Naruto No me pertenece

Capítulo 23: Los que quedan atrás.

Naruto recuerda el momento cuando los encuentran, junto con Kakashi regresaban de una misión y claramente fue una sorpresa encontrarse con ellos de regreso. No es que hubiera pensado que algún equipo es invencible, pero ve el rostro completamente perturbado de Tsunade, como Yamato trae a Hinata entre sus brazos, quien parece muerta, al tiempo que Honomi-nee no parece en ningún lado, en cambio otra chica pelirroja viene con ellos con ataduras. Puede sentir a Kakashi tensarse cuando los siguen en silencio a la torre del Hokage, donde Jiraiya da los resultados de la misión.

La mayoría de ninjas del sonido fueron incapacitados.

Kabuto escapo.

Honomi está muerta.

El rostro de su padre parece un rostro demacrado, al tiempo que Naruto siente que el suyo pierde fuerzas. No es que no hubiera visto a otros morir, pero desde que murió el tercero, no pensó que pasaría tan poco tiempo antes que perdiera alguien cercano.

La sonrisa de Honomi llega a su mente, antes de voltear a ver a Hinata que sigue en los brazos de Yamato sin fuerzas. Este se disculpa para dejarla en su casa, al tiempo que Tsunade sale azotando la puerta y destruyéndola en el proceso.

Jiraiya parece pensativo mientras informa sobre la misión, ignorando o sin importarle que ellos estén ahí.

Un equipo ninja se lleva a Tayuya a una prisión, mientras él sigue a Jiraiya, ignorando que no entrego su parte de la misión. Natsu sale corriendo para buscar a Hinata, al tiempo que Sai parece confundido de que hacer, pero desaparece en una nube de humo.

—Ero-senin—llega donde esta Jiraiya, quien suspira antes de sonreírle de medio lado.

Él se congela, sin saber si quiere llorar o sin entender como Honomi había desaparecido de la vida. Esta estaba en un pergamino que se le entrego a Minato, quien estaría haciendo los preparativos para el funeral.

Otro muerto.

Una mano se posa sobre su cabeza, alza la vista confundido ante la mirada tan triste de su padrino.

—Eres muy joven niño, esperaba que no pasaras por esto, pero somos ninjas, esto sucede—musita en voz baja comenzando a caminar, él lo sigue de inmediato.

—¿Hinata-nee…? —no se atreve hacer la pregunta, jamás la había visto tan destrozada antes.

Aprieta los puños a sus costados, sin saber que podría hacer ante esta situación.

¿Podía hacer algo?

—El corazón de esa niña es demasiado amable, está destrozada por perder a esa chica, Hinata no debería ser un ninja—

Se alza ante el comentario de Jiraiya.

—Ella es fuerte—dice con enojo, sorprendiendo un poco al hombre, este sonríe de forma condescendiente negando con la cabeza.

—No lo niego, esa mocosa podría fácilmente contra un ejército si saca todo su potencial, pero su corazón no ama la lucha, no soporta perdidas—expresa este con tristeza.

Eso lo enoja por algún motivo.

Corre empujando a Jiraiya ignorando que este no quiere ser grosero, pero lo es para él. Hinata es una persona fuerte y amable, siempre lo supo, ella siempre quiso cuidar a otros incluso cuando la aldea no era buena con ella. Salta entre tejados antes de llegar a la casa de esta, la puerta abierta le hace tragar saliva, pero entra ignorando que puede ser irrespetuoso.

Se congela cuando ve a Yamato de pie y Hinata sentada sin vida en el sofá. Este parece frustrado, al tiempo que Natsu está al lado de la chica acariciando la cabeza de esta.

Sus labios se forman en una línea, al notar que incluso Sai parece algo ajeno en la ventana, sin entender que paso.

El da unos pasos atrayendo la atención del resto del equipo, menos el de Hinata. Pronto llega a estar frente a ella, notando sus ojos hinchados y su piel demasiado pálida. Los recuerdos de Sakura diciendo que probablemente ellos no estaban destinados, pero podría quedarse a su lado, llego como una bola de demolición. Ignorando su propio dolor por la pérdida de Honomi, se abalanzo sobre la chica.

Escucho el jadeo del resto del equipo de Hinata, cuando se abrazó con fuerza a la cintura de la chica y sus ojos comenzaron a hincharse de lágrimas. Era solo un niño, no podía hacer nada, pero al menos podría llorar con ella. Cuando las lágrimas salieron de su rostro y enterró su cara en la cintura de la chica, está saliendo un poco de su estado muerto, lo atrajo a ella como el niño que era.

Entonces ella empezó a llorar junto a él, un llanto que le desgarro su interior.

Ojalá pudiera protegerla.

Ojalá no llorara nunca más de esa forma.

Quería decirle que estaba ahí para ella.

Pero nada de eso importaba, la imagen de Honomi riendo a su lado lo hizo soltar el llanto, tal vez Jiraiya tenía razón, no deberían ser ninjas. Pero era demasiado tarde, ambos estaban en ese mundo, pero se prometió ser más fuerte para ayudar a la chica.

.

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Kushina recuerda el funeral de Hana, recuerda que el clima estaba frio, mucho más que de costumbre, recuerda el color del ataúd como la gente que fue ese día. Recuerda que Hinata no había ido, internada en el hospital sin entender que pasaba. Recordaba la mirada destrozada de Hiashi, como cuando todos se fueron, este cayo de rodillas y soltó lagrimas amargas. Cuando Minato le informo que Honomi había muerto, una herida desgarradora se posó en su interior.

Otro Uzumaki más.

Pensó con pesar.

El recuerdo de la niña brillante que le grita por ignorar a Hinata, la misma que juega con Naruto o bromea tanto con Minato como Tsunade, parece triste y opaco.

Dolor.

¿Cuánta gente había enterrado ya?

No estaba segura.

Menma en sus brazos se mueve confundida durante todo el entierro, al igual que en el entierro del tercero no sabe que está pasando.

No viene mucha gente.

Pero todos pueden notar como Hinata está destrozada, al igual que su padre, cuando todos se van ella cae sobre sus rodillas y se abraza a sí misma. Llorando amargamente, trayéndole los recuerdos más oscuros de su vida.

Kushina había corrido, huido, llorado en silencio durante años por la pérdida de Hana.

Coloca suavemente a Menma en los brazos de Minato, que sigue a su lado, siendo el pilar que siempre tiene en su vida. A su lado Naruto parece completamente miserable, ignorando que su equipo se marchó, sin querer irse.

Tsunade no vino.

No puede evitar recordar con pesar a la mujer en medio de una taberna la noche anterior, como Jiraiya quien tiene que cuidarla.

Se agacha a la altura de Hinata, que sigue llorando de forma destrozada frente a la tumba de Honomi. Una parte de ella esta aburrida de llorar, pero el dolor de la niña es tan fuerte que atraviesa todo su interior. Quiere imaginar un mundo donde Hana vive, uno donde cuida a su hija, uno donde ahora la estaría abrazando consolándola, uno donde la abraza a ella también.

Pero es un pensamiento egoísta.

Probablemente de estar aquí ahora, Hana le trataría de tonta por alejar a su hija tanto tiempo. No es que ella la quisiera lejos, pero tenerla cerca era un dolor constante.

Aun así, no había imaginado que tenerla lejos, no era nada comparado con verla destrozada a su lado sin dejar de llorar. Ella era fuerte, incluso cuando la aldea le dio la espalda, ella se mantenía entera, con la frente en alto y siguiendo su camino, pero ahora…

Coloca una mano en la espalda de la chica, que parece tan pequeña y delgada.

Sus ojos grandes cada vez más claros, giran a verle con lágrimas saliendo de sus ojos y ella sonríe tan maternalmente como puede. Los ojos de esta parecen romperse incluso un poco más. No le dice cuanto lo siente, ya que sabe lo inútil que es esa palabra en ese momento.

La acuna en un abrazo, que parece confundir a la chica, que de un pronto a otro se aferra a ella como si su vida dependiera de esto. Su llanto parece incluso más doloroso entre sus brazos, pero ella le acaricia vagamente la espalda.

—Vamos Hinata tienes que dormir y comer algo, te llevare a casa—habla con tranquilidad mientras se levanta y la trae consigo.

Pare ser una adolecente no pesa tanto, esta pasa sus brazos por su cuello y con el rostro enterrado en su cuello sigue sollozando.

Como una niña.

—Está muerta—dice casi sin vida, a lo que ella la abraza con fuerza.

Minato la sigue con una sonrisa triste con Menma y Naruto a su lado.

Ella había dicho algo similar en la muerte de Hana, aunque Minato le dijo mil veces que no estaba muerta, que aún vivía en Hinata, ella no lo había entendido. Incluso ahora era difícil pensarlo, pero podía verla, podía ver a Hana vivir en medio de Hinata, de igual forma que Honomi. Ambas amaban a la niña como una hija, ambas protegiéndola aun en este momento.

Sonrió acariciando su espalda.

—Ella está viva, dentro de ti, dentro de tus recuerdos—musita entendiendo muy tarde las palabras de Minato aquella noche.

Hinata sigue llorando desgarradoramente.

Aún era muy joven para entenderlo, igual que ella lo fue.

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Sasuke suspira cuando su madre camina nuevamente a la casa de Naruto, ha pasado toda la semana en la casa del dobe para saludar a Hinata. Itachi le explica lo importante que era Honomi para la chica, siente la sensación de pérdida de esta, como lo hizo cuando casi todo su clan murió. Siente empatía por ella, sobre todo cuando el dobe está al lado de está intentando sonreír, pero se ve tan miserable como ella. Su amigo era un mocoso torpe y enamorado, se sonroja levemente recordando de niño que pensaba que Hinata era genial.

Claro que su vago enamoramiento, no era nada comparado con Naruto que no lo dejaba pasar a pesar de los años.

Idiota.

Llegaron a la casa del Hokage, donde Kushina salió y recibió a Mikoto su madre con un ligero abrazo, era raro, desde que tenían memoria habían estado enojadas, pero ahora incluso parecían viejas amigas. Ambas comenzaron hablar preocupadas sobre la situación de Hinata, pero este las ignoro para caminar al segundo piso.

Cuando entro a la habitación su mirada se puso tensa, Hinata estaba en la cama con un libro en sus manos, pero no parecía estar leyendo, parecía con la mente en otro lado. Naruto frente a ella, le contaba a Menma historias sobre ninja, mientras esta solo asentía confundida por el extraño ambiente.

Saludo e insulto a Naruto, Menma salto a sus brazos, ya que era su hermano mayor honorario junto con Itachi, cosa que a veces molestaba a Naruto, pero este no parecía notarlo por ver a Hinata.

—Sasuke-kun—saluda Hinata con la mirada algo perdida y una sonrisa completamente fingida.

Algo dentro de él se encoge al verla así, tan diferente a la chica fuerte que había ayudado a su clan o que siempre estaba frente a ellos con una sonrisa, lista para defenderlos.

Parecía casi demacrada.

De alguna forma también la había adoptado como una hermana mayor, mucho mejor que la novia de Itachi, pero ahora era tan…no era ella.

Tomo asiento a su lado, pasándole la bolsa que su madre había llevado para ella, unos onirigis se mostraban dentro.

—Cuando perdí a mi clan, solamente recordar que había otros aun para mi me hizo superarlo, aun quiero venganza…pero no estoy solo, tu tampoco lo estas—hablo casi como un gruñido, demasiado avergonzado para expresar mejor sus emociones.

Itachi era el sentimental.

No él.

Nota los ojos de la chica abrirse levemente impresionados, su sonrisa es menor, pero al menos parece sincera ahora.

—¿No estoy sola? —pregunta a ella a nadie en particular.

Naruto salta del otro lado, al tiempo que Menma se abraza de Hinata con una risa infantil.

—Nos tienes a nosotros—habla Naruto rápidamente animado, de verla con una expresión diferente.

Menma asiente emocionada.

Entonces los tres voltearon a verlo a él, quien bufa antes de encogerse los hombros y decir "como sea". Hinata sigue pareciendo destrozada en ese momento, pero regresa el abrazo a Menma, escucha las estúpidas discusiones entre Naruto y él. Cuando tiene que irse le acaricia el pelo y le lanza una mirada agradecida por seguir viniendo.

Se marcha con las mejillas rojas.

Ella era mona.

El pensamiento de Sakura cruza por su mente y lo aparta indiferente.

—Hinata parecía mejor hoy—dice su madre esperanzada.

Él espera que si de corazón.

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Kushina no dice nada cuando esa mañana sale temprano a entrenar, comienza corriendo por los límites de la aldea, casi en una forma desesperada de agotarse. Honomi siempre le obligaba a entrenamientos casi torturadores que habían mejorado claramente su condición física. Cuando una hora después no puede respirar, decide ir a un campo de entrenamiento para masacrar todo frente a ella, quiere alejar cada recuerdo de su mente, pero es inevitable. Casi puede escucharla decir que levante la barbilla, que el tiro fue patético, que sus cadenas de chacra pueden usarse de otra forma o criticarla porque use más sellos en sus peleas.

Quiere olvidarla.

Quiere no tenerla en su mente.

La kunai que destroza el árbol con un sello explosivo, casi la hace derrumbarse en llanto nuevamente, pero se contiene. Se abraza a sí misma y se repite que no puede seguir así. No puede acabar de esta forma, ella es un ninja y aún tiene un camino que seguir. No puede destrozarse ante cada muerte.

Debe vengar a Honomi.

Debe vivir por ella.

Pero no quiere, no quiere una vida sin esta. El mundo parece más oscuro, no hay tanto brillo, ha perdido a su familia.

Un sollozo escapa de su boca involuntariamente y se lleva una mano a su boca para evitar que otro salga.

¿Cómo elimina esos sentimientos?

¿Cómo elimina ese dolor?

El recuerdo de su madre muerta, es tan vago y apenas tiene destellos de una memoria antes de eso, pero no pasa eso con Honomi. La recuerda perfectamente, como una hermana y una madre, que siempre le tendió la mano y estuvo con ella en cada momento. Haciendo muecas cómicas, comiendo como un cerdo, abrazándola de forma asfixiante.

¿Cómo elimina esos recuerdos?

No los quiere.

Son demasiado dolorosos.

—Hina-chan—dice una voz a su espalda que la hace alterarse, se levanta confundida y se muestra incrédula ante la joven frente a ella.

Con una melena más larga de color naranja, un cuerpo desarrollado y unas ropas de chunin, Megumi aparece con una sonrisa que muestra sus dientes.

Baja la mirada sintiéndose algo apenada, sus ojos deben estar hinchados y no ha estado comiendo, por lo que su cuerpo debe estar muy delgado.

—Megumi-san—

—No seas tan formal Hina-chan, somos rivales—

La ve incrédula cuando esta alza un puño de forma algo, teatral, por decir una palabra. Durante los segundos siguientes, se forma un extraño e incómodo silencio, que la hace querer irse tan pronto como puede. No quiere más miradas de lastima o gente a su alrededor que sabe que está sufriendo.

Quiere que todo acabe.

—Bueno ya que masacraste un pobre bosque inocente, pensé que podrías acompañarme a entrenar, hoy tengo una tarea especial—dice Megumi guiñándole un ojo divertida.

Quiere negarse.

Pero en realidad no tiene nada mejor que hacer.

Deja que Megumi la arrastre por la muñeca por algunos campos de entrenamiento, no dice nada en especial y comenta sobre un nuevo lugar que vende carne asada, no comenta nada sobre Honomi. Suspira cuando minutos después llegan y se sorprende que no estén solos. Hay un equipo que parece estar preparándose para entrenar, se sorprende al reconocer al líder del equipo como Might Guy, uno de los jounin de Konoha. También visualiza un chico de cabellera negra (perturbadoramente similar a su sensei) una chica con dos moños y a su primo Neji.

Este la ve desde antes que lleguen, ella se siente algo intimidada.

—Guy-sensei—canturrea Megumi emocionada y el hombre parece destellar mientras choca los cinco con esta.

Hacen un extraño saludo, que ella no quiere preguntar, antes que este pueda verla. Para su sorpresa no parece mostrar compasión o lastima en sus ojos, solo la ve de forma especulativa.

Se siente nerviosa.

—Eres la alumna de Kakashi, has traído una buena presa Megumi—habla emocionado alzándole un pulgar a la chica que lo imita rápidamente.

Comienza a sudar confundida.

Esto se está poniendo extraño en muchos niveles que no entiende.

—Bien es hora del enfrenamiento—anuncia Guy emocionado.

Ella ve a Megumi confundida, pero esta solo sigue riendo.

No sabe ni porque se molesta.

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Es buena, supone Neji de forma casi obligada, cuando luego de unas rápidas presentaciones, su sensei usa ambas chicas mayores para un combate de practica y de observación, donde solo se puede utilizar Taijutsus. Conoce a Megumi, esta quien parece alabar a su sensei en más de una ocasión y rivaliza con Lee a la hora se seguirlo para entrenar, siempre que tiene libre aprovecha para verlos y entrenar con ellos. Dentro de su equipo no solo tiene a un famoso Jounin conocido como Aki o la niña del restaurante de Ramen que da miedo cuando utiliza sus cristales, ella es una estrella del taijutsu por sí misma, que puede rivalizar contra el Byakugan o la fuerza explosiva de Lee.

No le había ganado antes en ningún combate de práctica.

Es irónico.

Ya que ella no tiene una herencia ninja, solo tiene lo que dirían, perseverancia.

Pero a pesar que nunca había visto su entrenamiento, entiende porque había sentido una extraña tensión con Hinata cuando la conoció. Incluso limitada por las ideas de Guy sobre solo usar Taijutsu, algo que dejaría de largo el resto de sus habilidades, en cambio favoreciendo a Megumi que destaca en ese estilo, puede saberlo con solo verla.

Es buena.

Piensa cuando esta esquiva sin dificultad los golpes de Megumi, contratacando con precisión y sin fallar en ningún movimiento, cada movimiento esta pulido, preciso y sin malgastar chacra. El rostro de Megumi esta rojo y sudando, pero con una sonrisa de reto que no ha logrado sacar antes cuando él la enfrenta, solamente lo ha visto cuando se enfrenta a su sensei. Hinata igual algo sudorosa, tiene una mirada de cazador en su rostro cuando la patada manda a volar a Megumi sin piedad.

Esta no pierde el tiempo para seguir abalanzándose.

No tiene un estilo de lucha que reconoce, no es como el estilo Hyuga o el taijutsu que usa su sensei, tampoco parece el estilo brusco de Megumi. Si tuviera que comparar el estilo de Hinata, diría que es con un animal salvaje que quiere por todos los medios sobrevivir.

—Es suficiente—anuncia Guy luego de un combate de media hora, donde ninguna gano en noquear a su oponente, pero si le preguntan a él.

Hinata claramente fue la ganadora.

Guy alaba a ambas chicas, antes de comentar que se dividirán en tres grupos para practicar, Guy toma rápidamente a Lee, mientras Megumi parece emocionada con Tenten, quien ríe nerviosa por la situación.

Sus ojos vuelan a Hinata, quien, aunque acaba de tener una pelea hace nada, acepta su entrenamiento sin oposición.

Es frustrante.

Su lucha parece unilateral, incluso con su Byakugan activado, la chica parece esquivarlo sin dificultad aparente, incluso cuando debe estar cansada del combate previo. Se molesta que, aunque es el mejor de su equipo, no puede suponer un verdadero reto a su prima de sangre. Se sorprende cuando incluso con el byakugan, esta se acerca lo suficiente para hacer una llave sin presión, pero que lo envía de espaldas.

Gimotea humillado antes de incorporarse, notando incrédulo que su hombro no responde.

—Oh lo siento, no active el byakugan pero por costumbre cerré uno de tus conductos de chacra—admite esta apenada, dando por detenido el combate.

Él se arroja al suelo sintiendo el ardor en su hombro, no acostumbrado a recibirlo en lugar de darlo a sus oponentes, es un dolor arrollador.

Hacer lo que hizo, no es algo complicado, con el byakugan activado. El cuerpo pasa en movimiento constante, por lo cual los puntos de chacra son difíciles de seguir sin los ojos activados, pero la chica frente a él pudo hacerlo sin dificultad.

¿Cuánto había practicado para dominarlo?

Apretó los dientes.

—No importa—musito activando sus ojos, y abriendo el conducto sin dificultad aparente.

Doloroso.

Pero no se dejaría atrás.

Se levantó ignorando el dolor de su cuerpo, listo para seguir entrenando. Se sorprendió cuando la chica sonrió frente a él, era una sonrisa algo triste en su rostro, pero por algún motivo lo hizo sentirse algo congelado en su lugar.

—Lucha con todas tus fuerzas—dice antes de pensarlo.

Los ojos morado claro de la chica se abren incrédulos, antes de sonreír levemente y asentir.

Esta activa el byakugan sin dificultad aparente y sin la necesidad de algún sello. Decir que barrio el polvo con él luego de activarlo, seria quedarse corto.

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—¿Una misión? —musita confundida cuando camina de regreso a su departamento.

Siente un vacío al recordar que la última vez, Honomi estuvo ahí con ella.

Frente a ella Megumi parece emocionada por la idea, parece que su equipo (aunque Anko parece haberse desentendido de ellos ya que no va ir) tiene una misión pronto y quiere que vaya con ellos. No está segura de que sea una buena idea, pero quedarse en su departamento y hundirse en la miseria, tampoco parece una opción válida.

—Vamos Hina-chan, estaba pensando en invitar también a Natsu-chan—canturrea esta con ojos emocionados.

Asiente vagamente.

—Claro—musita en voz baja cuando llegan a su departamento y Megumi se despide animadamente.

Para bien o para mal, ha logrado distraerla casi todo el día. Suspira enviando un clon de agua para avisarle a la familia Namikaze, que piensa volver a dormir en su departamento, no puede estar abusando de su amabilidad todo el tiempo.

Cuando entra a su departamento, siente un chacra familiar en este, camina quitándose sus zapatos que deja en la entrada. No se sorprende de ver en el sillón a Tsunade tirada sobre este, con varias botellas de sake a su alrededor. Aprieta los labios pensando, que no solamente ella debe estar pasándolo mal, su sensei también se había encariñado con la chica.

Agradece que Shizune en su mayoría este en Konoha y sea asistente de Minato-san, para que no vea a Tsunade de esta forma.

Oliendo el vómito y el licor, se acerca a la mujer, que levanta contra ella y la encamina a su habitación. Deja cerrada la habitación de Honomi y sabe que no podrá entrar ahí, no por el momento. Camina un poco antes de llegar a su habitación donde la acuesta en su cama, se detiene cuando ve una sonrisa borracha en el rostro de la rubia. Parece despierta, pero sus ojos desorbitados indican que aun esta ebria.

—Hina-chan volviste, te estaba esperando, me siento muy sola sin ti—canturrea Tsunade con las mejillas rojas.

Ella suspira.

Tsunade borracha no es algo que le guste ver, pero lamentablemente se ha acostumbrado a eso.

—Duerme Tsunade-sensei—le dice intentando ponerle una sábana sobre su cuerpo, pero esta no deja de moverse.

—Nee, ¿Hinata-chan? —llama de pronto Tsunade y ella aprovecha para colocarle la sabana—Honomi está muerta, ¿verdad? —musita esta de repente, como una pregunta.

Se congela en el lugar, antes de ver los ojos de Tsunade, aun borrachos, pero con una tristeza en ellos. Aprieta los dientes antes de tragarse un llanto, que está cansada de tener, antes de acariciar la frente de su maestra, como si fuera una niña de cinco años.

—No, está durmiendo en la habitación del otro lado, así que duérmete—le dice de forma tranquila antes de levantarse.

Le miente.

Los ojos de Tsunade dicen, que a pesar de todo sabe que miente, pero le hace caso cuando cierra los ojos.

Camina vagamente por el departamento, llegando al sofá con olor a licor y vómito, se arroja sin importarle la sensación de asco a su alrededor. Entierra su rostro en el sofá, casi con ganas de gritar, pero se contiene antes de entrar a su espacio mental.

Kurama ya la espera, como de costumbre no le pregunta nada, solo deja que se arroje sobre sus colas, ignorando el llamado de los otros jinchurikis. Ellos saben que algo ha pasado, pero no quiere verlos, no quiere repetir lo que paso y solamente quiere despertar de esta pesadilla.

En medio de su dolor, escucha a Kurama tararear una vieja nana, que la hace caer rendida.

El dolor es demasiado en su corazón para mantenerse despierta.

Entonces sueña, en un mundo donde Honomi no murió y que ahora estaría a su lado, bromeando sobre su entrenamiento y comiendo juntas con Tsunade.

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Jiraiya entra escandalosamente en su casa, haciendo que todo sea un caos bien entrada la mañana. Lo escucha hablar con su padre, sobre que era hora de que empezara su entrenamiento y se pregunta, si el momento es propicio. Durante mucho tiempo quiso un entrenamiento intensivo con su padre, pero debido a su posición como Hokage, esto no era aceptable, Jiraiya había mostrado poco interés en entrenarlo, pero ahora en este momento prácticamente estaba hablando con su padre para convencerlo.

Se sorprendió cuando comento, que había logrado convencer a Tsunade de tomar a Sakura, su compañera como su alumna.

—¿Qué hay de Hinata? —pregunta su padre claramente curioso, pero Jiraiya solamente sonríe vagamente.

—No hay nada que ella pueda enseñarle ahora, es el momento en que ella tome su camino—explica Jiraiya con pesar.

¿Su camino?

Recuerda el rostro torturado de su amiga, claramente sin soportar la muerte de Honomi. No quería dejarla sola, aunque admitía a regañadientes, que no es como si hubiera hecho mucho por ella últimamente. En cambio, si toma el camino de irse con Jiraiya y de entrenar de verdad, tal vez podría aumentar en fuerza y ser de alguna utilidad.

No solo a ella.

Podría proteger a sus amigos.

Cuidar de los demás.

Su familia.

La imagen de Hinata con una media sonrisa, totalmente destrozada por la muerte de Honomi, vino a su mente, también el llanto desgarrado de Konohamaru por la muerte de su abuelo, como Sasuke se había llenado de amargura por la muerte de gran parte de su clan.

Si fuera un poco más fuerte, podría evitar eso.

Sabía eso.

Pero no quería irse, no quería marcharse, pero tampoco es como si tuviera muchas opciones.

Suspiro mientras se arrastraba por la pared de su habitación minutos después, sin duda aún era un mocoso que no quería alejarse de su familia y seres queridos. Hinata se había ido de viaje por mucho tiempo, ojala se hubiera marchado tan fácilmente de esa forma, pero ella lo había hecho porque sabía que tenía que hacerlo.

Sujeto vagamente la banda ninja sobre su frente.

No pensó que el día que decidió ser un ninja, su vida se volvería cada vez más complicada.

.

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Hinata alzo una ceja en medio de la puerta de la aldea, había sido bastante sencillo pedirle a Minato si podía ir de misión, este parecía aliviado de verla nuevamente en actividad, luego de dos semanas de pura miseria, pero, aunque le gustaría ir con su actual equipo y Natsu, estos habían sido enviados a una misión de emergencia para recolectar un paquete en el sur. Ella se sintió algo ofendida de ser excluida, pero sus compañeros claramente le estaban dando espacio. Entonces se sorprendió de ver al equipo con que iría de misión.

Aki había crecido, era mucho más alto que Natsu y tenía un aire de seriedad, que aplacaba el orgullo que había tenido de niño, había pasado por mucho supuso. Su cabello oscuro estaba corto y sus ojos dorados se veían demasiado fríos portando ropas de jounin. A su lado estaba Rigel quien su cabellera blanca era demasiado larga atada en una trenza con algunos mechones azules entre esta y sus ojos parecían más expresivos con ropas algo holgadas, pero sigue viéndose bien. Megumi sonrió agitando la mano energéticamente.

Ese no era el problema, era ver frente a ellos a tres niños.

Un chico de peinado de piña, una chica de corta cabellera rubia y un chico con… ¿huesos gordos?

Alzo una ceja al llegar.

—Hina-chan me alegra que llegaras, estos son los chicos del equipo 10, son los niños de Asuma-sensei que me pidió que les enseñáramos la vida de un ninja—hablo Megumi emocionada.

La vio con duda, su vista cambio a Rigel quien suspiro.

—Es una misión rango B, como Nara Shikamaru es ahora un chunin, el Hokage y Asuma pensó que era hora de que fueran a una misión de mayor nivel—hablo esta con voz amable y suave.

Nara Shikamaru.

Miro al chico que le recordaba un poco a Shun.

—En otras palabras, somos niñeros—gruño Aki claramente disgustado.

Era una forma de verlo.

Rango B.

Sus ojos se entrecerraron, pero asintió antes de presentarse a los niños, quienes la imitaron. Shikamaru, Ino y Chouji, parecían buenos niños. Se sorprendió de saber que Shikamaru era un chunin, tomando en cuenta que, dado que ella no hizo el examen, seguía siendo prácticamente un genin.

Un equipo de 7 miembros.

—El gruñón de Aki está a cargo de la misión, vamos a escoltar a un funcionario del país del fuego al país de las olas, este nos espera en una aldea a dos días de distancia—habla Megumi con una sonrisa.

Asiente entendiendo la misión.

Tiene su mochila lista y espera que todo salga bien en la misión. Ella puede hacerlo, ella puede soportar un poco más, debe hacerlo bien. Este era el momento de demostrarle a los demás que ella puede seguir adelante.

Nota la mirada fija de Aki sobre ella, pero no se deja arremeter y sigue con la mirada fija.

Este asiente.

—Andando—musita este en tono autoritario, antes de empezar el viaje.

Ella suspira antes de seguirle.

Todo estará bien.

¿Verdad?

No admite el terror que tiene cuando todos, incluso los niños se le adelantan y ella queda en la retaguardia, observándolos a todos con un nudo en la garganta. No puede evitar sentir miedo de que pase algo malo, de que alguno de ellos no lo logre y ella sea responsable.

Sus manos sujetan con fuerza la mochila para evitar temblar.

Debe hacerlo.

Pero no puede evitar sentirse insegura.

Tiene miedo, algo que no había sentido desde que era niña.

Miedo de que alguien más muera.

Traga saliva, sigue caminando obligando sus pies a dar un paso adelante.

Continuara…

Tenía problemas con Fanfiction, así que hasta hoy pude subir una actualización, pero espero les guste. El capítulo pasado fue bastante triste, por eso este capítulo fue más centrado en las consecuencias de perder a alguien. Estamos cerca de terminar la segunda etapa de este fic, antes de adentrarnos a un time skip nuevo, pero falta un poco aún.

En el próximo capítulo veremos algunos viejos personajes y pronto podemos ver más batallas.

Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.