Capítulo 32: El lugar donde los arboles lloran.
Hinata admiro su pasaje mental, casi de forma nostálgica, había pasado mucho tiempo desde que estuvo ahí cuando era una niña temerosa. Casi recordaba con cierto grado de cariño, su impresión y temor cuando conoció por primera vez a Kurama. Había estado tan desesperada por tener un amigo, mientras todos la rechazaban por ser un monstruo. Aunque en ese entonces jamás se había categorizado como un monstruo, ahora era muy diferente. Su mayor temor se había vuelto realidad, cuando entendió que dentro de ella había oscuridad, no de parte de Kurama, si no que propia.
La había visto en diferentes ocasiones, esa que la controlaba en medio de la batalla.
Pero ahora.
Había salido de ella de tal forma, que tenía miedo que la consumiera por completo.
—Tan problemática como siempre mocosa—hablo la voz de Kurama desde la jaula.
Ella volteo a verlo, sabiendo que la última semana no había sido su mejor momento. Los recuerdos felices de su infancia o al lado de sus amigos, parecían cada vez más lejanos, todo a su alrededor parecía volverse negro.
Apretó los puños con dolor.
—Lo siento mucho Kurama, soy un jinchuriki patético después de todo—menciono con una leve sonrisa derrotada.
Con una mano en su rostro, sintió que ya no sabía que hacer, todo su mundo parecía tan complicado. Tsunade se había marchado la tarde anterior, dejándola sentir algo de soledad ante la idea de no tener nadie a su alrededor, esa necesidad de alguien cerca de ella, era casi asfixiante.
No quería estar sola.
Pero no lo estaba.
Con esa pequeña chispa de luz, sus ojos se posaron en Kurama quien parecía verla intensamente. Nunca había estado realmente sola, su madre sin saberlo, le había dejado el mejor regalo de todos por su vida, un amigo que nunca la había abandonado.
Su mejor amigo.
—No eres patético, solo ocupas aprender a superar esa oscuridad, y creo que tengo una idea—expreso este con una sonrisa casi divertida en su rostro.
Eso la hizo olvidar un momento su patética existencia, para verlo con curiosidad.
Este comenzó hacer unos trazados en el suelo fuera de la jaula, al verlo detenidamente noto que eran sellos. No era un gran circulo, dado que estaba detrás de la jaula. Le gustaba más el estado mental donde estaba con los otras bestias con cola, ya que la jaula parecía desaparecer en ese momento.
Luego de varios minutos el sello pareció completo, pero ella lo vio ladeando la cabeza, antes de ver a Kurama confundida.
—Cuando regreses a la normalidad usa el sello como lo vez ahora con tu sangre, también deja una nota, probablemente estés fuera un tiempo—expreso este de manera aburrida.
¿Fuera un tiempo?
Entrecerró los ojos con curiosidad, antes de salir del paraje mental.
Volver a su mundo no era complicado, pero siempre era algo chocante y ocupaba pestañear para saber que había pasado. Estirando un poco su cuerpo de la cama, llego al escritorio donde había algo de papel y tinta, siguiendo las instrucciones de Kurama. Dejo una nota a Natsu, suponiendo que sería la primera en encontrar esa nota, antes de caminar a la sala de estar, que estaba hecha aun un desastre. Desde que llego de la misión donde vengo a Honomi, no dejaba de sentirse mal con ella misma.
Había actuado mal, era un monstruo.
¿Cuánto tardaría la aldea en volver a encerrarla?
Su memoria casi perfecta con sus ojos, la hizo replicar el circulo que había visto a Kurama momentos antes, con la tinta en su habitación. Sentía que había visto algún circulo similar anteriormente, probablemente entre los muchos sellos que Honomi le enseño. Reconoció algunos caracteres, pero otros eran totalmente nuevos para ella.
¿Qué sucedería?
Sonrió de medio lado, la mayoría jamás confiaría en lo que Kurama diría, pero ella no era la mayoría.
Hizo una leve herida en su mano, donde comenzó a correr sangre, para luego aplicar chacra en el sello. El sello pareció iluminarse unos segundos, antes de sentir que algo la empujaba a la nada.
Desapareciendo de la habitación.
.
.
Si era sincero, Roshi había esperado esa visita mucho antes de que llegaran. Había visto a Kurotsuchi parecer tensa cuando la mujer apareció en la noche en una de las rocas, cerca de su área de entrenamiento habitual. Incluso aunque Hinata parecía ansiosa de que no estuvieran solos, sabía que tarde o temprano Akatsuki llegaría a ellos. Hinata les había alertado de forma distraída, que habían acabado con dos de los miembros de Akatsuki más recientes, por lo cual de forma indirecta estaban ganando una batalla mucho más profunda.
Pero esa mujer era peligrosa.
Los ojos de esa mujer Uchiha, eran algo de tener en cuenta. Misaki sin duda debe tener su historia, probablemente tenga algún sentido para su forma de actuar, nadie puede generar tanto odio y dolor, sin una historia sobre ella.
Si no fuera porque atenta contra su vida, Roshi le gustaría saber que esconde ese rostro tan hermoso.
Kurotsuchi como él, liberan rápidamente el poder de sus bestias, agradecidos por la advertencia de Hinata a la hora de entrenar. Gracias a la niña es que ahora controlan parte del poder de las bestias, lo que garantizaría un porcentaje mayor de supervivencia.
Un golpe lo arroja volando sobre su espalda, antes de escuchar el grito de Kurotsuchi.
—Hola viejo—habla la voz divertida de Kisame, el dientes de tiburón, que lo hacen sentir sus ojos arder de furia.
Ese bastardo ayudo en la muerte de Han.
Sonríe de forma retadora, antes de abalanzarse a la lucha, con lava saliendo de todas direcciones, al tiempo que Son Goku en su interior le prestaba todo su chacra posible. Al otro lado Kurotsuchi demostrando como ha incrementado sus habilidades con el elemento lava bajo su mandato, ataca sin piedad a Misaki.
Pero algo está mal.
Algo es diferente.
Escucha gritos a lo lejos, lo que lo hace voltear temeroso en dirección de la aldea. Sabe que hay muchos ninjas poderosos que pueden proteger la aldea, pero sin duda que los dos jinchurikis estuvieran fuera, hace esto mil veces más complicado.
—Sin duda Kabuto es bastante útil a la hora de infiltrar al enemigo—comento divertida Misaki, antes de golpear a Kurotsuchi lejos y saltar a su lado.
Roshi mostro una sonrisa algo descarada, antes de intentar golpearla, solo para que su puño chocara contra algo. Se aleja rápidamente al ver el esqueleto aparecer alrededor de la mujer. Como si fuera un antiguo samurái, la silueta rosada aparece alrededor de la mujer.
¿Qué rayos es eso?
Pero de pronto una enorme mano lo sujeta por el cuerpo y lo acerca suficiente a la mujer, quien parece sonreír de forma algo maniaca.
—Bueno, eso fue grosero, espero cooperes si no quieres que los otros dos niños sufran—menciono la mujer con un brillo malicioso en sus ojos.
¿Otros dos niños?
Piensa confundido, antes de ver directamente a los ojos de la mujer, quien parece hacer un genjutsu a su persona. Debería ser imposible con la bestia en su interior, pero se encuentra de un pronto a otro en una habitación que nunca ha visto. Sus ojos no caben de la sorpresa al ver amarrados a la pared tanto a Fu como Utakata, ambos no parecen muy heridos, aunque sí parecen haber salido en medio de una batalla.
Es imposible.
No puede haberlos atrapado.
El genjutsu desaparece, haciendo que Misaki sonría cuando no vuelve a golpearla.
Kurotsuchi se desase de un golpe de Kisame, para luego golpear el puño que lo había sujetado, haciendo que se libere. Ambos ahora unidos, pueden ver como Kisame salta para estar al lado de Misaki, quien parece verlo en espera de su decisión.
Aprieta los puños contra el suelo.
No importa lo que decida, incluso aunque se niega o vaya con ellos, no los liberaría. Hinata había parecido algo desconcertada cuando dos días antes, ninguno de los dos había aparecido en la reunión matutina para ver qué pasaba con el mundo. Pero en ese momento Hinata parecía estar luchando contra sus propios problemas. Habían estado tan seguros de que el siguiente en la lista de Akatsuki era él, que no habían prestado atención a los otros.
Fue su error.
—Tienen a Fu y Utakata—masculla cuando se pone de pie, haciendo que Kurotsuchi gire su rostro con pánico en su dirección.
Los gritos y explosiones de la aldea, hicieron que Kurotsuchi girara el rostro preocupado en dirección a la aldea, aunque frente a ellos tienen al peor enemigo posible. No desestima que su aldea también estaba siendo atacada en ese momento.
—No se preocupen, su aldea estará bien, no es tiempo de jugar por el momento, solo quería una pequeña distracción—dice Misaki con una sonrisa en su rostro.
¿Distracción?
Tanto Roshi como Kurotsuchi giran su rostro al sentir una presencia en su espalda, donde un hombre en forma de planta parece sonreír burlón. Antes de atravesar el vientre de ambos, ve a Kurotsuchi jadear al tiempo que siente su propio interior partirse del dolor.
¿Qué ha pasado?
¿Como?
Ve frente a él a Misaki alzar un pequeño frasco morado, donde el olor ahora inunda sus fosas, ya que lo tiene pegado a él.
Veneno.
Mierda.
Piensa antes de caer inconsciente al lado de Kurotsuchi.
.
.
Querida Natsu.
Supongo que serás la primera en encontrar esta nota, no te preocupes no me han secuestrado, aunque no estoy segura de mi ubicación actual. Un amigo me ha dado información para buscar ayuda sobre uno de mis problemas, creo que es mejor hacerlo cuanto antes, ya que temo que algo malo pueda suceder.
Si preguntan por mi diles que estoy entrenando, pero volveré lo más pronto que pueda.
Lamento mucho irme de esta forma, pero tal vez sea lo mejor por el momento.
Hinata.
Natsu frunce el ceño cuando llega a la habitación de Hinata, notando que esta no estaba. Había querido darle algo de tiempo para ella desde que llego de misión, Kakashi le había dicho que no era buena idea molestarla mucho por lo que había pasado, pero ahora solo puede ver la nota en sus manos. Rasca su cabeza de forma perezosa, antes de comenzar a recoger el desorden que hay en la habitación. Ha escuchado que Tsunade también ha salido de misión y esta mujer tampoco es de las que limpian.
4 horas después y muchas bolsas de basura, decide ir al hospital para visitar a Rigel. Antes que Tsunade se fuera, había logrado hacerle el implanta de pie nuevo con ayuda de su alumna Sakura. Si bien era un pie con células desconocidas y todo muy experimental, le daba esperanzas de que alguna vez fuera un ninja nuevamente.
Entro por el lobby, sorprendida de ver a Kakashi discutir con la mujer que habían rescatado hace tiempo. Hikari había sido su nombre, siempre le sonreía amablemente y parecía dispuesta ayudar a todos, casi desesperada de poder ser parte de Konoha.
Aunque ahora parecía, molesta.
—Kakashi-san espero deje de insistir o tendré que sacarlo yo misma—gruño con aura oscura, haciendo a Kakashi bufar antes de cruzarse de brazos.
Parpadeo confundida, antes de caminar en dirección a ambos. Kakashi al verla relajo un poco la postura, no sin antes ver mal a Hikari, quien no se inmuto y le regalo a ella una hermosa sonrisa.
Ignoro la tensión de ambos.
—¿Sucede algo Hikari-san? —pregunto dándole una mirada de reproche a Kakashi, que casi pareció ofendido.
—Para nada, solo que Guy-san ha sido internado por una de las estúpidas competencias de hombres entre ellos, pero no puede pasar a verlo—explica Hikari con una sonrisa calmada.
Gira a ver a Kakashi que tiene la decencia de sonrojarse levemente avergonzado.
—No fui yo quien propuso el reto, además esta mujer ha dejado pasar a todos a visitarlo—masculla viéndola con molestia.
Hikari no se inmuta.
—Lee-san y Kurenai-san son personas amables que no tuvieron nada que ver, no quiero que comprometas a otro paciente en algún otro estúpido duelo—
—No fue mi culpa ya lo dije—
—Me vale que fueras el mismo señor feudal, que no entras y punto—
—No eres médico—
—Pues tengo mayor potestad que usted—
Ambos parecen perros rabiosos, ella suspira antes de ir a visitar a Rigel, aun sin querer decirle a Kakashi sobre la ausencia de Hinata. Con suerte en realidad no será por más de un par de días, tal vez incluso en unas horas ella regrese.
Entro a la habitación de Rigel, alegre de que Aki no este por ahí. Su hermano al ser compañero de equipo de esta, ha venido a visitarla muy a menudo últimamente, demostrando algo de corazón. Sonríe cuando la ve con un par de muletas, además de donde había desaparecido su pie, hay uno ahora totalmente vendado.
Megumi quien ha despertado, también con vendas en su cabeza, le sonríe animadamente al llegar a la habitación.
Sonríe.
Espera Hinata este pronto de regreso.
¿Dónde estará?
.
.
Hinata no sabe que pensar cuando aparece en medio de un bosque en medio de la nada, incluso cuando intenta activar su byakugan, este no funciona lo que la deja temerosa. El bosque es hermoso, lleno de árboles y flores silvestres, pero no es ninguno que pueda ubicar en su mente. Camina un poco por el lugar, antes que de la nada aparezca un pequeño zorro naranja frente a ella, que hace una expresión cómica antes de chillar.
—¡Un humano! —chilla señalándola cómicamente.
Si no hubiera visto anteriormente otros animales parlantes (como las invocaciones de Kakashi) se hubiera asustado un poco por la situación. Pero al saber que esto no es otro más que el mundo ninja, se deja hacer cuando el pequeño animalito comienza a saltar, pidiéndole que le sigua rápidamente.
No duran mucho en el camino, con el pequeño zorro viéndola de reojo cada cinco segundos.
Su boca se abre con incredulidad al llegar a una especie de ciudad, de pequeñas casas de piedra y arena por todos lados. Donde hay muchos zorros que parecen caminar en dos patas, usar algunas prendas sobre sus cuerpos y parecen tener una sociedad en ese lugar. Todos que tenían un bullicio, como si fuera un día cualquiera en Konoha, quedan en silencio al verla, antes de comenzar a susurrar cuando el pequeño zorro que la ha llevado, se detiene con lo que son dos zorros de mayor edad en una banca.
—Oji-san un humano en el bosque, tiene chacra extraño, tiene el chacra del gran Kurama-sama en ella—exclama el zorrito saltando de forma adorable.
Todos sueltan un chillido ante ese nombre, haciendo que Hinata se sienta más perdida. Sobre todo, cuando todo a su alrededor da vueltas, es empujada entre los zorros rápidamente al interior de la ciudad, donde hay un enorme templo que parecía ser el centro del lugar.
Cómicamente y sin dejarla hablar en ningún momento, es empujada dentro del lugar, donde cae de rodillas.
Alza la vista para ver una silueta, que sale detrás de unas cortinas de seda casi transparentes. Es un zorro, que parece femenino y de un color albino. Se sorprende ya que los anteriores zorros no habían tenido un color como esta. En cambio, el zorro frente a ella, completamente albino y de grandes ojos azules, parece caminar como si fuera una princesa o una realeza.
Probablemente en este mundo lo sea.
Esta se detiene a su lado, agachándose para tomar su barbilla y que sus ojos brillen al ver los suyos.
—Ha pasado mucho tiempo desde que un humano vino a nuestro mundo, veo el chacra de Kurama-sama en tu interior—expreso este animal con gran interés.
—¿Kurama-sama? —cuestiona a su mente, pero para su sorpresa no puede escuchar a Kurama en su interior.
Tampoco parece ser capaz de usar chacra.
Si.
Se siente algo temerosa en ese momento.
—Hagoromo-sama fue quien creo a Kurama-sama hace muchos años, desde entonces no hemos visto a ningún humano—hablo el zorro con pesar—Hagoromo-sama se había sentido agradecido cuando lo ayudamos hace tantos años, además de que fue Kurama-sama quien se ha convertido en nuestro mayor líder—hablo el zorro con apariencia femenino, casi emocionado y chillando.
¿Una fan?
No sabía ni por donde empezar hacer preguntas.
—Pero donde están mis modales, mi nombre es Tsukiko, soy la sacerdotisa de este mundo habitado por zorros, controlamos los elementos principales como el ying y el yang, aunque nunca nos entrometemos en el mundo humano. Aunque tenemos la promesa de Hagoromo de ayudar a sus descendientes, solamente uno que fuera elegido por Kurama-sama podría venir aquí…es un honor—habla Tsukiko haciendo una reverencia.
Ella se siente incómoda, sonrojada y niega rápidamente.
—N-No tienes que ser formal, mi nombre es Uzumaki Hinata, creo que vine gracias a Kurama—musito rápidamente temerosa, no sabía ni que opinar sobre la situación actual.
¿En dónde rayos la había metido Kurama?
Tsukiko pareció alzar la vista con rostro soñador.
—Es un placer Hinata-sama, usted será el primer humano en muchos siglos en formar un contrato con los kitsune, no puedo esperar a ser invocada nuevamente—dice Tsukiko con rostro soñador.
Hinata se congela.
¿Dónde rayo la ha enviado Kurama?
.
.
El rostro de Kurotsuchi golpea sin piedad el suelo, con las manos atadas en su espalda y toda esa maldita jaula que restringe su chacra. La ninja de Iwa había sido capturada junto con Roshi, todo para terminar en medio de una cueva, donde no era la única atrapada. Había escuchado los gritos de Fu durante algunas horas, al tiempo que Roshi le había susurrado que también tenían a Utakata.
¿4 jinchurikis?
Esto era una locura.
Pensó antes que Roshi fuera llevado algún lugar, haciendo que pegara su rostro contra los barrotes una y otra vez, no, ella no se daría por vencida. En su interior Kokuo parecía admirar también su fuerza de voluntad por no querer someterse a esta situación.
Debían luchar.
Lo habían prometido.
El recuerdo de Han le taladro la mente, recordando que desde su muerte nada había sido lo mismo. Todo este tiempo, todo su entrenamiento, Kokuo a su lado. si bien al inicio no se había sentido cómoda ante la idea de ser un jinchuriki, luego de conocer a los demás, de ver el lado positivo, de conocer más a fondo a Hinata.
—No puedo quedarme aquí—mascullo pateando con fuerza la jaula que la tenía encerrada.
Debe escapar.
No importa que llevara varios días en este lugar sin comida ni agua, no pensaba morir hasta que fuera libre.
Detuvo su pensamiento, cuando un fuerte dolor en su pecho la hizo jadear antes de caer sobre el suelo, fue similar a cuando paso lo de Gaara y Yugito. La unión de los jinchuriki, sin duda era algo que también jugaba en contra de ellos.
Los ojos de Kurotsuchi se llenaron de lágrimas, ante una imagen de un sonriente Roshi, sobre la cabeza de Goku, ambos sonriendo en su dirección.
Dejo escapar un grito de impotencia.
Mierda.
Esto no puede estar pasando, simplemente no pueden estar siendo derrotados. Con furia intenta liberar nuevamente a Kokuo de su interior, pero eso solamente la deja gritando por los sellos que esa mujer puso en su cuerpo, que le impiden usar el chacra de su bestia.
¿Este va ser su final?
Piensa con dolor cuando gruesas lagrimas salen de sus ojos.
Ella era la siguiente después de todo.
.
.
Tal vez esto no es la mejor idea de todas, piensa Tsunade algo aburrida en caminar por Amegakure al lado de Jiraiya. Ella ha decidido venir aquí, porque sabe que el hombre de cabello blanco es lo suficientemente suicida para venir sin soporte a la boca del lobo. Jiraiya le ha repetido muchas veces en el camino, que era mejor que fuera solo, pero ella es terca y también con una vena algo suicida. Además, no es como si alguno quisiera morir, ambos tienen mocosos que no son suyos por regresar.
Había tomado algunos días, pero cuando estaba por comenzar todo, Jiraiya le dio una última oportunidad para marcharse y dejarlo solo.
Y lo pensó.
La imagen de Sakura y Hinata bailo en su mente, ambas con sus propias sonrisas, antes de pensar en Shizune y casi dar media vuelta e irse.
¿Eso es lo que haría un shinobi?
No.
Tampoco es algo que haría un compañero a un amigo.
Con un nombre "Pain" es que ambos se infiltraron en la búsqueda del enemigo. Ambos han luchado anteriormente juntos, no por nada han logrado hacer retroceder a Orochimaru en alguna que otra ocasión, además de haber sido reconocidos por sus aportes en la segunda guerra ninja. Entre ambos serían capaces de dar rienda suelta contra el enemigo y derrotarlo.
Quería quitarle esa carga a Hinata.
No quería verla nuevamente restregándose del dolor en su propia miseria.
Era hora de dejar a esta nueva generación vivir una buena y larga vida de paz.
Entonces antes de darse cuenta, la infiltración se fue al carajo, cuando esa mujer de papeles apareció. Para su sorpresa era la misma niña que alguna vez Jiraiya había adoptado hace tantos años atrás. En ese entonces ella se había sentido bastante herida, de que su amigo la dejara de lado por niños que no eran ni de él (tomando en cuenta lo idiota que era, se sorprende no ver niños ilegítimos por todos lados) para cuidarlos como propios.
Pero ahora ella tiene a Hinata y Sakura, entiende lo que este debió sentir en ese entonces.
Para Jiraiya tampoco es fácil, nota cuando ve la lucha contra mujer Konan, no se imagina ella luchando contra Sakura o Hinata. Jiraiya aun así logra mantenerse firme en su propósito, hablando con esta sobre viejos tiempos, recriminándole por formar parte de Akatsuki y mencionando a otros dos niños que se suponen deberían estar muertos.
Entonces aparece un segundo, es cuando ella en realidad entra a la lucha.
¿Nagato?
Es como lo ha llamado Jiraiya, pero son sus ojos lo que le deja impresionada, esta lucha sin duda será complicada. Además, Jiraiya realmente parecía querer hablar con ambos, aunque de este hombre de cabellera naranja solo salían palabras de dolor y de ser un Dios.
Patético.
Piensa su mente, pero no puede evitar sonreír brevemente al recordar que ella misma había sido arrastrada al dolor más de una vez.
¿Este es el hombre que sigue Misaki?
Se encuentra pensando luego de escuchar la estupidez de Nagato sobre crear un arma que mate a todos, para que conozcan el dolor y así crecer. Probablemente Honomi se hubiera burlado libremente de su estupidez, pero ella no puede evitar sentir algo de pena por esa estúpida forma de pensar. También siente pena ajena cuando Jiraiya hace una presentación estúpida de él como ermitaño, que sinceramente no extrañaba.
¿Dónde está Misaki?
Piensa Tsunade con duda cuando la batalla comienza a subir de nivel, se sorprende que ese Nagato pueda controlar el poder de dos ninjas de este nivel, pero Jiraiya a pesar de todo no puede evitar carcajearse de lo feliz que está por su alumno a ese nivel.
¿Sera idiota?
Ni siquiera quiere pensar en esa respuesta.
Konan a pesar de todo, también se une a la batalla logrando retenerla con cierta dificultad. Su cuerpo tiene la mejor regeneración de las naciones ninjas, incluso si fuera cortada por la mitad, tiene sus invocaciones para ayudarla a sobrevivir a cualquier cosa que le lancen.
No por nada era la mejor ninja médico del mundo.
Aun así, sus invocaciones están a otro nivel, piensa cuando debe patear a otra con toda sus fuerzas. No importa que fueran de tamaños colosales, sin duda puede con ellas.
—Justo como esperaba de mi nakama—dice Jiraiya alzando un pulgar en su dirección, haciéndola suspirar antes de evadir otro ataque de Konan.
Ojalá se concentrara más.
¿Por qué esos perros gigantes tienen tantas cabezas?
Cuando Katsuyu y Gamabunta son desaparecidos rápidamente por el gran número de invocaciones, se siente mal de tener que usar el jutsu fuerza de un centenar, al tiempo que Jiraiya saca su modo ermitaño incompleto. Con dos ranas en sus hombros que la hacen suspirar. Al menos así podrían encontrar rápidamente a este famoso Pain/Nagato para poder irse de ahí.
Aunque que tuvieran que llegar a estas alturas.
—Supongo que después de esta misión merezco una recompensa—dice Jiraiya con su rostro con marcas rojas, pero ese guiño coqueto que le hace sonreír de medio lado.
Su propio cuerpo comenzando a sentirse al límite del chacra, con marcas en todo su cuerpo, aun sin dejar su apariencia joven.
—Dado que hace mucho no estamos al borde de la muerte juntos, podría pensarlo—concede encogiéndose de hombros, haciendo al hombre saltar emocionado como si fuera un niño.
Casi puede sentir que ha regresado unos cuantos años atrás, en medio de una aventura de vida o muerte, buscando sobrevivir y teniendo que rescatar al mundo ninja.
De nuevo.
Dejaron de bromear cuando aparecieron más de ellos, todos con esos ojos similares y su apariencia (bueno eso no era del todo similar) que demostraba que tenían algo en común. Además de que entrar a la lucha contra ellos, más la chica esa Konan, era un completo fastidio. No entendía de donde habían salido esos tipos, que no hablaban entre ellos o hacían señas, pero incluso con la combinación de sus ataques y el modo semi rana de Jiraiya, no lograban interceptarlos.
Fue cuando Jiraiya la tomo sobre su espalda, y comenzaron a correr por las alcantarillas.
Vaya fiasco.
Al final con ayuda de un genjutsu, Jiraiya logra hacer alarde de su poder y logra atrapar al enemigo para derrotar a esos tres sin tanta dificultad aparente, aunque casi hubieran muerto en más de una ocasión. Al tiempo que la mujer de papel parece desaparecer cuando la envía volando, luego de cerrar partes de su chacra (no solamente Hinata ha aprendido de ella, ha sido también del otro lado) y enviándola a volar fuera del lugar.
Ambos sonríen antes de chocar sus manos.
Ignorando las bajas reservas de chacras de ambos, sin duda ha sido un buen combate, como en los viejos tiempos.
—Entonces—comienza Jiraiya con muecas de dolor por todo su cuerpo, con un suspiro y una mano en su hombro, usa su chacra para sanarlo rápidamente—podríamos hablar sobre esa cita—añade juguetón antes de guiñarle el ojo.
Ambas ranas en sus hombros se ríen obscenamente y ella quiere empalarlo por el vientre.
Cuando ambos comienzan a caminar, un extraño presentimiento hace que se abalance sobre Jiraiya, justo al tiempo que ambos ven una nueva sombra de cabellos naranjas y ojos morados. El dolor es insoportable en su brazo, antes de que ambos sean enviados volando fuera del lugar. Ruedan sobre el agua, manteniéndose sobre esta a duras penas.
El jadeo de Jiraiya a su lado, hace que se sujete su brazo izquierdo, o al menos parte de él.
—Tsunade…¿tu brazo? —dice Jiraiya como si no creyera lo que ve.
Probablemente no lo haga.
Le han cortado parte del brazo y no puede verlo en ningún lugar, así que sería imposible unirlo ahora y esperar más tiempo solo complicaría las cosas.
Ambos alzan la vista para ver como el nuevo individuo ha aparecido de la nada, probablemente viéndolos hace tiempo desde las sombras. Para su desconcierto tiene un terrible parecido a los que acaban de derrotar, lo cual le hace dudar si podrán hacerlo con este también, ya que ahora ella no está capacitada para mucha lucha, aunque ha detenido la hemorragia de su brazo.
Pero no aparece solamente él, aparecen otros cinco sujetos iguales, incluyendo los 3 que acaban de derrotar. Uno de ellos, de hecho, es quien tiene su brazo en una de sus manos, destrozándolo sin piedad frente a ellos.
Bueno.
Mierda.
—¿Yahiko? —susurra de la nada Jiraiya, con la mirada perdida en uno de ellos, que la hace ver de reojo con expresión de incredulidad.
Por otro lado, Tsunade ve a los 6 con molestia, si han logrado sanar a tres de ellos, que técnicamente ya deberían estar muertos, deben tener un ninja medico de su nivel entre ellos, o no ser humanos. La idea de escapar estaba descartada con ahora tres de ellos, pero la idea de derrotarlos, tampoco parecía muy cercana, sin olvidar que Konan o Misaki podrían estar por ahí rondando.
Chasqueo la lengua mientras el llamado Jiraiya y Yahiko discutían.
No tenían posibilidades.
Entonces todo volvió a ser una locura, enfrentarse a 6 de ellos era claramente mucho más difícil que enfrentar a 3. Incluso con su rápida generación, la falta de un brazo la estaba ralentizando, por lo cual cuando Jiraiya los encerró dentro de una barrera y derrotaron nuevamente a uno de ellos, supo que deberían escapar. Si querían sobrevivir otro día, deberían escapar, pero cuando planteo eso a Jiraiya, este se quedó de brazos cruzados diciendo que jamás volverían a estar tan cerca. Incluso cuando esas barras que se incrustaron en su hombro, demostraron que estaban en muchos peligros.
No se quiso marchar.
En cambio, el sapo hembra se llevaría el cuerpo, de alguien que parece haber reconocido Jiraiya, se lo enviarían a Minato.
—Debiste irte cuando tenías la oportunidad—hablo Jiraiya con una media sonrisa a su persona.
Tsunade no se sintió particularmente feliz con ese comentario, pero en su lugar sano la nueva herida de Jiraiya. Este comento con el abuelo sapo, sobre que solamente ocupaba una vista de ellos para corroborar un pensamiento, pero salir sin escapar ahora, sería igual a la muerte.
—Durante todos estos años, siempre quise volver a sentir esto—hablo cuando Jiraiya claramente quería que se fuera, pero era imposible para su persona. Jiraiya la vio fijamente—volver a los viejos tiempos, donde Orochimaru, tu y yo, solamente entrenábamos por ahí, donde todo parecía tan sencillo—añadió con mirada de pesar.
El rostro de Jiraiya parecía uno comprensivo.
Entendía lo que ella quería decir.
Se puso sobre su pie, sintiéndose desestabilizada por la falta de su brazo.
—Si solo ocupas unos momentos, yo te los daré, luego ese viejo sapo puede convocarte a lugar de los sapos del que siempre hablabas—musito con tranquilidad encogiéndose de hombros.
Jiraiya parecía pálido antes de levantarse con fiereza y verla serio.
Su rostro en cambio también se mantuvo serio.
—No me veas así, siempre hablaste sobre ese lugar, si vas ahí puedes ir luego a la aldea, explicar si tu corazonada es real y terminar con esos bastardos—
—No digas eso Tsunade, si salimos moriremos—
—No, si salimos no morirás, si sabes realmente lo que pasa, si vas a la aldea es mejor que morir aquí—
—Pero entonces tu morirás—
Lo vio con una ceja alzada, pensó que eso había quedado claro, pero aun así Jiraiya apretaba con fuerza sus hombros queriendo darle a entender la gravedad del asunto. Ella sabía que podría morir, pero no tenía miedo, todo ninja sabe cuándo y cómo debe morir, en medio de una lucha por ayudar a su aldea. Durante muchos años ella había corrido en otra dirección, en su beneficio propio, en alejarse de su pasado y vivir sin ningún propósito.
Pero ahora ella podría sacrificarse, Jiraiya era necesario, tenía conocimiento para las luchas.
No es que ella fuera muy trascendental, había pasado todo su conocimiento medico tanto a Sakura como Shizune, la primera incluso podría superarla en cualquier momento.
—¿Vas a dejar a esa mocosa sola nuevamente? —esta vez las palabras de Jiraiya la hicieron congelarse—esa niña ya ha perdido demasiadas personas, si mueres la dejaras nuevamente sola, volverá estar destruida, deja de hacer que sufra—gruñe a su rostro, haciendo que sonría de medio lado.
Movimiento bajo, pero inteligente.
Su resolución baja, pero el recuerdo de ese "Pain" hace que sus pensamientos regresen con fuerza. No puede dejar que un hombre (bueno 6 de ellos) estén sueltos. Sin duda en cualquier momento podrían ir detrás de Hinata, no importa que dijeran los demás, no dejaría que lastimen a la niña de poder.
No a ella.
La imagen de ella, con doce años y viéndola emocionada, casi sonriendo a su persona, la hacen mantenerse firme. Jiraiya debe notarlo, ya que su expresión parece lastimera ahora.
—¿Vas a dejarme? —pregunta con tanto dolor y arrepentimiento, que le hacen abrir sus ojos sorprendida, antes que se vuelvan cálidos.
Pone su única mano sobre la mejilla de este, que parece estremecerse y sujetar su mano contra su mejilla en forma irracional.
—Hemos sido amigos por mucho tiempo Jiraiya, compañeros de batallas y bebidas—dice con el recuerdo de ambos en los últimos años nadando en sus memorias—no quiero irme de esta forma, no quiero dejar a esas niñas, no quiero dejarte a ti…pero en este momento hay que pensar como ninjas, tu eres más necesario—
—Tu eres el mejor ninja médico del mundo—
—Sakura pronto me superara, ahora el principal problema es Pain y si tu conocimiento nos ayuda a derrotarlo, tu vida es mucho más valiosa que la mía—
—No quiero hacerlo—
Tsunade sonríe al ver frente a ella, no al hombre que es su amigo, casi puede ver a una versión de 12 años de Jiraiya frente a ella. Un pequeño niño tembloroso y torpe, que siempre fue un pervertido, pero que era su mejor amigo. El único que pudo ayudarle cuando perdió a todos sus seres queridos, el único que ha estado a lo largo de los años.
Con cuidado acerco su rostro al suyo, haciendo que este parezca sorprendido por el suave beso que puso en sus labios. No duro más de unos segundos, no sintió nunca las mariposas que alguna vez sintió con Dan, pero tampoco fue desagradable.
Fue hermoso.
Pensó cuando se alejó con su usual sonrisa divertida, haciendo que el rostro de Jiraiya se transformara en una mueca de dolor, pero haciendo una sonrisa chueca al final de cuentas.
—Eres una mujer cruel Tsunade—es lo que dice este, antes de abrazarla con fuerza.
No se arrepiente.
Piensa Tsunade cuando ambos salen de su escondite en medio de ese extraño sapo, sin el abuelo sapo en el hombro de Jiraiya. Ella mira atentamente cuando Jiraiya parece reconocer lo que ocupaba, ya que ella logra derribar a uno de esos hombres con un puñetazo de fuerza monstruosa. Tal vez algo desequilibrado por la falta de su mano y no sentir bien sus bobinas de chacra. Pero logrando que los otros parezcan incrédulos por un segundo. En ese momento ve el rostro de Jiraiya convertirse en una mueca de dolor, cuando ella es atravesada por barras negras en todo su cuerpo, antes que este desaparezca en una nube de humo.
Fue la única vez que pensó que tal vez si ella hubiera hecho un contrato con los sapos, tal vez hubiera podido ir con Jiraiya al hogar de estos. A quien quiere engañar, incluso aunque hubiera ido con Katsuyu en este momento, era imposible ya que ellos no eran de hacer invocaciones inversas como los sapos.
Frustrante.
Piensa cuando ve a Pain frente a ella, el hombre que Jiraiya llamo Yahiko, quien con una de las barras atraviesa su corazón. Haciendo que su sonrisa, salga con algo de sangre, al menos no ha perdido con un idiota. Si dejara su cuerpo en algún lugar, ella podría sanarse, pero si atacaba su corazón.
Cayo sobre su espalda con la mirada al cielo.
Mierda.
No quería morir así, no es que tuviera muchas razones por las cuales vivir, pero quería seguir siendo útil. Tomo su último aliento lanzándole una disculpa a Hinata y Sakura, tal parecía que la misión había sido mucho más difícil de lo que había esperado, jamás pensó que terminaría de esta forma.
Al menos podría descansar.
Podría reunirse con Dan, con su hermano menor, no sonaba tan mal.
Y, además, pensó con cierto grado de ironía, había ganado una apuesta con Jiraiya.
Ella murió primero, fue su ultimo pensamiento, antes que el hombre que había aparecido al final, cortara sin piedad su cabeza.
.
.
Kushina había estado jugando tranquilamente con Menma esa tarde, todo había estado tan normal como de costumbre. Si bien Naruto parecía algo enfurruñado por la desaparición de Hinata, quien nuevamente parecía haberse ido a entrenar, según Natsu comento cuando fueron a buscar información de la chica, que no había ido a comer las últimas noches, todo había parecido normal. Así que cuando Minato no llego a la hora pensada, solamente pensó que algo lo habría atrasado, aunque su cabeza picara como si perdiera algo importante.
Algo anda mal.
Es su pensamiento, antes de que Menma la abrazara con su muñeca en sus manos. Entonces todo a su alrededor da vueltas y siente el vacío, antes de caer con fuerza sobre su espalda. Se sintió como si fuera el Hiraishin de Minato, pero antes de poder levantarse por regañar a su esposo, se sorprende de encontrarse en medio de una cueva. Aprieta contra si a Menma, quien deja de reírse como unos segundos anteriormente, para lucir confundida cuando todo a su alrededor cambia.
Hay más sellos.
Piensa cuando sus ojos agiles viajan por toda la celda, encontrándose con una gran cantidad de sellos. Sellos de protección, sellos para encubrir chacra, sellos que no la dejarían usar ninguna habilidad y el peor de todos, un sello que no reconoció.
—Ohayo Kushina-chan—dice una voz que la hace voltear incrédula.
Misaki se encuentra al otro lado de los barrotes que la restringen en la cueva, quiere decir algo, pero de la nada esta saca una kunai que clava sin piedad en su hombro. El dolor es menos insoportable que ver como suelta a su hija, quien chilla cuando en un movimiento que no puede ver, ahora se encuentra en las manos de Misaki.
—¡Menma! —chilla asustada corriendo a los barrotes, pero al tocarlos, los suelta con gemidos de dolor al ver sus manos en carne viva.
El rostro de Misaki sonríe de forma horrorosa.
Kushina la ve con incredulidad.
Esto.
No es bueno.
Continuara…
Espero les gustara
