Naruto No me pertenece

Capítulo 21: Perdidas

Hinata no recuerda la última vez que fue a un funeral, pero el sabor agrio en su boca no se va mientras mira como Minato da unas palabras por Hiruzen Sarutobi, quien en el ataque ninja, murió defendiendo la aldea de sus atacantes de Akatsuki. Se rumorea que Misaki estaba en el ataque y fue ella quien le dio el golpe final. Como si fuera una mala jugada del destino en medio del funeral, una ligera lluvia comienza a caer por toda la aldea, que si bien destruida en ciertas partes, no se perdieron tantas vidas como se pudieron perder. Coloca ambas manos en sus bolsillos viendo la tumba de Hiruzen de forma aburrida.

¿Ella siente dolor?

¿Por qué debería?

Sus recuerdos con el hombre no son gratos, era quien en ocasiones le daba el dinero para sobrevivir el mes, pero no hacía más que pasar levemente a saludarla. Nunca le dio un cariño que buscaba desesperadamente, nunca contesto cuando ella le preguntaba porque era marginada, nunca le dio esa mano que busco de antaño.

Su mirada se posó en como varios niños claramente parecían afectados por la muerte del tercer Hokage, algunos adultos con mirada perdida y el nieto de este llorando ignorando la regla de no llorar cuando eres un ninja.

Quiso sentir algo.

Pero no sintió nada.

Sintió más pesar por los otros ninjas que cayeron en la batalla, como para pensar que el tercer Hokage era más especial que otros, nunca hizo nada relevante por ella cuando fue tratada mal. No puede sentir aprecio por alguien así o al menos compasión, ya está muerto, al menos podrá descansar. Sus ojos se desviaron levemente a Danzo unos metros más alejado de ella, que la miraba intensamente con una casi sonrisa inexistente.

Tenía mejores cosas en las que pensar.

El recuerdo de Raiden intentando atacarla, sin duda hizo que su mal humor apareciera. Vio al cielo en busca de un consuelo, pero la suave lluvia no pudo hacer nada más.

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Tomar un poco de sake, siempre era algo que aliviaba un poco a Tsunade. No quería sentir nada, pero los recuerdos inevitablemente llegaban a su mente. Los momentos con su maestro, los momentos con Orochimaru, los momentos con Jiraiya. No solamente Hiruzen había muerto en la batalla, Minato había confirmado que él había matado a Orochimaru con un rostro serio al decirlo a ella. No debería sentir el dolor de la perdida por un traidor como su ex compañero de equipo, pero no podía evitar sentir algo de pesar por lo que fueron sus momentos de infancia.

Suspiro luego de tomar otro trago, con Jiraiya a su lado.

Los últimos dos del equipo, que pareció desaparecer en una tarde.

Sabía que Orochimaru tendría un final como ese.

Pero igualmente dolía en alguna parte de su interior.

—Me pregunto, quien se ira primero, ¿tu o yo? —comento ella con diversión viendo de reojo a Jiraiya.

Este parecía ser su compañero de bebidas, desde que volvió a la aldea, volver a ver a Jiraiya se sintió como regresar un poco en el pasado. A esos momentos donde no todo era tan malo. Ambos siempre habían tenido una relación de amistad, que iba entre golpes y burlas mordaces, Jiraiya alguna vez juro estar enamorado de ella, pero su persona no estaba interesada en él, no de esa forma.

Pero ahora en esa noche.

Ambos ahí.

No podía evitar pensar que Jiraiya era sin duda el ultimo pilar que le quedaba.

—Tienes mala suerte apostando, a quien tu apuestes yo iré a la contraria—hablo Jiraiya algo rojo de sus mejillas.

¿Una apuesta?

Se animó un poco ante la ridícula apuesta de quien moría primero, no porque le interesara saberlo, si no por el simple hecho de apostar con alguien sobre cualquier cosa. Culpo completamente al alcohol en su interior cuando una risa algo tonta salió de sus labios antes de alzar una copa a Jiraiya que levanto una ceja.

—Apuesto por mí—dijo con una sonrisa ebria.

No porque pensara que Jiraiya moriría antes que ella, sino porque preferiría morir antes de ver a otro camarada morir. Pero también estaba la cuestión de su mala suerte, que el alcohol parecía ignorar de forma admirable.

Vio a Jiraiya meditar, antes de soltar una risa y chocar las copas con ella.

—Entonces voto porque yo me voy primero—dijo este con cierta burla en su voz.

Media hora después, ella solo cayo rendida en el regazo de su amigo, soñando con su hermano muerto, soñando con Dan y por ultimo con la sonrisa de su querido equipo 7.

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Shisui sabe que el mundo es un hoyo oscuro con personajes terribles en cualquier esquina, sabe que hay peones que son sacrificados y es estúpido pensar en un mundo ideal. Sabe que cuando paso esta invasión, nuevamente tendría problemas, por algún motivo la aldea simplemente tenía algo contra los Uchiha, que, si bien le hubiera gustado poder solucionar, no es definitivo. Todo era más fácil cuando era un ANBU, ser el líder del clan Uchiha en realidad son muchos problemas. Gracias a la ayuda de Minato e Itachi, en realidad el resto de los Uchiha que quedan, han sido bien vistos, pero aún hay líderes en los que no confía.

Danzo, sobre todo.

Estar en la aldea con ese hombre, siempre seria sinónimo de que algo no estaba bien.

Miro de forma preocupada, como a tan solo unos dos días de la invasión, nuevamente el consejo y los líderes de los clanes más respetados estaban en la sala de reuniones (que había logrado sobrevivir sin problemas a la invasión) y en medio de todos ellos, estaba Hinata. Anteriormente él sabía que ella había sido acusada y había estado encerrada como encadenada por las mismas personas que la veían ahora.

Pero ahora había algo diferente.

Tal vez era su aura, tal vez que ya no fuera una niña, pero su postura era firme y su mandíbula no bajaba. Se preguntó cuándo la niña temblorosa que siempre parecía tener miedo a que la mataran, se había convertido en la joven frente a él. Su cuerpo mostrando algunas cicatrices, su mirada que parecía más madura que la de los jóvenes de su edad, el aire a su alrededor de un ninja.

Los niños deben crecer.

Pero cuando algunos adolecentes de su edad eran torpes, Hinata era alguien que ha vivido muchas cosas. Al igual que Itachi, la niña no le habían dado tiempo de aprovechar su niñez.

Su espalda parecía cargar muchas cosas.

—Dejarla en libertad fue una mala idea, deberíamos tenerla encerrada—fue la voz de una de los ancianos quien veía a Hinata con desprecio.

Pero esta no se inmuto.

Su mirada fija en el Hokage, quien parecía demasiado cansado y mayor. Minato sin duda había hecho un excelente trabajo estos años, manteniendo la aldea lo más a salvo que podía, había robado parte de su juventud en algunos aspectos.

Shisui se sintió algo incómodo por la situación.

Imponerle a Hinata nuevamente la culpa por algo que ella no cometió, se sentía similar a como todos veían mal al clan Uchiha por algo que no fue culpa de ellos. Esperaba algún día ver una aldea que no se basara tanto en la mentalidad de unos cuantos y pudieran ver a las personas como realmente eran.

—No sé mucho del tema, pero sé que hay unos sujetos llamados Akatsuki—hablo de pronto Hinata ignorando a el resto de personas en la sala y enfocándose en el Hokage—su plan es ir tras las bestias con cola y por ende sus portadores jinchuriki, es un tema que le concierne a todas las aldeas—hablo con una mano apretada en su pecho.

Sus ojos.

Los ojos morados que heredó de su madre, aunque ahora parecían incluso más claros, muy similares a los del clan Hyuga. Esos ojos parecían verlo de forma implorante y desesperada, pero sobre todo con una sinceridad que lo dejo mudo.

¿Akatsuki?

Ese nombre no le gusto en absoluto.

—Son esos tipos con capas negras y nubes rojas, parecen esperar algo, pero pueden atacar en cualquier momento y tienen el poder para controlar jinchurikis—hablo un poco más alterada, pero aun con la misma expresión seria.

¿Bata negra con nubes rojas?

La imagen de Misaki llego a su mente y también la imagen de un tipo de mascara color naranja. Ambos, el primero desertor y el segundo el causante de la masacre del clan Uchiha, habían sido parte de ese grupo del que hablaba Hinata.

Apretó los puños sobre sus piernas.

Era un ninja.

Especialista en ocultar emociones.

Pero si encontraba a cualquiera de ellos, los mataría sin duda.

—¡INSOLENTE! —grito un anciano de Konoha levantándose y golpeando ambas manos sobre la mesa—esta reunión es para hablar sobre la evidente traición de la aldea de Sunagakure y tu implicación con su jinchuriki, los datos sobre la misión revelan que tu dejaste ir a ese mocoso jinchuriki, claramente eres su cómplice—gruño el viejo con odio al verla.

Hinata no se inmuto y continuo con su mirada al Hokage.

—En mi misión pude ver como el tres colas era controlado y también pude ver como Gaara lo era, no es tiempo para pensar en rencores pasados, si logran reunir a todas las bestias, sería un problema de todos—siguió implorando con pesar la chica.

¿Gaara?

Shisui ladeo la cabeza curioso al notar esa forma de hablar del chico, ya habían notado que ella había estado unida a este Gaara cuando fueron los pasados exámenes chunin en la arena. Pero no es como si ella diera alguna explicación, pero si era algo a tomar en cuenta.

Dos jinchurikis amigos.

No era algo bueno para la aldea.

—¡CIERRA LA BOCA MONSTRUO! —gruño una anciana de la aldea.

Fue cuando todo se congelo, una cadena de chacra había salido rápidamente de una de las piernas de Hinata y se había detenido justo en la garganta de la anciana. Noto como todos en la sala parecían congelarse por esa reacción y como algunos ninjas comenzaron a prepararse, para cualquier ataque.

¿Ataco un anciano?

El pensamiento de Shisui se congelo.

Hinata jamás había atacado a nadie de la aldea.

—¿Quién me la va cerrar? ¿Tú? —fueron las palabras llenas de sarcasmo de la niña, que no parecía comprender que en esa sala había muchos de los líderes de los clanes de la aldea.

Pero incluso si todos atacaran para detenerla.

¿Podrían?

Se preocupó por su propio pensamiento, incluso si él quisiera detenerla, considerado como un genio en genjutsu por su clan, no estaba seguro de poder controlar a alguien con un jinchuriki y además una línea sanguínea que presenta el byakugan.

Una parte de él tampoco quiso hacerlo.

Itachi hablaba bien de la niña, incluso cuando él fue ANBU cuido de ella.

Jamás había actuado así.

—Mocosa—gruño la anciana que parecía morder sus dientes ante la cadena de chacra a un milímetro de su garganta, sudando un poco nerviosa.

Una leve sonrisa apareció en el rostro de Hinata, pero no era una de sus sonrisas tiernas, casi parecía algo oscura y daba escalofríos.

—Parece que no comprendes la situación ahora oba-san—canturreo Hinata con evidente desprecio que lo hizo congelarse—incluso aunque alguien más te defendiera si libero el chacra del nueve colas más de uno podría perecer, no olvidemos que de no ser por mi madre, el 10 de octubre pudo tener más muertos—comenzó a decir con voz fría y carente de emociones que congelo a los presentes.

Más de ser posible.

—Incluso así siempre pensé en proteger la aldea, a sus ciudadanos y los indefensos, a quienes lo necesitan…pero no siento que usted lo necesite, solamente parece ser una oba-san que no entiende que debería tener un poco más de consideración con alguien con poder para matarla—hablo de forma un tanto oscura, cuando cuatro cadenas salieron de su espalda agitándose detrás de ella como colas.

Los ojos de la anciana por primera vez, parecieron comprender lo cerca que estaba de la muerte, porque todo su cuerpo comenzó a temblar.

—Hablar de esa forma Hinata-chan, es la misma forma con la que habla un criminal—fueron las palabras del líder del clan Yamanaka, quien mantenía una sonrisa afable pero tensa en su rostro.

Hinata giro a verlo con indiferencia.

—Tratar a otros como criminales y luego buscar soluciones…eso es lo que ustedes Lideres han hecho conmigo toda la vida, solamente uso sus enseñanzas—hablo con una sonrisa falsa en su rostro.

Shisui noto como una sombra parecía atar a Hinata, quien sin inmutarse solamente pareció sacar más chacra deshaciendo la sobra de Shikaku que había intentado atarle. Sus ojos se entrecerraron al comprender, que, a nivel de chacra en la sala, sin lugar a dudas nadie debería estar cerca de la portadora de un jinchuriki. En técnicas de batalla claramente podrían ganarle, pero al igual que el 10 de octubre, solo serían más bajas.

—Pégale a un perro y aprenderá a morder, esta mocosa claramente sacaría garras por todo lo que ha pasado—hablo Tsume encogiéndose de hombros, ganando una leve mirada sorprendida de Hinata.

Suspiro un poco.

Su suegra sin duda estaba loca.

—No es como si alguno de nosotros no hubiera amenazado anteriormente a un anciano—continuo Tsume con una sonrisa perruna levantando un pulgar a Hinata.

—Acusar a Hinata ahora no tendría ningún sentido, claramente hemos tenido un ataque de una organización criminal, si ella sabe del tema debemos centrarnos en ello—musito Shibi Aburame con su característica tranquilidad.

Tsume, Shibi, eran dos de los más leales partidarios a Hinata, que siempre se quejaban ante alguna injusticia a la niña. Por él hubiera querido saltar frente ella y poner sus manos al fuego, pero lamentablemente Misaki lo había hecho antes y gracias a que ahora era una renegada, ato sus propias decisiones. Igualmente, si se llegaba a una votación, aunque no dijera nada, iría al lado de la niña.

—¡ME AMENAZO!—acuso la anciana cuando Hinata alejo su cadena de chacra.

Una puerta abriéndose de golpe, hizo que Shisui saltara levemente en su asiento, muy similar al resto de personajes frente a ellos. No pudo evitar, sin embargo, notar la leve sonrisa en el rostro de Minato cuando por la puerta apareció un risueño Jiraiya y una enojada Tsunade.

También noto por primera vez ese día, el rostro horrorizado de Hinata.

—Como si nadie hubiera amenazado a los ancianos inútiles de esta aldea antes—gruño Tsunade de forma aburrida caminando al centro de la sala.

Con un puñetazo que dejo a Hinata enterrada en el piso, hizo un pequeño escalofrió de dolor.

—Te esperé por una hora, te dije que ocupaba hacer unas revisiones y nos iríamos en la tarde, mocosa malagradecida que no entiende que mi tiempo es oro—mascullo la Senju con voz amenazante.

—Gomene Tsunade-sama—fue la voz rota de Hinata en medio de la madera.

Jiraiya soltó una risa algo obscena que le hizo sentir una gota de sudor correr por su nuca.

¿Su aldea estaba loca?

Sabía perfectamente la respuesta a esa pregunta no hecha.

—Nos vamos—gruño la mujer rubia antes de tomar la pierna de la chica y comenzar arrastrarla fuera de la aldea.

Hizo una mueca de dolor al ver rostro magullado con un prominente moretón en su mejilla mientras era arrastrada. El temor que había sentido por su poder antes, fue claramente reducido a la forma cómica en que salió de la reunión.

—La portadora del biju de 9 colas, no es solo una gran cantidad de chacra en su interior, también posee el Byakugan y es la estudiante favorita de una mujer como Tsunade con técnicas del clan Uzumaki—comenzó hablar Jiraiya con las manos en sus bolsillos, atrayendo la atención de todos—Yo me lo pensaría dos veces antes de que la traten como siempre, no conviene tener de enemigo a esa niña—hablo caminando a la salida.

Un anciano pareció alterado y se levantó del lugar.

—No deberías tratarla con tanta libertad—mascullo este de forma rencorosa.

Pero Jiraiya solo sonrió.

—¿Tú lo vas a impedir? Me dará risa ver como enfrentas a Tsunade y esa mocosa Honomi, además de los clanes Aburame, Inuzuka, Hyuga y Uchiha para impedirlo…tampoco olvides a la Habanero sangriento—hablo este saliendo del lugar con una sonrisa.

Shisui no pudo evitar reírse divertido ante la incredulidad de los ancianos al ver a los implicados. Notando la mandíbula prepotente de Tsume, la mirada de advertencia de Shibi, la mirada de muerte de Hiashi, no pudo más que descansar su rostro en la palma de su mano y mostrar una sonrisa condescendiente.

Ninguno negando las acusaciones de Jiraiya.

El anciano comenzó a verse enojado antes de bufar y cruzar los brazos.

—Homura-san, Koharu-san—hablo de pronto Minato con una sonrisa amable, el único en referirse a los ancianos por su nombre—ustedes son el consejo de ancianos junto con Danzo por recomendación de Hiruzen-san, pero no olviden también que Hiruzen ya no está para protegerlos como antes—sus ojos agudos en los dos ancianos hizo escalofriar a todos en el salón—yo conforme el consejo con ustedes y los líderes de los clanes de la aldea, pero creo que desde ahora no contaremos con ustedes, ya deberían descansar ustedes dos—añadió con una sonrisa amable, antes de ponerse de pie.

Vio el rostro incrédulo de ambos, pero este siguió caminando fuera del salón dando por terminado la reunión.

Suspiro.

Había sacado a dos de los ancianos, pero no a Danzo.

Miro atentamente al hombre que no dijo ninguna palabra en medio de la reunión, no pudo evitar sospechar.

Se puso de pie listo para caminar a su clan, para hacer algo de papeleo, cuando una mano sobre su hombro lo hizo suspirar. De reojo miro a Tsume que parecía sonreír de forma perruna con Kuromaru a su lado como de costumbre. Aunque con Hana como su esposa, estaba acostumbra a los perros a su alrededor.

—¿Cómo esta Hana? Sé que durante la invasión tuvo que ir con el resto de los aldeanos a la evacuación y no debe estar feliz, pero en su condición es mejor que se cuide—expreso Tsume con una sonrisa algo condescendiente.

Shisui se escalofrió.

Sabe que el matrimonio entre ambos fue más político que otra cosa, él ocupaba limpiar el nombre del clan Uchiha y contraer matrimonio con la hija de un líder del clan fue la primera opción que le dio Minato. No quería pensar que Hana se sacrificó por eso, pero cuando fue la primera candidata por su rango de edad y su nivel ninja (sin olvidar que el clan Inuzuka en realidad fue amable para apoyarlos junto con el clan Hyuga durante lo sucedido con Misaki) esta acepto como si fuera por una misión.

No es que él estuviera interesado en alguien más, siempre fue primero su aldea y nunca pensó en el amor, como tal vez Itachi si hizo con Izumi.

Pero antes de saberlo, ambos habían terminado comprometidos y una boda pronto se realizó.

Hana en una palabra, era amable y una persona leal. Al igual que su persona, probablemente acepto la propuesta de matrimonio para proteger la aldea como él mismo lo hizo, no pudo sentirse más admirado por eso. Manteniendo su rango ninja y su trabajo en la veterinaria, Hana era una esposa ideal en cualquier sentido. No solo cocinaba excelente, ayudaba siempre que podía a liderar el clan Uchiha, era amable con los otros miembros (que sobre todo eran adolescentes) y además se llevaba bien con su hermana menor Ana.

La madre de Itachi amaba a Hana, siempre contándole historias de la madre de Hinata con quien compartían nombre. Sasuke incluso había aceptado a regañadientes hablar con Kiba, solamente porque Hana era amable con él. Itachi e Izumi siempre reían con ella, Hana siempre reía y era amable con todos.

El clan Uchiha la había aceptado como uno de los suyos.

Él también.

Siempre pensó que, si alguna vez se casara, tendría que ser leal, como sus padres lo fueron hasta el final. Sabía que ese matrimonio no inicio por amor, pero le daría todo lo que pudiera a la mujer como se merecía. Un alma amable que había aceptado casarse con él por el bien de su aldea.

Incluso aunque la primera vez que compartieron lecho fue algo incómodo, Hana siempre mostro una sonrisa amable para él, preparaba la comida que sabía que le gustaba y en las noches escuchaba atentamente sus palabras y aconsejaba sobre que era mejor. No por nada era la hija de la líder del clan Inuzuka.

Cuando supo que Hana estaba embarazada, sintió una gran felicidad, era el despertar del clan Uchiha, era la nueva esperanza. También admitía que ver a Hana embarazada, con apenas seis meses, era ver a la mujer mucho más hermosa de lo que ya era. Una mujer embarazada brilla, pero para él Hana resplandecía siempre que llegaba a una habitación.

Aun así.

—Casi me mata cuando se dio cuenta que yo iría a luchar mientras ella estaba con las personas evacuadas—hablo con pesar recordando el golpe en la mejilla que le dio.

La adorable y dulce Hana Inuzuka, tenía un poder oculto que jamás espero ver, ya que no era su enemigo.

—Las mujeres embarazadas son de temer, sobre todo Hana que siempre ha sido protectora con las crías—hablo Tsume divertida por su situación palmeando con demasiada fuerza en su espalda.

Suspiro.

Si era cierto.

Con una de las niñas que había quedado huérfanas del clan Uchiha, con solo cinco años, Hana actuaba como una bestia cuando notaba que alguien de la aldea volteaba a verla de reojo mal. De no ser por su intervención estaba seguro que terminaría en la cárcel algún día.

—Debo llevarle fresas o me matara—dijo recordando el antojo de su esposa.

Tsume asintió con seriedad, como si fuera hacer una misión de máxima prioridad.

—Si mueres hare que tu hijo sea el nuevo líder del clan—hablo Tsume con seriedad.

Vio mal a su suegra, pero salió corriendo para buscar las famosas fresas.

Era un genio.

Por eso sabía que llegar sin esas fresas era como atar una cuerda a su cuello y morir.

.

.

Hinata espero perfectamente sentada con un enorme moretón en su mejilla, no es que ella en algún momento hubiera aceptado la misión de Tsunade, pero tampoco es que ella le hubiera dado muchas opciones. Iban a investigar cerca de la aldea del sonido, si bien muchos de los enemigos habían sido capturados, no lo fueron todos. Tanto Jiraiya como Tsunade estaban preocupados por algunos experimentos de Orochimaru, por lo cual irían a investigar, para lo cual habían tomado prestado el equip Honomi, que deberían llegar en cualquier momento para el viaje.

Pero Tsunade le había advertido sobre qué pasaría si se movía de ese lugar.

Se escalofrió involuntariamente.

Esa mujer era peligrosa.

Entonces estaba sentada en una banca cerca de la entrada de la aldea, con su maleta a su lado y mordisqueando una bola de arroz que era su única comida en todo el día.

No tenía hambre.

El recuerdo de Raiden atacándola, llegaba de forma repetida en muchas ocasiones a su mente.

Eso le quita el apetito a cualquiera.

—¿Hinata-nee?—hablo una voz que le hizo alzar el rostro.

No pudo evitar la sorpresa de ver a Naruto frente a ella, pero no era a Naruto lo que le causaba la sorpresa. La pequeña niña de cabellera rubio algo claro y ojos morados, le miraba desde la espalda del chico. Era bonita, para ser una niña, realmente su piel era demasiado blanca y sus ropas le hacían parecer una pequeña princesa.

Sonrió levemente cuando la niña le veía con grandes ojos llenos de curiosidad.

—Ohayo Naruto, ¿Quién es esta pequeña? —pregunto levantándose de la banca y agachándose a su altura.

Para su deleite la niña no la evito, lo que hizo que su sonrisa se volviera más cálida. Había notado un cambio en la aldea, no la veían tan mal como siempre, algunos simplemente la ignoraban. Pero noto a los niños, algunos que no le veían con maldad como cuando ella tenía su edad y era rechazada, esos niños ser alejados por sus padres, sin comprender que pasaba.

Era por Kurama en su interior.

Si tan solo ellos le conocieran.

No lo tratarían así.

—Mi nombre es Menma Namikaze—hablo la niña levantando el mentón con algo de orgullo por su nombre.

Hermana de Naruto, claramente lo supo, ambos tenían características similares. Kushina había estado embarazada mucho antes que ella abandonara la aldea. Le alegraba saber que su embarazo había salido de forma satisfactoria y que la pequeña niña frente a ella, se veía sana.

—Mi nombre es Uzumaki Hinata, es un placer conocerte Menma-chan—se presentó con una sonrisa, al decir su nombre los ojos de la niña parecieron brillar en reconocimiento antes de sujetar la manga de Naruto y tirar con fuerza.

—Nii-chan ella es Hinata como la de tus historias—hablaba la menor claramente emocionada.

Eso la sorprendió.

¿Historias?

Giro a ver a Naruto con curiosidad, que se puso levemente sonrojado antes de hacer callar a su hermana que solo hizo un puchero. La niña camino donde ella antes de estirar sus manos en su dirección, haciendo que ella se congelara en el acto.

¿Qué quería que hiciera ella?

Se puso nerviosa cuando la mirada de la niña seguía brillando, mientras dentro de ella Kurama quien había estado dormitando, parecía igual de curioso que ella.

—Tal vez quiere que la alces, parece una cría—comenta Kurama en su mente antes de bostezar, haciéndola sentir peor.

Ella nunca antes tuvo un niño en sus manos.

Antes ella era muy pequeña para hacerlo, además no es como si algún padre permitiera que ella tuviera entre sus brazos a un niño. Estaba por negarse amablemente, cuando se detuvo al ver los ojos de la niña verla sin ninguna malicia e incluso una gran sonrisa.

Fue adorable.

Tan inocente.

Al ver a esa niña, una parte de ella recordó, porque quería hacerse fuerte. Tal vez ella no tuvo ninguna oportunidad contra el mundo y fue odiada desde el momento que Kurama llego a su interior, pero no por eso otros niños deberían sufrir como ella.

Quería ayudarles.

El recuerdo de un bebe de cabello oscuro y ojos blancos, le hizo recordar que alguna vez ella pudo tener a Hanabi cerca de su persona, su media hermana. No tuvo nunca la oportunidad de volverla a ver, solamente cuando le había rescatado hace tantos años en el pasado.

¿Cómo estaría?

Con algo de temor acepto los brazos de la niña, alzándola y sacándole una leve risa mientras pasaba sus pequeños brazos por su cuello. No estaba segura si lo estaba haciendo de la forma correcta, pero al menos la pequeña parecía no estar incomoda.

Sintió algo cálido dentro de ella.

—Nii-chan habla mucho sobre ti, dice que está enamorado—hablo la niña en secreto a su oído, pero en secreto era casi gritado y noto como Naruto paso de estar levemente sonrojado a ser un tomate completo.

—Cierra la boca Menma—gruño este con aura amenazante.

Su hermana se limitó a sacarle la lengua antes de abrazarla con más fuerza.

Vio divertida a ambos pelear cómicamente como hermanos, sintiendo una leve diversión de Naruto negando estar enamorada de ella. Fue mejor que tener ocho años de nuevo y pedirle matrimonio todos los días. No fue hasta que lo vio completamente avergonzado, que noto que el niño estaba creciendo.

Antes de darse cuenta ambos estaban sentados en la banca, ella con la niña entre sus piernas, que jugaba divertida con la bola de arroz que comía ella anteriormente. Mientras Naruto se disculpaba varias veces por la molesta de su hermana y esta le escupía en la cara.

Peleaban como perros y gatos.

Pero podía jurar que ambos se querían.

—Me preguntaba como estabas dattebayo, después de la pelea…todo fue un caos—comento Naruto de forma pensativa.

No lo culpo.

Ella estaba igual.

—Sakura-chan está bien, pero Sasuke no ha tomado muy bien la intervención de Raiden, comento sobre el orgullo Uchiha y toda su familia esta tensa, Mikoto-okasan también parecía perturbada—musito en un inusual tono melancólico.

Apretó las manos que sujetaban a Menma, quien giro a verle confundida, pero le dio una sonrisa algo chueca intentando tranquilizarla. La niña no lo compro, pero tampoco insistió mucho en el asunto.

—Tampoco estas bien—añadió Naruto viéndole de reojo.

No lo negó.

No es que quisiera hablar con esto con un niño, pero realmente quería sacarlo ahora, antes que llegara Natsu, quien probablemente estaba igual que ella.

—Todo este tiempo pensé, que Raiden no estaba tan lejos, pero cuando lo vi luchar, cuando tuvimos que luchar con él…por primera vez sentí la distancia entre nosotros—

—Raiden era especial para ti—

—Era de mis mejores amigos, era mi familia y mi compañero de equipo y…—

—Te gusta—

Ignorando la amargura en la voz del niño, se sorprendió antes de verlo completamente notando que este miraba algo enojado al suelo. No comprendía el significado de sus palabras y se quedó muda antes de voltear a ver a Menma, quien ignorando todo se metió la bola de arroz a la boca y comenzó hacer sonidos de satisfacción.

¿Gustar?

Miro al niño ahora confundida, este pareció verla casi sufriendo antes de suspirar y alzar las manos. Le tomo unos segundos entenderlo, antes de pasarle a Menma. La niña no se quejó, incluso aunque no se quejó con ella, era claro que era familia de Naruto por la forma tan natural de sujetarse a él.

—Ya sabes, él era tu persona especial, como oka-chan y oto-chan, como Sakura ve al teme o como Itachi-nii ve a Izumi-nee—hablo con una claridad y conocimiento del tema que le dejo incluso más confundida—para ti Raiden es tu persona especial y te gusta, como pareja, románticamente y esas cosas—musito eso con algo de incomodidad y molestia.

¿Persona especial?

—Nos vemos Oka-chan debe estar esperando las compras—musito de forma esquiva Naruto tomando con fuerza a Menma entre sus brazos y una bolsa de compras olvidada antes de salir corriendo.

Parecía incómodo y molesto.

La niña se despidió amablemente de ella de la mano.

Ella lo hizo lentamente aun confundida.

Miro sus manos antes de intentar ponerle sentido a las palabras del niño rubio.

Hinata nunca había tenido la oportunidad de pensar en sentimientos, si bien sus maestras le intentaron enseñar todo lo posible, para ella no era comprensible. Mientras Honomi expresaba poéticamente sobre el amor mientras le daba libros románticos para leer, Tsunade indicaba que ella una vez estuvo enamorada de un hombre, su forma de hablar de esos sentimientos, para ella no era comprensible.

No tenía a nadie especial.

Pero Naruto le había dicho que tenía alguien especial, como si fuera algo demasiado obvio para no verlo.

Raiden.

Sintió un dolor agudo en su pecho el pensar en él, lo cual contrarrestaba cuando era niña y verlo siempre le alegraba. Pero eso era cuando tenía doce años apenas, tan inexperta del mundo (no es que ahora lo fuera mucho más) que apenas si entendía las emociones suyas como para entender la de los demás. Había tenido tanto miedo en ese entonces, todo a su alrededor era tan confuso y algunas cosas las sentía por primera vez.

Recuerda con cariño las sonrisas de Natsu.

Puede sentir nostalgia de Kakashi acariciando su cabeza.

Vergüenza de como Mikoto solía tratarla como una niña cuando otros la ignoraban.

Felicidad de que Naruto como Gaara la consideraran como una hermana mayor.

Su corazón palpito levemente al recordar a Raiden a su lado, casi extendiendo una mano para ir a su lado. Cuando pensaba en Raiden solo podía sentir cosas cálidas en su interior, no estaba segura si eso sería el amor del que todos hablaban, pero aun así era claro que Raiden como Kurama eran diferentes, Kurama era su mejor amigo y, puede que estuviera interesada en Raiden en ese entonces.

No lo noto.

Pero si tuviera que poner a su lado a una persona, para hacer todas las cosas románticas que Honomi y Tsunade hablaban, Raiden hubiera sido su primer pensamiento. Si él se hubiera quedado en la aldea, no le hubiera molestado experimentar con este sobre esos confusos sentimientos.

Como una pequeña flor que apenas está floreciendo, este pequeño sentimiento fue aplastado con el recuerdo de este atacándola.

No importaba si cuando era menor tuvo sentimientos románticos por Raiden, no importa si su yo de doce años hubiera estado feliz de intentar algo con este, eso era el pasado. Raiden había tomado la elección por sus propios medios, una parte de ella quería pensar que tenía una razón importante. Pero que hubiera intentado matarla, que hubiera lastimado a Gaara controlándolo.

No era la forma.

Vio sus manos sintiendo que había perdido algo que no sabía que tenía.

Una sonrisa nostálgica se posó en sus labios.

Su primer amor había sido corto, supuso, tan corto que cuando lo descubrió, ya era demasiado tarde.

—Hinata—hablo una voz a su lado, viendo de reojo noto como Natsu estaba a su lado con su maleta en el hombro.

Atrás de ella se encontraba tanto Jiraiya, como Tsunade, acompañados de Yamato, Sai y Honomi. Eran el equipo que iría a la misión, no tenía tiempo para pensar en tontos romances infantiles. Por más que quisiera creer el Raiden, no había tiempo para eso, no con tantas personas en juego.

Su aldea.

Los jinchuriki.

Su equipo.

Si tuviera que poner una balanza a ellos y una persona, no importa que tan importante hubiera sido en el pasado, cuando esa persona era el enemigo. Ella sabía quién debía elegir.

Como agua que escapa de sus manos, decidió que no importaba lo que le dijo Naruto o si alguien más pensaba en que ella tenía sentimientos por ese chico. No era momento de tener sentimientos por alguien más, así que los dejo escapar de sus manos con algo de dolor en su interior.

Él había decidido dejar la aldea.

Ella había decidido dejar sus sentimientos por este.

No se rendiría en regresarlo a la aldea, habían sido compañeros por algo y su deber le hacía querer traerlo de regreso, porque eso era correcto. Pero los sentimientos entre ambos, ella los dejaría ir en este momento, siempre lo consideraría un gran amigo y lucharía por esa amistad.

Pero sin romance entre ellos.

Él tomo una elección.

Ella también.

Continuara…

Me ha tomado algo de tiempo terminar este capitulo, ya que estaba visitando algunos familiares y no tenía mi computadora. Pero logre terminar hoy el capitulo para ustedes. En la historia original Naruto perdió a Sasuke, un gran amigo que lo entendía, pero en esta historia es diferente en cierta forma. Hinata admitió gracias a Naruto que tenía sentimientos románticos por Raiden, pero no por eso le deja como el husbando definitivo de la serie. Había explicado que ella no tendría un solo interés romántico en la serie, como una persona normal ella vera a potenciales intereses ahora que es mayor.

Pero quien sabe con quien terminara.

La historia sigue avanzando por el camino del destino.

Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.