Capitulo 33: Pain

Hinata dejo su entrenamiento por un segundo, había sentido la presencia de alguien abrazándola por la espalda, pero cuando volteo a ver, nadie estaba ahí. Entrecerró los ojos antes de volver su mirada a Tsukiko quien parecía saltar con el pequeño Ginro frente a ella. Ginro era el adorable zorro que había conocido la primera vez que llego, quien parecía ser uno de los niños zorro que ayudaban en el templo. La sacerdotisa de los zorros había alegado que no solo conoció a Hagoromo, sino que también conoció a un hombre llamado Hamura que era hermano del sabio de los seis caminos. Lo cual no parecía tener sentido, hasta que el kitsune señalo sus ojos.

Al parecer que su madre fuera una Uzumaki, no era lo único extraño en ella. Su madre había contenido la sangre de los Uzumaki, sí, pero también de alguna forma que no entendía, había parte de la sangre de los Otsutsuki dentro de ella.

¿Eso que tiene que ver?

Había preguntado sin reconocer ese apellido, pero por la forma en que los ojos de Tsukiko brillaron, había mucho que ver en sus ojos.

Tal parece, que como el Sharingan, con la sangre adecuada el Byakugan también puede evolucionar. Claro que para que eso pasara, ocupaba de muchas situaciones poco convencionales y de las sangres más extrañas del mundo, que casualmente ella tenía. Pero bueno, ella ya había dejado de penar sobre su existencia, que solo parecía traer más y más cosas extrañas cada momento.

Así que luego de firmar un contrato con los zorros, se sintió casi mal cuando al firmar solo había la firma de Hagoromo en el pergamino, haciendo que toda la aldea saltara en una fiesta, que casi la arrastra a ella en todos los brazos de los animales peludos.

Eran adorables.

Como Kurama.

Cuando pregunto sobre la falta de poder para comunicarse con su amigo, Tsukiko comento que en este mundo el chacra solo puede ser moldeado por auténticos maestros del ying y el yang…lo cual ella no era. Ni siquiera estaba segura de saber que pasaba, por eso cuando estaba al borde del llanto, Tsukiko comento lo de sus ojos, si pudiera despertar la siguiente etapa de estos, podría controlar al menos uno de esos elementos (Tsukiko creía fielmente que ambos) y de esa forma podría regresar a casa.

Porque sorpresa.

Al menos que controlara esos elementos no podría salir de ahí.

Eran unos embusteros, así que había corrido al entrenamiento con seriedad. Para su suerte este mundo parece tener un tiempo diferente al suyo, de forma que la beneficiaria. Mientras que aquí pasaba un día, en su mundo original pasaba medio día. Solo eran unas cuantas horas, pero al menos era algo que podría alabar como suerte.

Se sentía incomoda, sin el chacra de su cuerpo no tenía conexión tampoco con los jinchurikis.

¿Estarían bien?

Tenía un mal presentimiento sobre eso, pero sin poder hablarlo con otros, pregunto a Tsukiko sobre el asunto. Ella informo que no podrían enviar a un zorro a su mundo hasta que ella fuera a él, ya que hasta entonces el contrato no funcionaria. Eso la hizo sentir ansiosa, entrenar con muchas más ganas bajo esa extraña fuente, que intentaba limpiar sus impurezas.

—Debes enfrentarte a tu oscuridad dentro tuyo—dice Tsukiko con una sonrisa traviesa.

Es fácil para ella decirlo, piensa Hinata cuando entra nuevamente a la cascada. Segundos después aparece una versión igual a ella, con ojos completamente rojos y un aura levemente rojiza, que la hace suspirar de forma irritada.

—¿Lista para el siguiente round? —habla su versión oscura.

Ella cierra los ojos antes de sentir los golpes llover a ella.

Cerrar conductos de chacra.

Duele tanto como recordaba.

.

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Naruto ve rojo cuando entra de golpe a la oficina de su padre, detrás de él Sakura y Sasuke habían intentado (sin mucho éxito) detenerlo de hacer algo ridículo, pero no puede importarle menos. Acaba de regresar de una misión verdaderamente larga, donde han tenido rumores horribles de que los pueblos han estado perdiendo las bestias con cola, lo cual sin duda ha hecho que el rubio se preocupe por la integridad de Hinata, esto parecía estar saliéndose de control. Además, ella estaba desaparecida, lo cual hizo que todo en su interior ardiera ante la idea de que algo malo le hubiera pasado.

Pero todo eso quedo de lado cuando llego a la puerta de la aldea, donde los guardias compartieron algo preocupados, una situación horrible.

Su madre había desaparecido.

Junto a su hermana.

Iba a gritarle a sus padres unas cuantas verdades, pero se detiene al ver dentro del lugar a su maestro Jiraiya. Lo cual no le hubiera detenido de gritar en cualquier otra condición normal, de no ser por su rostro de completa miseria. Eso lo descoloco un poco, al lado de este se encontraba Shikamaru y su primo Shun, quien parecía masajearse la frente con cansancio.

—No es un buen momento Naruto—dijo su padre con tono calmado, que lo crispo al recordar que había sucedido y porque venía a reclamar.

Tal vez su padre siempre dejaba en claro que cuando estaba en ese escritorio, era el Hokage y no su padre, pero bien podría ser el mismísimo señor feudal que le estallaría en la cara. Su madre siempre fue sincera con eso, tratándolo igual en todo momento y ahora él no se iba echar para atrás.

Sintió la mano de Sakura en su hombro, aunque también esta parecía algo perdida, pero la soltó de forma algo violenta.

—¿Cuándo es un buen momento entonces? ¿Cuándo Oka-chan aparezca muerta junto con Menma? —gruño con tanto odio, que todo el lugar se quedó en silencio, una parte maliciosa en su interior se regocijo al ver el rostro de su padre volverse más frio.

Lo había afectado de alguna manera, era muy difícil de lograr, pero se sentía tan satisfactorio.

Claro que él no quería que su madre o su hermana sufrieran, sabe Kami que se cortaría ambos brazos antes de dejar que algo así sucediera. Pero es que verlo sentado en su escritorio, sin duda fue lo que le hizo sentir que cada fibra de su mente se rompería.

Siempre tan frio.

Siempre tan distante.

Siempre siendo el maldito Hokage de la aldea.

—¿Qué mierda haces aquí? Se supone que eres el ninja prodigio, el hombre que rescato a oka-chan y logro que se enamorara de tu persona, pero ahora estas sentado detrás de ese maldito escritorio—hablo entrando y estampando las manos sobre el escritorio de su padre.

Nadie pareció hacer nada, todos parecían incrédulos de su nivel de enojo.

Poco le importo.

Dentro de él admite, hay una parte que se regocija demasiado tal vez. ¿Cuántos años han pasado desde que quiere decir eso? Probablemente demasiados. Su madre siempre lo ha consolado cuando se siente deprimido, explicándole que su padre es alguien muy importante, que conforme fuera creciendo, entendería porque hace las cosas. Pero a pesar de las palabras de su madre, esta resentido con su padre, que de alguna forma se ha perdido parte de su vida, se pierde de estar al lado de su madre, de ver crecer a Menma.

Lo odia por eso.

No importa que le hiciera a él, no debe hacerlo a Menma y su madre. Si bien ha soportado todo el tiempo, con una sonrisa en su rostro, ya que su sueño también es ser Hokage para proteger a los que ama, también está algo harto.

¿Karma de alguna otra vida?

Probablemente.

No tiene otra explicación.

—Naruto, te recuerdo que estás hablando con el líder de la aldea—dice su padre en un tono demasiado frio que pocas veces ha escuchado y nunca para él.

Pero poco le importa.

Sonríe de forma irónica.

—Bueno eso solamente hace que sea más patético todo, no solo no puedes proteger a tu aldea, tampoco puedes proteger a tu esposa e hija, y te hacen llamar el mejor Hokage de la aldea, patético—gruñe con odio haciendo que el rostro de su padre se endurezca, incluso más.

Una mano sobre su hombro le hace voltear a ver molesto a quien fuera que está en su camino, pero antes de insultar, se detiene al ver el rostro tan derrotado de Jiraiya. Eso hace que mengue un poco su enojo, pero la preocupación por su madre y hermana sigue ahí, latente en todo su ser. Quiere información para poder correr en busca de quien fuera que las tuviera.

Pero entonces reconoce esa mirada.

Lo que hace que sus insultos se detengan, para ver en todas direcciones, casi apresuradamente. Instintivamente su mirada cae en Sakura, quien también lo ve de forma pálida.

—¿Dónde está Tsunade-obachan? —pregunta viendo a Jiraiya.

Este había explicado que se iría de misión con la abuela, ambos se habían regocijado tal vez un poco cuando él quiso ir con ellos. Ambos hablando que era un mocoso par esa clase de misiones, prometiendo volver antes con la victoria en sus manos.

Los había ido a despedir a la puerta de la aldea hace tan solo unas semanas.

Pero al ver el rostro de Jiraiya, ambas manos se hicieron flácidas a sus costados. Pudo notar como Sakura caía sobre sus rodillas, quienes no lograron soportarla por más tiempo y dos grandes lagrimas salían de sus ojos.

Su boca se abrió, casi queriendo decir algo, pero su garganta estaba cerrada.

Con una mano en su frente, sintió que todo su mundo estaba colapsando poco a poco.

¿Qué era él para cambiar algo?

—Mierda—gruño sin saber qué hacer.

Sintiéndose inútil.

Tan inútil.

No tenía derecho de decirle nada a su padre, cuando él mismo nuevamente no pudo hacer nada para ayudar a otro ser querido.

Sus propias lágrimas, quieren salir de sus ojos.

Aun es un crio después de todo.

.

.

De todas las ocasiones que fue secuestrada, esta se estaba volviendo en la más tediosa, piensa Kushina con molestia. No puede moverse mucho, ya que cada pared que toca, hace una nueva quemadura en su cuerpo, incluso aunque los sellos están a su alcance, cuando toda uno recibe una descarga de electricidad. También ahora nota unas cadenas en sus manos, que han estado restringiendo su chacra. Su molestia aumenta porque su hija no está con ella, siente que apenas tenga la oportunidad de liberarse, comenzara una masacre ella misma.

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Medita confundida, ya que a esa cueva no le llega la luz del sol. Hay una comida cada muchas horas, que la hace dudar si ha pasado unos cuantos días o muchas semanas.

Odia estar encerrada.

Unos pasos la hacen ponerse alerta, ha estado esperando que alguien llegue (generalmente la comida llega cuando duerme pocos minutos) y está lista para atacar a quien fuera tan idiota de acercarse. Gruñe cuando ve la silueta de una persona, pero se congela en lo que ve.

El recuerdo del niño de cabello negro que está corriendo detrás de Hinata, revela a un adulto ahora. Con 20 años como Hinata, Raiden es alguien que ha crecido mucho. Su cuerpo parece formado con esas ropas holgadas, su cabellera ha vuelto a ser tan desordenada como de niño y sus ojos negros la miran de forma tranquila. No tiene la capa negra de nubes rojas, pero al ver como sostiene a Menma contra su cuerpo, se congela y se alivia por partes iguales.

Su hija parece en perfecto estado, esta gira su rostro para verla con una enorme sonrisa.

—Oka-chan, mira Raiden-niichan ha estado cuidando de mí, le pregunte si podía verte y me dejo venir—dice emocionada, sin parecer asustada en ningún momento.

Parece querer correr a su lado, pero Raiden la detiene cómicamente antes de acercarse más.

—Menma te dije que no te acercaras a los barrotes, te lastimaran—explica el chico con voz profunda.

Sus ojos parecen algo cansados y arruinados, pero hay una calidez al ver a la niña, que hace a Kushina dudar sobre qué está pasando. Ella tampoco se acerca mucho a los barrotes, pero si lo suficiente para que su hija pueda verla.

—Menma me alegra verte bien, estaba preocupada por ti—dice sintiendo lágrimas de agradecimiento.

Había tenido tanto miedo que algo le pasara a su hija.

Esta se ilumina.

—Estoy bien, hay personas malas aquí, pero cuando el tipo planta quiso hacerme algo, Raiden-niichan llego y ¡Bam! Le dio en toda la cara—dice haciendo la mímica como si fuera el mejor día de su vida.

Demasiado inocente.

Pero eso le alivia, aunque parece que su hija no es consciente del peligro, a pesar de sus 8 años esta parece demasiado inocente. Su bebé que aún no quería ingresar a la academia ninja, que estaba pensando en hacerlo el otro año (pudo iniciar mucho antes, pero tal vez Kushina se sintió algo sobreprotectora para permitirlo), si le hubiera enseñado tal vez antes, su mundo podría verse diferente.

No sabía si eso le aliviaba o no.

—No se preocupe Kushina-san, no dejare que le hagan daño a Menma—hablo Raiden viéndole con rostro algo suave.

Todo su cuerpo parecía estar lleno de cicatrices por todos lados, ha estado luchando mucho en estos últimos 8 años, medita Kushina de forma inquisitiva.

—¿Por qué debería confiar en ti? —cuestiona de forma seria, sin dejarse caer aun en su encanto.

Era el enemigo después de todo.

Lo ve suspirar, casi con una mirada de resignación en su rostro, antes de tomar asiento frente a ella. No sabe qué hace, pero por la forma en que Menma se queda dormida, supone que ha entrado a un genjutsu a su hija. Esta por arrojarse contra los barrotes, sin importar sus consecuencias por tocar a su hija, pero se detiene al verla sonreír y abrazarse más a Raiden.

Eso la detiene, pero la tensión es palpable.

—No se preocupe Kushina-san, está en medio de un genjutsu agradable, probablemente esté jugando con su familia…en especial su padre, lo extraña—menciona este con calma.

Ella chasquea la lengua.

Aun no le agrada más la idea que su hija este en ese mundo de los sueños. A pesar que no la han lastimado, está claro que son Menma y ella, son rehenes quieran o no.

Pensó en Misaki.

Mataría a esa perra apenas pudiera.

—No espero que me crea, no tengo ningún derecho de pedir esa clase de consideración, solamente no quería que se preocupe por Menma, no pienso dejar que nadie le haga daño, hare lo posible también por liberarla a usted—

—¿Por qué harías eso? —

La mirada cansada de Raiden, hizo que Kushina levantara una ceja. Si lo veía más de cerca, incluso con su cansancio, su mirada derrotada y sus hombros algo encorvados, no parecía tan malvado. Kushina ha visto ratas más sucias dentro de la aldea, como el idiota de Danzo, que parecen más malvados que Raiden si era sincera.

Pero ese no era el punto.

Espero que este respondiera.

—Como dije, no espero que me crea…pero no me gusta esto, esta vida no es la que yo quería, no me gusta lastimas a otros—comenzó este haciendo que sus ojos se agrandaran levemente—desde el inicio me odie por tomar esta decisión, incluso si una parte de mi lo hizo para proteger a mi familia, para proteger a Kakashi, Natsu y….Hinata, no voy a ser hipócrita, también se que solo era un niño que no quería dejar a su madre, pero antes de darme cuenta ya estoy arrastrado hasta el cuello, todas las personas que he salvado no son nada con las que mate en su momento—expreso este con una sonrisa resignada.

Kushina lo vio unos momentos, antes de bajar la mirada.

No parecía mentir.

Apretó la tierra bajo ella.

¿Él era diferente a ella?

Tal vez no ahora, pero cuando Kushina fue ninja, también acabo con la vida de muchas personas. Nadie en la aldea que fuera ninja, podría decir que no mato por una orden.

—¿Pero luchaste con Hinata? —hablo recordando que ha leído los informes de su esposo (a escondidas claro) y ha visto esas luchas.

Raiden se encoge de hombros.

—Para evitar bajas, puede que mi madre me complaciera con no matar a Hinata, pero si hubiera ido cualquier otro Akatsuki la hubiera matado y asesinado, aún faltaba mucho para el plan—

—¿Cuál plan? —

No le va gustar lo que va a decir, sabe Kushina cuando este parece meditar unos segundos, antes de asentir y verla decidido.

—El plan ojo de luna—comenta con seriedad.

.

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Hinata ha intentado nuevamente luchar contra su oscuridad, fallando de manera miserable. Tsukiko sigue alentándola a mejorar, pero está casi decidida a desistir. No sabe bien de donde sale tanta oscuridad y tan poderosa, no es de Kurama, ya que esta oscuridad habla de otras cosas. De cómo fue abandonada de niña por su familia, como la aldea la desprecio, todas las muertes que fueron su culpa. Ella no la deja ir, porque sabe que tiene razón, pero eso le asusta, ya que en los peores momentos es lo que le ha salido a flote. Esa sed de sangre no se quiere ir con nada y esta resignada a no dejarla ir.

Entonces comienza a entrenar el Tenseigan.

Que, si bien no es que avanzara mucho, al menos siente palpitaciones. Tsukiko la alienta, ya que eso podría hacerla dominar de inmediato el Ying y el Yang, bueno, tal vez no dominarlos, pero si desbloquearlos y podría ser libre de volver a su mundo. Cuando llegue a su mundo tendrá su nuevo poder ocular y eso haría que fuera más fuerte.

Pero era difícil.

—No puedo esperar para que Hinata-sama me invoque, podre luchar junto a Kurama-sama—hablaba Tsukiko con las mejillas rojas y revolviéndose como un gusano.

Vio a Ginro con duda, el pequeño zorro solo se encogió de hombros.

Si, nada que comentar al respecto.

Unas nuevas olas de entrenamientos horripilantes se veían en su futuro, a pesar de la apariencia adorable de Tsukiko, sin duda era un monstruo como Tsunade y Honomi a la hora de entrenar.

.

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Misaki tenía una sonrisa cuando entro a Konoha esa noche, era como un augurio de lo que tendrían por delante. No le importaba que la descubrieran o incluso que la encarcelaran, no por nada había tomado tanto tiempo para poder atrapar a la esposa e hija del Hokage, puede que fuera el hombre más fuerte conocido por las naciones ninjas, pero era un hombre como cualquier otro. Los hombres son débiles, sobre todo cuando su familia está en juego de un posible asesino. Además, todo esto era une treta, si bien quería acabar con Minato, en realidad estaba con un objetivo mayor en mente.

Danzo.

Este último quería matarlo tan lentamente y despiadado, pero tenía que seguir las instrucciones. Todo era una canción que tocar, no puede adelantarse en la melodía o saldría algo muy mal.

Más que una canción.

Una obra de teatro.

Una hermosa obra que ella estaba componiendo y que todos sus peones parecían moverse a su ritmo. Sonrió cuando uso un jutsu para aparecer dentro del despacho del Hokage, donde sonrió al ver que no estaba solo. Parecía haber estado en una reunión privada con ese sapo Jiraiya, con quien Pain había luchado semanas atrás, lo cual le fastidiaba un poco.

Se supone que Pain era el "líder", pero en general para ella era solo un mocoso un poco torpe al cual hay que tener cuidado.

—Ohayo Minato-san, Jiraiya-san—saluda con tranquilidad, viendo como ambos parecen ponerse alerta.

Pero no llaman a nadie.

Chicos listos, piensa con cierto brillo en sus ojos. Pero no se confía, sabe de la velocidad de Minato y que probablemente de quererlo, hubiera usado para intentar matarla, no es como si ella fuera a dejarse morir tan rápido.

No.

—Kushina-chan y Menma-chan envían saludos—habla con calma, sabiendo que ahora no podrán matarla.

Lo sabe cuándo ambos se congelan, Minato como si ya lo hubiera estado esperando.

Y no atacan.

Y ella sonríe.

Porque los tenía entre sus manos, y solo era cuestión de tiempo para destruir esta patética e insignificante aldea. Eso sí concordaba con Pain, haría sufrir al mundo entero para que entendieran su dolor.

.

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La explosión se escucha por toda la aldea, piensa Shisui al tiempo que sale estampado de su hogar con apenas los pantalones puestos. No quiere pensar que hace tan solo unos minutos había estado, algo cómodo, con su esposa. Luego de ladrarle de forma poco respetuosa (está seguro que pagara por ello más tarde) que protegiera a Daisuke, una seria Hana asiente, sonríe algo preocupado antes de desaparecer en una nube de humo. Toda la aldea estaba en modo de alerta por la situación de la familia del Hokage. No creía que nadie fuera suficientemente estúpido para atacar la aldea en estas condiciones.

A quien quiere engañar.

Lo eran.

Piensa corriendo con velocidad por los tejados de la aldea, se sorprende cuando en medio de la situación se encuentra con Itachi, ambos luciendo algo confundidos. Una nueva explosión los alerta a ver a la montaña de los Hokage, donde de la nada aparece una especie de samurái gigante en forma femenina de colores rosados.

¿Qué tan raro puede sonar eso?

Piensa cuando al llegar se sorprende de ver a Minato frente a ellos, con Jiraiya luciendo demasiado cansado y mayor, para hacerle una burla. Pero entre el enrome samurái totalmente formado, no puede evitar notar la forma de Misaki en medio de esto con una sonrisa divertida.

¿Qué era eso?

Piensa al ver bien los ojos de la mujer, haciendo que su boca se abra incrédula.

—Es el Susano, ha despertado su Mangekyo—sisea casi sintiendo toda la ira rugir por su cuerpo, sin creer que esa mujer tuviera el descaro de hacer uso de esas armas.

Su clan, su aldea, Shisui sintió el intenso instinto homicida de quien alguna vez considero su maestra.

Misaki sonrió altanera.

—Shisui me contaron que eres el nuevo líder del clan Uchiha, una pena cuando no puedes despertar aun tu Susano…probablemente tampoco quieras despertarlo nunca—dijo esta con voz divertida mientras levantaba una mano.

Era una esfera que parecía tener una imagen.

Shisui no ocupo activar su Sharingan para ver como en ella se veía la imagen de Kushina en medio de una jaula, parecía inconsciente. Todo su cuerpo se tensó al ver de reojo el rostro de Minato, casi queriendo encogerse al ver toda su ira asesina. Minato no era bueno para expresar emociones, siempre permanecía sereno y con una sonrisa amable en su rostro, verlo molesto…lo ha intimidado un poco.

Itachi a su lado estaba listo para el ataque.

—No te preocupes Hokage—la forma en que dijo la palabra Hokage fue demasiado burlona—yo no tengo intención de destruir tu preciada aldea, yo no al menos, no es divertido, tengo planes más grandes, pero por ahora solo vine a ofrecer un trato—hablo con un dedo en alto luciendo casi inocente, si no estuviera rodeada de esa enorme masa de chacra.

Jiraiya casi bufo incrédulo.

Shisui entrecerró los ojos igual con duda.

—Si te entregas pacíficamente prometo no matar a tu esposa e hija, e incluso les diré un secreto sobre Pain—exclamo Misaki con un guiño divertido.

¿Eh?

Una vena estallo en la frente de Shisui, esa zorra se atrevía a siquiera pensar en. Dejo sus pensamientos en el aire al imaginarse en la posición de Minato, la imagen de Hana y Daisuke, siendo atrapados por el enemigo le hizo sentir la bilis en toda su garganta. Si bien el matrimonio no había empezado por amor, ambos eran ahora todo lo que podía desear y más, incluyendo a su hermana menor Anna, e Itachi, los cuatro eran sus personas más importantes en el mundo.

Pero el pequeño Daisuke.

¿Sería capaz de siquiera negarse?

—También si piensas que puedes matarme y solucionar todo, respuesta incorrecta, tengo alguien esperando mi llegada y si no llego en los próximos veinte minutos, adiós a tu familia. Pero que digo, estoy hablando con el gran Hokage de Konoha, el rayo amarillo, quien piensa en su aldea antes que su familia—se burló esta con malicia en sus ojos.

—Perra—no pudo evitar sisear Shisui por bajo, siendo contenido por Itachi quien admiraba todo en silencio.

Minato permanecía aun sin moverse en su lugar.

Misaki sonrió amablemente.

—Después de todo, Daika confió en ti su vida y tú lo dejaste morir, cruel ironía, sería justo que yo tome la vida de tu esposa a cambio—la forma en que ahora hablo la mujer, le hizo estremecerse al notar el odio destilar de su ser.

¿Daika?

La imagen del hombre Uchiha apareció en su mente, había sido uno de los ninjas más prodigiosos de la aldea el esposo de Misaki. Había trabajado en la policía de Konoha siempre con grandes expectativas, siendo diferente a casi cualquier Uchiha que conocía, por cómo se reía libremente. Cuando el hombre murió en acción, Misaki jamás había vuelto a ser la misma mujer amorosa que antes.

Giro su rostro a Minato con dudas.

¿Qué había pasado realmente?

—Misaki sabes que lo que paso no fue culpa de la aldea, si quieres que tome responsabilidad lo hare, pero no puedes destruir la aldea de Konoha—exclamo Minato con calma, Misaki siguió viéndolo con odio.

—No te preocupes, sé que no eres el culpable absoluto, pero ese bastardo ya pagara…por ahora solo puedo decir que tengo que hacer lo que tengo que hacer si quiero recuperar mi felicidad—musito esta con tranquilidad encogiéndose de hombros.

Entonces todo brillo, durante un segundo, antes que una sombra apareciera bajo Minato, este quien había intentado moverse parece que había activado un sello en el suelo. Imposible, piensa Shisui al ver el sello que se realiza, conociendo que nadie pudo hacerlo de inmediato, era un sello que había estado desde antes. Alguien tuvo que colocarlo durante mucho tiempo, para poder contener a Minato, pero si los sensores no se habían activado antes sobre este movimiento.

Alguien de adentro tuvo que haber ayudado.

Minato pareció congelado cuando Misaki apareció frente a él, con el Mangekyo Sharingan activado y viéndolo con una perversa sonrisa. Si bien no estaba cerca, incluso con su propio Sharingan activado, Shisui sintió que era arrastrado a un genjutsu.

Imposible.

Contra el Sharingan era imposible.

Se logra zafar del ataque jadeante, antes de ver como Misaki ha logrado apuñalar a Minato en el pecho con una jeringa, antes de desaparecer en una nube de flores de cerezo. El sello que estaba bajo Minato, parece cobrar vida antes de arrastrarse sobre la piel del hombre, quien gimotea antes de caer de rodillas jadeante, antes de desvanecerse frente a sus ojos.

¿Qué mierda?

Piensa Shisui cuando Jiraiya se abalanza sobre su pupilo con chacra en su mano, solo para gritar cuando su mano comienza a ponerse roja al contacto con Minato.

Shisui ve como Itachi está en el suelo también algo jadeante como si también hubiera luchado para no ser absorbido. Era imposible, tanto Itachi como su persona, eran los mejores en genjutsu en su clan, ninguno debería ser capaz de atraparlos.

¿Qué era esa mujer?

Piensa aterrado, antes de ver al Hokage inconsciente en el suelo.

¿Qué era ese sello?

Tsunade está muerta, piensa un momento aterrado al saber que no solo Minato parecía estar con un sello poderoso, sino que también había sido inyectado con algo sospechoso, justo cuando la mejor médico del mundo murió.

Joder.

.

.

La vida es una mierda, piensa Kakashi con los brazos cruzados ante la situación que tienen presente ahora. Primero Kushina y su hija fueron secuestradas, Jiraiya quien ha venido con información sobre el posible cabeza de Akatsuki, confirma a Tsunade muerta. Ahora para agregar más cosas malas a la larga lista que Konoha tiene ahora, Minato se encuentra en coma dentro del hospital. Shisui e Itachi explicaron lo que sucedió, un sello se ha activado y cerrado, mejor dicho, bloqueado la posibilidad de usar chacra en Minato para curarle. Aparte de que tiene un veneno que por muy poco Sakura no pudo tratar. Ya era frustrante para su alumna, el haber perdido a su maestra y también no poder usar su chacra para salvar al Hokage.

Entonces la aldea se veía sin un líder.

Demasiado expuesta, en cualquier momento vendría el ataque. Mientras que el consejo discutía sobre quien debería tomar la posición de Hokage interino por el momento. La elección estaba entre Danzo y Jiraiya, este último no parecía dispuesto hacerlo, debido a las luchas que vendrían donde este iba a participar, pero tampoco quería dejarle todo a Danzo.

Jiraiya había explicado la situación sobre el ente conocido como "Pain", quien parcia ser el verdadero líder detrás de Akatsuki. Un antiguo alumno de Jiraiya había logrado obtener cuerpos semi inmortales de personas ya muertas, que funcionaban como un solo ente y gozaban de diferentes habilidades…problemáticas.

Estaban organizando un posible golpe de regreso, pero no pueden hacer nada sin un líder, lo cual los tiene en la situación actual.

Kakashi miro por la ventana, notando como Sakura estaba dentro de la habitación de Minato, había pasado varios días encerrada buscando algo que pudiera contratacar el veneno que no fuera chacra. Ese sello había sido puesto por alguien dentro de la aldea, que buscaba impedir la entrada de cualquier tipo de chacra dentro del cuerpo, además que el veneno fue bastante mortal y Sakura apenas pudo detenerlo.

Lo querían muerto, no era la primera vez que buscaban matar a Minato, pero en esta ocasión.

Como una orquesta u obra de teatro, parecía que alguien movía los hilos de manera misteriosas. Yamato y Sai estaban en una misión urgente en las fronteras, Natsu con el resto de su generación también parecían patrullar más continuamente. Incluso el equipo de Guy había salido esta mañana, todo para mantener a cualquier posible atacante fuera.

Puso una mano en su frente, no recordaba hace cuanto no dormía.

¿Dónde estaría Hinata?

Si el enemigo la capturaba, era una pérdida de su parte, era como si capturaran a la reina dentro del ajedrez.

Un café apareció frente a él, haciendo que parpadeara confundido antes de levantar la mirada. Hikari estaba frente a él, no luciendo mejor que su persona y con ojeras bastante notorias. Dudaba que alguien de la aldea hubiera tenido algunos buenos días de sueño.

Acepto el café que esta le había ofrecido sin tomar ni un sorbo, solo aceptando la calidez en sus manos.

¿Dónde estaría Obito?

¿Sería parte de esto?

Suspiro con pesadez, sin duda ha tenido mejores días que estos.

—Sabes, cuando me uní a la aldea, pensé que sería menos problemático—musito Hikari con su propia bebida, que estaba tomando entre sorbos.

Sí, eso hubiera sido genial, menos problemas.

—Konoha suele ser menos difícil de tratar…pero supongo que es cuestión de tiempo hasta que…—no quiso continuar, no quiere ni imaginar que podría ser peor que lo que estaban pasando, pero había peores situaciones.

Guerra.

Él que había vivido una guerra, sabe que hay cosas mucho peores. Pero sería de mal gusto que, a estas alturas de la vida, volvieran a pasar otra guerra. Aunque con todas las cosas malas que habían sucedido, una guerra podría incluso significar el final de Konoha.

Sí, no quería una línea de pensamientos por ahí.

Con un pestañeo noto como Hikari caminaba de forma pensativa al otro lado del pasillo donde estaban, había una gran ventana con vista al exterior. Esta parecía ver de manera perdida al cielo, lo que hizo que se acercara a su lado para ver que estaría siendo tan interesante.

—Hay una persona en el cielo—fue lo que dijo Hikari señalando en una dirección.

Confundido de no ver nada, Kakashi destapo el Sharingan para ver en esa dirección, antes que todo su cuerpo se congelara, como si algo malo estuviera a punto de pasar. Iba a saltar sobre Hikari para protegerla, cuando todo a su alrededor…desapareció.

.

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Naruto tiene malos días, muy malos días, no solo ha perdido a su madre y hermana, si no que ahora también a su padre, con quien no ha terminado de solucionar las cosas y probablemente muera. Ya estaría muerto de no ser por Sakura. Así que cuando Aki literalmente lo arrastra para bordear las murallas de la ciudad, para que dejara de estar en el hospital, no se queja. Probablemente que ambos estuvieran en el borde, es lo que hace que lo vea todo desde una mirada diferente.

Comenzaron con leves explosiones, que hicieron que varios ninjas se movilizaran, aparentemente un enemigo se había adentrado a la aldea. Fue el pensamiento cuando un pequeño sapo había llegado de parte de Jiraiya, sobre un enemigo peligroso cerca. Se sintió frustrado ya que aún no dominaba el modo sabio para perseguir a los atacantes.

Pero antes que entraran a la lucha, fue cuando sucedió.

La destrucción de Konoha.

Fue como una pequeña gota que cae en el agua y que crea una onda expansiva. La gota toco el centro de Konoha y como un tsunami fue creciendo hasta el punto que destruyo todo a su paso. Dado que Aki y él estaban más alejados del centro de la aldea, aparte de ser aventados sin piedad contra varios metros de altura entre escombros, no les fue tan mal.

Cuando se puso sobre sus pies, sintiendo una barra de metal atravesando su pierna, que retiro sin piedad, había observado todo el lugar con el rostro en blanco.

No había gritos, no había llantos, no había nada.

Lo había borrado a todos.

—La aldea—susurra casi sin voz al ver que le habían quitado algo más.

A su lado Aki quien siempre parece presuntuoso, también mira con rostro incrédulo dentro de la aldea. No están seguros si alguien pudo haber sobrevivido a esto, pero no escuchaban que nadie les llamara por ayuda, parecía que todo a su alrededor había sido destrozado.

Ignorando el dolor de su pierna, comenzó a saltar entre los escombros, Aki a su lado de forma simultánea, luciendo una herida en su cabeza. Cuando llegaron cerca del epicentro, se detuvieron al ver un hombre de cabello naranja con bata negra y nubes rojas. Frente a este se encontraba Jiraiya en el suelo, con varias estacas que le habían perforado el pecho.

Muerto.

Naruto se cayó sentado al ver a Jiraiya muerto.

Muerto.

Miro en todas direcciones, pero no escuchaba nada.

Muerto.

Sujeto su cabello con fuerza.

Muerte.

O había perdido a todos.

Continuara…

Espero disfruten de mi deseo de hacerlos sufrir :v

Mentiras.

Igual lo siento si sufren.