Disclaimer: Boku no Hero Academia es propiedad de Kohei Horikoshi.
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El Favorito del Sensei
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Un nuevo y resplandeciente día de clases empezaba y como buen adulto responsable y con dos dedos de frente y además a cargo de veinte adolescentes, Aizawa necesitaba algo fuerte para dar inicio a su día, había salido del baño después de asearse y cepillarse los dientes a las 5:30 am aún con la toalla para el cabello en el cuello evitando que este le mojara demás la camisa. Piso la cocina para hacerse un café espresso doble en la máquina y luego de tomárselo estilo jarabe para la tos se haría otro con bastante azúcar. Necesita urgentemente que su metabolismo comenzara a laborar. Lo que no esperaba era encontrar a Bakugo en la cocina tan temprano, estaba de espaldas a él y meneaba una sartén dándole vueltas a una tortilla que Lucía bastante apetecible, el olor de dicho desayuno le lleno la nariz y su estómago rugió en respuesta.
—Buenos días… — Aizawa se colocó al lado del joven rubio y empezó a prepararse el café, Bakugo solo gruño un poco en respuesta y luego de una corta pausa le respondió los buenos días con su queda voz que arrastraba las sílabas. Como era lo usual—Despertaste temprano hoy… ¿Entrenas con Midoriya ahora? —el de cabello negro sabía muy bien que Izuku se levantaba a las 5:00am todos los días a entrenar por su cuenta en el patio. Bakugo se levantaba a las 6:30am religiosamente a ver a todo el mundo con aires de superioridad.
—¡No me mezcle con ese idiota Aizawa Sensei! —luego de que le rugiera eso en la cara; Aizawa solo se encogió de hombros y sonrió un poco aguantando una risilla burlesca e hizo un gesto con las manos para indicar que todo estaba bien y que estaba ahí e son de paz, fuera del horario de clase podías encontrar a un Aizawa un poco más familiar, Bakugo lo vio de reojo viéndolo así fuera del protocolo le daba una sensación de estar más con un hermano mayor. Y el hecho de que fuera el día de la semana donde este se afeitaba el intento de barba parecía que le hubieran quitado siete años de encima y le daba más fuerza a ese pensamiento.
—¿Mala noche entonces? —después de lo acaecido el día anterior. Considerar hablar con sus protegidos quizás pudiera esclarecer dudas. Al ver la postura de Bakugo tensándose decidió que lo mejor era callarse. Súbitamente y con una delicadeza propia de un camarero un plato con un omelette bastante inflado y relleno de jamón, queso y vegetales salteados fue depositado frente a Aizawa al mismo tiempo que Kirishima hacia acto de presencia en la cocina de forma ruidosa y atolondrada luciendo una cinta en la cabeza y unos cuadernos debajo del brazo.
—¡Bakugo! —la sonrisa de Kirishima sustituía a la salida del sol en ese momento— ¡Listo para el repaso de álgebra! —abrió el refrigerador, saco la leche se llevó un tazón, cubiertos y también se apropió de una caja de cereal y se apresuró rumbo a la sala. Todo mientras bramaba un —¡Buenos días Sensei, nos vemos luego Sensei! — y esa era la señal del Rubio para desaparecer.
—Le ayudaré a Kirishima con la tarea que mando usted ayer— se limitó el rubio a decir y pasándole el servilletero se largo dejando a Aizawa con la palabra en la boca y bastante consternado. Y con un desayuno preparado con mucha dedicación delante de él.
¿Deliberadamente Katsuki se levantó a hacerle el desayuno? Porque por lo que podía ver Kirishima se había llevado dos tazones y no uno, y eso lo verificó al levantarse de su asiento en la barra de la cocina y echarle un vistazo a la alacena. Y si creyó que eso había sido una total rareza y también un poco impropio del rubio, cuando estaba a la mitad del omelette (porque si se veía y sabia bastante bien y no le iba a despreciar el gesto a Bakugo, puede que jamás volviera a ser testigo de algo como eso, como quien tiene la oportunidad de ver a un tigre en su hábitat natural) Kirishima volvió a aparecer fue tan fugaz como un ratón que atraviesa una sala llena de gente. De un momento a otro volvió a su lado le sonrió, y le dejó un cupcake. Un cupcake con una cara de gato muy sencilla y tierna hecha de chocolate. Los ojos y los detalles eran de crema pastelera rosada. Le iba a preguntar por eso pero noto como el de dientes afilados estaba con otros dos de esos en la mano y uno de ellos ya había sido mordido. Se despidió agitando la mano y se fue en dirección a los gritos amenazantes de la sala. Decidió que era mejor dejarlos repasar en paz. Término su desayuno lavo lo que utilizó y se marchó por sus cosas a su habitación. Tenía que pasar por la sala de profesores a recoger el programa que daría ese día y su saco de dormir amarillo.
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Al llegar a la sala de profesores encontró que sus cosas no estaban por ningún lado y el único presente era Cementos a esa hora, como creía imposible que este las hubiera escondido mejor decidió preguntarle directamente si las había visto.
—¿Mm? Una de tus alumnas ha pasado por tu programa de hoy, tu saco y todo lo demás… —La mueca en el rostro de Cementos al ver que Eraserhead se rascaba la nuca intrigado y veía todo con parsimonia fue de pura sorpresa y diversión—Kyouka Jirou me pregunto por tus pertenencias y dijo que las llevaría al salón. Supuse que le habías pedido pasar por ellas… —Jirou había llegado temprano y con mucha cortesía había pedido por los objetos del mayor y se había marchado con ellas — Aunque por tu rostro diría que estas más sorprendido que yo, nunca dejas que nadie toque tus cosas… ya se me hacia raro.
—Bueno, supongo que no importa. Gracias por decírmelo… —le hizo un ademán de despedida y se salió de allí. No tenía caso quedarse más si lo que necesitaba ya se lo habían sustraído. Primero un buen gesto de Bakugo seguido de Kirishima y ahora de Jirou. Al llegar al aula todos estaban en sus lugares esperando por él, se levantaron como era debido y le saludaron —Pueden sentarse… ¿Mm? — había algo en su escritorio— ¿De quien es esto? —señalo un vaso de poliuretano color rojo fuerte de tamaño mediano y con la palabra Nescafé en este también desprendía un olor espectacular y que estaba en su escritorio. Aoyama fue quien levantó la mano y con su sonrisa inamovible de siempre le espero un:
—¡De usted profesor! — casi sonó como un Duh obvio ¿De quien más es el escritorio tarado? — Me compre un latte y le traje un Mokaccino porque estaba de oferta en la cafetería…— bajo la mano inmediatamente y se mantuvo muy callado. Luego de que el héroe underground se le quedará viendo unos cinco segundos al café y procesase otro gesto considerado soltó un:
—Gracias por pensar en mi particularmente Aoyama.. — dio la espalda para empezar a escribir en la pizarra y le dio un gran sorbo al café lo cual puso muy contento a Aoyama y fue cuando escucho el sonido de otro lápiz romperse … esta vez no se giro a ver a nadie estaba harto y quería continuar con la clase pero antes :— Jirou, te agradezco que trajeras mis pertenencias me ahorraste tiempo ¿Me puedes decir que te motivo?
—Tenía que recoger los artículos para la limpieza matinal del aula y aproveche de traer sus cosas, no me resultó nada molesto — Le dijo muy resuelta, al menos ahora se escuchaba normal, Aizawa alzó una ceja escéptico ¿Y hasta ahora a alguno se le ocurría hacer eso? La limpieza se hacia cada mañana y hasta ese momento ninguno se había atrevido a poner eso en marcha ellos sabían que no le gustaba perder autosuficiencia, pensando bien las cosas. Tal vez su estudiante solo estaba de buen humor. Aprovechando que Eraserhead estaba de espaldas a ellos Aoyama le saco la lengua a Jirou quien le estaba sonriendo muy sádica a este. Pararon cuando el profesor se volteo a verlos.
—Saquen todos la legislación que toca estudiar para hoy. ¿Alguien sabe cual es?
—¡El Código Penal Sensei! —bramo Ida desde su lugar echando humo por la nariz.
—Exactamente… hoy discutiremos los tipos de delitos y cuáles son sus agravantes, así podrán determinar un juicio bastante racional para explicar a las autoridades cuando entreguen algún villano o delincuente en caso de atraparlo in fraganti…— apenas todos se pusieron a buscar dicha legislación en sus maletines varios comenzaron a soltar alaridos de sorpresa y confusión —¿Qué ocurre? — se detuvo y observo como Kirishima alzaba la mano.
—Mi Código no está Sensei…¡C-creo que lo e dejado en los dormitorios! Aunque… juraría que si lo puse entre mis cosas….—el pelirrojo se veía apenado y puso ambas manos en señal de suplica frente a su rostro —¿Puedo ir a buscarlo?
—Negativo… pídele a alguien que comparta contigo mientras tanto… ¿Si Aoyama?
—El mío tampoco está.
—¡Ni el mío! — aseguró Jirou muy desconcertada.
—¡Y una mierda! — bramo Bakugo — ¡ ¿Quién fue la pequeña mierda que me saco el Código del bolso?! ¡HABLEN MALDITOS! …¡DEKU! — le encasqueto el muerto a Izuku por la proximidad a su asiento, este se puso azul y trato de darle a entender que: ¿Cómo crees? no soy suicida
—¡BAKUGO! —regaño Aizawa con su kosei activado y haciendo que todos se quedarán tiesos y muy quietos en sus asientos—¡Los que no tengan sus códigos siéntense con quien SI lo tenga y punto! ¡Guarden silencio!
El incidente fue pasado por alto por todos, quizás solo se les habia olvidado el Código, Bakugo término compartiendo con su principal sospecho de hurto. Kirishima con Sero, Jirou con Mina y Aoyama con Koji. Pero solo Aizawa sabía que a quienes les faltaba el Código casualmente habían sido los que le habían dado un gesto esa mañana. Muy sospechoso.
Sin más la clase transcurrió con normalidad. A la hora del almuerzo todos salieron con rapidez, aprovecharía que Aoyama decidió no comer en el aula y comería él ahí. Necesitaba tiempo para pensar un poco las cosas y no era solo porque se comería un simple sándwich de jamón para dormir toda la hora de la comida. Entre sueños no hacia mas que pensar que un almuerzo hecho por Bakugo sonaba bastante bien. Tenía aproximadamente veinticinco minutos durmiendo profundamente cuando la puerta se abrió silenciosamente, una sombra paso a un lado de Aizawa y con la misma destreza que uso para entrar salió. Cuando Aizawa despertó volteo a ver a su escritorio, había sentido perfectamente la presencia de Dark Shadow entrando al salon y dejando algo en su mesa pero al ser uno de sus alumnos no le tomó importancia, mejor era dormir primero y luego ver que ocurría. Salió del saco de dormir y se incorporó…al ver el paquete en su escritorio pensó que mejor seria guardarlo en su maletín antes de que otro de sus alumnos viera dicho objeto y tuviera curiosidad. La cosa en cuestión era rectangular, mediano y venía envuelto en papel negro brillante luego lo revisaría.
—¡Aizawa-kun! — el director Nezu entraba por la puerta del aula muy sonriente y alzando la pata en forma de saludo— ¿Qué tal estas? Justo a quien quería ver —dudaba que el director estuviera ahí solo para saber de él. Se le adelanto y pregunto
—Estoy bien gracias ¿Necesita algo de mi señor director? —su voz sempiternamente cansada era motivo de diversión para Nezu este solo se subió a la mesa del héroe borrador y sin perder el semblante amable continuo:
—Varios de tus estudiantes tuvieron un pequeño descontento en la cafetería, están los involucrados en mi despacho me gustaría que fueras a ayudarme a saber que ocurrió con exactitud… —el director puso las patas tras la espalda — Se que con tu presencia será muy sencillo— el de cabello negro no espero otra invitación y ayudó a subir a Nezu a su hombro este se abrazo de la cabeza de Aizawa muy feliz. Adoraba realmente pasear sobre él tenía un aura encantadora para los animales y el director gozaba de aprovecharse de eso y de que a Aizawa no le importaba llevarlo. La loción para después de afeitar que tenía este olía muy bien dicho sea de paso. Al llegar al despacho del ratón superdotado observo a Ashido, Kaminari, Sato, Uraraka y Mineta en dicho lugar.
—De toda mi clase no esperaba verlos ustedes aquí… — el simple hecho de que ninguno de los presentes fueran los usuales busca problemas con los que frecuentaba lo hacía todo más raro aún. Ese día estaba patas arriba. Activo su kosei y con su cabello levitando y sus ojos de color rojo escarlata todos se cuadraron en sus sitios—Explíquense de una buena vez—verdaderamente estaba molesto su clase no tenía porque estar involucrada en estupideces, serían maduros y un ejemplo a seguir así le costará toda su sangre y devoción y la de ellos en partes iguales.
—¡Todo fue un mal entendido! Es que verá… —comenzó Sato.
—Todo es culpa del racimo de uvas… —espeto Mina por lo alto.
—¿Qué dices? ¡No seas descarada tu fuiste la que le intento derretirle la cara a Aoyama! Yo solo intentaba preservar la paz.
—¡Pegaste a Kirishima a su asiento! En mis narices ¡Suerte la tuya de que Bakugo estuviera en el baño! Pero alguien tenía que defenderlo y ¡fue culpa de Aoyama por reírse y usar ese truco barato esta mañana! — Kaminari asintió a eso.
—Nada de esto habría pasado si Sato me hubiera dejado la última rebanada de pie de limón… —refunfuño la chica anti gravedad inflando las mejillas.
—¡No te gusta el Limón! —bramo el. Mencionado muy exasperado y jalándose la cara pidiendo que la tierra se tragara a Uraraka.
—¡Ese no es tu problema! — Aizawa trago en seco. A él le encantaba el pie de limón de la cafetería… ¿pero porque pensaba en eso en este preciso momento? Necesitaba descubrir la verdad.
—¡Ya basta! ¿Por qué no están aquí Kirishima y Aoyama presentes?
—El primero sigue con el culo pegado al asiento de la cafetería y tratan de sacarlo sin desnudarlo demasiado y el segundo esta en la enfermería desmayado porque revivió recuerdos traumáticos con Mina—escupió harto el chico eléctrico—En fin, para hacerlo corto: Sato se llevó un asqueroso pie de Limón y Uraraka se lo arrebató de las manos porque este lo había hecho primero con ella. Al mismo tiempo Aoyama se estaba riendo de Kirishima porque estaba unido a su asiento y chocó las manos con Mineta en pura complicidad yo me metí a defenderlo pero Mina me ganó y pensó que era razonable derretirle los brillos a Aoyama quien solo esquivo gracias a Mineta y mientras todo eso pasaba Uraraka hizo flotar a Sato quien en venganza se trago el pie de Limón de forma muy grotesca y con toda su fuerza por el azúcar volvió al suelo y el impacto hizo que Mina me cayera encima y me derritió el almuerzo y ya solamente nos fuimos encima unos con otros.
—Mineta ¿Por qué le hiciste eso a Kirishima? — el mencionado prefirió quedarse callado y eso cabreo a Aizawa, aunque ese valor para no contestarle lo tomó por sorpresa— Ashido ¿Estas consiente de lo que pudiste provocar?
—¡Solo le iba a derretir la ropa!
—¡Basta! —bramo el Sensei— Uraraka, Sato: Este comportamiento es impropio de un héroe y sobre todo es impropio de ustedes. Lo mismo con el resto. Tendrán bastante tarea extra por este motivo. Los veré después de clases ya veré que les pondré a hacer. Y cero salidas por dos fines de semana.
—¡Si Sensei! — para conmoción de Aizawa los involucrados se veían… ¿Complacidos? No, debía ser su imaginación. Salieron del despacho uno tras otro.
—Mmmm…tus alumnos están un poco extraños —el director dio su punto de vista— Si fueran animales juraría que estaban… territoriales— ese día tenía que acabarse en algún momento y esperaba que fuera pronto.
Esa misma tarde en el gimnasio en el entrenamiento con Shinsou todo había vuelto mágicamente a la normalidad, al fin jn alumno que no estaba poseído por alguna fuerza extraña. Siempre que practicaban con las cintas hacían competencias veía al de cabello morado ir unos diez metros por debajo de el en la otra cita que colgaba del techo se notaba exhausto y gotas de sudor caían de la frente del chico llevaban al menos unas quinientas dos repeticiones de subir y bajar con las cintas. A lo mejor era hora de un descanso.
—Tu mejoría va en aumento — le dijo mientras tomaba agua, ambos estaban con un conjunto de pantalones deportivos negro y camisas sin manga de color gris oscuro, lo bueno de entrenar a Shinsou es que el también aprovechaba para entrenar, hizo una pausa de beber agua para volver a atarse el cabello y de repente vio como su alumno bebía una bebida energética y comía algo blanco que saco de un papel aluminio y volvía a tomar de la bebida este noto que el héroe borrador lo estsbs viendo y le ofreció un poco de lo que comía.
—¿ Quiere un poco Aizawa Sensei? — lo que Shinsou comía se le hacia muy familiar apenas se acercó y tomó el pequeño cuadrado blanco noto que era…
—¿ Queso? ¿te gusta este tipo queso?
—Descubrí que si, algún lunático me dejó una caja con quesos frente a mi cuarto y todos formaban una amenaza escrita con el queso cortado… pero también tenían una nota diciendo que disfrutará del significado de este sabor antes de sucumbir… no es primera vez que alguien me manda cosas amenazándome así que no le tome importancia. Usualmente solo son palabras —Aizawa sintió como una gota le rodaba por la sien no sabía que era peor que Aoyama le dejara queso en forma de advertencia a la gente o que a Shinsou le diera igual… ahora que lo pensaba algunos de sus ex esclavos victimas de lavado cerebral quizás le guardaban aún rencor.
—Recuérdame citarte con Midnight para trabajar en tus relaciones interpersonales…
Luego del entrenamiento se dio a la tarea de ducharse antes de volver a los dormitorios a darles lecciones extra a su grupo de castigados en turno de aquella ocasión. En el vestidor del gimnasio aún con la toalla enroscada a la cintura preciso tomar su ropa limpia del maletín y terminó sacando el paquete que le dejó Tokoyami. Lo abrió para salir de su curiosidad y encontró un par de audífonos de última generación dentro de esos que tenían cascos enormes y podías usar inalámbricamente estaban de muerte y eran nuevos, parecían caros de color negro con plateado y tenían los logotipos de varias bandas de rock: Nirvana, Led Zeppelin, Rammstein, Iron Maiden y un larguísimo etc. Súbitamente cierta conversación que tuvo por computadora con el chico con cabeza de cuervo hace unas noches volvió a su mente. Estaba corrigiendo los trabajos escritos de su clase y le llegó un link de Tokoyami habían descubierto sus gustos afines en música por casualidad cuando identificó una letra de una canción de la banda Épica dicha por el chico en una de esas tantas ocasiones que decía cosas profundas y desde ese momento de vez en cuando este le mandaba videos y canciones aunque le dijo hace poco que no tenía audífonos.
Si definitivamente estaba siendo víctima de soborno ¿Pero con que fin?
