Holaaaaa! Gracias por los reviews del capitulo pasado, la verdad los leí pero no tuve tiempo de contestarles, tuve una semana ocupada, pero creanme que los leo y me llenan de alegría y animo para continuar la historia.
Este capitulo esta algo largo, espero no les aburra. Recuerden dejarme sus impresiones!
Y como siempre ya saben, los personajes pertenecen a Jane Austin, la historia es mia y con gusto la comparto con todos ustedes para su disfrute. De fan para fans.
CAPITULO 10
10
En el momento en el que Lizzie pisó tierra londinense de nuevo recobró sus sentidos, estaba recuperándose de los recuerdos de su hermana Lidia y también procesando todo lo que Jane había estado balbuceando sobre la boda, necesitaba un plan para Jane y al ser la dama de honor debía hacerse cargo de la organización. Jane tenía buen gusto, podrían lograrlo.
-¿Will… entonces confirmaste que lo mismo pasó en 6 hoteles incluyendo Paris?
-Todo coincide, mismo proveedor, mismo lote, mismos efectos, afortunadamente no habrá demandas porque no hubo nada mayor, sin embargo necesito indagar más sobre esto.
Lizzie lo miró detenidamente, su rostro afilado, masculino, ojos azules profundos, él se dio cuenta de su mirada pero no lo intimidó, siguió con la vista en la ventanilla. Los habían ido a recoger al aeropuerto y estaban cansados. Will se había dado cuenta de cuanto disfrutaba de estar junto a ella pero eso en lugar de ayudarlo lo estaba haciendo cuestionarse más y más sobre sus intensiones con Lizzie y si su familia la aceptaría.
El celular de ella sonó, en cuanto miró de quien se trataba, se giró para contestarlo mientras miraba por la ventanilla opuesta.
-Gigi!
-¿Cómo te fue en París? ¿Algún romance de novela del que deba enterarme?
-No, no hubo a menos que cuente la historia de mi hermana.
-¿Es verdad que va a casarse? Lo acabo de leer en su Nstagrm, el chico se lució con esa roca
-Lo seeee! ¡Que envidia, quiero un anillo igual de hermoso!
-Solo necesitas al prometido adecuado.
-Mmm, no, creo que paso, no estoy lista
-Eso dices, pero no le haces el feo a los que te coquetean
-Gigi, eso es diferente, hablo de una relación seria, en fin, eso no viene al caso ahora.
-Tienes razón, voy a llevarte a ver a un chico maravilloso mañana por la noche
Lizzie rió con ganas por el comentario de Gigi
-Prepárate porque conseguí los boletos en espacio VIP para ver a Bublé
-¡Oh Por Dios Gigi! Te amo! Eres la mejor mejor mejor del mundo!
-Déjaselo todo a Georgiana Darcy, yo sé lo que te gusta chica. Ahora por favor prepárate porque nada impedirá que mañana vayamos a una noche romántica solo nosotros tres.
Lizzie quien no cabía de la emoción por un momento se congeló sin comprender esa frase.
-Eh?
-Tú, Fitzy y yo, descuida, solo lo llevo porque mamá insistió en que debe salir más, pero lo ignoraremos en el concierto, tu y yo cantaremos, gritaremos y nos abrazaremos como siempre cariño
Lizzie estalló en carcajadas por las ocurrencias de su amiga.
-Por supuesto que si cariño, nos abrazaremos como siempre. Te veré mañana Georgiana Darcy
-Saluda a Fitzy de mi parte
Ni siquiera le dio tiempo de contestar cuando ya había cortado.
-Así que…-se giró a verlo con la sonrisa amplia- mañana, concierto, tu, Gigi, yo
-Me pregunto si yo también podre abrazarte como lo hace mi hermana.
Una sonrisa torcida y juguetona de parte de él le hizo sonrojar hasta las orejas, sintió un repentino deseo de saltar del carro y huir a toda velocidad.
-Ninguno de los dos me abrazará
-Pff aguafiestas.
Le reprochó con humor.
Después de que ambos entregaron al Sr. Darcy los reportes y contaron todo lo ocurrido en los hoteles, Will insistió en que debían levantar una investigación formal pero discreta para que no corrieran los rumores ni estuviera en peligro la reputación de Pemberly. Ninguno quería que algo así pasara por las repercusiones que podría traer, sin embargo con la evidencia recopilada podrían dar parte a las autoridades y deslindarse sin rasguños.
El señor Darcy estuvo más que complacido por el buen trabajo de ambos aunque no apoyó completamente la idea de su hijo y Lizzie solo omitió sus comentarios. Estaba seguro que el buen juicio de Elizabeth y la buena intuición de su hijo en los negocios podrían llevarlos a ambos a ser una mancuerna perfecta para Pemberly. Se preguntaba internamente si algo había pasado en Suiza y París, se les veía mas cómodos estando juntos y bromeaban, a veces se sonreían discretamente. Incluso había llegado a descubrir a Lizzie comiéndose con la mirada a Fitzwilliam, ¿A caso debía prepararse para lo inevitable? Y si era así ¿Estaría de acuerdo? Tendría que hablar de eso con su esposa si es que veía avances entre ellos, por el momento lo dejaría como un coqueteo provechoso para que este problema se resolviera.
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El momento del concierto había llegado, Lizzie quien había asistido a trabajar con un vestido circular corto color rojo y un blazer negro a juego con zapatillas rojas se había cambiado el look con el mismo vestido rojo, mayas negras y botines altos negros y una chamarra tipo piel en negro.
En cuanto la música comenzó a sonar Lizzie y Gigi perdieron la cordura gritando y abrazándose como locas, la música sexy inundaba el lugar y los movimientos de Lizzie no pasaban desapercibidos por Fitzwilliam. La necesitaba, quería tenerla entre los brazos, quería besarla al ritmo de esa música embriagante, desnudarla y hacerle más cosas de lo que su mente podía recordar de aquella noche que lo inició todo entre ellos.
Los tres estaban disfrutando del concieto, la música, la interacción, gritar cantar, todo era diversión.
Cuando dieron el intermedio Gigi se disculpó para ir al baño dejándolos solos. Lizzie se giró hacia él para saber sus impresiones del concierto pero tan pronto como lo miró a los ojos supo de su deseo, esos ojos azules no podían mentirle, se sonrojó pero no pudo decir una sola palabra, solo bajó su cabeza a lo que él le tomó el mentón levantándoselo para ver sus preciosos ojos marrones.
-Will ¿Qué haces?
-¿Qué crees que hago?
Ni siquiera le dio tiempo de contestar, sus labios fueron presa de los de él, feroces y apasionados, él quería ir despacio, un beso mesurado, pero no podía contenerse, la necesitaba con urgencia. La tomó de la cintura apretándola a su cuerpo, Elizabeth solo pudo colocar ambas manos en el pecho de él y sujetarse de la tela de su saco para no caer por el mareo que le provocaba un beso tan arrebatador como el que estaba recibiendo. La música de fondo esperando reanudar el concierto mezclado con los gritos de la gente esperando el regreso del cantante al escenario le daba un aire surreal al momento. Se separaron cuando las luces se volvieron a apagar, sin darse cuenta exactamente en qué momento había llegado Gigi quien estaba a lado de Lizzie gritando como el resto de las fans.
Por su parte Lizzie se sentía avergonzada, no sabía que decirle a su amiga, no quería que se hiciera ilusiones de ella con su hermano, pero por otro lado tampoco podía negar lo que era obvio a los ojos de cualquiera. Ambos se atraían de una manera instintiva.
Fitzwilliam no cabía de dicha, había besado de la manera que más había deseado a Lizzie y aún así no se sentía satisfecho, pero por lo menos esa ansiedad por tenerla entre los brazos había bajado un poco. Lo malo es que su hermana estaba comenzando a lanzarle miradas amenazadoras y molestas que después tendría que hablar.
Pese a la incomodidad de los 3 disfrutaron el concierto y fue tarea de Gigi romper el hielo para relajarlos y restarle importancia a lo sucedido.
Cuando salieron Gigi llamó un taxi para que la recogiera y llevara a casa.
-Gigi ¿A dónde vas?
-A casa, mi hermano te llevará a tu departamento, ¿te parece bien Fitzy?
-No tengo inconveniente
-¡Bien, hablamos mañana Lizzie!
-Descansa Gigi
-Gracias amiga! Descansa también hoy fue una noche mágica, no creo poder dormir de la emoción
Lizzie rió por el ingenio de Gigi.
Los tres se despidieron cuando llegó el taxi de Georgiana, ambos fueron directo al estacionamiento donde estaba el auto de Will. Pasaron varios minutos hasta que ambos hablaron, estaban envueltos en un silencio incómodo que sabían debían romper, pero ninguno se atrevía a hacer la pregunta. Fue Lizzie quien finalmente se armó de valor.
-Esto no está bien, lo sabes ¿verdad?
-Lo sé pero, no sé qué decirte, ni tampoco sé cómo abordar el tema con mi familia, para ser honesto, no sé el momento exacto en el cual me enamoré de ti, solo sé que sucedió y no me arrepiento
-¿Pero…?- preguntó Lizzie adelantándose a lo obvio
-Pero… no sé si lo nuestro tenga futuro, ni siquiera puedo saber si tu sientes lo mismo por mí, es decir, tú aceptas mis besos, sé que te gusto, pero no sé si disfrutas estar conmigo de la misma manera en la que yo disfruto tu compañía o si te entusiasma levantarte en las mañanas solo para verme. Tu eres más reservada con tus emociones y yo siento que se me desbordan cada vez que te veo, cada que veo tu sonrisa, no sé si lo que sientes por mi es solo atracción o si te has encontrado soñando un futuro conmigo.
-¿Tu ves un futuro conmigo?
-No, en este momento no veo un futuro contigo… - Mintió Will - solo sé que quiero estar contigo viviendo el presente, día a día y ver a dónde lleva esto, tal ves lo nuestro es solo atracción y una vez que nos cansemos el uno del otro simplemente nos alejemos
-Suena cruel… pero tienes razón, yo tampoco veo un futuro contigo pero es cierto que me gustas mucho, siento como si toda mi atención se fuera hacia ti cuando estas cerca, me atraes demasiado y quisiera saber cómo estás a cada momento o que haces. No sé cómo expresar mis sentimientos, he aprendido a la mala que hacerlo no siempre es beneficioso para mí. A veces la gente se aprovecha cuando saben lo que uno siente.
-Te entiendo.
El silencio volvió a instalarse entre ellos pero un poco más calmados y menos incomodos. Lizzie sentía la opresión en su pecho y un nudo comenzó a instalarse en su garganta.
-¿Te parece bien si yo hablo con Georgiana? Es mi hermana, debo hacerle ver que lo nuestro aún no tiene nombre.
-Si, supongo que es lo mejor, hablaré con ella después de que me digas cómo te fue y saber si enloqueció o si está mas tranquila.
Con ambos de acuerdo siguieron su camino escuchando música de jazz para calmar sus nervios. Cuando llegaron al edificio de Elizabeth tuvieron un momento de duda, no sabían como despedirse, pero para fortuna de Lizzie fue él quien tomo la iniciativa de acercarse para darle un beso en los labios. Nada exigente pero tierno, como si pidiera permiso para permanecer más tiempo junto a ella. El momento mágico se terminó cuando el celular de Fitzwilliam sonó sacándolos de su nube rosa.
-Es mi madre, debo contestar.
-Y yo debo irme, gracias por traerme, te veo mañana en la oficina.
Sin darle más tiempo ella salió del auto y caminó a la entrada del edificio, Will se quedó estacionado.
-Hola mamá, ¿Qué pasa?
-Solo llamaba para saber si llevaste a Elizabeth a casa, Gigi llegó hace 10 minutos
-Se acaba de bajar del auto.
-Entiendo, ¿vendrás a casa o irás a tu departamento?
-Estoy más cerca del departamento es mejor que pasé allá la noche. ¿Podrías decirle a Gigi que quiero desayunar con ella mañana? Pasaré a recogerla a las 8
Pudo notar cómo tres hombres se metieron en el edificio detrás de Lizzie, no quería ser paranoico, pero no le daba buena espina, los tipos se veían sospechosos y no solo porque iban muy cerca de Lizzie sino porque llevaban gorras que ocultaban sus rostros y uno de ellos tenía un jersey con gorro que tapaba toda su cabeza.
-Yo le aviso no te preocupes hijo, maneja con cuidado y descansa.
-Si mamá, descansa.
Will no supo en que momento pero ya estaba fuera del auto caminando hacia la entrada del edificio, fue una suerte que una pareja de ancianos salieran en ese momento, él los saludó cortésmente e ingresó al edificio, su corazón no estaba tranquilo, podía sentir como comenzaba a latir acelerado, el calor en su cuerpo estaba incrementando, ¿sería una señal de que algo iba mal? Si no los veía y escuchaba a Lizzie en su departamento podría irse de ahí sin llamar la atención.
Subió hasta el piso y se quedó parado frente a la puerta intentando escuchar algún ruido, algo que le indicara que todo estaba bien. Lo escuchó… un ruido una voz pero sintió como se le fue la sangre a los pies cuando su cerebro procesó lo que escuchó.
-Es momento de la diversión perra, vamos a gozarte, cada uno de nosotros te va a disfrutar y más te vale que te guste porque no vamos a parar hasta que te desgarremos.
El siguiente ruido fue el sollozo ahogado de Lizzie y un gruñido cargado de furia, sin duda estaba amordazada, era lo más lógico. Toda la adrenalina subió de golpe a la cabeza de Darcy, pero antes de hacer algo estúpido llamó a emergencias para que llegara la policía, pero en lo que llegaban…
La puerta cedió al primer golpe que dio Darcy con el pie. En el suelo tirada boca abajo estaba Elizabeth con un sucio trapo metido en la boca y las manos atrás de la espalda amarradas haciendo daño a sus muñecas ya rojas, su vestido abierto en la espalda, sobre ella estaba un hombre pelirrojo y barba larga crispada, con su mano debajo del vestido de Lizzie tocando su trasero. Fitzwilliam tomó aire para contenerse, en ese momento, al ver los ojos llorosos de Lizzie fue como si un espíritu vikingo lo poseyera, se sintió grande y poderoso, cargado de fuerza, quería sangre y la iba a tener, alguien pagaría por esto. El primero de los tres que se atrevió a lanzarle el golpe se arrepintió de inmediato pues Darcy le lanzó un puñetazo directo a la nariz rompiéndosela, el tipo lanzó maldiciones y lloriqueos, el segundo lanzó otro puñetazo que Darcy esquivó limpiamente al tiempo que lanzó una poderosa patada rompiéndole 3 costillas en el acto, el tipo aunque se quejó volvió a levantarse rápidamente. Darcy lo retuvo con una maniobra rápida para dejarlo semi-inconsciente tirándolo al piso cuando sintió su peso muerto en los brazos.
-¿Cuándo piensas bajarte de mi novia imbécil?
Fue lo único que necesitó el tipo para irse a los golpes con Darcy, era mejor peleador de los tres por lo que Darcy requirió más atención con él. El primer tipo ya se incorporaba, quería darle una paliza al que le rompió su nariz pero Lizie se levantó veloz y le lanzó una patada fuerte directa al estómago, con toda la fuerza y potencia que pudo, el tipo sintió como sus costillas se encajaban en su pulmón haciéndolo caer de golpe en el suelo. Lizzie estaba hecha una furia, tenía toda la impotencia instalada en su garganta y con un único grito cargado de dolor lanzó su rodilla al miembro del tipo que estaba peleando con Darcy tomándolos a los dos por sorpresa. En ese momento la policía llegó entrando al departamento, arrestó a los tipos y ayudó a Elizabeth a liberarse. Will la abrazo y subió el cierre de su vestido.
Lizzie no podía pensar, no podía, el bloqueo mental estaba clavado en los ojos del tipo que la miraba burlonamente.
-Hoy no pudimos pero no será la única vez
Fue lo único que dijo el tipo pelirrojo antes de salir del departamento, esposado y con el rostro inflamado de los golpes recibidos.
-¿Así que… estudiaste en la milicia o algo así? Esos movimientos fueron asombrosos – Lo halagó Lizzie
-No, es que practiqué Krav Maga en Finlandia. Tenía que mantenerme cuerdo y activo así que, fue muy provechoso
-Ya lo creo que si.
-Señorita ¿podría darnos su declaración?
Dos policías se acercaron a ellos y cada uno daba su declaración, por supuesto ellos no recibieron ningún tipo de penalización pues solo actuaron en defensa propia corroborándose entre ellos las versiones.
Cuando el departamento quedó vacío y sin policías Darcy la tomó de la cintura abrazándola fuerte, sabía que Lizzie estaba aguantando el llanto pero no la presionaría, debía ser ella quien decidiera el momento para desahogarse.
-Puedes irte ahora no te preocupes, estaré bien.
-No me iré de aquí sin ti y si no te quieres ir, entonces yo me quedaré, no pasarás la noche sola.
Ninguno de los dos sabía que hacer, por su parte Elizabeth no quería estar ahí pero tampoco quería darle más molestias a Will.
-Will… necesito cambiarme, ¿me ayudas con el vestido?
Se puso de espaldas a él para que desabrochara el cierre del vestido, no era el momento de ponerse caliente, de hecho es lo que menos deseaba en ese momento, ver la espalda rasguñada de Lizzie no hizo más que alimentar el fuego en el que su corazón seguía consumido por la ira.
-Te juro que esos malditos me la van a pagar, no voy a parar hasta que se queden en la cárcel por muchos años.
-Eso espero…
Fue lo único que dijo Lizzie para alejarse de él y entrar a su habitación a cambiarse. Se puso unos joggers gris claro, una playera deportiva y un jersey rosa pálido con capucha.
-¿Podemos ir a tu departamento? No quiero estar aquí esta noche.
-Toma tus cosas en una maleta, mandaré a alguien para que recoja todo por la mañana. Te mudarás.
Su tono autoritario lo agradecía en este momento pues ella no tenía cabeza para nada, estaba temerosa y su cordura pendía de un hilo, no quería y no podía pensar claramente por lo que daba gracias que él estuviera diciéndole que hacer. Necesitaba descansar.
Tomó la maleta más grande que tenía y metió objetos personales y de valor, algo de ropa para un par de días y lo que ella consideraba imprescindibles para pasar la noche fuera.
Cuando salieron del departamento solo trabaron la puerta lo mejor que pudieron, habló con el administrador del edificio y se metió al auto junto a Darcy, en todo el camino ella no pudo hablar, sentía que si abría la boca sus emociones se desbordarían, debía controlarse hasta estar sola. Miraba la ventanilla pero en realidad no estaba viendo nada, su cerebro parecía haberse salido de su sistema.
Llegaron al alto edificio en el centro de Londres, Darcy tomó su maleta en una mano y en la otra entrelazó sus dedos con los de ella conduciéndola hasta el penthouse, en ningún momento ella se alejó o lo soltó, él podía sentir la fuerza de su agarre, estaba aterrada aún.
-Puedes quedarte en esta habitación, tiene su propio baño y cambiador, instálate y ponte cómoda, iré a hablar con el portero para indicarle que estarás aquí. Elizabeth solo asintió, tomó sus cosas y entro al baño para desmaquillarse, estaba horrible, su maquillaje corrido, era la peor versión de si misma, parecía maquillada para Halloween o alguna obra de teatro barata.
Abrió la regadera y se metió cuando el agua estuvo caliente, necesitaba sentirse reconfortada, el agua estaba recorriendo sus músculos ayudándole a relajarlos, necesitaba urgentemente quitarse esa sensación de impotencia, fue un baño largo pero necesario, cuando salió de la ducha se puso un pijama rosa de pantalón y blusa de manga larga con botones medianos al frente, Darcy tocó la puerta, ella indicó que entrara.
-Hola – saludó él con ternura, se había cambiado por un pijama azul oscuro con líneas azul claro en los bordes
-Hola – saludó ella con una sonrisa triste
-Te traje algo de té caliente
-Gracias, es justo lo que necesito en este momento
-Bien, metete a la cama para que te lo tomes
Ella obedeció como buena niña, se metió a la cama acomodando las almohadas para poder sentarse cómodamente. Una vez instalada Will le dio la taza.
-Ten cuidado esta caliente.
En cuanto el liquidó bajó por su garganta sintió el frío interno de su cuerpo provocándole un escalofrío visible. Will se sentó junto a ella abrazándola por los hombros acercándola con cuidado a su pecho, ella se recargó en él tomando pequeños sorbos de té.
Ninguno de los dos quería hablar sobre lo ocurrido. Will por su parte pensaba en quienes eran esos hombre y por qué habían atacado a Lizzie, y también en que la había llamado "Su novia".
'Fitzwilliam, ¿es en serio? ¿la quieres como tu novia porque de verdad la quieres o solo la quieres porque es increíblemente bella y la mejor mujer con la que te hayas topado? Bien… creo que esta decidido, estoy perdido… la quiero en mi vida más de lo que me había dado cuenta hasta ahora'.
Lizzie por su parte ya sabía quién había mandado a esos tipos y sabia también la razón. Tendría que hablar con el Señor Darcy Padre para darle los detalles, pero era muy tarde, eran casi las 4 de la madrugada, hablaría con él por la mañana. Por su parte ella no había registrado la palabra "novia" cuando Will amenazó al tipo, estaba tan asustada y enojada que su cerebro simplemente no había filtrado la palabra.
Cuando terminó el té, Will le quitó la taza, estaba levantándose cuando Lizzie lo tomó de la mano reteniéndolo.
-¿Puedes dormir conmigo esta noche?
-Esta y todas las que quieras
Lizzie se acomodó en la cama dejándole espacio suficiente. Él apagó las luces de la habitación, se sentía mas tranquilo teniéndola entre sus brazos, así se aseguraría de que estuviera a salvo.
Lizzie se pegó a su pecho lo más que pudo, lo abrazó por el torso con fuerza y rompió en llanto, ya no podía soportarlo, Will no dijo nada, solo le acarició el cabello y su espalda, animándola a llorar todo lo que quisiera. En momentos como esos, no tenía mucho que decir, solo podría ser su roca y eso era justo lo que él quería ser.
Hacía unas horas tenía dudas de lo que quería con Lizzie, sabía que estaba enamorado, sabía que le atraía, sabía de sobra la química que tenían, y en ese preciso momento sabía que quería estar con ella limpiando sus lágrimas.
Quería evitarle todas esas lágrimas, quería darle solo risas, pero sabía que con la alegría también vendría la tristeza.
'Por supuesto que quiero estar con ella, en las buenas y en las malas'
Will le beso la cabeza al tiempo que la apretaba a su pecho.
