Capítulo 34: Sellado
Natsu, Megumi y Anna pelean con una extraña mujer, que puede hacer su cuerpo miles de papeles, cuando la explosión suena. Habían estado en un campo de entrenamiento, antes que Megumi las tomara del cuello de la camisa y comenzar a correr. No solamente ellas, sabe que muchos ninjas que se han quedado dentro de la aldea, estaban luchando contra los infiltrados, pero en un segundo no hay nada. Incluso ellas fueron arrastradas por la presión de la ciudad destruida.
Era una imagen que nunca saldría de su mente.
Siente dolor por todo su cuerpo, además de sentir varios huesos rotos entre sus costillas y brazo izquierdo, de reojo nota como Megumi y Anna en realidad no están en una mejor condición que ella.
El nivel de destrucción alcanzado, era algo que le hizo quedarse en el suelo con la boca abierta. Todo Konoha había sido borrado del mapa, provocando que cuando se pusiera por fin sobre sus pies, tuviera que correr a la primera pila de escombros casi gimoteando entre su propio dolor y sentir casi que algo le perforaba desde su interior, pero al llegar se cayó incrédula, además de chillar al ver el cuerpo de un niño aplastado sin piedad.
¿Qué estaba pasando?
Al igual que otros Jounin, ahora sabían que incluso ante esta nueva entidad conocida como "Pain" su cuerpo físico probablemente no estuviera entre ellos. Habían estado planeando liderar una búsqueda del cuerpo real, que se había sido pospuesta dado que la aldea estaba desprotegida y sin mando. El Hokage era el líder por excelencia que no solo protege la aldea, también la guía a un mejor lugar.
Pero ahora.
¿Incluso queda aldea?
¿El enemigo hizo eso?
¿Acaso se puede vencer?
Temblando noto a su lado como Megumi, la alegre y feliz Megumi, se hizo a un lado para devolver su desayuno contra los escombros. Anna con el Sharingan activado, parecía dividida entre correr o desmayarse, susurrando una y otra vez el nombre de su hermano.
¿Estarían con vida?
Tragando su miedo, comenzó a saltar sobre los escombros, debe haber un punto donde ocurrió la explosión, lugar donde debe estar el enemigo. Cae torpemente ante el miedo, pero se levanta rápido por fuerza de voluntad. Quiere pensar que el enemigo debe estar cansado ante semejante nivel de destrucción. Si no lo estaba probablemente la mate rápido.
Pensó en sus padres y hermano mayor, se escalofrió de imaginarlos bajo los escombros.
Muertos.
Se abrazó con fuerza y se obligó a seguir saltando torpemente, casi derrumbándose en cada salto por su condición, pero sujetándose a punta de chacra. Anna la seguía lentamente, mientras Megumi también con lágrimas en sus ojos. La mayoría de su generación estaba en las fronteras, Shun había ido con Yuki hace unas horas, pero Rigel había estado en recuperación.
Dentro de la aldea.
Entonces al igual que la mayoría de aldeanos, estaba muerta.
Cae torpemente contra un escombro, apretando con fuerza los puños. Una mano frente a ella le hace levantar la vista confundida, sus ojos se abren de la impresión al ver a Kakashi sujetando su muñeca para levantarle. Esta herido, por todos lados, sus ojos también lucen cansados, tiene que apoyarse contra una de las paredes de escombros para no caer al suelo.
—Kakashi-sensei—dice al borde del quiebre.
Un adorable sapo aparece en su hombro, que la hace sorber su nariz.
—La mayoría de civiles están muertos, hay pocos ninjas con vida, Jiraiya ha sido asesinado frente a Pain—dice el sapito con expresión derrotada.
¿Asesinado?
Anna corre rápidamente a su lado.
—¿Shisui esta con vida? —pregunta alterada, el sapo gira a ver a Kakashi con duda, antes de negar con la cabeza.
Anna cae sobre sus rodillas ante eso.
—Según entendí de Itachi, destruyeron a uno de esos sujetos, pero dio su vida para salvar a Itachi…Itachi…despertó el mangekyo Sharingan, pero ha quedado inconsciente sin alma—explico Kakashi luciendo frustrado.
Bien.
Esto es una mierda por completo, piensa de forma irónica Natsu.
—¿Solo derrotaron a uno? —pregunta con exasperación.
Eran 6 de esos tipos, además del cuerpo verdadero, solo habían derrotado a uno de ellos, probablemente ni siquiera al tipo que destruyo la aldea.
—No solo eso, Itachi fue paralizado por alguien dentro de la aldea…tenemos un traidor—mascullo Kakashi con total seriedad.
Doble mierda.
Anna es sujeta por Megumi, quien la obliga a levantarse antes de comenzar a seguir a Kakashi. Probablemente cuatro ninjas, en muy mal estado mental, no podrían hacer nada con esos tipos, pero ocupaban ser derrotados ahora mismo.
¿Por qué?, se pregunta de forma indiferente en su mente, que le cuesta ignorar.
Todos ya están muertos.
Se muerde el labio mientras escucha quienes quedan con vida de parte de Kakashi, se sorprende que este admita en voz baja que él estaba con vida, porque Hikari lo había protegido entre los escombros a costa de su propia vida. Sakura se encontraba con vida, pero había perdido el conocimiento. La lista de ninjas muertos confirmados, eran sin duda mucho más extensa.
Cayeron cerca del mayor cráter, para ver a cinco de esos tipos en medio del lugar, también faltaba la mujer de los papeles.
Para su sorpresa Hiashi Hyuga había saltado frente a ellos, con una Hanabi Hyuga bastante herida y Shikamaru Nara que apenas si podía caminar. Otros 3 ninjas también parecían haber llegado rápidamente, entre ellos pudo distinguir a Aki que traía casi a cuestas a Naruto.
Sonrió aliviada al verlo, este también la vio con ojos brillantes antes de atraerla en un abrazo. Ignoro que era la primera vez que abrazaba a su mellizo en años, pero entendió su desesperación, casi tanto como ella la regreso.
¿Iban a morir?
Pensó cuando ambos se separan, viendo a Kakashi al lado de Hiashi, ambos con dudas sobre si lanzarse al ataque o que hacer.
¿Todo estaba perdido?
Mira en dirección a el denominado Pain, quien parece verlos de reojo, haciendo que todo su cuerpo tiemble de miedo.
¿Qué pueden hacer?
.
.
Hinata tiene un sueño, donde hay una hermosa mujer de larga cabellera blanca que parece querer sujetarla por las mejillas. Sus ojos son blancos como los suyos, pero en su frente hay un ojo de color rojo, su mirada parece anhelante al mismo tiempo que sus ojos parecen codiciosos. Justo antes que la tome de las mejillas, dos manos la sujetan en sus diferentes muñecas, siendo arrastrada atrás y la mujer comienza a llorar. Al voltear ve a dos jóvenes, ambos con iguales ojos blancos, pero sus rostros parecen más afables cuando parecen guiarla por medio de la oscuridad.
"No dejes que madre te atrape" es su consejo, antes que todo se vuelva blanco.
Cuando vuelve abrir los ojos, es como si sintiera una gran energía entrar por todo su cuerpo, el chacra vuelve a ser posible para ella y todo a su alrededor se llena de color. Tsukiko parece saltar emocionada que luego de tanto entrenamiento, dolores de cabeza, el Tenseigan es despertado.
No se siente muy diferente, a lo que ella le explica que en este mundo el chacra de los humanos es limitado, pero cuando regrese a su tierra natal, entenderá que realmente ha despertado un poder que solamente los habitantes de la luna lograron obtener.
¿Habitantes de la luna?
Antes que hiciera más preguntas, que probablemente solo harán que otras más aparezcan, el grito de Kurama sobre que debe regresar de inmediato. Es lo último que escucha antes que todo se vuelva negro y sienta que es arrastrada por un vórtice. Las imágenes de sus amigos trascurren de forma aleatoria, son los jinchuriki y sus bestias, todos menos Kurotsuchi, Bee y Hachibi están ahí.
No sabe que significa.
No entiende que está pasando.
Pero mientras siente que cae en el vacío, las lágrimas salen de sus ojos sin poder contenerse.
.
.
El vórtice termina y cae de forma grotesca contra el suelo, haciéndola jadear al tiempo que se medió incorpora de rodillas. Es ahí sobre sus rodillas, cuando entiende de que habla Tsukiko, todo a su alrededor parece brillar y es como sintiera todo el conocimiento en su cerebro. Como si pudiera ver a la lagartija a 100 kilómetros de distancia, como puede ver el interior de su propia mano. Es ahí de rodillas donde en menos de un segundo, puede ver cada uno de los escombros del lugar, como cada muerto sepultado a su alrededor. Desde niños hasta figuras sin forma, puede ver perfectamente al grupo de personas cerca del borde de ese cráter, reconocer cada una de sus pestañas y sus ojos incrédulos.
Pero no los ve a ellos, su vista se detiene en el hombre que esta frente a ella, con el cabello naranja, extrañas piezas de metal en su rostro y ojos morados. Sin duda cuando lo ve vestido de ropas negras con nubes rojas, hace que todo su interior arda de ira, que aún no aprende a controlar.
—El nueve colas—dice con voz monótona, que le hace imposible reaccionar.
El monte Hokage es lo que termina de convencerle, que están en la aldea de Konoha, totalmente destruida y que debe ser motivo de este hombre.
Algo dentro de ella se rompe.
Todos están muertos.
Piensa unos segundos sobre la aldea, que, si bien le ha dado muchas tristezas, también le ha dado alegrías. Recuerda cada momento de su infancia, de alguna manera mucho más claro que antes. Puede ver el lugar de ramen donde come con Raiden, la forma risueña de Natsu cuando entrenan juntas, un pequeño Naruto corriendo a saludarla por su regreso, Honomi en su departamento o Tsunade arrastrándola a un bar. Recuerda cada momento feliz de su vida dentro de la aldea y cada lugar en perfecto estado.
Pero lo han destruido.
El recuerdo de los niños de la aldea, que no le temen y saludan animadamente cuando va a visitar a Itachi, como Shibi Aburame aparece terroríficamente con un bento de comida, las risas de Mikoto cuando le ha regalado un vestido y los abrazos mortales de Kushina con Menma.
El lugar que fue su pesadilla, se ha transformado en su hogar.
Sus puños sujetan la arena bajo ella, viendo de forma incrédula a este hombre, que parece ladear su rostro extendiendo una mano frente a ella. Sus ojos morados le recuerdan levemente a Raiden, lo que hace que el ultimo milímetro de cordura se pierda.
Siente la ira de Kurama gruñir dentro de ella como suya, pero no va utilizarlo por el momento, no, ella va utilizar algo peor. Todo su cuerpo libera chacra de color cian, que parecen llamas que le cubren en todas direcciones, al tiempo que sus ojos cambian de forma. Tsukiko no le había explicado cómo funcionaba, pero ella sabe que es el modo chacra del Tenseigan, ya que la información parece aparecer dentro de su cabeza como si alguien se lo susurrara. También le susurra sobre el Rinnegan, le susurran cosas que ella va a usar para aplastar a ese tipo.
Levanta una de sus manos, la cual lanza una bola negra que impacta con uno de los individuos enviándolo a volar sin piedad contra la pared.
Los otros se ponen alerta.
Diferentes animales de enorme tamaño aparecen detrás de ellos, que no parecen en lo absoluto intimidantes. Con un simple chasquido de dedos, un sello parece formarse en el aire y la invocación se procede aparecer. A diferencia del tamaño de Tsukiko dentro de su tierra, su forma en este momento es gigante y más animal, un gigante zorro de color blanco con tres colas que se mueven violentamente.
Suelta un gruñido que hace temblar todo a su alrededor, mientras ella siente que algo dentro de ella quiere terminar de romperse.
El sello.
Medita de forma débil mientras es atraída por la fuerza de atracción de uno de esos tipos, esperándola con una barra. Pero incluso este parece sorprendido cuando ella se detiene antes de llegar, porque ahora ella también puede cancelar la gravedad a su alrededor. Entonces le pega una patada que lo envía volando contra los aires, al tiempo que las bola de búsqueda de la verdad, giran rápidamente a su alrededor para evitar los siguientes ataques.
Escucha como los hombres de su sueño le hablan, explicándole que debe apurarse. Entonces usa el chacra dentro de las bolas, para que se expandan para decapitar a dos de esos sujetos sin un segundo de vacilación. Incluso aunque no la está viendo fijamente, la puede ver con sus ojos, ve como Tsukiko danza entre los monstruos devorándolos por el cuello, dejando un camino plateado liquido donde quiera que sus patas tocan.
Mercurio, también adivina sus ojos al verlo de cerca.
—¿Conoces el dolor? —le pregunta al hombre de cabellera naranja, que parece verla con furia dentro de su inexpresiva mirada.
No sabe si conoce el dolor, pero piensa hacerlo sentir una milésima de lo que ella ha perdido.
El chacra fluctúa a su alrededor, sabe que debe contener sus emociones para que esto funcione, pero el chacra color cian claro, comienza a parpadear en segmentos con el color rojo. Aprieta los dientes conociendo que no podrá mantener esta forma mucho tiempo. Salta sobre el hombre que la esquiva de igual forma con sus ojos, el fuego pasa a su alrededor, ya que las bolas de chacra parecen absorberlas.
Una de ellas desaparece.
El dolor sigue palpitando en su cabeza.
Se le acaba el tiempo.
.
.
¿Qué está pasando?
Es el pensamiento de Kakashi que mira la batalla sin comprender bien que está sucediendo. Todos a pesar del miedo, o al menos los restantes, habían estado dispuestos a luchar con tal de acabar con el enemigo, incluso si eso les costaba la vida. Entonces de forma, muy poco épica y totalmente inesperada, una especie de mini portal se abre en medio del cielo, del cual cae Hinata sin ninguna gracia. A todos les toma unos segundos procesar que está pasando y Natsu es quien se golpea la frente con la mano, ante semejante entrada de la chica, que parece haber sido escupida por el cielo.
Usa su Sharingan para saber si está bien, pero algo le parece extraño. Incluso a la distancia, puede notar que sus ojos ya no son como antes, tienen algo diferente pero no entiende que pasa.
Hinata luce confundida, viendo en todas direcciones unos segundos, antes de ver a Pain frente a ella. Está a punto de correr para alejarla, ya que ella es una bestia con cola y no pueden capturarla, ya que el mundo se iría aún más a la mierda, cuando eso sucede.
Como una llama que sale del pecho de Hinata, todo su cuerpo se ve rodeada de llamas celestes que sabe es chacra, antes de estampar sin piedad a Pain al lado contrario del cráter. Eso lo detiene, al mismo tiempo que todos a su alrededor parecen incrédulos ante la situación. Hinata no toca el suelo en ningún momento, como si estuviera levemente flotando al tiempo que su apariencia parece difuminarse en chacra.
Se ha hecho más fuerte, puede adivinar aterrado, porque esto no es normal. Si te vas casi dos meses es normal que crezcas considerablemente en fuerza y que tenga alguna que otra nueva habilidad adquirida. Eso pasa cuando Hinata siempre salía de entrenamiento con Honomi y Tsunade, las cadenas de chacra que ella usa, la fuerza monstruosa, sellos que contienen jutsus. Hinata siempre crece a pasos veloces en habilidades, incluso cuando no le gusta luchar, ella está mucho más equipada que ninjas de más años.
Pero esta vez es diferente.
Ve como la chica levanta una mano y con un chasquido de dedos, un sello literalmente es dibujado en la nada, antes que un zorro gigante de color blanco aparezca con un gruñido que hace temblar a todos.
Esto no es como antes…esta cantidad de chacra y su habilidad de crear bolas de energía a su alrededor, que destruyen todo a su paso y se moldean a su alrededor, no tiene sentido.
Él que fue considerado un genio en su infancia, que tuvo a Minato como profesor o incluso que ha visto el crecimiento de Itachi o Sasuke, sabe lo que es un genio que crece a pasos gigantes. Lo que está haciendo Hinata ahora no es normal, no es natural y le hace tener escalofríos en su cuerpo.
—¿Es Hinata? —pregunta a su lado Natsu con rostro incrédulo, sin poder apartar la vista de la batalla.
Pain ataco a la aldea, la destruyo y mato a muchos ninjas a su paso, pero incluso con un oponente de su calibre, Hinata parecía danzar en el campo de batalla, con ojos con flores en su iris, al tiempo que destruye todo lo que se acerca. Como si la gravedad, la realidad, la materia no pudieran tocarla y controlara todo como…
¿Un Dios?
Había muchas leyendas entre los ninjas, desde Hashirama el primer Hokage o incluso leyendas sobre el sabio de los seis caminos. Pero Hinata parecía rozar las leyendas entre lo ridículo que sonaba eso, aunque no había otra explicación para lo que estaba sucediendo frente a sus ojos. No era normal que un humano tuviera tanto poder.
Si se enfocaba, podía recordar a la niña pequeña que había tenido dificultades con el uso del chacra, parecía un abismo desde ese momento al actual. Desde alguien que ha luchado en una guerra, que ha sido ANBU y ha visto diferentes guerreros legendarios a su alrededor, jamás había visto alguien con ese nivel de poder.
Entrecerró los ojos al ver como el chacra a su alrededor comenzaba a parpadear en lugares específicos en rojo. No tiene conocimiento de cómo ha adquirido esa fuerza, pero no parece controlarla del todo. Se tensó cuando de un momento a otro el chacra parece abandonarla, justo cuando Pain logra insertar una extraña estaca negra en su vientre, con todo su cuerpo bastante malherido.
Se ha deshecho del resto de los otros sin dificultad, pero justo cuando la estaca ha apuñalado el vientre de Hinata, el zorro blanco que acabo con las invocaciones gigantes, suelta un chillido antes de desaparecer. En el suelo de espaldas, es como Pain logra estamparle otras estacas en el cuerpo de Hinata, dejándola inmovilizada y gimoteando de dolor.
Son las mismas varas de chacra que Jiraiya había explicado, provocan la falta de control del chacra si te tocan, como si no tuvieras poder sobre tu cuerpo.
Maldita sea.
Piensa cuando ve a Pain alzar una mano, parece que va a usar un jutsu en la chica o hacer algo malo, podría matarla en cualquier momento. Da un paso al frente para correr en dirección a la chica, pero cae sintiendo todo su cuerpo colapsar por sus heridas. Si bien Hikari se había sacrificado por salvarle la vida, aún tenía muchos golpes que no puede manejar.
La imagen de la mujer muerta, sobre él, quema tanto como la imagen de la habitación destruida donde había estado su sensei y Sakura.
Mierda.
Aprieta los puños con fuerza mientras ve el campo de batalla, durante un segundo no ve a Hinata, ve la imagen de Rin sonriéndole justo antes que la atraviese con su chidori. Puede sentir que está nuevamente en ese lugar, que va a perder otra vez algo importante.
No puede permitirlo, no puede hacerlo nuevamente.
A su lado Natsu también tropieza un poco más delante de él sollozante por ir a la batalla, siendo sujetada por Aki para que no se mueva. El idiota es su hermano después de todo, se nota que no la dejara ir a una muerte segura, lo cual le hace sentir tranquilo por Natsu.
Pero Hinata…Hinata va a…
Quiere obligar a su cuerpo a levantarse, pero nada más logra ponerse de rodillas antes de sentir un viento a su alrededor. Durante un instante puede ver la espalda de su sensei corriendo usando su velocidad para llegar al campo de batalla, pero en lugar de su sensei, esta otra persona. Sus ojos se abren de incredulidad cuando Naruto llega al otro lado del campo de batalla en un parpadeo, justo como haría su padre, antes de estamparle sin piedad un rasengan en el vientre del hombre que sale volando por los aires.
¿Eh?
Todo el movimiento de su cerebro se detiene, al ver a su alumno frente a Hinata y luciendo una mirada bastante aterradora, de la que Kushina estaría orgullosa.
.
.
Pain habla sobre el dolor, piensa con molestia Hinata, habla sobre sentir dolor, sobre que su familia fue masacrada por ninjas de Konoha y que ocupa el Kyubi para cambiar la historia. Quiere gritarle que es un maldito hipócrita, ya que ella es la que esta empalada en el suelo, sin poder comunicarse con Kurama, con un terrible dolor en sus ojos y sin poder utilizar chacra. Pero es cuando alza una mano que comienza a sentir miedo, ya que sus ojos parecen cambiar a uno totalmente negro, al tiempo que algo dentro de ella se agita asustada.
¿Quieren quitarle a Kurama?
Lo adivina retorciéndose, no quiere perder a Kurama, es todo lo que le queda, no quiere estar sola.
Le tiene pavor a la soledad.
Cuando las lágrimas comienzan a salir de sus ojos, es cuando Pain es enviado a volar unos metros, gira su rostro incrédulo para ver la espalda de alguien. La ropa naranja y su cabellera rubia, hacen que sus ojos se abran de horror al ver a Naruto de pie frente a ella.
Ese idiota.
Piensa molesta.
—Naruto, huye ahora mismo, vete con los demás—grita con sangre saliendo de su boca.
Deben irse, deben alejarse antes que ese sujeto llamado Pain los asesine. Todo a su alrededor se siente mucho más claro que siempre. Sus ojos siempre han sido mejores que el promedio, nunca fueron tan poderosos como los Hyuga en su infancia, pero cuando despertó el Byakugan todo a su alrededor parecía claro y nuevo. El chacra que podía ver desde todas las distancias, identificar cada animal o roca a kilómetros, siempre fue algo que la relajo.
Ahora era incluso más, como si pudiera observar todo a su alrededor, todo en un instante entraba en su cerebro y jamás había sido más consciente de su ambiente. Por ese motivo podía distinguir cada uno de los cuerpos reconocibles de los aldeanos a su alrededor, algunos eran demasiado destruidos entre los escombros, pero pudo ver tantos rostros conocidos muertos.
No podían matar a Naruto y a los demás.
Era lo que le quedaba.
Si ellos morían, no le quedaría nada. Ya no estaba seguro de sus amigos Jinchuriki estaban bien, probablemente ya habían muerto o capturados, no podía distinguir el chacra de Tsunade en ningún lado, había muchos rostros que reconocía muertos.
Los han matado.
Le han quitado todo, una y otra vez, siempre que ama algo, lo destruyen sin piedad. Hace cinco segundos había pensado que ya no le quedaba nada, pero al ver al chico frente a ella, le hace estremecerse ante una nueva perspectiva de dolor.
Este gira para verle sobre su hombro, con una suave sonrisa que hace que sus ojos se horroricen.
Va a morir.
Ella lo sabe.
Él también lo sabe.
—Lo siento Hinata, supongo que soy algo egoísta—dice con una mano sobre su cabellera despeinándola, antes de ver de forma seria a Pain que se ha levantado—he perdido a muchas personas hoy, no puedo quedarme quieto pensando que una de las más importantes moriría frente a mis ojos—masculla levantando las manos para hacer algunos sellos.
Pero Pain se lanza al ataque, para su sorpresa Naruto logra esquivarlo con una velocidad impresionante, antes de estamparle un nuevo rasengan en la espalda que lo incrusta contra el suelo. Lamentablemente debe saltar para esquivar una de las varas de chacra que había estado cerca de incrustarse en su brazo.
Naruto parece impresionado al sentir como su gravedad parece acercarse a Pain, pero este desaparece en un clon justo antes que fuera apuñalado.
—Teme no me dejas tiempo para concentrar chacra—gruñe Naruto cuando logra darle una patada a Pain, quien sin piedad lo arroja de forma dolorosa contra la pared más cercana.
Justo antes que miles de Naruto aparecieran con diferentes Rasengan, nota como los ojos de Pain parecen abrirse levemente, mientras tiene que es alejado de forma muy discreta de su lado. Es cuando uno de los clones aparece a su lado, que ella gimotea sorprendida de no haberlo visto venir. Este sonríe de forma divertida antes de romper cuatro de las varillas en su cuerpo, que la hacen jadear al sentir que ha recuperado aire.
Esta por decirle que huya, cuando el clon desaparece de su lado.
Su rostro gira asustado al ver como Pain parece haber encontrado al real, tomándolo por el cuello y estampándolo sin piedad contra el suelo.
—¡Naruto! —grita intentando ponerse de pie, pero hay dos varillas en cada una de sus palmas, además de otra en su pierna derecha que no le dejan moverse del suelo.
Igualmente intenta moverse, solo para incrementar la herida y sacar sangre de su cuerpo.
Debe moverse.
Su cuerpo debe reaccionar.
Mierda, ocupa hacerlo ahora.
Lo escucha maldecir cuando Pain lo sigue sujetando del cuello, viéndolo con algo similar al interés, la varilla sale de su manga (la única que le queda de su ropa) antes de estamparse sin piedad en el vientre del chico, que parece gemir mientras lo sigue viendo con furia. Hay mucha sangre debajo de este en un segundo, pero sigue con vida, probablemente gracias a las gigantes cantidades de chacra de la familia Uzumaki.
—Viniste incluso conociendo que morirías a mi mano, así como tu maestro y la maestra de esa niña—habla Pain con seriedad.
Eso la deja congelada en el suelo.
¿Tsunade?
Gimotea sin poder sentir bien el dolor, ya que, en un acto de completa estupidez, Naruto ha logrado darle un puñetazo a Pain, que le hace voltear el rostro. Pero no lo suelta y tampoco hace que le ataque de ninguna forma, casi esperando para ver qué diría.
¿Tsunade también está muerta?
Siente que otra grieta se crea en su ya deteriorado corazón, había esperado torpemente, que ella hubiera sobrevivido. Ya no sabe si puede seguir sintiendo dolor, si hay alguna forma de detenerlo todo, ya no quiere sentir nada más.
Quiere morirse ahí mismo.
¿Hay algo por lo que deba luchar aun?
—¿Por qué? —pregunta Pain con una nueva vara negra en su mano, lista para incrustarse en el corazón de Naruto.
Ella gimotea que se detenga, pero incluso suena tan bajo que apenas ella se puede entenderse a sí misma. Los ojos de Naruto se suavizan levemente, antes de mostrar una expresión decidida.
—Me has arrebatado todo, no pienso entregarte a Hinata incluso aunque me cueste la vida—le gruñe con odio en sus ojos, Pain no parece en absoluto impresionado.
Es en ese momento donde Naruto aprovecha para verle de reojo, que todo a su alrededor se congela. Como si fuera una película puede ver los momentos con Naruto en su vida. No fue la primera persona que conoció que fuera amable con ella, pero de alguna forma desde que se graduó de la academia, la imagen del niño rubio parece estar ahí. El pequeño niño que solía llamarle hermana mayor, mientras le abrazaba con fuerza y gritaba que jugaran a ser ninjas. Ignorando a Kurama y Gaara, Naruto fue el primero que demando que fueran amigos, sin tener nada en común.
Cuando vivió en su casa un tiempo, lo recuerda colándose para dormir con ella, con 8 años parecía pensar que era como una pijamada. Generalmente cuando regresaba de misión le gustaba que fueran a comer ramen, este sentado a su lado mientras hablaba sin parar de la academia. El niño comenzó a crecer y antes de ella darse cuenta, este ya era un genin que corría para ella abrazarla emocionado por el tiempo que se fue a entrenar. También era el niño que se puso frente a Raiden y ella, cuando Gaara libero su poder.
En ese entonces no había notado, como el niño de 8 años había crecido. Ya no se sienta en sus piernas, en ese entonces se sentaba a su lado, riéndose con ella a pesar que era mayor, tratándola con la misma sonrisa que reconoce y arrastrándola a comer Ramen, ya no va a su espalda, ahora toma su muñeca mientras corre divertido por toda la aldea.
Naruto con 12 años es el primero que le abraza cuando Honomi muere, parece tan perdido como ella, pero la abraza con fuerza sintiendo el dolor por su perdida. Ella había llorado mucho ese día al lado de este. Después de eso, este la cuida, siempre camina con ella, le habla sobre cualquier otra cosa, le gruñe que coma y se queja de que ahora él actúa como el mayor. Pero incluso aunque este también sufrió la perdida de Honomi, se mantiene sonriendo a su lado.
Feliz de tan solo verla bien.
De cómo mejora día a día, trayéndole libros sobre plantas y alguno que otro manga que ha encontrado en la librería, porque sabe que le gustan.
Cuando vuelve a verlo, ahora tiene 16 años y parece un mini adulto, que para ella sigue siendo un niño. La diferencia de 4 años entre ambos, siempre le hizo sentirse como la mayor que debe cuidar al menor, pero cuando se da cuenta ese chico ya le ha sobrepasado en altura. Parece alejarse de alguna manera de ella, luciendo igualmente alborotador, pero un poco más sereno y controlado a su lado, ya no la abraza tanto y parece avergonzado cuando se acerca a ella.
Hubo un momento donde este se ofreció llevarle en la espalda, dejándola congelada al notar que el pequeño niño había crecido para hacerlo. La espalda de Naruto era cálida como las colas de Kurama, incluso aunque este parecía incomodo por su cercanía. Ya estaba creciendo, lo suficiente para ser consciente de las chicas a su alrededor, había supuesto con una risa divertida. Incluso cuando ya no era lo mismo que cuando era niño, este siempre parecía tener esa aura alegre a su alrededor, que le hacía a ella sonreír un poco a pesar que todo estaba mal.
Había crecido, sigue siendo joven, pero definitivamente ya no es el niño que recuerda.
Las imágenes desaparecen con una de este riendo con ella en el puesto de ramen, para remplazarle la cruel realidad frente a ella. Donde Naruto le está sonriendo con cariño, al tiempo que Pain levanta la mano con la estaca.
—¡DETENTE! —grita ella horrorizada y con pánico.
Pero no lo hace.
La vara se entierra sin piedad en el pecho de Naruto, haciendo que todo a su alrededor se congele, viendo con total claridad el segundo donde los ojos de Naruto pierden la vida, haciendo que el corazón de ella termine de romperse por completo.
Si.
Ya no soporta más dolor.
.
.
Natsu como el resto de ellos cae nuevamente contra el suelo ante el grito ensordecedor de Hinata, que parece el chillido de un animal que se transforma en un gruñido oscuro, junto con una onda expansiva que los ha enviado a volar. Se incorpora sobre sus rodillas para ver incrédula lo que ha sucedido, donde momentos antes estaba Hinata, hay un monstruo de chacra rojizo que tiene 7 colas danzando a su alrededor, al tiempo que una parte del esqueleto es visible sobre el chacra.
El monstruo que ha lanzado a Pain volando, había caminado para estar frente a Naruto, o lo que queda del cuerpo de este sin vida.
Hiashi a su lado les había informado en el momento exacto que el corazón del chico había dejado de latir. Todos los que habían quedado en shock cuando Naruto había saltado ayudar a Hinata, e incluso sobreponerse frente a Pain, se habían quedado congelados ante la situación.
El hijo del Hokage había muerto.
Desde la distancia pudo ver como lo que ahora era Hinata, gimoteaba al lado del cadáver, antes que una de sus colas extrajera las varas negras en el cuerpo del chico. Como si no fuera un humano, se había arrodillado gimoteando como un animal para que despertara.
El hombre de naranja tuvo que haberle dicho algo, ya que Hinata vio por última vez a Naruto, antes de abalanzarse contra Pain nuevamente. El puñetazo que le ha dado en esa forma, es incluso más potente que todo lo anterior, enviándolo lejos y corriendo sobre sus cuatro patas para seguir la lucha, cada vez más lejos de Konoha.
En el suelo miro incrédula todo, sin poder moverse, sin ser de utilidad.
—¿Nee-san? —susurro Hanabi también congelada.
Unos saltos detrás de ella, hicieron ver que ninjas habían llegado. Desde Yamato-sensei junto con Sai, el equipo de Guy, además de Shun con Yuki, que traen entre sus brazos a una inconsciente Menma y Kushina, quienes parecen estar en medio de un sueño profundo, siente el genjutsu desde su lugar. Todos parecían alarmados sobre que pasaba o lo que había pasado. Mientras Hiashi explicaba rápidamente la situación con Shikamaru, Natsu siguió viendo el cuerpo sin vida de Naruto a lo lejos.
Cuando Kushina se entere de que ha sucedido…dios.
A su lado Aki cayo sentado incrédulo.
—Sin duda… es el ninja más impredecible ese mocoso—gruñido este con cierto grado de molestia viendo a Naruto.
Natsu sabe que Aki no quiere a Naruto, siempre que están juntos con Hinata se la pasan ladrando como perros y gatos, pero, aun así…puede ver el dolor en la mirada de su hermano ante la muerte del chico.
Aki la atrae a un abrazo, que ella permite con lagrima saliendo de sus ojos.
Incluso aunque Hinata logre derrotar a Pain.
¿Cuántas vidas abran costado?
.
.
Hinata ha dejado total libertad a Kurama para que haga lo que quiera, mientras ella se encierra en la oscuridad de su interior, viendo el sello de la jaula de Kurama en el suelo. A pesar que nunca quiso sacarlo, ya que era lo último que su madre hizo por ella, lo ha arrancado de raíz dejando a Kurama total libertad de su cuerpo. Una parte de ella desea que destruya todo este mundo tan podrido para poder descansar, para por fin cerrar los ojos y alejarse de las muertes que hay a su alrededor.
En el suelo de su mente abraza sus rodillas mientras las lágrimas siguen saliendo de sus ojos.
Nada tiene sentido.
No hay nada en su interior.
Su corazón se ha roto por última vez y ya no tiene fuerzas para intentar remendarlo, la imagen de Naruto sonriendo al lado de Honomi y Tsunade, le hacen querer arrancar su propio cerebro, para que nada tenga sentido.
No quiere pensar.
No quiere vivir.
No le importa nada.
Unos pasos frente a ella le hacen alzar la vista muerta que debe poseer ahora, sus ojos parecen aburridos al ver a una mujer de cabellera azulada y ojos morados, muy similar a ella. Probablemente sea la oscuridad en su interior, con la que había estado luchando duramente su entrenamiento, por ella que tomara el control de todo en este mundo, solo quería dormir y no despertar nunca.
Pero como siempre, no obtuvo lo que quería, cuando la persona se arrodillo frente a ella, luciendo una sonrisa y ojos morado más oscuro que el suyo. Entrecerró los ojos confundida al ver que también tenía una apariencia mayor que ella y ropas diferentes.
Esta sonrió encantadoramente, antes de darle una fuerte bofetada, que la hizo caer sobre su trasero. Chillo incrédula por el ataque sorpresa, antes de sujetar su mejilla y ver a la mujer que ahora estaba con las manos en la cadera.
—Kami-sama Hinata, este no es momento de deprimirte, aún queda mucho por lo que luchar—masculla la mujer, notando ahora la diferencia entre ella y esta, su voz no era tan suave como la suya, incluso parece algo divertida.
Parpadea sin entender que está pasando.
¿Genjutsu?
La mujer rueda los ojos divertida, antes de agacharse a su altura. Cierra los ojos esperando otra bofetada, pero en su lugar hay un suave toque contra su mejilla, que la hace abrir sus ojos incrédula. La nueva intrusa de su mente parece verla con mucho pesar en sus ojos, pero con la cálida mano sobre su mejilla, que se siente incluso nostálgica.
Un vago destello de su mente, le hacen recordar a esa mujer, haciendo que sus ojos se abran incrédulos.
—¿Oka-chan? —susurra con voz ahogada y rasposa por el llanto anterior.
Hana Uzumaki sonríe débilmente, antes que entienda que está ahí. Casi de forma destrozada, como si se hubiera estado ahogando en el mar, se abalanza contra esta y la sujeta con fuerza. El llanto no parece dejar de salir, todo lo contrario, parece que se ha incrementado.
Esta pasa la mano por su cabellera, haciéndola sujetarse con más fuerza.
Su madre, es su madre, esta con vida su madre.
—Sigues siendo tan sensible Hina-chan—dice su madre alejándola un poco, antes de apretar sus mejillas con fuerza—te has convertido en una preciosidad, no me extraña que tengas a tantos chicos detrás tuyo—habla besando con fuerza su frente.
Una leve risa sale de su boca contra su voluntad, antes de volver abrazar a la mujer que le regresa el abrazo colocando su mandíbula sobre su cabeza.
Algo dentro de ella se llena de calidez, pero incluso si disfruta de este bello momento, el dolor sigue ahí y la realidad no puede ser ignorada. Se separa de su madre luciendo confundida, pero al mismo tiempo esperanzada.
—¿Como? —es lo único que puede decir con suplica.
¿Cómo es esto posible?
Hana sonríe enternecida, antes de ver a otro lado y reír divertida.
—Tal parece que Kurama ha logrado destruir al último Pain, no te preocupes se ha quedado quieto en espera que vuelvas a tomar control de tu cuerpo, a pesar que me ha matado el muy bastardo, se nota cuanto te quiere—habla en tono juguetón, antes de palmear su lado.
Ella se ha sentado a su lado, siguiendo con su mano entre su cabellera.
No quiere dejarla ir nunca.
—Soy una experta en sellos querida, cuando selle a Kurama dentro tuyo, puse algo de mi chacra en el sello por si alguna vez lo libraras, yo pudiera estar presente para guiarte—explica con calma y una sonrisa, se ve tan hermosa como el día en que murió—pero he visto todo en tus memorias, entiendo que Kurama no es un peligro para ti, entiendo el vínculo que los une…como también comprendo el dolor que has tenido que pasar—musita con pesar en su rostro.
Niega con la cabeza, incluso si siente un dolor insoportable por todas las muertes, quiere decirle algo…pero no salen palabras de su boca.
Solamente quiere seguir llorando.
Hana coloca una mano sobre su cabeza, que la hace verla con ojos aun llenos de líquido, que la hacen ver borroso ante su sonrisa amable.
—Te extrañe mucho Oka-chan—dice con una sonrisa nerviosa, pero que hace que los ojos de ella brillen, antes de que su sonrisa se trasforme en una malvada.
—Selle a Kurama en tu interior porque estabas muriendo, pero en este momento quiero pegar contra una pared a Kushina y Hiashi, los hare sufrir en algún momento—exclama con aura oscura, que la hace escalofriarse.
Le recuerda mucho a Tsunade enojada, pero el aura oscura desaparece para verla con una enorme sonrisa. Entonces como siempre hizo con esta, busco una forma de cambiar el tema.
Estaba dentro de su mente, pero igual parecía dispuesta a matar a alguien en este momento.
—Tengo tantas preguntas—hablo de forma añorante, sin saber por cuál de todas comenzar.
Tantas cosas que siempre quiso, pero ahora todo parecía tan lejano, su madre sentada a su lado, acariciando su mejilla.
Sentía que era una niña de 4 años de nuevo.
—Me encantaría contestarlas, pero nuestro tiempo es limitado—expreso con pesar, haciendo que sintiera un vacío en su interior ante la idea que se volviera a marchar—aun debes acabar con Pain, con tus nuevos ojos sin duda podrás encontrarlo y darle una paliza—añadió su madre animada por la idea de la sangre.
Sintió un escalofrió ante su forma sádica de ser.
No quería que se fuera.
—Sabes mi padre era el líder del clan Uzumaki cuando este fue destruido, era también el esposo de Haruhi Otsutsuki—comenta esta en tono tranquilo, haciendo que ella levante su rostro confundido por ese extraño apellido—No lo sabía cuando era niña, pero ahora se muchas cosas…mi madre era hija de un descendiente de Hamura, el hermano del sabio de los 6 caminos, lo cual al ser parte Hyuga, también te hace descendiente del sabio de los seis caminos, Hagoromo—expresa con un dedo en alto, como si le diera una lección de la academia.
Sus ojos se entrecerraron.
—¿Eso es raro? —
Los ojos de su madre se hicieron serios.
—Como no tienes idea, generalmente los descendientes nunca se cruzaron entre estos, es el motivo por el cual incluso sin Kurama, tu chacra es tan volátil y poderoso, tienes la misma firma de chacra que tuvo Kaguya Otsutsuki, la madre de Hagoromo y Hamura—hablo esta ahora con preocupación.
El gruñido de Kurama hizo que ambas se estremecieran.
—No te enojes Kurama, ahora que estaba muerta, aproveche para intercambiar conversaciones con ambos, sin duda estamos al pendiente de lo que ocurrirá para ayudarte—dice esta con ambas manos en sus hombros.
¿Kaguya Otsutsuki?
La imagen de una mujer de cabello blanco, taladra su mente, así que agita su cabeza para apartar esos pensamientos de ella.
—¿Eso es malo? —comienza a preocuparse, si esa mujer nunca fue mencionada en la historia, a pesar que parece ser alguien importante.
No debe ser por algo bueno.
El rostro tenso de su madre, le indica que hay mucho que no sabe.
—No exactamente, esa mujer es peligrosa y uno de sus hijos esta aún con vida molestando, así que deberás tener cuidado en el futuro. El lado bueno es que ahora tienes el Tenseigan, sin duda debes sacarle provecho, han pasado milenios desde que alguien pudo crearlo naturalmente, estoy orgullosa de mi bebé—habla ahora sujetando sus mejillas y estrujándolas.
Siente una gota de sudor correr por su nuca, antes de que esta se separe.
—Bueno, es hora que vayas a la lucha y patees traseros—habla con una gran sonrisa en su rostro, pero ella tiene miedo.
Sujeta la muñeca de su madre, pero no tiene fuerzas. Su madre la ve preocupada unos segundos, antes de arrodillares frente a ella, pero no puede verla, incluso aunque su madre está ahí.
Está cansada.
Casada de vivir.
—No puedo oka-chan…no puedo seguir luchando, ya no … ya no tengo fuerzas para ponerme de pie—expresa con cansancio en su voz.
Tantas muertes.
Tantos seres queridos.
Los ojos de Hana se suavizan un poco, mientras se arrodilla frente a ella con una mano sobre la suya. Es cálida y la ha extrañado, muchas personas han tomado su mano hasta el momento, pero no había notado cuanto le había hecho falta la de su madre.
—Eras pequeña cuando naciste—dice su madre, haciendo que levante la vista sorprendida, pero esta está observando ambas manos juntas—Tuve algunos problemas en el parto, Hiashi estaba realmente asustado al igual que Kushina, pero yo sabía que nacerías bien—dice acariciando su mano—desde el momento en que te vi, nunca había amado tanto a nadie o nada, fuiste la luz de mis ojos, el motivo por el cual cada día me levantaba y mi más grande alegría como orgullo—susurro con una gran sonrisa.
Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos sin contenerse. Su madre señalo su pecho aun con sus ojos brillantes.
—Incluso aunque la aldea te odiara, seguiste adelante porque estabas llena de amor, el amor que te di desde el momento en que te tuve entre mis brazos—musito colocando ambas manos en sus mejillas.
Como un rayo de luz, un recuerdo que no era suyo se proyectó en su mente, cientos de recuerdos. Era desde la perspectiva de su madre, supuso cuando se vio a ella misma de bebé entre sus brazos. Algunas de ella era de su persona corriendo cuando era pequeña, comiendo, diciendo palabras, corriendo cuando alguna gallina la perseguía, jugando con el agua del jardín.
Su madre siempre la veía en sus recuerdos, incluso varias veces se escuchó riendo juntas. Hiashi también aparecía ahí, para nada el hombre que era ahora, más bien parecía sonriente al lado de su madre, incluso tenía recuerdos de su padre abrazándola con cariño.
Pero en cada uno de esos recuerdos, algo estaba claro, el amor que su madre trasmitía por su persona.
Los recuerdos desaparecieron y quedo su madre frente a ella.
—Sé que has perdido a muchas personas Hinata, me encantaría decirte que no perderás más, pero la vida y la muerte están entrelazadas, así como el odio y el amor—hablo con una sonrisa algo triste en su rostro—pensé que solo podría odiar cuando mi clan fue destruido, pensé que jamás podría sentir cariño por alguien…pero llegaste a mi vida—hablo con una sonrisa llena de completa felicidad que la paralizo—la única forma de luchar contra el odio es el amor, el amor puede contra todo mi bebé, el amor es lo que me hizo pasar la pared de la muerte para verte una vez más, el amor es lo que me hizo morir, pero también es el amor que te tengo lo que me hizo empezar a vivir cuando naciste—explico con serenidad.
Su boca se abrió para decir algo, pero no pudo decir nada, solo llevo una mano a su pecho confundida. Pero su madre no había terminado.
—El amor fue lo que hizo que Honomi te salvara la vida, el amor es lo que hizo que Tsunade salvara a su querido amigo de toda la vida, el amor hizo que Minato se sacrificara para proteger a su esposa, el amor hizo que Naruto saltara para protegerte—musito con tranquilidad.
Eso la enojo un poco, el recuerdo de Naruto aún demasiado reciente.
—Ellos murieron, todos ellos están muertos—sollozo ella molesta.
No quería ese amor, no quería el amor que te quita a las personas.
Hana no pareció molestarse.
—Ese mismo amor también hizo que Kurama se hiciera tu amigo, el amor hizo que Natsu te abrace cada día, el amor hace que los ninjas protejan a su aldea, el amor hace que los padres luchen para que sus hijos tengan un mañana mejor que el de ellos, el amor hace que protejas lo más importante para tu persona—sigue hablando Hana.
Ella se abraza con fuerza.
No.
Ella no entiende que es el amor. Incluso aunque alguna vez piensa que se ha enamorado de Raiden, dado que lo ve diferente a otros chicos, no conoce nada del amor, cuando Aki hizo cosas de parejas con ella para evitar que los mataran dentro de una aldea enemiga, no había entendido nada. No entiende el amor de pareja, incluso el amor de amistad es difícil para ella, nunca entendiendo porque Natsu la ha aceptado o como otros la siguen a pesar de sus fallas. El amor de padres tampoco lo conoce, ya que su padre la odia y su madre murió joven.
No entiende el amor, no lo quiere, no quiere el amor.
—No sé qué es el amor—dice abrazándose con fuerza y viendo a su madre asustada.
Esta sonríe, antes de abrazarla con fuerza contra su persona. Entonces siente algo, un pequeño golpeteo en su corazón que hace que todo a su alrededor parezca algo mejor. Es la misma sensación que sentía cuando Honomi le acariciaba la cabeza, cuando Tsunade la empuja juguetona, cuando Kushina le da comida o como Mikoto le da un apretón en el hombro. Es la misma sensación cuando Natsu ríe a su lado, como Kakashi le arrastra divertido, la misma sensación cuando Raiden le sonreía de niño.
La misma sensación de Naruto que come a su lado o de Kurama dejándole dormir sobre una de sus colas.
Es cálido.
—Hay muchas formas de amar, no todas son iguales, pero todas tienen esta sensación de calidez en tu interior—susurra a su oído congelándola—algún día encontraras que amas a una persona tanto que duele, un hijo, un amigo, un compañero de vida…no importa cuál sea, en ese momento sabrás que es el amor—sigue hablando en voz baja, entonces se aleja un poco dejándola confundida—no solamente yo te he amado Hinata, hay mucho amor a tu alrededor y estas llena de amor en este momento, incluso aunque has perdido demasiado, sigues siendo alguien amable—asegura con firmeza.
Su boca queda seca, no sabe que decir.
—Entonces la única forma de salvar a un mundo lleno de odio, es llenándolo de amor—habla ahora con una sonrisa divertida—desde el momento en que te tuve entre mis brazos, siempre supe que cambiarias el mundo mi pequeña, siempre lo supe y estoy segura que ahora, incluso con el dolor en tu interior, puedes hacerlo. Aunque sientes que has perdido mucho, aún hay personas que te esperan, personas por las cuales luchar, amor que dar al mundo y creo en ti, creo con todo mi corazón y jamás dude de ti ni un segundo, mi pequeña guerrera—finaliza con una sonrisa cariñosa en su rostro.
Quiere decir algo, ruega porque algo salga de su boca. Todo su interior duele, quiere llorar al mismo tiempo que quiere reír, porque las palabras de esa mujer han hecho destrozos su interior destruido, pero tomando cada pedazo con cuidado, intentando ponerlo en su lugar.
—¿Crees en mí? —dice entre sollozos sin ocultar sus lágrimas.
Esta acaricia su mejilla.
—Por supuesto, eres mi hija y te amo—explica con tranquilidad.
Su pecho duele, pero fuerza una sonrisa en su rostro, que debe verse chueca en medio de un rostro lleno de lágrimas.
—Yo también te amo—musita sintiendo que algo dentro de ella, es nuevamente llenado con cariño y paciencia. Como un pequeño jarrón roto, que es reparado con oro fundido.
Su madre sonríe mientras acaricia su mejilla.
—Es hora de regresar Hinata, volver a la lucha, hacerme sentir incluso más orgullosa, ser el héroe del día—musita juguetona con un guiño de su ojo.
Ella ríe entre lágrimas antes de asentir. Su madre quien se ha puesto de pie le extiende su mano, que toma de forma tranquila, colocándose sobre sus pies con dificultad. Las personas muertas parecen sobre sus hombros aun, pero la mano de su madre contra la suya, hace que nuevas fuerzas lleguen a ella.
Es la despedida, se siente mal, se siente solitario, pero sabe que es lo correcto.
Su madre cree que puede contra el odio del mundo, tal vez antes no podía, pero ahora, su madre le ha llenado de amor su interior. Incluso la oscuridad que había dentro, que sabe que estaba ahí, parece menguar. Porque su madre le ama y le ha recordado, que hay otros ahí que también le aman.
Entonces, incluso si duele, debe ponerse de pie una vez más.
—Ten un buen viaje—dice su madre con esa mirada traviesa, que le hace asentir.
—No volveremos a ver—le promete.
Su madre sonríe, antes de que esta desaparezca en miles de luces brillantes, que la hacen suspirar. Entonces aprieta los puños y asiente, está lista para volver.
Continuara…
Madre mía, como me ha costado terminar este capítulo, me ha salido extremadamente largo, por obvias razones, pero estoy satisfecha. La guerra está muy cerca de estallar, pero notaran que de ahora en adelante hay muchas cosas que cambiaran del canon, esto principalmente porque Hinata no tiene el sello de regreso (ya que no lo necesita) y tiene un poder extra para la lucha.
Si bien en el canon Hinata no muere y es salvada por Sakura, en este caso tanto Naruto como Sakura han muerto…al igual que mucha gente :v
Me siento un poco mal de matar a tantas personas, pero bueno, espero solucionarlo de alguna forma.
