Disclaimer: Los personajes corresponden a la obra orgullo y prejuicio de Jane Austen, la historia es original mía por lo que por favor si la ven en otro lado que no sea Fanfiction, avisenme!

Comencemos!

Capitulo 5

Al llegar al hotel fueron recibidos por un chico alto de ojos verdes y cabello rubio, una sonrisa y un brillo especial salió de él cuando recibió a Elizabeth con emoción, misma que también demostró ella al saludarlo con euforia. Eso sin duda puso a Darcy en un estado de alerta y celos.

-Lizzie querida, estas hermosa como siempre, creí que el señor Darcy vendría pero veo que he sido bendecido al tenerte solo para mi.

-John basta por favor me avergüenza cuando hablas así de mi. El señor Darcy si vino, solo que no es el que estabas esperando - Se giró hacia Fitzwilliam y notó lo frío de su gesto y su mirada escrutadora sobre el joven, su sonrisa se desvaneció en ese instante obligándose a portarse a la altura demostrando que era profesional- Señor Darcy, quiero presentarle al gerente del Hotel, él es John Foster, se ha mantenido al frente del hotel desde hace tres años. John, te presento a Fitzwilliam Darcy, el hijo de Charles Darcy, él se hará cargo de todo cuando el señor Darcy se retire en unos meses.

-Entiendo, perdón por no reconocerlo señor Darcy, sea bienvenido a su hotel, por favor permítame llevarlos a la oficina donde trabajarán.

Lizzie notó que Darcy solo hizo una mecánica inclinación de cabeza a modo de saludo pero no hizo el menor esfuerzo por decir palabra alguna. Ambos lo siguieron de cerca y Lizzie saludaba a todos los que con ella se topaban de manera muy cariñosa. Nada de eso pasaba desapercibido para Darcy, se preguntaba cuantas veces había estado ahí para que la reconocieran tan rápido y le hablasen con tanto cariño.

Una vez solos en la oficina destinada para ellos Darcy no pudo evitar la pregunta.

-¿Ustedes dos son muy íntimos?

-¿Disculpa?

-Tú y el rubio, quiero saber si ustedes dos son algo más o han tenido algo más

-Eso señor Darcy, es mi vida privada y no tengo por qué responderlo - lo miró desafiante y molesta

-Hasta dónde puedo recordar hace unas horas yo también era parte de tu vida privada

-Pero eso no lo vamos a discutir y menos ahora - Se cruzó de brazos a modo de defensa, seguía mirándolo directo a los ojos

-Lo vamos a discutir quieras o no. No logro recordar más que cosas borrosas y en ninguna de ellas recuerdo haber visto un condón en tu habitación así que lo discutiremos

-¿Así que es eso? - su sonrisa salió burlona sin pretenderlo - No tienes de que preocuparte, no estoy en días fértiles así que no te demandaré paternidad en unos meses descuida.

Algo decepcionado Darcy suspiró.

-Bien. - contestó con altanería aunque por dentro se sentía derrotado en la discusión

-Bien.

Lizzie se sentó frente a una mesa baja y comenzó a sacar de su bolsa los documentos que le había dado el señor Darcy padre y su computadora portátil para comenzar a trabajar. Si era justa esos tonos entre ellos se estaban volviendo cada vez más íntimos, pelear, mirarse retadoramente, discutir por cosas tontas, no era propio de ella perder los estribos de ese modo pero no podía evitarlo con él. Debía controlarse, él hacía que ella perdiera la cabeza.

Para Fitzwilliam esas discusiones eran sus favoritas, verla sacar su fuego, su carácter y defender sus ideas. No era fácil para ninguno de los dos, a veces le parecía ver que en medio de esas discusiones ella desviara su vista hacia sus labios y eso solo hacía querer empujarla más a él para besarse, aunque sabía que en la madrugada habían hecho más que solo besarse.

"Si tan solo pudiera recordarlo..."

Fue directo al escritorio amplio para encender su computadora portátil, estaba mirando el monitor y cómo encendía para no ver a Lizzie cuando una sombra le cruzó por la mente.

Los suspiros y gemidos suaves de Elizabeth bajo él le despertaban más la pasión, sus brazos por encima de su cabeza sujetados por la mano derecha de Darcy, el cabello castaño esparcido por su almohada, su espalda arqueada incitándolo más, él besando su cuello, bajando por sus senos hasta su pequeña cintura, sus piernas abiertas a cada lado de él, su mano izquierda acariciando su pierna hasta su glúteo apretándolo, duro como era de esperarse de aquel cuerpo atlético y perfecto.

-Will, te deseo

-Yo te deseo más Lizzie... mi Lizzie

-Will...

Un ruido lo distrajo de pronto.

- Creo que olvidé traer la USB con mi información. Preguntaré a John si puede prestarme una.

-Si, ve.

No dijo nada más, pero verla de espaldas con su trasero paradito, su cintura pequeña... ya lo recordaba, si habían hecho el amor. Esos recuerdos no eran inventos de su mente, realmente habían pasado. Una fuerte sensación de posesión hizo nido en su corazón, Lizzie era la única mujer que él había deseado de verdad, que despertaba en él una pasión sin cordura dentro de su cuerpo. Era ella la indicada y la haría suya como fuera aunque tuviera que romperle el corazón a John Foster en el camino.

Desvió su mirada y sobre la mesa de centro notó la USB debajo de la bolsa de Lizzie, seguramente no la había visto. Fue hacia ella y la tomó definitivamente era la memoria que estaba buscando. Salió para buscar a Lizzie y la encontró dentro de un despacho con Foster muy risueño frente a ella tomando su mano y llevándola hacia su boca para besarle el dorso, sus celos se subieron a su cabeza pero no iba a dar un espectáculo.

-Lizzie - la llamó serio, ella no se lo esperaba por lo que saltó del susto

-Señor Darcy, ¿ocurre algo?

-Encontré tu memoria, estaba en la mesa - levantó el dispositivo con una sonrisa coqueta en los labios

-Oh... que torpe soy, gracias John parece ser que ya no la necesito. - contestó regresándole un dispositivo metálico a John.

-Puedes quedártelo, está en blanco.

-No es necesario, de verdad.

-Solo es un regalo tonto, así déjalo Lizzie.

A Darcy le pareció que el rubio lo ignoró a propósito.

-Señor Foster podría mostrarme sus reportes desde hace un año, los quiero en mi escritorio.

-Si señor Darcy, en un momento.

Elizabeth se alejó del rubio y caminó sonrojada hacia la salida donde Darcy la miraba inquisidoramente.

Ambos se sostuvieron la mirada hasta que ella cruzó el umbral junto a él y se adelantó de regreso a la oficina, sintió un escalofrío recorrerle la piel, nunca lo había visto portarse así de mandón. Siempre era amable con los demás, serio pero amable y con Foster era como si estuviera hablándole a la pared.

John Foster entró en la oficina con una carpeta blanca, se la entregó a Darcy, quería hablar con Elizabeth pero se le veía concentrada escribiendo en el portátil con dedos ágiles. Darcy notó eso y antes de que Foster saliera por completo de la oficina le habló a Elizabeth

-Lizzie, siéntate junto a mí, debemos revisar estos reportes.

Foster se quedó quieto frente a la puerta con el pomo en la mano listo para girarlo.

-De acuerdo señor Darcy.

Foster escucho como Elizabeth se levantó del sillón y su paso seguro, no necesitaba girarse para saber que Darcy estaba sonriendo victorioso. La competencia había iniciado entre ellos y sabía que tenía pocas probabilidades de ganar el corazón de Lizzie pero aun así lucharía. Salió de la habitación sin voltear atrás.

Darcy sonriendo como un niño después de una travesura bien realizada se hizo a un lado cuando Lizzie colocó la silla junto a él.

-No sé qué estás tramando, tú no me llamas Lizzie. Deja de hacerlo.

-No lo haré, de ahora en adelante somos íntimos, te llamaré Lizzie las veces que quiera. Mi padre lo hace, no veo porqué yo no puedo hacerlo.

-Porque tú y yo somos enemigos naturales, como un zorro y un conejo.

- ¿Enemigos? - entrecerró sus ojos y la miró con una chispa divertida, esa travesura en su mirada le advertía a Elizabeth que debía esperarse lo que fuera de él.

-Si, enemigos.

-Dicen que del odio al amor hay un paso, tu y yo ya hicimos el amor

Lizzie lo miró con los ojos abiertos de sorpresa

"¿Lo recordó? ¿él recuerda algo o solo me está probando?"

-Señor Darcy no vinimos hasta aquí para hablar de nosotros, tenemos trabajo que hacer, ¿recuerda?

-Vagamente pero si "recuerdo"

Lizzie supo que no estaba hablando de trabajo, estaba hablando de su... noche. Sintió sus mejillas arder, su orejas y pómulos se enrojecieron aunque intentó no mostrarse alterada.

-En ese caso... vamos a trabajar, mientras más pronto terminemos mejor.

Darcy sonrió, por ahora la tenía donde quería. Desconcertada y con la defensa baja, debería mantenerla así o de nuevo su muro se alzaría y era divertido estar con ella de ese modo.

Espero les haya gustado el capitulo, por favor siganme escribiendo, leo todos sus reviews, me encanta recibir sus bellas palabras! Gracias por los favs y por los follows. Alimentan mi alma de escritora.

Les mando un besito... de lejos porque #bichos jaja