Capitulo uno

El primer día en la preparatoria. Rin se sentía un poco nerviosa: iba a ser la chica nueva por un tiempo y aunque le emocionaba hacer nuevos amigos, le preocupaba un poco ser marginada durante un tiempo, ya que ella había terminado la secundaria en un pequeño pueblo y siempre había escuchado rumores sobre lo crueles que eran los chicos en Tokio.

Mientras se peinaba y terminaba de abotonarse la blusa de su uniforme, se dijo que debía estar tranquila: iba a encontrar chicas que también hicieran ballet como ella e iba a poder conocer los principales teatros de la ciudad. Su hermano mayor y su esposa estaban siempre muy ocupados, por lo que no habían podido llevarla hasta el acuario o hasta el teatro más cercano. Era tal el nivel de ocupación de su familia, que Rin ni siquiera conocía la torre de Tokio y había tenido que averiguar por sí misma cual era el camino desde la escuela a casa.

De pronto golpearon a su puerta, por lo que Rin rápidamente se puso la chaqueta y el perfume con aroma dulce que se había comprado el día anterior. Su hermano entró a su habitación en cuanto ella dijo que podía hacerlo.

-¿Ya estás lista, Rin?- quiso saber Haru mientras observaba con una sonrisa a la chica- ¿Preparada para tu primer día?

-¡Sì!

-Hermanita, espero que tengas un gran día y que logres hacer muchos amigos- Rin asintió. Le preocupaba mucho no encajar y supuso que su hermano había percibido el miedo durante la cena de los días previos-. No te preocupes demasiado, ¿està bien? Sè que quizás te cueste creerlo porque solo tienes dieciséis años, pero la vida no se acaba con la escuela preparatoria y pase lo que pase, debes ser tu misma.

-Eso es lo que me preocupa- confesó Rin-. En el pueblo siempre habían rumores sobre lo crueles que podían ser los chicos en Tokio que me da miedo que si soy yo misma, no sea suficiente para ser aceptada: quizás ser solo Rin no sea suficiente aquí.

-Yo creo que solo Rin es estupenda y si alguien es cruel contigo o te hace sentir incómoda, esa persona no es tu amiga... - Haru apretó la mano de su hermana suavemente- Rin, solo diviértete: debes ser alegre, amable, simpática, agradable, tal como eres siempre y verás que tendrás amigos y cuando tengas mi edad y mires hacia atrás, verás que la preparatoria no fue tan terrible como lo piensas ahora...¿Quieres que te lleve?

-¡Sí! ¡Muchas gracias!

Una vez que había llegado, la secretaria del director le entregó una serie de folletos y el mapa de la escuela que, por lo que podía ver, era muy grande. Sin embargo, le dijo que una chica de segundo año se encargaría de llevarla hasta su salón y de mostrarle los lugares importantes.

-¡Hola!- exclamó una joven de cabello negro y sonrisa amable- Tú eres Rin Kikuchi, ¿verdad?

-¡Sí, mucho gusto!

-Yo soy Kagome Higurashi, voy en segundo año, soy la presidenta del comité de estudiantes y ¡me alegra mucho poder darte la bienvenida!

-Muchas gracias.

-¿Vas a seguir el programa de especialización en psicología?- preguntó Kagome leyendo en el horario de la chica sus cursos optativos, a lo que ella asintió- ¡Que genial! Yo sigo especialización en biología y a veces hacemos clases en conjunto ¡Si necesitas ayuda para esas clases yo puedo ayudarte!... Bueno, voy a mostrarte la escuela...

La escuela era muy grande: tenía un campo deportivo envidiable, casi tres laboratorios, jardines, una biblioteca amplia y un teatro. No pudo evitar pensar que su escuela anterior no tenía ni la mitad de todo eso y que se sentía agradecida de que su hermano le ayudara a estudiar para conseguir una beca.

-Bueno, según lo que me haz dicho quieres ingresar al club de danza, pero antes de inscribirte debes hacer una prueba de admisión- le explicó Kagome una vez que había terminado su recorrido-; si por alguna razón no logras entrar, no te desanimes ¡el club de porristas y el de gimnasia también son muy buenos y adecuados para ti!

-¡Sí! En mi antigua escuela fui porrista, así que es mi segunda opción en caso de que no me admitan.

-Lo siguiente, es que el director me pidió que te invitara a tomar alguno de los turnos de atención de la biblioteca: nuestro único encargado no es muy sociable y muchos chicos de primer año se sentirán a gusto si ven una cara algo más amigable.

-Puedo a la hora de almuerzo los miércoles y los viernes.

-¿De verdad? ¡Muchas gracias!- exclamó Kagome sonriendo contenta- Le diré a Sesshomaru para que te ayude a encontrar una labor útil, pero quedas advertida: él da miedo... ¡aunque si logras entrar en el club de danza quizás lo conozcas más y puedas descubrir que es buena persona!

-Sí.

Rin se dijo que no iba a dejarse llevar por los prejuicios e iba a intentar ser amable con él, después de todo, podrían ser amigos en el club de danza y eso siempre es una buena noticia.

-Voy a llevarte a tu salón de clases. Rin, si necesitas cualquier cosa, no dudes en decirme y, en caso de que estés sola a la hora de almuerzo, puedes sentarte conmigo y con mis amigos: siempre comemos en la cafetería.

Rin agradeció mucho que Kagome fuera tan amable y pensó que quizás podrían llegar a ser buenas amigas en caso de conocerse un poco más.

Cuando entró al salón, el profesor la presentó a sus compañeros y le pidió que se sentara detrás de un grupo grande de chicas. Se dio cuenta de que algunos chicos miraban sus piernas y que las muchachas habían comenzado a susurrar a medida que caminaba: Rin no lo entendía, ya que su falda no era más corta que la de las demás y aquel día no había usado demasiado maquillaje, pero supuso que era lo normal siendo la chica nueva del salón.

-Bueno chicos, el trabajo de investigación sobre el periodo sengoku tendrá que ser en parejas así que tienen hasta el viernes para inscribirse, ¿está bien?

-Sí, profesor- exclamaron a coro.

-Nos vemos mañana, que tengan un muy buen día.

Rin miró a su alrededor, esperando encontrar a alguien que quisiera hacer el trabajo con ella, pero al parecer los grupos estaban todos armados y tendría que resignarse a tener que hacerlo sola. Suspiró un instante mientras anotaba en su agenda la fecha de entrega y no pudo evitar pensar en lo mucho que extrañaba a los amigos que había hecho en su pueblo natal.

-Esto... Eres Kikuchi, ¿verdad?

Rin alzó la mirada para encontrarse con un chico de cabello castaño y ojos color chocolate frente a ella.

-Yo me llamo Kohaku y quería saber si tienes pareja para el trabajo de historia.

-No, no tengo.

-Podemos hacer el trabajo juntos, si quieres- Kohaku bajó un segundo la mirada ya que le intimidaba un poco que la chica nueva fuese tan linda-. Me va muy mal en historia y por eso normalmente hago los trabajos solo, pero ¡prometo esforzarme y dar lo mejor de mí!

-No te preocupes- Rin le dedicó una sonrisa-, sé que podremos entregar un buen trabajo y si lo necesitas, yo puedo ayudarte a estudiar.

-¿De verdad?

-¡Claro!

Rin sonrió ampliamente. Le agradaba la idea de ayudar a los demás a estudiar y, aunque tenía buenas calificaciones en todo, a veces necesitaba ayuda en matemáticas, por lo que esperaba que Kohaku pudiera devolverle el favor de aquella forma.

Durante el resto de las clases, algunas chicas le hablaron para preguntar de dónde era, si conocía a algunos cantantes o si iba a ingresar al club de porristas, sin embargo, ninguna conversación se prolongó tanto como para llegar a calificar a alguna como posible amistad. De momento, solo Kohaku se había mostrado interesado en integrarla y, aunque lo agradecía mucho, sabía que no estaría bien si solo hablaba con chicos.

A la hora de almuerzo, pensó que Kohaku comería con ella, pero el chico se había retirado con sus amigos y los grupos que quedaban en el salón, no parecían interesados en hablar con ella, por lo que decidió tomar su caja del almuerzo e ir a investigar a la cafetería.

Rin no esperaba hacer amigos el primer día, no era ilusa, pero sí le habría gustado tener a alguien con quien hablar. Solía ser muy parlanchina y estar tanto tiempo en silencio, le hacía sentir incómoda... sin lugar a dudas, Tokio era muy distinto a lo que conocía.

-¡Rin, por aquí!- de pronto Kagome comenzó a hacerle señas con la mano desde una mesa- ¡Ven a sentarte con nosotros!... Ella es Rin- la presentó al resto de los integrantes de la mesa-, va en primer año y es nueva.

-¡Bienvenida!- la saludó una chica muy bella de cabello castaño oscuro y sonrisa amigable- Yo soy Sango, voy en segundo año, pero mi hermano Kohaku va en primero.

-Sí lo conozco- señaló Rin abriendo su almuerzo un poco más tranquila-, él me pidió que hiciéramos un trabajo de historia juntos y me ofrecí a ayudarle a estudiar, porque dijo que le iba muy mal...

-Pero... Kohaku solo saca sobresalientes en historia- murmuró Sango, causando que los demás comenzaran a reír.

-Kohaku aprendió del mejor- comentó un chico de cabello negro y linda sonrisa que abrazaba a Sango por sobre los hombros-, por cierto, mi nombre es Miroku, pero tú puedes llamarme cuando quieras...- en cuanto le guiñó un ojo a Rin, Sango le miró con el ceño muy fruncido- es broma, era broma Sanguito.

-Miroku siempre es impertinente con las chicas- explicó el chico de cabello rubio platinado que estaba junto a Kagome-, pero no debes preocuparte porque si te hace algo, se las verá con todos nosotros.

-¡Inuyasha, no hables de mí como si fuera un psicópata!

-¿Ustedes son todos de segundo año?- preguntó Rin mirándoles con curiosidad.

-¡Yo no!- exclamó un chico pelirrojo con una sonrisa amplia- Estoy en tu salón en primero, pero no pude presentarme antes: me llamo Shippo y Shiori también está en primero, pero ella no vino hoy a clases ¡Vas a caerle muy bien cuando la conozcas!

-Rin va a hacer la prueba para el club de danza- comentó Kagome con una sonrisa-. Mientras le mostraba la escuela me contó que hace ballet.

-¿De verdad te gusta eso?- preguntó Inuyasha mirando a la chica de reojo- ¡Es tan aburrido! ¡Y los del club de danza son todos engreídos! Creen que han encontrado la cura contra el cáncer o algo así.

-Tu hermano mayor está en ese club...- susurró Kagome tratando de que Rin no se dejara intimidar.

-¿Por qué crees que lo digo?- Inuyasha rodó los ojos antes de continuar- Mi hermano es el presidente de los engreídos en ese club, con decir que ninguna bailarina le parece lo suficientemente buena y está pensando en retirarse porque dice que nadie está a su nivel.

-Bueno... pero eso es problema de él- señaló Rin comenzando a remover su arroz con sus palillos-, a mí lo que me importa es seguir bailando y no me importa estar al nivel de nadie.

-¡Así se habla! - aplaudió Kagome- Mucho éxito en la prueba de ingreso y ya mañana nos puedes contar cómo te fue.

-¡Sí, muchas gracias!

Era maravilloso para Rin que la trataran con tanta familiaridad y que de inmediato estuviesen dispuestos a ayudarla. Ellos le hacían sentir muy cómoda e incluso Shippo se ofreció a presentarla con algunas personas del salón a las que ella les había parecido agradable.

Sin embargo, a medida que terminaba la hora de almuerzo más se acercaba el temido momento de su prueba para ingresar al club de danza. Lo que más quería era que la aceptaran y, aunque había ido a una academia de ballet en su pueblo, le preocupaba no estar al nivel de los bailarines de la gran ciudad, además su única opción de seguir bailando era el club, porque su hermano no podía pagarle una escuela especializada. Si no la aceptaban, tendría que trabajar para pagar una y no quería descuidar los estudios debido a su beca.

Cuando Rin ingresó al teatro en el que se reunía el club sintió las miradas de chicos y chicas que se encontraban estirando. Se había hecho un moño sobre la cabeza, el que había afirmado de forma muy firme con horquillas, llevaba el uniforme de malla rosa de su antigua academia y las zapatillas de punta en la mano.

-Mira sus piernas- susurró una chica de cabello castaño rojizo antes de reír-, me moriría si tuviera esos muslos ¡Ni siquiera podría usar la falda del uniforme!

-¿Y viste sus pechos? - continúo otra chica sonriendo a su lado- Tiene demasiado busto para estar aquí, siento pena por el chico que deba levantarla.

Rin bajó levemente la mirada, nunca se había considerado una chica gorda y, aunque quisiera fingir que no, esos comentarios le dolieron mucho. Un par de años antes se había acomplejado por el crecimiento de sus senos, pensando en que ya no podría bailar, pero su maestra la había calmado y le había dicho que muchas bailarinas tienen un busto más desarrollado que el suyo y que eso no era ningún problema para nadie. Sin embargo, ahora consideraba que quizás debería comenzar una dieta.

-Kagura, ¿crees que este año te asignen como pareja de Taisho? ¡Lo vi esta mañana y es tan guapo! ¡Ya quiero que empiecen los ensayos en pareja!

-El año pasado nos asignaron juntos, así que estoy segura de que este año será igual.

-¡Solo imagina que él te tome en sus brazos en medio de una coreografía!

-Silencio, ahí vienen.

Un grupo de chicos que usaba shorts deportivos y polera manga corta se acercó para comenzar a estirar. Rin se dio cuenta de que las miradas de todas las chicas se dirigían hacia un joven de unos diecisiete o dieciocho años, de brazos con musculatura definida y muy alto. Él tenía los ojos de color dorado y el cabello corto, rubio platinado, casi blanco. Rin podía considerar que sí era guapo, pero tampoco le parecía nada de otro mundo: solo era un joven más de ese club y no lograba entender el porqué de tanta idolatría.

-Buenas tardes- saludó la maestra observando a sus alumnos quienes de inmediato se pusieron de pie-, mi nombre es Sakura Yamaha y soy la maestra del club de danza clásica. El día de hoy tenemos a una aspirante de primer año, ¿por qué no te presentas y nos dices qué pieza vas a interpretar?

-¡Sí!- Rin se dirigió a sus compañeros con una sonrisa- Mi nombre es Rin Kikuchi, estudié ballet en mi pueblo natal, en la prefectura de Osaka, desde que tengo seis años y ahora quiero interpretar el solo de "Giselle."

-Adelante...

Rin terminó de atar las cintas de sus zapatillas para comenzar su interpretación. La coreografía era su favorita y se dedicó a sonreír e interpretar como le había indicado su antigua maestra. Disfrutó cada uno de los giros del final y dio todo de sí para no adelantarse ni perder ni un solo tiempo, sin embargo, cuando terminó de bailar, el silencio en aquel auditorio fue apabullante.

Las miradas de todos los miembros del club se habían posado sobre ella y algunas chicas la miraban de forma hostil, aunque Rin no sabía bien lo que había hecho para que eso sucediera.

-¿En qué academia dices que estudiaste?- preguntó la señorita Yamaha mientras anotaba en su pauta.

-En la que había en mi pueblo- susurró Rin-, la maestra fue parte del cuerpo de baile en el Teatro Royal de Inglaterra.

-Se nota: tu maestra hizo un muy buen trabajo. En términos generales fue una muy buena interpretación: hay algunas cosas puntuales que corregir como cuidar la rodilla cuando alzas la pierna y cuidar tu respiración, pero lo hiciste muy bien... ¿Alguno de ustedes tiene algo que decir?

-Yo, maestra.

La chica de cabello castaño rojizo alzó su mano mientras le dirigía a Rin una mirada llena de desprecio.

-Adelante, Kagura.

-Considero que Rin lo hizo bien, pero en los saltos se veía muy pesada...te lo digo porque ahora seremos compañeras del club, pero creo no ser la única que lo piensa y quizás debas considerar bajar un poco de peso.

-Que estupidez...

-Seshomaru, ¿tienes algo que decir?

Las miradas se dirigieron hacia donde el joven de cabello platinado observaba la escena con los brazos cruzados sobre el pecho.

-Sí: creo que el comentario de Kagura es inapropiado para el club y que usted maestra, debería darle una advertencia, ya que no está bien opinar de esa forma sobre el cuerpo de los demás.

-Esto... Kagura, nos quedaremos a conversar después del ensayo... lo siguiente : Sesshomaru, ya no tendrás que retirarte del club de danza, creo que Rin tiene un muy buen nivel y van a poder bailar bien juntos...- el aludido miró a la chica con el ceño fruncido antes de dirigirle a la maestra una mirada de ofuscación- No pongas esa cara...- la señorita Yamaha tomó a su alumno del brazo para obligarlo a permanecer de pie junto a Rin- ¡se ven muy lindos juntos! ¡Estoy segura de que van a ser una pareja de baile increíble!

Rin miró de reojo al joven a su lado, quien era varios centímetros más alto que ella y que le dedicaba una mirada que, le pareció, estaba teñida por el más profundo desprecio...


hola :) decir que me dieron ganas de escribir una historia más de dramas de instituto porque son mi placer culpable jijiji y espero que les guste.Voy a publicar el solo de Giselle en mi perfil, pero esta en youtube y si lo buscan así sale :) (por si lo quieren ver)Muchas gracias por leer!!!!