Naruto No me pertenece
Capítulo 22: Lazos de sangre
Algo estaba mal.
Fue el pensamiento de Natsu mientras saltaba entre las ramas, de reojo notando como Hinata parecía imitarla de forma distraída, claramente con su mente en otro mundo. Quiso preguntarle que le pasaba, pero incluso era demasiado tonto para ella, la verdadera pregunta sería ¿Qué no pasaba? Ya que la aldea estaba en un caos. La muerte del tercero había sido dolorosa para varios, algunos habían perdido familiares y amigos en la lucha. Era difícil mantener un corazón duro cuando seres queridos se pierden.
Pero eso no era lo que pasaba entre ambas.
Raiden.
Este había dicho que protegiera a Hinata, este había querido lo mismo.
¿Por qué les ataco?
No era algo muy útil para protegerlas, claramente luchando contra ambas, ella paralizada ante una de las dos personas con las que no podía luchar. Hinata era una de ellas, pero Raiden también lo era, cuando era niña ambos se convirtieron en dos personas muy importantes para ella.
Pero ahora.
Detuvo sus pasos cuando Tsunade indico que este sería el campamento. Estaban cerca del país de los campos de arroz, donde se encontraba lo que se conocía como Otogakure, lo cual no quedaba demasiado lejos de la frontera del país del fuego. Mientras las tareas eran divididas para formar el campamento y Tsunade golpeaba con fuerza a Jiraiya para que trabajara, Hinata y ella fueron al rio cercano para recolectar agua.
Mientras realizaban el trabajo en silencio, no pudo evitar desviar su mirada a ella en ocasiones.
Quería preguntar.
Pero no quería parecer entrometida.
—¿Saliste con alguien estos 4 años? —fue la pregunta de la nada de Hinata, que hizo que un ninja experto como ella, tropezara y dejara caer la botella de agua al suelo.
La pregunta fue completamente inesperada.
Se apresuró a sujetar la botella nuevamente, antes de ver a su amiga a los ojos, notando grandes e inocentes, casi curiosos. Le fue imposible no imaginarla a ella con ocho años, tan temerosa del mundo y ajena a todo, que es difícil ver a la chica de 16 años que se había convertido.
Normal.
Fue la palabra en su mente.
Parecía alguien tan normal a su lado, chicas hablando sobre tonterías amorosas.
Fue reconfortante ver el camino que ella había tomado.
Sorprendente, por decir menos.
—Salí con algunos chicos, pero nada serio, solo me divertí un poco con Tetsu Inuzuka, no lo conoces es mayor…fue el único interesante—musito divertida de hablarlo con alguien.
La mayoría de chicas de su generación, demasiado enfocadas en ser ninjas para pensar en eso. Ana estaba con su clan Uchiha siempre intentando ser mejor. Megumi prefería entrenar como loca antes de pensar en salir. Rigel si bien era amable y muy hermosa, prefería ayudar en el restaurante de Ramen o en misiones con su equipo. Yuki también era demasiado tímida. Jamás imagino que Hinata fuera la que mostrara interés.
No se quejaba.
Pero era raro.
La vio mirar al frente cuando tenían todo listo para volver.
—¿Tu saliste con alguien? —cuestiono curiosa de que sacara el tema.
Esta la vio fijamente antes de ver al cielo.
—No—
—Me sorprende que tengas curiosidad del tema—
—A mi también—
Algo ocultaba, pudo adivinar Natsu por la forma melancólica en que sonrió, pero no la presionaría, si ella quería decirlo sería ella quien lo hiciera.
—Tal vez tienes un enamorado por alguna parte, mi Hina-chan está creciendo—dijo de forma dramática haciendo que la chica le viera mal—te puedo presentar algunos chicos cuando regresemos a la aldea, si estas interesada en salir con alguien—añadió de forma risueña.
Vio una mueca formarse en su rostro, antes que viera a otro lado con algo de dolor.
¿Qué había pasado?
—Eso sería bueno—musito tímidamente.
No siguió presionando, pero algo había pasado, ya lo averiguaría.
.
.
El país de los campos de arroz no era muy significativo, pensó Hinata cuando llegaron, muchos campos de arroz que le daban su nombre, pero nada más. No tenía una gran población ninja y eran fácilmente invisibles. No dejo de estar alerta en todo momento, desde que llegaron al país sentía como si algo malo pudiera suceder en cualquier momento. A su alrededor nadie parecía sentir eso, claro que estaban en guardia, pero todo parecía en perfecto estado. Trago saliva ante la curiosa mirada de Sai en su persona, que ignoro cuanto pudo.
Él era un espía.
No ocupaba ser un genio para saber eso.
El camino a Otogakure en realidad no fue mucho más lejos, ya que estaba dentro del mismo país. No pudo evitar notar la forma molesta o incluso ruda con que los aldeanos le veían antes de llegar a la aldea de ninjas.
No eran bienvenidos.
Claro que, para ella, eso no era algo nuevo o interesante que destacar.
—Estén alertas—comento Tsunade con voz calmada cuando llegaron a la entrada de un edificio.
Es raro, no podía oler nada cerca, pero todo el ambiente ahora si era evidentemente tenso. Detuvo sus pasos un momento, cuando sintió una presencia cerca, giro su rostro confundida antes de que la imagen de un chico de cabellera blanca con anteojos apareciera entre los árboles. Sentía que lo había podido observar anteriormente, pero no estaba seguro de dónde.
—¿Kabuto? —fue la voz incrédula de Natsu a su lado.
La vio de reojo, sin dejar su estado alerta, era obvio que ella lo conocía.
—¿Lo conoces? —cuestiono en voz baja con un tinte de incredulidad.
Sus mejillas se sonrojaron levemente, antes de rascar su mejilla avergonzada.
—Recuerdas que mencioné que Salí con algunos chicos, bueno Salí con Kabuto, solo quedamos en amigos—expreso ella con timidez.
La observo incrédula antes de notar el instinto asesino del chico.
Detrás de ellas Honomi soltó una leve risa, que hizo a Natsu verla con enojo. Jiraiya estaba al lado de Tsunade con expresión seria, mientras esta solamente estaba de brazos cruzados. Un enemigo sin duda no era algo muy peligroso, incluso si su nivel como ninja fuera alto.
Pero algo no se sentía bien.
—Lástima que no fuera el cuarto, me gustaría matarlo por asesinar a Orochimaru—expreso este con un aire algo molesto.
Muy negro.
Sentía una extraña opresión en su pecho. Como si todo alrededor oliera a putrefacción. Una mano sobre su hombro la hizo voltear a ver a Jiraiya quien tenía una sonrisa amable en sus labios.
—Nosotros nos encargaremos de él, Tsunade y yo tenemos preguntas—hablo Jiraiya ahora con una sonrisa más jovial.
Kabuto alzo una ceja.
—No es como si viniera solo—comento con una risa algo siniestra.
Cinco sombras aparecieron desde las sombras, lo que la hizo sujetar su kunai con fuerza. No es que dudara de su fuerza, pero sentía que estaban en medio de una trampa, donde no saldrían bien parados de ahí.
Entrecerró los ojos, sintiendo el chacra de Kurama comenzar a fluir de ella.
Deberían estar alerta.
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¿Cómo es que siempre terminan divididos?
Pensó Natsu de forma algo sarcástica antes de esquivar nuevamente un ataque de la loca de cabello rojo. Había terminado en medio del bosque junto con Yamato y Sai. No es que los ninjas fueran extremadamente fuertes, pero con ese sello maldito que le recordaba a Raiden, la pelea no estaba siendo fácil. Sakon y Ukon, Tayuya, Jirōbō y Kidōmaru eran sin duda un completo dolor de cabeza. Eran tres contra cuatro, pero aunque la batalla estuviera bastante nivelada, era incomodo cada que el sello evolucionaba, además que tenían un mejor trabajo en equipo que ellos 3.
Se alejó un poco cuando Tayuya, la perra de cabello rojo (como todos los que tenían el cabello rojo) la estampo contra una pared y ella soltó un siseo.
Eso había dolido.
Además, comenzó a llamar dos demonios o cosas raras, lo cual solamente incrementaba el nivel de ventaja de su enemigo.
Lo peor fue cuando comenzó a usar genjutsu.
¿En serio?
Por suerte su entrenamiento con Kakashi y Raiden de chica, la hicieron bastante inmune a el nivel que ella poseía.
Jadeo arrodillada en el suelo, mientras Tayuya le miraba con una sonrisa divertida que le recordó mucho a Honomi-sensei cuando hacia alguna locura. En realidad, pudo notar algunas similitudes que la hicieron dudar un poco antes de hacer su oz un poco para atrás.
No podría ser… ¿Verdad?
—Oye perra de cabello rojo, de casualidad cuál es tu apellido—comento de forma casual, o al menos eso intento.
Había estado utilizando mucho chacra en la batalla, lo cual era algo humillante, esa mocosa podría tener su edad y le estaba dando una buena pelea, su orgullo comenzaba a notarse en el aire por sus explosiones de mayor nivel.
Tayuya alzo una ceja con la flauta en su mano y los dos estúpidas invocaciones frente a ella.
—Si me derrotas, tal vez te lo diga—señalo ella con diversión.
Oh.
Con una risa algo divertida, su oz comenzó a encenderse en la parte de la cuchilla. No podría luchar contra los tres de forma individual, mordiendo su pulgar y chocando su mano en el suelo. Una araña gigante apareció en su espalda con cientos de ojos en medio de todo el bosque.
Lo que de niña le había dado un terror inimaginable, había sido vencida a pulso y mucho intento en contra de sus miedos.
Terapia de exposición, lo había dicho Iruka-sensei.
Vio la mirada de Tayuya parecer confusa al ver entre los árboles. Coloco su hoz sobre sus hombros y sonrió de forma socarrona.
—Entonces te lo sacare a golpes—admitió con un brillo algo sádico.
Se lamio el labio, era hora de luchar en serio.
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No entendió bien por qué Honomi grito como niña cuando vio al chico de cabello blanco que usaba un extraño jutsu y huesos, lo último siendo algo desagradable. Kimimaro era sin duda alguien a tomar en cuenta y no tomar a la ligera, no estaba acostumbrada a esa clase de contrincantes, pero no se dejó amedrentar, sobre todo por que Honomi estaba a su lado peleando con ella. Las cadenas de chacra de ella eran más fuertes, pero sin duda Honomi lograba engañarlo con mayor facilidad, usando sus hilos y además sellos, Kimimaro estaba frustrado.
También estaba el asunto de ese sello, tan similar al de Raiden.
Su pecho dolió ante el pensamiento, que le hizo no esquivar una cortada en su pierna.
—Hinata—llamo Honomi preocupada, pero no pudo entretenerse mucho antes de esquivar el ataque en su dirección.
Era un monstruo.
Lo cual es irónico tomando en cuenta quien estaba en su interior.
Activo el Byakugan para poder esquivar mejor los ataques, Kimimaro pareció curioso ya que detuvo unos momentos sus ataques.
—Orochimaru hablo mucho sobre querer una chica con el byakugan en su laboratorio, en la lucha contra Konoha eras una de sus objetivos—informo este con interés.
Un escalofrió le recorrió la medula ante las ideas que Orochimaru pudo tener con ella.
—Orochimaru ya está muerto, no deberías pelear por alguien ya muerto—exclamo de forma molesta, antes de que una gran cantidad de huesos fuera en su dirección.
Fue gracias a los hilos de Honomi, que apenas pudo esquivar el ataque.
—No me hagas enojar—fue la advertencia del sujeto, justo cuando su piel comenzó a tonarse de otro color.
Otra fase del sello.
Maravilloso.
Honomi hizo rápidamente una gran cantidad de sellos con sus manos, antes que el claro donde minutos antes estaban luchando, quedara cubierto de huesos puntiagudos por todos lados. Ella sujeto con incredulidad a Honomi, que había creado una capa de hilos que evito que fueran traspasadas por los filosos huesos.
Nunca había visto una habilidad como esa.
Seria problemático.
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Naruto está deprimido, es el pensamiento de Sakura ese día cuando lo ve antes de una misión. Generalmente está sonriendo, haciendo bromas o incluso molestándola, pero hoy no parece ese día. Intercambia una mirada rápida con Sasuke, quien parece asentir como si leyera sus pensamientos, puede que los tres no fueran amigos desde el inicio, pero todo lo ocurrido sin duda los ha unido mucho. Ella llega apreciar a Naruto como un amigo y admite que tal vez Sasuke no la vea de la misma manera, pero incluso este lo considera una amiga. Entonces lo acepta y decide que serán una familia, el equipo 7.
Kakashi también es familia, supone vagamente.
Sus padres son civiles, ellos no están de acuerdo con su estilo de vida o el camino que eligió. Durante los exámenes chunin descubrió lo fácil que es estar al borde de la muerte, pero es un camino que quiere seguir para proteger a otros.
—¿Está todo bien Naruto? —pregunta colocando una mano en su hombro.
Claramente preocupada por este.
Nota como los ojos azules del chico parecen incluso melancólicos, antes de fingir una sonrisa que la hace preocuparse más.
—Claro Sakura-chan, solo estaba pensando en algo sin importancia—musita lo último con algo de amargura que la hace sentirse inquieta.
¿Qué ha pasado?
—Te ves deprimido—señala ahora Sasuke sin insultarlo de por medio, demostrando que este también está preocupado.
La sonrisa de Naruto tiembla un poco, antes que su mirada se vuelva seria, que su sonrisa deje de ser falsa y pase a una triste o que sus ojos parezcan incluso un poco más maduros que de costumbre. Sakura se siente inquieta de ver a su amigo lucir de una forma tan antinatural como lo está observando.
Quiere hacer algo.
Pero no está segura que debería hacer.
Se siente impotente.
—Solo estaba pensando en Hinata-nee, ella está enamorada de Raiden, es algo difícil superar tu primer amor—habla Naruto con una sonrisa algo débil y dolor en sus ojos.
¿Primer amor?
Mira a Naruto y no puede evitar recordar cuando vio a Hinata, como sus ojos se iluminan, como todo a su alrededor parece más sencillo o su sonrisa de emoción. La chica lo trata como un hermano menor, pero este parece claramente embobado por esta. Naruto es el hijo del Hokage, por lo cual algunas chicas siempre están detrás de él y Sasuke, no por nada ambos eran los mejores de su clase. Pero él nunca las vuelve a ver, no había pensado que eso estaba relacionado a Hinata.
Pone una mano en su barbilla pensativa.
De reojo ve a Sasuke que parece suspirar ante la situación, pero una parte de ella entiende a Naruto. El primer amor no es fácil de olvidar.
Se sonroja ante su decisión, pero se mantiene firme.
Ocupa decirlo.
A ambos.
—No está mal Naruto, el primer amor es algo muy bonito, incluso si no es correspondido si de verdad la quieres, puedes estar a su lado, aunque sea como un amigo. Hinata-nee te quiere mucho, incluso si no están destinados, no por eso no significa que non puedas estar a su lado—le anima con una sonrisa de comprensión, que este la ve aturdido.
Una sonrisa sincera se posa en sus labios.
Entre ambos hay una comprensión que los hace reír, como si compartieran algo en común. Sakura piensa que sería más fácil estar enamorada de un chico como Naruto, que diga sus sentimientos fácilmente o que siempre parece animado. Pero no lo hace, Naruto es lo más cercano a un hermano.
Ahora tienen algo que los une más.
—Vamos a luchar juntos Sakura-chan—habla Naruto claramente comprendiéndola al instante.
Entonces ella sonríe mientras ambos se ponen de pie. Ignora la mirada de Sasuke porque sus mejillas están rojas, pero ella también ha tomado una decisión.
No quiere ser más débil.
Quiere ser parte del equipo.
Incluso si eso significa que su amor por este ya no sea prioridad, quiere ayudarlos a ambos, no solo a Sasuke, también a Naruto.
Medita vagamente sobre Kakashi mencionando su control de chacra y la idea de ser un ninja médico. Tsunade había entrenado a Hinata y escuchaba cuando hablaba con Kakashi, lo orgullosa que estaba de esta. Ella era la mejor ninja médico, pero también era súper fuerte.
Apretó las manos detrás de su espalda.
Esperaría a que regresara.
La quería como maestra.
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Tsunade estornuda mientras sostiene el cuerpo de Kabuto, levemente herido entre su mano. El chico sin duda le ha dado batalla, pero no es nada comparado a lo que Orochimaru podría hacer. Este la mira resentido desde su posición, donde ella sujeta el cuello de su camina sin inmutarse. Los últimos años entrenando con Hinata, ha logrado poco a poco cambiar su miedo por la sangre. La sonrisa de la chica llega a su mente junto con la burlona de Honomi. Ambas han entrado de alguna forma a su corazón.
Incluso si es Orochimaru.
Ella las iba a proteger.
No importaba de que fuera.
—¿Qué hiciste?—cuestiona ella con voz mortal cuando ve la mano del chico, verse muy similar a la piel de serpiente, lo cual le trae una mala espina.
Detrás de ella esta Jiraiya con los brazos cruzados, no se había inmiscuido en la lucha de ninguna forma, casi disfrutando de su antigua forma de ser por semejante paliza que le ha dado al chico.
Siente un cosquilleo en su interior.
Aun no siente que ganaran la batalla.
—Solo busco mi camino en la vida, Tsu-na-de—dice el chico con sangre saliendo de su boca.
Eso la hace escalofriarse por dentro, pero no lo demuestra cuando su ceño se frunce.
—Tanto por investigar, tanto por descubrir, tanto por luchar…una vida no parece suficiente—susurra este antes de recibir otro puñetazo de su parte.
Odia sus palabras, le recuerdan tanto a Orochimaru que una parte de ella se siente furiosa y otra parte siente una extraña sensación por ver que aún vive en sus alumnos.
Sabe que no debe matarlo, que debe regresar a la aldea con ese niño para dárselo a Minato, para que lo estudien, para que le saquen cualquier cosa que Orochimaru pudo dejar detrás de él. Lo conocía desde niños, sabía que ese hombre podría ser capaz de muchas cosas, malas en su mayoría.
Suspira, lista para dejarlo inconsciente y regresar por donde vinieron.
Los demás deberían estar bien.
Eran ninjas competentes.
—¡TSUNADE! —grita Jiraiya con minuto demasiado tarde.
La mano del chico se convierte en una serpiente que la sujeta tan rápido, que no le da tiempo de procesar que ha pasado, hasta que siente la mordida de la serpiente en su cuello. El veneno debe ser letal para cualquier otra persona que no fuera ella, quien apenas siente solamente que su cuerpo se desvanece, pero aun consiente.
Ve a Jiraiya atacarlo, pero como una rata escurridiza, el chico desaparece entre los árboles.
Maldice el haberse confiado, antes de sentir algo extraño en su interior.
—No te vayas a morir o perderé la apuesta—dice Jiraiya de forma divertida, pero algo asustadiza en su voz.
Una leve sonrisa se escapa de sus labios.
—No me moriré por algo tan estúpido—susurra antes de sentir que la oscuridad la envuelve.
Antes de caer dormida y gruñir por estar fallando en la misión, el recuerdo de Mito llega a su mente. Su abuela le explica de niña que un ninja médico no debe ser herido, ya que de esa forma nadie podrá sanar al resto del equipo. Ella había mencionado tercamente que era demasiado fuerte para eso, aunque aún no podría compararse a su abuela de cabellera rojo.
Esta le da una mirada sonriente, algo triste, prometiéndole que no lo olvidara.
El recuerdo de su hermano y Dan muriendo, de ella recordando sus palabras, la hacen inquietarse antes de sentirse desfallecer.
No, ya no era la misma, ella no perdería a nadie más.
¿Verdad?
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Ambas jadean antes de caer al suelo, viendo el cuerpo sin vida de Kimimaro, le encantaría decir que lo han derrotado con su habilidad, pero Honomi debe decir que fue a duras penas que logran mantener la batalla y que la aparente enfermedad del chico es lo que las ha salvado. Una enfermedad terminal, este chico estaba luchando con un pie en la tumba y fue de los adversarios más fuertes que ha tratado en toda su vida. Honomi puede ver como Hinata esta tirada sobre su espalda, cansada de usar el chacra del Kyubi para mantenerse viva junto con el byakugan, es como si ambas fuerzas se repelieran.
Lo que era su estado más fuerte, era también su estado más desgastante.
Tendrían que trabajar en eso.
Bueno una total victoria para el equipo Uzumaki, pensó antes de chocar el puño con una Hinata cansada que rodo los ojos.
Mientras se colocó de pie, le extendió la mano a Hinata para ayudarle a levantarse, fue entonces cuando algo dentro de ella se agito. Con sus hilos de acero empujo a Hinata atrás y ella por poco no logra evitar la enorme guadaña de color rojo que la hizo abrir los ojos aterrada mientras saltaba unos metros de distancia. Noto perturbada como Hinata estaba jadeante de la batalla anterior, casi sintiendo como la bestia dentro de ella estaba intentando cambiar eso rápidamente.
Pero sus ojos se posaron en el hombre de cabello gris con tonalidades moradas. Su cuerpo se congelo al tiempo que los ojos de este se posaban sobre ella con diversión. Ella sabía quién era esa persona, entonces eso significaba…
La boca de Honomi se sintió completamente seca cuando vio los ojos verdes que la habían asaltado durante muchas noches en pesadillas.
Kakuzu.
El hombre que asesinó a su familia.
Este parece verla aburrido, casi sin reconocerla, pero unos momentos después sus ojos parecen brillar con comprensión al verle.
—Sasori nos dijo que había una pequeña fiesta aquí, nunca pensé encontrarme a esa mocosa de nuevo—hablo Kakuzu sin mucha emoción en sus ojos.
Solo escuchar su voz, le hizo apretar con fuerza sus puños, queriendo matarlo ahí mismo.
—¿Honomi-sensei? —hablo Hinata con temor a su lado.
No la vio.
Solo importaba la sangre de ese tipo en sus manos.
—Lo siento Hinata, sé que salimos de una batalla difícil, no te preocupes, Honomi-sensei se encargara de esos tipos—musito levantando sus manos y sus hilos aparecieran casi volando con una vibración de enojo.
Sentía la confusión de la chica, pero sus ojos no podían dejar de ver a Kakuzu.
—¿Se conocen? —musito el otro hombre de nombre Hidan, los había estudiado, por mucho tiempo, esperando la oportunidad.
Solo ocupaba mantener a Hinata detrás de ella.
No era el campo de batalla que había soñado, pero era una experta en trabajar en la marcha.
—Su madre era una Uzumaki, un hombre la quería por una gran cantidad de dinero, aun así, tanto esa perra como el esposo murieron en la batalla, perdí mucho dinero—exclamo Kakuzu con voz monótona que le hizo hervir.
Hidan asintió de forma aburrida.
Hinata la vio con pánico cuando ella se lanzó al ataque.
Los mataría.
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Natsu jadeo con cansancio luego de terminar la batalla, de reojo noto como tanto Yamato como Sai habían terminado con sus oponentes, pareciendo genuinamente confusos cuando ella regreso arrastrando a Tayuya inconsciente. No es que no quisiera matarla, tampoco es como si fuera su primera muerte, pero antes de desmayarse esta había dicho con burla su apellido, como si fuera un chiste de mal gusto.
"Uzumaki"
Tayuya era una Uzumaki.
Según había investigado y sacado a Kakashi, los Uzumaki estaban por todo el mundo, claro que ya no eran una aldea y apenas si había rastro de estos por el mundo. Pero Hinata era una Uzumaki, su maestre (según su amiga le había explicado) era una Uzumaki, la esposa del Hokage era una Uzumaki. No sabía si podría sacarle algo más a Tayuya, pero tenerla con vida nunca era de más.
—¿Por qué está viva? —pregunto Sai de forma aburrida.
Se escalofrió, ese niño le daba mala espina.
Yamato a su lado también la vio con clara curiosidad, pero ella solo alzo el mentón.
—Ella dijo que era una Uzumaki—fue su respuesta antes de encogerse de hombros.
Ya podría imaginar que ellos habían eliminado por completo a sus enemigos, lo cual no era malo, comparado que eran asesinos en potencia.
Sai la vio confundido.
—Hinata es una Uzumaki, así que de alguna forma están relacionadas, me gustaría que la conociera—expreso aburrida de que el niño no pareciera entender las emociones.
Era como un robot de juguete.
—¿Eso importa? —cuestiono casi haciendo una mueca.
Ella se detuvo.
¿Importa?
Hinata no tenía familia, la familia real que tenía era una mierda (ignorando que Tayuya tampoco era un ejemplo a seguir) y estaba sola en este mundo. Tenía a Honomi y Tsunade, ambas de alguna forma relacionados al clan Uzumaki, aunque sea esa última por su abuela.
Ellas querían verla.
Hacer algo.
No estaba segura, incluso aunque ella no tenía la mejor relación con su familia, recuerda que Hinata aun quiere traer de regreso a Raiden porque eran familia. Tal vez si supiera quien era Tayuya, también quisiera ayudarle, tal vez podría hacer algo.
—Ella estaba sola, ella aprecia a la familia sea de sangre o no, quiero darle la opción de elegir—admite con voz firme al niño.
Este parpadea, de forma pensativa antes de suspirar y sujetar más el libro de dibujo contra su pecho.
Mientras caminan admite, que, aunque ese mocoso no le da buena espina, tampoco es que lo conozca mucho.
Tal vez debería cambiar eso.
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Hinata abre la boca incrédula ante la imagen frente a ella, Honomi siempre había sido tan risueña y amable a su lado, tratándola como parte de su familia, pero siendo firme en el entrenamiento. Siempre parecía algo ridícula corriendo por todos lados o despreciando la lucha, tirándola a ella al frente para que practicara, nunca la había visto pelear de forma real…hasta ese momento.
No sabe cómo hace que los hilos estén en todo el campo de batalla, ella parece danzar por medio de este con su espada y con las cadenas de chacra que salen de su cuerpo. Ni siquiera sabía que tan bien dominaba el elemento viento, hasta que prácticamente se estaba haciendo invisible de sus enemigos para atacar.
Trago saliva cuando donde pasaba, soltaba sellos explosivos que dificultaban la lucha de sus enemigos.
Incluso cuando Kakuzu saco lo que parecían ¿corazones con cabeza? De su espalda con un hilo negro, que ahora parecían monstruos, Honomi logro destruir dos de ellos con precisión y una mirada de asesino. Había también decapitado al otro sujeto, pero los hilos de Kakuzu los habían vuelto a unir.
¿Qué eran esos tipos?
Pensó Hinata aterrorizada de saber que Akatsuki tenía esa clase de miembros.
Ni si quiera se atrevió a preguntar por Raiden, no sentía que fuera ese el momento.
Había escuchado historias de Honomi y sus padres, la forma cariñosa con que los recordaba, los felices que hubieran sido de conocerla a ella, de juegos infantiles. Jamás había explicado la muerte de estos, pero ahora podría darse una idea.
Jamás la había visto tan furiosa.
Aunque no podría culparla, si ese hombre había matado a sus padres, ella jamás lo perdonaría. Honomi era una chica de familia, incluso cuando estaban entrenando y algunos chicos se insinuaban, ella siempre la ponía frente a cualquier eventualidad diciendo que eran familia.
Quería ayudarle.
Se puso de pie lista para ir a luchar, cuando se congelo, bajo la vista al ver que no fue voluntario. Muchos hilos negros salían de la tierra y la estamparon contra el suelo haciéndola soltar un gemido de dolor.
Esa distracción hizo que Honomi saltara atrás y la viera incrédula.
—Esta chica es fuerte—dijo Hidan con expresión divertida en su rostro.
Kakuzu a su lado sin la capa, parecía jadeante.
—¿Hinata? —llamo Honomi con preocupación, pero ella hizo un gesto de que estaba bien.
No lo estaba.
Pero había estado peor.
Supuso.
Tal vez estar atada al suelo, con casi nada de chacra luego de una pelea con un tipo medio monstruo, no era de sus mejores momentos.
—Nos dijeron que no matáramos al jinchuriki, pero sería bueno quitarla de encima—hablo Hidan divertido saltando en su dirección.
Fue un pequeño cosquilleo en su mejilla, que la hizo alzar la vista incrédula al verlo chupar su sangre que estaba en la guadaña. No había sido tan perturbador como cuando su piel se convirtió completamente negra, lo cual si le dio una mala espina en su interior.
Con agilidad hizo un extraño circulo a unos pasos de ella.
Le sonrió.
Ella se congelo.
Cuando este se apuñalo el brazo, un grito de dolor salió de forma involuntaria de su boca, sintiendo el dolor en su propio brazo.
—¡HINATA! —chillo Honomi horrorizada mientras ella intentaba retorcerse entre los hilos que la ataban al suelo.
—Aún faltan unos años para el inicio del plan, matarla no estaría tan mal, aunque al mocoso tal vez no le guste—musito Kakuzu con diversión.
El dolor de su brazo era horrible.
Hidan soltó una carcajada antes de apuñalar su pierna.
Soltó otro grito de dolor, ella era resistente al dolor en muchas ocasiones, pero esto era ridículo.
¿Por qué lo sentía ella?
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Ella recuerda a su madre, con un largo cabello de color rojo y unos hermosos ojos de color azul oscuro. Ella suele cantarle antes de dormirse todas las noches y al despertar ambas cocinan un desayuno delicioso. Su padre quien tiene los ojos como ella, siempre la alza sobre sus hombros haciéndola reír emocionada. Su padre es un ninja retirado que disfruta hacer armas, que le enseña a luchar con hilos al tiempo que su madre le enseña sellos.
Viven felizmente a las afueras del país del fuego, en una casa en medio del bosque.
Ella recuerda la felicidad.
Pescar con su padre para traer la cena, hacer sellos con su madre, cuando celebraban su cumpleaños y tenía una muñeca nueva. Sus padres eran los mejores padres del mundo. Por eso el día en que ellos murieron por ese hombre, es el más oscuro de su vida.
Recuerda como su padre fue el primero en morir y su madre intenta escapar con ella. Los gritos siguen gravados en su memoria, el dolor cuando su madre intenta luchar para detener a Kakuzu, como este termina matándola, viéndola a ella como una basura que no merece nada. Ella era solo mitad Uzumaki, no sería suficiente, entonces la deja a morir.
Recuerda tener 10 años entonces, recuerda como con lágrimas en los ojos llora toda la noche, como el día siguiente comienza a cavar sus tumbas con sus manos llenas de llagas. No recuerda cuanto tiempo estuvo frente a las tumbas de sus padres, no recuerda cuando la lluvia la empapo o como solo tenía una kunai en sus manos.
Su madre le cuenta sobre su familia, sobre ser una Uzumaki, sobre el clan maravilloso que fueron. Ella va en busca de esa familia, porque terminar con su vida pondría a sus padres tristes.
El recuerdo cambia levemente.
—¿Honomi Yuna? —pregunta Hinata cuando empezaron el viaje.
—Si ese es mi nombre, pero también soy una Uzumaki, entonces somos familia—expresa con una risa divertida.
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El recuerdo muere en su mente al ver a Hinata gritar de dolor en el suelo, la lucha contra Kakuzu quien ahora posee solo un corazón por destruir, se desvanece al tiempo que saca cadenas de su cuerpo para inmovilizar a Hidan. No entiende que tiene de malo que se auto mutile, pero eso hace sufrir a Hinata y ella no lo va a permitir.
Algo tiene que ver lo que acaba de pasar.
No era el ninja más inteligente, pero el enemigo no se mutilaría si algo estuviera mal.
Estaban conectados.
La sangre.
Sus heridas.
El estúpido circulo bajo él.
—Vamos, ya casi está muerta—dice Hidan con cierta frustración que sus movimientos sean detenidos—yo no moriré, solo esa perra, Misaki me perdonara, no es como si pueda matarme—añade luchando para apuñalarse el corazón.
Escucha a Kakuzu saltar detrás de ella, pero esquiva su ataque.
—Termina rápido con eso, para matarla a ella—gruñe comenzando a entrar en pánico, al ver que sus corazones están por ser terminados.
Rayos esto no estaba funcionando para ella.
Esto no debería pasar así.
Gira a ver a Hinata en el suelo sin poder soltarse, intenta seguir la lucha, pero no puede atar con sus cadenas a uno y luchar contra el otro, son demasiado fuertes. Durante un segundo todo parece congelarse como si fuera un extraño plano el que está viviendo. Entonces los recuerdos llegan a ella.
Su vida luego de la muerte de sus padres, ella viajando por todo el mundo ninja intentando buscar la familia que su madre le comento. El viaje con Tsunade que claramente no la quiere entonces y como la mayoría parecen despreciarle por algún motivo. Pero entre todos los recuerdos, la imagen de ojos claros de Hinata llega a su mente, desconfiada al inicio, cansada durante entrenamientos, cocinando en las mañanas para ella. Aunque terminara arrastrándola siempre, esta parecía aceptarlo resignada.
Ambas entrenando, ella enseñándole los libros románticos, diciéndole que ocupaba soltarse. Una vez incluso dormidas, Hinata se acurruca a su lado de forma inconsciente y Honomi se siente feliz de tenerla como hermana menor. Le juega bromas todo el tiempo, la hace correr avergonzada en ocasiones, ambas comiendo dango en alguna ciudad.
No se sentía sola.
Hinata era lo que le faltaba, era la familia que busco.
Su dolor era suyo.
Su felicidad era suya.
Era como la hermana/hija que no sabía que necesitaba, quería cuidar a alguien que compartiera su sangre y Hinata necesitaba amor.
El recuerdo de Hinata sonriéndole mientras la llama por su nombre, es lo último que ve antes de correr a toda velocidad.
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La sangre gotea en su visión que paraliza todo a su alrededor, el dolor de sus articulaciones que parecen haber sido atravesadas, queda atrás. Nada parece importar más que la imagen frente a ella, con Honomi al frente a Hidan, siendo atravesada con la guadaña, que ella logra evitar que impacte en el abdomen del otro, atravesándola a ella en su lugar. Las manos de Honomi sostienen la guadaña frente a ella, cortando sus manos, pero evitando que avance. Sus cadenas de chacra se habían soltado, pero ahora golpean a una velocidad increíble el piso, destruyendo el circulo de sangre.
Hidan pierde el color negro de su cuerpo, antes de gruñir sobre lo que hizo.
Honomi sonríe antes de mostrar que el cuerpo de Hidan tiene un explosivo en el pecho, este explota haciéndolo volar en muchas partes.
Kakuzu rápidamente con sus hilos, toma las partes mutiladas de Hidan, incluyendo su cabeza, antes de desaparecer a la distancia. Los hilos la sueltan por fin y ella ve en cámara lenta el cuerpo de Honomi desvanecerse, como si fuera un mal chiste.
Ella corre intentando detener la caída, pero sus piernas y manos duelen horrible, cae y tiene que levantarse para llegar a su lado.
Jadea cuando al sujetarla por la cabeza, esta tiene una sonrisa leve en su rostro, que no parece calzar con el agujero en su abdomen. Recuerdos de Han llegan a su mente, pero ella quiere alejarlos porque esto no será igual.
No tiene que ser igual.
Su pecho comienza apretarse tanto que duele, no se da cuenta de las lágrimas que bañan sus mejillas mientras recuesta a Honomi en su regazo.
—Honomi-nee—la llama suavemente con su voz temblando.
Esta abre los ojos levemente, con sangre saliendo de su boca, con su piel cada vez más fría. Puede verse reflejada en sus ojos, puede ver su rostro lleno de pánico y dolor. Siente en su piel su palpitar ir más lento o como la vida parece abandonarla poco a poco.
Quiere gritar, quiere llorar, pero está en pánico.
Tsunade.
Tsunade puede salvarla.
Pero no se mueve, no quiere dejarla, no tiene chacra para nada. Ignorando el dolor de su cuerpo hace un clon de agua, haciéndola jadear y le grita que vaya por ayuda.
—Hinata—dice Honomi alzando una mano sujetando su mejilla, pero esta tan débil que la mano parece caerse en cualquier momento, por eso ella la sujeta contra su mejilla, temiendo que se alejara.
—No te preocupes Honomi-nee, pronto vendrá Tsunade y estarás como nueva, todo va estar bien—dice alterada con lágrimas en las mejillas.
Aguanta un poco más.
Es lo que quiere decirle.
Odia su mirada tranquila y su sonrisa suave, como si supiera que va pasar, pero eso era imposible, Honomi estaría bien. Regresarían a la aldea, ella le prohibiría que saliera nuevamente, la mantendría encerrada de ser necesario, diciéndole que cambie su vida, que se busque un novio y que haga una familia ella. No ocupaba seguir siendo una ninja, ella protegería a su familia, sería la tía honoraria, estaría en su boda viendo al pobre idiota que convenció de casarse con ella.
—Eres lo mejor que paso en mi vida—susurra con cansancio y ella niega con la cabeza.
—No digas nada, guarda tus fuerzas, Tsunade está en camino—
—Eres mi familia—
—¡DETENTE! —grita con pánico.
Porque no era una despedida, ella no puede perderla, no a ella. Alzo la vista al cielo rezándole a cualquier deidad para que le dejara tener a Honomi a su lado, para que no le quitaran a nadie más en la vida. Honomi era su familia, ella no la traiciono como Raiden, era lo más cercano a una hermana, alguien que la quiso.
Vio a Honomi sonreír aun con sangre saliendo de su cuerpo, con su respirar cada vez más lento.
Apretó la mano contra su mejilla, sintiendo que esta no tenía fuerzas ya.
Comenzó a entrar en pánico.
Su pecho parecía querer explotar.
—Serás un ninja maravilloso, la mejor de todas, tendrás una buena vida, un marido que te amé e hijos que les contaras mi historia—susurro Honomi haciéndola ver con incredulidad—daría mi vida cien veces por la tuya, viviría todo de nuevo con tal de conocerte, te amo Hinata, eres mi querida familia…eres mi niña…te estaré cuidando siempre…y por…siempre—habla con dificultad al final.
Cuando su mano pierde toda su fuerza, cuando sus ojos se congelan sin rastros de vida, cuando su pecho no vuelve a subir o bajar.
Ella lo entiende.
Honomi está muerta.
Su mano suela la de esta, que cae en un sonido sordo y ella levanta la vista como muerta. Es tarde, pero el sol parece brillar como si fuera un buen día, hay una brisa refrescante en sus mejillas, los arboles parecen cantar, mientras Honomi está muerta en sus piernas.
—¿Honomi-nee? —la llama un poco deseando que sea una mentira.
Parece dormir casi, su sonrisa serena en su rostro y ojos sin vida, la hacen sentir que algo no está bien.
Está muerta.
Repite su mente y algo dentro de ella se rompe.
Con un grito desgarrador que parece más un rugido y aullido de dolor, ve a las aves salir volando asustadas, mientras abraza el cuerpo muerto de su maestra, gritándole a Dios que se la lleve a ella en su lugar, diciéndole que no la vuelva a dejar sola.
Pero sus lamentos no son escuchados.
Sus gritos de dolor y horror, son lo único que cualquiera escucha cuando llegan al lugar.
Continuara…
Me costó mucho escribir este capítulo, todo lo que ha pasado en mi vida y porque sabía que en este capítulo Honomi moriría. Me da mucha pena con la chica que creo su personaje, ya que me llegue a encariñar con este, pero en mi historia esto iba a ocurrir. Honomi siempre deseo vengarse de quienes mataron a sus padres, pero en el último segundo incluso con tanta ventaja en medio de la lucha, ya que es un excelente ninja, decide proteger a Hinata.
Ya que ella es la familia que siempre busco.
No es la última vez que oiremos de Honomi, saldrá más adelante, aunque sea en recuerdos, también no será el primer OC que muera o personaje de Naruto que lo haga, así como en la historia original. Es un mundo de ninjas, no podemos esperar que todos sobrevivan.
Tuve que ponerme música triste para lograr escribir esta escena. Pero me da pena por Hinata, quien ha perdido alguien más en su vida, alguien como Honomi que era su familia.
Su vida aún tiene muchos giros por delante.
Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
