El campeón de la humanidad.

Ya saben, lo de la disgrafia, disculpas por los teclazos y horrores del auto corrector.

Y recuerden, MHA y los personajes de DC cómics a los que se harán referencia son propiedad de sus respectivos creadores.

No todos los seres humanos son creados iguales.

Es una dura verdad a la que había llegado Izuku Midoriya.

En un mundo donde tener una habilidad especial, que popularmente se llamaban "peculiaridades", nacer sin una, era el equivalente a lo que antaño era ser en su país un Gaijin.

Básicamente entre más llamativa y poderosa era la habilidad, más seguro sería afirmar que las puertas del éxito estaban abiertas para uno.

Y él tenía varios ejemplos de ello.

Su familia era casi un caso típico del manual de cómo una familia podría fracturarse por nacer un niño sin un don. El que sea.

Hasta que Izuku cumplió cuatro años de edad, los integrantes de su familia eran cuatro personas, su padre Hizashi Midoriya, con el Don "aliento de dragón" que le permitía exhalar fuego, su madre Inko que tenía la habilidad de levitar objetos pequeños y su hermana mayor por cinco años Tatsumaki que tenía el mismo quirk que su madre, pero al menos cien veces más potente al ser capaz de levantar al menos veinte veces su peso usando solo el poder de su mente.

El día que el niño fue diagnosticado sin poder alguno, ese día se acabó la familia feliz de cuatro.

Tatsumaki declaró abiertamente no ser hermana suya, ella no era la hermana de un inútil sin poderes, del mismo modo que su padre llamó "una puta barata" a su madre Inko, ya que el padre del niño creyó que la razón por la que él nació sin poderes, era sencillamente, que no era el papá de esa aberración.

Y así, padre e hija se marcharon de Japón a Estados Unidos, dónde sabía que le estaba yendo bien a su hermana, ya que con quince años, ya se decía en la redes sociales de esa nación que Tatsumaki Midoriya estaba destinada a la grandeza al estar bajo el ala del héroe número uno de ese país, el poderoso Blast, quien decían los norteamericanos, era casi tan poderoso, si no es que estaba al nivel de All might, el llamado "Símbolo de la paz".

Y mientras eso pasaba, su madre tuvo que trabajar casi de lo que fuera para poderlos mantener, porque el cabrón de Hizashi se negó a darle una pensión, pese a que la corte le otorgó el divorcio a Inko.

Las ventajas de tener a alguien como Blast apoyándote, el gobierno japonés no quiso levantar las manos encontrá de alguien que era cobijado por ese héroe y el gobierno de EUA no vio la necesidad de empañar la reputación de Blast por un don nadie.

Ahí fue donde Izuku aprendió una valiosa lección, las personas no son iguales.

Pero…. A pesar de eso aún tenía una esperanza, él sería quien cambiaría eso al convertirse en un héroe.

Ubicación desconocida.

-No, él tampoco- negó decepcionada la mujer. Era una mujer madura de largo cabello blanco y ojos rojos, de tez nívea, vestía un kimono rojo con olas bordadas en hilo dorado alrededor de este- este tipo, Cat Noir es un mujeriego de lo peor. Aún alejándome de estas tierras, nadie es digno entre los llamados "héroes" de recibir estos poderes.

-¿Ya intentaste al menos volver a probar entre los jóvenes?- preguntó una voz que sonaba al mismo tiempo joven y vieja, la mujer posó su vista en quien le hizo la pregunta, un hermoso pájaro similar a un halcón viejo, de plumas rojas que habían visto días mejores- si los llamados héroes no son tampoco la respuesta, quizás debas volver a buscar entre las personas comunes.

-Esa no es tan mala idea- reflexionó las palabras del ave- eres un fénix muy listo, mi querido Yang- felicitó la mujer mientras hacía unos cuantos pases mágicos con las manos y un brillo tenue iluminaba tenuemente la habitación.

-Para servirte vieja amiga- hizo una cortés reverencia el ave- parece una suerte de broma enfermiza que en un mundo que se jacta de estar en la "era del heroísmo" no seas capaz de volver a encontrar otro campeón digno de ese poder. Creí que al menos el llamado "Símbolo de la paz" sería digno de recibir tal honor.

-No, ese tipo es más parecido a Gilgamesh de lo que pensé- suspiro decepcionada la mujer- como él, All might tiene un ego enorme y una soberbia desmedida. Ayuda a los demás, eso es verdad, pero se ha creído el mismo el mito de su indestructibilidad. Ya verás como en un lapso corto de tiempo, ese error le va a salir muy caro.

-Sobre todo si tomamos en cuenta que está a nada de enfrentarse a su némesis, ese tal One for All- asintió de acuerdo el fénix.

-!Oh vaya, que interesante¡- puso mucha atención la mujer a un orbe que estaba a espaldas de ella que comenzó a con más intensidad tras enfocarse en un posible candidato, un niño de diez años de cabello verde y ojos color esmeralda con unas adorables pecas enmarcando su inocente rostro.- Veamos que tienes para ofrecer, Izuku Midoriya- expreso con mucho interés la mujer

"No puedes ser un héroe sin una peculiaridad adecuada."

Esas palabras resonaron en la cabeza de Izuku mientras se tambaleaba a casa, el mundo se desmoronaba a su alrededor. Estás fueron las palabras lapidarias que le dijo su ídolo de la infancia, el héroe más grande del mundo, All Might. Izuku Midoriya era diferente, sin peculiaridades, en palabras de su héroe, nunca podría realizar su sueño de ser un héroe.

"Eres un bicho raro. Salta de un edificio y reza para que en la próxima vida que reencarnes, tengas una peculiaridad".

Las palabras de un antiguo amigo, de un compañero y modelo a seguir, Bakugo, que siempre había sido más fuerte y mejor que Izuku resonaron más fuerte en su cabeza. Había pasado años mostrándole a Izuku que sin ninguna peculiaridad, nunca podría elevarse a su nivel, nunca podría lograr su sueño compartido de convertirse en héroes como All Might.

"Izuku, lo siento. Lo siento mucho."

Su madre había llorado mientras le decía esas palabras a un niño pequeño de luto, que había perdido a su padre y a su hermana por algo que no estaba en su control, ni en el de su madre y por eso le rompía el corazón cada vez que recordaba ese día en el que ellos los dejaron abandonados.

Desde ese día su madre estuvo yendo de un trabajo al otro, hasta que consiguió un puesto como "animadora" en un bar.

Inko hacia una rutina de ejercicio diario para mantenerse en forma por su trabajo, uno que debía ser demandante por lo que él había visto si su madre ganó fuerza en sus brazos, piernas y torso.

Izuku había intentado ignorarlos a todos. Había estudiado, había planeado, había pensado que había hecho todo lo posible para emular a All Might, rodeándose de recuerdos e imágenes, con la esperanza de convertirse en el héroe más grande del mundo, con la ilusión de cambiar para mejor la sociedad.

Y luego, Izuku conoció a All Might. Había sido salvado de una muerte casi segura a manos de un monstruoso villano slime. Tal como Izuku siempre había imaginado, All Might se había abalanzado y con un solo golpe, salvó a Izuku y lo tranquilizó con una sonrisa. Pero entonces, Izuku había hecho la fatídica pregunta.

"¿Puedo ser un héroe? ¿Incluso sin una peculiaridad?"

All Might había suspirado exasperado y negó con la cabeza antes de darle su respuesta, de hecho dijo algo más después de eso, y parte de Izuku sabía que All Might había estado tratando de salvar a Izuku de las cicatrices y el dolor por el que había pasado , para proteger a este chico sin peculiaridades de entrar a un mundo cruel y despiadado que lo devoraría apenas pusiera un pie en él. Pero eso no había sido lo que había escuchado Izuku. Todo lo que había escuchado era la cacofonía de sus sueños destrozados.

-No valgo nada- murmuró Izuku, pateando una lata abollada. Salpicó a través de un charco y se estrelló contra el pavimento maltrecho del callejón, golpeando contra un contenedor de basura oxidado- solo soy una basura sin peculiaridad. ¿Cómo podría ser un héroe alguien como yo?.

Izuku en su diatraba no se dió cuenta hasta que fue muy tarde, que ya no se encontraba caminando por la calle de regreso a casa.

-¿Dónde estoy?- se preguntó asustado en voz alta- parece que un villano con poderes de teletransportación me envió lejos, pero ¿Porque?.

-Acércate Izuku Midoriya, no tengas miedo- oyó una voz de mujer llamarlo desde la lejanía.

-!Hola!- llamó el niño- ¿Quién eres tú?- preguntó con mucha precaución.

-Acércate- repitió la voz.

El niño caminó por un largo corredor iluminado únicamente por antorchas, al terminar de recorrerlo, llegó a un amplio salón que estaba decorado a la izquierda con siete objetos que parecían estar en una suerte de exhibición: un kajatt con un arco dorado y varias flechas, una espada clavada en una piedra, un estandarte de una flor de Liz que reposaba junto a una espada herrumbrosa, una piel de león y una maza, un reloj de plata con el número 1864 grabado en la tapa, una medalla de oro de los antiguos juegos olímpicos y un maletín medico antiguo con el escudo de los Estados Unidos bordado en el costado.

Frente a estos objetos, estaban siete estatuas, cada una representaba un ser grotesco que aparentemente representaba a cada uno de los llamados siete pecados capitales.

-Si ya terminaste de admirar las reliquias de los últimos tipos que casi fueron elegidos y las estatuas de los enemigos de la humanidad, necesitamos que vengas- ahora oyó el chico una voz rara, parecía ser de alguien muy viejo, pero su tono de voz era muy jovial.

-Lo siento mucho- expresó el joven torpemente y se asombro al ver que quién le había hablado era un fénix.

-Si ya terminaste de regañar a nuestro invitado, bien podrías dirigirlo a mi presencia- oyó Izuku nuevamente la voz que lo llamaba, con un falso tono de molestia.

El ave solo alzó el vuelo, dejando que Izuku lo siguiera hasta una nueva cámara donde había siete tronos alrededor de una gran mesa redonda, en el centro de esta había una gran esfera de cristal y sentada en uno de los tronos, estaba una hermosa mujer de cabello rubio y ojos azules.

Vestía una Yukata blanca con un zorro de nueve colas bordado en hilos de oro, descalza y con una suerte de tiara en la cabeza.

La mujer sonrió con mucho cariño al niño y le hizo el ademán de que se acercará.

-Saludos Izuku Midoriya, soy Kuzunoha, la última de los siete guardianes, una antigua organización de seres poderosos que teníamos la encomienda de proteger a la humanidad.- se presentó la mujer- te he traído hasta aquí, porque mi querido niño, te he elegido para ser el nuevo campeón de nuestra sociedad, para seas quien defienda a la humanidad de los enemigos del hombre.

-pero, ¿Porque yo?- quiso saber el niño- yo… yo soy quirkless, no podría hacer nada para ayudar a la gente, ¿No sería mejor pedirle ayuda, a alguien como All might?

-All might- bufó con sorna Kuzunoha- si All might fuera el indicado para esa labor, lo habría elegido a él. Mi dulce niño, lo que este mundo ha hecho con la palabra Héroe es usarla de tal manera y tantas formas que ya carece de significado.

Héroe paso de ser una persona a la que se admira y se usa como ejemplo para los demás, por sus virtudes, a ser meras celebridades que son famosas por "ayudar" a la gente. Lo viste cuando atacó ese villano a tu vecino. Ningún héroe de los ahí presentes hizo el intento de salvarlo, porque su "habilidad" no era la indicada. Eso no es algo que abría hecho un verdadero héroe, fue más heroico el niño que intento ayudar sin tener un poder que los inútiles que se quedaron viendo morir a un tarado con el ego muy grande.

-Pero, aún así, All might tiene razón, no se puede ser un héroe si un quirk- le rebatio el peliverde.

-La humanidad ha tenido más héroes sin poderes a lo largo de su historia que con ellos- desestimó la mujer esa afirmación- además, si quieres decir que no puedes ser un héroe en un mundo como el de hoy, es cierto, si no eres la persona indicada. Haría falta motivación, talento y mucho pero mucho dinero para tener los recursos necesarios, pero sería posible.

Y como careces de eso y vas a ser mi campeón, te voy a regalar algo muy especial.

-¿Y eso sería?- preguntó el niño, la esperanza de ser un héroe regresaba a su alma nuevamente.

-Te voy a dar el poder necesario para ser un héroe- le reveló la mujer- Un héroe con la fuerza de Sung wookong, el coraje de Huitzilopochtli, el valor Aquiles, la sabiduría de Zao Gongen, el poder de Atlaan y la velocidad de Mercurio . (Si está leyendo eso, es lo único en lo que te tome prestado tu idea )

-¡¿Cómo piensas hacer eso?!- pregunto muy emocionado el chico de diez años.

-Solo toma este bastón- comenzó a darle las instrucciones la mujer al tiempo que aparecía este un callado- y di las palabras mágicas…..¡SHAZAM¡.

-¡SHAZAM!- Exclamó el niño con mucha esperanza de que alguien no le estaba jugando una mala broma.

Izuku sintió cuando un relámpago le golpeó el cuerpo, pero en vez de dolor, sintió poder, una gran cantidad de poder crudo recorriendo su ser al tiempo que su mente se aclaraba bastante y una sensación de paz lo inundaba.

Una gran cantidad de humo lo había cubierto y al salir de este, para verse mejor, se sorprendió de lo que vio.

Había pasado de tener díez años biológicos a estar fácilmente en sus veinticinco, un traje verde oscuro con una capa que caía desde su hombro derecho, en color blanco y unas botas verdes más claro completan el traje, pero no solo era mayor, estaba en perfecto balance su cuerpo, denotaba fuerza, velocidad y resistencia, sin músculos exageradamente grandes.

-!whooa!- dijo el ahora adulto jóven- mamá va a flipar cuando se entere… !señora Kuzunoha!

Izuku atrapó a su benefactora que se había desvanecido, la mujer recobro el sentido para mirar con mucho cariño a su nuevo campeón.

-Prometeme una cosa Izuku- dijo la mujer con apenas un hilo de voz- prométeme que sin importar que pase, más que un gran héroe, te convertiras en un gran hombre.

-Va a estar bien- intento buscar una salida de ahí Izuku para llevarla a recibir atención médica- Usted verá que seré la mejor versión de mi mismo.

-Xerxes, promete que cuidarás de él - pidió la mujer, sus ojos se estaban cerrando.

-Así lo haré amiga- dijo el fénix con la voz quebrada- ya has encontrado a tu campeón, ya puedes ir a descansar.

Y con esas palabras, Kuzonoa se comenzó a desintegrar luego de que cerró sus ojos para dormir para siempre.

Dos años después.

-¡Deku! ¡Quítate de en medio, antes de que derrita tu cara!- le ordenó su "amigo" Katsuki enojado mientras empujaba a Izuku fuera de su camino. Quería que el debilucho protestara o dijera algo que lo enfureciera, para poder darle una paliza a Deku de nuevo.

-Esta vez no, Kacchan, no estoy de humor para tu mierda- le respondió Izuku y caminó a su lado. Katsuki le miró en estado de shock mientras el peliverde subía las escaleras.

-¿QUÉ?- gritó Katsuki y luego emitió una especie de gruñido, lanzándose ligeramente para agarrar el hombro de Izuku por detrás. Queriendo sacar al don nadie Quirkless afuera y golpearlo tan fuerte que tendría que ir a la sala de emergencias. Izuku se apartó más que a tiempo de Katsuki y continuó subiendo las escaleras.

-No me volveré a dejar de ti Kacchan, ya no- declaró el chico pecoso y dobló la esquina de las escaleras, deteniéndose el tiempo suficiente para agregar- -Déjame en paz, si no lo haces, no te gustarán las consecuencias. Créeme. Luego se fue. Katsuki miró fijamente la escalera vacía en estado de shock, la ira comenzó a fluir a través de él mientras pensaba en lo que Deku le acababa de decir.

"¡Te permitiré vivir esta noche, pero mañana Deku! ¡Por fin te voy a golpear tanto que desearás que te mate!" Katsuki salió furioso del edificio y se dirigió a casa mientras pensaba esas palabras y varias maneras creativas de hacerle mucho daño a ese bueno para nada. Sintió que su rabia aumentaba mientras seguía pensando en lo que Deku se atrevió a decirle, pues el orden natural de las cosas era que los débiles debían tener miedo de los poderosos, no enfrentarse a ellos.

Al día siguiente, siendo sábado, Izuku se despertó temprano y se dirigió al bosque. Desde hacía años su madre lo llevaba a un lugar apartado en el bosque para hacer un picnic para ellos dos solamente y decidió ir allí para experimentar con sus nuevos poderes, para ver qué tanto podía hacer con los dones que le habían confiado. Una vez en el claro, dijo la palabra Magic y con un destello de luz se llenó del poder crudo que el relámpago le daba. Al inhalar, todavía podía oler el carbón en el aire de la vegetación que se quemó por la cercanía al rayo y, mientras movía los brazos hacia arriba y hacia abajo, podía sentir la energía eléctrica y el poder chispear en el ambiente, Ionizando el aire a su alrededor.

-Prueba número uno de día, Fuerza" pensó mientras se acercaba a una roca de diez pies. Con poco de presión y luego incrustando sus dedos en la roca, la levantó y con deleite sostuvo la roca por encima de su cabeza. Al darse cuenta de que sus dedos estaban firmemente enterrados en ella y que no le suponía mucho esfuerzo hacer eso, se dió cuenta que el entrenamiento con Xerxes había dado sus frutos. Al fénix le complacuo mucho que tras explicarle cómo regresar a este lugar, el niño viniera seguido a entrenar en su forma poderosa el como usar sus nuevas habilidades.

También aprendió a regular la apariencia física que tenía, ya que había tenido una idea un día, luego de leer un interesante artículo en una revista médica, sobre el hecho de que existían quirk que necesitaban detonadores tan específicos y raros que la gente que los tenía era diagnóstica quirkless. O que tenían un quirk tan fuerte pero econdido que nadie lo tomaba por él. Siendo el autor del artículo el vivo ejemplo, al hacer una búsqueda, usando un secuenciador muy avanzado, descubrió que su IQ de 264 era de hecho su quirk. Que un animal tuviera un IQ así se consideró uno, que un humano lo posea….. pero el autor era un niño de 13 años, algún mérito debía tener.

Usando eso para su ventaja (no necesitaba la Sabiduría de nadie para saber que no le creerían su historia aunque sea verdad) usando su apariencia adulta y la confidencialidad se hizo examinar en Alemania y efectivamente, tenía irónicamente el mismo quirk del autor del artículo. Su gran inteligencia era su quirk, de ahí que pudiera analizar tan rápido los quirk de los demás y fuera tan bueno aprendiendo en general. La sabiduría de Zao Goen solo le dió mas enfoque, por decirlo así, así como mucho conocimiento del mundo terrenal y espíritual, pero lo demás era enteramente suyo. Pero como ser muy inteligente no le daba para explicar sus nuevas habilidades, se le ocurrió una forma ingeniosa de hacerlas ver cómo un quirk de detonador sumamente específico, aprovechando que la transformación le daba el como hacerlo. Afortunadamente aprendió también a que entre mejor este física y mentalmente, aumentarían significativamente sus habilidades, de ahí que también estuvo desde los diez, aprendiendo artes marciales, lucha con armas (para horror de su madre) y varias actividades que creía le iban servir, así como también se puso en perfecta condición física y entreno también la capacidad de no cambiar a su yo adulto al usar sus poderes. Que era la forma que estaba usando, su yo de siempre para ver los frutos de dos años de entrenamiento.

-Está bien, soy muy fuerte- murmuró él peliverde mientras dejaba caer la roca hacia atrás de donde estaba. Después de varias pruebas más, descubrió que podía lanzar rayos eléctricos, soplar con la potencia de un huracán, enfriar su aliento a niveles de vendaval gracias al poder del dios del cielo Mesopotamio y que podía volar muy alto en el cielo. Aunque eso lo confundió un poco, siempre había tenido miedo a las alturas. Entonces le llegó la respuesta gracias a sus habilidades. Aquiles le concedió Coraje para superar ese miedo. Esa era la razón por la que ya no le temía a las alturas o incluso cuando no estaba usando ese poder, por qué ya no le tenía miedo a Kacchan. Algunas de las habilidades no disminuyeron en Izuku cuando no estaba a plena potencia, como su claridad mental o su valor, otras obviamente desaparecian como su invulnerabilidad aparente o su enorme fuerza fisica. Sentado, comenzó a reflexionar sobre cómo de repente se dio cuenta de eso. Luego con una pequeña risa pensó en ello nuevamente, sin acostumbrarse aún a ese detalle "Por supuesto, Sabiduría de Zao Goen. Hombre, esto va a tomar algún tiempo para acostumbrarse" pensó divertido, pues aparentemente también tenía comprensión de la magia gracias a su don.

Pero al día siguiente El chico al volver a subir las escaleras tras hacer una serie de recados para su madre, básicamente hacer las compras y pagar las facturas en una tienda de conveniencia, apenas y había notado cuando Katsuki se movió frente a él, bloqueando su camino hacia el edificio de apartamentos.

-!Ya era hora de que volvieras a casa, Deku! ¡Te debo una paliza! declaró enojado el rubio explosivo, apretando los puños mientras pequeñas explosiones rodearon sus manos. izuku estuvo tentado de usar sus poderes, pero se detuvo. Aún no era el momento de anunciar que tenía alguna clase de poder. Exhalando y luego inhalando bruscamente, Izuku negó con la cabeza.

-Vete Kacchan, he terminado con esta mierda y no tengo ninguna intención de pelear contigo- declaró sereno el peliverde mientras intentó pasar a su ex amigo de una vez. Pero Katsuki no estaba listo para dejar ir a Izuku o salirse con la suya sin respetarlo.

-¿Quién dijo algo sobre ti peleando?- pregunto burlón Katsuki, luego golpeó a Izuku en la cara tan fuerte como pudo. Luego continuó golpeando al otro chico hasta que se desplomó en el suelo. Con rabia, Katsuki lo pateó varias veces más. -¡No eres nada! ¡Sin valor! ¡Sin quirk! ¡Por eso tú papá y tú hermana te abandonaron!- despotricó Katsuki mientras pateaba y pateaba a Izuku. Luego, con una patada final, escupió a Izuku en la cara y se fue, dejando a su antiguo amigo sangrando y magullado en la entrada del edificio de apartamentos. Con un esfuerzo extremo, Izuku se levantó y entró cojeando en el interior. Ya no lo iba a soportar, ya no. Adentro, después de decirle a su madre que estaba bien para tranquilizarla luego de que lo viera así, Izuku tomó el teléfono y marcó a la Policía.

Al día siguiente.

Sentado en casa con satisfacción, Katsuki encendió la televisión. Había sido divertido derrotar a Deku de nuevo. El patético debilucho se atrevió a responderle y nadie lo hace y no es golpeado. Cuando sonó la puerta, gruñó , su madre se había ido para ir a la tienda. Lo que significaba que tendría que contestar el teléfono y abrir la puerta. Con la esperanza de que no fuera una de las amigas de su madre que viniera a tomar el té o alguna otra tontería de ese tipo, abrió la puerta y vio a dos agentes de policía de pie frente a él. Mirándolos con confusión apenas registro cuando uno de ellos le hablo.

-¿Eres Katsuki Bakugo?- Uno de los Oficiales preguntó y Katsuki asintió, temiendo un poco que su madre estuviera en problemas y tuviera que ir a rescatarla de nuevo.

-Sí, ¿por qué quieres saberlo? ¿Mi madre ha vuelto a hacer algo?" Preguntó Katsuki y los Oficiales negaron con la cabeza al unísono. Luego uno de ellos se quitó un par de esposas.

-No hijo, estamos aquí para arrestarte por asalto. Además de usar un Quirk de manera ilegal contra alguien que no tiene uno propio para defenderse. Por favor, date la vuelta y coloca tus manos detrás de tu espalda- le informó el oficial y Katsuki los miró con sorpresa. Sabiendo al instante quién lo había denunciado. Tragó saliva mientras se giraba y luego notó que su madre subía por la acera.

-¿Qué le estás haciendo a mi hijo?- Exigió saber la madre de Katsuki mientras se acercaba, mirando a los dos Oficiales con pura rabia. Uno de los Oficiales se volvió hacia ella.

-Señora Bakugo, su hijo está bajo arresto por agredir a otra persona que no tiene un Quirk y por usar ilegalmente su propio poder - le informó uno de los oficiales- Ambos son delitos graves- tras informarle, los dos oficiales se llevaron al rubio mientras forrecejaba, a su patrulla. Mientras bajaba los escalones miró a su madre ,rojo de ira.

-¡Llama a Izuku Midoriya, dile cuando me libre! ¡Lo voy a matar por esto!- declaró el chico mientras uno de los Oficiales le fruncía el ceño.

-¡Cállate, tienes derecho a permanecer en silencio! Así que te sugiero que estés en silencio- le dió una única advertencia el orificial que lo lleva, luego tras un poco de lucha, lograron al joven en el auto y lo llevaron a la Comisaría. Katsuki no estaba realmente preocupado por ser arrestado, pero estaba preocupado si esto aparecería en su solicitud para la Escuela UA. Podría afectar sus posibilidades de ser aceptado.

Mientras tanto en la estación de policía, luego de enterarse del arresto, Con sombría satisfacción, Izuku firmó la denuncia y luego su madre la co-firmó. -Todo lo que puedo decir hijo es : ya era hora hora- comentó Inko mientras terminaba de firmar la declaración y el formulario de denuncia. Antiguamente la mujer sería más afable y más dispuesta a dar una segunda oportunidad, sin embargo, lo que ocurrió con Tatsumaki y su esposo, así como lo que tuvo que hacer para sacarlos adelante (algo legal pero que aún hoy no era visto con buenos ojos en su sociedad), ella se volvió un tanto más cínica y mucho más realista y práctica. Le alegro saber que su adorado hijo finalmente entendió la clase de hijo de puta que era su "mejor" amigo. Nunca antes dicho con tanta verdad esa frase en su vida.

-¿Qué pasará con Katsuki?-Preguntó Izuku al oficial que había llevado la denuncia. El oficial se encogió de hombros e hizo un gesto hacia las celdas.

-Será procesado y luego por la mañana, El Juez le dará una orden de restricción para que no esté a menos de cien pasos de tí , hasta el juicio. A lo sumo, podría obtener servicio comunitario y si es una sanción más grave, quedará registrado en su expediente. te ataca de nuevo hijo, infórmalo de inmediato y te garantizo que el joven Katsuki terminará pasando más de un par de horas en una celda.- le dijo que iba a suceder el oficial.

-Bueno, le servirá bien- se encogió de hombros el chico- solo dígale que su sueño pende de un hilo, porque la próxima vez que me ataque, este se destruirá mas allá de cualquier error y ni la escuela, sus padres ni nadie podrán salvarlo de esa.

-joder...mascullo el detective tras entender a qué de refería el chico- ¡¿Ese capullo quiere ser un héroe!?- Izuku e Inko asintieron a lo que él comentó- entonces si, esa amenaza debería ser suficiente para frenarlo, eso sí no es un imbécil.

-No de ese tipo- negó Izuku y añadio- gracias por todo oficial.

El oficial se puso de pie , le dió la mano y fue a decirle a la señorita Bakugo que su hijo estaba a punto de ser procesado y luego le dijo a Katsuki que los cargos habían sido retirados. Aunque de insistir en sus acciones, la próxima vez iría a la cárcel y lo acusarían de agresión. Inko por su parte, no fue tan comprensiva, de ser ella, en ese momento ese matón ya estaría de camino a Tártaro. Izuku se rió entre dientes por el comentario de su mamá y cuando salieron de la estación de policía, su intención era tomar un tren de regreso a casa.

Al final, la lección fue impartida y aprendida, pues Bakugo jamás se atrevió a acercarse de nuevo a él, pese al gran rencor, que se convirtió en odio que le profeso.

Y corte.

Bueno, nuevo fic y en otro fandom.

Espero que está historia sea de su agrado.

Ya saben, dejenme su review, así no solo me animan a escribir, habrá retro alimentación entre nosotros.