Cadena de Drabbles

Naruto tuvo un sueño, uno que se sintió muy largo y real, uno que incluía esposa, hijos y una bella casa, una vida perfecta, pero no era su vida. Esa no podía ser su vida. No cuando la mujer que él siempre amó fue otra.

NaruSaku

xSouh

Nuevo Amanecer

01: Solo fue un sueño

La sensación de un liquido pegajoso en su mano le comenzó a hacer cosquillas mientras la baba de su cara resbalaba sobre los brazos cruzados que se convirtieron en una mullida almohada cuando el sol comenzó a descender.

Hubiera preferido ir a descansar a su casa, pero la pila de papeles sobre el escritorio todavía era lo suficientemente alta como para poder conciliar un verdadero sueño sin sentirse presionado por todo el trabajo que lo esperaba en la oficina, de nuevo tendría que escuchar los gritos de Boruto y ver la mirada triste e impotente de Hinata, llenándolo más de culpa.

La luz nocturna de la aldea traspasó el ventanal de la torre, iluminando el reloj que tenía a su derecha y haciéndolo saltar al ver que pasaba de las seis de la mañana, ¡Su pequeña siesta se convirtió en un sueño de más de cinco horas!

Y eso ni siquiera era lo peor, la fecha en números más pequeños era su verdadera pesadilla.

Era su aniversario de bodas.

―¿No fuiste a dormir a tu casa? ―preguntó Shikamaru, mucho menos sorprendido de lo que hubiera esperado.

El hombre que se convirtió en su mano derecha se veía realmente fresco, incluso su cabello aun mostraba rastros de haber sido lavado esa mañana.

―¡Hinata me va a matar! ―estuvo seguro el Hokage, buscando entre sus cajones algo que pudiera salvarle la vida, aunque sabía que no le había comprado nada a su esposa.

―¿Hinata? ¿Hyuuga Hinata? ― levantó una ceja el pelinegro, como consejero del Uzumaki sabía prácticamente todo sobre él y la aldea, pero su mente analítica no encontraba una razón lógica para el argumento de su amigo.

―Seguro esta vez Boruto si me despellejara vivo. ―lloriqueó, dándose por vencido y tomando la capa de kage para ir a casa a darse un baño.

―¿Quién es Boruto? ―quiso saber el Nara, mucho más perdido de lo que jamás se sintió. ―¿Te sientes bien? ¿Quieres que llame a Sakura? Anoche estuvo de guardia en el hospital, pero alguna ventaja debe tener ser el esposo de la jefa.

―¿Qué? ― preguntó, quedándose quieto por primera vez desde que abrió los ojos.

―Esto es muy problemático. ―chasqueó los dientes el de coleta. ― ¿De verdad estas bien?

―Shikamaru, yo estoy casado con Hinata, y tenemos dos hijos: Boruto y Himawari. ― aseguró, demasiado cansado para una broma, aunque el Nara no fuera de las personas que hicieran ese tipo de chistes.

―Naruto, estamos juntos en este barco. ―comenzó a hablar serio el hombre. ―Estar casados con mujeres temperamentales siempre es problemático, te recomendaría no andar diciendo que estás casado con Hinata si no quieres que Sakura te rompa un hueso, o dos. O quizá solo se ría de ti.

―¿Estoy casado con Sakura-chan? ― gritó, aun sin poder creer aquello.

―Bueno, hace mucho que no usabas el "-chan" en su nombre, pero sí, desde hace como una década. ― dijo, dejándose caer en su propia silla y masajeando sus sienes, si Naruto seguía con esa broma de no recordar su vida y decir que estaba casado con Hinata y tenían hijos imaginarios, veía venir un fuerte dolor de cabeza. El que necesitaría visitar el hospital sería él.

―Pero Sakura-chan nunca…

―En lugar de seguir hablando, deberías de irte a poner ropa limpia, hoy tienen un desayuno con el consejo de la Academia. ―

―¿Sakura-chan también va a las reuniones de consejo? ―preguntó sorprendido.

―Naruto, si sigues así realmente creeré lo que dice Sasuke-san sobre que eres un idiota. ―se quejó el Nara. ―Eres quizá el mejor ninja que conozco y podrías convencer a los cangrejos que vivir en sus caparazones es peligroso, pero Konoha entera sabe que la mayoría de las cuestiones políticas y sociales de la aldea las llevamos Sakura y yo.

―¡Oye! ¡Yo soy un excelente Hokage!

―Nadie lo niega, pero ve a poner tu trasero en la Academia Ninja.

―No recordaba que fueras tan sarcástico. ― refunfuñó mientras salía de la oficina.

Tardó cinco minutos en tomar un baño y ponerse ropa limpia, tuvo que hacer una nota mental de que ya solo quedaban dos mudas de ropa, tenía que llevar el cesto sucio a la lavandería.

Abrió una de las ventanas, sintiendo el viento fresco en su cara y sin pesarlo, brincó hasta la calle, tenía tiempo suficiente para darse el lujo de caminar entre las avenidas de Konoha, saludando a los aldeanos que le deseaban un buen día y pensando en la broma que le jugó Shikamaru esa mañana.

―Pensé que llegarías más tarde. ―le dijo alguien, cayendo a su lado sin emitir sonido alguno de sus pisadas, tan cerca que sus brazos se tocaron.

―¡Sakura-chan! ―gritó, alejándose medio metro ante la sorpresa del contacto.

―¿Si conseguiste terminar todos los documentos que tenías pendientes? ―preguntó la pelirosa, ignorando el extraño comportamiento de su esposo.

―Yo… ¿Si? ¿no?

―Estas actuando muy raro hoy. ― suspiró, aunque no lo culpó del todo, ella también se sentía cansada después de trabajar toda la noche.

―Es que Shikamaru… ―inició, pero recordó las palabras de su consejero, si Sakura también estaba en esa broma con el pelinegro, seguro lo golpearía solo para seguir en la broma.

Fue algo extraño cuando vio su espalda. Él recordaba haberla visto cientos de veces desde lejos, con el abanico Uchiha en su espalda, pero en su lugar estaba el remolino Uzumaki y eso hizo que algo en su pecho se sintiera cálido.

―¿Si…?

―Sakura-chan, ¿Y Sasuke? ―preguntó en su lugar, si eso era una broma, la forma más fácil de descubrirlo era sacando al Uchiha, Sakura jamás lo negaría.

―Es curioso, ahora mismo siento extraño que me digas "Sakura-chan" cuando no me decías así desde que nos casamos. ― divagó, comiendo una mano en su mentón. ―¿Sasuke? Él debe estar en su casa, ¿van a ir de nuevo a beber? Sabes que no tienes buena tolerancia al alcohol.

―¿No esta fuera en alguna misión? ―indagó más.

―¿Por qué saldría a una misión? ―le dijo, ya empezando a cansarse de todas las preguntas del Uzumaki. ―No vas a darle misiones fuera de la aldea a Gennin Sensei.

―¿Qué? ―gritó, esta vez su sorpresa era mayor.

―Sigue así y te voy a internar en el ala de psiquiatría. ―se quejó Sakura, tomándolo de la mano para arrastrarlo hasta la academia ninja, si seguían así, llegarían tarde.

―Sak-sakura-chan… ― exclamó, sonrojado al sentir la mano pequeña de la pelirosa y la forma en que sus dedos se enlazaban.

―Creo que si estas enfermo. ― le dijo, viéndolo completamente rojo. ―¿tienes fiebre?

Naruto trató de esquivar la manó que buscaba su frente, pero al final no lo logró, era extraño ver la cara de la pelirosa tan cerca, sus ojos eran tan grandes y brillosos cuando los veía desde esa distancia.

―¿De verdad somos esposos? ― preguntó, sintiendo como su corazón comenzaba a latir como loco.

―Si… ― susurró Sakura, sintiendo la mirada azul fija en ella, fue una pregunta extraña pero la sorpresa de ese Naruto tímido la dejó sin defensas.

―Tuve un sueño muy extraño. ―comenzó a hablar. ―se sintió muy largo y vivido, tanto que me da escalofríos de solo pensarlo, pero ahora que estoy contigo me doy cuenta que no hay forma que ese sueño fuera real, porque yo no podría ser feliz con alguien más.

―Hmmm… ― se quejó la ojijade. ―y yo que esperaba que los chocolates que te hice fueran la mejor parte del día… Feliz San Valentin, Anata.

―¿Oka-san? ¿Oto-san? ―