Capítulo 31: Victoria y derrota.
Gaara no está seguro del todo porque no se ha ido de Konoha, los primeros días se ha quedado para hablar con Minato sobre la situación de las bestias, lo que logran llegar a la conclusión, que ocupan hablar de inmediato con los otros kages. Pero no pueden llegar como una alianza, tienen que hacerlo de forma más sutil, pero efectivamente es necesario la ayuda de las otras naciones para proteger a sus bestias. También hay rumores de una nueva Mizukage, por lo cual esperan que de esa forma puedan tener más oportunidades que en el pasado.
Temari quien se queda con él, parece molesta con el pasar de los días, así que supone que pronto tendrán que regresar a su hogar.
Había estado quedándose en el departamento de Hinata, quien, aunque tiene un extraño humor ausente, lo trata con el mismo cariño de siempre. Abrazándolo como una hermana mayor cariñosa, haciendo comida para Temari y él, quienes no se quejan del tamaño de su departamento, aunque ella siempre parece disculparse apenada por eso.
Aunque no es un jinchuriki, ella logra llevarlo al espacio mental donde están los demás. Todos parecen aliviados de verlo con vida, incluso Fu se abraza a él por una media hora. Las conversaciones pronto se vuelven serias, comentándole a Roshi la posibilidad de que sea el próximo objetivo, diciéndole que hable con su kage para mantenerlo lo más seguro posible. Hinata parece extrañamente tensa, al igual que su persona, la línea de acontecimientos que sigue es peligrosa.
El enemigo tiene 3 bestias, una tercera parte de ellas.
A una velocidad alarmante.
No han pasado ni dos meses de eso.
—Ohayo Kazekage-sama—dice una voz que lo saca de sus pensamientos.
Se siente algo aturdido de llegar al hospital solo, Hinata ha salido de misión con su sensei Kakashi y el equipo de Shikamaru. El chico que parece algo serio, pero que su hermana suele hablar de él, lo que hace que Kankuro y él suspiren aburridos.
Cosas de chicas.
Como decía, era la primera vez que va al hospital solo, pero dado que se ira en algunas horas, quiere despedirse de esa chica. Rigel, la chica que es compañera de generación de Hinata, había mostrado ser bastante amable y tranquila, también demostró ser un ninja a tener en cuenta al enfrentarse cara a cara con el enemigo. Si bien él no salió gravemente herido, fue cuando fue atacado por la Uchiha desterrada como por la mujer de papeles, que supo que pudo haber muerto al traspasar su barrera.
Pero de alguna forma los cristales de la chica lograron ahuyentarlas el tiempo suficiente, pero en medio de la lucha se lanzó a protegerlo cuando una gran ola de papeles explosivos, iban en su dirección. Aunque no fue tan rápida, la pérdida parcial de su pierna bajo la rodilla era prueba de eso.
Cuando lograron darse cuenta de que pasaba, el enemigo junto la tortuga gigante habían desaparecido. Entonces comenzaron a jugar contra el tiempo, Yuki a pesar de sus propias heridas logro detener la hemorragia y congelar parte de la herida para que dejara de sangrar. Al menos el tiempo suficiente para regresar a Konoha.
—Buenos días—saludo de regreso a la mujer llamada Hikari.
El primer día cuando llegaron, se toparon a Kakashi en el hospital hablando con la mujer. Con cabello castaño y grandes ojos azules, la mujer que era nueva en la aldea, los trato con gran amabilidad, aunque al principio no parecía creer que era el Kazekage por ser tan joven, luego se disculpó por ser tan informal.
Esta parecía comprender por quien venía, entonces le deseo un buen día, diciendo que Rigel estaba despierta. Asintió antes de caminar a la habitación con calma, no era la primera vez que estaba despierta, esta incluso se mostró sorprendida cuando apareció en la habitación.
Él se había disculpado.
Ella sonrió diciendo que no importaba, que su vida era mil veces más importante que la de ella.
Quiso rebatir eso, no sentía que su vida fuera más importante que la de nadie, pero la chica le había visto con ojos decisivos comentando que, en su aldea, era mucho más importante que ella. Se sintió frustrado con esta, se sintió frustrado con su posición actual. Porque efectivamente su aldea preferiría mil veces verlo a él a salvo que a un ninja de rango normal de otra aldea.
Fue frustrante.
Cuando entro a la habitación se sorprendió de ver a la chica con ropas un poco más comunes, que ya no eran una bata. Esta tenía su pierna, bueno, la pierna que le faltaba parte de su pie vendado, haciendo malabares para caminar con unas muletas. Pareció casi caerse, por lo que envió una oleada de arena que la estabilizo, esta giro con un rostro nervioso y le agradeció por eso.
—Para ser un ninja soy muy torpe con las muletas—hablo esta con pena rascando su mejilla.
Probablemente jamás había tenido una herida de esa forma, miro la herida con culpa, pero al recordar que esta le indico que no era necesario, se calmó frente a ella. Aun se sentía culpable por la situación, pero no quería incomodarla más de lo que ya probablemente estaba.
Ojalá pudiera hacer algo para ayudarle.
Se sentía algo inútil.
—Tsunade me comento algo sobre un tratamiento experimental, que me daría una "nueva pierna" pero es tan experimental que probablemente ocupe un tiempo para que funcione, por el momento la idea de una prótesis es interesante, aunque para seguir siendo ninja deberé entrenar duramente—comento esta de forma algo frustrante.
Al inicio ambos habían estado incomodos de hablar con el otro, pero con el paso de estos días, donde la chica no recibía tantas visitas porque todo era un caos por el funeral y las misiones, ambos comenzaron a charlar. Si Gaara era sincero, más que conversaciones de ambos sentidos, eran unilaterales de la chica, pero esta no parecía incomodarle.
Se sorprendió por sus palabras.
—Seguirás siendo ninja—musito algo confundido, pero con seriedad al entender de que hablaba ella.
Rigel giro a verle con una sonrisa suave en sus labios, calmada y algo débil comparada a otras sonrisas que ha visto. Pero no parecía arrepentida de sus acciones, aunque tendría todo el sentido si quisiera otro método de vida, no parecía querer tomar esa dirección.
—Toda mi vida siempre he entrenado para ser un ninja, incluso cuando no quise, ahora solamente se siente como algo que debería hacer. Todos mis amigos son ninjas, no puedo quedarme atrás con todo lo que he avanzado…además siento que pronto se vendrán más luchas importantes—musita esto último en forma pensativa.
El recuerdo de Akatsuki lo hace suspirar.
Su instinto no era malo.
—Volveré esta tarde a mi aldea, vine a despedirme—habla con calma, sin querer darle vueltas al asunto.
Rigel parece pestañear un momento confundida, antes de asentir y sonreír.
—Entiendo, eres un chico ocupado después de todo—dice con una sonrisa algo divertida, que hace que el permanezca en silencio sin saber que más debería decir—agradezco mucho que vinieras a visitarme, incluso si es por el sentimiento de culpa—mierda lo había atrapado con ese comentario—solo quiero que sepas que no me arrepiento, incluso aunque hubiera perdido mis dos piernas o mi vida, no me hubiera arrepentido, porque sé que eres importante en este mundo Gaara-sama—dice con una mirada suave.
Él alza la vista algo impresionado.
¿Muerte?
Su rostro parece haberse vuelto pálido y preocupado, porque la chica sonríe un poco divertida de su reacción, aunque él no le ve nada divertido a la situación.
—Soy un ninja normal, tal vez supero un poco a otros, pero en mi generación hay monstruos como Aki o Hinata, yo me siento como un peón, cuya vida sin duda es intercambiable por otras piezas más importantes. Para que te convirtieras en Kazekage tan joven, siento que tienes un gran futuro y no me sentiría mal por dar la vida para alguien que puede ayudar a otras vidas, confuso, pero te aseguro que lo digo con buena intención—admite Rigel algo nerviosa.
Gaara medita en sus palabras un poco, antes de desviar la mirada algo incómodo por su devoción. De alguna forma la entiende, es como con Hinata, una persona tan brillante que sin duda a él no le importaría morir por su hermana mayor. Siente que esta tiene un gran futuro por delante, que, si ambos estuvieran en alguna posición de vida o muerte, él haría todo lo posible por protegerla.
Como ella hizo con él.
Claro que eso era por la relación que ambos tenían, no quería la muerte de esta chica frente a él en su conciencia. La vio detenidamente sin saber bien su pasado, todos tienen un pasado, algunos traumáticos y otros no tanto. Rigel parece una chica bastante tranquila y con mirada algo madura. Tal vez ha vivido más de lo que sus sonrisas demuestran.
Se siente incómodo, pero se debe a que él no es bueno con relaciones interpersonales.
—Soy el líder de una aldea, no me gusta que la gente muera por mí, yo lucho a su lado y protegerlos es mi misión—dice con calma haciendo que Rigel ladee la cabeza—mi vida no es mejor que la tuya ni más valiosa, lo que sucedió sin duda fue un trágico accidente, pero no dejaría que murieras frente a mí, ambos lucharíamos juntos, así que quítate esa idea de mártir y no mueras en batalla—comenta sin importarle que no sea su ninja para ordenar.
No quiere que ella muera.
Punto.
Rigel parece confundida, antes de que su rostro deje de ser tan solemne para sonreír divertida a su lado.
—Para ser menor que yo, sin duda no tienes respeto a los mayores Gaara-sama—
—No te dejare morir—
—Hai hai—
Ambos se ven a los ojos, esta sonríe divertida, por algún motivo Gaara se siente incómodo y gira el rostro algo avergonzado, algo poco común en su persona.
No hablan mucho después de eso.
Pero Gaara le dice que tiene una deuda con ella, mientras que Rigel le promete que cuando se recuperen ira a Sunagakure para cobrar esa deuda.
Gaara a pesar de todo, piensa que no sería del todo malo tenerla cerca en la aldea.
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Aki camina por el hospital algo pensativo, antes de ver como el Kazekage sale de la habitación de su compañera, rueda los ojos con pereza, había notado que Rigel tiene esa extraña obsesión por los pelirrojos y de actitud seria. Detrás de él Yuki camina casi saltando con su cabello ahora corto por los hombros, debido a su última misión, también la chica parece vendada por todo su cuerpo, pero, aunque debería estar descansando, parece interesada en ir a ver a Rigel.
Al entrar ambos notan a la chica con un cuaderno de dibujo, que baja antes de verlos con una sonrisa.
—Rigel—solloza Yuki antes de correr para abrazarla como siempre, haciendo que el suspire antes de caminar para tomar asiento en una de las sillas algo aburrido.
Hace una mueca al ver la pierna que le falta a su compañera, sin duda ahora no podrá ir a misiones en un buen tiempo.
Ve como Rigel comparte un dibujo del Kazekage, haciendo a Yuki reír divertida sobre lo bien que había dibujado al joven. El por otro lado solo cruza sus brazos frente a su pecho, ha estado visitando a Rigel porque a pesar de todo, es su compañera y amiga, por mucho que le cueste admitirlo, desde los doce años están en el mismo equipo, incluso cuando el ascendió, siempre prefería hacer misiones con Rigel y Megumi.
Pero ahora.
Suspiro, no era tiempo de pensar en eso.
—No hagas esa cara Aki-kun, pronto volveré a entrenar con ustedes—hablo Rigel con confianza haciéndolo sonreír levemente.
Eso esperaba.
Miro a la ventana recordando que esa mañana había visto a Hinata salir de misión con el primo de Shun, su rostro no era sonriente y parecía más bien el de un cazador que sabe dónde está su presa. Sin duda esa idiota se metería en alguna pelea estúpida, pero cuando estaba por ir detrás de ella ignorando que no era su misión, para su sorpresa Natsu se había puesto frente a él para detenerlo.
Natsu no lo quería cerca de Hinata, pero ese día había meditado sobre que era algo que tenía que hacer Hinata y no deberían interferir.
Quiso replicar, pero era la primera vez en años que Natsu no lo miraba con odio, parecía incluso resignada sobre la situación.
Fastidioso.
De pronto un cuaderno de dibujo apareció frente a él, pestañeo al verse a sí mismo con una mirada, verdaderamente patética en su rostro. Aparto el cuaderno para ver furioso a Yuki, quien tenía una leve sonrisa en su rostro y un brillo de malicia en este.
—Lo titule "la mirada de Aki cuando piensa en Hinata"—hablo esta con voz algo divertida.
Su expresión paso a ser una peor, casi queriendo matarla cuando Rigel reía como maniaca, al tiempo que comentaba que tenía muchos dibujos de Aki con esa expresión. Ambas comenzaron a burlarse sobre que desde que fueron aquella misión donde terminaron siendo transportados a otra ciudad, él había estado actuando de esa forma tan extraña.
Quiso gruñirles, pero ambas le dieron miradas maliciosas, además estaban heridas.
No era un maldito.
Mascullo groserías para sí mismo mientras observaba detenidamente a ambas reír, lo cual era lo mejor. El primer día ambas habían estado bastante deprimidas, incluso cuando todos se fueron, Rigel comenzó a sollozar en su habitación por la pérdida de su pierna, sin querer que nadie más la escuchara. De alguna manera tanto Yuki como él, habían terminado escuchándola detrás de la puerta.
Esperaba Megumi se recuperará pronto, había estado inconsciente los últimos días, ella sin duda podría animarlos a todos.
—Bueno Aki no es diferente a los demás chicos, estoy seguro que incluso Shun paso una etapa enamorado de Hinata-chan, pero es que ella es tan linda, solo que Shun ahora tiene a Ana-chan—hablo Yuki con una sonrisa en su rostro, mientras Rigel asentía fervientemente.
Aki bufo.
No estaba enamorado de Hinata, por él podría salir con cualquier chica que quisiera, solo que la de ojos claros, le parecía interesante. Aunque si era sincero no pensaba salir con ella, por mucho que le gustara, el recuerdo de la forma en que Raiden y ella estuvieron conectados, era un fastidio. No tenía ganas de lidiar con las posibles repercusiones que podría tener eso a una relación.
Hinata había amado a Raiden, al tiempo que este también lo hizo con ella.
No gracias.
Además, Natsu claramente no lo quería como pareja de su amiga, y por mucho que pudiera gustarle alguna chica, su hermana siempre estaría primero.
Por muy estúpido que eso sonara, ya que ella lo odiaba.
Si llegaba a salir con Hinata y algo no funcionaba, estaba 100% seguro que nunca se lo perdonaría.
Gruño cuando a pesar de sus pensamientos, la imagen de la chica sonrojada bajo él luego de aquel beso en la tierra de Kumogakure, comenzó a volver a su mente. Mierda, tal vez si volvió a besarla todo quedaría en el olvido o podrá ponerse peor.
—Aki-kun se sonrojo pensando en Hinata, kawai—dice Yuki pinchando su mejilla para su fastidio.
Bufo apartando la mano de su rostro, pero esta volvió a imitarlo solo para fastidiarlo.
Rodo los ojos.
Casi extrañaba cuando todos en el salón le tenían respeto, pero conforme crecían, todos parecían ser más molestos. Yuki en realidad los primeros años trataba a todos con seriedad y era alejada con todos, pero conforme los años han pasado, siempre se muestra abierta con todos y es demasiado sonriente, sobre todo con Hinata y Rigel.
La chica de cabellera corta castaña como sus ojos oscuros, tenía una apariencia algo Loli. Era de menor estatura que todos, también era bastante plana y sin curvas, casi pareciendo una mocosa de catorce años, cuando en realidad tenía 20 como todos los de su generación. Tal vez era su apariencia lo que hizo que todos la aceptaran fácilmente con el tiempo y aceptaran su actitud algo infantil.
Aun así, Aki solo siguió apartando sus manos de su cara.
Estaba comenzando a ponerse fastidiado.
Rigel rio.
Yuki soltó una carcajada.
Él rio levemente.
Sin duda estaba loco por considerarlos sus amigos, pero prefería mil veces esa actitud relajada a su lado, que cuando a los doce años lo dejaban algo de lado. siempre pensando que era mejor que los demás, lo había alejado de grandes amigos que tenía ahora.
Miro por la ventana con pena, Raiden sin duda se estaba perdiendo de esto.
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Nadie le hablo a Hinata cuando la misión empezó, aparte de Shikamaru en realidad no le importaba tener algún contacto con los demás, ya que sabía cuál era el plan. Se sorprende cuando al interceptar a los dos miembros de Akatsuki, estos habían parecido ir tras de ella, lo cual en realidad acelero mucho sus planes. También medita sobre la veracidad de ir por las bestias con cola según su número, ya que faltaría mucho para que ella fuera su objetivo claro. No es como si ahora le importará, en realidad, estaba que no dejaba de sonreír con cierto grado de maldad al ver ambos hombres frente a ella.
Después de tanto tiempo.
Por fin vengaría a Honomi.
Rápidamente Shikamaru logro atraer a Hidan, el cual sin duda ella quería destrozar, pero que se conformaría con matar solamente a Kakuzu. Shikamaru le había comentado su plan, lo cual ella sabía que lograría (si era tan inteligente como Shun o incluso más, no fallaría), había prometido que tanto ella como su descendencia, también cuidarían sobre la futura tumba de Hidan.
No pensaba que tuviera descendientes, pero se entendía que ella también formaría parte de esto.
Si bien Kakashi, Ino y Chouji hicieron parte de la lucha inicial contra Kakuzu, apenas Kakashi lo apuñalo con su ataque de relámpagos, fue cuando ella por fin se unió empujando lejos a Kakashi para esquivar el ataque del Akatsuki.
No estaba muerto, por supuesto, ella jamás dejaría que Kakashi matara a Kakuzu.
Vio como Ino acercarse a Kakashi, ambos sorprendidos de ver la verdadera forma de ese ser, pero ella no pudo más que sonreír divertida y atraer la atención preocupada del resto de su equipo. Había logrado mantenerse serena frente a los demás, para convencerlos de que los dejara acompañarlos.
Pero internamente, era tan diferente.
—Supongo que te has preparado, o esta batalla seria aburrida—comento Kakuzu con cierto grado de diversión.
Su sonrisa se ensancho de manera peligrosa, al tiempo que cinco colas salían sin piedad de su espalda sacando gemidos de los demás. No es como si le importara cuando se abalanzo como una bestia, destruyendo con su velocidad uno de los corazones de Kakuzu de inmediato.
Este mostro un rostro incrédulo, al tiempo que ella apretaba entre sus manos lo que quedaba de su corazón, casi disfrutando del momento.
A quien quería engañar
Estaba disfrutando todo cuando su cuerpo termino de rodearse del manto rojizo. Todo a su alrededor pareció cobrar más sentido, todo parecía iluminarse incluso más cuando su byakugan se activó en esa fase, sintiendo todo su interior retorcerse de placer.
¿Puedes ver esto Honomi-sensei?
Pensó con cierto grado de ternura, antes de abalanzarse como una bestia y destruir con sus cadenas de chacra otro corazón. Todo quedo en silencio cuando los hilos la cubrieron, solo para derretirse ante el calor que su cuerpo estaba desbordando, probablemente terminaría con grandes quemaduras, pero su rostro parecía estar al borde de la locura cuando al alzar su mano, una mini bomba biju apareció y fue lanzada sin piedad.
La bola de chacra que parecía girar en agua impacto al tercero y cuarto corazón con tal facilidad, que todo su interior tembló de pura excitación.
No lo había matado por dicha.
Pensó cuando se abalanzo sobre Kakuzu, quien al igual que el resto, no comprendía como la batalla había terminado tan rápido. Ella tampoco estaba segura, sus ojos dolían, pero todo su interior parecía excitado a tal punto, que el chacra no dejaba de bombear.
Sus cadenas de chacra salieron de su espalda, apuñalando una y otra vez a Kakuzu, quien parecía sin aire. Una risita algo maniaca salió de sus labios, al tiempo que comenzó a usar las garras de su cuerpo rodeado de chacra para desmembrar los brazos de Kakuzu, quemando los hilos para que nunca más volvieran a su posición.
¿Este inútil había matado a Honomi?
Casi quería reír de la ironía.
Pero no lo mataría, aprovecharía que era inmortal, aprovecharía que podría torturarlo cuanto quisiera, lo haría sufrir por días, no, por semanas, destruiría cada una de sus células hasta estar satisfecha.
Una mano detuvo su muñeca, cuando estaba por apuñalar el ultimo corazón que le debía quedar en su interior. Su ira asesina se detuvo para voltear a ver como Kakashi parecía con pánico. Dejo ir el chacra de Kurama, quien no podía escuchar por algún motivo, curioso, en ningún momento este tomo el control a pesar que ella usaba su chacra, siempre fue ella, siempre fue su odio.
La oscuridad de su interior.
Suya.
Solo suya.
Fue ella quien mato a Kakuzu, nadie más lo hizo, fue ella.
Este quien seguía bajo ella con cientos de cadenas de chacra, parecía casi al borde de la muerte. Sin el chacra de Kurama a su alrededor, era incluso más tétrico ver como su cuerpo estaba lleno de sangre o tinta (la sangre no parecía ser, era como tinta para escribir) por todos lados. En las pupilas de Kakashi pudo verse con ojos sin vida, pareciendo aburrida cuando este la detuvo.
—Ya basta Hinata—ordeno Kakashi, pero la sonrisa maniaca en su rostro no se apartó.
Con su otra mano libre, que rodeo de chacra la incrusto de forma grotesca en el pecho del hombre, destruyendo cualquier órgano que hubiera dentro con sus propias manos, que ahora estaban bañadas de sangre.
El idiota de Kakuzu dejo de moverse, eso hizo apartar la mirada del horrorizado Kakashi para notar que Kakuzu parece muerto.
Eso la enfureció.
Se soltó de Kakashi para comenzar golpear el cuerpo sin vida de Kakuzu con su puño, mientras la otra mano que había estado dentro del hombre, también comenzó a pegarle, un puñetazo tras el otro, no era posible, no podía estar muerto.
No ahora.
No tan fácil.
No era justo.
—Miserable bastardo no puedes morirte ahora, debes pagar, no estoy satisfecha, debo torturarte, vas a pagar por matar a Honomi-sensei—gruñe al borde de la histeria intentando que el hombre vuelva a la conciencia.
Pero no lo hace.
Con un rugido aterrador se pone de pie furiosa, no sin antes patear el cadáver de Kakuzu con fastidio, estaría feliz con desmembrarlo aún más, con llevarlo para verlo todas las noches, para disfrutar de su cadáver muerto un poco más. El pensamiento hace que se detenga, viendo de pronto sus propias manos con ciertos grados de incredulidad.
¿Ella había hecho eso?
Como si despertara de un sueño aterrador, giro para ver el cuerpo completamente destrozado de Kakuzu, así como la mirada aterrorizada de Chouji que estaba frente a una Ino temblorosa, Kakashi tampoco parecía en un mejor estado que ambos, pero guardando una distancia.
Reconoció esa mirada.
Era con la que los aldeanos siempre la vieron de niña.
Como un monstruo.
Giro a ver nuevamente el cuerpo de Kakuzu, sintiendo unas terribles ganas de vomitar, porque en ese momento si se sentía como un monstruo. Viendo sus manos temblorosas, comenzó a correr en dirección a la aldea, mientras corría había lagrimas corriendo por su mejilla, porque literalmente ahora si era un monstruo.
Lo que más le asusto.
Es que no se arrepintió ni un poco de eso.
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Sakura camina con Naruto en dirección al hospital, ambos conversan preocupados sobre la situación de Shikamaru, quien, a pesar de haber regresado de su misión con éxito, parece alego retraído. Preocupados, sobre todo el rubio que sabe que Hinata también participa en la misión, casi corren al hospital. Sakura se detiene cuando en la puerta del hospital ve como Chouji luce pensativo, al lado de una preocupada Ino quien no deja de mover su pie algo alterada.
Quiere hacerle una broma para borrar su expresión preocupada, pero cuando esta gira a verlo, la preocupación en su rostro es tal, que ningún chiste sale de su boca. Incluso cuando llegan a su lado y ve a dentro como Kakashi habla rápidamente con Hikari, sabe que podrían hacer una broma sobre el tema, de que Kakashi hace una buena pareja con esa mujer, pero no lo hace.
—¿Ino? —llama Naruto a su lado preocupado, haciendo que esta salga de sus pensamientos.
—Sakura Naruto, lo siento no los había notado—comenta algo nerviosa viendo a otro lado.
Entrecierra los ojos, claramente sabiendo que hay algo aquí que debería ver, Chouji a su lado también parece tensarse, abrazando la bolsa de papas fritas intacta en sus manos.
Algo debe estar terriblemente mal para ese comportamiento.
Intercambia una mirada con Naruto, quien también parece preocupado.
—¿Dónde está Hinata? —pregunta Naruto viendo a todos lados preocupado.
Si no fuera porque siempre busca a Hinata, le hubiera llamado patético, pero en esta situación algo ha funcionado. El cuerpo de Chouji como el de Ino se tensa, para que ambos compartan un mismo rostro horrorizado y lleno de miedo, haciendo que Sakura parezca confundida.
Naruto también parece entender que algo ha pasado.
Entonces Ino comienza hablar, rápido y en voz baja con temor de que alguien la escuche.
Sobre la batalla.
Sobre los enemigos.
Sobre Hinata.
—Parecía un monstruo sediento de sangre—dice Ino con claro pánico en su voz, mientras se abraza atemorizada, a su lado Chouji también parece asustado.
¿Hinata?
Para Sakura es difícil imaginar a la adorable y sonriente Hinata, que siempre la trata como una hermana menor, como la bestia que acaba de describir Ino.
No podría ser posible.
¿Verdad?
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Kushina Uzumaki es la madre de dos pequeños revoltosos, piensa la mujer con tristeza al ver el cuarto de Menma completamente destruido por la niña en busca de su muñeca favorita. Cuando esta comenta que no la ha encontrado, acepta el descaro de su hija de casi llorar para ir al parque donde siente que la ha perdido. Ya casi es hora de la cena, pero los ojos completamente llenos de lágrimas, hacen a Kushina pensar que es débil por sucumbir por tan poco. Mientras camina al lado de su hija, no puede evitar meditar sobre Hinata, la chica llego la tarde anterior a la aldea de su misión, donde fue un éxito, pero Minato sabe que algo malo ha pasado.
No quiso comentarle detalles, pero al ver el rostro de sus compañeros de equipo en esa misión, todos menos Shikamaru parecen haberlo tomado bien, incluso Kakashi parece preocupado.
Debería hablar con ella.
Camina con ese pensamiento en mente, cuando la mano de Menma se tensa en su agarre, antes de señalar la muñeca perdida, que ahora está en medio de un columpio del parque. Algo la hace ponerse alerta, ante la extraña sensación que parece subir por su espalda. La niña toma la muñeca con un fuerte abrazo de oso, que la hace suspirar al ver que ya no está llorando.
Un escalofrió la hace voltear rápidamente el rostro, pero cuando ve a la nada, no siente nada peligroso.
—Es muy tarde para salir, Kushina—dice una voz a su lado que la hace saltar.
Casi suspira aliviada al ver a Shibi Aburame a su lado con una expresión de calma, sintiéndose más segura de que el hombre está a su lado, piensa que al menos si alguien intentara algo habría dos ninjas cerca de su hija. No es que sospechara que algo podría pasar, solo que había tenido un mal presentimiento minutos antes.
¿Qué habría sido?
—Bueno, Menma perdió su muñeca, es raro, no recuerdo que la trajéramos al parque—hablo Kushina para sí misma preocupada.
Menma salto a sus brazos rápidamente con la muñeca entre sus manos. Pero a pesar que intento sentir algo, no había nada de chacra en esta, es como si hubiera aparecido de la nada.
Comenzó a caminar de regreso a su casa, sorprendida de que Shibi comenzara a caminar a su lado, parecía también alerta.
—Yo estaba buscando a Hinata, escuche que lo paso mal en su misión, a pesar que venció sola a un Akatsuki…su fuerza es de notar—hablo Shibi con calma a su lado.
Durante todo este tiempo su relación con Hinata ha mejorado, si bien Mikoto y ella pelean por la atención de Hinata, esta también suele visitar muy a menudo a Shibi Aburame para escuchar historias de su madre. Las cuales este tiene muchas, incluso las que contienen material vergonzoso de Hiashi lo cual la hace sentir satisfecha.
Los ojos del Aburame estaban ocultos, pero incluso ella sintió una leve tensión en estos.
—Hinata-nee es muy fuerte—decide Menma con una sonrisa brillante.
Lo es.
Es tan fuerte o incluso más de lo que su querida Hana alguna vez fue, pero también era humano y probablemente tendría muchas cosas que afrontar en un futuro.
Apretó a la niña en sus brazos.
—Lo es—afirmo Shibi con calma.
Ambos compartieron una mirada, antes de seguir el camino.
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Entre los arboles Zetsu observo el juguete de la niña con determinación, antes de reír para desaparecer en medio de la tierra.
La primera fase del plan había sido un total éxito.
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Tsunade camina tranquilamente a su hogar, sabiendo que probablemente lo encontraría todo destrozado o al menos al punto de que tendría muchas horas para limpiar. No se equivocó, cuando al llegar dentro de su departamento que compartía con Hinata, todo parecía como si un torbellino hubiera pasado en el lugar, mientras la niña parecía estar en la oscuridad, en una esquina abrazándose las rodillas contra su pecho.
¿Qué más tendría que pasarle a la pobre?
Todo a su alrededor parecía rodeado de tragedias, que no la dejaban descansar en ningún momento. Camino hasta estar frente a ella, sujetándose la cabeza con fuerza, esta mocosa era un problema tras otro. Extrañaba mucho a Honomi, ella era la sentimental que podría hacer algo.
Pero había escuchado lo sucedido por Kakashi, entonces podría darse una idea de que pasaba por su mente y que era ahora o nunca que podría ayudarle. Quisiera dejarla sola en su miseria, hacerle crecer de una vez, pero no podía, tenía una vena débil por la niña después de todo. En eso no era muy diferente a Honomi, quienes ambas habían apreciado las sonrisas de Hinata cada segundo.
Como la hija que no tuvo.
Dan hubiera querido mucho a Hinata.
—Ven para acá idiota—hablo tomando la mano de Hinata, quien levanto el rostro sorprendida de que hubiera llegado.
No la había escuchado venir, mierda, debía estar en un estado bastante deprimente para no notarla llegar de pronto. Noto sus ojos hinchados y la mirada de arrepentimiento que cruzaba sus ojos. Claro que escucho susurros de parte de Ino y Chouji preocupados por lo que vieron, ambos mocosos asustados por la forma en que Hinata actuó. Kakashi había estado demasiado preocupado, entonces lo que vieron debió ser…impactante.
Pero para Tsunade ahora mismo, la niña parecía un gatito bajo la lluvia, imposible de ignorar. Tal vez esa era la sensación que tuvo Jiraiya cuando adopto esos niños aquella vez hace tantos años.
Sentada en el suelo frente a Hinata, arrojo a Hinata a sus brazos en un abrazo maternal. La sintió tensarse antes de aferrarse a ella de manera desesperada. Casi la hizo querer darle un golpe a todos aquellos que la hubieran lastimado alguna vez.
—Soy un monstruo Tsunade, soy un monstruo—dice entre lágrimas con el rostro en su pecho, sin dejar de llorar.
Acaricio su cabellera con tranquilidad.
No era un monstruo, jamás lo seria, para Tsunade esa niña era la persona con el corazón más grande de toda la aldea.
La dejo llorar a cantaros, arrepentida de lo que hizo en cierta forma, después de cobrar venganza con sus propias manos y no pudo juzgarla. Porque al igual que había amado a Honomi, esa niña había sufrido como nunca ante la pérdida de su querida maestra y figura materna.
Ambas lo habían hecho.
—No eres un monstruo Hinata, eres un humano, con muchos poderes que debe aprender a controlar, pero no eres un monstruo—le explico suavemente.
Pero Hinata siguió llorando gran parte de la noche.
Cuando horas después cayo dormida, ella la puso en su habitación, donde la niña parecía inconsciente del cansancio. Suspiro ya que no quería irse, no quería dejarla así, pero esa noche se iría con Jiraiya de misión, la cual probablemente duraría al menos un mes.
Ambos se infiltrarían en Amegakure, para obtener información necesaria.
Tal vez dos meses.
No quería dejar a Hinata así de mal sola, pero también ocupaban respuestas sobre lo sucedido en esa aldea. Acariciando la cabellera de la niña que lucía mucho más tranquila ahora que estaba dormida, decidió que tendría que irse ahora o no lo haría nunca.
¿Tenía 20 años?
Hinata lucia mucho más joven cuando dormía, parecía haber bajado de peso y su piel estaba muy pálida.
Volvería a ella pronto, no confiaba en que no hiciera alguna locura.
Tal vez ser Hokage hubiera sido lo mejor.
Menos problemático al menos.
Ser madre soltera de una mocosa de 20 años, sin duda era difícil.
Continuara…
Estoy indecisa sobre lo que siento con esta historia, cada vez la veo acercarse más al final y me siento tanto emocionada como triste. Por qué sé lo que se viene y probablemente ustedes me odien por las batallas que se avecinan, pero esta es la historia que imagino.
Llegamos a 400 likes, oficialmente es la segunda historia más comentada de mi pagina, pronto probablemente (deseo eso con todo mi corazón) se volvera en la más comentada, ya que aun faltan varios capitulos para el final :3
