Capítulo 35: Interludio
Cuando Hinata regresa a su cuerpo, mira algo preocupada que todo a su alrededor parece destruido, ganando un bufido de parte de Kurama que comparte los recuerdos de la lucha que tuvo en su cuerpo. Se siente algo nerviosa, pero al saber que solo Pain ha muerto, o uno de sus extensiones, se relaja. Activa el Byakugan en sus ojos, que inmediatamente parece el Tenseigan, antes de salir volando donde ha detectado se encuentra el verdadero Pain. Su chacra parece haber sido restaurado gracias a Kurama y sabe que es hora de entrar a la cueva del enemigo.
Llegar no es difícil, una mujer de cabello morado le espera tranquilamente, con un hombre que parece un esqueleto, con varas conectadas en su espalda. El hombre tiene un cabello rojo y ojos morados, que lo delatan como alguien que puede pertenecer al clan Uzumaki, lo que hace que le duela su interior.
El hombre habla sobre paz, sobre el dolor, sobre que era una ingenua, sobre que el mundo jamás tendrá la verdadera paz.
Y pueda que tenga razón.
Después de todo ella misma ha sufrido durante toda su vida, ambos no son muy diferentes, piensa cuando ve en sus ojos morados el mismo dolor que en los suyos. También sabe que no puede perdonarlo, le ha quitado todo lo que tiene desde hace años, ha perdido tanto de su parte que quiere asesinarlo sin dudarlo ni un segundo, quiere retorcer su cuello hasta que no respire.
Lo quiere muerto.
—Te odio—dice Hinata de pronto cuando este explica lo que desea hacer, los ojos de Nagato no dejan de verle en ningún momento—me has quitado a toda persona que he amado, has destruido mi corazón, no quiero más que matarte—gruñe viéndolo con lágrimas acumuladas en sus ojos.
La imagen de Honomi sonriéndole, la de Tsunade también se cuela en su mente, la de los jinchurikis y sus bestias, también puede imaginar a Naruto viéndola de reojo divertido. Cada imagen duele más que la anterior, su corazón se llena de la soledad y solamente el recuerdo de su madre la detiene.
Alza la vista con decisión, eso parece atraer la atención de Nagato.
—Pero esto solo hará un circulo de odio, el mundo no se salva con dolor, con odio, el mundo seguirá igual si seguimos actuando como lo hacemos—admite con pesar en su voz.
—¿Qué harías tú? —es la pregunta de Nagato, a la cual no tiene respuesta.
Ella es tan insignificante comparada a otros,
¿Qué podría hacer ella?
Han existido miles de ninjas mejores antes que ella, algunos similares a dioses que han intentado frenar a los malos y no hacerlo bien. Este mundo lleno de violencia y discordia, parecía arrastrarla hasta el fondo de la oscuridad y acapararla en las tinieblas. Ya había perdido todo, una vez más, pero de alguna manera estaba aún sobre sus pies.
Ahora tenía el sueño de muchos en su espalda, las esperanzas de ellos golpeaban ahora mismo en su cabeza, casi empujándola a seguir adelante. Dolía, cada ausencia de ellos dolía, la imagen de Tsunade muerta por este hombre, solo empeoro la sensación de odio en su interior. Pero más que todo estaba cansada, cansada de estar de lado, de ver a otros sacrificarse, de perder seres queridos.
Del sufrimiento.
—Lo detendré—dice con seguridad y Nagato le mira confundido—detendré el odio, detendré las discusiones, no importa si me toma una vida o la siguiente—dice apretando un puño contra su pecho, pero luciendo ojos decididos—incluso cuando ya no tengo fuerzas me he puesto de pie, incluso aunque los perdí a todos, pienso seguir luchando hasta mi último aliento contra el odio, porque eso es lo que un Shinobi haría, porque eso es lo que todos los que perdí esperan de mi—habla ahora con más ganas de llorar—tengo en mi espalda los sueños de cada uno, no importa cuánto tarde, llenare todo ese odio con amor, cambiare el mundo ninja incluso si toma mi vida o cientos de ellas—musita con lágrimas saliendo de sus ojos.
Odia llorar, siente que ha llorado para toda una eternidad, pero no le importa. Sus ojos miran fijamente a Nagato, quien parece claramente incrédulo de sus palabras.
—Uzumaki—dice casi en un tartamudeo, los ojos de Nagato se abren levemente y ella sonríe entre lágrimas—¿Eres un Uzumaki?, yo también soy un Uzumaki, ambos lo hemos perdido todo, pero seguimos aquí, seguimos vivos—susurra viendo al lado contrario con aleteo en su corazón—incluso aunque te odie, dentro nuestro, los lazos de sangre nos unen, incluso aunque me quites todo, no lo harás porque tú también estas unido a mí. Hare que todo el mundo entienda que estamos unidos y que las guerras no son necesarias, lo hare, incluso tome el tiempo que tome, no pienso retroceder a lo que elegí como destino—finaliza con ojos fijos en Nagato.
Durante unos segundos ambos parecen verse intensamente, mientras Konan gira el rostro levemente entre ambos de forma alarmada.
Los ojos de Nagato parecen verla a ella, aunque siente que no la ve a ella, parece estar recordando a algo o a alguien, porque durante un segundo sonríe levemente. No sabe que pasa por su mente, pero su rostro parece tener una lucha mental durante unos segundos.
—Me recuerdas a Yahiko—dice el nombre de alguien que no conoce, pero por la exclamación de Konan, debe ser alguien familiar para ambos.
Una sonrisa leve se posa en sus labios, porque la forma en que habla de Yahiko, debe indicar que no está aquí.
Ella sabe mucho sobre perdidas.
—Tú tienes los sueños de Yahiko en tu espalda—dice con seguridad y los ojos de Nagato se abren de incredulidad—al igual que yo, debes hacer lo que tienes que hacer, no pienso dejarme amedrentar y si ocupamos pelear…yo pienso…yo no quiero más peleas—admite con un dejo de tristeza y cansancio—pero tampoco pienso morir—añade apresuradamente, no puede defraudar a más personas.
No hay más palabras durante unos segundos, hasta que Nagato comienza a toser sangre y ella se pone alerta, tal vez no sea necesario pelear. Piensa cuando corre a él, esquivando a Konan, pero cuando se acerca a este con el byakugan activado, ve el interior de su cuerpo al límite.
Está muriendo.
Piensa horrorizada cuando está a unos centímetros de este, quien le ve de reojo pensativo, pero cuando no ataca solo se limita a sonreír.
—¿Qué me dices de tener otros sueños más en tu espalda? —pregunta con dificultad y eso le alerta.
—Nagato—susurra Konan con pesar detrás de ambos.
Hinata no comprende que sucede, pero antes de darse cuenta sonríe de medio lado.
—Uno más o uno menos, aunque suene imposible y estúpido de mi parte, no me molestaría—habla con algo de dolor en su voz.
Nagato sonríe, incluso al final, incluso cuando todo es luz, este sonríe de forma muy nostálgica.
Hinata piensa que, en otras circunstancias, le hubiera encantado conocer al chico.
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Natsu está de rodillas frente al cuerpo de Naruto, todo su cuerpo parece doler y no quiere dejar el cuerpo del niño solo. La imagen del mocoso detrás de Hinata, ha cambiado para el chico que se ha sacrificado para su amiga. A su lado Aki parece estar pensativo también, ninguno queriendo decir nada. Los sonidos de las explosiones se han detenido y la lucha acabado, pero Hinata no ha regresado, lo que le hace temer lo peor. Toda la aldea está destruida, todos los que conoce o su mayoría han muerto.
A su lado Kakashi-sensei también parece pensativo.
Todos se han acercado al centro de la ciudad, sin saber que hacer a continuación o que acontecía realizar. No había nada más que escombros en el lugar, todos estaban muertos y aún era difícil poder aceptar lo que había sucedido. Todo parecía una terrible pesadilla la cual no parecía tener un principio o final.
Miro a Kakashi con seriedad, quien parecía igual de cansado que ella.
—¿Qué haremos ahora? —pregunto y su voz fue casi un eco en el silencio del lugar.
—No lo sé—fue la sencilla respuesta de Kakashi.
Vaya aliento, piensa de forma algo pesimista antes de ver como todo a su alrededor comienza a llenarse con una especie de neblina verdosa. Con dificultad se pone sobre sus pies, casada ante la idea de que deberán luchar contra algo más, cuando apenas si puede estar con vida. A su lado ve a Hanabi quien había estado llorando, activar el Byakugan para ver con molestia a su alrededor, lista para seguir la lucha.
—¿Qué es esto? —menciona Anna quien había estado sentada junto con Shun.
No lo sabe, pero tampoco se siente del todo mal.
Un gemido a su lado le hace girar el rostro algo pálido, los ojos de Natsu casi se salen de sus cuencas al ver como Naruto gruñía antes de sentarse sujetando su cabeza. La kunai de sus manos cae al suelo, al tiempo que suelta un chillido y corre detrás de Aki, quien parece ver al chico con rostro incrédulo.
—¿Qué paso dattebayo? —cuestiona el chico algo perdido mientras rasca su nuca.
Esa debería ser su maldita pregunta, piensa Natsu aterrada.
—Los aldeanos—dice Hanabi a su lado también algo incrédula, viendo a todos lados con su byakugan activo.
Entonces todos comienzan a salir de todos lados, Natsu chilla asustada ante la idea de muertos vivientes.
¿Ahora tienen que luchar contra una multitud zombie?
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Ha pasado mucho tiempo, piensa Obito cuando camina por el bosque con tranquilidad, ha visto la lucha de Konoha cuando ha llegado Hinata desde la distancia, sintiéndose indeciso sobre si participar o no, pero al final no lo ha hecho. Su pecho parece vacío ante la idea de que la aldea sea destruida, pero no es como si debería importarle o no. Había pensado en marcharse e irse a otro pueblo, cuando una silueta a la distancia lo hace detenerse. A diferencia de llegar tarde para detener a Pain, incluso sin saber si quiere detenerlo, salta para caer en el claro donde había visto el cuerpo de Hinata caer al suelo.
Se arrodilla para ver si estaba con vida, sorprendiéndose de ver sus ojos abiertos y luciendo cansada mientras lo miraba de regreso para nada sorprendida. Sus ojos parecían tener un patrón de flores que parpadeaba, antes de regresar a sus ojos lavanda claro.
Interesante.
También era interesante ver su rostro tan destruido y agotado, le recordó mucho a él en el pasado, cuando lo había perdido todo. Pero de alguna forma también era diferente, cuando él perdió todo se había hundido en el odio, pero ella parecía estar aún a flote.
Fuerte, era la palabra que buscaba Obito al ver sus ojos.
—¿Fue suficiente? —susurro la chica contra el suelo, parece cansada y sin una sola gota de chacra.
Seguramente a Misaki le gustaría verla en este estado, aunque con el chico a su lado, podría ser interesante el final. Como si fuera un saco de papas, la arroja sobre su hombro y comienza a caminar de regreso a Konoha, ha visto la luz verdosa sobre el lugar y no ocupa del Sharingan para saber que esta mocosa ha logrado algo imposible. Incluso ha logrado sobrepasar los límites de la muerte, que increíble poder parecer tener a su alrededor.
—Tal vez lo fue—dice para sí mismo viéndola de reojo.
Camina un poco con ella en su hombro, sobre todo viendo en todas direcciones y deteniéndose cuando ha visto a Zetsu frente a ellos. Sus ojos brillan rojo ante el hombre planta, quien parece encogerse en su lugar un poco, si bien no se ha involucrado mucho entre Akatsuki y su objetivo, por algún motivo Obito no quiere que le hagan daño a la niña en su hombro.
En los últimos años Obito ha pasado viajando por el mundo ninja, incluso utilizado sus ojos para desaparecer cuando lo quiere en su espacio mental. Ya que no ocupa comer o ir al baño, su vida parece aburrida hasta cierto punto, la meditación nunca había sido lo suyo y el recuerdo de Rin suele quemar en su cerebro cada día. A veces anhela Konoha, donde sabe que Kakashi y su sensei están, pero al mismo tiempo odia la aldea con todo su corazón.
Se pregunta muchas veces porque sigue con vida, sin obtener una respuesta.
La busca desesperadamente, esa razón para vivir, algo a lo que aferrarse. Pero al no encontrarla, no piensa hacer que alguien dañe a esa niña, porque, aunque no es una razón suficiente para vivir, se ve demasiado reflejado en ella a esta altura para permitir que le hagan daño. La madre de esta niña había sido tan amable con él, esta tenía la misma sonrisa que Rin, no quería que alguien le hiciera daño.
Pero ya estaba casi rota, no ocupa saber su historia, pero sus ojos demuestran que ha tenido demasiadas perdidas sobre sus hombros.
No se la va a dejar a Misaki.
—Una guerra se acerca Obito, la próxima vez ocuparas elegir un bando—gruñe Zetsu antes de desaparecer en la tierra, tampoco puede sentir su chacra.
¿Otra guerra?
Piensa aburrido mientras camina por el bosque, lo último que ocupa es pasar otra guerra, la última había hecho que se convirtiera en lo que fuera ahora. Misaki era la clase de personas que hace todo en proporciones gigantes, así que una guerra tampoco suena tan descabellada.
De reojo observa a Hinata permanecer dormida sobre su hombro, su extraña amabilidad y ternura, le hacen recordar a Rin. ¿Si hubiera tenido un hijo con ella sería como Hinata?, tal vez no lo fuera, tendría más posibilidades que saliera como alguien ruidoso por su personalidad, pero su sonrisa seria la misma. La imagen de Hana sonriéndole, hizo que su pecho ardiera un poco.
Detuvo sus pasos cuando frente a él apareció otra silueta, pero en esta ocasión era Kakashi junto con Hiashi Hyuga. Ambos parecían verlo con detenimiento, pero no se sintió intimidado en lo absoluto, si quisiera podría hacerle lucha a cualquiera de ambos. Sintió el peso de la niña sobre su hombro y sonrió de medio lado, a pesar de todo ella aún no estaba sola. Con cuidado dejo a la joven contra un árbol, su respiración era tranquila pero no parecía que se despertara pronto.
Le dio una mirada a Kakashi, odio que sus ojos parecieran tan anhelantes al verlo, casi deseando recuperar de alguna forma al amigo que había perdido.
Ese Obito que estaba muerto.
¿Lo estaba?
El recuerdo de Rin corrió por su mente, quemando todo a su paso. Tuvo que admitir que a ella no le gustaría ver en lo que se convirtió, ella quien siempre prometió estar viéndolo, debería estar decepcionada.
Suspiro.
—Ten cuidado Kakashi—dijo con voz aburrida haciendo que a su amigo se le abrieran los ojos de incredulidad—una guerra se acerca—fue el último consejo que le dio, antes de desaparecer frente a ellos.
No debe involucrarse, pero no hacerlo tampoco parece suficiente.
Bueno, al menos la niña estaba a salvo, su buena acción del día fue realizada.
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Hinata tiene un sueño, es agradable, piensa cuando el rostro de Honomi y Tsunade aparece en este, como si fuera una tarde cualquiera en su departamento, ambos parecen reír sobre viejas historias y ella solamente las mira con sonrisa amable. Escucha las burlas de Honomi sobre como ella se convertirá en una belleza, a Tsunade abrazarle mientras intenta invitarle a un trago de sake, mientras ella intenta solamente mantenerlas tranquilas por igual. En medio del sueño también aparece su madre, quien la abraza y restriega su mejilla contra la suya. Todo su cuerpo parece burbujear de felicidad, incluso cuando ella sabe que solo es un sueño.
Entonces despierta.
Todo a su alrededor parece de color gris, además de que su cuerpo parce adolorido por todos lados, haciendo que una mueca de dolor aparezca en su rostro. Cuando se logra incorporar en la cama donde estaba, puede ver sus manos vendadas por todos lados, así como un fuerte dolor en su vientre.
¿Dónde estaba?
Piensa confundida al ver que la habitación parece algo, sosa, sin ningún mueble en este. La cama en la que se encuentra parece ser un colchón viejo, pero todo a su alrededor parece más como una tienda provisional. Leves recuerdos de su anterior batalla nublan su visión, toca su cabeza con molestia ante esos recuerdos, como el de Nagato sonriéndole al final.
¿Lo había logrado?
Piensa preocupada.
Este había prometido regresar a los aldeanos de regreso, aunque eso no significaba que hiciera lo mismo con Tsunade, muchos que habían muerto regresarían a la vida. Eso significaba que incluso con la aldea destruida, su gente podría volver a la vida. Sonaba tan fantasioso, pero ella había querido aferrarse a dicha idea con desesperación, una última esperanza. Pero cuando había regresado para verlo con sus propios ojos, todo su cuerpo había colapsado por el cansancio y uso indebido de su chacra.
¿Obito Uchiha?
Piensa fijamente frustrada, tenía la leve sensación de haberlo visto, pero era como un leve susurro entre gritos de sus memorias.
Se puso sobre sus pies con dificultad, parecían débiles y cansados, pero no podía activar el Byakugan. Dentro de ella, Kurama parece estar molesto por su uso del chacra, ambos estaban agotados y era solo un milagro que estuviera sobre sus pies. Pero quería ver la aldea, pensar que había la oportunidad de que estuvieran a salvo. Incluso cuando siempre la trataron mal, no quiere la muerte de miles de inocentes.
Su madre no estaría orgullosa, tampoco Honomi y Tsunade.
Un héroe, era lo que las tres mujeres que habían sido sus figuras maternas, querían para ella. Era algo demasiado grande para soportarlo, pero tenían la fe de que ella pudiera lograr lo imposible, pasar de ser una paria de la aldea a convertirse en un héroe para otros.
"Suena complicado" menciona Kurama en su interior, no puede evitar darle la razón.
Pero algo es seguro, debe acabar con la amenaza que es Misaki, detener a Raiden y traerlo a casa, evitar que todo fuera peor que la destrucción de la aldea. Se escalofría al pensar en que podrían venir cosas peores, tiene que luchar para evitar eso como de lugar.
Un chillido agudo y el sonido de cosas caer, hacen que se voltee confusa, viendo como Haruno Sakura ha dejado caer su libreta y la ve como si hubiera visto un muerto. Aunque con la cantidad de heridas y vendas de su cuerpo, no es algo imposible. Al ver a Sakura con batas de doctor, no puede evitar pensar en Tsunade, ambas la habían considerado una maestra. Por mucho tiempo no era muy raro ver a Sakura y Hinata hablar en la sala de espera del hospital sobre su maestra, ambas dudando sobre sus métodos de enseñanza.
Sakura debió haber sufrido mucho cuando Tsunade murió.
Quiso caminar en su dirección, pero sus piernas volvieron a ceder y cayo de rodillas, Sakura corriendo a su lado para ponerla sobre su cama nuevamente.
—Hinata-san me alegra verte despierta, no pensaba que volverías pronto a la conciencia, tus reservas de chacra eran nulas—habla mientras revisaba con su mano su cabeza, Hinata no puede dejar de verla con dolor en su pecho.
Quiere disculparse, quiere llorar a su lado, quiere volver a dormir.
No puede decidirse por una cosa.
—Lo siento Sakura—susurra con dificultad y sintiendo la garganta demasiado seca—por no haber estado aquí cuando ocurrió—dice cada vez más bajo al ver su rostro confundido.
La comprensión comienza a asomarse entre sus facciones, antes que una sonrisa melancólica se quede en sus labios. Es diferente a lo ocurrido con Honomi, esta muerte no solo es un golpe duro para ella, también lo es para Sakura, no quiere ni pensar en que podría estar pensando Shizune o Jiraiya, el dolor es fuerte en su pecho, incluso con las palabras de amor de su madre.
Aun duele.
Duda que algún día no duela pensar en Tsunade, ya que aún duele pensar en Honomi.
La mano de Sakura viaja a la suya, dándole un ligero apretón y ojos llenos de comprensión, que parecen hacer su opresión un poco más ligera.
—Debes descansar, llevas una semana en coma, es una locura ahí afuera—dice con tranquilidad, cambiando de tema y no le molesta.
No sabe cuánto podría hablar sin romper a llorar de nuevo.
¿1 semana?
Para el dolor que aún tiene en su cuerpo, parece que ha sido ayer que todo ha ocurrido, aun ocupa dormir al menos dos semanas más para recuperarse. Aun así, tiene algo en su mente que no le deja tranquila, que la hace sujetar la muñeca de Sakura antes que se vaya.
—¿Volvieron? —pregunta con temor a equivocarse.
—Todos volvimos…gracias Hinata-san—señala Sakura con una leve sonrisa.
Sus ojos se llenan de lágrimas, pero se niega a dejarlas caer. Con ambas manos en su rostro, siente que puede volverá dormir, porque de alguna manera sabe que todos han vuelto y por primera vez en mucho tiempo, siente que ha hecho algo bueno.
Pronto vuelve a quedar inconsciente.
Suena que está en un claro, donde todos sus amigos jinchuriki y sus bestias están ahí, incluso cuando sabe que es un sueño, no puede evitar correr a ellos con una sonrisa en su rostro. Hace mucho no tiene sueños tan lindos como estos.
Un presagio que algo malo podría ocurrir pronto, teme.
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Kakashi ha estado bastante ocupado los últimos días, todo ha sido un caos desde lo sucedido con Pain y no tiene tiempo libre para hacer lo que quisiera. Incluso cuando escucha de Sakura que Hinata despertó al segundo día de su estado comatoso, parece que ha vuelto a entrar a un sueño eterno, no la culpa, todo lo que vivió en los últimos días podría ser demasiado para cualquier otra persona. Aunque han pasado dos semanas y ella parece seguir dormida, lo cual es bueno, ya que no sabe cómo reaccionaría al nuevo estado de "celebridad" que se ha ganado entre los habitantes del pueblo.
Hinata no es buena con las multitudes, siempre parece querer pasar desapercibida y no le gusta la atención sobre ella, así que no sabe si le gustara o no que ahora todos le estén llamando el héroe de Konoha. Desde grandes y pequeños, no hay día que no pase por la aldea y escuche a los habitantes hablar de la chica, todo de forma positiva, sobre como los salvo y se ha convertido en una ninja demasiado poderosa.
El pueblo ahora confía en ella.
Kakashi le gustaría poder hacer alarde de su estudiante, ser como la mayoría de personas que han vuelto a la vida y no cuestionarse mucho, pero no puede. Incluso cuando Minato ha vuelto aparecer con su cuerpo, parece que su mente estuviera en otro lugar, como si su alma no estuviera anclada a su cuerpo, lo cual los deja con el problema inicial que tenía.
No hay Hokage.
Danzo parece ser quien ha estado rondando por el puesto, pero la mayoría preferiría que Jiraiya se hiciera cargo, este parece bastante reacción ante la idea de ser el líder de una aldea y lo ha escuchado susurrar que Tsunade hubiera sido mejor en esta situación. Kakashi piensa que tiene un punto, pero ocupan que alguien se haga cargo y teme que Danzo lo haga.
No es de fiar, piensa cuando recuerda lo vivido en Raíz en su adolescencia.
Para su eterna alegría Kushina y Menma estaban de regreso, así que al menos cuando Minato se dignara a despertar, sería algo menos en lo que preocuparse. La mujer no había explicado mucho sobre cómo había sido liberada de sus captores, pero esta había parecido indignada sobre el sueño de Minato y gritado que ella hubiera sido un mejor Hokage que su esposo, curiosamente el consejo incluso pensó en tomarle la palabra, dado que no había alguien al mando en este momento.
Contra todo pronóstico Jiraiya había terminado aceptando el cargo, pero solamente de forma interina y apenas Minato volviera, seria todo el puesto suyo. Cabe destacar que Danzo había parecido que chupo un limón cuando el consejo lo había aprobado.
Yamato había estado ocupado con la creación de casas de madera y edificios en la aldea, mientras la mayoría de ninjas parecían correr en todas direcciones con demasiado trabajo. Las patrullas se había intensificado y había escuchado de Jiraiya (quien había intentado convencerlo de aceptar el puesto de Hokage, algo que Kakashi no piensa hacer ni en sus mejores sueños) sobre la idea de una cumbre con los 5 kages.
Esa sería la primera vez que algo similar ocurriera, pero en tiempos desesperados como los que viven, sin duda sería lo mejor.
Pensó un momento en Raiden.
¿Qué pensaba ese muchacho?
Camino en dirección al hospital con expresión cansada, quería ver una vez más a Hinata antes de irse a la nueva oficina del Hokage para hablar con Jiraiya sobre la cumbre en algunos días. Al entrar al nuevo edificio, el cual aún necesitaba demasiados instrumentos, la vista de una mujer de cabellera castaña de alguna forma, fue reconfortante para su interior. Hikari giro a verle con tranquilidad, antes de saludarlo con la mano y sonreírle, era bueno ver a la chica que había muerto por él con vida. Nunca admitiría que la imagen de ella muerta al igual que otros tantos, era una nueva pesadilla que agregarle a su conjunto de películas nocturnas antes de dormir.
Siguió su camino a la habitación de Hinata, solo para detenerse cuando vio a Sasuke y Naruto en medio del pasillo conversando. Ambos se silenciaron al verlo, no se sorprendió de verlos ahí, Itachi era un visitante regular en los últimos días, el mangekyo Sharingan de sus ojos, no había llegado en un buen momento, con su cuerpo algo desgastado por los años y padecimientos de anemia.
Verlos a ambos con vida, sus dos alumnos, bueno tres contando a Sakura quien caminaba en su dirección, le hizo suspirar.
Estaban a salvo, era el pensamiento que lo torturaba continuamente, tienen que estar a salvo. Sobre todo, Naruto, quien había visto morir por manos de Pain, estaba seguro que, si Kushina se enteraba de que ocurrió, sería el día en que cavaria su propia tumba.
Naruto había despertado poco después que todos, no parecía darse cuenta que había pasado algunas horas muerto, si no que sentía que había salido de algún viaje de campo. Sus memorias de la lucha que tuvo fueron borrosas, pero había preguntado por Hinata en su primera oportunidad, lo que hizo que él fuera con Hiashi en su búsqueda.
El recuerdo de Obito lo hizo desviar la mirada.
Su advertencia aun bailaba en el aire.
Guerra.
—Veo que están por aquí nuevamente—dijo Sakura con tranquilidad y un rostro muy cansado, desde que Tsunade había muerto, Shizune y ella se habían hecho cargo de la mayor parte medica del lugar.
—Itachi aún debe descansar, venimos a traerle comida, Shisui quiere venir, pero tiene ese montón de reuniones con los otros ancianos—hablo Naruto por Sasuke con su usual ánimo.
Este último asintió vagamente.
—¿Vienes por Hinata? —pregunto Sakura viendo a Naruto, quien se avergonzó un poco y giro la vista.
No es que Hinata no tuviera visitas, debe ser el paciente que más visitas ha tenido en estas últimas dos semanas. Sin duda su primera visitante era Natsu seguida de Hanabi, también estaba Kushina con Menma, el resto de la generación de la chica, Neji también había estado vigilando de cerca, Sai y Yamato apenas tenían tiempo libre, sin olvidarse de Kakashi. Claro que Naruto solía venir en ocasiones, pero parecía algo avergonzado para pasar más tiempo ahí de lo permitido.
Si.
Alguien bastante popular.
—¿Esta libre? —pregunto el rubio tímidamente con una mano en su nuca.
Generalmente la habitación de la chica estaba repleta de personas, entonces debían turnarse, la última vez que hubo mucha gente, Sakura se había enojado.
Kakashi se escalofrió al recordarlo.
—Natsu estaba con Aki hace unos minutos, pero Aki se marchó porque ocupaban que fuera a la frontera—comento Sakura pensativa.
Bueno, eso significaba que estaba libre. O eso pensó Kakashi antes que a lo lejos apareciera la figura de Natsu corriendo desesperada, casi chocando con él, quien apenas pudo estabilizarla. Sus instintos gritaron cuando vio el rostro pálido de la chica, que parecía al borde de la histeria.
—Hinata no está—señalo y casi parecía al borde de las lágrimas, toda la sangre desapareció de su rostro—fui al baño y cuando regrese no estaba—hablo la chica como si volviera tener 7 años a punto de llorar.
No estaba muy estable mentalmente, al igual que Kakashi que casi cae sentado sobre su trasero, pero logro reponerse.
Naruto al lado de Sasuke parecía igual de pálido, al tiempo que Sakura parecía apretar con tanta fuera el cuaderno en sus manos que se rompió.
Piensa lógicamente, se dijo Kakashi antes de que una idea llegara a su mente.
El clan Hyuga.
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Cuando Hinata despertó nuevamente en el cuarto de hospital, sintió la necesidad de correr, sobre todo por los recuerdos en su interior. No había sido difícil escabullirse del hospital sin ser vista por nadie, salto entre los tejados de los edificios reconstruidos ágilmente hasta llegar a la montaña del Hokage. Justo cuando estuvo sobre el rostro del primer Hokage, activo su byakugan para ver tranquilamente a todos los aldeanos. Muchos rostros familiares aparecieron y eso le hizo sentir paz. Nagato había cumplido con su parte, medito cuando desactivo sus ojos por el cansancio aun acumulado.
No sabe cuánto tiempo estuvo dormida desde que hablo con Sakura, pero por el entumecimiento de sus músculos, pudo calcular algunos días.
"Hubieras dormido una semana más" fueron las palabras de Kurama que estaba bostezando en su interior.
Sin el sello de por medio, podía sentirlo más cerca de ella que antes, como si apenas hubiera una fina tela delgada entre ambos y no una jaula con barrotes. De la misma forma pudo sentir la falta de conexión con los otros jinchuriki, solamente pudo sentir levemente un cordón delgado que le unía a Bee.
¿Qué les había sucedido?
No estaba segura de querer saber la respuesta.
Abrazo sus rodillas contra su cuerpo viendo al cielo, era un día bastante bonito y soleado que le hizo sonreír. Incluso a pesar de todo o que ha vivido, la imagen de niños corriendo con su byakugan, le hizo sentir que aún tenía esperanzas. El dolor de todas sus pérdidas aún estaba presente, la quemazón de querer soltar el llanto era inevitable, la soledad era algo asfixiante, pero de alguna extraña manera, aún estaba con vida. Incluso con todas sus cosas dolorosas, la imagen de su madre animándola a seguir adelante, era acompañada de Tsunade y Honomi que parecían atrás de está animándole a sus respectivas maneras.
¿Le estarían viendo en este momento?
No puede dejar que le vean deprimida, tiene que esforzarse por seguir adelante y vivir por ellas. Han tampoco hubiera estado feliz por ver que su vida fuera depresiva, ni Yugito tampoco. No quiere pensar en el resto de jinchurikis hasta saber que había pasado con ellos.
La brisa sobre su rostro le hizo suspirar.
Ahora debe enfocarse con acabar con Akatsuki, ahora no debían quedar muchos miembros, pero la realidad es que Misaki daba más miedo que todos ellos juntos, esa mujer era peligrosa. Raiden también estaba entre ellos, lo cual era de tener cuidado.
Problemático, diría Shun o su primo Shikamaru.
Una silueta salta a su espalda, pero Kurama le ha dicho que es alguien conocido, así que cuando gira su rostro no se sorprende mucho de ver a su padre Hiashi tranquilamente viéndole. No era su persona favorita en la aldea, pero en realidad estaba feliz de que estuviera con vida. La imagen mental de su madre queriendo pegarle, le hizo sonreír levemente. Sería divertido pensar que ambos se vieran una vez más, internamente deseando que su madre hiciera lo que prometió.
—Es una buena vista—dice su padre con tranquilidad al ver a la aldea en construcción.
Lo es, piensa con tranquilidad, hace mucho que no viene a este lugar. Había venido algunas veces con Raiden y con Natsu cuando eran genin, pero luego los entrenamientos, las perdidas, la necesidad de ser más fuerte, todo parcia haberle apartado del panorama general.
A veces solamente debes alejarte de todo, ver a tu alrededor y descubrir porque estaba con vida. Con la imagen de la aldea grabada en su retina, decidió que era hora de volver, así que se colocó sobre sus pies viendo fijamente a su padre que no parecía inmutarse por su mirada.
Incluso si era solo un ninja común, bueno, no tan común, pensó cuando Kurama se rio de la palabra en su interior, era hora de seguir adelante. Dado que había sido un ataque frontal a la aldea, no es como si fueran a quedarse sin hacer nada, ella quería estar involucrada.
Odiaba las luchas.
Pero odiaba más las muertes.
De ahora en adelante ella había prometido luchar, así que iba a cumplirlo, debía buscar la paz que le había prometido a Nagato. Que, si bien era el deseo de su pariente Uzumaki, también era su deseo propio ahora, un mundo sin guerras y donde los niños pudieran crecer sin tanta sangre o perdidas.
—Supongo que es hora de volver—admite ella con tranquilidad, aun sus piernas están cansadas y apenas puede sostenerse ella misma.
No muestra debilidad, sin embargo, porque ya no es tiempo de llorar o sentirse como una inútil, debe levantar la barbilla para lo que viene. Si Nagato pudo destruir una aldea en un parpadeo, le da miedo pensar en que podría hacer Misaki con tantos años de preparación.
La lucha no sería fácil.
—Entonces te pondré al corriente—informa su padre antes de empezar a caminar de regreso a la aldea.
Hinata no puede evitar su rostro de sorpresa al escuchar que ahora es llamada "el héroe de la aldea" debido a la lucha contra Pain, es bastante contradictorio y atemorizante la idea de que la vean de forma diferente, después de casi 16 años siendo conocida como la portadora de Kurama. Hace una nota mental para intentar esquivar a los aldeanos mientras tanto, ya que la idea de verse rodeada de otros, no le agrada mucho.
La mayoría de personas han vuelto a la normalidad, excepto Minato, la idea que Kushina y Menma estén bien (aunque ella no sabía que habían sido secuestradas) también es refrescante. Por otro lado, que Jiraiya sea el nuevo Hokage interino en lugar de Danzo, hace que intercambie una rápida mirada con su padre, este también parece pensar que esto podría traer futuros problemas.
Aunque Jiraiya como Hokage.
Hizo una leve mueca divertida al pensar en Tsunade, claro que era doloroso pensar en su maestra, pero se imaginó que la más sorprendida por eso sería ella.
Minato por otro lado, se detuvo algo pensativa en la última escalera de la montaña, también cansada. Algo debió suceder para que aun no despertara, ya que el jutsu que había usado Nagato era casi milagroso, algo malo debía haber sucedido.
¿Ella podría hacer algo?
—¡HINATA! —era el grito de alguien y apenas le dio tiempo de alzar la mirada, antes de verse casi asfixiada por Natsu.
Detrás de esta Kakashi también había aparecido con una leve sonrisa, mientras Yamato y Sai salían de la espalda de este. Una leve sonrisa se formó en su rostro, antes de palmear la cabeza de Natsu que no dejaba de llorar, antes de soltarla para agitarla con lágrimas en los ojos, llorando sobre que era una idiota por dejar el hospital sin decirles nada. No dice nada porque sabe que es verdad, si intenta excusarse es probable que termine nuevamente en el hospital por culpa de su amiga.
—Estoy de regreso—dice con una media sonrisa cuando esta le deja tranquila unos segundos, los ojos de su amiga se vuelven más llorosos, pero asiente decidida.
—Ya era hora—responde esta con lágrimas bajando por sus mejillas.
No quiere más que quedarse con el resto de su equipo un poco más, acepta el abrazo de Kakashi, el apretón en el hombro de Sai y deja que Yamato le cargue en su espalda.
Ahora que lo piensa, ahora que todo fue destruido, se ha quedado sin casa de nuevo.
—¿Dónde voy a vivir ahora? —solloza con aura deprimente, sus compañeros de equipo parecen reírse de ella, antes de comenzar a caminar.
A petición de ella, por un camino poco concurrido.
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Naruto medita seriamente sobre si es buena idea una fiesta en medio de toda la situación, pero Kushina parece no importarle nada cuando invita a Mikoto para cocinar entre ambas el resto de la tarde. No se queja porque es su madre, tampoco porque es la primera vez en estos días que la ve fuera del hospital al lado de su padre y tercero porque le da un miedo horrendo ir en su contra. Con Menma en sus piernas, quien parece dormitar, decide que la idea de fiesta no es tan mala, han perdido muchas cosas últimamente. Si bien hace algunas horas casi entra en crisis por la pérdida de Hinata, no fue cuando Hiashi Hyuga había aparecido con calma diciendo que su hija estaba en la montaña de Hokage e iría a buscarle.
A veces olvidaba que Hinata también era Hyuga.
Entonces el rumor de que Hinata estaba despierta llego a oídos de su madre, quien había anunciado que era hora de tener una pequeña alegría. Nadie fue lo suficientemente suicida para ir en contra de su madre, así que incluso Jiraiya estaba sentado en uno del sofá del lugar durmiendo, su generación como la de Hinata estaban dentro de su casa, la que fue construida por parte de Yamato-sensei. Según escucho este también había ayudado en la reconstrucción del edificio de apartamentos donde vivía Hinata.
Sasuke a su lado parecía pensativo con ganas de ir a ver a su hermano mayor, pero Shisui le había relevado para que disfrutara de una fiesta.
Sasuke y fiesta, bueno, no era una buena combinación.
—Sabes escuche lo que hiciste por Hinata—hablo Sasuke sorprendiéndolo un poco, no es que su amigo no hablara, pero…
Sasuke nunca habla.
También que sacara ese tema en específico a colación. Sus mejillas se sonrojaron involuntariamente ante los leves destellos de recuerdo ante esa situación. Había sido un acto reflejo el salir a defender a Hinata, después de haberlo perdido todo, se había negado a dejar que ella también muriera. Aunque suele ser imprudente, no es tan idiota, sabía que iba a morir si eso le hubiera dado unos minutos de más a la chica.
Tal vez murió.
Piensa ante el recuerdo de haber estado en una especie de claro luego de pelear con Pain, en medio de ese lugar había visto a un hombre que se había presentado como Asura, aunque jamás lo había visto antes. Era bastante agradable y amigable, hablando sobre el chacra y jutsu que nunca había escuchado, aunque para su sorpresa tenía conociendo del modo sabio. Naruto había pasado una temporada con Jiraiya entrenando en el hogar de los sapos, aun no lo dominaba al 100%, pero tenía una idea de cómo usarlo.
Le hubiera gustado usarlo en su batalla contra Pain, pero este no le había dado oportunidad de reunir chacra.
Bueno había estado hablando con ese tal Asura, antes de sentir que todo era arrastrado de regreso y luego había despertado en el caos de la aldea, con todos de regreso.
Confuso, pero no se quejaba, solo se quejaba que su padre siguiera dormido.
—Ese tipo me aplasto en un segundo, tengo que entrenar más—hablo gruñón con los brazos cruzados.
Su padre de estar despierto probablemente los hubiera podido vencer, sin duda la persona que dejo incapacitada a su padre, no había sido un idiota. Incluso con muchos otros ninjas capaces en la aldea, Pain sin duda había tenido esa habilidad que Jiraiya había resaltado. La capacidad de 6 entidades sumamente poderosas que trabajan como un conjunto.
El mundo ninja era demasiado amplio y lleno de seres poderosos.
Era aterrador.
—No hablaba sobre eso—dijo Sasuke viéndolo fijamente, él giro su rostro confundido, este parecía incomodo de hablar más de la cuenta—¿Te declaraste? —pregunta sin rodeos y Naruto siente que alguien le ha dado un puñetazo en todo el vientre.
Gira su rostro alarmado en todos lados, para su suerte nadie parece haberle puesto atención, todos concentrados en hablar entre ellos. Aki parece haber visto en su dirección unos segundos, antes de volver hablar con Rigel que era su compañera de equipo.
Una vena aparece en su frente.
—Teme no hables de eso, no quiero hablar de eso, Kami eso es vergonzoso—dice levemente sonrojado.
A su otro lado rápidamente aparece Sakura, quien para su desgracia parece haber estado escuchando todo.
—Bueno si bien no fue una declaración como tal, algunos aldeanos han comentado sobre el suceso—indico Sakura haciendo que Naruto se mortificara aún más—los que saben lo sucedido dicen sobre el hijo del Hokage que se sacrificó por Hinata, dicen que fue muy romántico—añade juguetona codeando su costado.
Que alguien habrá un agujero en la tierra y lo trague, piensa Naruto sujetando ambos lados de su cabeza y encogiéndose todo lo que puede.
Maldice a quien quiera que dijera ese rumor.
—¡HINATA! —chilla Megumi deteniendo su charla con Yuki y Anna, antes de saltar de su esquina y abalanzarse ante el nuevo integrante de la casa.
Naruto ve como Hinata parece sorprendida al entrar por la puerta, seguida de su equipo y Kakashi, quienes parecen envolverla a su alrededor. El rubio siente un extraño aleteo en su corazón al verla nuevamente, sobre todo porque sus ojos parecen volver a tener ese brillo, que con el paso del tiempo se habían ido apagando, pero ahora brillaban casi tanto como cuando le había conocido y pedido que fueran amigos. Una parte dentro de él quiere correr para abrazarla, porque estaba de regreso y ya no dormía profundamente como su padre.
No lo hace.
El recuerdo vergonzoso de haber muerto por defenderla, le hace sentir algo inútil, no había podido ser de mucha utilidad en la batalla, siente que fue casi un estorbo.
Entonces prefiere ver como Megumi se abalanza sobre la chica en un abrazo, seguido de Yuki y Rigel quienes hacen que esta caiga sobre su espalda. Natsu comienza a regañarlas antes de apartarlas con dientes de tiburón, Anna a su lado le ayuda a levantarse y Shun revuelve su cabellera. Aki es el siguiente en la lista que la envuelve en un abrazo que le hace sentir molesto por algún motivo.
Chasquea la lengua mientras cruza sus brazos sobre su pecho, no es algo que pueda hacer o decir, pero esta celoso. Sakura y Sasuke lo ven de forma algo preocupados, pero sobre todo sintiendo lastima por su persona, quiere golpearlos, pero se controla.
Para su suerte su madre aparta sin piedad a Aki antes de abrazar con fuerza a Hinata. No dura mucho para que Mikoto también vaya abrazar a la chica, ambas peleando como si fueran adolecentes por la atención de esta. El equipo de Neji quien también estaba presente con el resto de los 9 novatos, también parecen saludar a Hinata, quien no se detiene antes de abrazar a su primo, quien parece perdido, pero regresa el abrazo. Otros como Shikamaru le saludan más relajados, Kiba quien no la conoce bien parece saltar con Akamaru diciendo que había sido genial en la lucha.
Incluso aunque son pocas personas y todas cercanas, puede sentir que Hinata se siente abochornada de la atención que recibe de estos. Casi imagina que en su mente quiere desaparecer y esconderse en algún rincón, pero valientemente da la cara y saluda a todos. Está en contra de la idea de su madre, pero es una buena forma de que la chica tenga una leve cucharada de lo que le espera en la aldea.
Todos quieren verla y saludarle.
Se está haciendo popular, piensa con cierto grado de pánico en su interior, de ahora en adelante perderá mucho tiempo con ella, del poco que ya tiene.
Tal vez estaba tan metido en sus pensamientos que no puede notar que alguien está frente a él hasta que es tarde, como si fuera un pobre animal en medio de una trampa, salta un poco cuando ve a Hinata frente a él con una leve sonrisa. Se sonroja levemente antes de ver en todas direcciones, para notar algo pálido que todos parecían estar viéndolos a ellos dos con interés, incluso Jiraiya parece haber abierto un ojo que parece insinuarle que no lo arruine.
¿Qué no arruine qué?
Comienza a sudar nervioso ante la atención de los demás, sobre todo la mirada curiosa de Sasuke y Sakura a sus lados, no quiere ni ver a su madre que parece verlo con ojos brillantes.
Que la tierra se lo trague en este momento.
—O-Ohayo Hinata, m-me alegra verte bien de nuevo—dice rascando su nuca y sin poder evitar la sensación de nerviosismo subir por su garganta.
Debe verse patético.
Esta sonríe un poco más y todo a su alrededor parece desapareceré, las miradas burlonas de sus amigos, las cómplices de los demás, la de muerte de Aki, Neji y Natsu (no quiere saber desde cuando está en la lista negra de Natsu) o las divertidas de los adultos.
Entonces Hinata se abalanza sobre él para abrazarlo, es curioso como ahora son de la misma altura, él un poco más alto que ella, piensa esto último para su alegría. Mira alarmado como Hinata lo abraza con fuerza y algo desesperada, mientras le agradece en voz baja por algo, que tiene una idea de que podría ser. Con el rostro rojo, su interior saltando demasiado y casi al borde del desmayo, decide regresar el abrazo torpemente.
Si.
Era bueno tenerle de regreso, piensa, incluso si eso le valía la mirada burlona del resto de sus amigos, no cambiaría ese momento por nada.
Continuara…
Estamos cerca de la guerra, no puedo evitar emocionarme ante la idea de escribirla, ya que desde que inicie esta historia esa fue mi meta.
Muchas gracias por acompañarme en este viaje :3
