CAPÍTULO 28

Muerto, Edward estaba muerto.

Esas dos palabras retumbaban en su cabeza, una y otra vez intentando que de esa manera pudiese asimilar que era verdad, que era cierto. Aún así, seguía creyendo que todo era mentira, un mal sueño, pero no, era la realidad. Su marido estaba muerto y jamás volvería a su lado.

Estaba sola, le había abandonado para siempre. Su corazón se encogió al recordar los últimos momentos que pasaron juntos. Si hubiese sabido que no volvería…Jamás le habría dejado marchar.

La vida no era justa. No para ella. ¿Cómo podía haberle arrancado todo así de golpe? ¿Por qué le habían privado la oportunidad de ser feliz? Ahora, justo ahora, cuando todo empezaba a ir bien entre ellos.

Te amo. —Recordó las palabras de Edward.

Hacia escasas semanas que se lo había confesado, que le había abierto su corazón. Ni siquiera habían tenido tiempo de disfrutar en condiciones de su nueva relación debido a su accidente y ahora…. ahora ya no podría hacerlo.

No habría futuro, no habría más besos, ni abrazos, no habría hijos, ni tardes sentados en el bosque jugando con ellos. No envejecerían juntos ni dormirían abrazados ni harían el amor hasta el amanecer.

Le había perdido para siempre. Ojalá hubiese disfrutado más de sus besos, de sus caricias... Ojalá se hubiese quedado esa noche en su cama, con ella, haciéndole el amor eternamente... ¡Ojalá...!

Ahora debía enfrentarse a una nueva vida, una vida sin él, pero... ¿Merecía la pena? ¿Merecía la pena vivir sin Edward? ¿Cómo podría enfrentar el día a día cuando el dolor la estaba quemando por dentro?

No iba a volver a enamorarse lo sabía, no sería capaz. Edward había sido su primer y único amor. Le había entregado su corazón y él se lo había llevado al otro mundo. Aunque quisiera, jamás podría pertenecer a otro hombre.

¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía actuar ahora?,¿Volver a Swan? Su familia la recibiría encantada, pero ese... Ese ya no era su hogar.

¿Debía quedarse en Cullen? Vivir allí rodeada de recuerdos no iba a ser fácil, además no sabía si Carlisle estaría dispuesto a aceptarla. En un futuro, cuando él faltase un nuevo laird ocuparía su lugar, lo lógico es que fuese James, ¿Sería capaz de vivir bajo su yugo?

No, definitivamente, no. Lo más lógico era volver a Swan, al fin y al cabo, allí descansaba el cuerpo de Edward, podría conformarse con eso. Estaría a su lado, al menos podría visitar su tumba, llevarle flores y en cierto modo…estar con él.

Sé dedicaría a ayudar a Rosalie con el cuidado de sus sobrinos y el resto de tareas que desempeñaba antes de casarse y abandonar Swan. Tendría que aprender a vivir con el dolor, el dolor y los recuerdos. Su padre entendería su decisión y la aceptaría. Incluso se alegraría de que volviese a casa junto a él, aunque no sería la misma niña alegre que había crecido allí. Ahora volvería siendo viuda, siendo una sombra de lo que un día fue. Puede que con el tiempo se sobrepusiera al dolor de la pérdida, su mismo padre lo hizo cuando su madre falleció, pero estaría incompleta, al igual que lo estaba él.

El sonido de la puerta abriéndose estrepitosamente la sobresaltó haciendo que soltase la camisa de Edward que acariciaba entre sus manos.

—¿Qué haces tú aquí? —Exclamó al a ver a su visitante incorporándose rápidamente de la cama.

—Vengo a hablar contigo.

—No creo que tú y yo tengamos nada de qué hablar. ¡Vete de aquí! —Gritó aún con los ojos anegados por las lágrimas.

—Creo que te va a interesar lo que tengo que decirte. —Advirtió la mujer acercándose a ella.

—Lo dudo, y será mejor que te marches. Necesito estar sola, no es el mejor momento. Vete de aquí o llamaré para que venga alguien y te saque de mi habitación.

—No seas idiota, sé que disfrutas regodeándote en tu dolor por haberle perdido, pero no eres la única ¿Sabes?

—¿Cómo te atreves? ¡Largo de aquí! ¡Jasper.! ¡Jasp...! —El grito de Bella llamando a Jasper quedó ahogado por la mano de Tanya que avanzando rápidamente hasta ella le tapó la boca y la empotró contra la pared.

—¡Cállate, cállate! ¡Idiota! ¡Harás que nos maten a las dos!

—¡Uhmm, mmmm! —Se quejaba Bella intentando revolverse y deshacerse de su agarre.

—¿Quieres saber por qué estoy aquí? ¿De verdad quieres saberlo? ¡Estoy aquí porque sé quién mató a Edward!

Isabella abrió los ojos ante la sorpresa de sus palabras que la hicieron quedarse congelada.

—Voy a quitarte la mano de la boca, pero debes prometer no gritar. ¿Lo entiendes?

Isabella asintió al tiempo que sentía como sus labios eran liberados.

—¿De... qué estás hablando? ¿Cómo puedes saber eso?

—De que sé quién mató a Edward y tú tienes que ayudarme a deshacerme de él, a vengar su muerte y hacer justicia.

—¡Estás loca! ¡No creo nada de lo que dices! —Negaba Bella sin dar crédito a lo que estaba escuchando.

—¿No? —Preguntó enarcando una ceja— Y si te digo que fue James.

Isabella sintió como cada gota de su sangre se congelaba y un frio helador la recorría de arriba abajo.

—James. —Susurró horrorizada.

Algo se resquebrajó en el interior de Isabella al escuchar ese nombre, Ese mal pálpito, esa desconfianza que le inspiraba su cuñado se hizo aún más presente. La idea le horrorizaba, pero al mismo tiempo algo en su interior le decía que podía ser verdad, que era cierto. Conocía poco a James, pero su sexto sentido le gritaba que su cuñado podría ser capaz de eso y mucho más. Aún así, una parte de ella se negó a creerlo.

—¡No! ¡Mientes! —Exclamó Isabella pues aún con sus reservas se negaba a creer que James pudiese haber matado a su hermano.

—¡No miento, digo la verdad! —Gritó Tanya— ¡No te niegues a creerlo!

—¡No puede ser!¡No quiero creerlo! —Negó Bella incrédula.

—¡Lo es!, ¡Ese maldito bastado me traicionó!, ¡Me prometió que no le haría daño y ahora...! ¡Ahora Edward está muerto! —Lloró apesadumbrada Tanya.

—¿De qué estás hablando? ¿Tú...? ¿Sabías de sus planes? —Preguntó sorprendida— ¿Sabías que iba a matarle?

—¡No! ¡Jamás lo hubiese permitido! ¡Yo le amo! —Confesó Tanya con la voz rota por el llanto.

—¡Sigue! ¡Habla! —Pidió Isabella tomándola por los hombros al tiempo que la zarandeaba— ¡Ya que has empezado continúa!, ¿A qué te refieres?

—Yo... Pensé que él se limitaría a herirlo o a expulsarlo de aquí. ¡Él me lo prometió! —Gritó furiosa— ¡Me pidió ayuda! Accedí a hacerlo a cambio de que lo mantuviese a salvo. Edward no debía morir, él y yo nos iríamos lejos de aquí, viviríamos juntos y felices.

—¡Estás desvariando! —Exclamó Bella al escuchar tantas locuras.

—¡No! Si tu hubieras muerto... ¡Maldita la hora en la que no te maté con mis propias manos! Debí hacerlo en lugar de empujarte por esas escaleras.

Isabella retrocedió dejando escapar un jadeo de sorpresa

—Fuiste tú…. —Acusó impactada— ¡tú me empujaste aquel día!

—¡Sí!, ¡Debías morir! Después de eso, Edward estaría débil por tu pérdida y yo aprovecharía el momento para acercarme a él de nuevo y ganarme su corazón, pero no fue así. Sobreviviste y él se unió más a ti.

—¡Y le traicionaste!, ¡Preferiste verlo muerto que, a mi lado, maldita loca!

—¡No! ¡No!¡Jamás hubiese querido eso! ¡James me pidió ayuda! Él... ¡Solo quería reclamar su lugar, su legítimo lugar! ¡Hablaría con Edward, le haría entender y si no... Solo le heriría! ¡Le expulsaría de Cullen y yo...! ¡Yo me dedicaría a cuidarle!

—¡Estás loca, no sabes lo que dices! —Gritó Bella— ¿Por qué haría James algo así...?

—Porque yo soy el heredero de Cullen, no él.

Isabella se tensó al escuchar la voz de James y se volteó a mirarlo sobresaltada. Estaba tan inmersas en la conversación que ni siquiera le escucharon llegar.

—¡James! —Jadeó Isabella.

Su cuñado permanecía debajo del quicio de la puerta, parado frente a ella con una actitud altiva, retadora, y una sonrisa malévola que iluminaba su cara.

—Cuñada, me alegra ver que te has animado a salir de la cama. —Habló acortando la distancia que les separaba—Y por lo que veo este milagro se lo debemos a nuestra querida Tanya.

James pasó por el lado de Isabella y se acercó hasta Tanya a quien toó por el pelo una vez que estuvo lo suficientemente cerca.

—¡Ah! ¡Suéltame! —Jadeó Tanya.

—¡Haberlo pensado antes de traicionarme, zorra!

Tanya no tuvo opción a replica pues el puñal plateado de James acarició su cuello degollándola.

El cuerpo inerte de la mujer cayó a los pies de James ante una atónita Isabella cuyo cuerpo temblada por el miedo. Quiso gritar, pero su voz estaba congelada en su garganta y sólo pudo exclamar un jadeo de horror.

—No sé en qué estaba pensando cuando pedí su ayuda. —Murmuró James limpiando su puñal con un pañuelo blanco que sacó de su bolsillo—. Algunas mujeres solo sirven para abrirse de piernas. No tuve el placer, de comprobar cómo era en la cama, pero si mi hermano la eligió no debía de ser mala. Edward siempre tuvo buen gusto para las mujeres.

—T-tú... —Tartamudeó Bella retrocediendo ante el avance de James—. Su retroceso se vio frenado por un pequeño diván que la hizo tropezar hasta quedar sentada— ¡Mataste a Edward…!

—No con mis propias manos, aunque me hubiese encantado hacerlo, pero sí. Tenía que quitarle de en medio para logar mi objetivo...

—Ser laird… ¿Por qué? ¡Él te quería!

—Isabella, Isabella... Porqué ningún rey quiere a un bastardo como su mano derecha. Cayo necesita aliados y el laird de uno de los clanes fronterizos es una buena opción.

—Un laird asesino y traidor...

—Un laird ambicioso y justo. —Le corrigió— Solo reclamo lo que me pertenece por ley, soy el mayor, debo ser el heredero y tú difunto marido ha tenido que pagar el precio. Tú misma lo has dicho, él me quería, así que imagino que habrá dado su vida por mí con gusto.

—Edward era tu hermano, él siempre te quiso, te cuidó...

—Y yo a él, aunque no lo creas, por eso me tomó tanto tiempo tomar la decisión. Pero a veces, un hombre tiene que sacrificar ciertas cosas para lograr su objetivo, y en este caso era su vida la mía.

—¡No lo serás! ¡Carlisle aún vive! ¡Él es el laird y cuando sepa lo ocurrido…!

—Mi querida cuñada. —James la tomó por la barbilla y acercó su rostro al de él— ¿De verdad crees que ese viejo será un impedimento? Está enfermo y la muerte de su hijo favorito acabará de destrozarlo. No vivirá más de un par de meses y si no... tendré que aliviarle la agonía y ayudarle a reunirse con su adorado hijo.

—¡Es tú padre!

—¡Un padre que no me quiere! ¡Nunca me quiso! ¡Soy un error para él! ¡Me crió! ¡Me educó!, ¡Pero siempre puso a Edward por encima de mí!

—Eso no...

¡Tú no sabes nada! —Gritó furioso y herido— ¡Al él le trataba con orgullo, con amor y a mí...! ¡A mí me miraba con dolor, con remordimiento! ¡Soy el vivo recuerdo de la traición hacia su mujer!

James soltó a Isabella y pasó las manos por su cabeza intentando controlarse. Bella aprovechó ese despiste par a correr hacia la puerta, pero él la tomó del brazo, aprisionándola con su cuerpo y tapándole la boca.

—¿A dónde vas? ¡De aquí no te mueves! ¡Esa estúpida me ha obligado a improvisar! Aún no sé qué voy a hacer contigo... —Susurró con los ojos desquiciados cerca de su rostro.

—Mmmm,mmmm

—Quizás, no sea una mala idea tomar como esposa a la viuda de mi hermano... Al fin y al cabo, quiero todo lo de él, y tú... Tú no serias un mal premio.

Isabella aprovechó su cercanía y le propinó un fuerte rodillazo en sus partes nobles que le hizo doblarse y soltarla.

Aprovechó ese momento para echar a correr hacia la puerta con toda la intención de huir.

Dispuesta a llamar a Jasper a voz en grito abrió la pesada puerta de madera y chocó contra el cuerpo de un enorme guerrero vestido de negro.

—¡Detenla! ¡Ya! —Gritó James retorciéndose de dolor.

Isabella vio como ese desconocido elevaba un brazo dispuesto a propinarle una bofetada que la tumbó al suelo. Su mejilla ardía por el dolor. Intentó reptar buscando una nueva vía de escape peor James la atrapó de nuevo. La hizo girar en el suelo y tumbar la de espalda para sentarse sobre ella.

—No deberías haber hecho eso, ahora... ¡Atente a las consecuencias!

Un nuevo bofetón la sacudió y después…. Después perdió la visión.

¡Hola a todos! Pues james ha movido ficha de nuevo y parece que quiere hacerse con el control del clan. ¿Lo logrará? ¿Qué ocurrirá con Isabella? ¿Llegará Edward a tiempo?

Muchas gracias a todos por los favs, follows y reviews. Espero ansiosa vuestros comentarios

El final está cerca.

Nos leemos

Saludos.