Road To Ninja: Choque de mundos
Capítulo 21: Miedo
Disclaimer correspondiente
Al cruzar el portal a Konoha, Sasuke y Naruto no esperaron más y se dirigieron a la Torre del Hokage.
—¡Estoy en casa! —gritó Naruto entusiasmado al cruzar las puertas de Konoha. Se detuvo un segundo y aspiro el aire puro de su querida aldea. Como la había extrañado.
Saludo efusivamente a todos los aldeanos que pasaron por su lado y le dieron la bienvenida con emoción. Se notaba que lo había extrañado mucho. En cambio, con Sasuke, solo le dedicaron una mirada cordial. Algunos no disimulaban su desagrado por verlo en la aldea.
Sasuke suspiró. Sabía que los aldeanos todavía le tenían miedo, y solamente lo saludaban por que Naruto estaba presente. Esta era una de las razones por el cual casi no esta en Konoha.
—Apresurémonos —alegó él caminando a prisa a donde el Hokage.
—Espérate Sasuke-teme, no hay prisa alguna dattebayo —Naruto lo detuvo agarrándolo por el hombro y señalo la calle que conducía a Ichiraku ramen—. ¿Por qué no mejor vamos a comer con el viejo?
El Uchiha hizo una especie de gesto de inconformidad.
—¿No te cansas de comer ramen?
—No, claro que no. ¡Es mi sagrado alimento! —respondió ofendido Naruto por la pregunta.
—Era una pregunta retórica dobe —murmuró cansado el azabache por la falta de inteligencia de su amigo. ¿No se supone que cuando creces, más inteligentes eres? No, el caso de Uzumaki Naruto era lo contrario: entre más crece, más de neuronas carece…
¿O no?
Para Sasuke, él siempre sería el dobe usurantokachi, y punto.
—Vamos, no seas aguafiestas. Así sirve y te cuento unas cosillas de Sakura-chan —insinuó el rubio con una sonrisa y una mirada entrecerrada.
El simple nombre la causo intriga al Uchiha, que alzó una ceja interrogante y lo miró fijamente y serio.
—¿Qué cosas?
—El precio es aceptarme que te invite un tazón de ramen —indicó Naruto—. Te diré algunos secretillos, como que en su espalda baja tiene un lunar que parece un corazón.
Al instante Naruto obtuvo un escalofrío al sentir la mirada asesina de su amigo, tembló de pies a cabeza al ver el Sharingan enfocándolo. Trago grueso y se maldijo por decirlo.
—¿Cómo sabes eso? —murmuró Sasuke muy, pero muy calmado que resultaba amenazador.
—Pu-ues verás —Naruto movió sus manos de una forma desquiciante—. En una de las misiones que tuvimos hace años, vestíamos traje de verano y el de Sakura-chan exponía su estomago y parte de la espalda. ¡Nadie más lo sabe excepto yo! —se apresuró a decir poniendo las manos al frente, como si eso detuviera los instintos asesinos del Uchiha Vengador.
—Observaste todo su cuerpo, ¿verdad? ¿no podías mirar su rostro nada más? —dijo Sasuke acercándose peligrosamente a Naruto.
—¡Ya deja de meterme miedo Sasuke-teme! —chilló su amigo desesperado.
—Desistiré porqué pareces una nena, y dejaré que me cuentes más —alegó desactivando sus ojos y una sonrisa triunfante asomó sus labios.
Naruto entrecerró sus ojos y juró vengarse algún día de Sasuke. ¡Él también podría ser un emo vengador! Solo tenía que dejarse crecer el cabello, gruñir a todo mundo, tener una expresión de estreñido, un humor de antaño e irse tres años con Orochimaru para soportar su pedofilia.
Muy bien, simplemente le faltaba cubrir la última cosa y podría vengarse de Sasuke-teme.
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—¡Estás loco! Jamás le haría daño —dijo con temor.
Hotaru se encogió de hombros de forma desinteresada.
—Es decisión tuya. O peleas, o yo mismo la mato.
Reacciona Sakura, imploró Charasuke cuando la chica avanzó a él para rebanarle el cuello. La miró como si sucediera en cámara lenta.
No dejes que la oscuridad se apodere de ti.
A medida que Sakura-hime se acercaba a él, daba traspiés, su mirada expresaba horror. No deseaba combatir con su amada novia. Observó de reojo a Hotaru. Pensó eliminarlo primero para así liberar a Sakura-hime. Empero, tuvo que reconocer a su muy pesar que no tenía elección, más que luchar primero con ella porqué le rebanaría la cabeza en la menor oportunidad.
Esquivo rápidamente el kunai que blandió en contra suya, giro sobre sus talones y volvió a interponer la katana con funda. Ejerció fuerza para lanzar a la chica lejos de él, temió por un segundo haber utilizado más poder de lo necesario, pero al ver como ella se enderezaba con sí nada, le entro un escalofrío.
—Sakura, ¿no me reconoces? Soy Sasuke… —repitió moviendo sus manos, intentando que ella le hablara.
—Pierdes tu tiempo —habló Hotaru. Despreocupadamente se sentó sobre la barra del local de dulces y tomo unos en su posesión—. Te recomiendo que acabes con ella cuanto antes. Tus amigos necesitan ayuda con otras cosas.
—Juró que cuando liberé a Sakura, la pagarás muy caro imbécil —espetó furioso Charasuke activando sus ojos rojos, claramente Hotaru evito verlo.
—Veamos si te quedan ganas de hacerlo después de matar a tu noviecita.
Charasuke iba a protestar mas tuvo que moverse de lugar para que la patada mortal de la pelirrosa no le diera en lleno al estomagó. Volteó a verla y desvainó su katana. Era hora. La sacaría de la ilusión a la cual estaba sometida, tenía que acercarse a ella y liberarla al mirarla fijamente.
Dejó escapar aire por la boca observando como ella se acercaba a él sin dudarlo, sus intenciones eran claras: degollarle el cuello. Y las de él sumamente diferentes, tenían otro propósito.
Espero a que se acercara y alzara su puño para golpearle la cara, él lo repelo con otro golpe, le brindo una patada en el torso que la obligo a retroceder, pero no acabó ahí. Se abalanzó a ella y ambos rodaron por el suelo. Cuidando quedar sobre la joven, Charasuke la inmovilizó rápidamente para observarla a los ojos y liberarla de la ilusión con su Sharingan. Todo acabaría ahí.
Sin embargo, nada sucedió.
Las pupilas de Sakura-hime seguían dilatadas, rostro inexpresivo y una resistencia inhumana. El cuerpo femenino tensaba los músculos con el fin de librarse de él.
—No comprendo… —susurró él.
Al final, consternado, Charasuke recibió un codazo en la boca acompañado de un gemido, el golpe realmente le dolió. La libero del agarro lo que le dio tiempo a ella para darle una patada en las costillas.
Él volvió a gemir. Pasó la lengua sobre los labios saboreando la sangre. Entreabriendo los ojos, la visualizo ponerse de pie en un movimiento grácil y correr hasta él. No le daba tiempo de respirar. Negó con la cabeza y apretó los dientes. ¿Por qué no se liberó de la ilusión? No había nada que rivalizará con el Sharingan. ¿Cómo fue posible?
Se levantó de un salto, no dejo que lo golpeara. Retrocedió observado a aldeanos correr lejos de la zona, temerosas de acabar involucrados. Volvió su vista a la chica. Su pecho subía y bajaba rápidamente, sus ojos rojos enfocaban a la Haruno y sus movimientos sutiles. La desesperación atacó su pecho.
—¿Creíste que sería tan fácil? —preguntó burlón Hotaru desde su lugar. Charasuke le miro con odio—. Oh, no me mires así. No es culpa mía que no pudieras liberarla. Pero ¿te digo un secreto? No la encerré en una ilusión como supones, en realidad controlo su cuerpo.
Charasuke abrió los ojos de par en par al enfocar a Sakura-hime que poco a poco se acercaba a él.
—¡Así es! Acertaste —felicitó el hombre riéndose—. Ella está consciente de lo que hace, más no puede prevenirlo. ¿Imaginas lo que siente al tacarte y no poder impedirlo? Se ha de retorcer en un llanto silencioso. Pero, simplemente no puede impedir que las señales que manda al cerebro sean interceptadas por mi flujo de chakra… no eres el único que tiene un Genkai Kekkei —replicó a la vez que sus ojos miel reflejaban un destello rojizo. Esbozó una sonrisa grutesca ante la mirada incrédula del Uchiha.
—Tú…
No terminó la oración, Sakura-hime lo ataco de nuevo, pero de una forma inesperada. Ella bajo la mano susurrando el nombre de una técnica. Al estirar el brazo un chorro de agua se dirigió al joven. Este rápidamente hizo sellos y la gran bola de fuego emergió desde el interior de su boca.
Charasuke se mantuvo tensó ante la capa de vapor que se alzó entre ellos, encaminó a su derecha con parsimonia sin dejar de mirar a su alrededor. Entrecerró los ojos y de repente miro hacia abajo al mismo tiempo que daba un salto en su lugar impidiendo que las manos en la tierra lo tomarán de los tobillos. Al siguiente segundo se apartó e interpuso su arma impidiendo que el kunai arrojado se clavara en su pecho.
Alejándose, pudo notar como Sakura-hime salía del suelo con las ropas polvorientas. Ella ni siquiera se inmuto ante la capa de polvo que se levantó, tampoco reparo de que el vapor disminuía.
En un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba frente a él intentando clavarle el kunai en le brazo, y lo impidió al retenerla al tomarle la muñeca. Su pecho lleno de angustia imploraba silenciosamente a Sakura-hime que recuperara la conciencia.
—Sakura… reacciona por favor. Tu puede salir de su control mental, eres más fuerte que ese bastardo —dijo convincente el Uchiha, empero, ella no hizo amago de hacerlo. Si no que se liberó del efímero agarre.
—Vamos, necesito más acción. Me estoy aburriendo —gimió Hotaru recostándose de lado en la barra. Sus ojos nuevamente brillaron con intensidad, y a Charasuke le supo mal.
Inmediatamente Sakura-hime se agachó rápidamente y a la ve trazó una patada baja que Charasuke se encargo de esquivar con un salto, no obstante, fue impredecible que estirará su brazo y una raíz brotará del suelo y le atravesará en lleno el hombro izquierdo.
—¡Maldición! —bramó adolorido. Blandeo la katana para cortar el pedazo de raíz y así retroceder a una distancia prudente de ella.
Checó la parte afectada. La raíz cruzaba su hombro, podía ver el otro extremo al girar la cabeza. Apretando los dientes, jalo lo que le molestaba y soltó un gemido. La sangre salpico en sus prendas y labios. Las manos manchadas soltaron la radícula.
—¿Hasta cuando tomarás esto enserio? —preguntó Hotaru enderezándose—. Si no te proteges, ella terminará por matarte.
Charasuke quiso retorcerle el cuello, juraba que lo deseaba, más tuvo que activar el Manguekyo Sharingan junto con el Susanoo para impedir que las siguientes raíces se clavaran en su cuerpo. Impactaron contra la caja torácica del humanoide. Endureció la mirada al posarla en la Haruno y las raíces que salían del suelo, se movían de una forma peligrosa, por no decir las espinas que sobresalían de los tallos.
Sin duda alguna, era digna de ser la próxima Hokage. El poder heredado del Clan Haruno en esa dimensión era descomunal. La naturaleza de esas técnicas aún eran desconocidas, solamente ella sabía como manejarlas.
Y él… debía detenerla. Dejarla inconsciente para no seguir luchando. No objetaba a la idea de hacerle daño alguno. Pero bajo estas circunstancias… dudaba que lograra su cometido sin haberle hecho uno que otro golpe o herida leve. Las manos le picaron. Se engañaba a sí mismo, sería incapaz de dañarla de alguna forma, incluso para dejarla fuera de combate. No se imaginaba ningún escenario, la mente no procesaba adecuadamente.
Sakura-hime soltó aire y apresuró a enviar sus raíces hasta él, fueron impactando a la par, provocando que Charasuke retrocediera a cada golpe. Ponía resistencia, la única mano morada manifestada, y atrapaba una que otra raíz con la intención de que se acercará, pero no lo lograba.
Al ver sus intentos fallidos, el azabache corrió hasta ella apretando los puños, esquivo con dificultad la técnica de ella y cuando estuvo casi de frente, alzó la mano del humanoide para atraparla entre los dedos huesudos. Aunque no fue como lo previsto, creyó que ella se protegería, pero no hizo nada, dejo que le aplastará el cuerpo; ella exclamó de dolor, se retorció bajo la mano hasta que fue retirada por el Uchiha con una expresión de horror.
—S-Sakura… no quise —cortó abruptamente al ver el daño. La sangre que escupió ella por la boca le dejo una marca en la mente.
Sus pensamientos divagaron que ni siquiera se percató de que Sakura-hime no se detuvo a procesar el dolor, si no que siguió enviando sus raíces a la protección de Charasuke con tanta brutalidad que empezó a agrietar la caja torácica. Desde un principio el Uchiha no utilizó todo el poder del Susanoo, si no una parte de ella.
—¡Eso es, destrúyelo princesa! —exclamó Hotaru emocionado. Observaba desde la distancia a Sakura-hime empezar a procrear daño a la fortaleza del Policía.
Este apretó los dientes. No escuchó nada a su alrededor, enfoco sus ojos la mirada inexpresiva de la chica, cuyos ojos no reflejaban absolutamente nada. Ningún signo de reconocimiento. Le dolió en lo más profundo. ¿No me reconoce? Se preguntó al percatarse de que la parte esquelética empezaba a agrietarse. Debía aumentar la resistencia del Susanoo, liberarlo completamente, pero…
Se detuvo, dejo de luchar.
No quería hacerle daño a la mujer que amaba. Si ella lo mataba ahí mismo… no importaba. Siempre y cuando fuera ella. Conocía perfectamente las circunstancias y no la culparía de nada. Esperaba que a donde quiera que él fuera, ella no lo alcanzara pronto. La muerte no era gratificante.
Pronto los huesos del humanoide fueron penetrados por las raíces de Sakura-hime, esta se acercó peligrosamente al Uchiha. Y él… se dejo caer de rodillas y teniendo la fija vista en las raíces que se dirigían directamente a su corazón. Se rindió ante ella, no pudo librarla de control mental.
La técnica se aproximó a él y cerró los ojos. Y llegó el dolor al desgarrarle la piel, el pensamiento; gimió desde lo más profundo de su garganta y se retorció en su lugar, pero todo fue mezclado con sorpresa.
Las espinas rasgaron su ropa y piel del hombro izquierdo, reafirmando la herida antes provocada. Abriendo los ojos de sopetón, pudo ver a Sakura-hime de pie delante de él con la mano extendida a un lado, estática. La duda lo asalto, ¿no se supone que apuntaba a su corazón?
—S-Sas-uke… —la escuchó balbucear por debajo—… al-léjate de mí…
Un rayo de esperanza cruzo el corazón de Charasuke. Llevándose la mano a su hombro lastimado, alzó la cabeza entrelazando la mirada con la verde, sus pupilas se negaban a ceder al igual que su cuerpo. Su mente era un remolino de pensamientos e ideas.
Sakura-hime no quería seguir bajo el control de ese bastardo.
—Lucha Sakura, ¡se que puedes vencerlo! —exclamó respirando agitadamente—. Él es el verdadero enemigo, sácalo de tu mente…
La Haruno tembló deliberadamente mientras retrocedía pequeños pasos, empezó a gemir y sollozar. Agarró la cabeza entre sus manos y se doblegó al resistirse.
Por detrás, Hotaru frunció el ceño consternado. Dejo de comer dulces y se encaminó a ella, no debía estar pasando esto. Ella estaba bajo su control.
—No podrás librarte por más que lo intentes. Así que apresúrate y termina con el trabajo —Hotaru estiró el bajo a ella con sus ojos rojos y un gesto duro. Al instante la chica se incorporó gritando de dolor.
Charasuke, enojado, lo miró empleando una técnica que pocas veces lo utilizaba. No porque no supiera controlarlo, si no por su potencia.
—¡Amaterasu!
Las llamas negras impregnaron en las ropas del hombre que no dudo en despojarse rápidamente de ellas y mirar enfadado al Uchiha, estaba seguro de que volvería a emplear la misma técnica. Debía apresurar las cosas o acabaría mal.
—Veamos si puedes esquivarlo.
Charasuke no previó que una de las raíces impactara en el otro hombro. El movimiento inesperado le hizo caer al suelo y dar bruces hasta chocar con uno de los puestos. Tosió sangre y se maldijo por debajo al sentarse. Cerró los ojos por un momento al preguntarse: ¿Por qué se sentía tan débil? Por Dios, ¡era uno de los Jounin más fuertes de toda Konoha! Debía hacer frente.
Se arrepintió de dejarse morir. Si lo permitía, abandonaría a Sakura-hime, la dejaría bajo merced de Hotaru. No podía permitirse eso. Ese malnacido no le pondría ningún dedo encima a su pelirrosa.
Retomando el valor, se incorporo ignorando el dolor de los hombros. En las batallas, es necesario olvidar las heridas, el dolor si querías triunfar. Era ahora o nunca para liberarla.
Enfocó a Sakura-hime y su rostro inexpresivo. Tomó aire y se preparó mentalmente para cualquier ataque que pudiera proporcionarle, pero no al grado de herirla con gravedad.
Sin embargo, jamás imagino que, del suelo, detrás de Sakura, brotará una gruesa raíz repleta de espinas e inesperadamente atravesara el estomagó de la susodicha. Solo se escuchó un jadeo y piel desgarrada.
Charasuke observo anonadado, los ojos de Sakura-hime retomar su brillo habitual, volviendo a retomar los hilos de sus movimientos.
El aliento de falto al Uchiha, su corazón se estrujó de dolor, los ojos rojos giraron sin control al imaginarse el fin de la vida de la chica. Con los ojos agrandados, su cuerpo respondió por si solo aclamando por ella.
—¡SAKURA! —corrió hasta ella mientras la raíz se retiraba como si tuviese vida propia, y el cuerpo de la chica caía fulminado al suelo.
Llegó a ella y la sostuvo en brazos. La sangre cálida le mancho su ropa, el rostro fino se contraía de sufrimiento, boqueaba y lloraba de dolor. Las lágrimas asomaron por sus ojos temerosos, incluso al tocarla, sentía que se iba de sus manos.
—No no no no no —repitió él desesperado.
Sus oídos fueron inundados por un sonido en particular. Una maldita risa le cabreo por completo.
—¡Es mucho mejor de lo que esperé! —aseguró Hotaru con una sonrisa de deleite en sus labios. Eludió la mirada a Charasuke a tiempo, por un segundo más hubiese sufrido la peor ilusión de su vida—. Mira que en el último momento recupero su movilidad y decidió matarse para no hacer lo propio contigo. Qué lindo —afirmó.
—Maldito, ¡te mataré con mis propias manos! —gritó Charasuke.
—Sa-suke —le interrumpió la chica escupiendo sangre. Le mancho el rostro y así obtuvo su atención.
—Es cierto, lo importante es llevarte al hospital… te pondrás bien… —susurró angustiado el Uchiha acariciándole la mejilla. Recibió la mirada verdosa cargada de miedo. Un miedo irracional a la muerte.
Ella... no deseaba morir ahí, en brazos del hombre que ama.
Inesperadamente, Charasuke tuvo que romper el contacto visual al saltar para esquivar el ataque de armas de Hotaru. Terminó por aterrizar sobre uno de los techos de los puestos. Le dirigió una mirada indiferente mientras invocaba sus llamas negras en circulo alrededor de Hotaru. Sabía que el hombre era inteligente y si lo tacaba con sus llamas, aún así las esquivaría. Por lo pronto, debía retenerlo para que no lo persiguiera hasta el hospital.
—Huye, escóndete, corre deprisa… porque si te encuentro, desearás no haber tocado a mi mujer —amenazó Charasuke. El Manguekyo Sharingan brillo con intensidad al enfocar a su enemigo.
Hotaru observó entre las llamas negras a Charasuke partir a prisas por los techos. Soltó el aire. Simplemente la situación le causaba gracia. ¡Había salido mejor de lo esperado!
—¡Estaré esperando por ti, Uchiha! —gritó a todo pulmón y riendo a carcajada limpia.
A la distancia, el aludido ignoró su llamado. Nada servía regresar y someterlo a la peor de las torturas, ya habría tiempo para hacerlo.
Apretó el cuerpo de la Haruno contra el suyo.
Su máxima prioridad era salvar la vida de Sakura-hime.
Y sabía quién podía ayudarle.
Hola (¿) sé que en este momento desean cosas nada gratas hahaha, en mi defensa diré: fue necesario. Ya estaba planeado desde un principio. La desesperación de Charasuke el querer salvar a Hime lo ataco, incluso se rindió, gracias que se dio cuenta de su error. Pero no se imaginó este desenlace.
¿Alguien lo vio venir?
Como prometí, el viernes (pasada las 10 de la noche en mi país) les traje el capítulo. Ya volvemos poco a poco al ritmo habitual.
¿Qué dijeron? ¡No se me olvido! Hice un gran esfuerzo cx
Les agradezco chiquillas todo su apoyo incondicional, por su paciencia en esperar las actualizaciones. A los nuevos lectores ¡bienvenido seas a la familia de locos! Okey no, pero eres oficial mente un pequeño saltamontes.
Iare, estaré contestando sus comentarios lo más pronto posible cx
(Aura117): ¡Ya llegó la actualización como pan calientito! cx
¡Alela-chan fuera!
