Hello hello!

Se que se quedaron con la duda en el capitulo pasado, muchas gracias por sus reviews! fue feliz de solo leerlos, me encanta que se tomen el tiempo para dedicarme unas palabras, eso de verdad alimenta mi alma, ya estaré contestandoles sus palabras.

Y bueno, sin más vamos con lo importante! el capitulo! pero antes, como todos saben, el disclaimer:

Los personajes pertenecen a la obra de Orgullo y Prejuicio de Jane Austin, la historia es original mía. Historia de Fan para Fans sin lucro alguno.

Capítulo 7

Lizzie abrió los ojos lentamente, la cabeza le daba vueltas, la luz la cegaba, los oídos le estallaban. Se incorporó con mucha fuerza en la cama, no reconocía donde estaba, no era su habitación, sintió pánico, se retiró las sabanas para cerciorarse de traer ropa puesta. Llevaba puesta su pijama de dos piezas, un short corto con una blusa sin mangas. No sabía por qué pero las lágrimas le inundaron los ojos, recordaba haber sentido mucho miedo, recordó de golpe a John tan cerca de ella besándole el cuello jalándola hacia él.

'Será que él... me...'

-¿Ya despertaste?

-Will...

Escucharla decir su nombre le daba ternura, verla así de asustada le rompía el corazón.

-Tranquila, estás en mi habitación. No pasó nada por si eso te preocupa.

-John... él...

Lo miró con interrogante en su mirada sin poder formular la pregunta, ni siquiera ella sabía que era lo que quería saber.

- Fue despedido

- ...

-No te preocupes, llamaré a un médico para que te venga a ver. No trabajarás hoy.

-Las bebidas estaban adulteradas... tenía un sabor amargo... extraño.

-Si, eso es lo que me dijo John, he cerrado el bar y mandé lotes a investigar.

Lizzie lo miró fijamente se veía cansado y despeinado.

-¿No has dormido?

-No, estuve toda la noche investigando esta situación, al parecer no fueron los únicos intoxicados, varios huéspedes presentaron la misma queja sobre las bebidas. He pedido que los demás hoteles compren bebidas con los locales y retiren todas las que tengan. Todo se irá a un laboratorio de pruebas.

Su mano subió a sus ojos tallándoselos, estaba cansado.

-En seguida iré a ayudarte, solo déjame ir a mi habitación y me pondré en ello.

Tomó las sabanas y las aventó a un lado para salir de la cama, Darcy ya estaba junto a ella cuando sus pies tocaron el tapete junto a la cama.

-No irás a ningún lado, tus cosas han sido traídas a mi habitación, la compartiremos hasta que nos vayamos, tengo que vigilarte. La habitación es lo suficientemente grande para los dos y son dos camas, es mejor que te quedes aquí.

-De que hablas, claro que no. Te agradezco la preocupación pero quiero mi privacidad de vuelta.

-De acuerdo, pediré la suite Real para que tengamos dos habitaciones en una, así estaremos juntos y mantendremos la privacidad, pero no pienso perderte de vista.

Su tono dulce de preocupación y decisión hizo que Lizzie asintiera con la cabeza, con dudas pero al menos sabía que tendrían privacidad.

-No trabajarás, tomate el día. Esto atrasará nuestro regreso a Londres pero, será mejor tener todo arreglado.

-Pasado mañana inician mis vacaciones, debo ir a París, no regresaré contigo a Londres.

-Oh... ¿Por qué?

-Situación familiar, es el cumpleaños de mi hermana y ella vive allá.

Fitzwilliam se lo pensó un momento sentándose a su lado, luego de un momento informó su decisión.

-Buen momento para visitar el hotel de París. Te acompañaré.

-¿Qué? No, espera... ¿qué?

Fitzwilliam se levantó y se quitó la camisa que traía puesta dejando al descubierto su torso marcado.

-¡¿Qué rayos haces?!

-Debo ducharme, si quieres podemos hacerlo juntos

Le extendió una mano a Lizzie que roja como un tomate se metió de nuevo a las sabanas envolviéndose por todos los ángulos posibles y más.

-¡Eres un maldito pervertido!

Darcy rió satisfecho con su broma, al menos ya le había quitado la cara de susto que tenía cuando despertó y podía dejarla tranquila. Tomó su ropa y se metió a la ducha aún con preocupación por lo que había sucedido en el hotel, era muy sospechoso y daría con los responsables, eso sin duda.

Cuando Lizzie escuchó la ducha salió de las sabanas despeinada y apenada, ese Darcy se las pagaría. Aún así no pudo evitar sentirse agradecida con él por pensar en ella y protegerla. Sin embargo con lo que Darcy le había dicho sobre las bebidas... sabía quién era el responsable, después de unos minutos meditándolo bien buscó con la mirada su celular, estaba en la mesa junto a la puerta que daba al balcón. Se levantó y lo tomó.

Después de 3 pitidos se escuchó a alguien del otro lado de la línea, un hombre.

-Preciosa Lizzie, ¿A qué debo el honor de tu llamada?

-No te hagas el idiota, tú mandaste comprar los lotes de bebidas alcohólicas para los hoteles, lo recuerdo bien.

-Ah... eso, si bueno, me he enterado que el buen hijo de Darcy ha mandado hacer pruebas para saber que tenían. Seguramente el proveedor era malo.

-Curiosamente el proveedor era amigo tuyo, ¿no? No juegues con fuego

-Preciosa, yo no juego, el viejo confía en mí, ¿qué pasará cuando le cuente sobre tu affair con su hijito?

-¿De qué demonios hablas? ¿Qué affair?

-Oh no lo recuerdas? has dormido con él desde que llegaste a Suiza, incluso algunos empleados los han visto y escuchado teniendo relaciones en la oficina de Darcy.

-Eso es mentira! Yo no...

-Qué lástima que su confiable asistente sea una cazafortunas oportunista.

-Eres un idiota mentiroso y sinverguenza!

Con la indignación total cortó la llamada más molesta que nunca. El estómago se le revolvió y tuvo que dar un paso atrás para mantener el equilibrio pero unos fuertes brazos la tomaron por los hombros.

-¿Estás bien?

Su voz la tomó por sorpresa sobresaltándola

-Will... ¿tan rápido ya saliste?

Él la miró serio.

-¿Con quién hablabas?

-Con... un idiota que no debería existir, nada importante. Me daré una ducha y tu vístete.

-Puedo quedarme así para tu goce personal.

Se acercó más a ella poniéndola nerviosa y sonrojada a lo que ella solo giró su rostro para evitar verlo a los ojos llenándose de su aroma y calidez que su cuerpo desprendía.

-Disfrutas poniéndome nerviosa

-Si, lo disfruto, pero no te haría nada que tu no quisieras. Estas son bromas entre tú y yo después de lo que pasó, pero puedes estar segura de que no te haré daño ni te obligaré a nada.

-¿Estás seguro?

-Completamente - Colocó su frente en la de ella cerrando los ojos - Por más que desee tenerte de nuevo entre mis brazos, esta vez consciente de ello, no puedo hacerlo si tú no estás dispuesta y convencida de hacerlo. Sé que no sería bueno para nadie.

Recordó lo que el idiota de hace un momento le había dicho e hizo una mueca con sus labios.

-¿Si tus padres se enteraran de que tú y yo dormimos antes... crees que me odien y piensen mal de mí?

-Siendo honesto, no lo sé. Sé que te estiman, incluso sabes que mi padre te quiere adoptar como hija – bromeó- pero no puedo darte una respuesta real.

-Entiendo... no importa. Voy a la ducha.

Darcy dio un paso de lado para dejarla pasar, ella rebuscó en la maleta su ropa y se metió al baño. Estaba dispuesta a olvidar lo sucedido.

'John Foster, George Wickham, Fitzwilliam Darcy, ¿en qué momento me he metido en estos líos?'

Darcy no estaba contento con lo que había escuchado cuando salió del baño, aun escuchaba su tono molesto y ofendido

"¿De qué demonios hablas? ¿Qué affair?... Eso es mentira! Yo no...Eres un idiota mentiroso y sinverguenza!"

Ya averiguaría quien quería chantajearla con un supuesto affair, suponía que lo involucraba... de repente la habitación se inundó de música saliente del cuarto de baño, reconocía perfectamente la canción.

-Smoke on the water... ¿es en serio? cada día me enamora más señorita Benet.

Su dulce voz se escuchó cantándola, de algún modo su tono suave no empataba con la del cantante por lo que se le hizo demasiado gracioso, una risa escapó de sus labios, se apresuró a vestirse, debía salir de nuevo y continuar con lo que había dejado en la oficina.

Cuando Lizzie salió de la ducha Darcy ya se había retirado de la habitación pero aun se percibía su perfume, no pudo evitar sonreír y llenarse los pulmones de su esencia. Se acercó a sus cosas, ahí estaba su perfume, sus camisas, sus trajes, los relojes, pañuelos y otros accesorios de higiene. No fue consciente del todo cuando se llevó una de sus camisas a la nariz, olía a él. Cerró sus ojos y las imágenes de estar con él en sus brazos le llegaron de golpe. Abrió los ojos sorprendida y dejó la camisa como la encontró, alejándose de ahí como si el lugar estuviera prohibido. Debía vestirse e investigar por su cuenta con los datos que ya tenía, aunque ya investigaría con Darcy sus avances para completar el rompecabezas.

Un mensaje llegó a su celular.

"Lamento lo sucedido ayer, me porté como un animal, no dejo de sentirme mal por cómo me sobrepasé contigo, por favor perdóname"

Meditó un momento si debía contestar el mensaje pero no se sentía muy segura de que decirle, decidió ignorarlo, no por ser mala ni hacerse la víctima, solo porque no quería herirlo y tampoco quería dar la apariencia de que no le importaba lo que había hecho, solo... no sabía que decir y el silencio podía decir muchas más cosas que las palabras, esperaba que lo comprendiera.

-Lo siento John...

Una vez vestida bajó a la oficina de Darcy donde estaba su portátil, afortunadamente él no estaba ahí por lo que podía pasar desapercibida, tomar la computadora y salir sin que se diera cuenta ¡pan comido! Buscó con la mirada el portátil, lo encontró sobre el escritorio, caminó rápidamente, lo tomó entre sus brazos, buscó el cable cargador, no lo veía, ¿dónde lo había dejado?

-¿Se te perdió algo?

Lizzie dio un salto.

-¡Will! Digo señor Darcy, si yo... buscaba mi cargador

-Creí ser muy claro señorita Benet, en que hoy se tomaría el día

-Y lo haré señor Darcy, solo haré una videollamada a mis padres en Estados Unidos, solo eso.

Darcy la miró sospechoso a lo que ella desvió la mirada.

-De acuerdo, esta en el cajón del escritorio

Lizzie sonrió triunfante, fue por el cargador y pasó junto a él que aun la miraba desde la mitad de la habitación, tomándola por sorpresa la detuvo jalándola de la mano.

-Lizzie, ¿segura que estás bien? si te duele algo ve a ver al médico del hotel - ella sonrió al escucharlo tan preocupado, fue muy dulce de su parte, podía sentir el calor de sus dedos en su propia mano

-Estoy bien, de verdad, solo me duele la cabeza pero en seguida tomaré unas pastillas y se me quitará, no te preocupes por mi

-Cuando estemos solos quiero que me hables como a un amigo y no me digas señor Darcy

-¿Y cómo debería llamarte?

-Como lo haces me parece estupendo

-De acuerdo señor arrogante, te veré más tarde - Lizzie sonrió dándole un guiño coqueto saliendo de la habitación.

Esa mujer tenía algo que lo enloquecía. Caminó hacia el escritorio tomó el teléfono y llamó a la recepción dando la orden de que él y la señorita Benet ocuparían la Habitación Real instalándose cada uno en una habitación.

La habitación Real era como un departamento con todas las comodidades, 2 habitaciones cada una equipada con cama king size, escritorio, baño y su propio vestidor, y las áreas comunes con un bar y una estancia.

Darcy estaba agotado, no había dormido nada, el sueño ya empezaba a hacerse presente y los músculos le dolían. Decidió que debía subir a su habitación. Había extrañado a Lizzie todo el día pero no quería presionar, admitía que ella era muy eficiente, le hacía el trabajo más ameno y sus bromas lo relajaban. Sin su compañía solo se había encerrado en el trabajo sin distraerse, comió solo por inercia, pero no por hambre. Debía cenar... tal vez pediría algo para la habitación.

Subió a la nueva habitación que compartiría con Lizzie.

Cuando abrió la puerta todo estaba en penumbras, solo se veía una línea de luz saliendo de la habitación que suponía era la de Lizzie, encendió las luces a su paso. No quería espiarla pero primero quería ver que había por el pequeño espacio de la puerta entreabierta.

La voz madura de un hombre salía de la habitación llamándole aún más la atención, de espaldas a la puerta estaba Lizzie sentada frente al computador con las rodillas pegadas a la barbilla y agarrándose las espinillas con las manos.

-... La propietaria de la pensión de hombres solos donde vivía Bayardo San Román, contaba que éste estaba haciendo la siesta en un mecedor de la sala, a fines de septiembre, cuando Ángela Vicario y su madre, atravesaron la plaza con dos canastas de flores artificiales. Bayardo San Román despertó a medias, vio las dos mujeres vestidas de negro inclemente que parecían los únicos seres vivos en el marasmo de las dos de la tarde, y preguntó quién era la joven. La propietaria le contestó que era la hija menor de la mujer que la acompañaba, y que se llamaba Ángela Vicario. Bayardo San Román las siguió con la mirada hasta el otro extremo de la plaza. -Tiene el nombre bien puesto -dijo. Luego recostó la cabeza en el espaldar del mecedor, y volvió a cerrar los ojos. -Cuando despierte -dijo-, recuérdame que me voy a casar con ella.

-Este libro cada vez me gusta más papá.

-¿Será el libro o mi forma tan maravillosa de leerlo?

-Seguro que eres tú papito querido.

-Por hoy dejaremos aquí la lectura, llevamos ya una hora leyendo y tu madre estará histérica.

-Siempre lo está, no debería importarte después de tanto tiempo.

-No seas tan ruda con tu madre, es una mujer fuerte, de alguien sacaste el carácter.

-De acuerdo, de acuerdo, tú ganas.

-¿Irás a París con Jane?

-Si, llegaré un día antes para pasar más tiempo con ella. Lo pasaremos genial aunque ustedes nos hacen mucha falta.

-Y ustedes a mi mis queridas avecillas. Pero tu madre no puede dejar solas a tus hermanas y yo no puedo estar sin tu madre, una cosa nos llevó a otra. Por cierto al parecer Mary ya tiene un pretendiente en la universidad, ¿deberíamos canonizarlo?

-¡Páaaa!- Lizzie rió por la broma de su padre

Parecía ser un momento muy intimo padre e hija por lo que Darcy dió un paso atrás para ir directo a su habitación, no quería interrumpirla.

Media hora después Lizzie salió de su habitación con una enorme sonrisa.

-Estas muy contenta por lo que veo

-¡Lo estoy! hablar con mi padre siempre me ayuda a sentirme mejor, llevábamos horas hablando, es maravillosa la tecnología.

Lizzie reparó en las ojeras y el cansancio visible en el rostro de Darcy.

-Tú por otro lado, no te ves muy bien, deberías descansar, ¿has cenado ya?

-Aun no, pensaba pedir a la habitación, pero ¿quieres bajar al restaurante?

-No, cenaré contigo aquí si no te molesta.

-Me encanta la idea.

Se sentaron muy juntos a ver el menú de la carta del servicio a la habitación, ambos optaron por una cena ligera y Lizzie se consintió con una rebanada de pastel de chocolate.

Cenaron entre bromas y anécdotas de sus vidas, poco a poco conociéndose más, gustándose cada vez más, dándose cuenta de un lunar aquí o un rizo rebelde allá. De los hoyuelos al reír y de las malas impresiones que ambos tuvieron al inicio. Estaban tan inmersos hasta que Fitzwilliam involuntariamente lanzó un bostezo.

-Will- la suave y tierna voz de Lizzie llamándolo de ese modo lo tomó por sorpresa - Ve a dormir estas agotado -un impulso incontrolable llevó la mano de Lizzie al cabello de William acariciándolo- Mañana trabajaré al doble de velocidad para que podamos terminar lo antes posible y puedas regresar a casa.

Will no pudo resistirse a esas caricias por lo que se dejó hacer, era relajante recibir su atención.

-Ya te dije que iré contigo a París, quisiera revisar ese hotel, sé que suena a excusa solo para estar contigo pero con todo lo que encontré hoy y lo que sucedió creo que es prudente extender la investigación a los demás hoteles.

-Entiendo, solo no te sobre esfuerces

-No lo haré- Ambos se miraron con cierta complicidad y ternura. Lizzie se levantó del sillón que compartían

-Buenas noches Will

-Buenas noches Lizzie, te veré por la mañana

-Descansa

Esa noche fue complicado para Lizzie entender lo que se estaba anidando en su corazón, sabía que era una mala idea, una muy muy mala idea pero su corazón no quería apartarse de esos ojos azules, tardó en conciliar el sueño debido a la batalla de su mente contra su corazón.