Había pasado casi un año desde que Monkey D Garp había obligado a su nieto Luffy dejar la villa Foosha, llevándolo a vivir con los bandidos de la montaña. Al mismo tiempo su mejor amiga Kaori lleva siete meses desde que conoció a los hermanos de Luffy, los cuales considera como suyos – excepto a Ace, su relación con él es un caso aparte -.
En el taberna Partys Bar, sentada en los pequeños banquitos se encontraba Kaori, quien estaba vestida con unos pantalones largos color negro, sus botas del mismo color y una camisa color blanca con un dibujo de un perrito. La ropa nueva era un regalo de parte de Makino, quien a pesar de no ser la madre biológica de la ojiverde, la joven de 19 años es la madre adoptiva de Kaori.
— Puedes retirarte Kaori, salúdame a Luffy, Ace-kun y Sabo-kun — le comentó Makino en tono suave, dándole algunos bocadillos en una canasta.
— Gracias Makino, ¿Puedo quedarme el día hoy con los chicos? Llevo una semana sin verlos — dijo la ojiverde dándole una mirada tierna con la intención de convencer a la peliverde quien rió mientras acarició la cabeza de la niña.
— Por supuesto que puedes hacerlo, siempre y cuando te comportes, no le des problemas a Dadan-san — le dio una pequeña advertencia Makino, Kaori después de pensarlo asintió a regañadientes saliendo del bar. Ante eso, Makino volvió a sonreírle volviendo a su limpiar el pequeño desastre que dejó la ojiverde —. ¡Cuídate Kaori!
Al momento de salir por la puerta del bar, se encontró con él alcalde Woop Slap, quien la miró severamente negando con la cabeza estando apoyado en el marco de la puerta —. Una niña como tú no debería de juntarse con bandidos — la ojiverde puso los ojos en blanco, algo fastidiada ya que siempre el anciano se dedicaba a decir lo mismo. Simplemente se despidió con la mano pasando al lado del alcaldecon rapidez, quien suspiró pero no hizo amago de detenerla.
Pasando por la villa camino hacía la casa de Dadan, se encontró con algunos adultos quienes aún estando realizando sus actividades, se tomaron la molestia de sonreírle o le saludaban con la mano, la pelinegra solamente movía la cabeza en su dirección, caminaba rápidamente con la intención de irse, no era muy social con las personas de la Villa Foosha. Era muy conocida allí debido al estar bajo el cuidado del alcalde Woop Slap después de quedar huérfana siendo una bebé así como ser amiga de Luffy, algo que le molesta era que siempre que los adultos la veían, siempre la observaban con lastima por la muerte de sus padres. Por ese motivo trataba de pasar mayor tiempo con los chicos, ya que no tenía que preocuparse por estás cosas.
No se dio cuenta en qué momento ya se encontraba en el bosque, no había podido ver al trío durante una semana debido a que él alcalde comentó que estaba descuidando sus estudios, entendía la necesidad de la pequeña pelinegra de querer ir a visitar a sus amigos pero tampoco le gustaba saber que la niña empezó a atrasarse en sus estudios, así que Woop Slap prácticamente le ordenó a Kaori que se pusiera al corriente y una vez que terminará podría ir a visitarlos. Falta decir que la pelinegra no estuvo del todo contenta pero legalmente él alcalde era su tutor, por mucho que se quejará solamente debería obedecer.
Inconscientemente, recordó la última vez que vió al trío, una sonrisa se formó en su rostro pero al mismo tiempo se estrujó su corazón, desde hace algunos días había tenido un mal presentimiento a tal punto de tener un nudo en la garganta de solo pensarlo, apretó el agarre que tenía en la canasta, mordió sus labios tratando de evitar la amarga sensación que aumentaba con cada paso.
Ellos están bien trato de tranquilizarse, sabía que ellos tres estarían bien. Pero cada vez que pensaba en Sabo el nudo en su garganta aumentaba, se sentía paranoica y asustada, tantas emociones que sentía pero ninguna tan fuerte como el miedo. Algo malo pasaría, ella necesitaba saberlo, una vez que aceleró sus pasos tropezó varias veces con alguna roca provocando que casi cayera al suelo pero no ocurrió debido a que la ojiverde recupero su equilibrio.
Sin darse cuenta, ya se encontraba en frente de la puerta de Dadan, mordiendo sus labios tocó la puerta con fuerza, la ansiedad que sentía le estaba jugando una mala pasada, el palpitar en su corazón se sentía pesado y muy molesto, en este instante debería ir a la casa del árbol pero por algún motivo llegó a la casa de Dadan, algo le atrajo aquí y no se iría hasta descubrir lo.
La puerta fue abierta por unos de los bandidos, quien se veía muy ansioso y asustado pero al mismo tiempo se veía esperanzado, al verla rápidamente cualquier esperanza que sentía se desvaneció al verla, ahora se veía decepcionado. Esto para nada tranquilizó a la pequeña pelinegra, la sensación que sentía aumentó ya que el bandido la veía con lastima.
«Algo malo pasó» ese pensamiento se repitió constantemente en su mente, sin pedir permiso entró a la fuerza, empujando deliberadamente al hombre quien no se quejó, apretó aún más su agarre en la canasta. Ella debía saber que pasaba, necesitaba saberlo urgentemente.
— ¡Ace no está muerto! — el grito de Luffy la dejó paralizada en su lugar, su corazón dio un vuelco ante esas palabras, inconscientemente dejó caer su canasta, los bocadillos rodaron por el suelo sin tomarse la molestia en recogerlos.
Kaori se encontraba pálida, su cuerpo empezó a temblar por el horror, sus ojos estaban cristalizados. Se negó a creer que Ace estaba muerto, ante sus ojos él pelinegro pecoso es prácticamente invencible, él prometió que irían al mar juntos. Ace no podría morir, él debía cumplir su promesa con ella. Saliendo un poco de su aturdimiento, casi corrió hacía el fondo de la habitación donde se encontraban todos reunidos en forma de círculo con Luffy y Magra, éste último retenía al niño de sombrero de pajal
— Vamos, vamos, lo sé, entiendo cómo te sientes. Pero es demasiado peligroso ir a la Terminal Gray con esas heridas, y el ejército está allí.
— ¡Pero…!
— ¡Fue un gran incendio, no hay posibilidad de… — por un instante Magra dejo de forcejear con Luffy, cerró los ojos —. Nosotros también queremos creer que Ace y nuestra jefa siguen con vida. En este momento Dogra fue a revisar, esperemos a que regrese — algunos de los bandidos se veían abatidos, con los ojos cerrados, incluso uno de ellos golpeó su puño en su pierna, Magra abrió los ojos mirando suplicante a Luffy —. Todos estamos sufriendo Luffy.
Él pequeño pelinegro bajo la mirada, dándose por vencido viéndose abatido ante la idea de no ir a buscar a su hermano mayor, tenía miedo de no volver a verlo como a Sabo. Acabando de escuchar todo y armandose con algo de valor, Kaori dio un paso al frente mirándolo a todos con profundo miedo.
— L-luffy… — el susurro de la ojiverde llamo la atención de todos quienes voltearon a ver a la pálida pelinegra. Al verla, Luffy no dudo en correr había ella, la abrazo fuertemente mientras se negó a llorar, ante su abrazo la ojiverde lo abrazo con la misma intensidad, sabiendo que ambos lo necesitaban —. ¿Qué fue lo que pasó?
Después de darle una breve explicación a Kaori – aunque no completa para su disgusto – la habitación se quedó en silencio, todos los bandidos sentados en el suelo mirando al piso, perdidos en sus pensamientos al tiempo que se veían impotentes por no poder hacer por la situación. Los pequeños pelinegros se pusieron en una esquina cerca de la puerta, la ojiverde tenía la espalda apoyada en la pared con Luffy en su regazo, la cabeza de éste se encontraba en el hombro de la niña, aferrándose a la pelinegra en busca de consuelo, por su parte Kaori se dedicaba a dar suaves caricias en la espalda de Luffy, con los ojos cerrados a la espera de buenas noticias acerca de Dadan y Ace. Esperaba que Sabo se encontrará bien, y una vez que Ace se recuperará irían a rescatar lo.
La puerta fue abierta bruscamente resonó por el lugar pero nadie reaccionó a ello, incluso cuando pasos apresurados se dirigieron a la dirección donde se encontraban a todos —. ¡Oigan! ¡Oigan, chicos, los dos… ¡ — uno de los bandidos llamo la atención de pocos, él hombre tomo su tiempo para tomar algo de aire.
— ¿Qué pasa? — preguntó preocupado Magra, levantándose con otros tres bandidos.
Él bandido seguía tratando de respirar, levantó la mirada con los ojos llorosos —. ¡Los dos regresaron! — exclamó con una sonrisa. Ante sus palabras Luffy y Kaori reaccionaron mientras sonidos de alivio se escucharon por toda la habitación.
Todos en la habitación se amontonaron en la puerta pero cayeron al suelo debido a que era mucho, solamente Magra, Luffy y Kaori lograron salir, saltando por encima de los demás, viendo con sorpresa como el pecoso pelinegro caminaba lentamente mientras en su espalda se encontraba una lastimada Dadan, ambos respiraban con fuerza.
Todos celebraron al ver el regreso de ambos, rápidamente se acercaron con la intención de ayudarlos. Cada uno de los bandidos tenían enormes sonrisas en sus rostros y sus ojos estaban llorosos debido a la felicidad que sentían.
— ¡Genial! — exclamó uno de los bandidos eufórico.
— ¡Ace… Jefa..! — comentó en tono incrédulo Magra.
— Sus heridas son terribles. De prisa, curen sus heridas — comentó otro bandido mientras los dos pequeños pelinegros tenían la boca abierta mirándolos con incredulidad y alivio. Los bandidos empezaron acercarse con la intención de tratar tanto a Dadan como a Ace.
— ¿Se encuentra bien? — preguntó Magra a Dadan, quien estaba acostada en el piso siendo atendida por los otra bandidos, quienes rodeaban a su jefa.
Por otra parte, Luffy se encontraba llorando en silencio, con la boca abierta, a su lado se encontraba Kaori quien tenía la cabeza agachada, sentada en el piso. Dándoles la espalda, Ace recibía una camisa color negra, tratando de ponerse la hasta que fue interrumpido por un llorón Luffy.
— ¡Ace! — lloriqueo el pelinegro menor al tiempo que se lanzó hacia el abrazándolo por la cintura.
— ¡Luffy! — comentó Ace mirando a Luffy llorar quien seguía aferrado a él —. ¿Pensaste que había muerto?
— ¡Es que…! — aún llorando se separó de él, poniendo tratando de limpiar sus lágrimas.
— ¡¿Por qué estás llorando?! — gritando enojado, él pecoso golpeó en la cabeza a Luffy quien cayó al suelo para después levantarse con un enorme chichón con las manos en la cabeza —. ¡No mates a las personas antes de tiempo, idiota!
Magra dejo de mirar a Dadan para voltear a ver a ambos con una suave sonrisa —. Vamos, vamos, ya todo está bien. Luffy está feliz — Luffy aún llorando con sollozos saliendo de su boca, Ace lo miraba algo molesto, para después verse confundido y inseguro ante la situación. Incómodo, movió su mano hacía la cabeza de Luffy, dándole una caricia torpemente, ante la muestra de cariño él pequeño pelinegro se inclinó ante él sorprendiendo Ace pero no dijo nada, no queriendo que la situación se volviera más incómoda.
Dirigió su mirada hacía la callada pelinegra, quien no se había movido ni hablado desde que entraron a la casa. Separándose de Luffy, se acercó a una distancia prudente – solamente siendo separados por una corta distancia -, agachándose a su altura con la intención de verla —. Bruja… — dijo Ace, tratando de tener la atención de la chica quien no levantó la mirada, soltando un suspiro, él pecoso volvió hablar—. Kaori, levanta la mirada — casi susurró, sabiendo que ella le haría caso al llamarla por su nombre.
La chica apretó sus manos en puños, dudo por un instante al haber caso a la petición del pelinegro pero al final cedió, al momento en que su mirada se conectó con la de Ace, este último se quedó sorprendido al ver las lágrimas bajar por las mejillas de la pequeña, su diminuto cuerpo empezó a temblar —. ¡M-maldito suicida! ¡¿Qué te costaba dar media vuelta?! ¡¿Tienes deseos de morir estúpido?! — le gritó mientras sus pequeñas manos golpeaban el pecho de Ace quien dejó que la niña descargará su enojo aunque tenía un pequeño tic al ser golpeado —. T-tu… ¡Tenía miedo que estuvieras muerto! Estúpido… ¡N-no vuelvas asustarme así! — ante su último reclamo empezó a sollozar para incomodidad del pecoso, estaba a punto de abrir la boca cuando la ojiverde se acortó la distancia entre ambos, se lanzó encima de el, ambos cayeron al suelo, la ojiverde sentándose en su regazo mientras lo abrazó por el cuello, enterrando su cara para ocultar sus lágrimas.
Ace había vivido situaciones incómodas en su vida pero nada se comparaba a esto, la pequeña pelinegra estaba aferrada a él, apretándolo casi cortándole la respiración, otra vez volvió a sorprenderlo a tal punto que no correspondió su abrazo. Odiaba las muestras de afecto físico aún más cuando era con personas viendo, sus mejillas tenían un furioso rubor mientras gotas de sudor resbalaban por su frente, miró hacía delante dónde estaban los bandidos quienes para su suerte estaban ocupados atendiendo a la bruja de Dadan, pero no podía evitar la sensación que estaban siendo observados, no tuvo el valor para voltear a ver a su hermano menor.
Aunque él pecoso no sabía que si estaban siendo observados por Dadan quien aún estando herida, había estado vigilando a los mocosos, vaya sorpresa que se llevó al ver que la mocosa tuvo el valor de abrazar a Ace, aún más cuando él susodicho se dejó hacerlo sin reclamarle, aún cuando a Luffy lo golpeó al abrazarlo.
Sintiendo las lágrimas de la pequeña pelinegra mojar su cuello y parte de su camisa decidió dar por terminado estaba vergonzosa escena. Con torpeza dio unas pequeñas palmaditas en la espalda de la niña midiendo un poco su fuerza —. L-lo…. — frunció el ceño al pensar que debía disculparse pero si quería tranquilizar a la ojiverde debería hacerlo, suspirando profundamente siguió hablando —. Lo siento… Por preocuparte — susurró las últimas palabras con la intención de que la niña dejará de llorar, aunque se sintió cálido al ver como los dos pequeños pelinegros se habían preocupado por él. Aún incómodo alejó a la ojiverde, a regañadientes la niña dejo de abrazarlo por el cuello pero no dejo el regazo del pecoso, esté último la miró antes de golpearla en la cabeza como a Luffy —. ¡Esto es por pensar que estoy muerto maldita bruja! — le gritó escuchando el quejido de dolor de la pelinegra pero no ablandó a Ace, de por sí la escena que ambos montaron parecía extraña, debía actuar como siempre para evitar malentendidos —. Gracias por preocuparte Kaori… — murmuró él pelinegro mientras su mano pellizco sin fuerza la mejilla de Kaori, un pequeño gesto en agradecimiento por su preocupación.
La niña dejo de quejarse mientras limpio sus lágrimas, le dio una temblorosa sonrisa mientras se levantó, lo cual agradeció internamente Ace quien se levantó siendo observados por Luffy y Dadan, él niño de sombrero de paja estaba algo confundido por lo que pasó pero no le tomo importancia sabiendo que su amiga estaba preocupada por su hermano mayor, mientras Dadan vió está interacción con curiosidad, algo le decía que en un futuro van ocurrir muchas cosas, en su pensamiento se preguntó cómo ambos lo tomarían, especialmente Ace.
Ya mas tranquilo el ambiente, Luffy se sentía más feliz y aliviado al ver el regreso de su hermano mayor, los tres niños se acercaron a ver el estado de Dadan, sentándose cerca de los bandidos.
— Ace, después de que nos llevamos a Luffy, ¿Qué pasó contigo y la jefa? — le preguntó uno de los bandidos al pecoso quien se sentó con la ojiverde a su lado, curiosa de saber que paso en realidad, Luffy se encontraba en el otro extremo.
— Empezamos a pelear con Bluejam… — comentó Ace mientras empezó a relatar la pelea detalladamente —. De alguna manera logramos derrotarlo. Intentamos alcanzarlos por el camino que siguieron, pero el fuego había bloqueado el camino… Por fin logramos salir del incendio, pero las heridas de Dadan eran terribles. Logramos llegar a la rivera del río, atravesando el bosque — se detuvo un momento recordando lo asustado que estaba al pensar en que Dadan moriría —. Fui a la cuidad para robar algo de medicina y comida, y trate de salvar la vida de Dadan.
— Vaya, ya veo, me alegra que los dos hayan sobrevivido — comentó Magra en tono feliz.
— Lamento hacer que se preocupen — murmuró en tono bajo Dadan.
— No puedo creer lo que pasó a la Terminal Gray, Sabo debe de estar preocupado — comentó él pecoso aún sin apartar la mirada.
— No te preocupes, Sabo sabe que ustedes dos pueden cuidarse — comentó la ojiverde tratando de tranquilizar a los dos hermanos.
Después de esas palabras Luffy decidió salirse, ni Kaori ni Ace lo detuvieron, sabiendo que nada malo le pasaría después de todo estaba cerca de la casa. Los dos niños decidieron quedarse para cuidar a Dadan con dos bandidos también allí, los demás se habían retirado.
— Ace, en ese momento… ¿Por qué no huiste? — le pregunto la pelinaranja llamando la atención de ambos niños.
— En ocasiones me dejó llevar. Me da miedo pensar que si huyo, puedo perder algo más importante. En ese momento… — recordó cuando los bandidos se llevaban a Luffy —. Luffy estaba detrás de mi — tanto Dadan como Kaori se sorprenden por eso —. No estoy seguro, pero debió ser por eso.
Dadan recordó la conversación que tuvo hace mucho tiempo con Garp, como este le comento acerca de que Roger nunca huía de una pelea por temor de perder a la gente que le importa así como se convertirá en un demonio masacrando varios ejércitos por proteger a sus Nakamas, por eso el anciano nunca lo odio, debido a eso decidió cuidar de Ace.
« El mundo aún odia a Roger, y aunque Ace reniegue de su padre, no cabe duda que de tal padre tal hijo » pensó Dadan mientras veía a Ace que se veía algo incómodo mientras Kaori solo negó con la cabeza.
— ¡¿Qué dijiste?! ¡Sabo…! — gritó Ace con incredulidad, mientras los demás quedaron en shock ante sus palabras —. ¡Maldito mentiroso! ¡No te perdonaré está broma! — él pecoso corrió hacía Dogra lanzándose encima con la intención de golpearlo.
— ¡Detente, Ace! — gritó Magra con las manos arriba.
— ¡No es mentira ni estoy bromeando! ¡Pasó tan rápido que no creía lo que estaba viendo! ¡Fue como un sueño!
— ¡Cállate! ¡Sabo regresó con su familia noble! ¡No es posible que haya zarpado! — le gritó Ace.
— ¡Es verdad, Sabo está en su casa! — le apoyo Luffy.
— ¡Ellos tiene razón! ¡¿Qué motivo tendría Sabo para irse?! ¡Nos tiene a nosotros! — comentó en un grito la ojiverde.
— ¡Nosotros lo vimos todo, entendemos como se sienten! ¡Pero él no regreso a su casa! — se levantó Dogra apartando a Ace —. Si de verdad era feliz, no hubiera zarpado al mar! ¡No hubiera salido al mar con una bandera pirata! — le gritó llorando mientras Ace empezó a temblar por sus palabras junto a los dos pequeños pelinegros.
La habitación se quedó un tenso silencio, las palabras de Dogra habían calado en cada uno de los habitantes de la habitación. Por una de las ventanas entró algo de aire.
— ¡Sabo… No era feliz! — exclamó Luffy empezó a llorar junto a Kaori.
Él pecoso se agarró la cabeza recordando las palabras que Sabo les dijo: "¡A pesar de tener padres yo estaba solo!" —. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no lo trajimos de regreso?! — gritó mientras se levantó y se volvió a lanzar encima de Dogra, agarrándolo por el cuello de su ropa —. ¡¿Dónde está él tipo que mató a Sabo?! ¡Acabaré con él!
— ¡No puedes matar a un Tenryuubito!
— ¡Haré que se arrepienta! — le gritó soltandolo bruscamente, levantándose mientras agarró su pipa para salir por la puerta.
— ¡Espera Ace!
Una mano agarró a Ace por la cabeza y lo estampó en el suelo, esa persona era Dadan —. ¡Detente maldito mocoso!
— ¡No lo trates así Dadan! — gritó Kaori asustada al ver como la mujer estampó con fuerza al pecoso siendo ignorada por la mujer, concentrada en mantener a Ace en el piso.
— ¡Suéltame! — le gritó él pecoso levantándose con esfuerzo, sangre salia de su frente para que después Dadan lo agarra por el cuello volviendo lo a estampar en el suelo.
— ¡¿Cómo puedes estar tan confiado cuando no tienes la suficiente fuerza?! — gritó mientras lo levanto un poco para después volver a estamparlo —. ¡¿Qué puedes hacer tu?! ¡Solo morirás! ¡Morirás y mañana nadie se acordará de ti! ¡Aún eres un simple mocoso! ¡Él asesino de Sabo es este país! ¡Es el mundo entero! — lo levanto del piso acercándolos hacía ella —. ¡¿Qué puedes hacer tú?! Tú padre cambio la era con su muerte. ¡Cuando te conviertas en un hombre como él, entonces podrás morir o hacer lo que quieras! — ante sus palabras Ace abrió los ojos, viéndose impotente mientras Luffy seguía llorando con la ojiverde tratando de consolarlo aún cuando lloraba en silencio.
— ¡Aten a este idiota!
— ¡Si!
— ¡SABO! — gritó Luffy el nombre de su hermano rubio, más lágrimas salían de sus ojos, la ojiverde no pudo evitarlo, pequeños sollozos salían de su boca aún cuando trataba de callarlos, su llanto era muy bajo comparado al de Luffy.
Los bandidos habían amarrado al pecoso en un árbol mientras se removía con furia, en un intento desesperado por desatarse —. ¡Maldición! — gritó mientras seguía removiendo de con fiereza —. ¡Cállate! ¡No llores como niña Luffy! — gritó Ace al escuchar el llanto de su hermano menor, poniéndolo aún más furioso.
Él pequeño niño de paja siguió llorando mientras era abrazado por Kaori, ambos niños llorando por la muerte de Sabo, así la pasaron toda la noche nombrando una y otra vez al rubio con la esperanza de que todo esto fuera un simple malentendido, hasta que finalmente se quedaron dormidos debido al dolor y cansancio.
Al día siguiente, aún estando atado al árbol, Ace se encontraba con los ojos cerrados, aún seguía furioso y dolido por la noticia pero su cuerpo estaba adolorido por la incómoda posición en que encontraba, su cuello dolía debido a que tenía la cabeza agachada pero aún así no le importa, aún quería vengar la muerte de su hermano rubio. Él sonido de la puerta ser abierta junto a los pasos de varias personas llamo su atención, abrió sus ojos pero no levantó la cabeza.
— ¿Ya te tranquilízate Ace? — le preguntó Dadan, él pecoso levantó la cabeza mirándola con frialdad, la pelinaranja lo miró fijamente —. Desaten a Ace — ordenó Dadan mirando a sus hombres.
— Si.
Dogra se estaba acercando cuando escucho el sonido de un pájaro llamando su atención, sin pensarlo se alejó de su jefa y compañeros acercándose al pájaro.
— Ahora te libero — comentó uno de los bandidos que se acercó a Ace, empezando a desatar lo.
— ¿Dónde están Luffy y Kaori? — Dadan volteó hacia atrás su mirada.
— Estuvieron llorando toda la noche, ahora están dormidos.
Magra agarró la carta, leyendo el remitente, dio un pequeño brinco sorprendió al ver de quién era —. ¡Jefa, esto es grave! — gritó mientras corrió hacía Dadan, quien volteó a verlo —. ¡Es una carta de Sabo! Debió de mandarla antes de zarpar — enseño la carta, dónde el sobre tendría lo siguiente: «Montaña Corvo. Para mis hermanos. Sabo »
Ace dejo escapar un pequeño sonido de sorpresa ante las palabras del pequeño bandido —. ¡Desatame! No pienso ir a la cuidad. Está carta es para nosotros verdad, ¿No? — dijo Ace mientras miro a la jefa de los bandidos, señalando que la carta era para Luffy, Kaori y él, aún sabiendo que él rubio consideraba a la ojiverde su hermana menor.
Una vez desatado, le dieron la carta la cual tomo bruscamente, dándole la espalda a los demás con la intención de leer la carta a solas, tal vez después la compartiría con Luffy y Kaori dependido de como se encuentren. Abrió el sobre, tirando lo al suelo mientras abrió la carta empezando a leer el contenido mientras caminaba.
— "Ace, Luffy y Kaori ( si se encuentra allí) no resultaron heridos en el incendio, ¿Verdad? Estoy preocupado, pero confío en que se encuentran bien. Lo lamento, chicos, pero cuando lean está carta yo… habré zarpado al mar — Ace caminaba en el bosque sin fijarse a dónde iba, sus ojos se encontraban ensombrecidos por su cabello —. Por como resultaron las cosas, decidí adelantarme. — él pecoso apoyo su mano en un árbol dónde se detuvo un momento para después volver a caminar —. Yo no pertenezco a este país. — Ace caminaba por un puente —. Me volveré más fuerte y me convertiré en pirata — él pecoso se encontraba sentando en un tronco de un árbol cortado —. Los cuartos nos convertiremos en grandes piratas y nos reuniremos como hermanos. ¡Definitivamente, algún día, nos encontremos en algún lugar de este inmenso mar! — Ace caminaba dando un par de brincos por un camino, hasta dirigirse a una colina con vista al mar —. Por cierto Ace, ¿Quién de nosotros es él hermano mayor? Dos hermanos mayores y dos hermanos menores… Parece raro, pero el lazo que formamos es mi más grande tesoro — él pecoso recordó cuando Sabo y él salvaron a Luffy, así como este lloró agradeciéndoles, también cuando conocieron a Kaori. Los labios del pecoso empezaron a temblar, mientras esté evitaba llorar —. Luffy aún es un niño débil y llorón y Kaori aún tiene mucho que aprender… Pero son nuestros hermanos menores, los dejo en tus manos! — Ace apretó la carta en sus manos mientras las lágrimas bajaron por sus mejillas, pequeños sollozos salieron de su boca para después soltar en llanto, tan fuerte que se escuchaban por todo el lugar.
Pasaron algunos días desde la muerte de Sabo, los dos pequeños pelinegros se encontraban en un acantilado, Luffy acostado boca abajo mientras a su lado estaba Kaori quien abrazaba sus piernas con su mentón apoyado en ellas. Había ido a la villa para informarle a Makino, y pedirle permiso para quedarse algunos días con Dadan, la peliverde aceptó sabiendo que lo que necesitan los niños es estar juntos en este momento.
Luffy aún acostado boca abajo recordó cuando Sabo dijo que algún día saldrían juntos al mar, así cuando entrenaron con Naguri y como se convirtieron en hermanos, apretó los puños sollozando un poco.
Por su parte, Kaori tenía la mirada perdida recordando desde que conoció al rubio, las veces que este la regañaba al pelear con Ace, así como siempre le sonreía cuando terminaba con su entrenamiento, los cumplidos que le hacía así como cuando por primera vez la llamo hermana menor, algunas pequeñas lágrimas bajaron por su rostro pero no sollozó, había estado llorando todo estos días así que le dolía un poco su garganta.
Detrás de ellos venía Ace quien miró de manera neutral a ambos niños, había escuchado por parte de los bandidos que ninguno estaba comiendo bien, así que algo preocupado sin mostrarlo decidió buscarlos, desde lo de Sabo no los quería perder de vista, internamente estaba agradecido de que la pequeña pelinegra se quedará en la casa con ellos, lo aliviaba.
Se puso al lado de Luffy, sin verlos sabía que los dos estaban llorando, acercó su puño a su boca soplando para después golpear la cabeza de Luffy.
— ¿Por cuánto tiempo piensan seguir así? — les comentó a ambos, quienes no voltearon a verlo, el pecoso no se molestó por esto con los brazos cruzados —. El tesoro que escondimos en el bosque ya no está. Los sobrevivientes de la banda de Bluejam debieron llevárselo, o tal vez el ejército lo encontró — comentó mientras recordó cuando fue al bosque a buscarlo —. En realidad no estoy seguro. Pero ya no importa. Ese era el fondo pirata que compartiría con Sabo, pero él ya no podrá usarlo. Así que ya no importa. De nada sirve tener un tesoro si no puedes protegerlo.
Ante las palabras de Ace, Kaori hizo una mueca, cerrando los ojos por un instante para volver abrirlos.
— Ace… Kaori… Yo… ¡Quiero ser más fuerte! — Luffy habló entre sollozos agarrando su sombrero, llamando la atención de Ace así como de Kaori quienes voltearon a verlo —. Más… Más… más… Más, más, más y más… Más, más, más y más… ¡Quiero ser más fuerte! ¡ Así protegeré lo que sea, y no perderé a nadie más! — habló el pequeño pelinegro con la voz rota —. ¡Se los ruego! ¡Ace, Kaori, no mueran, por favor!
— Luffy… — susurró Kaori viendo a su mejor amigo- hermano con tristeza, ante sus palabras, teniendo la misma petición que él.
— ¡Idiota, debes preocuparte por ti! ¡Tu eres más débil que yo! — le gritó Ace volviendo lo a golpear, molesto por sus palabras —. ¡Escuchen, y no lo olviden, Luffy y Kaori! ¡Yo no moriré! — gritó Ace sus palabras con determinación, mirando a ambos niños asegurándose que ambos le entendieran. Sabía que aunque no lo había dicho en voz alta, la ojiverde tenía el mismo pensamiento que Luffy.
Ante las palabras de su hermano mayor, él niño de sombrero de paja se levantó un poco mientras asintió con la cabeza aún llorando. Kaori también asintió mientras limpio sus lágrimas bajando sus rodillas, tocando el pasto mientras volvió a enfocar su mirada al mar.
— Sabo me pidió que los cuidará. ¡Lo prometo, yo no moriré! — exclamó mientras volvió a cruzar sus brazos, mirando al mar para evitar verlos a ambos —. Como si pudiera dejar un tonto hermano menor y a una maldita bruja como ustedes solos — ante sus palabras de Ace Luffy asintió mientras Kaori escucho en silencio —. No soy muy inteligente, y aún no se porque murió Sabo, pero estoy seguro que fue algo que se oponía a su libertad. Sabo murió antes de ser libre, pero brindamos como hermanos, y nosotros aún seguimos vivos — haciendo una mueca ante sus propias palabras Ace miro de reojo a la ojiverde, después de todo ella ninguno de ellos hizo un brindis de hermandad, pero sabía que no era necesario, tanto Sabo como Luffy la consideraban su hermana mientras Ace sabía que su relación con ella era diferente… casi especial pero no importaba en este instante, al ver que la ojiverde no se veía ofendida volvió hablar —. Así que escuchen, Luffy y Kaori, ¡Nosotros viviremos sin ningún arrepentimiento! — esta vez ambos niños asintieron.
Ace recordó una conversación que tuvo con Sabo en la casa del árbol, en ese momento Luffy y Kaori dormían, él rubio le comento que partiría a los 17 años — ¡Algún día saldremos al mar, y viviremos más libres que nadie! — Luffy volvió asintió, lágrimas bajaban por su mejillas así como se le asomban sus mocos, la ojiverde ya no se veía tan triste, al parecer las palabras de Ace le daban algo de consuelo —. Eso significa que tendremos muchos enemigos. Incluso nuestro abuelo será nuestro enemigo y arriesgaremos nuestra vida. Zarparemos al cumplir los 17 y nos convertiremos en piratas! — compartió una leve mirada con Kaori, ella partiría con él pero ella tendría 15 años en ese entonces, pero decidieron que luego verían que hacer cuando eso pasara.
La ojiverde se movió acercándose a Luffy, paso uno de sus brazos al hombro del pequeño pelinegro acercándolo hacía ella —. Vamos a vivir nuestra vida en honor a Sabo.
Los tres niños miraron hacia el mar, recordando a Sabo así como hicieron promesas que cada uno se encargaría de que se cumpliera.
¡Buenas noches mis lectores! Un día de estos les pondré un apodo.
¿No han notado que siempre ando actualizando en la madrugada? Trataré de darle un capítulo un poco más temprano.
Cómo ven hemos llegado a la partida de sabía :'c, este es un capítulo muy largo más de 5000 palabras, como verán me estoy basando en el anime pero quiero momentos para no alargar mucho esto. A partir de los siguientes capítulos me dedicaré a fomentar el vínculo de Ace, Luffy y Kaori, esto no solo se trata de Ace y Kaori, para entender mis palabras lo van a comprender conformé avance la historia, en general pienso mostrar más cosas que espero que les gusten.
Está historia se actualizara dos veces a la semana, ya que tengo más historias la cual actualizaré una vez a la semana. ¿La razón? Tengo una historia del trío ASL junto a Kaori, pienso subirla hasta que está historia llegué al capítulo 20, la cual según mis cuentas será en marzo, ¿El por qué hasta marzo? Es porque quiero desarrollar bien a mi oc aquí, para que la conozcan bien aparte esa historia les aseguro que les va a gustar, estoy ansiosa por publicarla.
No soy la mejor escritora, tengo mis fallas y a veces no estoy satisfecha con lo que escribo pero que ustedes me den una oportunidad significa mucho para mí.
