Hola a todos! he vuelto a FF! y bueno esta vez con una historia que si soy sincera ha rondado demasiado tiempo mi cabeza y que esta vez estoy dispuesta a compartirles, espero que la disfruten y por supuesto me den la oportunida de leer sus impresiones.
Este fic esta inspirado en la época moderna así que no esperen algo de época. Pero aún así deseo me den una oportunida. Oh Dios! que emoción regresar a FF después de tantos años!
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Jane Austin de su novela icónica Orgullo y Prejuicio. La historia es original mía y agradeceré que si alguien más la lee en otro lado me informe por favor! y sin más... comencemos!
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La música de fondo inundaba la sala, suaves notas de jazz daban al ambiente la informalidad y calidez que caracterizaba a la familia Darcy recién reunida luego de que su hijo mayor Fitzwilliam regresara de realizar sus estudios en Finlandia. Dos maestrías le habían tomado más tiempo del que había calculado, inicialmente solo pensaba en una especialidad, luego de terminarla pensó en una maestría que terminó convirtiéndose en dos.
El estudio y la responsabilidad que cargaba lo habían hecho un tipo serio, con poco tiempo para la distracción y el goce de las cosas más simples y mundanas. Todo el tiempo tenía cosas en las que pensar y eso lo volvía distraído lo cual siempre confundían los demás con arrogancia. Sin embargo cuando se trataba de negocios era el mejor.
El joven Darcy bajó las escaleras para reunirse con su familia a cenar, cerca de la puerta vio a su padre con una persona, una chica en ropa deportiva con una sudadera evidentemente más grande, la capucha le cubría la cara y no logró verla bien pero no le llamó la atención lo suficiente como para mirarla más de un par de segundos.
Su padre se despidió de la joven con un suave abrazo paternal , escuchó su aguda y dulce voz gritarle a su hermana para despedirse.
-Bye Gigi!
Georgiana Darcy corrió atravesando la sala y el lobby de la entrada a toda velocidad para arrojarse a sus brazos, abrazarse con fuerza y reír. Se notaba que se tenían un gran afecto. El joven Darcy llegó al último escalón y giró con dirección a la sala pero fue interrumpido por su hermana menor.
-¡Fitzy! ¡Ven aquí!
El joven volteó su rostro hacia su hermana con visible indiferencia.
-Quiero presentarte a mi mejor, mejor, mejor amiga. Ella es Lizzie, es la asistente de papá
-Soy Fitzwilliam Darcy, Gusto en conocerla señorita...
-Benet - completo su padre que estaba junto a su hija y su asistente - su nombre es Elizabeth Benet. Más vale que lo vayas aprendiendo porque a partir de mañana ella será tu asistente también.
A Lizzie le pareció el tipo más atractivo que hubiera visto con sus ojos azul profundo, cabello castaño oscuro, tan alto que fácilmente le sacaba una cabeza y un poco más, le sonrió tímidamente y estiró su mano con confianza esperando que el joven la estrechara.
-Gusto en conocerlo señor Darcy. Será un gusto trabajar con usted.
El joven tomo su mano y depositó un suave beso galante en su dorso que la tomó desprevenida provocando que su piel se erizara y se sonrojara escandalosamente causando unas pequeñas risas mal disimuladas del padre de los Darcy.
-Lizzie! el señor Darcy es mi padre, a él puedes llamarlo Fitzy. - Comentó Georgiana con burla en su voz.
-No creo que sea muy correcto Gigi, será mi jefe así que no puedo usar nombres cariñosos - contestó Elizabeth
-Tienes razón - Gigi hizo una mueca de resignación
-Lo veré mañana en la oficina señor Darcy - Se despidió amablemente la joven Benet con una suave reverencia que el correspondió con un asentimiento de cabeza a modo de despedida.
Se despidió efusivamente de Gigi mientras acordaban reunirse al día siguiente por la tarde luego de sus actividades normales.
Cuando se estaba despidiendo nuevamente del padre de los Darcy que había olvidado darle unas últimas instrucciones para el día siguiente escuchó una pequeña conversación entre hermanos.
-¿No crees que es linda la señorita Benet? Esta soltera y disponible.- Comentó por lo bajo Gigi pero lo suficientemente fuerte como para ser escuchados por Elizabeth y el señor Darcy.
-No me interesa si está soltera y disponible, puede que sea linda si tu así lo consideras pero no lo suficiente como para tentarme.
Elizabeth se quedó callada mirando al señor Darcy quien también calló de golpe dejando sus palabras en el aire avergonzado por el comentario de su hijo. Éste al sentirse descubierto se dio la vuelta para dirigirse a la sala desapareciendo de la vista de todos.
-Lizzie... perdón, yo no...- Intentó excusarse Georgiana avergonzada de las palabras de su hermano hacia su mejor amiga.
-Elizabeth por favor disculpa a mi hijo, él a veces no sabe expresarse bien, tiende a hacer comentarios sin intensión maliciosa pero, bueno, tu sabes él es... no sé qué decirte, por favor no lo tomes como algo personal.
-No se preocupen, él está en todo su derecho de pensar de mi lo que mejor le parezca, soy su asistente y nada más. No debe encontrarme atractiva si voy a llevar su agenda, lo que importa es que sea eficiente en mi trabajo, eso es todo. Si me disculpan, debo irme, se hace tarde.
-Si, claro, por favor ve en el auto de la familia, te llevarán hasta tu casa, no quisiera que te sucediera algo por mi culpa, yo te hice venir hasta aquí.
-Le agradezco mucho señor Darcy.
Se despidió de ambos con una sonrisa que intentaba ser honesta pero que en el fondo los tres sabían era falsa luego del comentario de Fitzwilliam.
Salió de la mansión abordo del auto de la familia Darcy que la llevaría de regreso a su departamento en Merinton.
-¿Qué hacia tu asistente aquí a esta hora y con esas fachas?- Quiso saber el joven en cuanto entraron a la sala su hermana y su padre.
-Le pedí que recogiera en la oficina un reporte de finanzas, olvide que después del trabajo sale a correr en el parque. Una tontería de mi parte.
-¿Y por qué no lo trajo el encargado de finanzas?
-Porque no confío en nadie que no sea esa pequeña - por el gesto que hizo su padre comprendió que el "pequeña" lo decía por su estatura.
Fitzwilliam solo se encogió de hombros sin darle mayor importancia.
-¿Qué demonios sucede contigo? - Reclamó su hermana impaciente - ¿Te has vuelto loco al hablarle de esa manera a mi amiga?
-Bueno, no le hable a ella, solo di mi punto de vista sobre algo que tú misma me preguntaste. -Contestó Fitzwilliam con tranquilidad.
-Já, ¿ahora es mi culpa que le hayas dicho fea?
-Yo no he dicho que sea fea - Su voz monótona exasperó a su hermana.
-Escúchame bien Fitzy, si vuelves a expresarte así delante de ella no volveré a dirigirte la palabra hasta que te disculpes. ¿Entendido?
Fitzwilliam solo dejó caer su cabeza hacia el hombro izquierdo en actitud derrotada, si algo le dolía en este mundo era su hermana y saber que había hecho algo que a ella le provocaba molestia le era insoportable, por lo que decidió rendirse a su amenaza.
-Está bien, discúlpame, no volveré a decir algo así. Es que venir aquí con esas fachas me pareció de mal gusto.
-Esa es mi culpa - Interrumpió su padre recordándole su comentario.
-De acuerdo, ustedes ganan. No volveré a emitir un mal juicio sobre Elizabeth Benet, pero tampoco quiero que se me recrimine si es culpa de ella que tenga una mala primera impresión.
-Creo que ambos tuvieron una mala primera impresión el uno del otro- Comentó su madre que se había mantenido al margen de todo en un rincón del sofá mientras tejía con calma.
-Más te vale ser bueno con ella, si me entero que la haces trabajar en exceso o que no está feliz contigo ya verás! - Continuó amenazándolo Gigi
-Que sea tu amiga no significa que tenga que ser mía o que deba tener consideraciones con ella.
-Oh Fitz, se bueno y no espantes a la pobre - pidió su madre con voz dulce -además es una buena chica, ha ayudado mucho a tu padre en momentos críticos.
-Me portaré como un caballero con ella, pero si hace algo que no debe espero comprensión de ustedes.
Por su parte Elizabeth echaba chispas de coraje, nadie nunca se había expresado de esa manera de ella. Decir que no era lo suficientemente linda como para tentar al poderoso Fitzwilliam Darcy, eso le calaba en lo profundo del orgullo. Su vanidad se había visto herida y haría que el joven Darcy se arrepintiera de expresarse así de ella. ¡Oh! vaya que lo haría arrepentirse.
