CAPÍTULO 29

—¿De qué estáis hablando? —Exclamó Carlisle poniéndose en pie rápidamente sintiendo como su corazón golpeaba estrepitosamente contra su pecho.

—¡Bajad la voz!, —Pidió Swan— Nadie debe escucharnos.

—¡Hablad!¡Explicadme eso de que Edward está vivo!

—Está vivo y a salvo en Swan, junto a Jacob.

—¿Estáis diciendo que ambos están bien? —Preguntó Jasper esperanzado ante la noticia.

—Exacto. Jacob sólo recibió un golpe en la cabeza, pero debe tenerla tan dura que solo le provocó una pérdida de conocimiento temporal y un rasguño, sin embargo, Edward... Edward llegó muy malherido, pero afortunadamente pudimos salvarlo.

—¿Como habéis osado mentirme de esa manera? ¡En mi propia casa! —Estalló Carlisle abrumado por una mezcla de alegría, furia, alivio e impotencia— ¡Habéis jugado con lo que más me duele!

—¡Calma!, —Pidió de nuevo intentado controlar los gritos— Yo solo he seguido las indicaciones de vuestro hijo.

—¿Qué? —Exclamó el laird confundido— Edward jamás haría una cosa así.

—No le resultó fácil, pero era la única manera de salvar su vida.

—¡Hablad de una vez, porque me estáis volviendo loco! ¿Por qué ni hijo buscó refugio en Swan en lugar de su hogar? ¿Por qué no volvió?

—Porque quien ordenó matarle está aquí. —Respondió Charlie.

—¡Esto es inaudito! ¡Me engañáis y además acusáis de traidores a mi gente! ¿Quién os creéis que sois?

—Entiendo vuestro malestar, pero lo he hecho por vuestro bien. Vuestro hijo creyó que era lo mejor. ¿Creéis que para mí ha sido plato de buen gusto destrozarle el corazón a mi hija? ¡Se me parte el alma al verla así! Pero es la única manera de atrapar al culpable.

Carlisle no daba crédito a las palabras de Swan, para él era impensable que alguno de los suyos hubiese querido matar a su hijo, pero al parecer Edward lo creía así y su hijo jamás le mentiría.

—¿Sabéis su identidad? ¿Edward lo sabe? ¿Conoce al traidor?

—Sí.

—¿Quién es? ¡Exijo saberlo! —Ordenó Carlisle— Necesito saber su nombre para hacerle pagar por su traición.

Charles llevó la mano dentro de uno de los bolsillos de su cinturón de cuero y sacó un pequeño pergamino que le ofreció.

—Aquí están todas vuestras respuestas. Os pido que lo leías con calma y evitéis alteraros. Vuestro hijo os lo explica todo de su puño y letra.

Carlisle tomó el papel y examinó el lacre con el sello de Cullen, el sello que adornaba el anillo que días antes le había entregado el mismo Swan al comunicarle la noticia del fallecimiento de Edward. Ansioso por conocer la verdad, rompió el pequeño botón de cera y se dispuso a leer.

Querido Padre

Siento haberte hecho pasar por el amargo trance de creerme muerto, pero era la única forma de preservar mi seguridad y la vuestra.

Jacob y yo estamos bien, en mi caso, recuperado y ganando fuerzas para volver a mi hogar después de haber sido vilmente traicionado.

Fuimos atacados a mitad de camino por un inglés que fue mandado para acabar con mi vida.

Afortunadamente Jacob pudo llegar a tiempo y evitar la tragedia.

Ese hombre confesó la identidad del agresor antes de morir bajo el yugo de la espada de Jake.

James, mi propio hermano es el artífice de esta traición.

Aún no doy crédito de ello, pero es así e imagino el dolor que esta confesión debe infringirte.

Charles te pondrá al día de toda la información y el plan que he ideado. Se lo he contado todo y prefiero que sea él quien responda a tus preguntas.

Comparto tu dolor padre, es sangre de nuestra sangre pero tal acto no puede quedar impune.

James ya no es un Cullen y por tanto debéis mantener la guardia.

Cuidaos y cuidad de mi esposa, de mi amada Isabella.

Pronto regresaré. Quemad esta nota

Vuestro hijo

Edward

Carlisle se aproximó a la gran chimenea y lanzó furioso el pergamino al fuego.

Sé apoyó en el saliente de piedra y apretó furioso el puente de su nariz. Necesitaba controlarse, necesitaba frenar el estallido de rabia que bullía en su interior y amenazaba por salir y destrozarlo todo. Su mano se estaba volviendo blanca de la fuerza con la que apretaba.

—Carlisle. —Le llamó Swan.

—No... Dadme un par de minutos, necesito... Necesito calmarme o saldré de esta sala dispuesto a matar a ese desagradecido que lleva mi sangre con mis propias manos.

—Entiendo vuestra ira, pero...

Carlisle se giró bruscamente y escupió toda la desazón que le estaba quemando por dentro.

—¡Mi hijo ha intentado matar a su hermano!¡ Ese hijo, que tuve fuera de mi matrimonio, pero al que crie como a un igual!, ¡Le quise!, ¡Me ocupé de que no le faltase de nada!, ¡Vivió en mi casa siendo un recordatorio de mi deslealtad hacia mi esposa quien le amó como si le hubiese parido! —Lamentó emocionado al recordar el sufrimiento de Esme— Al final, es igual de ambicioso que su madre... ¡Un traidor y un maldito desagradecido!

—Mi señor, —Pidió Newton— Debería bajar la voz, no creo que...

—¡No me podéis pedir eso! ¿En qué momento se torció? ¿En qué fallé cuando le crie?

—¡No fallasteis, la guerra le cambió! —Explicó Charlie— Tomad con calma todo y sentaos porque debo contaros el resto de la información.

—¿Qué puede ser peor que esto?

—James se ha aliado con Cayo.

—¿Qué? —Exclamó Culle sintiendo como las palabras se clavaban como un puñal en su corazón.

—Edward le arrancó la confesión a su agresor. Por eso quiso matarle, si se hace con el control del clan podrá abrirle la puerta de entrada a Escocia.

—Asesino y traidor, el orgullo de todo padre —Ironizó— Yo seré el siguiente en su lista, si ese es su objetivo, también debe acabar conmigo.

—Eso no ocurrirá. Edward decidió hacerse pasar por muerto para contar con elemento sorpresa. Él junto a Emmet y mis hombres llegarán en cualquier momento para reclamar su lugar.

—Ahora lo entiendo todo. —Habló Newton.

—¿A qué os referís? —Preguntó Carlisle mirándole directamente.

—A los hombres que han aparecido de la nada diciendo que son compañeros de batalla de James.

—¿Compañeros de batalla o traidores como él? —Cuestionó Charlie enarcando una ceja.

—Mercenarios o al menos eso parecen. —Explicó Jasper.

—¡Tengo al enemigo en mi propia casa, alimentándole y dándole cobijo! ¡Le mataré con mis propias manos! —Amenazó Carlisle dirigiéndose decidido hacia la puerta.

—¡No! —Le detuvo Swan— Es mejor esperar a que llegue Edward y…

—¿Y yo? ¿Qué debo hacer yo mientras tanto?

—Mantener la calma, hacer como si nada de esto hubiese pasado, mantenernos alerta y salvaguardar nuestras espaldas. Actuad como siempre con vuestro hijo.

—¡Ese desagradecido no es mi hijo! ¡Le repudio! ¡Ya no pertenece ni a mi familia ni a mi clan! ¡Esto es increíble! ¡No puedo dar crédito, no puedo quedarme sin hacer nada!

—Debéis hacerlo si no queréis tirar por tierra los planes de Edward. Saldréis de este despacho igual de abatido que antes, nadie debe sospechar lo que os he revelado.

—No sé si podré hacerlo, cuando le vea...

—Si queréis que Edward siga vivo lo haréis, y no solo por él, si no por vuestro clan y por Escocia... Debéis mantener la calma.

—Lo intentaré. De todas formas, —Continuó dirigiéndose a Jasper y Newton—, Vigila a esos hombres, no les perdáis de vista e intentad que nuestros hombres de confianza también lo estén. Debemos estar preparados para todo.

—Edward y Emmet no tardarán en llegar y cuando eso ocurra, todo estará bajo control.

—Será mejor que salgamos de aquí...—Las palabras de Charlie fueron interrumpidas por la apertura brusca de la puerta.

—Algo ocurre. —Habló Billy alertando a todos entrando rápidamente en el despacho.

—¿A qué te refieres?

—Hay movimientos extraños, pasos apresurados y mi sexto sentido me dice que algo no va bien.

Carlisle se pasó las manos por la cara en señal de frustración.

—Vayamos a ver que está sucediendo.

El laird abandonó su despacho seguido por todos los que se encontraban con él y se encaminaron hacia el gran salón donde efectivamente comprobó que las cosas no iban bien

Un grupo de unas doce personas les rodearon con las armas en alto.

Los únicos que pudieron sacar su espada para defenderse fueron Billy, Jasper Y Newton pues tanto Swan como Carlisle iban desarmados.

—¡¿Qué demonios significa esto?! ¡¿Quiénes sois?! ¡Bajad esas armas! ¡Estáis frente al laird de Cullen!

—Mi padre tiene razón. —Interrumpió James abriéndose pasó en el círculo—¡Bajad las armas! —Ordenó mirando a los hombres de Edward— Newton, Hale... No hagáis ninguna tontería por vuestro bien.

—¡Ya basta James! ¿Qué significa todo esto? —Preguntó Carlisle.

—Esto, padre, significa que ha llegado el momento de hacer justicia, de tomar lo que me pertenece. Ahora, me toca a mí ser el laird.

—¿De qué hablas? ¿Has perdido el juicio?

—Edward ha muerto y tú no estás en condiciones de liderar al clan, padre. Te estoy haciendo un favor.

—Lo lideraré hasta que me muera,

—Pues entonces habrá que acelerar ese momento ¡Apresadle! —Ordenó sonriendo malevolamente.

Dos de los hombres se acercaron hasta él, pero se encontraron con la ferra lucha de Billy, Jasper y Newton cuyas espadas intentaron defenderlos, pero su minoría hizo que la tarea fuese imposible. En cuestión de segundos se vieron desarmados y apresados.

—¡Soltadme! ¡Soy tu padre, James! ¿Qué estás haciendo?

—¿Ahora sí? ¿Ahora eres mi padre? ¿Y cuando me negaste mis derechos no lo eras? —Bramó furioso— ¡Soy tu primogénito! ¡Todo lo de Edward me pertenecía a mí no a él!

—¡Jamás te he negado nada!, ¡Te cuidé al igual que a tu hermano!, ¡Os crie a los dos bajo mis principios! —Se defendió Carlisle— ¡Mírate! ¡No te reconozco!

—¡Mentira! ¡Él siempre estuvo por encima!, ¡Siempre!, ¡Todo esto debía ser mío! ¡Me pertenece!¡Fui el primero, el mayor!

—¡Pero no naciste dentro de mi matrimonio, lo sabes! ¡Por ley no puede ser!

—¡Me da igual!, ¡Eso no debería haber hecho la diferencia! ¡Me negaste mis derechos, por eso he tenido que tomarlos por mi mano!

—¿Qué le hiciste? ¿Qué le hiciste a tu propio hermano?

—Solo... Solo tuvo que hacer un pequeño sacrificio, su vida por la mía. Siempre me sacrifiqué por él ya era hora de que hiciese algo por mi.

—Le mataste, fuiste tú... —Actuó como si no supiera nada.

—No fue fácil, pero era de justicia. Ahora todo lo suyo será mío: su castillo, si clan, su esposa...

—¡Deja a mi hija en paz! —Gritó Charlie intentado deshacerse del hombre que le retenía— ¡Ni se te ocurra ponerle las manos encima!

—¡Demasiado tarde! —Sonrió James— ¡Llevadlos al calabozo! ¡Ahora, el laird soy yo!

¡Hola a todos! Pues James parece que ha conseguido su objetivo, ¿llegará Edward a tiempo? ¿Qué habrá ocurrido con Bella?

Mil gracias por todos los comentarios, favs, y follows.

Como siempre el amrtes tendréis el adelante en Facebook en el grupo de Elite Fanfiction y el viernes un nuevo capítulo.

Solo faltan tres capítulos y el epílogo para el final de esta historia.

Espero que lo disfrutéis.

Un saludo.