Road To Ninja: Choque de mundos


Capítulo 19: ¡Corre!


Disclaimer correspondiente.


La felicidad puede ser un sentimiento efímero, como lo es la vida. Se apaga con un propósito absurdo e injusto. No todo salía como se deseaba, en especial cuando se planea meticulosamente, aumentando las posibilidades. Si no se planea… solo sale. ¿verdad?

—Digamos que te creo —expresó el joven de ojos miel, su cabello negro lo traía alborotado y una cicatriz marcaba su barbilla cual apretó en un instante—. ¿Qué es lo que deseas de mí?

Su voz resonó en el interior de las paredes rocosas de la cueva, donde del suelo y techo sobresalían rocas puntiagudas y resbalaban las gotas de agua hasta caer al suelo, formando un gran charco. El eco duró solamente unos segundos, no había más sonidos que las respiraciones compasadas de los presentes.

—No, más bien lo que tú deseas de mí —dijo Hotaru a su contraparte sin variar de expresión. Al igual que el sujeto, sus ojos miel expresaba frialdad.

—¿Qué me ofreces a cambió de unirte a mi grupo? —preguntó interesado el hombre. Ese chico igual a él se apareció frente a su guarida contándole que existían universos diferentes y que venía de uno.

—Mi poder —Hotaru posó su palma derecha tocó la roca a su lado congelándolo por completo, en ningún momento aparto su mirada del hombre—. Mi Kekkei Genkai, Hyōton puede ser de mucha utilidad el tiempo que este aquí.

El Hotaru de esa dimensión sonrió de lado al ver su poder.

—Entiendo que deseas algo de mí. ¿Cuál es tu propósito?

—Al igual que yo, tres ninjas de mi mundo cayeron aquí. Deseo matar a uno en específico: Uchiha Sasuke y a todo aquel que se interponga —farfulló Hotaru apretando su puño derecho. La mirada que profesó fue de odio y sed de venganza—. Hacerlo sufrir por sus pecados.

El hombre lo miró desde su posición sin comentar nada al respecto, más se levantó de su lugar y sonrió de una forma nada agradable.

—Uchiha… ¿Hasta en tu mundo causan problemas? Esos malnacidos que se creen mejor persona que cualquiera, despreciando poderes, arruinando planes —escupió el hombre—. Son como…

—Cucarachas —susurró Hotaru.

El hombre ensanchó su mueca al acercarse a su contraparte, Hotaru poseía su cabellera larga, amarrada en una coleta alta, la diferencia es que no portaba ninguna cicatriz en el rostro y los años de más. El de esa dimensión contaba con veintitrés años, y Hotaru con diecinueve.

—Nos entendemos bien, chico —afirmó sin borrar su sonrisa—. ¿Y qué quieres hacer? Acabemos con los dos Sasukes e Itachi. Yo también le tengo rencor a esos idiotas.

—Hacerlos sufrir primero —alegó Hotaru entrecerrando sus ojos—. Acabar con aquello que aman. El dolor los vuelve locos y les conlleva a pensar irracionalmente. Es la maldición de sus ojos tan poderosos.

—Eh… ¿vamos por su familia?

—Algo mejor —Hotaru sacó de su bolsillo dos fotos y se las tendió al hombre.

Este lo agarró desinterés. Al ver las fotos, arqueó una ceja. En ambas aparecían dos pelirrosas y de ojos jades, lo diferente era el semblante y obviamente el corte de cabello y vestimenta. La sonrisa de Sakura era radiante y sus fracciones sernas, además del rombo morado de su frente; y Sakura-hime expresaba fracciones severas y serias, el igual que la otra, el rombo adornaba su frente amplía.

—Ya recuerdo. Esta chica es la Princesa de Konoha —señalo la foto de Sakura-hime, y miró la otra—. Imaginó que esta de aquí es la de tu mundo. ¿Qué tiene de especial?

—Es la segunda Tsunade, muy poderosa pero no tanto como sus compañeros Uchiha y Uzumaki. ¿Qué tienen en común? Están liadas con ambos Sasukes.

—Planeas matarlas —sospesó el hombre, pensativo—. ¡Me encanta esa idea! Eres inteligente chico —felicitó el hombre guardando las fotos y riendo por debajo. No esperaba menos de su contraparte—. ¿Qué tal si las secuestramos y sacamos toda la información que necesitamos?

—Me parece justo por tu ayuda brindada —accedió Hotaru mirando su espalda.

Estaba satisfecho por lo que logró. Unirse con el de su mundo fue su idea desde un principio. No era idiota, sabía que solo no podría matar a Sasuke, por eso necesitaba aliados. ¿Y qué mejor que sí mismo? Pensó solamente en usarlo, pero al parecer ambos tenían en común su odio/rencor con ese clan.

Fuera donde fuese, estaba seguro de que los Uchiha serían una desgracia para las personas, esos ojos rojos son una maldición que nadie puede escapar, el amor y el odio marcaba muchas cosas, y en todos lados existían esos dos sentimientos que consumen la mente y el corazón a cada segundo.

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Durante la tarde, Sakura se encontraba revisando informes médicos, seguía prestando sus conocimientos al hospital. Por lo menos no se aburría como hostia sin hacer nada. Pero lo cierto es que no se concentraba de todo por una cuestión en particular.

Naruto.

Desde hace unos días, precisamente cuando volvió Sasuke de su segunda visita a la otra dimensión entregando reportes, se veía un poco decaído. Y claro que le pregunto el porqué de su semblante o sentir.

"Quiero ver a Hinata-chan", sus palabras le calaron en su mente.

Fue egoísta todo ese tiempo. Ella estaba feliz porque no estaba sola en ese mundo, sino, en compañía de Sasuke y él, no se puso a pensar de lo mucho que Naruto extrañaría a su novia. Casi llegaban a los tres meses de estar allí.

La persona que amaba se encontraba a su lado y separada de ella sentía un vacío en su pecho y la preocupación latente. Hinata debería estar muerta de la angustia y desesperación por no saber nada de Naruto.

Además, él no tenía que ver con el problema, solo involucraban Sasuke y ella debido a que Hotaru deseaba matarla por venganza hacia Sasuke, así que realmente el rubio no tenía motivos para quedarse.

Si no estar alado de su futura esposa.

—¡Decidido! —Sakura levantó su puño al aire portando una mirada entusiasmada—. Naruto tiene que regresar a casa, ¡shannaro!

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Casi al medio día, Sasuke recorría las calles de Konoha en busca del almuerzo. La mañana no fue del todo mal, Naruto en la academia instruyendo a los pequeños en taijutsu y Sakura en el hospital brindando sus servicios, y él…

De vago por la calle. No tenía nada que hacer, o más bien no le permitían. Por él fuera ya estuviera fuera de Konoha en busca de Hotaru, pero Tsunade le prohibió hacerlo si no quería ser perseguido por traidor.

No tuvo más remedio que esperar a que Akatsuki hiciera algo. Lo que le irritaba de cierta manera, no podía sentirse más inútil que ahora. ¿Habría niveles de inutilidad? Lo creía fieramente.

Analizó los dos restaurantes que tenía frente suyo, uno vendía deliciosos platillos preparados en plancha, y en la otra…

Vendía ramen.

Es obvia mi elección, pensó asintiendo con la cabeza y cerrando los ojos.

Sin preámbulos, se adentró al restaurante de ramen para pedir tres tazones de ramen para llevar. No lo admitía, pero se estaba obsesionando con el sabor junto la salsa de tomate. ¿Cómo es que nadie le gustaba? No tenían buen paladar para la comida.

Hizo su pedido y espero pacientemente sentado en una de las sillas de la barra, ignorando a las femeninas de su alrededor, giró el rostro encontrándose con la mirada jade que no había visto en un par de días.

—Irritante —saludo él con una mueca.

—Hola bastardo —espetó ella terminando de engullir la última porción de ramen. Se enderezó al mirarlo con las cejas alzadas—. ¿Qué haces por aquí? —inquirió limpiándose con una servilleta.

—Comprando la cena.

—Naruto y su obsesión al ramen —negó resignada Sakura-hime.

—Si, Naruto —susurró Sasuke desviando la mirada para que no se viera descubierto.

—¿Y la doctora? Es raro verte solo.

—En el hospital.

—Otra obsesiva, pero con el trabajo.

Entre palabras, el pedido de Sasuke fue entregado y ambos salieron del restaurante. Una vez afuera, se quedaron hablando de un par de técnicas de cuerpo a cuerpo. En realidad, sus conversaciones no iban más allá de técnicas, jutsus e información. Rara vez platicaban de otra cosa.

Lo cierto es que cada vez que se veían tenían que terminar en un lío, eso era de ley.

Extrañados, dejaron de conversar al escuchar a lo lejos un par de gritos. Volteando la mirada, observaron a Charasuke correr por la calle con todas las prisas del mundo, su mirada expresaba horror y desconcierto.

—¡VOY A MORIR! ¡VOY A MORIR! ¡KAMI-SAMA AYUDAME! —gritaba el azabache pasando de largo frente a ellos dejando un camino de polvo levantado en su lugar.

—¿Qué le sucede al idiota sonriente? —preguntó desconcertado el Uchiha.

—Tks, de seguro le llegó la edad.

Sakura-hime y Sasuke no apartaron la mirada de la espalda de Charasuke hasta que sintieron otro ligero temblor en el suelo.

—¿Pero qué demonios? —dijo la chica con irritación mesclado con horror al ver que, entrada la calle, se veía el Club de Lunáticas… digo, de Fans de Sasuke (Charasuke) gritando el nombre del susodicho y llorando a mares.

Observaron un tanto incrédulos al grupo de chicas detenerse casi frente a ellos sólo para recobrar la respiración que les hacía falta, y lo impresionante era que no dejaban de llorar.

De pronto una de ellas recobro la compostura y fijo sus ojos en Sakura-hime y compañía.

—¡Tú! —gritó la chica apuntando insistente a la Haruno.

—¿Yo? —preguntó la aludida apuntándose a ella misma con el dedo.

—¿Ella? —cuestionó Sasuke mirándola.

—¡Si, tú! —siguió gritando la chica y después de eso dijo muchas incoherencias por el llanto. Se cubrió el rostro con ambas manos y fue consolada por una de sus amigas.

—¿Entendiste algo de lo que dijo? —le susurró Sakura-hime a Sasuke, y este negó ligeramente con la cabeza. Es más, pensaron que estaba loca.

La líder del grupo avanzó unos pasos mirando de forma altanera a la pelirrosa, con un gesto de asco, sonrió de forma sardónica incomodando a la Haruno.

—¿Fue por ti que Sasuke-kun clausuro el Club de Fans? —bramo como perro rabioso.

Sakura-hime no entendía absolutamente nada, primero pasa Charasuke corriendo que iba a morir y luego aparecían este grupo alegando que era culpa suya que el Club fuera clausurado.

Por otra parte, no podía estar más que feliz, por fin se había disuelto las fantasías de las lunáticas. Debían saber que Charasuke no era suyo, sino, su novio.

—Perdona, pero no comprendo nada de lo que dices —espetó Sakura con una mirada indiferente—. Pero por lo que veo, si Charasuke decidió disolver el club será porque somos novios y no quiere ninguna loca cerca de él —alegó sonriendo de lado llevándose una mano a su pecho.

Ah, que bien se sentía decir en voz alta que Charasuke y ella son novios.

—¡¿Qué?! —gritaron en unísono el grupo de chicas. Nunca pensaron que esa fuera la verdadera razón. Charasuke solo dijo que se sentía acosado y necesitaba MUCHO (si, recalco la palabra) espacio personal.

—¿Son sordas o qué? —murmuró malhumorado el Uchiha por debajo por tanta pregunta estúpida.

—¡Oye! No nos ofendas vagabundo ¡que no te pareces nada a nuestro Sasuke-kun! —exclamó una chica.

—Por supuesto, no soy un idiota sonriente —alegó el Uchiha sintiéndose ofendido por el "vagabundo". Era el colmo, su paciencia tenía un límite—. Y ustedes parecen unas estúpidas andando tras él.

—¡¿Nos dijiste estúpidas?! —chilló la líder del grupo formando una "o" con la boca.

—Y eso que fue suave, porque en realidad parecen unas locas lunáticas —se burló la Haruno cruzándose de brazos.

Sasuke sonrió de lado divertido por las expresiones de enojo y cólera en el grupo de chicas frente suyo. Ciertamente no tenía nada contra ellas, pero el que llegarán e insultarán a Sakura-hime no le gusto para nada. Así que bien, al también sentirse agredido, reaccionó de forma natural.

Pero las consecuencias no fueron las esperadas, debido a que la líder del grupo se puso roja de la furia y grito como perro rabioso que los atraparan a ambos. No hubiese sido un problema lidiar con ella o por lo menos con diez de las fanáticas, pero si venían más de veinte chicas contra ellos, no podían estar muy seguro de sus posibilidades de ganar.

Ni siquiera lo pensaron realmente cuando…

—¡Corre! —se gritaron al mismo tiempo mientras partían por donde marchó Charasuke intentando huir del grupo.

—¡No huyan cobardes! ¡Los degollare por sus ofensas! —gritó la líder del grupo e inmediatamente sus acompañantes siguieron a los dos Shinobis de la misma forma, ellas también eran ninjas.

Sasuke y Sakura-hime corrían tanto como podían, impresionante pero las chicas le pisaban los talones y nos le agrado la idea. Sus rostros reflejaban cierto horror mesclado con incredulidad.

Jamás, nunca, se imaginaron estar en una situación similar.

—¡Mejor no les hubieras insultado, bastardo! ¡Ahora por tu culpa nos quiere mutilar! —se quejó la Haruno gruñendo como un perro rabioso sin dejar de correr.

A su lado, Sasuke la miró frunciendo el ceño.

—Fuiste tú la que les dijo locas lunáticas, ¡no me avientes en cara lo que provocas, irritante!

Ambos se detuvieron al borde de un edificio para fulminarse con la mirada mutuamente. El hecho de que se echaran la culpa entre sí no ayudaba en nada, pero no querían aceptarlo.

De pronto un kunai pasó rosando sus rostros obligándolos a voltear su mirada incrédula por detrás, donde el grupo de locas se acercaban peligrosamente arrojando kunais y shirikens para retenerlos. Sus miradas parecían de mujeres en cacería.

Y ellos eran la presa.

—¡Hagamos esto por las buenas, si se entregan ahora será mejor para ustedes! —gritó enloquecida la líder del grupo homicida. Incluso esbozó una sonrisa siniestra.

—¡Estás loca! —se horrorizo Sakura-hime retomando la huida en compañía de un irritado Uchiha. ¿Qué tenía que ver en todo ese lío?

—Mira quien lo dice —susurró Sasuke a su lado.

Entonces la pelirrosa intento tarde un golpe obligándolo a esquivarlo, pero al mismo tiempo un kunai le pasó rozando su hombro derecho haciéndole un rasguño.

—¡Deja de joder inútil! —gruñó Sasuke trato de arrogarle una patada a su acompañante, sin embargo, en ese momento un arma atravesó la bolsa de comida provocando que las cajitas derramarán el caldo del ramen—. ¡Mira lo que provocaste, la cena quedo mutilada! —espetó mostrándole lo que quedaba de la bolsa.

—Luego te compro el doble —afirmó la joven achicando los ojos, pronto enfoco la bolsa y se detuvo de sopetón provocando que Sasuke la imitará. Este la miró como si estuviese loca, ¿acaso no recordaba que tenían a un grupo de lunáticas persiguiéndolos para mutilarlos? —. Presta esto, lo utilizaremos como arma mortal —expresó la chica arrebatándole la bolsa con una sonrisa de lado.

El Uchiha luego le correspondió con el mismo gesto.

Entonces, la Haruno lanzó la bolsa que escurría el ramen caliente sobre el grupo de locas que casi le daban alcance con la intención de retenerlas, pero no contaron con que ellas previnieran el "ataque" y esquivaran ágilmente el líquido humeante y los fideos.

Ambos se quedaron helados.

—Esas criaturas son inteligentes —se horrorizo Sakura-hime retrocediendo unos pasos.

Lo inesperado fue que, al hacerlo, no se acordó que estaba en la orilla del edificio y se fue de llenó al suelo, sin embargo, no fue sola. En el último segundo se agarró del poncho de Sasuke y se lo llevó consigo provocando un grito de sorpresa.

Los dos cayeron en una losa y rodaron sobreella, posteriormente repitieron el proceso como unas cinco veces más entre quejidos y maldiciones hasta que por fin tocaron suelo, cayeron de boca por separado. Lo mismo sucedió con su dignidad y orgullo, parecían verlo arrastrarse a un lado, ahí, por el puesto de frutas cuyo dueño los miraba como bichos raros.

Lentamente apoyaron las manos con los dientes apretados y un tic nervioso en la ceja derecha.

—¡Todas abajo! —gritó la líder de las locas. No se podía ver desde abajo debido a las lonas.

—Mierda. Se acercan —farfulló el Uchiha levantándose con cierta pereza.

—¿Cómo nos escondemos de las locas? —bufó la chica aún en el suelo recuperando el aire.

Sasuke se quedó pensativo hasta que sus ojos enfocaron la tapa de la alcantarilla de la aldea. La idea en sí no le fascinaba, pero era mejor que ser perseguido por esas locas con intenciones nada gratas. No quería llegar al hospital con Sakura y explicarle a detalle por qué tendría heridas mortales.

Sin decir nada, levantó con su única mano la tapa y la aparto ante la mirada desconcertada de Sakura-hime.

La chica no pudo formular pregunta porque Sasuke la tomó de la blusa.

—Las damas primero —se burló Sasuke prácticamente la arrojándola al interior de la alcantarilla.

La mueca de espanto que compuso la Haruno no tuvo precio.

—¡Eres un estúpido…! —fue el grito que soltó la chica e hizo eco a medida que descendía.

Él no le tomo importancia al insultó y se metió en el agujero con sutileza, una vez ahí, jalo la tapa para cubrir su escondite. Al mismo tiempo que el grupo de locas pasaba sobre ellos si advertir que habían escapado por debajo de las calles.

Al pasar los segundos, Sasuke asomó la cabeza ligeramente intentando ver algo más que los puestos ambulantes, pudo notar el grupo de locas ir de un lado a otro buscándolos. Nunca sospecharon que se encontraban en la alcantarilla. Así que, con una sonrisa de victoria, bajo las escaleras de la alcantarilla.

Pero su sonrisa no duró mucho debido a que a centímetros se encontró con el agua sucia del drenaje. Imagina que huele a jazmines, pensó asqueado al apoyar las piernas en el suelo, el agua mal oliente le llegaba un poco debajo de las rodillas.

Lo que si le hizo sonreír de nuevo es que vio a Sakura-hime sentada y empapada del agua de ahí, apoyaba las manos por detrás y tenía una mirada asesina dirigida a su persona.

—Da gracias que te salve —alegó indiferente el Uchiha deshaciendo su sonrisa, pero por dentro seguía con el gesto.

Por primera vez, Sakura-hime fue bastante grosera y le hizo un gesto con la mano. Estaba enojada.

—¡Jodete, maldito manco! Huelo a mierda —exclamó ella levantándose del sitio con un gesto de asco.

Por un segundo la chica miro a la nada, o más bien un punto en específico, su rostro se deformo e infló las mejillas. Sasuke intentó ver lo que la chica, pero ella se cubrió la boca y nariz con sus manos haciendo sonidos extraños.

—¿Qué sucede?

—Acabo de ver un submarino flotar —murmuró la chica ida, y con una mueca de asco, incluso hizo arcadas.

Y bueno, Sasuke no supo cómo definirlo.

Después de eso, decidieron caminar entre las alcantarillas para alejarse de la vista de las lunáticas y subir en un lugar seguro. Esta vez Sakura-hime lo guiaba por los angostos túneles mientras murmuraba maldiciones y seguía con una mirada de asco y repulsión hacía su entorno.

Entre el camino, Sasuke miraba sin interés alguno su espalda, hasta que, en ese momento, al dar el siguiente paso, su silueta terminó por hundirse en una de las tuberías del suelo y fue sumergido por el agua de drenaje.

—¡Oye, emo! —se asustó la Haruno y rápidamente (pesándolo dos veces), metió su mano para agarrar a Sasuke del poncho y ayudarle a pisar una superficie plana—. ¿Te encuentras bien? —preguntó una vez que el azabache se pudo poner de pie y respiraba de una forma anormal.

Sasuke no tenía la misma expresión indiferente, si no que pareciera que paso por un horrible trauma.

—Nunca imaginaras lo que vi allá abajo —murmuró empapado. Su nariz sensible capto el olor con más intensidad y sintió ganas de vomitar—. Fue espantoso.

Y Sakura-hime se dio una idea por lo que hizo gárgaras, lo consoló con una palmadita en el hombro.

Tendrían que salir de ahí lo más rápido posible si no querían morir por cuestiones absurdas.

No tardaron en encontrar otra entrada/salida de la alcantarilla. Sasuke subió por las escalera y quito la tapa para ver con precaución el exterior. Parecía tranquilo, y estaban cerca de un parque o eso vio desde ahí. Miró a sus pies indicando a la pelirrosa que no había nadie y decidieron salir del infierno.

Sintieron alivio cuando salieron, literalmente, arrastrándose de la alcantarilla. Respiraron el aire puro con exageración y temblaron al escuchar gritos.

—¡Ahí están!

Ambos reaccionaron a voltear a donde provenían los gritos. El mendigo grupo los localizó por mero azar y bajaban las escaleras para ir tras ellos.

—¡Malditas locas, ¿es que no se cansan de joder la existencia de uno?! —les gritó desde su lugar apuntándolas con un dedo. Se estaba cansando. Muy bien podría luchar contra ellas y ganaría, pero no quería tener problemas. Sobre todo, si pensaba ser la próxima Hokage.

Aunque a Sasuke no le importaba la cuestión, por lo que activo sus ojos y estaba dispuesto a tenderles una trampa con sus hilos y una buena descarga eléctrica. Así las dejaría fuera de combate el tiempo suficiente para escapar.

Pero Sakura-hime no lo dejo, si no que le gritó que ni lo pensará. No pasaron ni dos segundos cuando una lluvia de shurikens y kunais se dirigieron a su dirección. Tuvieron tiempo de esquivarlo como era debido tras un salto.

Y el aterrizaje no fue como lo planeado.

Sin percatarse, pisaron el borde de las escaleras, fueron sorprendidos por una de las chicas y retrocedieron al instante provocando que pisaran mal y fueran rodando cuesta abajo envueltos de maldiciones e insultos.

¿Qué sucedía? ¿Acaso sus sentidos ninjas fallaban como para no notar un simple detalle de dónde pisaban? ¡Años de entrenamiento para esto!, o eso pensaron ambos al rodar cuesta bajo.

Pasaron por el parque y terminaron empolvados de la caja de arena del área de juegos infantiles, una vez allí, se levantaron como si tuvieran un resorte en el trasero y corrieron a trompicones para no ser atrapados por las locas.

Ambos parecían unos verdaderos pordioseros, sus cuerpos deprendían un olor nauseabundo, por no decir la suciedad que tenían encima, cubiertos de arena y al pasar una colina de hojas secas, estas terminaron impregnadas en sus ropas.

¿El día no podía ser peor?

—¡Si morimos aquí, quiero que sepas que te detesto! —exclamó la Haruno a todo pulmón con su cara impregnada de arena.

—¡El sentimiento es mutuo! —correspondió el Uchiha sin mirarla.

Y así siguieron escapando del ex Club de Lunáticas… digo, de Fans por el resto de la tarde.


¡Hola!

¿Qué les pareció el capítulo? Ya hacía falta poner a Hotaru y su pensar, empezara a actuar como es debido según sus elecciones. Ya se lío con el de ese mundo. ¿Ahora qué pasará contando que el otro tiene el grupo grande de renegados?

Ahora si se viene lo chido cx ok no, pero estamos entrando en la racha final.

Me pareció entretenido hacer la última parte del capítulo, desde que apareció el club de fans pesaba en poner esto. Ya vieron que las aventuras de Sasuke y Hime no terminaron cx imagínense.

Por esta vez no poder contestar los reviews sin cuenta, enserio chicas, juró que me estoy durmiendo mientras escribo las notas. Hehehe, perdóneme, la próxima semana prometo responder cada uno como es debido -promesa de alela-.

Ya habrá capitulo por semana, por lo menos durante lo que resta del mes, así que estén felices. ¡Las quiero a todas! Agradezco su infinito apoyo por reviews, alerts y fav, por los mensajes que me envían, ¡mil gracias!

En fin, no tengo mucho que decir, pero gracias -corazón-

¡Alela-chan fuera!