Naruto No me pertenece
Tercera temporada
Capítulo 29: Cicatrices.
—Me gusta el color del cielo al atardecer—había dicho Raiden con las manos en sus bolsillos, mientras ella se detenía confundida.
Habían terminado de realizar una misión, mientras que Natsu gruño algo sobre ir temprano a su casa, ambos caminaron tranquilamente camino a las suyas. Ya era algo tarde y el cielo estaba teniendo algunos tonos naranjas con rojo. Pensó en el pelaje de Kurama, sobre cómo se parecían y que sin duda era un color muy bonito.
Hinata miro de reojo a su compañero que parecía algo melancólico, pero en paz.
—Es un color muy bonito—dice tímidamente, pero de acuerdo con el niño.
Este gira a verle, con los ojos brillantes a pesar de todo lo que han vivido, la masacre Uchiha, luchas que parecen no tener final, sangre y muerte.
Son amigos.
Piensa ella con felicidad, Raiden es su amigo, incluso cuando su corazón parece algo nervioso a su lado, se siente tan bien de tener alguien a su lado que no le teme.
—¿Sabes que otro color es bonito? —cuestiona el niño con mirada cómplice, que la hace a ella ladear la cabeza.
Entonces este baja descaradamente su band ninja de su frente, se siente perdida unos segundos antes de alzar la banda y ver confundida como el niño se había acercado a ella. Se sonroja al ver su rostro tan cerca, pero este solamente empuja un dedo a su mejilla punzándola.
—Tus ojos, son como morado claro, pero con tonos celestes muy finos—le alaga el niño con una sonrisa divertida.
Su rostro se vuelve rojo como un tomate.
Raiden continua su camino, como si no hubiera sido el primer alago que recibe en su vida. Ella rápidamente corre para alcanzarlo, pero este solo comienza a correr, dejándolos en una competencia estúpida que la hace soltar leves risas divertidas.
.
.
El recuerdo aparece en su mente, pero no le importa mucho cuando las patadas y golpes son esquivadas por Raiden, este tampoco parece mantenerse a la defensiva y ataca con una velocidad alarmante, pero ella puede mantenerlo a flote. Ella de pronto patea al suelo con el chacra controlado, creando un gran cráter, que Raiden esquiva lanzando una oleada de Shuriken, que ella traspasa para impactarle en el vientre mandándolo a volar algunos metros.
Este se levanta con sangre saliendo de su boca, antes de hacer unos sellos que envían varias bolas de fuego. Hinata extiende su mano rápidamente, que activa el sello con dificultad al tener tanto chacra de Kurama a su alrededor, pero que logra el cometido del sello. El chacra es absorbido y lo envía de regreso con la misma potencia de ataque a Raiden.
Este cortas las llamaradas de fuego con su espada, antes de arremeter con ella, quien logra detenerlo antes de darle un cabezazo. Este parece confundido, pero sus músculos se mueven rápidamente continuando la batalla.
Siente el estrés de Raiden ante sus ojos, ya que ambos parecen repelerse entre algunos ataques debido a estos. Hace varios sellos antes de enviar diferentes shuriken de agua al chico, que las hace desaparecer frente a él en medio de espirarles. Estos que desaparecieron, re aparecen detrás de él impactando contra diferentes arboles destruyéndolos a su paso.
Reconoce ese jutsu, fue él que años atrás envió a Aki y a ella a Kumogakure.
Lo ha mejorado.
Si es alcanzada por eso tendrá serios problemas.
—Hinata—la voz de Raiden logra paralizarla y se odia por eso.
Los ojos rojos del chico la ven, pero su voz es la que la ha detenido, han pasado muchísimos años desde que escucho su voz decir su nombre y está sorprendida.
Muévete.
Se grita mentalmente, pero sus ojos parecen contrariados ante la indiferencia del chico.
—Me sorprende que no quieras que vuelva a Konoha, pensé que estarías toda tu vida suplicando por eso—dice con voz carente de sentimientos, pero que hacen que todo su interior arde por la burla implícita.
Aprieta los puños al verlo con enojo, pero incluso siente que el enojo es aplacado por ver su mirada tan vacía.
¿Qué has hecho?
Quiere decirlo en voz alta, pero no tiene voz para ello.
MUEVETE.
Se grita mentalmente, pero no puede hacerlo.
—Akatsuki ataco a mis amigos—musita en voz alta cuando encuentra su voz salir de su garganta, los ojos de Raiden siguen sobre ella, siente ganas de llorar—son mis enemigos, incluyéndote—admite con amargura en su voz y sus ojos.
Porque es la verdad.
Nota la mirada levemente sorprendida de Raiden unos instantes, antes que cierre los ojos y sonría de forma amarga.
—Que así sea entonces—susurra con seriedad.
Ella aprieta los labios queriendo que vuelva con ella, pero incluso si lo hiciera, con su unión a Akatsuki y la lista de sus crímenes, no siente tampoco que sea algo bueno. Lo van a encarcelar, piensa vagamente, igual que la situacion con Obito, ella sería Kakashi sufriendo por su amigo.
¿Aún lo considera amigo?
Cierra los ojos con dolor sintiendo que va a llorar, pero cuando los abre y ve a Raiden frente a ella, con un chidori en su mano, que ha aprendido de Kakashi años atrás, sabe que no importa que piense. No importan sus sentimientos, no importan los recuerdos, no importa el dolor en su pecho.
Alza sus manos y del suelo aparecen varias cadenas de chacra, que ya había insertado anteriormente.
Raiden las esquiva por muy poco, mientras ella se agazapa para seguir luchando.
Se iba a odiar por pelear con Raiden, pero decide, que proteger a sus amigos es lo más importante.
.
.
Aki y Natsu hacen un buen equipo, piensa retraídamente Kakashi al tiempo que logra esquivar el ataque del tipo de cabello naranja, mientras en su hombro la civil suelta otro chillido asustado. A pesar de no estar en el mismo equipo y entrenar toda la vida separados, debe haber algo entre el poder de los mellizos para hacerle frente a Kabuto. Nota con interés, que Natsu no está muy por debajo de la habilidad de Aki, todo lo contrario, se complementan de una forma que nadie pensaría que se odian.
Sabe que Natsu quiere correr detrás de Hinata, pero por los niveles de chacra que siente desde aquí, las explosiones y los temblores, la batalla entre Raiden y Hinata no debe ser interrumpida.
Tal vez lo convenza de volver, piensa desesperadamente.
Aunque no lo quiere.
Porque sería como volver a ver a Obito, encadenado y aprisionado.
La chica en sus hombros es quien logra hacerlo girar cuando el golpe del atacante es demasiado rápido, también estaba algo distraído.
—¡PRESTA ATENCION! —chilla la chica antes de sujetarlo por el cuello cuando salta a otra rama.
Esta sigue moviendo sus brazos de forma exagerada, él suspira pensando que está exagerando más de lo normal. Por eso no se lleva tan bien con civiles, los protege, pero no sabe que más hacer.
Ve al hombre de cabellera naranja, comenzar a ser afectado por un sello que recuerda como de Orochimaru, frunce el ceño al pensar que la batalla se pondría muy intensa para luchar con una civil entre sus brazos. Rápidamente crea un clon, que hace a la chica chillar asustada mientras este se aleja un poco de la batalla.
Comienza creando un chidori en su mano.
Odiaba esta batalla.
.
.
Siente su cabeza dar vueltas y el dolor en sus ojos es insoportable, pero no puede darse el lujo de detenerse, eso significaría perder. La ha estado vigilando, ha escuchado sobre sus hazañas, sobre su crecimiento, pero ahora entiende que todo eso no es nada comparado a tenerla frente a él luchando. Raiden sonríe ladinamente antes de clavarle una kunai en la parte trasera de la pierna, que esta elimina sin mostrar rastros de dolor mientras su chacra cierra la herida sin inmutarse.
Hinata odia pelear.
Siempre lo supo.
Por eso, aunque ahora es respetada como ninja, sabe que su potencial no está suelto, ya que ella no disfruta las confrontaciones. Pero ahora también puede saber, que su potencial no parece tener límites ante el dominio del chacra en su interior.
Detiene uno de sus golpes a duras penas, casi tentado a liberar el poder del Susano para seguir luchando.
Pero eso no es necesario ahora, ya tiene el paquete que quiere su madre y por lo tanto no debería quedarse más tiempo, pero aun así lo quiere. Quiere sentir a la chica a su lado, incluso si solo es para luchar, quiere verla con sus propios ojos y no en el recuerdo de alguien. Pero eso es contraproducente, piensa al recordar que ahora son enemigos, que Hinata está dispuesta a luchar contra él para algo más que traerlo de regreso a Konoha.
Aun así, no piensa hacerlo.
Ahora que sabe que su madre y Kabuto están tramando algo demasiado peligroso, no puede alejarse, porque sin duda eso pondrá fin a todo lo que ha querido realizar.
Detenerlos.
Detener este ciclo de odio.
Lamentablemente debido a eso, sus manos también están manchadas, piensa que un mal menor está bien con tal de detener el mal que viene con su madre. Tal vez solo es débil y había querido ir tras su madre, no solo para proteger a su familia, sino porque una parte de él teme alejarse de ella.
Ama a Hinata.
Ama a Natsu.
Ama a Kakashi.
Ama a la aldea.
Ama a su madre.
Ama tanto que duele su interior y se siente confundido, no sabe qué camino tomar, pero ha puesto la balanza de quienes va a proteger al final.
Pero se queda sin tiempo, el plan de los jinchuriki está en marcha. Una parte de él solo quiere tomar a Hinata y ocultarla de todo el dolor que pronto sufrirá. Solo que aún no es suficientemente fuerte, incluso aunque su madre confiando en su total confianza, le ha dado más poder y ha inyectado algo a su cuerpo, que no revela que es, no tiene poder para enfrentarla.
No es por ella, es por Zetsu en realidad y el poder de Pain.
Aún le falta fuerza.
Aún debe aumentar.
Debe protegerlos, debe proteger a las personas que ama.
Una punzada en sus ojos lo derrumba contra el suelo ante el golpe de Hinata, pero esta quien lo ve confundida, durante un segundo también parece caer de espaldas sujetando con fuerza su cien. Siente un dolor insoportable que le hacen sujetarse del suelo, antes de sentir que sus ojos pierden levemente la visión con punzantes pulsaciones.
¿Qué pasa?
Escucha dentro de él el llamado de su madre, casi pidiéndole que se apresure. Quiere gimotear porque no entiende que ha pasado, pero siente que Hinata está luchando contra algo al igual que él, ya que el chacra de su bestia se evapora al tiempo que lo ve con furia.
Pestañea confundido al ver sus ojos algo diferentes. Sus ojos parecen casi celestes, con una extraña silueta en ellos de colores que parecen formar una flor. Pero cuando esta parpadea el ojo desaparece, al tiempo que él se tele transporta sin dudarlo un segundo.
Cae con fuerza dentro de una habitación vacía, al tiempo que deja escapar gemidos ante el dolor de su cabeza, sus dolores parecen que van hacer su cabeza explotar.
—¡RAIDEN! —grita la voz de su madre que se abalanza sobre él, pero la aleja de forma tosca.
Entonces el dolor desaparece.
Pero cae desmayado sin entender, que estaba pasando con él.
.
.
Ojos morados con círculos negros como espirales. Piensa Hinata de camino a Konoha con duda, durante un segundo los ojos rojos de Raiden cambiaron de color, pero es difícil de pensar cuando ella misma casi explota de dolor de cabeza en media batalla. Kurama había entrado casi en pánico, pero por suerte no tuvo que salir a flote gracias a que Raiden también parecía haber sufrido algo similar, la pelea no dio a más. Para su desgracia Kabuto había escapado, junto con el hombre de cabellera naranja.
Ana y Aki lograron arrastrar a una chica de cabello rojo, que decía llamarse Karin y parecía tener mal humor.
La chica estaba encadenada, justo al lado de la que había parecido civil. No es que tuvieran nada en contra de la joven, pero había sido un civil en medio de personas sospechosas y ella hasta no demostrar lo contrario, también era parte de todo.
Al menos la autoproclamada Taketori Hikari se había limitado a encogerse de hombros para ir con ellos.
—No tengo familia, todos muertos por la peste, estaba trabajando para comprarme un departamento, pero no es como si tuviera algo de valor—había dicho indiferente caminando detrás de ellos, sin parecer que iba a escapar.
En realidad parecía emocionada cuando le dieron comida, diciendo que desde hace una semana no tenía nada en el estómago.
—Era morirme de hambre o ser prostituta, no tenía interés en tener una vida así—hablo luego de comer.
Parecía, buena persona.
Hinata detuvo su caminar sujetando con fuerza su costado, a su lado todos la vieron de reojo, pero negó con la cabeza. Yuki rápidamente se acercó para colocar más hielo sobre la herida que tenía, el chidori había sido evadido por muy poco.
Sin decir mucho Aki se puso frente a ella ofreciendo su espalda, quiso negarse, pero al final solo suspiro aceptándolo ya que tenía mucho sueño.
Escucho leves bufidos por parte de Natsu y Kakashi.
Pero por algún motivo tuvo mucho sueño.
.
.
Yugito sabe que, si Bee la viera ahora, se burlaría sobre que tenía razón. La misión no había sido difícil, pero aunque todos acordaron que los jinchuriki se mantendrían juntos, ella pensó que esa pobre misión no sería muy difícil ya que era dentro del territorio de su aldea. Pero los había subestimado, piensa cuando siente sus manos unidas por la estaca sobre su cabeza, sintiendo como Matatabi se había quedado sin chacra y gritaba en su mente que corriera.
Pero no podía.
Noto los ojos aburridos de la mujer frente a ella, rojos con aspas negras. Le dio una sonrisa descarada a la mujer, ya que a pesar que habían sido cuatro contra ella, había logrado matar al bastardo rubio lanza explosiones. Lamentablemente los otros dos eran diferentes, uno parecía inmortal y el otro con múltiples corazones.
Además, esa mujer.
Peligrosa.
Cae al suelo antes de lo planeado, sintiendo todo su cuerpo herido, antes que uno de ellos comience arrastrarle. Aún le queda un poco de chacra, pero, aunque quisiera no podría huir, sonríe de medio lado pidiéndole un último favor a Matatabi. Esta parece no querer ayudarle, pero antes de darse cuenta, está dentro de su paraje mental.
Su cuerpo y mente están cansados, pero al menos en su mene no se ve reflejado. Admira el lugar que parece estar en medio de una montaña, donde antes odiaba estar y ahora disfruta estar las tardes con Matatabi.
—Gomene amiga, no pude acompañarte más tiempo—admite con las manos en sus bolsillos viendo al enorme gato de fuego.
Este se acurruca a su lado.
—Podríamos pedir ayuda—dice la bestia acurrucándose a su lado, pero no siente calor ante sus llamas.
Podrían.
Pero era demasiado peligroso, ninguno de ellos a excepción de Bee han dominado por completo el modo biju, por lo cual solo serían atrapados indiscutiblemente.
Gira su rostro al gato, este parece lamentar de verdad verla en esta situación, sonríe de medio lado.
Hace algunos años ella odiaba su vida, odiaba ser tratada como un monstruo, odiaba el destino que le fue impuesto. Pero todo ha cambiado ahora, aquello que odiaba es algo que ama, lo que deseo destruir es algo que desea ahora proteger.
Recuerda vagamente a la niña de cabello azulado preguntando si todos podían ser amigos. La misma niña que era la cría de Honomi. Yugito toma un momento en el recuerdo de Honomi, quien había conocido accidentalmente en medio de una caravana de bandidos, de ella siendo mala con el dinero y debiendo a todo el mundo. La pelirroja quien solía ser muy ruidosa, se había quedado enamorada de Hinata al punto de adoptarla.
Siempre que estaba entrenando con la niña, la visitaba a Kumogakure para alabar emocionada como esta crecía rápidamente.
"Tiene talento Yugi-chan, ella es tan fuerte, será una gran ninja"
Repetía de forma ruidosa todo el tiempo, con el orgullo en sus ojos celeste claro. Yugito en realidad extraña mucho esos ojos, había sido una amiga cercana a pesar de su procedencia en Konoha y habían tenido alguna que otra aventura divertida que las dejo al borde de la muerte antes de conocer a Hinata.
La extrañaba.
Pero pronto volvería a verle.
Toco la mejilla de Matatabi, quien pareció perturbada al ver la mirada en sus ojos.
—No te preocupes compañera, sé que vas a sobrevivir y en un futuro tendrás otro jinchuriki que te reconozca como un amigo—le aseguro con ojos brillantes.
Porque, aunque ella no estuviera, estaba segura que Hinata estaría, ella la cuidaría por su persona. Le hubiera gustado poder convocar a otros para verlos por última vez, para advertirles del peligro que se viene sobre ellos, pero las estacas en su cuerpo impiden su uso correcto de chacra.
Ahora estaba aquí gracias a que Matatabi estaba en su interior.
Pedir ayuda era inútil.
—No quiero otro jinchuriki, te quiero a ti Yugito—dice Matatabi pareciendo perturbado.
"¿No podemos ser todos amigos?"
Había sido la pregunta adolorida de Hinata, que ahora entendía. Ojalá todas las naciones fueran aliadas, ojalá hubiera podido disfrutar más de sus amigos antes de morir.
Recordó con una medio sonrisa la última vez que todos los jinchurikis y biju estuvieron juntos, hace algunos meses, solamente riendo entre historias, juegos de cartas y el rap de Bee.
Ojalá hubiera visto eso una última vez.
—Es un honor para mí, decir adiós al lado de una amiga como tu Matatabi—habla con una sonrisa.
Matatabi parece que va a llorar, a pesar de ser enorme, pero en su lugar se acurruca a su lado. La abraza con fuerza sintiendo calor de su parte.
Aunque sabe que el tiempo que le queda es corto.
Le gusta pensar que será al lado de una amiga.
.
.
Kakashi quisiera estar en cualquier lado menos aquí, pero Minato parecía serio a la hora del interrogatorio a los dos recuperados. Miro de forma aburrida a Ibiki Morino que parecía fastidiado con la chica llamada Karin, decidió dejarlos para ver a la otra persona. Inoichi a diferencia de Ibiki, parecía tener una sonrisa amena mientras explicaba a Hikari sobre la técnica ninja que había utilizado con esta. La joven no parecía afectada porque alguien conociera todos sus secretos, parecía divertida mientras preguntaba cosas personales y el hombre las revelaba sin molestarse, luego la joven chillaría divertida y comenzaría de nuevo.
Un dolor de cabeza, medito para sí mismo.
La imagen de Obito sonriendo llegó a su mente, si no fuera un traidor y hubiera cambiado desde la muerte de Rin, tal vez le hubiera agradado la chica.
Miro de reojo cuando Inoichi salió de la habitación, dejando a una Hikari meditar sin parecer perturbada.
—Está limpia, Taketori Hikari vive en una aldea civil alejada de Konoha, sus padres murieron hace algunos años y su hermano mayor hace dos, ha estado luchando bastante a pesar de tener solo 22 años—musita Inoichi con pesadez—en sus recuerdos solo se ve una figura encapuchada que le ofreció el trato de enviar un paquete, estaba desesperada por el alquiler del mes que termino aceptando, no parece tener ninguna conexión peligrosa con nadie, es el civil más inocente que he visto—admitió el rubio para sí mismo sorprendido.
Bueno al menos era un punto a su favor, miro de reojo a Karin quien esta efectivamente si tenía conexiones con Kabuto y además con Orochimaru.
Pero no parecía saber nada muy importante.
Solo parecía que Kabuto estaba reuniendo algunos materiales y efectivamente estaba unido a la organización de Akatsuki de una u otra forma.
Puso unas manos en sus bolsillos.
—¿Qué haremos con ella? —pregunto Kakashi aburrido señalando a Hikari quien estaba tranquila en su silla.
Sus ojos parecían demasiado emocionados, no por peligro, si no por conocer algo nuevo, esperaba.
La mayoría de civiles no estarían felices de estar en un cuartel donde pueden ver tus recuerdos, torturarte u obligarte a muchas cosas.
No debía ser normal.
—Puedes llevarla con el Hokage, podríamos regresarla a su aldea, pero me ha caído bien…sería mejor si se queda por aquí y consigue un trabajo—dice Inoichi con una media sonrisa.
Siempre tan suave.
Asiente antes de que Inoichi caminara a la habitación, luego de un intercambio de palabras y otro juego de palabras que solamente comprende la chica y este por leerle la mente, es liberada para seguirlo. A diferencia de Inoichi la joven se mantiene el silencio lo que resta del viaje, cosa que agradece, la chica parece muy curiosa por la aldea, pero no pregunta nada cuando llegan a la oficina del Hokage.
Minato parece haber estado en una junta con Tsunade, quienes miran sorprendidos cuando entran.
—El tipo que tiene el rostro tallado en la montaña—saluda Hikari sin maldad aparente al ver a Minato.
Este sonríe apenado, al tiempo que Tsunade tiene una sonrisa burlona en su rostro.
La ignora para dar su informe, bueno, ya había dado el informe de la misión, pero ahora comenta sobre que la chica a su lado está limpia, muy a diferencia de Karin que debe estar en reclusión por el momento.
—Es un placer conocerte Taketori-san, como Hokage me preocupo por cada persona de mi aldea, estaré feliz de darte la bienvenida si es tu intensión, si no puedo coordinar para que seas regresada a tu hogar—habla Minato con una sonrisa cordial.
De reojo mira a la joven que parece algo pensativa, antes de rascarse la mejilla apenada.
—No tengo nada por lo que volver, me encantaría quedarme y conseguir un trabajo, prometo ser un buen civil y ayudar en todo lo que pueda—habla con decisión causando que Minato asienta.
Entonces Tsunade pestañea recordando algo.
—Vivo con mi alumna, hace poco se pasó una amiga de esta, pero estoy segura que al final del pasillo hay un apartamento vacío, el precio es barato—musita Tsunade con una sonrisa leve.
Hikari gira a verla con estrellas en los ojos, asintiendo frenéticamente mientras da las gracias una y otra vez.
—También estamos faltos de manos en el hospital, no pareces médica, pero podrías ayudarnos en labores administrativas o como secretaria—comenta Tsunade viendo a Minato, quien asiente para aceptar su decisión.
Kakashi siente una gota de sudor correr por su nuca cuando Hikari cae de rodillas.
—¡Gracias kami-sama! —dice con ambas manos juntas como si orara algún dios.
Otra loca a la aldea.
Piensa para sí mismo.
.
.
Hinata siente curiosidad en cómo ha terminado en medio de un restaurante de carne, en lugar de estar en su casa pudriéndose en depresión después de su batalla con Raiden. Aún tiene abierta la herida en su costado, pero Kurama rápidamente ha estado trabajando en ella. Lo único que recuerda es a Megumi saliendo, literalmente de la nada, arrastrándolos a todos a un lugar de carne, sin cambiarse o bañarse. Con Megumi había aparecido Shun y Rigel, quienes parecían también traídos por la fuerza.
—Es una fiesta de celebración, somos los mejores nueve de nuestra generación, debemos celebras más seguido—dice Megumi con ojos brillantes.
Loca.
Hinata mira a otro lado cuando ve a Natsu a punto de matarla, ya que debe tener sueño, Yuki también parece desgastada como Ana, Aki por otro lado prefiere dejarla de lado mientras mete carne a su boca.
Sabiamente al saber que no logrará nada, decide meter la carne a su boca también, al menos tendrá comida.
Tsunade probablemente no tendrá nada, como de costumbre.
—Estoy llena de sangre, sudor y tierra, no quiero estar aquí—masculla Natsu con voz de monstruo mientras aprieta las mejillas de Megumi.
Esta chilla cómicamente.
—Tal vez debería hacer un dibujo ya que es una rara ocasión—musita Yuki de forma pensativa sacando su libro de dibujos.
Rigel solamente sonríe amablemente antes de meter un poco de carne a su boca. Ana parece bufar fastidiada mientras recuesta su cuerpo al hombro de Shun quien también ha optado por comenzar a comer.
Durante un segundo Hinata piensa en los jinchuriki, como siempre se reúnen para hacer cosas como estas, después de lo pasado con Gaara pensó que la sensación desaparecería. Pero a pesar de todo, aquí estaba con más de sus amigos, riendo con cada uno de ellos.
En un principio Hinata no había tenido más amigos que Kurama.
Pero ahora incluso sus compañeros de generación, parecían estar ahí para ella con una sonrisa.
—Hinata-chan sálvame—dice Megumi saltando para esconderse detrás de ella.
No funciona.
Por algún motivo Natsu comienza a estirar las mejillas de ambas, esto suelta un coro de risas a su alrededor. Se deja hacer mientras los demás ríen.
Durante un segundo casi puede ver a Raiden sentado entre ellos, en lo que pudo haber sido si se hubiera quedado. Este estaría probablemente defendiéndola de Natsu, no tendría esa horrible capucha con nubes rojas, en su lugar estaría con un atuendo más informal. Casi podía verlo sonriendo a su lado y torpemente, tal vez ella estaría actuando como Ana hace con Shun.
Pero ese espejismo se desvanece.
Su sonrisa decae un poco, pero solo un instante antes de volver a sonreír.
—No deberías molestar a Hinata—dice una voz detrás de ellos que la sorprende y saca de su ensoñación.
Megumi gira el rostro al mismo tiempo que Natsu, ella en cambio se siente algo sorprendida y su rostro gira lentamente.
Naruto parece preocupado al lado de ellos, a su lado estaban Sakura y Sasuke que parecen confusos ante tantas personas juntas. Detrás de ellos también puede ver como se encuentra el chico que era familiar de Shun y que los había acompañado en algunas misiones, Shikamaru junto a otro chico llamado Chouji.
Parece que no fueron los únicos en pensar a salir a comer en grupo.
—Naruto eres un mocoso, yo molesto a Hinata cuando quiero—indico Natsu antes de atraerle en un abrazo posesivo.
Noto como el rostro de Naruto se formaba una mueca.
—Tengo hambre—dice Hinata ignorando la competencia de miradas entre Natsu y Naruto.
Yuki quien estaba a su otro lado, le da un pedazo de carne a la boca que acepta resignada, ya está acostumbrada a las peleas entre Natsu y Naruto de hace años, por lo cual prefiere ignorarlos, aunque este literalmente atrapada en los brazos de uno de estos.
—Es tu compañera de equipo—
—Me corto una pierna si tú no has molestado a Sakura y Sasuke antes—
Naruto parece verse acorralado viendo de reojo a sus compañeros, que le lanzan miradas molestas que lo hacen reír divertido, aunque si era sincera, sonaba más nervioso que otra cosa.
—Además esta es una cena para compañeros de generación, así que chu—dice Natsu espantándolos con la mano, dándole chance para escapar de sus brazos y seguir comiendo.
El joven rubio pareció tener una vena hinchada en su frente, listo para entrar a la batalla, pero para su suerte tanto Sasuke como Sakura lograron detenerlo a tiempo.
Natsu le saco la lengua en señal de haber ganado.
—Shikamaru—llamo de pronto Shun atrayendo la atención de los demás, en especial de su primo—creo que tu padre te estaba buscando, algo sobre asignarte a una nueva misión o algo así—añadió comiendo un poco de carne.
Shikamaru pareció pensativo, pero asintió antes de darle las gracias, diciendo que se iba a retirar.
¿Qué clase de misión seria?
Metido dentro de sus pensamientos, mientras tragaba un poco de carne de pronto sintió algo extraño en su nuca. No fue igual a sus dolores de cabeza, fue un frio que se esparció por todo su cuerpo haciendo que soltara los palillos de dientes. Por suerte estaba sentada en el suelo con sus amigos, ya que eso no le provoco caerse por no sentir sus piernas y sujetar su pecho con fuerza.
Escucho su nombre, pero fue Sakura quien aparto a los que parecían abalanzarse sobre ella, luciendo con su rostro de médico.
No entendía que pasaba.
¿Qué paso?
¿Qué falta?
¿Qué está pasando?
Entonces a su mente llego una imagen, casi como si fuera insertada a la fuerza a su cerebro. Una imagen de Yugito sonriéndole con ternura, al tiempo que su cuerpo parecía desaparecer con el viento, como un fuego que se acaba de apagar.
Soltó un jadeo al sentir que el aire no iba a sus pulmones.
—Hinata tienes que respirar, estas entrando en un ataque de pánico—escucha decir a Sakura sobre otras voces.
Pero la ignora.
.
No importa que está rodeada de personas, rápidamente entra a su estado mental y con todas sus fuerzas llama a los demás jinchurikis. Inmediatamente aparecen Bee y Utakata luciendo confundidos, rápidamente Fu, Roshi y Kurotsuchi también aparecen con rostros preocupados.
Pero Yugito no aparece.
Aprieta los puños con fuerza.
—Sentimos lo mismo, solo sentí una imagen de Yugito, pero no entiendo que paso—hablo Roshi luciendo preocupado.
Ella gira a ver preocupada a Bee, quien parece estar más pálido aun con su color de piel.
—Estaba de misión—admite este con pesar.
No.
Sus ojos se abren con incredulidad, sabe que puede haber muchas opciones, miles de respuestas que no tengan que ser tan malas como las que piensa. No ha pasado ni un mes desde lo sucedido con Gaara, no piensa que el grupo se mueva tan rápido cuando han estado ocultos por años.
Al menos, piensa amargamente, al menos que tengan todo listo y solo le falten las bestias.
Tal vez Yugito está bien.
Tal vez no ha pasado nada malo.
Tal vez solo no respondió al llamado esta vez.
Pero algo dentro de ella grita, que está pasando algo malo y que ella sabe que es.
—El chacra de Matatabi fue sellado, no puedo sentirlo—dice la voz contundente de Kurama, que le hace abrir los ojos con pánico a su amigo.
Las otras bestias también parecen presentir que ha pasado.
Jadea.
Con una mano en su cabeza, quiere arrancarla por haber perdido a Yugito y Matatabi, a tan poco tiempo de lo sucedido con Gaara y Shukaku. Tiene que reaccionar, pero siente que el pánico inunda todo su ser.
¿Están acabados?
¿Eso es todo?
Se niega a creer que eso pasara, pero han perdido a dos amigos importantes en poco tiempo y ahora deben buscar nuevas ideas. Nota como todos parecen verla de forma preocupada, pero nadie comenta nada, aunque es normal que el pensamiento este en el aire.
Aprieta los puños.
—No sabemos qué ha pasado, hasta que no confirmen nada no sabremos que paso—dice, aunque todos piensan lo mismo—por ahora el plan es el mismo, no deben salir de sus aldeas y comenten con sus jefes que algo malo sucede, aunque deban limitar la información, si los Akatsuki reúnen más de nosotros todos estaremos en peligro—habla con preocupación, pero firmeza.
No puede desmoronarse.
La imagen de Yugito taladra su mente, pero se niega a caer por vencida, Gaara lo había logrado, recuperarían a Shukaku.
Debe ser optimista.
Siente el dolor en su pecho, la soledad y el vacío que parece dejar la despedida de Yugito.
—Utakata intenta estar con Fu todo lo posible, Roshi no te alejes de Kurotsuchi, si algo le paso a Yugito…es una posibilidad que vayan por cantidad de colas y eres el siguiente que conocemos, ten cuidado—pide al señor mayor con suplica en sus ojos.
Este asiente con una media sonrisa.
Intercambia una rápida mirada con Bee quien asiente.
—Debemos apresurar tu entrenamiento cuanto antes—admite el poseedor de la bestia de ocho colas con dolor en su mirada.
Era un amigo cercano de Yugito que compartían aldea.
—Debo informar a mi líder sobre que algo está mal, apenas sientan que están en peligro no importa como soliciten ayuda, iremos lo más pronto posible—habla Hinata antes de desaparecer del lugar.
.
Recobra la conciencia atrayendo la atención de todos, una parte de ella lamenta de verdad arruinar la noche, pero salta sobre las personas a su alrededor y corre fuera del restaurante sin ponerse los zapatos. Salta ágilmente por los tejados, imbuida del chacra de Kurama que le da una velocidad alarmante que no está acostumbrada a usar, pero funciona para aparecer frente a la oficina de Minato y abrir la puerta de golpe. Minato quien parecía haber estado hablando con Ibiki, un hombre que suele haberla interrogada de niña, parece sorprendido de verle ahí.
Ella se apresura adentrarse, probablemente viéndose como un loco, con sus ropas de misión, descalza y con el cabello desordenado por la carrera.
El rostro de Minato se afila, pidiéndole amablemente a Ibiki que se retire, quien lo hace con una ceja arriba ante la situación.
—¿Hinata? —llama el hombre más fuerte de la aldea, ella aprieta los puños.
Se siente tan indefensa en ese momento, pero toma aire para hablar.
—Hokage-sama debo reportar sobre la posibilidad que Akatsuki haya capturado al dos colas y su jinchuriki—dice con voz frustrada ante la situación.
Los ojos del jefe de la aldea parecen incrédulos unos segundos, antes que su rostro se convierta en una máscara de seriedad.
—Entiendo—dice con voz dura.
Deben actuar pronto.
.
.
Jiraiya no está seguro si debería compartir esta información con Tsunade, claramente ya la compartió con Minato, pero esta parece pensativa con un vaso de sake. Siempre había sido su debilidad, esa mujer que siempre parecía amar a otros más que a ella misma, era lo único que le quedaba de unos tiempos más felices. Medita levemente, que a pesar que Minato hace un trabajo impresionante, ver a Tsunade como Hokage con su árbol familiares, es algo que pensó cuando el viejo una vez indico divertido si él no quería seguir con su legado. Sarutobi solamente bromeaba con él, pero se había negado alarmado
¿Él Hokage?
Una completa tontería.
Tsunade por otro lado, lo traía en la sangre, o al menos pensaba que su gentileza la ayudaría a ser una buena mujer Hokage.
Por mucho que esa idea revolviera la tumba de Orochimaru.
—Entonces Amegakure—musito la mujer para sí misma con diversión.
Jiraiya le lanzo una mirada para que se callara, incluso en un bar como este en Konoha, hablar sobre cosas secretas debe tener cuidado.
Sobre todo, estas.
—Tengo algunos informantes, es probable que encontré una cabecilla ahí—admite Jiraiya sin preocuparse.
Puede que fuera una misión suicida, puede que Minato no pareciera acordar con la idea de que fuera solo. Seria estúpidamente peligroso, pero no quería que alguien fuera con él, sería demasiado peligroso en realidad.
—Estoy dentro—dice Tsunade luego de tomarse el trago sin parpadear.
Jiraiya suspiro aburrido.
Esto era lo que no quería que pasara.
Le lanzo una mirada de mala muerte, pero ella no parecía verlo mientras pedía otro trago.
—Tsunade no hay nada más que me gustaría que volver a los viejos tiempos, pero no debes venir, eres la directora del hospital, Konoha ocupa a su mejor ninja médico para lo que viene—le señalo con seriedad, pero la mujer parecía feliz ante el siguiente trago en su mano.
Sus mejillas estaban rojas, pero aún faltaba mucho para emborracharla, supuso que esto no lo olvidaría, por mucho que le gustara pensarlo.
—Hay buenos ninjas médicos Jiraiya, tampoco es como si fuera Hokage o algo—musita esta divertida y el frunce el ceño—será como en los viejos tiempos—dice Tsunade con una sonrisa que le recuerda mucho a una versión joven de ella.
Antes de las guerras.
Antes de las muertes.
Antes del dolor.
Jiraiya musita por bajo enojado, porque sabe que, aunque no quiere llevarla, siempre es una buena opción tener a Tsunade cerca. Ambos habían hecho equipo miles de veces, es un ninja de nivel alto y su espalda estaría segura con esta a su lado.
—Igual estoy esperando un informante, también estoy investigando a esa niña Karin, no nos iremos en el próximo mes o dos—hablo por bajo aceptándola como compañera nuevamente.
Tsunade se rio palmeando con demasiada fuerza su espalda.
—No te vayas sin mi bastardo—gruñe furiosa antes de ponerse de pie—ahora sigue la fiesta en Ichiraku—añade demasiado borracha ahora arrastrándolo por el cuello.
Jiraiya se deja hacer.
Esa mujer seria su perdición algún día.
.
.
Danzo admira a la mujer frente a él y sabe que algo malo va a pasar, si algo ha aprendido con los años es a tener cuidado con sus enemigos y frente a él puede que tenga a su mayor enemigo. Misaki en cambio sonreía amablemente con Tobi a su lado, este hombre enmascarado saltando de arriba abajo, contándole todo lo que deberían hacer para la siguiente parte del plan. Pero no dejaba de estar alerta, Tobi sin duda era una entidad que no podría importarle menos, pero Misaki era otro nivel.
Esa mujer era peligrosa.
Y lo odiaba con todo su corazón.
Desde que conoció a Hinata siempre supo el potencial de la niña, añoraba tenerla bajo su comando, pero aun no era el momento. Tenía muchos peones que mantenían atadas las manos de la niña como nadie más pudo hacer. Pero era diferente con Misaki, no tenía control sobre ella y su Sharingan parece haberse superado desde la última vez que hablo con esta.
¿Cómo lo logro?
Quiere preguntar, pero no lo hace.
—Entonces este es el plan de Tobi, ocupamos deshacernos del cuarto para poder continuar tranquilamente—habla Tobi infantilmente.
En realidad, no es un mal plan, hace tiempo que Minato solo parece convertirse en una molestia tras otra, por lo cual eliminarlo podría traer paz a la aldea. Ese hombre había querido mantener buenas conexiones con los Uchiha, pero ellos son traicioneros y no merecen compasión, por eso termina aliado a Tobi para destruirlos hace tantos años.
Lástima que no fueron todos, pero ya se encargaría de suprimirlos si intentaban algo.
Esa masacre fue provechosa, la mayoría de ojos en su brazo pueden dar fe de eso.
—Esto sería beneficioso para ambos—señala Danzo con calma.
Con Minato fuera del camino, al igual que la mayoría de ancianos, seria obvio que con un poco de presión él podría convertirse en la quinta cara que maneje la aldea.
Tobi asiente emocionado.
Danzo intercambia una mirada con Misaki que parece burlona.
Apenas tenga el cargo como Hokage, esa mujer seria la siguiente en morir, solo ocupaba un poco de ayuda y con todos sus peones, era solo cuestión de tiempo.
Él le sonrió de regreso.
La lucha apenas estaba iniciando.
Continuara…
Han pasado muchas cosas en este capítulo, que ni sé por dónde empezar. Para los que siguen otras de mis historias, espero noten el guiño que hice a Hikari quien es una oc de mi creación que ha aparecido en otros one-shot cortos de hace unos días. Me ha gustado tanto que ha vuelto aparecer para quedarse, pero eso ya lo había explicado.
Hinata ha luchado con Raiden, madre mía la que se ha liado. Algunos ya sabrán para donde van sus poderes, pero aún falta para llegar a ese punto.
Lo que se viene va ser brutal, así que espero esperen con ansias el siguiente capitulo.
Por si no lo sé en mi perfil tengo un enlace de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series ... etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
