Hola a todos y gracias a las personas que me leyeron y que me dejaron un comentario, mil gracias! eso hace que todo valga la pena. Les dejo este nuevo capitulo y una disculpa anticipada por si se me va algún horror ortográfico, escribo rápido y se me van las letras. En fin! disfrutenlo mucho, espero sus reviews!

Disclaimer: Los personajes corresponden a los de la obra Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, la historia es original mia. De fan para fans!

La limosina negra se estacionó en la entrada del edificio, el joven Darcy salió del auto, lucía espectacular con su traje negro a la medida y camisa blanca de marca. Las mujeres que pasaron a su lado no pudieron quitarle la mirada de encima, incluso algunas se detuvieron para verlo descaradamente. Era un hombre que irradiaba poder y al mismo tiempo arrogancia e indiferencia en sus movimientos.

Detrás de él salió su padre quien a pesar de sus años era un hombre bastante atractivo y con evidente buen humor reflejado en sus arrugas, derrochando sonrisas a todos los que pasaban a su lado.

-¿Estás listo hijo? Me siento como el primer día que te llevamos a la escuela.

-Es curioso, yo también me siento como el primer día de escuela. - A pesar del buen humor de su padre, Fitzwilliam aún se sentía intimidado por la responsabilidad que le esperaba al volverse la cabeza de la familia Darcy. Sabía que cargaba con muchas expectativas pero también estaba lleno de confianza en que todo iría bien. Era uno de los mejores en el área de los negocios, no debería dejarse impresionar por nada, o nadie...

Al entrar al edificio se sorprendió del mundo de gente que estaba en el Lobby, gente iba y venía, recordaba asistir a ese edificio hacía mucho tiempo, cuando era más joven y su padre lo llevaba para que se familiarizara con la estructura empresarial, pero de eso habían pasado por lo menos 14 años debido a que había viajado al extranjero por sus estudios y no había vuelto a pisar Londres desde entonces.

Cuando cruzaron la puerta de seguridad una joven los recibió con una sonrisa radiante. Fitzwilliam quedó prendido de ella en cuanto cruzaron sus miradas. Le pareció la joven más hermosa que hubiera visto. No era como las modelos con las que había estado o las hijas de buenas familias. No, ella era especial, tenía algo en sus ojos que le atraía de una manera incontrolable.

-Mi querida Lizzie, infórmame a qué me enfrentaré hoy.

-¿Lizzie? - Preguntó sorprendido el jóven

-Gusto en verlo de nuevo Joven señor Darcy. ¿Está listo para su primer día en Pemberly?

Fitzwilliam carraspeó y se arregló la corbata ya de por si perfecta.

-Por supuesto, ¿que nos tiene para hoy señorita Benet?

Lizzie le sonrió con malicia, una sonrisa torcida que hizo sus ojos brillar aún más. Darcy no pudo evitar mirarla desde atrás mientras caminaban hacia el elevador quedándose él rezagado con toda la intensión. Se veía hermosa, camisa blanca, falda corta plisada gris, medias negras que le delineaban las curvas de las piernas a la perfección y unos tacones negros que le daban la altura necesaria para llegarle por lo menos al hombro. Su cabello castaño elevado en una coleta alta dejando ver su largo cuello y unos aretes de estrella en piedras que brillaban con sus movimientos.

-En eso me puede ayudar mi hijo, ¿no es cierto Fitz? - Preguntó su padre girándose a verlo, lo atrapó mirando minuciosamente a Lizzie, al verse pillado abrió los ojos sorprendido, iba a hablar pero ella lo interrumpió.

-Me parece una buena idea señor Darcy, es un buen comienzo para que vaya conociendo la interacción entre las áreas, tal vez es algo muy básico pero es necesario si quiere conocer Pemberly de raíz.

-Estoy de acuerdo Lizzie. - Su padre lo miró reprendiéndolo por no poner atención a lo que estaban diciendo.

Cuando llegaron al último piso la primera en salir fue Elizabeth seguida por el señor Darcy y su hijo. Ya los esperaba su segunda asistente.

-Hijo, te presento a Charlotte Lucas, nuestra segunda asistente. Ella lleva la parte más administrativa y maneja nuestras agendas. Cualquier evento díselo y ella lo apuntará.

-Gusto en conocerlo señor Darcy- Charlotte hizo una pequeña reverencia a modo de saludo.

-El gusto es mío señorita Lucas- Fitzwilliam la miró analizándola, se veía tímida y reservada, su ropa oscura sin llamar la atención, falda por debajo de la rodilla. Se veía elegante pero era todo lo contrario a Elizabeth quien en su aspecto gritaba "extrovertida", mientras que Charlotte gritaba "introvertida". La joven tenía su cabello negro recogido en un moño de trenza muy bien peinado. Definitivamente se sentiría más cómodo trabajando con Charlotte, Elizabeth ya lo tenía algo intimidado con la tontería que había dicho el día anterior y luego ella presentándose así vestida en la oficina. No sabía cómo, pero iba a evitar sentir esa atracción que se había despertado en él con tan solo verla.

Cuando los Darcy se quedaron solos en la oficina principal que compartirían por unos meses, Fitzwilliam no pudo evitar preguntarle a su padre.

-¿Ella siempre viene así vestida o solo es para castigarme por mi comentario de ayer?

-No sé a qué te refieres - Fingió su padre.

-Me refiero a que la señorita Benet luce muy bien esta mañana y ayer yo le insinué que no era para nada atractiva.

-Bueno, me alegro que te haya dado de tu propio veneno, pero no, ella no luce especialmente diferente hoy, ella siempre es así. Le gusta la moda y lucir bien arreglada siempre, además ella me acompaña a todos los eventos debe estar impecable en cualquier momento.

-¿Pero con minifalda? ¿Qué pensará mamá de esto?

-Hijo, hijo, no debes angustiarte, tu madre la conoce más que bien, de hecho, Lizzie usa mucha de la ropa que tu madre le regala, esa falda por ejemplo se la regaló tu madre hace poco. Como ves, no es la gran cosa y no me importa mucho como vista, para mi es como una hija. Toma en cuenta que se ha ganado el cariño de tu madre, el mío y no hablemos de Georgiana, es la única que le lleva el paso, ya sabes lo enérgica que es tu hermana.

-¿Entonces no hay de que preocuparse? es decir, ¿ella no está haciéndome pagar por mi comentario?

-Hijo mío, me temo que tu solo te estás reprendiendo por tus palabras.

Su viejo padre se rio de él abiertamente mientras que él solo sonreía resignado.

El tiempo pasaba mientras entre Charlotte, Lizzie y su padre le explicaban algunas cosas, lo difícil fue concentrarse en todo lo que la joven Benet le decía sin que su suave perfume floral se le colara en los nervios mientras recorrían el edificio conociendo las áreas y lo presentaba formalmente con los empleados que se cruzaban por su camino.

Cuando dieron las 6 de la tarde su padre aún se encontraba ensimismado enviando un correo electrónico. El joven Darcy se acercó por detrás de su silla para leer de lo que se trataba, en eso estaba cuando Elizabeth entró tocando la puerta con una radiante sonrisa.

-Señor Darcy ya debo irme, Gigi me espera para cenar y luego ir al concierto, ¿desea algo más?

-Sí ¡que tengas mi apellido! - Ese comentario tomó por sorpresa a Fitzwilliam que lo malinterpretó- ¿cómo no eres mi hija perdida?

La suave y vibrante risa de Elizabeth inundó la oficina.

-Basta señor Darcy, Gigi y yo podremos no ser hermanas de sangre pero la quiero como si lo fuera.

-Lo sé, las he visto. Diviértanse y no regresen tarde. El auto las recogerá a las 11 en punto.

-Muchas gracias, no se preocupe, Gigi estará a salvo de todos los rufianes. - Bromeó Lizzie mostrando su puño.

-¡Ya lo creo que si!

-Nos vemos mañana joven Darcy, que tenga excelente noche. - Elizabeth le dedicó una sonrisa helada y un leve asentimiento de cabeza en señal de despedida.

-Hasta mañana señorita Benet, espero que no llegue con resaca por la mañana. - Al salir las palabras no pudo detenerlas y tampoco pudo evitar querer morderse la lengua.

-No se preocupe, no bebo en días laborales. Si no soy requerida, me retiro.

-Espere, señorita Benet, ¿podría dejar esta carpeta en su lugar antes de irse? - Fitzwilliam solo lo hizo por molestarla y lo logró cuando notó un brillo singular en sus ojos castaños que ya empezaban a volverse una obsesión.

-Por supuesto joven Darcy, así lo haré. - Elizabeth extendió sus manos y Fitzwilliam le colocó la pesada carpeta, pero sus dedos se tocaron sintiendo una fuerte corriente recorrerles el cuerpo, ambos se miraron directamente a los ojos sin saber qué era esa sensación tan extraña y placentera.

-No, Lizzie, por favor ya vete déjale la carpeta a Charlotte, ella la llevará. -Interrumpió el señor Darcy a lo que ellos pudieron romper el contacto visual y sus manos dejaron de tocarse cuando Elizabeth abrazó la carpeta contra su pecho en un desesperado intento de colocar una barrera entre los dos.

-Por supuesto, me retiro. Hasta mañana.

Salió de la oficina con una sensación de calor en sus manos donde el joven Darcy la había tocado. Se despidió de Charlotte y salió de la oficina esperando que la noche le hiciera olvidar lo sucedido con ese hombre arrogante y presuntuoso.

Estaba orgullosa de haber puesto nervioso a Darcy, sabía que el día anterior no lo había impresionado para nada con su ropa deportiva, pero confiaba que cuando la viera perfectamente arreglada entonces él se arrepentiría de sus palabras y parecía que lo había logrado, pero ya era tarde, la primera impresión no se olvidaba y para Elizabeth el señor Fitzwilliam Darcy no dejaría de ser un pomposo, presumido, arrogante, niño rico.