Naruto No me pertenece

Capítulo 25: Escapando de Kumogakure

Hinata puede decir sin ninguna pena, que ella tiene una muy mala suerte, sobre todo cuando su ex compañero de equipo, del cual estaba enamorada en el pasado y por el cual aún siente algo, le envía a una tierra llena de ninjas que podrían matarla si se enteran de que aldea pertenece. Por suerte Aki había sido suficientemente rápido para quitarle la banda ninja como para tener que explicar sobre el asunto. Otra cosa que añade a su mala suerte, es que no solo terminara en Kumogakure, sino que también terminara en un tour de parejas, lo cual ya era suficiente mala suerte como para agregarle al hecho de que tiene que estar con Aki, quien claramente parece sentir mucho mayor desprecio a ella que el resto de su generación.

Genial.

Ella sonrió nerviosa cuando la mujer que parecía emocionada por presentar a la aldea a, personas que venían a un tour de todas partes del país del rayo, parecía emocionada ante cualquier pequeña cosa.

Eso no era bueno.

Estaba tensa.

Sobre todo, cuando Aki tomo su mano, con una mueca de asco en su falsa sonrisa, simplemente porque una pareja a su lado comento lo adorable que era el amor joven. No entendía que pensarían esos señores, ellos tenían 16 años, demasiado jóvenes para pensar cualquier cosa que ellos pensaran.

—Estoy muy enamorado de mi novia, ella quería tanto este tour que no pude más que complacerle—hablo Aki con una mirada divertida a ella, quien sonrió tensamente cuando este le pellizco el brazo.

La pareja de ancianos parecía extasiada con ambos, diciendo que le recordaban a su juventud, ella quiso vomitar.

Debía aplaudirle a Aki, quien parecía ser un perfecto actor que se había metido dentro del papel como ninja experto, ella en cambio, no era buena en lo romántico ni siquiera fingido. Se limitaba a sonreír y asentir a lo que el chico dijera, ambos esperando el momento perfecto para escabullirse, pero en medio de la aldea no era una buena idea.

Estaba llena de ninjas en todos lados, no podrían escaparse sin causar un alboroto, noto en la mirada de Aki, quien también parecía estar pensando lo mismo.

—¡Aguas termales! —grito la guía.

Todas las parejas parecían felices, en cambio ellos hicieron un vago asentimiento sin muchos ánimos.

Claramente esto no era parte de su plan en ningún modo.

Hinata camino enviándole un pensamiento a Utakata por medio de Kurama, esperando que pudiera transmitir el mensaje (Kurama le gruño muchas veces que no era un mensajero), parecía que tanto Raiden como el otro enemigo habían abandonado la lucha por algún motivo, por lo cual de parte de ellos todo estaba bien, estaban más preocupados por su persona y la de Aki.

Pero ella les advirtió que era mejor que regresaran a Konoha lo antes posible, para evitar más enemigos, Ikkyu ocupaba una mayor escolta de inmediato si lo que Danzo planeaba era cierto. También el equipo 10 eran muy jóvenes para involucrarse con enemigos de esa clase.

Ellos buscarían una forma de escapar y regresar a la aldea.

Aki le sonrió a una de las mujeres mayores que alabo que ella fuera su novia, ambos intercambiaron una mirada claramente exasperada.

Esto sería un viaje demasiado largo.

.

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Naruto miro con una sonrisa a su familia en la puerta de la aldea, incluso su padre había decidido entrar un poco más tarde a su trabajo para despedirlo. Sakura y Sasuke también estaban presentes, e incluso Konohamaru estaba ahí para despedir a su hermano mayor. Menma había llorado un poco, pero le prometió que regresaría con una montaña de dulces para ella. Ahora en cambio estaba siendo abrazado hasta la muerte por su madre, mientras detrás de ella Kakashi parecía reír divertido de su desgracia.

Los vio de mala forma, mientras escuchaba de reojo a Jiraiya prometer ante una amenaza de muerte de protegerlo, él no pudo evitar ver con cierta melancolía a la aldea.

Ella no vino.

Fue un pensamiento que atravesó su interior, aunque era obvio que no vendría, estaban en medio de una misión. Apretó con fuerza los puños, pero mantuvo su sonrisa cuando abrazo a la fuerza a Sasuke y Sakura, quienes se quejaron, pero un poco menos de lo normal.

—Volveré pronto—dijo cuándo se despidió de todos con la mano en el aire.

Sería más fuerte, era una promesa.

Tal vez si se hubieran quedado tan solo unos treinta minutos más, hubieran visto como por la puerta de la entrada, el equipo de misión de Hinata corría alterado topándose con Minato en la torre del Hokage. Informando torpemente lo que había sucedido.

Minato con una seriedad mortal.

Esto sería problemático, políticamente problemático si no se solucionaba todo.

Tal vez Naruto hubiera pospuesto su viaje, pero claramente, no pasaron las cosas así. Cuando la aldea estuvo en estado de alerta, él estaba muy lejos con Jiraiya, quien explicaba vagamente los lugares donde irían a entrenar.

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—Bienvenidos a las aguas termales, lo mejor de Kumogakure para las parejas recién casadas y las más experimentadas—explico nuevamente la guía con una sonrisa.

Tanto Hinata como él se encontraban con la frente azulada queriendo acabar con todo pronto. Pero el exceso de ninjas les hacía imposible salir, sin que alguien sospechara nada, que estuvieran con otras parejas en realidad era la tapadera perfecta en este momento.

Aguas termales mixtas.

Su frente se sombreo de azul al mismo tiempo que Hinata, casi empujados a la fuerza cuando otras parejas comenzaron a entrar. Claramente este lugar era diseñado para parejas, o personas que no parecía importarles mucho sobre su cuerpo. Claramente el lugar también tenía lugares privados para hombres y mujeres por aparte, pero las parejas claramente iban en dirección al baño mayor.

Ambos se vieron preocupados, cuando tuvieron que quitarse la ropa, pues tenían sellos y armas ocultas. Pero antes de darse cuenta, estaban con solo unas batas en su cuerpo y en medio de un glamoroso baño gigante. Era demasiado amplio, pero muy al estilo antiguo con espacio para que las parejas no estuvieran que estar juntas. Ignoro un poco a Hinata antes de sumergirse en las aguas termales, no sintiéndose en lo absoluto relajado.

Ocuparía unas vacaciones si salían con vida de esto y sin una disputa política.

O capturados.

—Niña ¿qué te ha pasado en el cuerpo? —pregunto una de las mujeres viendo preocupada a Hinata.

Siguió su mirada por reflejo, se sorprendió de lo que observo. Sabía que la chica tenía un buen cuerpo, ahora vestía con ropas más femeninas que antes, no era ciego para no notarlo, pero no le importaba. Konoha era conocido por tener mujeres hermosas, ninjas o no, Hinata no debía ser demasiado diferente, aunque tenía buena delantera. Se sorprendió de ver sus brazos y piernas expuestos, con múltiples heridas en estos.

Algunos probablemente serian entrenamientos, otros sin duda en medio de batallas.

Había supuesto que el chacra del zorro en su interior ayudaría a mejorar su sanación, pero algunas de ellas eran expuestas. Recordó vagamente que ella había estado en una lucha donde su maestra murió, la mayoría de heridas grandes debían ser de esa pelea.

La vio tocar levemente uno de sus brazos, parecía apenada.

Se sintió incomodo, su mismo cuerpo estaba lleno de heridas, pero esa era la vida de un ninja. Pero si admitían eso, estarían en muchos problemas.

Tenía que pensar en algo pronto.

—Mi familia murió en un accidente—comenzó Hinata tímidamente, él la vio curioso—fue horrible, apenas sobreviví…A-Aki-kun me salvo—tartamudeo al final claramente avergonzada de llamarle por su nombre.

Ambos se vieron de forma incomoda, una mentira, demasiada mentira, no tenía ni pizca de verdad. Bueno no es como si tuvieran algo con que trabajar, así que, tomando la mano de ella, la atrajo al agua para que se sumergiera a su lado. Esta se tensó obviamente, viéndolo incomoda por estar cerca de él con poca ropa en ambos.

—Apenas la vi quede enamorado de ella—hablo con una sonrisa cautivada, pero sus ojos parecían aburridos mientras veía a Hinata.

Esta también parecía así, pero sonrió amablemente a la pareja que arrullo emocionados por su historia. Luego para su suerte, la pareja se alejó un poco, hablando sobre ellos y viejas historias, que realmente no le importaba.

Suspiro mientras guardaba distancia de Hinata, pero no demasiada para que no sospecharan. Esta tampoco parecía feliz, pero aunque no era una buena actriz, al menos le estaba haciendo las cosas fáciles para ambos.

Una misión.

Esto era una misión por regresar a casa.

—Este lugar está lleno de ninjas, apenas intentemos escapar notaran algo—susurro con una sonrisa, colocando un mechón detrás de la oreja de la chica.

Esta se tensó ante su actuación, pero no salió corriendo, punto a favor.

Al menos sabía que era lo mejor que hacer, por suerte, de ser su hermana probablemente hubiera gritado indignada, con su carácter explosivo. Ni que pensar de Megumi arruinándolo todo o una Rigel demasiado amable que lo amenazaría con un cristal si la tocaba.

Hinata sabía que era lo mejor, estaba ayudándolo o ayudándose ambos a salir de la mejor parte.

No era estúpida.

Le daría ese punto.

Estaba aún molesto con ella, no exactamente porque fuera un jinchuriki, ignorando la terrible infancia, el chacra ilimitado de una bestia sin duda era una ventaja que le molestaba. Su enojo era ver que era peligrosa, pero que su hermana menor no le importaba, más bien adoraba a Hinata, la prefería a ella que a su persona.

Eso le molesto.

Sabía que Natsu siempre lo despreciaba, desde niños cuando demostró talento en ser un ninja y rápidamente la dejo atrás, esta parecía molesta. No era su culpa, no era su culpa que sus padres lo alabaran todo el tiempo o que el resto de maestros siempre lo pusieran de ejemplo, él no pidió nada. El talento innato dentro de él, además de horas de entrenamiento, simplemente lo hacían ser mejor en casi todo. Odiaba eso, porque antes de ser ninjas, Natsu y él eran muy unidos.

Pero Natsu había preferido a la chica a su lado.

Había dejado claro su bando.

No solo lo despreciaba, prefería a una mocosa peligrosa que podría matarla si se enojaba.

Eso, eso era porque odiaba a la chica a su lado.

Aunque Natsu lo odiara, simplemente no le importaba (bueno, no tanto, bueno si, pero no lo demostraba) lo que siempre procuro fue su seguridad. Desde niña ella era temblorosa y tímida, aunque ahora era fuerte, él sabía que podría protegerla, era un genio en su generación.

Pero no sabía si podría protegerlo de Hinata, una chica que puede ser una bomba de tiempo con un gran poder. No solo Hinata, Raiden también era un ser peligroso, pero su hermana parecía amarlos a ambos como alguna vez lo amo a él.

Raiden y Hinata, tenían el amor de su querida hermana, los odiaba y tenía celos.

Pero jamás lo admitiría en voz alta.

—Esto no puede durar para siempre—aseguro Hinata—buscaremos una pareja que viva lejos, entonces nos iremos con ellos para no levantar sospechas—propuso rápidamente con una media sonrisa cuando noto que alguien los veía.

Eso sería bueno.

Asintió.

No es que antes no hubiera estado con algunas chicas, aunque era un ninja devoto a su trabajo, había tenido fanáticas que besaban su suelo. Dado que no tenía pareja, pasar con ellas una noche no era molestia cuando creció y quiso experimentar de eso. No era un niño virgen tímido ante el contacto de una chica.

Mientras ambos reían falsamente, no pudo evitar notar que Hinata no era fea, si no fuera porque su hermana la prefería, tal vez se hubiera fijado en ella.

Tal vez.

O tal vez el humo de las aguas termales estaba quemando su cerebro.

Un estornudo lo distrajo, vagamente pensó que alguien estaría pensando en él.

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Fue solo mala suerte, pensó Shikamaru cuando miro preocupado como un niño de cabello negro, junto con Kakashi y otro hombre de cabellera castaña, retenían con fuerza a Natsu. Los cuatro habían estado presentes cuando Rigel y Megumi informaron el estado de la misión, aunque Ikkyu ahora estaba a salvo en una aldea con unos escoltas, la desaparición de Hinata y Aki, que fue informada por el hombre conocido como Utakata (aunque no estaba seguro de cómo se dio cuenta) fue lo que hizo que Natsu explotara.

Literalmente.

La guadaña en sus manos estaba llameante, solamente la madera y la tinta habían evitado que saliera del lugar.

—Voy a matarle—hablo con una risa algo psicópata.

Ignoro que hablaba de su hermano, a su lado tanto Ino como Chouji parecían preocupados por Hinata. Él en cambio se sintió inútil, en toda la misión se sintió como un inútil.

Suspiro removiendo su cabellera, pero de pronto noto la mirada seria del padre de Naruto.

Era grave.

Demasiado.

Kumogakure desde hace años que siempre estuvo alerta e indispuesto con Konoha, algo sobre un problema con el clan Hyuga. Sin duda esto era muy mala suerte. Shikamaru no era amante de las rencillas entre aldeas, pero estaban a punto de una que sería problemática.

Asuma-sensei siempre destacaba que los mínimos detalles, eran los causantes de grandes olas.

Odiaba este tipo de misiones, ser un genin era más fácil.

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Una sola cama.

Hinata gimoteo cuando entraron a la habitación, solamente vistiendo una yukata que les fue regalada y con sus pertenencias entre sus brazos. Habían tenido que sacar de su bolsillo para pagarle a la guía (no todo era gratis) y la habitación. Ambos estaban enojados por el atraco de este tour, pero obviamente todo sería peor.

Una cama.

Ella miro con tristeza el suelo, claramente no era la persona con mayor dinero del mundo, luego de salir del clan Hyuga su vida llego a una posición bastante mala. Pero incluso en penurias tenía una cama, además cuando iba a misiones a veces solo tocaba dormir en el suelo.

Aki la odiaba, aunque esta falsa de la pareja parecía lo contrario, ella podía ver su molestia en sus ojos. Prefería no molestarlo, además una noche en el suelo no sería tan malo.

—¿Qué haces? —cuestiono el chico que acababa de mirar alrededor de la habitación, sobre todo en la ventana para asegurarse de que nadie estaba cerca.

Ella pestañeo como si hubiera sido atrapada de forma acusatoria.

Señalo el piso.

—¿Dormir? —se reprendió mentalmente que la respuesta sonara como pregunta.

Noto el fastidio en los ojos de Aki, lo cual la hizo encogerse, lo había hecho enojar.

—No me agradas, pero sería un mal novio falso si te dejo dormir en el suelo—expuso este sorprendiéndola—esta cama es enorme, lo cual tiene sentido porque aquí todo es caro, dormiremos en la misma cama… piensa que soy otro compañero de equipo, no pasara nada—añadió de forma aburrida.

Su boca se abrió, pero la cerro rápidamente sentándose en la cama tensa.

Miro en otra dirección.

Sinceramente no le gustaba lo que pasaba, ella siempre había pensado que de estar junto alguien más, este tipo de interacciones, no sería así. La imagen de Raiden fue dolorosa en su mente, la imagen del chico siempre le desprendió una cercanía diferente a la que estaba fingiendo con Aki, más inocente y pura, en cambio ambos habían estado fingiendo ser una pareja durante un día.

La había tocado.

No de mala forma, jamás indecente, solo eran roces que parecían normales en las parejas pero que ella jamás experimento. Su corazón no latía emocionado, más bien asustado, no sentía mariposas y todo parecía un teatro mal montado.

Durante el día había visto como otras parejas se veían con amor, sonrisas que compartían recuerdos, murmullos que eran sus secretos. Por obvias razones lo que tenía con Aki no era eso, jamás había sentido eso con nadie, incluso con Raiden habían sido amigos a pesar de sus sentimientos.

¿Algún día experimentaría ella algo así?

Sinceramente no lo creía, no solo por ser una jinchuriki, no creía que ningún chico en realidad la viera de esa forma. Ella era solo una ninja, que deseaba ayudar a otros, traer de regreso a Raiden a la aldea, volver a su familia. El amor no estaba hecho para ella, no esa clase de amor supuso.

Entonces algo paso.

Soltó un chillido cuando fue puesta de espaldas sobre la cama, su rostro se sonrojo cuando vio el rostro de Aki a un milímetro del suyo, este con la seriedad mortal. Sus manos estaban a ambos lados de su rostro, mientras sentía el calor de su cuerpo junto al suyo. Su rostro se puso más rojo al notar la intensidad de sus ojos, su corazón la traiciono corriendo una maratón.

—No están viendo, un ninja, no te muevas—expreso este con seriedad.

Asintió casi de forma inexistente.

Entonces paso.

Hinata se quedó completamente en shock cuando los labios del chico se estamparon contra los de ella. Casi quería gritar, nunca había besado a nadie y claramente este no era lo que deseaba guardar como un recuerdo para su primer beso. Pero tampoco quería arruinar lo que podría ser, su única tapadera, de que ambos no eran ninjas o que estaban aquí para el estúpido tour de parejas.

Gimoteo asustada cuando este ingreso a la fuerza su lengua contra su boca, ella no sabía que pasaba, se culpó por no tener experiencia y sentía todo muy…baboso. Claramente no era como ella pensó, para nada, todo lo contrario, estaba en lo más lejos que alguna vez pudo haber pensado. Aki sin duda tenía experiencia, no parecía tener temor y sabía que estaba haciendo en el beso.

Pensó que la odiaba, probablemente la odiaba, pero era un buen actor.

Con temor e inseguridad, intento imitar los movimientos del chico. Todo era nuevo para ella, aunque era todo muy incómodo, ella tenía algo de curiosidad. Tal vez si fuera una persona que quisiera, si fuera mutuo, esto podría ser mejor, no es que fuera malo, solo que a pesar de todo su interior sentía que no era correcto.

El chico mordió su labio, ella se sonrojo incluso más cuando este se separó para verla.

¿Eh?

Hinata parpadeo confundida mientras se agitaba por la falta de aire, el chico no tenía la mirada llena de molestia que cargaba todo el día. Era algo diferente, más oscuro, más intenso que la hizo sentirse pequeña debajo de este. Cuando se iba acercar para besarla nuevamente, colocando una mano en su pierna, ella puso expresión de pánico.

Un beso era suficiente, incluso aunque curiosa, no quería que fuera Aki quien le demostrara, cosas que pasan más allá de este punto.

La preocupación no duro mucho, con una fuerza impresionante, Aki fue arrojado lejos de ella. Se levantó confundida, antes de que una sombra gigante apareciera frente a ella. No solo esta, en medio del salón una silueta más delgada y esterilizada, tenía una kunai que estaba apuntando sin piedad el cuello del chico.

La luz de la luna fue la que le dejo ver quiénes eran sus atacantes, la tensión abandono su cuerpo, una sonrisa se posó en sus labios.

—Yugito, Bee—llamo a ambos con una expresión de alivio.

El ninja más alto giro a verle con una sonrisa, pero Yugito no dejaba de apuntar al cuello de Aki, quien parecía completamente incrédulo de la situación. Cuando este parecía que iba atacar, se había detenido por el llamado de su voz.

Yugito lo dejo con una mirada de molestia, antes de verla a ella con una sonrisa.

—Hinata, Utakata nos llamó alertado sobre tu situación, vinimos lo más pronto posible, pero si quieres que matemos a este desgraciado, solo tienes que pedirlo—hablo la rubia sin quitar su sonrisa mientras la veía.

Hinata parpadeo confundida, antes que Bee la abrazara por los hombros.

—Este pervertido merece la muerte niña, el gran Bee está dispuesto a matarlo también—hablo el rapero con acento musical.

Rio nerviosa al verlos a ambos, pero al menos, ahora con ellos estaba a salvo. Escucho como Kurama suspiraba de no tener que seguir viendo sus hormonas, a lo que se sonrojo antes de sonreír a sus amigos, era inusual, pero con ambos sin duda podrían escapar de Kumogakure rápidamente.

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Esta chica sin duda es una caja llena de sorpresas, medita cuando ve como dos ninjas de Kumogakure la tratan como un gatito perdido. No quiere ni empezar a pensar como se ha hecho amigos de ellos, pero tener a dos ninjas de su lado podría solucionar muchas cosas. Pero en realidad es peligroso, si bien existían alianzas entre los ninjas, relaciones que se fomentaban con un interés en común, este no parecía ser el caso. Hinata sonreía ampliamente al lado de ambos, una sonrisa que no sabía que podía poseer, los quería más lejos de una alianza. Ellos también parecían orbitar alrededor de esta, habían amenazado con matarlo.

—¿Cómo llegaste hasta aquí? —pregunta la mujer que Hinata presento como Yugito.

Aunque presentar es una palabra demasiado grave, en realidad los dos ninjas lo habían ignorado olímpicamente desde que llego.

Era molesto.

Pero no tenía muchas opciones para quejarse.

Noto la mirada de Hinata al oscurecerse, ella recordaba bien como llegaron aquí y él también, Raiden.

—No estoy segura, fue una batalla, nuestro enemigo usaba el Sharingan y fue como si fuéramos succionados—musito está en tono pensativo.

Él también tenía muchas preguntas.

Pero ninguna respuesta.

—Eso no importa Hinata—hablo Yugito en tono algo maternal con una mano en su hombro—lo importante es que te saquemos de la aldea lo más pronto posible, es peligroso que encuentren un ninja de Konoha y no me sentiría bien luchando contra ti—añadió con tono preocupado.

Hinata asintió comprensiva, su sonrisa era arrepentida, pero agradecía mucho la ayuda.

Se puso de pie, pero una espada nuevamente a milímetros de su garganta lo hizo detenerse. Es rápido, fue el pensamiento al ver al hombre moreno con una mirada asesina, también es peligroso, noto el aura que desprendía. Se sintió impotente al detectar que había una gran diferencia entre ambos, no solo sentía una fuerza descomunal o su anormal velocidad.

Tenía miedo.

Había incrementado mucho sus sentidos en la batalla, pero jamás había sentido una necesidad de correr ante un oponente.

—Esta pequeña rata sin embargo, deberíamos matarlo—explico el hombre conocido como Bee, con una ligera satisfacción ante la idea.

Trago saliva.

Estaba perdido.

Si este hombre iniciaba una batalla, no solo alertaría a otros ninjas, dejándolo en clara desventaja al estar en una aldea con malas relaciones. Hinata probablemente estría a salvo, ellos parecían agradarle a la chica, pero él era otra cuestión aparte.

Estaba en una mala situación.

Mierda.

Una mano en la muñeca del hombre alto, fue lo que detuvo su próxima masacre a su persona, ambos giraron a ver sorprendidos a Hinata, que miraba a Bee con una suave sonrisa.

—Bee no tienes que hacerlo, es un malentendido, Aki no me forzó solo estábamos actuando, él es un compañero de la aldea, no me gustaría que se lastimara—hablo ella con suavidad, el hombre pareció verlo con odio puro antes de guardar la espada.

Yugito bufo cruzada de brazos.

—No me agrada tampoco, pero no es momento para matarlo, siempre podríamos matarlo otro día—hablo está en tono indiferente.

Eso no fue reconfortante en ningún punto.

—Debemos darnos prisa—indico Yugito en tono serio.

Ambos asintieron.

Era hora de volver a casa.

.

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Hinata salto entre los tejados detrás de Bee y Yugito en medio de la noche, se siente tentada activar el byakugan, pero sería una estupidez. Deben ser rápidos para salir de lo más profundo de la aldea, para poder llegar a terrenos más seguros y comenzar el recorrido a la frontera, donde sería más difícil ser reconocidos. Sentía una ansiedad en su interior, mientras a su lado Aki también parecía tenso, no eran los únicos, sus otros dos amigos estaban en peligro. No solamente por el hecho de ayudar a dos ninjas de Konoha, sino porque ella era una jinchuriki, si era de conocimiento que pasaba entre ellos.

Que se conocían.

Que eran amigos.

Sería un caos en las naciones ninjas.

Salto un poco más rápido, alertando a Aki quien se apresuró a seguirles el paso. De reojo noto como Bee parecía comprender su urgencia, por lo cual compartió un asentimiento con Yugito, quienes comenzaron apresurar el paso.

Apreciaba mucho su ayuda, pero no quería meterlos en problemas.

Fue cuando sobrepasaron las murallas de la aldea, que sintió un poco de paz al pensar que por fin podrían escapar sin ningún incidente. Pero Kurama alerto rápidamente que algo no estaba mal, justo cuando ella iba saltar la muralla para salir de la aldea, una mano sujeto de la nada su tobillo.

Bajo el rostro alertada, para ver como de la pared de la muralla, una mano negra había salido.

¿Eh?

Fue su único pensamiento, antes de ser arrojada con fuerza al interior de la aldea nuevamente.

—¡Hinata! —fue el grito alertado de Aki, antes de sentir el impacto de la espalda al chocar contra el suelo.

Gimoteo.

Pero se sorprendió de ver una especie de hombre, con la mitad de su cuerpo de color blanco y la otra mitad de color negro, con ojos amarillos y vestido de una túnica negra con nubes rojas. No solamente ese pequeño detalle revelo que estaba del lado enemigo, su sonrisa al haberle evitado escapar, le daba inseguridad.

¿Qué tramaba?

Este solamente desapareció en el suelo, dejándola sola, o al menos durante un segundo. Lo supo cuando de la nada una espada apareció a su lado de la cabeza, giro el rostro confundida, topándose los ojos dorados de una mujer de piel morena y de cabellera roja.

—¿Quién eres? —fue la voz profunda de la mujer, que la paralizo.

Debían escapar sin que nadie los viera.

Otro chico salto al lado de ella, mirándola con mortal seriedad, su piel era más clara y con el cabello rubio, sus ojos oscuros la miraban de forma alarmante, como si pudiera ver su interior.

—No te distraigas Karui, esta niña tiene demasiado chacra y no es uno conocido, debe ser una forastera—explico el chico con mortal seriedad.

Mierda.

Sentía que estaba a las luces de un interrogatorio, pero no pudo decir nada cuando de la nada una sombra cayo frente a ella, antes de sujetarla por la cintura y alejarla de ambos ninjas. Los ninjas de Kumogakure se pusieron más en alerta, mientras ella giro el rostro para ver incrédula como Aki estaba sujetándola por la cintura, con una de sus kunai entre sus muñecas y mirada amenazante.

¿Eh?

No pudo evitar notar, que, a pesar de todo, había saltado en su ayuda. Lo más sensato sería que huyera, que no se involucrara, él no había sido visto.

Pero regreso por ella.

Su boca se abrió levemente incrédula.

Sobre todo, porque otros dos ninjas saltaron al lado de los de Kumogakure. Una mujer con…una gran personalidad (en términos de Tsunade no sabría quien tiene más pechos) su piel era muy blanca con el cabello rubio y ojos celestes, a su lado había un chico igualmente de piel algo clara, cabellera rubia algo más oscura, pero con ojos similares a la chica a su lado.

Ambos les miraban con advertencia.

Ella se sintió morir.

Estaban en medio de una aldea, con cuatro ninjas que parecían experimentados.

—Samui, Atsui—hablo la mujer de piel morena viéndolos con incredulidad.

Pero la mujer identificada como Samui no se movió.

—Nos informaron sobre intrusos, así que vinimos rápidamente—fue lo único que dijo con su vista en ambos.

Rayos.

Esto está mal.

¿Pero quién les informo?

¿Cómo se dieron cuenta?

La imagen del tipo de dos colores, que parecía de alguna forma una planta, llego a su mente. Pero rápidamente fue alejada de su cerebro, Bee y Yugito no serían, ya que en primer lugar estaban intentando ayudarle a escapar, pero si se saben cuenta de eso último, estarían en más problemas.

Había un límite para su ayuda.

Aki soltó una kunai que ella atajo en el aire, ambos se vieron de reojo, tendrían que luchar para escapar. No podrían ser identificados y tenía que ser antes que llegaran más refuerzos. Solamente eran cuatro ninjas, pero incluso ella sentía que eran ninjas de tener cuidado. Pero tampoco quería herirlos, eran camaradas de Yugito y Bee, ellos siempre fueron tan amables, solamente estaban protegiendo su aldea.

Odiaba la lucha.

Las aldeas no eran malas, los jinchurikis de ellas eran la prueba. Tal vez eran diferentes en algunos aspectos, pero en otros eran realmente amables. Todos eran iguales a su manera, compartiendo sueños, queriendo ayudar a otros, riendo por viejas historias.

Se distrajo.

Aki se puso rápidamente frente a ella, para evitar que la espada de Karui la empalara por el pecho. Eso fue el inicio de la lucha, salto ágilmente esquivando la espada del otro hombre conocido como Atsui, cuya espada parecía imbuida en fuego. Era bastante rápido y ágil, para su suerte, no lo suficiente para alcanzarla gracias al entrenamiento con Honomi.

Este último pensamiento le dolió, pero no tuvo permitido soportar el dolor cuando la otra mujer se fue sobre ella. Usando una espada más corta, pero que parecía igual de letal que las demás.

¿Todos tienen que usar espadas?

Fue el pensamiento casi irónico, mientras esquivaba dos de los ninjas que parecían ir contra ella, pero solamente se limitó a intentar escapar de sus ataques sin regresar ninguno. El tercer chico que fue el primero que se encontró, también parecía ir con ella. Una batalla de tres contra uno, rápidamente la hizo saltar para escapar, pero no sin antes ganar una serie de cortadas en todo su cuerpo. Kurama rápidamente soltó chacra que hizo que estos comenzaran a sanar.

Los otros ninjas lo notaron, pero no le importó, no podría darse el lujo de perder sangre en una batalla en contra.

—¿C? —hablo Samui con duda, pero sin dejar de verle.

El chico pareció con duda.

—Tiene una gran cantidad de chacra dentro, incluso más que Bee—musita este viéndola con expresión preocupada.

Rayos.

Conocían a Bee.

Miro como Samui y Atsui giraban su rostro confundido a C, claramente incrédulos de que esa afirmación fuera cierta. Eso la hizo sentirse incomoda, de entre los Jinchuriki, sus bestias solían discutir en las reuniones y a pesar que ninguna parecía declararlo a boca abierta, era conocido que Kurama era quien poseía una cantidad mayor de chacra de entre los suyos. Cosa que este solía alardear siempre que podía.

Pero eso no es lo peor.

Conocían a Bee.

No quería lastimarlos, no quería luchar con todas sus fuerzas. No le gustaba la idea de lastimar a conocidos de sus amigos, ya que no le gustaría que otros lo hicieran. Recuerda que Gaara se había contenido en las luchas de los exámenes, admitiendo que se sentiría triste si hería alguno de sus seres queridos.

Era lo mismo con ella.

Pero eso dejo de importar cuando sintió una opresión a su derecha, casi como si un animal se fuera abalanzar contra ella. Apenas logro poner sus brazos frente a ella, antes de ser embestida con una fuerza sobre humana contra la muralla que la separaba de la libertad. Su boca se abrió con un jadeo, sintiendo sus brazos rotos, Kurama maldiciendo antes de utilizar incluso más chacra para sanarlos cuanto antes.

Se incorporó con sangre saliendo de su boca.

Alzo la mirada confundida, pero se detuvo ante la imponente presencia del hombre frente a ella. Su piel era morena como la de Bee, su cabello rubio claro estaba en un peinado en dirección atrás. Sus músculos resaltaban junto esas enormes muñequeras. Pero lo que más la lleno de horror fue el sombrero amarillo sobre su cabeza.

El Raikage.

¿Alguien puede tener más mala suerte?

A su lado rápidamente apareció Aki, quien tenía algunas heridas en todo su cuerpo, pero su expresión de seriedad le indico lo mal que estaban.

Junto al Raikage había otro hombre, pero no pudo prestarle mucha atención. Su cuerpo estaba adolorido solamente por un puño del hombre, había sido tan devastador y contundente, que sentía ganas de llorar. Pero incluso más ganas de llorar daban, que ahora no habría ninguna escapatoria.

Estaban perdidos.

Miro a Aki quien le regreso una mirada preocupada.

—Entonces ese estúpido informante no estaba equivocado, dos ninjas infiltrados en nuestra aldea—hablo el Raikage viéndolos con fastidio.

Quiso encogerse, pero Aki rápidamente se sobrepuso, lo admiro por eso.

—Es un error, no queríamos ingresar, llegamos aquí sin consentimiento—hablo rápidamente, pero noto el nerviosismo de su voz.

—¡SILENCIO! —grito este, dejando escapar una gran cantidad de chacra que los intimido, su aura era demasiado imponente y estaba viendo a dos posibles peligros para su aldea.

Era el hombre más fuerte de la aldea.

Quien debe proteger a otros.

Vagamente se preguntó, si de esta forma otros se sentían cuando veían al Hokage en acción. Tan intimidados de hablar como su persona, tenía miedo, después de todo frente a ella estaba un hombre con historia suficiente para sobrevivir y proteger a los suyos, una leyenda viviente entre las demás aldeas, que incluso el mismo Minato había reconocido como un ninja fuerte.

También recuerda que Bee comenta que es como su hermano mayor.

No quiere luchar contra este.

—Ustedes son una amenaza, tendremos que arrestarlos y ver que secretos guardan en su mente—hablo este apretando los puños.

Aki parecía intimidado, incluso aunque fuera un genio, no estaba al nivel del Raikage. También parecía herido. La imagen del chico encerrado y puesto a torturas u otras formas de sacar información, le alerto. Ella había pasado por eso antes, como jinchuriki incluso por su misma aldea, había sido encerrada varias veces, pero Aki, aunque la odiara no merecía eso.

Era un miembro de la aldea, de su generación y de sus compañeros.

Su aldea no merecía esto.

Pero tampoco sentía que el Raikage estuviera mal, a sus ojos, ellos eran una amenaza.

—Si se resisten solamente tendré que derrotarles—hablo el Raikage con una pizca de chispa en sus ojos.

Rápidamente se puso sobre sus pies y extendió sus manos frente a Aki, quien pareció tan confundido como el resto de los ninjas. Ella en cambio solamente mordió su boca por dentro, sabía que sería ridículo luchar contra cinco ninjas, entre ellos incluidos el Raikage, pero si le daba tiempo a Aki de escapar, Yugito y Bee podrían ayudarlo. Ella prefería soportar las torturas que dejar a un amigo en peligro.

—Aki corre cuando puedas—musito en un susurro por bajo antes de ver al Raikage, perdiendo la mirada incrédula de su compañero—No hicimos nada malo, fue un error, no queremos luchar contra ustedes—añadió rápidamente con nervios.

El Raikage afilo su mirada sobre ella.

Se sintió intimidada pero no bajo el rostro, aunque era lo único que quería.

—¿Me estas retando? —cuestiono este con cierto grado de diversión, pero amenaza implícita en su voz.

No.

Quería contestar.

Pero tampoco sabía que más hacer.

Cuando el Raikage dio un paso en su dirección, estaba preparada para hacer un muro con sus cadenas de chacra para darle la oportunidad de Aki de escapar. Pero antes de hacer algún movimiento, una sombra aterrizo frente a ella de forma impactante, generando una pequeña corriente de aire. Sus ojos se abrieron incrédulos al ver como Bee había saltado entre el Raikage y ella.

No.

No debería hacerlo.

No debía hacer eso.

No parecía que estuviera con intenciones de luchar, pero tampoco parecía relajado. Todos en el lugar quedaron confundidos, algunos de los otros ninjas lo llamaron "maestro" en voz baja, pero ella solo lo miro con ojos que negaban que hicieran algo, cuando este la vio sobre su hombro.

No hagas nada, no seas estúpido, no hagas nada a tu aldea por ellos.

Bee le sonrió, sus ojos se llenaron de incredulidad.

—¿Qué sucede Bee? —cuestiono el Raikage con mirada amenazante.

Bee se giró a verlo encogiéndose de hombros.

—No entiendo que pasa, estos dos son mis amigos, los conocí en una misión, ninjas sin aldea—tartamudeo como una de sus usuales canciones de Rap.

¿Eh?

Vio su espalda confundida, pero sin entender la vuelta del destino, sintió a su lado como Aki se situaba rápidamente sujetándola por el brazo, casi listo para escapar si les dieran la oportunidad. Pero ella no podía quedarse aquí dejando a Bee a su suerte.

Era peligroso.

Todo era peligroso.

Ambos eran jinchuriki, esto debía estar prohibido.

—Me indicaron que había ninjas infiltrados—

—Pues ellos no son, ambos amigos de Bee—

Hinata noto que Bee rápidamente la envolvía con su brazo, noto detrás de sus gafas negras que pedían que le siguiera el juego, pero estaba demasiado nerviosa para decir o hacer algo.

—Ambos estaban preocupados, los traje a la fuerza para disfrutar un rato, pero los perdí en medio de la fiesta—expreso Bee con un encogimiento de hombros.

El Raikage le miro incrédulo.

—Es cierto—hablo una voz nueva, que hizo que por fin viera al hombre que había venido con el Raikage, igual que el resto de los otros ninjas.

Sus ojos mostraron incredulidad.

Darui.

Lo reconoció de inmediato, este parecía algo perezoso y rascaba su nuca desinteresadamente.

—Los conocimos hace algunos meses, Bee es así, los quería para una batalla de rap o algo, no pensé que los volvería a ver—saludo este vagamente en su dirección.

Esto pareció dejar confundido a los presentes, sobre todo al Raikage que lo giro a ver con una ceja alzada, pero Darui no pareció mostrar indicios de mentir. El Raikage le dio una mirada significativa, que la hizo encogerse del temor, no parecía haber comprado del todo la historia, había detenido su mirada a sus brazos, pero ella no bajo la mirada.

Este chasqueo la lengua.

—Entonces hay otros intrusos, búsquenlos—ordeno a los otros ninjas.

Los cuatro se vieron confundidos, antes de ver a Bee unos instantes, pero luego desaparecieron. Solamente quedo el Raikage con Darui a su lado, mientras Bee la sostenía por los hombros y Aki seguía a su lado de forma algo temerosa.

El Raikage metió ambas manos en sus bolsillos y giro para irse, pero se detuvo.

—No entiendo porque quieres proteger a esos ninjas de la hoja—hablo el Raikage sorprendiéndolos en el acto, sobre todo a ella que la vio sobre su hombro con seriedad—pero en su batalla ambos no hirieron a los otros, incluso cuando tuvieron oportunidades…también es la mocosa que no mato a Darui—añadió viéndola con cierto interés.

Su sangre se helo.

Sabía quién era ella.

De reojo Aki la vio con duda, pero ella tenía la boca abierta con expresión de temor. A su lado Bee también se tensó al tiempo que Darui parecía tener una mirada de arrepentimiento.

El Raikage tenía sus ojos puestos en ella.

Luego suspiro.

—Tu madre también me salvo en medio de un campo de batalla, ignorando que era de otra aldea, solamente sano mi herida antes de irse sin hacerme daño—indico sin verla, su respiración se cortó—toma esto como un pago a esa ocasion, pero debes saber que como jinchuriki si vuelves a venir serás el enemigo—hablo sin una pizca de sentimiento antes de comenzar a caminar.

Darui asintió en su dirección, con una media sonrisa antes de seguir al Raikage.

Sus piernas fallaron, cayendo de rodillas al tiempo que Aki también caía sobre su trasero. Eso había estado demasiado cerca. Quiso preguntar a que se refería con su madre, pero supuso que no era momento. Bee rápidamente la tomo sobre su hombro, antes de sujetar a Aki por la pierna y saltar fuera de la muralla.

Yugito parecía esperarlos, ya que rápidamente salto sobre ella cuando Bee la puso en el suelo para abrazarla.

Se dejó abrazar por su amiga, esta no suele mostrar sentimientos, pero habían estado tan cerca.

—Quería ir por ustedes, pero no podía, los habría puesto más en el blanco si dos jinchurikis aparecíamos de la nada—se lamentó esta con pena en sus ojos.

Ella solo sonrió comprendiendo.

Todo había sido un golpe de suerte.

Demasiada.

Pensó unos segundos en su madre, que de alguna manera la había protegido esa noche.

—No te preocupes Yugito, estoy bien, aunque ahora sé que no podrá visitarlos, al menos me voy tranquila de que no les harán nada—aseguro alegre de que el Raikage pareciera conocer la situación, pero les dejo ir.

Yugito asintió.

—Gracias por no lastimar a los mocosos, sé que podrías hacerlo si quisieran—hablo Bee ahora palmeando su cabeza.

Sonrió a este también.

—Me alegra que todo está bien—hablo con sarcasmo Aki, todos giraron a ver como seguía sujeto del tobillo por Bee y su rostro estaba contra el suelo, había sido literalmente arrastrado—¿Podemos irnos? —añadió de brazos cruzados.

Los tres lo vieron, antes de asentir.

—Los acompañaremos hasta la frontera—anuncio Yugito con seguridad, para protegerlos de cualquier cosa.

Una sonrisa se posó en sus labios, antes de que los tres comenzaran a correr, con Aki aun sujeto del tobillo por Bee.

Continuara…

Tenía una vaga idea de este capítulo, pero una chica en los comentarios me recomendó que Killer Bee y Yugito los ayudaran. Mi idea original era diferente, pero luego de pensar un poco sobre eso, me dio tantas ganas de verlos, en mi idea solamente sería Yugito, pero cuando la idea de Bee ayudando, incluyo luego rápidamente a el Raikage y varios ninjas famosos de la aldea.

Me gusta ingresar personajes nuevos. Si se preguntan porque Darui ayudo a Hinata, recuerden cuando eran más jóvenes ella le perdonó la vida. De alguna forma Darui aun la ve como alguien que lo salvo, por lo cual dio un paso en ayudarles. Bee y Yugito quieren ayudarla también, pero no pueden ir contra su aldea, así que estaban atados de manos.

También avisarles que el siguiente capitulo será el final de esta segunda etapa de la historia, dándole inicio a la tercera y probablemente ultima.

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Sayonara sexys lectores.