Ya sé que en estos momentos soy su menos favorita, deje mucho tiempo sin actualizar. Perdooooon! No hay excusa que valga. Pero ya estoy aquí para traerles un nuevo capitulo. No desesperen que no voy abandonar esta historia, de hecho quisiera apresurarme a terminarla para desarrollar otra que mi cabecita esta dando vueltas. En fin. Agradezco mucho sus reviews. Espero este capitulo les guste y me puedan compartir sus sentimientos al final.

CAPITULO 9

Darcy llegó 6:45 pm a la casa de Jane, con un traje a medida en negro sin corbata y con los primeros botones desabrochados. Lizzie miró inspeccionando su apariencia y una sonrisa aprobatoria salió como recompensa a lo que Will suspiró de alivio, detrás de ella salió una chica de cabello corto, claro y rizado, hermosa sin dudas pero no atrayente para Darcy, para él solo existía Lizzie con su cabello ondulado y castaño.

-Jane Bennet, te presento a Fitzwilliam Darcy, Fitzwilliam, Jane, presentación realizada, vamos a comer!

-Basta Lizzie, que modales. Encantada de conocer al buen amigo de mi querida hermana.

'¿amigo?'

Pensó indignado William

-Encantado de conocerla señorita Bennet

-Por favor llámame Jane. Vamos al restaurante, nos espera Charlie

-Charlie es su novio, llevan ya un par de años – Aclaró Lizzie

-Bueno las llevaré, hoy conduzco yo.

Jane subió en la parte trasera y Lizzie en el de copiloto, lo hizo de manera natural aunque cuando se dio cuenta de ello Darcy ya estaba arrancando, no pudo más que sonrojarse de la vergüenza.

Lizzie comenzó a hablar preguntándole por el trabajo a lo que él dio respuestas vagas desesperándola por no darle importancia y no querer preocuparla.

-Lizzie por favor no seas tan ruda, estas en tus vacaciones deja en paz al pobre hombre - Jane acudió al rescate de Will

-De acuerdo, no diré nada más.

Llegaron al restaurante Le Pomme Rouge, Jane dio su nombre y los dirigieron a un privado donde un hombre ya los esperaba dando la espalda.

-Charlie! Espero no hayas esperado mucho amor.

-Ah mi bella flor por supuesto que no, llegué hace 5 minutos.

Al girarse los hombres se miraron sorprendidos.

-¡William!

-¡Charles!

-¿Ustedes se conocen? -preguntó Jane confundida

-Por supuesto que nos conocemos, nuestras familias son amigas desde antes de que naciéramos. El famoso Fitzwilliam Darcy.

-Es increíble encontrarte aquí, es decir, nunca me imaginé de todas las posibilidades encontrarte con la hermana de Lizzie.

-Oh cierto, Lizzie! Mi pequeña hermana! ¿cómo estás? ¿ya creciste?

-Ni medio milímetro, al contrario, creo que estoy encogiéndome.

Lizzie y Charles se abrazaron, compartían una complicidad que rayaba en lo fraternal, se veía que claramente se apreciaban.

La cena transcurrió entre explicaciones del pasado, el cómo se conocieron Charles y Jane, al parecer él la conoció en una función de la Orquesta y quedó enamorado de ella, había sido amor a primera vista, se enamoró de ella, de su interpretación, de la música tan pura que transmitió.

Darcy no podía negarlo, Charles se veía enamorado y perdido, se preguntaba si él se vería igual de torpe junto a Lizzie.

Estaban llegando los postres cuando Charles se levantó un momento comentando un dolor de espalda y que debía estirarse. Los demás siguieron comiendo el postre, Charles aprovechó la desatención de todos, pero Darcy estaba atento y miró cuando Charles sacó algo de su chaqueta.

-Jane…

-¿Si amor?

-Sabes que te amo, verdad?

-Charles! ¿Qué dices delante de mi hermana y tu amigo?

-¿Lo sabes?-preguntó serio

-Si, lo sé… ¿Charles sucede algo? – preguntó confundida y un poco asustada

-Sucede que ya no quiero ser tu novio, no puedo serlo más

-… ¿Qué?

Por más que Lizzie quería intervenir sus palabras se le anudaron en la cabeza y solo tomó la mano de Darcy con fuerza esperando apoyo de su parte a lo que él tranquilo le apretó la mano también.

-Es que Jane, yo quiero ser tu esposo – Se arrodilló delante de ella con la cajita de terciopelo turquesa delante de él esperando la reacción de ella.

Jane primero no dijo nada presa del primer impacto, luego su mente procesó lo que implicaba la palabra "esposo" y sin poder contenerse las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos para arrojarse a los brazos de Charles.

-¿Eso es un sí?

-Eres tonto, jamás me preguntaste nada

Alejándose un poco de sus brazos la miró directo a los ojos.

-Jane Bennet, ¿quieres ser mi esposa?

-Si quiero Charles Bingley, nada me hará más feliz en el mundo

-¿Estás bien? – preguntó Darcy mirando a Lizzie sintiendo como el humor de ella había decaído, no quería pensar mal de la situación, había visto chispas entre Charles y ella pero nada que indicara alguna atracción por ambos lados, eso le confundía.

Ella solo le dedicó mirada extraña, no supo que nombre darle pero estaba llena de una mezcla de tristeza, alegría contenida, un poco de lágrimas y nostalgia.

-Perfectamente bien. ¡Vamos a brindar por los nuevos futuros esposos! Hermana esta noche supongo que no voy a poder dormir en tu departamento, ¿cierto Charles? Imagino que esto estará "movido"

-Lizzie! – La reprendió su hermana

-No exactamente Lizz, pero vamos a terminar de celebrar en el departamento si les parece bien. -Invitó Charles

-Suena maravilloso! ¿Qué opinas Will?

-Por mi está bien

-Entonces vamos!- Animó Lizzie

Ya en el departamento y con los tragos haciendo merma en el juicio de cada uno Lizzie se fue a la terraza a mirar las luces de la ciudad mientras los dos hombres platicaban de sus familias y se ponían al tanto de algunas cosas de negocios.

-¿Lizzie? ¿Qué haces aquí escondida? No puedo con ambos hombres en modo "business man"

-Ah, perdón, es que… me gusta esta vista, se alcanza a ver la torre y es maravillosa.

-Creo que me agrada William

-A mí también

Darcy quien se había alejado un poco de Charles al intentar conseguir hielo para su bebida alcanzó a escuchar lo que comentó Jane y contra su propio juicio se quedó un poco a escuchar sin ser notado.

-Pero supongo que harás hasta lo imposible por alejarlo, ¿cierto? – Insinuó Jane

-¿Debería?

-No sería el primer hombre bueno que alejas, pero si sería el primero con tal pedigree

-No es bueno que alguien de su status se junte con alguien como yo.

-¿Sugieres que Charles y yo tampoco deberíamos estar juntos por el status?

-No… si… no lo sé, solo me preocupa su familia, no quiero que te hagan daño, temo que pases un mal rato y yo esté lejos para apoyarte.

-No tienes nada que temer, he conocido ya a sus padres y ellos son buenas personas, aprueban nuestra relación. La única que se opone es su hermana Caroline, pero no me preocupa, creo que podré hacerle frente y Charles puede hablar con ella para que no intervenga. Puedo cuidarme sola, soy tu hermana mayor, yo debería de preocuparme por ti.

-No tienes nada de qué preocuparte por mi. Estoy perfectamente.

-¿Qué no me preocupe? -Jane estalló con voz contenida para que no la escucharan en la sala donde "se suponía" seguían ambos hombres- ¡Elizabeth! cuando me dijiste que habías venido con el Señor Darcy esperaba ver al hombre mayor y agradable de siempre no a un ardiente hombre musculoso que te mira como si quisiera meterte mano cada que estas cerca de él.

-No es verdad, él no me mira así… ¿o si? ¿me mira así? – Sonriendo tontamente y un poco emocionada

-Ves, debo preocuparme más yo por ti que tú por mí. Lizzie, es el hijo de tu jefe y futuro heredero del imperio Pemberly, no puedes ignorar ese hecho. No quiero que seas el juguete de alguien, menos de un hombre tan poderoso.

-No, no es así, yo… no sé, supongo que no somos nada, solo estamos "explorando la amistad", es decir, tu conoces a Gigi, su hermana, es muy linda y…

-Gigi es un amor y no lo voy a cuestionar, esa chica es otro nivel, solo no quiero que te ciegues por atracción, quiero un final feliz para ti, esta vez tiene que ser así.

-Al menos tu no me quitaras al prometido…

-Debes superarlo, él era un idiota y ella…

-Si… Lidia no era muy inteligente tampoco.

Hubo un silencio incomodo entre ellas, un viento fuerte movió el cabello de Lizzie alborotándolo y cubriendo su rostro.

-Solo creo que la felicidad me esta negada, cuanto más feliz soy, más infeliz termino…

Jane abrazó a Lizzie por el hombro haciendo que ambas juntaran sus cabezas.

-Ya encontrarás a alguien que te haga feliz de verdad, las piezas del rompecabezas siempre encajan

-¿Y por qué con Will se siente que encajan a la primera? Todo se siente tan correcto… y tal vez no debo hacerlo…

-Lizzie…

-Hey chicas! Aquí estaban! Vamos adentro se van a resfriar, quiero abrazar a mi mujer!

-Charles creo que te has pasado de copas, vamos a mi habitación, te acostaré.

-Nnnnoooo, solo me acostaré si tu estas arriba.

-¡Charles!

-Hermana, si te parece bien me iré al hotel por esta noche y mañana te veré para desayunar e iremos a ver lo de la escuela, ¿si?

-De acuerdo, gracias por la celebración, no esperaba que se tornara de este modo.

-Will, ¿nos vamos?

-Cuando gustes

Todos se despidieron cuando el chofer de Will llegó. Lizzie y Darcy fueron al hotel Pemberly de París, en un silencio incómodo. Darcy no sabía cómo debía tomar todo lo que se supone no debía haber escuchado, muchas preguntas estaban rondando su cabeza. Había llamado a su chofer para que los llevara debido a que él había tomado ante la insistencia de Charles para celebrar su compromiso. Creía que Jane podía ponerse de su lado y ayudarle a conquistar a Lizzie, en su lugar le había dicho lo opuesto. ¿Qué debía hacer con eso? Realmente ansiaba tener a Lizzie en sus brazos y si, la miraba con deseo, se estaba pasando de obvio y debía controlarse porque regresarían a Londres en tres días y no quería que su padre lo cuestionara de inmediato aunque su comportamiento impulsivo de seguirla a París no era propio de él. De mala gana aceptó las palabras de Jane, Como heredero de su padre y futura cabeza de la familia Darcy ¿Qué opinarían sus padres si pedía la mano de Lizzie Benet? ¿La aceptarían de verdad o hablarían con él para hacerlo cambiar de idea?

Por su parte Lizzie solo podía recordar lo que había pasado hacia ya 6 años.

George Wickham, rubio, alto, ojos azules, cara de ángel, porte caballeroso, todo un casanova, pidió la mano de la segunda hija Benet ante la mirada atónita de 4 hermanas y unos padres que no daban crédito a que un chico tan atractivo se fijara en su hija que aunque hermosa, nada extraordinaria en belleza pero si en inteligencia.

-Le prometo señor Benet que su hija siempre estará feliz a mi lado, la cuidaré y protegeré todo el tiempo.

-Eres el hombre que mi hija a elegido y confío en su buen juicio, les doy mi bendición si así lo han decidido. -Daba su aprobación el Señor Benet.

Ambos jóvenes se abrazaron felices e ilusionados. Sus hermanas celebraban y juraban que Lizzie sería la novia más hermosa del mundo, sin embargo, su hermana Lidia se mantuvo con una sonrisa forzada sin emitir ruido alguno, solo expectante a todo lo que sucedía a su alrededor.

-Lidia ¿no estas feliz por mi?

-Por supuesto que si hermana, solo que tiene menos de una semana que terminé con mi novio y se siente extraño que de pronto no quiero saber nada del amor y tu vas a casarte con alguien que te ama.

-Oh Lidia, no tienes porque sentirte así, tu serás la dama de honor más hermosa -La abrazó Jane feliz para darle ánimos a su pelirroja hermana.

-De acuerdo, de acuerdo ustedes ganan, tendré que opacarte Lizzie, nadie será más hermosa que yo en esa boda.

Todos los preparativos iban saliendo a la perfección, el vestido de novia, el salón reservado, la iglesia reservada, los vestidos de las damas estaban confeccionándose, las invitaciones habían sido entregadas 2 semanas atrás. Solo faltaban las rosas y que el traje del novio fuera entregado. Estaban a escasas 3 semanas de la boda y se convertiría en Elizabeth Wickham.

Decidió sorprenderlo en su departamento, tenía las llaves y el portero la conocía bien. Subió con buen animo lista para darle una buena sorpresa, se había comprado un nuevo conjunto de lencería y quería ver que tan efectivo era.

Al abrir la puerta lo hizo despacio, no sabia porque, solo algo la impulsó a abrirla despacio y sin ruido, pero en el sillón de la sala estaba su prometido encima de su hermana Lidia quien tenía la falda arriba y la blusa abierta, él sin camisa y con el pantalón en las rodillas.

-¿Lidia?

Cuando ambos se percataron de la presencia de Lizzie en el umbral de la puerta abrieron los ojos, Lidia lo empujó haciéndolo salir de ella de manera dolorosa y él solo emitió un gemido. Lidia se separó de él con nerviosismo no podía ver a Lizzie a la cara

-¿Por qué Lidia? Eres mi hermana

-Lizzie… lo siento tanto, esto no estaba planeado te lo juro, solo sucedió!

-¿Solo sucedió? ¡Pero si tú te me insinuaste! ¡tu fuiste la que vino a mi con esa minifalda y actitud seductora! Lizzie debes creerme, esto no fue mi culpa, yo jamás había pensado en engañarte, de verdad

-George… no… no puedo creerlo… ¿mi hermanita? ¿de verdad? ¡Ella es menor de edad aún! ¡Eres un desgraciado! ¿Cómo pudiste hacernos esto?

-No escuche oposición de su parte, una niña ya no es, supo donde se metía desde que abrió las piernas

-Lizzie por favor… yo… no lo hice a propósito… por favor, no me odies

-Demasiado tarde Lidia, no quiero saber nada de ninguno de los dos, esto es ridículo.

Lizzie salió corriendo del edificio no lloraba por el shock de haber tenido que enfrentarse a una situación que solo había visto y leído en novelas rosas, ¿en serio eso tenía que pasarle a ella justamente y con su propia hermana menor? Sentía la ira estallar y mezclarse con amargura y desprecio.

-Lizzie! Detente por favor escúchame!

Detrás de ella a una velocidad menor venia corriendo Lidia, sabía que correr no era su fuerte, nunca le había gustado y se cansaba muy rápido.

-Lidia aléjate de mi no quiero volver a verte!

Detrás de ellas dos se acercaba trotando George como si solo fuera a curiosear pero no realmente desesperado, eso hizo enojar aun mas a Lizzie que cruzó la calle sin voltear, cuando llegó al otro lado el sonido del claxon y un fuerte golpe la impresionó girando para ver a su hermana ser golpeada por un camión de carga.

-¡Lidia no!

En ese momento supo que su hermana no podría volver a abrir los ojos jamás y que sus últimas palabras se habían hecho realidad, cargaría con la culpa de no haberle dado la oportunidad de disculparse y de no escucharla, ya no volvería a escucharla hablar de moda y de sus sueños de ser una gran modelo, desfilar por las pasarelas de Milán, París y New York, jamás volvería a escucharla con sus diálogos imaginarios y escenarios donde conocía a los CEOS de Channel, Yves Saint Lauren y Gucci pidiéndole a gritos ser su musa… no… ya no volvería a imaginarse en las revistas de moda con los encabezados escandalosos donde afirmaban amoríos con Momoa y Hemsworth… ella simplemente ya no volvería a soñar…

-Lizzie, Despierta, ya llegamos

Lizzie abrió los ojos para encontrarse con la mirada preocupada de Will limpiando sus mejillas. En algún momento se quedó dormida y recordó todo lo que había sucedido con su hermana y su antiguo prometido, había estado llorando sin darse cuenta.

-Perdón, me quedé dormida.

-¿Estás bien?

Lizzie guardó silencio mirándolo con tristeza.

-Voy a estarlo

Ambos salieron del auto y se dirigieron a la habitación Real que era una copia de la habitación que compartieron en Suiza, ambos se despidieron para retirarse a sus habitaciones, había sido un día largo y pesado, Lizzie solo pensaba en que por la mañana el sol brillaría de nuevo. Darcy por su lado estaba intrigado, la chica que estaba empezando a amar escondía muchos secretos que ansiaba conocer, pero no investigaría por su cuenta con un detective, prefería hacerlo con tranquilidad, ella se lo explicaría poco a poco y su hermana Gigi podía ayudar con eso.