pequeños y él era su sensei.

Era su deber protegerlos, como Iruka le había instruido cuando comenzó a ser su practicante.

Entre sus manos tomo a Moegi, que se abrazó con fuerza a su persona.

—Vamos a ir a la zona segura—hablo con una sonrisa para calmarlos.

Mientras los niños asentían con seguridad, más tranquilos de estar a su lado, Itachi no pudo evitar preguntar en quienes atacaban Konoha.

Deben ser unos idiotas, atacar cuando todos sus ninjas más fuertes estaban en su aldea por los exámenes. Se apresuró con los niños, él se encargaría de cuidar a los civiles.

.

.

¿Cómo termino en medio de ese equipo?

Fue el pensamiento de Shikamaru con cierto pesar, mientras corría al lado de Naruto, Sasuke y Sakura. Él había decidido renunciar luego de casi ganarle a Temari, más que todo por la falta de chacra y por evitar otros contrincantes nivel bestia. Pero aun así se encontraba persiguiendo a los hermanos de la arena, que estaban con un chico pelirrojo a medio transformar y que, sorpresa, era un jinchuriki.

Aunque algo raro había pasado, el chico había estado peleando "justamente" con Sasuke, parecía demasiado solitario y con una vena psicópata, pero no había herido de gravedad a nadie, como sus poderes mostraban que podía hacer. Incluso con Lee, cuya batalla había sido en las preliminares, cuando este ya no pudo luchar, lo dejo de lado, sin hacerle más daño que alguien con sed de sangre podría haber hecho.

Pero fue de la nada.

Cuando el chico se sujetó los ojos, que por un momento parecían volverse rojizo, que parecía haber enloquecido.

Había muchos locos por aquí.

Incluso estaba el chico de cabellera blanca que tenía jutsu similar a huesos y un tipo de cabello naranja que parecía querer matar a todos en la aldea.

Tanto para un día normal.

La aldea siendo atacada.

Él casi llegando a las semifinales.

Su madre prometiéndole un sufrimiento por ser tan vago.

Al menos estaba al lado de Sasuke y Naruto, ambos eran técnicamente lo mejor de su clase en luchas, pero contra un jinchuriki, tomando en cuenta que no tenía tanto chacra. Sin duda Sakura y él no podrían hacer mucho en medio de la lucha.

—Que problemático—pensó mientras saltaba de una rama a otra.

Sus tres compañeros voltearon a verlo mal.

Chasqueo la lengua.

Problemático.

.

.

Honomi salió corriendo, no es que no le gustara la lucha cuerpo a cuerpo, no era tan mala con una espada, pero ese tipo sin duda no era de tomar a la ligera. No había escuchado de un jutsu que te permita crear huesos de la nada, pero tampoco es como si el chico le diera tiempo para pensarlo. Con ayuda de sus cables ninjas logro impulsarse por el cielo, justo cuando casi es rebanada por la mitad, haciendo que chillara cómicamente antes de seguir corriendo, cada vez más lejos de la ruta de evacuación.

Tsunade había decidido ayudar a la evacuación, mientras el tipo raro llamado Jiraiya había invocado sapos para detener a las enormes serpientes.

Odiaba las serpientes.

¿Tenía que pasar esto justo cuando regresaba a la aldea?

Pensó que Konoha era un lugar pacifico, pero estaban a punto de patearle el trasero. Salto esquivando por poco otro hueso que la hizo soltar varias cadenas de chacra que impactaron con otros huesos muy afilados, los sellos en las cadenas de chacra, los absorbieron sin dificultad.

Gimoteo antes de seguir corriendo.

Sus sellos le permitían absorber chacra y usarlo a su conveniencia, pero generalmente salía igual que el chacra absorbido. Si consumía una técnica de fuego, salía el chacra de igual forma. Pero este chacra no era elemental del todo, era físico, es como si consumiera huesos reales.

Pero ella no podía liberarlos de regreso.

No estaba en su mejor ventaja en este campo de batalla.

Tampoco podía medir el nivel de su contrincante.

Siguió corriendo con todo lo que sus piernas le daban.

—¡DEJAME TRANQUILA!—chillo con lágrimas cómicas saliendo de sus ojos.

Pero un fuerte estruendo la hizo casi salir volando por los cielos, antes de caer cómicamente de frente, se giro incrédula para esquivar de ser necesario. Se detuvo cuando vio la sombre de un chico frente a ella, de cabellera castaña que le hizo sonreír de forma irónica.

—Megumi, Rigel—hablo el chico sin inmutarse.

De la nube de humo salió una chica de corta cabellera naranja, que impacto con fuerza y precisión a el chico de huesos, enviándolo a volar contra un edificio que esperaba estuviera deshabitado en este momento. Antes que de la nada, apareciera una lluvia de cristales que se impactaron contra el cuerpo del chico. La causante fue una chica de cabellera albina con algunos mechones azulados.

El chico castaño frente a ella, sin hacer un sello, invoco tres dragones de agua que se impactaron con el chico hueso que acababa de levantarse.

Honomi sonrió antes de ponerse de pie con alivio, ya sin luchar sola. Estos mocosos eran los mismos que conoció la primera vez que vio a Hinata. El equipo 4 si no se equivocaba mal.

Las dos chicas aparecieron al lado del que era Aki, los tres listos para la batalla en cualquier momento. Según había investigado levemente con Itachi (su primer informante de la aldea) ambas eran nivel chunin y Aki había alcanzado el nivel de Jounin.

—¿Necesitas ayuda nee-san?—hablo Aki en tono fanfarrón a su persona.

Una vena se hincho en su frente, ahora entendía bien lo que Hinata dijo de su amiga Natsu, este mocoso le molestaba.

Pero le había salvado la vida.

—Es la sensei de Hinata—exclamo calmadamente Rigel haciendo una leve reverencia.

—¿Dónde está Hina-chi?—pregunto Megumi mucho más vivaz y animada.

Una gota de sudor corrió por la nuca de Honomi.

¿Ellos tenían la misma edad de Hinata?

—Está en una misión con mi hermana, supongo que se perderán la mayor parte de la lucha—hablo Aki con indiferencia.

Ambas chicas parecieron apagarse un poco ante eso. Pero la charla había acabado, pensó Honomi cuando vio al chico de cabellera albina levantarse sin parecer inmutado por los anteriores ataques.

Honomi rio tensamente.

Un monstruo.

En este momento Hinata podría ser de gran ayuda para la batalla.

¿Dónde estaría?

Las explosiones y gritos de personas se escuchaban por todas partes.

.

.

No se esperó ser más rápida que el resto de su grupo, pero comenzó a usar chacra de forma algo indiscriminada para aumentar el paso. Conforme más cerca estaban de Konoha, sentía cada vez más el chacra de Gaara, conforme intentaba llamarlo mentalmente, este no parecía poder responderle. Algo estaba muy mal, demasiado. No solo porque cerca de la aldea pudo ver humo y explosiones desde lejos, sino porque conforme seguía la dirección que Kurama le decía, la silueta de un gigante Shukaku aparecía cada vez más clara.

Sus gritos ensordecedores y su mirada vacía, eran muy similar a la del jinchuriki de tres colas.

—¡GAARA!—chillo intentando llamar su atención.

Funciono.

La bestia que parecía haber estado luchando contra algunos ninjas, giro para verle con mirada vacía antes de gritarle en el rostro.

¿Qué había pasado?

Salto hasta estar cerca de un árbol, mirando detenidamente para ver cómo tanto Naruto como Sasuke, habían estado intentando luchar contra la bestia. Detrás de ellos Sakura parecía envuelta en arena y no había otros chacras alrededor.

Su atención volvió a Gaara.

La bestia gruño dispuesta a arremeter contra ella.

¿Cómo había sido liberada?

—No creo que esa pregunta sea importante ahora—comento Kurama levantándose en su espacio mental.

Apretó los dientes, ya había luchado anteriormente contra Shukaku y solamente gracias a la intervención de Kurama es que no había muerto (al igual que el resto de Sunagakure) por lo que no pensaba dudar de su amigo. No sabía que había pasado en Konoha, pero no podía dejar que Gaara se acercara a la aldea.

¿Lucharas contra otro jinchuriki?

No había querido luchar contra el tres colas, mucho menos quería luchar con Gaara.

Un niño ahora adolecente de cabello rojo llego a su mente, si bien la ternura de Gaara no había desaparecido, el niño parecía ser un poco más tranquilo y serio que en su infancia. Pero siempre en su espacio mental aceptaba sus abrazos y comentaba con una media sonrisa que sus hermanos no le tenían tanto miedo como antes.

Pero ahora parecía que su bestia estaba liberada.

Shukaku había prometido no hacer tal cosa.

Algo tuvo que causarlo.

Ese alguien pagaría.

Pero primero tenía que controlar a su querido amigo.

Nueve cadenas de chacra perfectamente controladas, salieron de su cuerpo atando rápidamente a Shukaku, quien pareció perder su equilibrio y caer al suelo de frente. Sin perder el tiempo salto para estar sobre su cabeza, activando su byakugan para ver si encontraba algo en su cuerpo, una especie de neblina en su cabeza, le indico que algo pasaba.

¿Qué jutsu era ese?

Era como si algo le estuviera controlando, pero no al mismo tiempo parecía como si Gaara estuviera inconsciente.

Dejo de pensar cuando sintió algo moverse, se congelo ante la enorme pata de Shukaku que la mando a volar entre los arboles sin piedad.

—Eso debió doler—comento Kurama con cierta diversión.

Lo ignoro para saltar aun con sus heridas, esquivando una oleada de arena que parecía querer atraparle. Bufo por bajo pensando que ella le había enseñado ese truco al niño, pero ahora era usado en su contra.

Se posiciono nuevamente sobre la rama superior de un árbol.

Ese golpe había dolido.

¿Qué pasaba con Gaara?

Las palabras de Obito llegaron a su mente, sea quien sea, había alguien que quería a los jinchuriki, y ahora frente a sus ojos, podía ver que si había una forma de controlarlos. Kurama una vez le explico que ella no era capaz de caer dentro de genjutsu, debido a que era una jinchuriki y su byakugan, pero no es que fuera inmune a todos. Claramente esos tipos habían encontrado alguna apertura y ahora.

Estaban en peligro.

Shukaku abrió la boca, aun atado en algunas de sus cadenas de chacra. Ella abrió los ojos impresionada, cuando observo la gran cantidad de chacra en su boca de color morado. Ese chacra parecía puro, completamente tomado de su interior y que sería como una especie de rayo láser.

Comenzó a sudar nerviosa.

¿Puede contra eso?

Bueno no había una mejor forma de probarlo que en ese momento. Era la mejor forma de probar si su entrenamiento había funcionado. Imbuyendo una gran cantidad de chacra en su mano derecha, un sello bastante intrincado desde su muñeca a su codo apareció, era su creación personal con la ayuda de Honomi, uno de los pocos sellos nivel avanzado que logro crear.

Era una unión de su mente y el chacra de Kurama que puso frente a su cuerpo justo al tiempo que la bomba biju se impactaba contra ella. Sintió un horrible sonido en todo su cuerpo y el dolor de su brazo derecho al instante, pero la bomba biju aunque seguía con su trayectoria empujando, no le había desintegrado.

Casi un éxito.

Se suponía que los sellos de su mano, funcionaran de forma reflectada y reflejara los jutsus de otras personas, pero este era tan fuerte, que había funcionado más bien como un escudo que como arma. Sintió todo el dolor en su brazo que probablemente ya estaba roto, tanto por la presión del ataque como por el uso indiscriminado de chacra. Con un grito de guerra, logro curvar su mano lo suficiente, para que la bomba biju tomara una dirección diferente a la aldea que estaba detrás de ella.

Impactando sin piedad en el bosque, creando una onda expansiva de aire, que la mando a volar al suelo.

Gimoteo en el suelo, viendo su brazo de color rojizo, al tiempo que sentía la tierra en su boca. Dejando que Kurama usara el chacra para sanarla, noto como Shukaku parecía aun listo para seguir la batalla, ella sonrió con reto en su rostro.

Un tornado de fuego impacto contra Shukaku, enviándolo de espalda al suelo, que genero un leve temblor en el suelo.

Pestañeo sorprendida, cuando grandes serpientes de madera, aparecieron del suelo atando también a Shukaku, serpientes de madera con tinta negra.

Alzo la vista para ver como el resto de su equipo había llegado.

—¿Qué rayos haces sola?—le grito Natsu claramente enojada, ella sonrió de medio lado colocándose sobre sus pies.

Se levantó a duras penas, sintiendo el chacra de Kurama, pero igualmente sintiendo dolor en todo su cuerpo.

—Preparando el terreno de lucha—hablo con una leve sonrisa, ganando un manotazo de ella en su nuca.

Claramente no tan divertida como ella.

Yamato apareció junto con Sai, quien parecía levemente intimidado por el monstruo de arena frente a ellos. No pudo culparlos, los biju si bien eran sus amigos, eran grandes masas de chacra. Muy peligrosas si eran controlados de esa forma.

¿Controlados?

Kurama había sido controlado por Obito, quien había sido un miembro del clan Uchiha.

Eso significaba.

Debía haber alguien con esa sangre o ese nivel cerca.

Como si fuera un espejismo, sobre la cabeza de Shukaku una persona parecía visualizarse de la nada. Su boca soltó un jadeo al mismo tiempo que Natsu a su lado dejaba caer su shuriken de forma sorprendida. Su cabello parecía algo más corto, pero claramente había crecido unas cuantas pulgadas desde la última vez que lo observo. No podía ver su cuerpo cubierto por esa horrible capa negra con nubes rojas, pero si en su frente, pudo ver la banda de la aldea con una línea sobre su símbolo.

Un desertor.

—Raiden—musito sin aire, sin querer creer que efectivamente, Raiden estaba de ese bando.

Los tipos que querían a los jinchurikis.

Sus ojos mostraron horror, cuando este pareció verles con completa indiferencia.

Frente a ella la imagen de este Raiden parpadeo por su versión infantil, sonriéndole y estirando su mano, como si quisiera tomar la suya. Su corazón se partió cuando al parpadear, ya no estaba sobre Shukaku, estaba frente a ella con una shuriken en su mano, listo para atravesarle el corazón.

Dentro de ella sintió un dolor inexplicable.

¿Ese era Raiden?

Ese era su amigo.

Ese era el chico que le había sonreído y confiado completamente en ella.

Ese era.

El chico que iba a matarle.

Todo fue un poco rápido en ese momento, una pequeña sombra naranja se abalanzo sobre ella al mismo tiempo que una sombra azul parecido a un rayo atacaba a Raiden. Incluso cuando apareció rodando por el suelo, fue difícil percatarse de la pequeña forma de Naruto que le iba separado del ataque o Sasuke quien había intentado atacar a Raiden haciendo que no le atacara a ella.

Ambos niños habían salvado su vida.

Cuando Sasuke se alejó del chico, un pilar de madera ataco sin piedad al chico, que lo esquivo fácilmente, al tiempo que destruía ambas serpientes de tinta quedando varios metros alejados de ellos.

—Hinata-nee—hablo Naruto atrayendo su atención.

Giro para ver como el niño ya se había incorporado en el suelo, sujetándola a ella del brazo para que se pusiera de pie. Miro impresionada el grado de horror en el rostro del menor, claramente aterrado de la lucha, pero había saltado para salvarla cuando el mismo pudo morir.

—Naruto—susurro pestañeando confundida.

Pero este, aunque con miedo en su rostro, puso su rostro firme, algo tembloroso pero firme.

—Hay que luchar Hinata-nee—le indico antes de ponerse frente a ella, como si fuera a luchar por su persona.

Ese niño.

Su mirada parpadeo aun temblorosa a Raiden, quien no parecía intimidado por el número de personas que iban atacarle, con Shukaku detrás de él, claramente siguiendo sus órdenes ya que no lo estaba atacando. No ocupo atar mucho los hilos, pero estaba casi segura que Raiden estaba detrás de lo que le había pasado a Gaara.

Apretó la tierra bajo ella al tiempo que veía como Natsu parecía dubitativa cerca de ellos.

Tampoco quería luchar.

Ella tampoco quería hacerlo.

¿Qué pasaba si no luchaban?

La imagen de la aldea siendo atacada, de Gaara al control de Akatsuki, de más peleas que vendrían, llegaron a su mente.

No quería luchar contra Raiden, quería que él volviera con ellos, que todo fuera como una vez fue.

Pero no pasaría tan fácil.

Se puso de pie de forma algo temblorosa, notando los ojos rojos de Raiden con 3 aspas. Quiso despertar de esta pesadilla, quiso que todo acabara de una vez, quiso descansar, pero no era posible. Ella llevaría de regreso a Raiden a la aldea, pero si bien quería que fuera hoy, su prioridad era recuperar a Gaara. No estaba segura de como lo haría, pero no puede detenerse a pensar.

Quiero proteger a los que lo necesiten.

Habían sido sus palabras alguna vez.

Claro que no quería protegerlos de Raiden, por el simple hecho de que no quería pelear con él. Pero en este momento no tenía muchas otras opciones, maldijo un poco el destino que le estaba tocando llevar, pero no se detuvo a pensar mucho en eso.

Tenía otras prioridades.

"Vamos Kurama" hablo mentalmente.

Sintió una media sonrisa del zorro antes que su cuerpo se cubriera por un manto de color naranja y dos colas aparecieran en su espalda. Noto como los otros ninjas de su aldea, giraban a verla con ciertos grados de sorpresa, como la media sonrisa de Raiden algo burlona cuando se lanzó al ataque.

Apareció casi de la nada frente a Raiden, quien salto esquivando su patada. El puño de Shukaku fue demasiado rápido, pero con el chacra de Kurama pudo esquivarlo antes de comenzar a subir por este. Sabía que era ridículo, pero juntando chacra en su puño izquierdo, golpeo el rostro de Shukaku con toda su fuerza, que era parte de la fuerza que Tsunade le había enseñado y envió nuevamente a Shukaku en el suelo.

Vio de reojo como Raiden que parecía aparecer de la nada, tuvo que esquivar un enorme puño de madera. Por su parte tanto Natsu como Sai, le estaban ayudando en todo lo posible a controlar a Shukaku.

Naruto y Sasuke, quienes estaban en el suelo, el primeo hizo varios clones mientras intentaba atacar, Sasuke también, ignorando la diferencia de poderes, parecía querer ir sobre Raiden en la ocasión que este estaba cerca.

Su rostro se fijó en Shukaku.

Ocupaba liberarlo del control mental.

Vio a la bestia en el suelo gruñir con fuerza, salto para estar sobre su cabeza, si Raiden había utilizado un genjutsu (aunque este había sido demasiado malo en ello) ocupaba romperlo para rescatar a Gaara. No sabía ningún sello de nivel mental, así que con ambas manos imbuidas del chacra del Kyubi, atravesó sin piedad la cabeza de Shukaku que era prácticamente arena, mientras también introducía diferentes cadenas de chacra a su mente.

Sonrió al sentir el chacra de Shukaku querer sacarla a la fuerza.

—Voy a despertarte Gaara—gruño antes de meter todo su chacra dentro de Shukaku y cerrar los ojos, llamando con toda su fuerza a su espacio mental.

Lo llevaría a la fuerza, incluso si tuviera que arrastrarlo gramo por gramo de arena.

.

.

Cayo sobre su frente, pero se dio cuenta que estaba en algún lugar nuevo. No era su espacio mental, ya que no sentía a Kurama en ningún lado, pero cuando se puso de pie, noto un gran pasadillo con diferentes puertas. Todo a su alrededor tenía una luz muy tenue y parecía ser hecho de madera. Una gota de genialidad llego a su mente, este debía ser el espacio mental de Gaara, aunque lucia muy diferente al suyo. Era curioso, el espacio mental de los jinchurikis era diferente, su propio espacio mental era más bien como un enorme bosque, pero esto era diferente.

Comenzó a correr entre pasadillos, sintiendo que estaba en medio de un laberinto, pero buscando entre puertas para ver si encontraba donde podría estar Gaara. Dentro de cada puerta, parecían memorias del chico, que le hizo sentirse algo mareada de verlas en tercera persona.

Detuvo su recorrido, cuando al llegar a una de esas habitaciones, vio una memoria de ella y Gaara sentados en el espacio mental. Viendo la felicidad del niño, cuando ella le mostraba una bola de agua entre sus manos, que le lanzo a este jugando.

Fue la primera vez que Gaara se rio con ella.

Apretó los puños, sintiendo furia contra Raiden, una parte de ella queriendo salvarlo, otra queriendo darle una paliza por controlar a Gaara.

Ya pensaría en ellos.

Gaara.

Ocupaba salvarlo.

Una luz pareció aparecer en el techo, que parecía guiarla alguna parte, sintiendo una buena corazonada, comenzó a correr siguiéndola. Ignoro las puertas a su alrededor, sintiendo que algo le llamaba, corriendo cada vez más rápido, hasta llegar a una habitación vacía y oscura. Su corazón se detuvo al ver a Gaara sentado en el suelo, sujetándose las rodillas y ocultando su rostro en estas.

Gaara.

Su sonrisa se formó en su rostro, antes de detenerse al sentir dentro del lugar, la presencia del control mental de alguna forma. Era casi asfixiante en su pecho y casi quería caer al suelo con agotamiento. Ignorando el dolor mismo de estar en ese lugar, corrió donde Gaara para estar frente a él.

—Gaara—llamo suavemente con una mano en su mejilla.

Este alzo el rostro rápidamente incrédulo, casi sin creer que ella estuviera ahí.

Sonrió para demostrar que era ella.

—Nee-san—susurro este con asombro.

Extendió sus manos, ignorando el dolor de su cuerpo y sobretodo de su cabeza. Este rápidamente se abrazó a su cuerpo, haciendo que ella cayera sentada, con este en sus brazos. Casi parecía temblar en su pecho, pero ella solamente le regreso más fuerte el abrazo.

—Yo no quise hacerlo, no quería luchar con tu aldea, no quería, mataron a padre, ese tipo mato a padre—comenzó a decir de forma rápida e incoherente.

¿El kazekage?

Apretó los dientes al pensar en la fuerza del enemigo, si pueden contra alguien tan fuerte como el padre de Gaara. Sabía que entre ambos no había una buena relación, incluso aunque ella visito varias veces Sunagakure, era claro el odio entre padre e hijo, o al menos los lazos inexistentes entre ambos. Aunque en su última visita, parecían que se llevaban mejor, siempre parecía haber una barrera entre ellos.

Aunque al ver las lágrimas de Gaara.

Tal vez algo había cambiado.

—Shukaku y yo no queríamos esto—fue lo que dijo viéndola con pesar.

Le creía.

Sonrió antes de acariciarle el pelo.

—No es tu culpa Gaara, no te preocupes, yo vine por ti, siempre vendré por ti—hablo con suavidad acariciando ambas mejillas, que el niño tenía algo rojas y sus ojos hinchados de igual forma.

Este sorbió un poco su nariz.

—¿Lo prometes? —pregunto este en un susurro.

Que le hizo doler el corazón, parecía tan esperanzado, incluso aunque ambos habían sido amigos por tanto tiempo, parecía casi no creer que ella hiciera esto por él.

—Somos una familia, los jinchuriki, iría por cada uno de ustedes hasta el fin del mundo, sobre todo por mi pequeño hermanito—hablo apretando un poco las mejillas del niño.

Este se quejó, pero hizo una pequeña sonrisa, que le hizo a ella sonreír sobre el dolor de su cabeza por estar ahí.

—Vamos a luchar—le dijo extendiéndole la mano, que este tomo asintiendo decidido.

.

.

Natsu intento ignorar el dolor de su interior al ver a Raiden, concentrada en la lucha contra este, no pensaba matarlo, iba a traerlo de regreso como Hinata también quería. Era su familia, era su compañero, incluso aunque hubiera intentado matar a Hinata, debía traerlo de regreso. Aunque una parte de ella se volvió oscura al verlo atacar a Hinata, este había jurado protegerla, pero le había querido herir.

Eso no estaba bien.

No dejaría que tocara a Hinata.

Incluso aunque no fuera una mala persona, incluso aunque fuera alguien de la aldea, no perdonaría a quien lastimara a su amiga.

Detuvo sus ataques cuando vio como la masa de arena, donde Hinata había incrustado sus brazos hace unos segundos, parecía temblar. Antes de explotar y lanzar arena por todos lados. Noto como Raiden se liberaba de un ataque de Yamato y Sai, antes de ver de igual forma la arena.

Un chico pelirrojo apareció de pie con los brazos cruzados y mirada intimidante en el suelo, la arena sobre él tenía a Hinata arrodillada con sangre de su boca, pero que parecía feliz de haber sacado al jinchuriki de su bestia.

Vio como Raiden chasqueaba la lengua, antes que su cuerpo desapareciera.

Observo de reojo el lugar donde se fue, sin sentir la presencia de nadie cerca.

¿Cómo lo había hecho?

Eso no importaba.

—¡HINATA!—grito junto con Naruto, corriendo donde la chica, que parecía con pies temblorosos.

Ignoro al niño rubio que también abrazaba a Hinata, después de todo se lo había ganado por arriesgar su trasero. Noto a la chica de ojos morado claro parecer algo débil, antes de separarse de ellos para palmear la cabeza del niño de cabellera roja que casi los mata, más de una vez.

Entrecerró los ojos pensando en que tenía muchas explicaciones que dar.

Suspiro antes de sentarse y ver al cielo.

Su mente pensando en Raiden, sus ojos se entrecerraron, no dejaría que se acercara a Hinata de nuevo.

Volteo a ver a la aldea, esperando que todo estuviera bien en ella.

—Oe Aléjate de Hinata-nee dattebayo—chillo Naruto viendo mal al niño de pelo rojo.

Este alzo una ceja antes de verlo de forma intimidadora.

Hinata comenzó a sudar nerviosa entre ambos.

Si la chica tenía que dar muchas respuestas.

Continuara…

Rayos me tomo más tiempo de lo pensado este capítulo, pero me alegra haberlo terminado a tiempo, tuve que obligarme a sentarme para hacerlo. Si bien no es mi historia más comentada, estoy a punto de sobrepasar a la historia con mayor cantidad de palabras de mi página, y en esta historia no estoy ni por la mitad, así que puedo afirmar que esta será la historia más larga de mi canal.

El ataque de Orochimaru es diferente esta vez, con ayuda de Akatsuki y muchos otros personajes que no debían aparecer hasta más después. Ya que hay leves cambios en la historia, al haber más ninjas y Uchihas en la aldea, Orochimaru no se iria de cabeza solo con sus ninjas del sonido.

Espero les gustara el capitulo.

Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.