Disclaimer: Boku no Hero Academia es propiedad de Kohei Horikoshi.
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Hola a todos y todas, gracias por pasar, hoy para los y las amantes del EraserMic les quiero invitar cordialmente a mi historia titulada Best Friend (si les gusta el género y le dan una oportunidad se los agradecería mucho si les gusta háganmelo saber en los respectivos comentarios) estuve MUY ocupada últimamente y bueno me enfoque en escribir esa porque esta historia pronto verá su final gracias por tomarse el tiempo de leer.
El Favorito del Sensei
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Era sábado al fin. Esos días no tendría entrenamiento con Shinsou en las tardes. Soplaba un aire totalmente distinto en los dormitorios y se debía a que Togata estaba por llegar con Eri en cualquier momento de esa mañana. Apenas los chicos se levantaron y dieron inicio su día lo notaron. Era tan malditamente obvio que les dolió darse cuenta de lo estúpidos que habían sido por el simple hecho de declarar a Shinsou Hitoshi como enemigo público número uno, cuando el verdadero peligro potencial en esa familia postiza era la dulce pequeña del cuernito en la cabeza, mejor conocida como: Eri-chan. Esa bebé tenía más oportunidades de ser la consentida de Aizawa que cualquiera de los ahí presentes y no presentes de cabello color lila y don de control mental. Tenían varias semanas teniendo a Eri de invitada especial y hasta ese momento fue que notaron el ligero cambio en el comportamiento de Aizawa Shōta cuando le tocaba cuidar y vigilar de la niña.
Cabello recogido, ropa bien coordinada y mucho más amigable a la vista que su traje de héroe, se afeitaba y mandaba a todo el mundo a organizar y limpiar, también que tuvieran listos crayones, hojas de papel y una caja con bastantes juguetes que el mismo le había comprado a Eri. Todo supervisado por él y también mandaba al grupo de chicas a su cuidado a tener lista la habitación de la pequeña. Le había pedido a Sato que hiciera postres de manzana para compartir entre todos. Más bien parecía que venía una visitadora social a darle el visto bueno para finalizar la adopción, el sujeto tenía una pinta de padre responsable estricto y atento que los asustó bastante. Y no sólo eso el profesor cambiaba de actitud con ella, sonreía más y también era excesivamente paciente. Con ellos al primer tartamudeo los dejaba torcidos de un jalón bien contundente con sus cintas orbitales. Era idéntico al trato que tenían los padres hacia sus hijos mayores y menores. Poniéndolo así estaban jodidos porque ya no eran lindos e indefensos. Y siendo eso así solo quedaba competir por el puesto de "hijo mayor" Favorito siendo que el del consentido ya lo debía tener Eri. O bueno todas esas eran conjeturas maquinadas por los integrantes de la clase 1-A. La única verdad es que el director le había ordenado a Aizawa que adquiriera una apariencia más gentil para tratar con Eri y cargar la pinta de héroe nocturno y profesor verdugo no era muy estético en el sentido de que Aizawa era muy intimidante, aunque a Eri realmente no le importaba para ella todos los involucrados en su rescate eran seres bondadosos y así los veía no importa quienes fueran. Y el resto eran cosas obvias que había que tener en cuenta con una niña menor de diez años bajo el mismo techo y el Sensei había sido principalmente aconsejado por Mirio sobre que tener y que hacer.
—¡Buenos días a todos! — Lemillion entraba a los dormitorios con una Eri abrazada de su cabeza y sentada en su hombro, iba con un vestido azul pastel largo y esponjado con mangas blancas, zapatos del mismo tono pastel y una cola de caballo amarrada con una coleta blanca pero con brillos. Cada vez parecía más una pequeña princesa y es que Midnight había tenido un arrebató hormonal donde su instinto materno afloró y apenas supo que tendrían a Eri con ellos y el director busco apoyo para surtir a la niña de ropa y otras cosas salió ella exclamando que entre tantos hombres no desposados sin hijos y con la sensibilidad de una piedra caliza y sentido del tacto y la moda dudoso o totalmente inexistente no iba a haber nadie más que ella y mejor que ella para comprarle cosas a la nena. Y así se largo y regresó una tarde con montañas de ropa y con Eri de un brazo comiendo helado y totalmente consentida al haber pasado una tarde de chicas con tía Midnight. —¡Ya llegamos!
—¡H-Hola! — la niña hizo una reverencia con la cabeza saludando a todos mientras Mirio la bajaba con delicadeza.
—¡Aquí dentro huele delicioso! — Togata se llevó una mano al estómago y sacó la lengua de forma graciosa y antojaba. Olía delicioso a pastel y la niña también lo noto y se aprecio en el brillo de sus ojos.
—¡Togata-senpai! /¡Eri-chan! /buenos días/¡Bienvenidos! — fueron algunos de los saludos del resto del grupo.
—Buenos días: Togata, Eri… — Aizawa se acuclillo para quedar a la altura de la niña y le acarició la cabeza paternalmente. Luego se levantó y le dio la mano a Mirio. El trato hacia él era ligeramente diferente que al resto de su grupo y cualquiera de primer año. Mirio ya tenía dieciocho años, había sido miembro de los Tres Grandes y antes de graduarse ya era reconocido por los profesionales y sumado a eso era el niñero a tiempo completo de Eri y se destacaba bastante bien era confiable y responsable. El trato ya era de iguales y Aizawa desconocía por completo cuan bochornoso era ese estatus para Togata. Solamente Sir Nighteye sabía que Lemillion era un mocoso emocionalmente, contrastando con su madurez en batalla y otros aspectos que eran de un joven adulto. Y el hecho de que un profesor que infundiera tanto respeto como Aizawa lo tratase así lo hacía sentir entre especial y menospreciado en comparación al resto de alumnos. Guardaba en el fondo de su corazón el recuerdo de cuando este lo consoló el día de la muerte de su maestro y lo reconfortante que fue ser abrazado y comprendido por el mayor. Se había sentido tan especial al verlo quebrarse también y acompañarlo en su duelo que se decidió a ser un estudiante del cual Eraserhead se sintiera orgulloso. Sirvió como pilar para su buena evolución emocional y psicológica así que de cierta forma Mirio quería ser su favorito también.
—¡Un placer verlo de nuevo como siempre Aizawa Sensei! — sonrió y Aizawa le regalo media sonrisa, entretenido y relajado al mismo tiempo.
—No es necesario el Sensei siéntete con más libertades— todo el mundo paro la oreja al escuchar eso y Mirio se tenso en su sitio aún sin perder la sonrisa que tenía soldada al rostro ¿Acaso Aizawa no quería que lo tratara como a su profesor? Antes de empezar a ponerse triste le respondió.
—N-No sería muy correcto ¡Ja-Ja! — se tomó de la nuca avergonzado y Eri los veía a los dos por turnos desde la dramática diferencia de altura que tenia con ellos.
—Esta bien, si insistes usa san o senpai como lo hace N°13. — se dio la vuelta y fue hasta la sala seguido instintivamente por Eri quien hizo la perfecta imitación de un patito siguiendo a su madre.
—¡E-Entendido! ¡Gracias! — Mirio enrojeció un poco con esa declaración ¿Aizawa le había pedido un trato más amistoso? ¿Lo estaba considerando su amigo? Aunque el rubio de ojos azules no tuvo mucho tiempo para disfrutar de su descubrimiento. Los vellos de la nuca se le erizaron de forma violenta y volteo a su derecha subiendo la guardia por inercia. No noto nada extraño en los demás, pero pudo jurar que sintió miradas asesinas dirigidas hacia su persona y por algún motivo tenía miedo por su integridad.
—¡Totaga-senpai! — Izuku fue directamente al rescate de su amigo y es que al ser el más imparcial en esa guerra campal era perfecto para mediar ese tipo de situaciones— ¿Cómo ha estado?
—¡Muy bien gracias! ¿Oye, podrías decirme que huele tan bien aquí?
—¡Sato-kun horneo postres de manzana! Los vamos a compartir dentro de unas horas.
—¡A Eri-chan le van a encantar! — eso ánimo mucho al rubio el cual se encaminó a la cocina al ver mucho movimiento en ella. Por lo que podía ver tenían preparado un almuerzo para ese día y al ver la cocina delegada por completo a Sato y Bakugo se notaba que sería una comida espectacular. Sorprendentemente con el único ser que Bakugo Katsuki se llevaba bien al cocinar dentro de su grupo era Sato Rikido. Y solo por eso es que se le notaba tan tranquilo dentro de lo que el explosivo chico podía ser y es que Sato no le hartaba tanto la paciencia, sabía cocinar, no cometía casi ningún error y acataba lo que le decía a la primera lo cual no pasaba mucho puesto que este si que sabía lo que hacia— ¿Qué están preparando hoy los miembros de la clase 1-A? — pregunto muerto de la curiosidad emitiendo un aura dorada y brillante que irritó bastante a Bakugo.
—Grrrr… — Katsukigruño bajito y Aizawa le llamó la atención desde la sala. Oh su oído era biónico o ya se esperaba esa reacción.
—¡Bakugo, no seas irrespetuoso! — declaró el mayor presente quien estaba rodeado en el sofá de todas sus alumnas que estaban prendadas de Eri como era costumbre el único hombre dispuesto a participar en sus conversaciones y juegos con la niña era Aizawa. Además de sentirse todas respaldadas y protegidas por su Sensei, era esa figura masculina que les mostraba que comportamiento era el adecuado y cual era el mejor para lucir. No iban a admitir que usaban deliberadamente al Sensei para practicar como impresionar chicos en el futuro. Al menos cuatro de ellas lo hacían de forma inconsciente y las otras dos solo sentían placer morboso al tener tanto poder de convencimiento sobre Shōta y es que poder hacer lo que querían sin recibir un no era emocionante. Al tener pocas chicas en su curso y que todas fueran excelentes estudiando y comportándose le hacia tener cierta preferencia por ellas. Aunque era más como un hermano mayor sobreprotector y consentidor.
—¡Hacemos ramen! — grito harto y encabronado Bakugo esperando que eso saciara el ansia de curiosidad de Togata— ¡Ya respondí! ¡¿Ya está feliz Aizawa Sensei?! — si no fuera el profesor Bakugo ya le habría lanzado el cucharón de metal de la cocina a la cabeza y Aizawa lo sabía.
—Hmp… — fue todo lo que respondió mientras volvía a la conversación con las chicas. A veces nadie sabía en ese salón quien podía ser más bravucón si Bakugo o Aizawa. El trato era mordaz entre ambos.
—¿Y que clase de postres hicieron? — volvió a cuestionar el rubio de ojos azules e Izuku se le adelanto a Bakugo y le sostuvo el brazo que tenía cuchillo para cortar el naruto puesto que este ya se lo iba a clavar en algún lado a Mirio.
—¡SUELTAME MALDITO NERD!
—¡K-Kacchan, por favor solo fue una inocente pregunta!
—¡Y-Yo hice los postres! — Sato salió a atender a Mirio mientras Deku y Bakugo peleaban de fondo— Hice bizcocho de manzana, postre de manzana y canela y una tarta también.
—¡Wow! ¡Que talento! ¿Tiene que ver con tu don de casualidad?
—Tiende a ser muy facultativo saber cocinar cuando dependes del azúcar para activar tu don… jeje— se puso una mano al cuello y otra en la cadera algo avergonzado y sintiéndose halagado.
—¡SUELTAME O TE FILETEO LA CARA DE MIERDA ESA QUE TIENES BASTARDO!
—¡Kacchan cálmate! — Izuku le torció el brazo tras la espalda tratando de frenarlo y es que cuando molestaban a Bakugo en la cocina parecía un toro embravecido.
—¡SABRAN QUE FUE DE TI CUANDO TUS ASQUEROSAS PECAS SALGAN FLOTANDO EN EL CALDO DE ALGUNO DE ESTOS EXTRAS EN EL ALMUERZO! — decidió a picar a la juliana a Midoriya y hacerlo en salsa Bakugo comenzó a generar chispas con las manos y fue ahí donde una cinta de varios metros de largo se enredo en el cuello y la cabeza de Katsuki sacándolo de la cocina y estampado lo contra el sofá donde estaba Aizawa sentado, había tomado su equipo de captura cuando escucho la primera amenaza y ahora lo veía desde arriba con su don activado y muy enojado.
—Te estas buscando un castigo…
—¡Pff! — resoplo bastante harto desde su puesto en el suelo. Parecía un perro rabioso.
—¿Quieres volver a encargarte de la limpieza de los dormitorios?
—¡Esta bien! ¡PERO SAQUE A ESOS IDIOTAS DE LA COCINA!
—¡Midoriya, Togata! ¡Salgan de ahí de una buena vez y dejen a sus compañeros trabajar cómodamente!
—¡Si Sensei! — Izuku hizo una pose que se vio como un saludo militar y tomó a Mirio del brazo arrastrándolo junto con él fuera del perímetro de alcance de quienes estarían en la cocina.
—¡Entendido Aizawa-san! — el héroe underground juraba que ya había escuchado en algún lugar ese tono de voz, o bueno mejor dicho la forma en la que Mirio pronunció el san al final. Y fue cuando se le vino el recuerdo del actual héroe número dos dirigiéndose a Endeavour. Esperaba que Togata no adquiriera una mala costumbre igual a la de Hawks.
Todo el mundo hacia algo diferente en la Sala, algunos estaban en grupo. Otros jugando juntos online por medio de sus consolas portátiles o directamente en la televisión. Las chicas estaban con él y con Eri aunque Aizawa estaba esperando a que uno de sus alumnos en concreto apareciera. Paso media hora de charlas muy animadas entre todos y de Eri dibujando a cada miembro en la sala con sus crayones (como un reto impuesto por ella misma para si) para que el susodicho individuo apareciera. Este había Estado retrasando el llegar de la tienda de comestibles, había ido por unos juguetes para los gatos y otro para su conejito. Y fue cuando Aizawa se levantó del sofá donde había permanecido diciéndole a Eri que tenía que enfocarse en pintar sin salirse de la línea, lo que ella asentía con fuerza y rostro muy decidido y animada. Se encaminó hasta Koda y este solo se quedó esperando a su Sensei en su lugar sin moverse.
—Que bueno que llegas. Tenemos una charla pendiente.
—S-Si señor…
—Tienes que relajarte, ya te había dicho que no estas en problemas solo quiero que me avises cuando vayas a hacer ese tipo de cosas y en que te puedo ayudar de ser posible. Y también no te haría daño cambiar el horario de las comidas de los gatos. No tendrías porque estarte desvelando, es bastante perjudicial para la salud.
—Pero… pero usted casi no duerme Aizawa-Sensei… — Koda había dicho eso más por reflejo y por la sincera preocupación que sentía por su maestro. Todos tragaron duro esperando que Aizawa sancionará a Koji por decirle tal atrevimiento. Había tensión y en lugar de la tan ansiada reprimenda solo colocó una mano en la cabeza de su alumno y negó un poco para después retirarla.
—Yo soy un adulto y eso significa que soy plenamente responsable de mis acciones y es muy diferente. Ya no hay remedio para mi a estas alturas pero tu estas en pleno crecimiento y eres mi responsabilidad junto a los demás.
—Esta bien — bajo la cabeza y aceptó lo que tendría que hacer. Y bueno este era otro de los chicos que hacían a Aizawa replantearse la paternidad. No obstante…
—¡TE DIJE QUE TENÍAS QUE CORTAR MÁS DELGADO EL CERDO PARA EL MALPARIDO RAMEN! ¡CON UN CARAJO! —y junto a ese grito que masacró el lindo momento se escucharon ollas precipitarse al suelo y una ligera explosión.
—¡BAKUGO KATSUKI ESTAS HARTANDOME LA PACIENCIA! — Aizawa salió de cacería dejando a Koji muy asustado en su sitio y a los demás cagados del miedo. — ¡Te controlas o echaré a la basura todo lo que hayas cocinado y le delegare a Sato todo el almuerzo junto a los demás!
—¡TOCA MI COMIDA AIZAWA Y TENDRÁ QUE DORMIR CON UN OJO ABIERTO! —Katsuki perdió los estribos y de repente tomó un cuchillo cebollero y lo apuntó en dirección a la mesa donde estaban Iida, Ojiro Kaminari y Todoroki más específicamente su objetivo era este último— ¡PRIMERO MATARÉ A ESE BASTARDO SI LE PERMITE COCINAR ALGO EN ESTE SITIO! ¡MUERE! — lanzo el instrumento punzo cortante y Shoto tuvo que agachar la cabeza este le pasó de largo. Y al mismo tiempo Bakugo término pareciendo una momia envuelta entre la tela orbital de Aizawa.
—¡Muy bien Gordon Ramsay estas castigado! — lo sometió en el piso y le puso un pie encima.
—¡Aizawa Sensei! Por favor deje que Bakugo siga en la cocina esta casi listo y realmente su receta es muy buena… — Sato se asomo batiendo algo de crema pastelera actuando de lo más normal y abogando por Katsuki— No querrá botar lo que hizo créame y si de verdad lo piensa hacer tendrá que pasar sobre mi. Yo también hice bastante. Castíguelo y déjelo ser nada más…
—Esta bien, solo porque tienes un buen punto, Sato. — dejó ir al rubio y este se arrastró hasta poder levantarse de forma digna y seguir en lo suyo sin necesidad de meterse en más problemas con su profesor.—Y tú me haces el favor y te controlas — le metió un zape al cuello al explosivo del grupo pero no muy fuerte. Hasta podría decirse que fue jugando a lo que esté lo vio muy pero muy feo y sintió la tentación de sacarle el dedo medio— Haber hazlo. Te reto. — casi parecía que le había leído la mente.
—¡Grrrrr! — fue todo lo que dijo el menor y Aizawa tuvo que reprimir su risa adoraba a Bakugo en cierta forma era como el hermano menor buscapleitos, desesperante, precoz y prepotente que nunca pidió. Y al ver ese gesto de su Sensei se sonrojo un poco y deseo matarlo. Lo respetaba pero no lo suficiente si tenía que clasificarlo sería como un hermano mayor o al primo al que le habían delegado vigilarlo.
—Ya, cálmate si logras acabar con esto en paz no habrá castigo— al oír eso Bakugo suavizó el gesto y solo asintió y se terminó de meter en la cocina.
Los demás quedaron en silencio un rato y volvieron a lo suyo.
—El ambiente aquí siempre es tan animado ¡Me encanta! — aplaudió Mirio mientras posaba para el dibujo que estaba haciendo Eri de él y esta le llamó la atención para que se quedara quieto.
Para la tan ansiada hora del almuerzo todos tomaron asiento en las mesas que juntaron para comer estilo banquete. El ramen fue servido y el ambiente estaba por demás animado. Hasta el momento todo era paz y tranquilidad. Pero esta fue interrumpida por el celular del mayor de los presentes. Dejó su ramen a medio comer y se levantó educadamente de la mesa alegando que volvería en seguida pues había contestado la llamada y pedido que le regalarán un segundo antes de continuar atendiendo la llamada.
—Asui — llamó Aizawa y Tsuyu quien estaba sentada convenientemente a su derecha le prestó todo su atención— ¿Puedes seguir ayudando a Eri a comer, por favor? — Shōta había estado picando los ingredientes muy grandes y ayudando a Eri a comer. Por supuesto que podía sola pero comía muy lentamente y prefería ir pidiendo ayuda según lo necesitase y también porque le encantaba que Aizawa le pícara la comida de la forma tan amorosa y atenta que tenia le salía de forma natural.
—Claro que si— respondió sonriendo sintiéndose halagada.
—Gracias— siempre podría confiar en Tsuyu era un alivio tenerla en clase por demasiadas cosas — Cuento contigo, ahora ¿Iida?
—¿Si Sensei?
—Mantén el orden mientras no estoy.
—¡Confié en mi, así lo hare!
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Estaré haciendo los capítulos un poco más cortos para que dure más la historia. Gracias por pasar si te ha gustado házmelo saber.
