Capítulo 12

Cerca de las 7 de la noche, Darcy entró al departamento, creía que encontraría a una Lizzie deshecha en el sillón viendo tele y comiendo helado como hacía su hermana cada vez que estaba deprimida, sin embargo, no había rastro de Lizzie en la estancia, caminó directo a la habitación que le había asignado y tocó la puerta.

-Lizzie, ¿puedo entrar?

Dentro se escuchó un poco de ruido, hojas de papel, una silla arrastrándose

-Espera un momento por favor

Escuchó como su voz apresurada, sus pasos acelerados y torpes. Un golpe fuerte y una maldición.

-Adelante

-¿Estas bien?

La miró dudoso después del ruido que había escuchado detrás de la puerta, pero Lizzie se veía desarreglada, con el cabello fuera de su usual estilo, tenía puesto un pants y un suéter largo y grande.

-Considerando los hechos de ayer… creo que estoy mejor

-Me alegra, he hablado con mi padre, ha dicho que puedes tomarte toda la semana, pero me ha pedido que te de la laptop de la empresa y te envió unos documentos en sobre cerrado, no sé qué es

-Oh… deben ser los documentos para Marruecos, no te preocupes. Además estar concentrada en el trabajo me ayudará a recuperarme más rápidamente.

'Justo como dijo mi padre'.

Will no quería oponerse pero algo dentro de él se estaba volviendo loco por protegerla.

-¿Qué hiciste hoy?

-…

-Seguramente estuviste descansando viendo televisión o alguna película, no?

-En realidad estuve buscando departamento para mudarme, hay algunos cerca pero las rentas son algo elevadas, tal vez buscaré en los alrededores pero no exactamente en el centro

-…

-No tienes de que preocuparte, no estaré mucho tiempo aquí, no soy de las que invade los espacios ajenos

-Puedes quedarte todo el tiempo que quieras, no es que pase mucho tiempo aquí

-Ah… - Lizzie no supo como responder a eso, así que hubo un silencio incómodo.

Darcy sintiendo la atmósfera pesada decidió que lo mejor era salir de la habitación

-¿Te… te gustaría cenar conmigo?

-N-no, no estoy vestida para la ocasión

-Ah… ya veo, pero… no necesitas ponerte el vestido más elegante para cenar en el comedor… traje comida del restaurante, pasé de camino

-Oh…mm.. si, esta bien, entonces yo… voy a…

-¿Arreglar tu cabello?

-Si, Dios! Que desastre, en seguida voy, solo… solo dame un momento

-Te espero afuera

Sin decir mas, ambos se fueron en direcciones contrarias, Lizzie directo al baño y Darcy a la cocina.

'¿Por qué tiene que ser tan guapo? Y ahora viviendo con él… esto será difícil… ¿en qué momento creíste que esto era una buena idea Elizabeth Benet? Esto es ridículo'

Al mirarse en el espejo, Lizzie ahogó un grito de vergüenza, su cabello estaba totalmente crispado y parecía que se había peleado con una almohada siendo la almohada la clara vencedora.

-¡Soy un desastre!

Will por su parte estaba en la cocina poniendo la comida en bowls para que pudieran compartirla. Después colocó una botella de vino en la nevera para que enfriara rápido. Sacó las copas y empezó a preparar la mesa para su cena. Sabía que no debía ser tan ceremonioso, solo sería una cena como cualquier día, pero no quería ser un mal anfitrión, o solo quería poner un pretexto para justificar el querer compartir cada momento con ella y hacerlo especial.

Cuando terminó de poner la mesa, Lizzie apareció detrás de él con el cabello lacio amarrado en una coleta baja de lado. Su suéter grande le cubría las manos, se había puesto un poco de brillo en los labios y a pesar de no traer ni gota de maquillaje, se veía hermosa y tierna.

-¿Cenamos?

Preguntó Will con una sonrisa coqueta que hizo a Lizzie contraer su estómago con anticipación. Ella solo miró al piso y asintió.

Cenaron mientras Will le contaba cómo había ido el trabajo hoy y ella le daba algunas ideas sobre lo que debería hacer, compartieron en un ambiente agradable y ligero que los hizo sentir cómodos. Lizzie sentía que había conocido a alguien que por fin encajaba con ella, con sus ideas y sus convicciones, alguien digno con quien discutir y que defendería sus ideas y las pondría de cabeza para replanteárselo de nuevo. Will era un rompecabezas que ella quería armar, quería conocerlo todo de él, pero pronto recordó que primero debía deshacerse de aquel que le había puesto el infierno delante. Si no arreglaba primero su pasado, no tendría un futuro con nadie, fuera Will o cualquiera.

El vino aflojó la lengua de Lizzie, siempre tenía ese efecto en ella, la volvía más sincera al hablar.

-Creo que eres muy guapo

Will la miró como si viera una hermosa obra de arte, le encantaban sus expresivos ojos marrones. La tomó de la mano y la llevó al sofá acompañados de sus copas.

-Entonces… soy guapo

-No, no eres solo guapo- replicó con un tono reflexivo serio - eres MUY guapo, tus ojos son de un azul raro, como zafiros y eres alto, tienes buen cuerpo…

-Tu también tienes un cuerpo bastante agradable, y eres MUY guapa

-No, yo soy solo bonita, mi hermana Jane es MUUUUY guapa, yo no soy nada a lado de ella

-Pero si ella es MUUUUY guapa entonces ¿por qué no me sentí particularmente atraído por ella cuando la conocí? ¿Acaso intentas decir que mis gustos son bajos?

Lizzie chasqueó la lengua, negó con la cabeza y rodó los ojos negando con diversión a su pregunta restándole importancia. Will sonrió y se señaló a sí mismo.

-Fitzwilliam Darcy siempre tiene lo mejor, soy una persona exigente, no cualquiera me gusta, no cualquiera me cautiva como lo hiciste tú. Y eso significa que tú eres lo mejor.

Lizzie lo miró con ojos tiernos, como si lo viera por primera vez, reconociendo al tierno William dentro de él. Su padre siempre le había dicho que ella era la mejor, su padre estaría de acuerdo con Will sin duda.

Ella se acercó su copa para darle un pequeño sorbo y ocultar su sonrojo. Él le puso un mechón de cabello detrás de su oreja, se cercó lentamente y besó sus labios, Lizzie no se negó, correspondió con ternura a su beso.

-Will… ¿hablaste con Gigi?

-Si, hablé con ella… 'y con mi madre y con mi padre'. No te preocupes, ella te aprecia, entiende la situación en la que estamos. Respeta nuestras decisiones y el tiempo que nos tomemos

-mm, te entiendo, aprecio mucho a tu familia, no me gustaría fallarles.

-¿Eso significa que no te opones a estar conmigo?- preguntó Will con una voz baja, tierna y esperanzada.

-Lo he pensado no voy a mentirte, pero tampoco seré del todo honesta contigo, tengo mis razones para ello. Pero puedo decirte sinceramente que me gustas, me agrada estar a tu lado, eres muy compatible conmigo en muchos aspectos y esta de más decir que hay mucha atracción entre nosotros.

-¿Algún día serás completamente honesta conmigo? Tienes esta… pared que me impide acercarme a ti.

-Ten paciencia.

Will le quitó la copa de las manos y la jaló hacia él haciendo que se sentara en su regazo, Lizzie por un momento no supo que hacer pero no necesitó demasiado que pensar, Will comenzó a besar su cuello al tiempo que metía su mano en el suéter para acariciar su espalda mientras con la otra acariciaba su rostro, Lizzie se dejó hacer.

Will le quitó el suéter que en ese momento estorbaba, debajo no llevaba blusa por lo que solo el sostén negro contrastaba con su piel. Will continúo besando su cuello y bajó a la clavícula donde pasó su lengua provocando una sensación de placer a su piel que se erizó en respuesta. Continuó besando hasta bajar a su pecho donde besó sin quitar su sostén, lo que lo hacía más esperado y generaba más ansiedad en ella. Quería sentirlo de nuevo. Desde que lo habían hecho la primera vez, había deseado repetir y esta vez, quería disfrutarlo y recordarlo.

Lizzie jugaba con al cabello de Will y a veces lo apretaba en señal de placer y él respondía con besos más intensos. Él tomó impulso para llevarla en brazos a su habitación sin romper el beso en sus labios, cuando entraron Lizzie pudo ver las paredes en azul y elementos en gris oscuro, era la habitación de un hombre sin dudas. La dejó suavemente sobre la cama y aprovechó para despojarla de su pants dejándola únicamente con su ropa interior, ella decidió que debían estar en igualdad de condiciones por lo que se arrodilló sobre la cama frente a él y le desabrochó su camisa quitándosela con cuidado, creando anticipación en él que tuvo que soportar la tortura pero capturó sus labios mientras ella resbalaba la camisa sobre su cuerpo, a pesar de que ambos se anhelaban, estaban disfrutándose paso a paso. Cuando Lizzie terminó de quitar su pantalón, él se acostó sobre ella pegando sus cuerpos. Ambos gimieron de placer y necesidad.

Lizzie lo recibió entre sus piernas, la conexión de ambos era tangible, mientras ella se dejaba llevar por el placer Will era incitado por sus suaves quejidos indicando el aprecio de sus caricias.

Los labios de Will vagaban por sus mejillas y su cuello, a veces su lengua juguetona le recorria por su pecho arrancándole la respiración. Lizzie por su parte acariciaba la ancha espalda de Will, tocando sus músculos, sus brazos firmes y marcados, cuando el cuello de él estaba cerca de su boca aprovechaba para besarlo hasta que él volvía a sus labios e iniciaba la lucha por ver quien daba el beso más apasionado.

Will la besó por todo su cuerpo y Lizzie se dejaba hacer. Quería conocer la pasión de Will y no la decepcionó, él no solo era apasionado, se entregaba al placer y disfrutaba de ella en cada beso, siempre atento a sus gestos, a sus sonidos. Will era un caballero que la llevaría al clímax en cuanto ella bajara sus barreras y estaba disfrutando derribándolas. Pronto la ropa interior sobraba a lo que Will con rápidos movimientos se deshizo de las prendas de ambos no pudiendo evitar mostrarse ansioso.

Cuando Lizzie ya no pudo soportarlo más, giró para ponerse a horcajadas sobre Will quien de un solo movimiento entro en ella, ambos soltaron un gemido de placer, por un momento sin aire se miraron a los ojos. Tantas cosas en su mirada y tan pocas cosas que decirse. Lizzie comenzó la cadencia y Will la dejó hacerlo a su ritmo, quería darle el placer que ella se merecía y no podía quejarse, él también lo estaba disfrutando.

La mente ya no estaba funcionando, la razón se fue de sus cuerpos, era solo placer lo que ambos querían sentir, lo que ambos estaban dispuestos a dar. Entre gemidos de placer y besos cargados de pasión el climax inundó la habitación con sus nombres en los labios del otro.

Agotados y sudorosos se acostaron abrazados, no queriendo separarse ni un milímetro. Will beso la coronilla de Lizzie quien somnolienta y con los ojos cerrados le besó el pecho justo en su corazón que latía con fuerza. Así entre sonrisas de placer y complicidad se quedaron dormidos aún con las sensaciones del orgasmo reciente.