— Así que él mocoso está muerto — comentó Garp mirando a los tres niños que estaban en silencio desde su llegada.

Había pasado dos semanas desde la muerte de Sabo, él anciano había venido a visitarlos después de recibir una carta de Dadan quien le comento la situación, no se sorprendió al encontrar rápidamente a los tres pelinegros, después de todo están deprimidos aún por la pérdida de su hermano rubio, hizo una mueca al verlos, estos mocosos son sus nietos – conoce a Kaori desde niña, la vio crecer y con el paso del tiempo se volvió parte de su familia -. Incluso alguien como Garp sabe comportarse de acuerdo a la situación.

— No es mocoso, su nombre su Sabo — reclamó Luffy mientras sollozó un poco, pequeñas lágrimas bajaron por sus mejillas, siempre actuaba así cada vez que mencionaban la muerte de su hermano.

— No llames mocoso a Sabo viejo — comentó con frialdad Ace mientras miraba a los pequeños pelinegros.

Los cuatro estaban sentados en el pasto junto a una pequeña fogata, alrededor de ellos había restos de comida, Garp se encontraba en un extremo mientras en el otro se encontraba los tres niños, él pequeño pecoso se encontraba en medio de Luffy y Kaori. Últimamente Ace había notado que ambos pequeños pelinegros se encontraban muy pegajosos alrededor suyo, normalmente les hubiera gritado y golpeado al mismo tiempo, pero no hizo nada de eso ya que tiene dos motivos.

El primero es porque sabía que la forma de actuar de Luffy y Kaori es debido a lo que sucedió con Sabo, ambos niños al parecer encontraban consuelo y seguridad ante la presencia de él, tal cosa provocaba que Ace sintiera cálido y querido, aunque sabía que no debía sentirse así. La segunda razón es porque al gritarles y golpearlos provocaría una discusión con la ojiverde, la única persona que mantenía el orden ante las discusiones del pecoso y la pequeña pelinegra era Sabo, y ahora que él rubio está muerto nadie los detendría, lo único que causaría es que los tres incluyendo a Luffy se sintieran incómodos recordándoles que su hermano rubio ya no está. Lo único que hacen es tratar que las cosas sean como antes aún sabiendo que nada de eso sanará sus corazones.

— No lo digo en mal sentido, realmente me agradaba — comentó Garp tratando de tranquilizar a sus nietos, no mentía al respecto, no conoció mucho al mocoso rubio pero en el poco tiempo lo vió y adoptó como su propio nieto, era una lástima que muriera tan joven.

Aclarando se la garganta, la ojiverde miró al anciano —. Garp-san… — se quedó callada al ver la mirada que recibió, suspiró mientras se corrigió a si misma —. Abuelo, tú eres un marine, ¿Por qué no llevas a prisión a la persona que mató a Sabo?

— Me encantaría hacerlo que él desgraciado pague por su crimen, pero lamentablemente no puedo hacerlo — él anciano esquivó las miradas que recibió de los niños, quienes lo veían con incredulidad con algo de decepción.

— ¡¿Por qué no puedes?! ¡Se suponen que los marines se encargan de eso! — le reclamó Ace mientras apretó sus manos en puños, él quería justicia ante la muerte de su hermano.

— La persona que mató a Sabo es un dragón celestial, personas que se creen "dioses" tiene varios derechos y privilegios que los demás carecen, son personas tan desagradables que se creen intocables, lamentablemente los marines trabajamos para ellos — comentó con disgusto Garp, realmente quería vengar a su nieto, pero no podía hacer nada, dio un vistazo al rostro de sus nietos y una punzada de dolor sintió al ver sus rostros decepcionados.

— ¿De qué sirve que existan los marines si dejan pasar este tipo de cosas? Ahora estoy más convencido de ser un pirata, ¡Nunca trabajaré para la persona que causó la muerte de mi hermano! — exclamó Ace con una determinación, algún día se encargaría de hacer pagar a la persona que le quitó a su hermano, a su lado ambos niños asintieron de acuerdo a las palabras del mayor del grupo. Se encargarían de cumplir su sueño en honor a Sabo.

Garp suspiro al escuchar las palabras de su nieto, quería contradecirlos, pero no comentó nada, solamente los miró fijamente para después pasar su mirada en la ojiverde —. Antes de venir aquí, hablé con Makino y él alcalde, ¿Te vas a quedar en la casa de Dadan? Estoy sorprendido ante esto — ante las palabras de su abuelo, tanto Ace como Luffy se pusieron a la defensiva.

— ¿Algún problema con eso viejo de mierda? — comentó con frialdad Ace, entrecerró los ojos mientras instintivamente movió su cuerpo, cubriendo a la ojiverde quien se vió algo sorprendida por la reacción de Ace

— ¡No dejaremos que te lleves a Kaori de regreso a la villa! — exclamó Luffy con el ceño fruncido cruzando sus brazos mirando a su abuelo.

Kaori al ver como ambos estaban a la defensiva con ella, se veían tan decididos a protegerla del anciano, no pudo evitar que una pequeña sonrisa se formará en su rostro.

Garp miró a sus nietos, suspiró profundamente ante el comportamiento de los dos niños pero se sentía complacido —. Mocosos no tengo ningún problema con que la mocosa se quede con ustedes, solamente quiero saber la razón de su decisión.

— Solamente no puedo alejarme de ellos — fue lo único que dijo la ojiverde, era una pequeña verdad a media. La verdadera razón es porque la pequeña pelinegra tenía miedo de que si se iba algo malo le pasará a Luffy y Ace en su ausencia, aparte él mismo pecoso le había mandado una indirecta para que la niña se fuera a vivir con ellos, aunque no fue muy sutil ya que algunos notaron las intenciones que tenía Ace.

Desde que la llegó la carta de Sabo, él pecoso quería mantener ambos niños en su vista, la idea de que Kaori se fuera, haría que estuviera incómodo y no dudaría de ir por la ojiverde y arrastrarla a la casa de Dadan, que esté con su hermano menor y él, internamente se alegró al igual que Luffy al ver que ella empezó a vivir con ellos

Satisfecho ante las palabras de la niña, Garp volvió hablar —. Solo por hoy pasaré por alto su entrenamiento, pero cuando vuelva a venir lo vamos a retomar — les advirtió mientras los niños sintieron un escalofrío aún más al ver como trono sus puños.


— ¡Aquí voy Ace! — gritó Luffy mientras corría en dirección a su hermano pecoso quien lo esperaba con los brazos cruzados, expectante a su ataque. Él niño de sombrero giraba su brazo de atrás para adelante —. ¡Gomu Gomu No Pistol! — su brazo de alargó con una buena puntería, Ace se sorprendió mientras se movió instintivamente había un lado, mirando con la boca abierta mientras Luffy sonrió, aunque se asustó al ver que se regresó su brazo golpeándolos en rostro mientras empezó a girar.

Él pelinegro pecoso miró la escena y sin poder evitarlo empezó a reírse, sentada cerca de los árboles estaba Kaori quien se dio un golpe en la frente negando con la cabeza, sin estar del todo sorprendida, sabiendo el resultado de esta pelea. Aunque se encontraban algo asustada, después de todo después de Luffy seguía ella, aunque esperaba el mismo resultado que él pequeño pelinegro, admirando su determinación de vencer algún día a su hermano mayor.

— ¿Qué demonios fue eso? Así no podrás ganar — Ace dejo de reír, pero estaba sonriendo, Luffy dejo de girar cayendo al piso —. No importa que tan fuerte seas, tu puntería no sirve. Después de todo, la goma no sirve para una batalla.

Luffy se levantó molesto, ofendido por las palabras del pelinegro mayor —. ¡Cállate! ¡No molestes!

— ¡¿Qué te pasa?! ¡Solo te estoy diciendo la verdad! ¡Todo lo que haces es golpearte a ti mismo y hundirte en el agua como una roca!

— ¡Deja de burlarte de mí Gomu Gomu No Mi! ¡Algún día te haré llorar! ¡He pensado en un ataque más poderoso que el pistol!

Al ver con ambos empezaron a pelear, la pelinegra se levantó y se acercó a los dos hermanos con la intención de tranquilizar las cosas —. Pecas y Lu, por favor no discutan, esto es ridículo — comentó la ojiverde mientras los miró a ambos con algo de cansancio, sencillamente este no es su trabajo, es el de Sabo pero ahora su deber es evitar que peleen ambos hermanos.

— ¡Cállate maldita bruja! ¡Que tú estás en la misma situación que él! — gritó Ace sin molestarse en ver a la niña, su mirada fija en su duelo de miradas que tenía con su hermano menor.

Kaori tenía un tic ante las palabras de Ace, lo miró con furia mientras apretó sus manos hechas puños por la ira que sentía —. ¡¿Qué dijiste idiota pecoso?! — gritó molesta y ofendida, al diablo al tratar de tranquilizar las cosas, este imbécil tenía la capacidad de hacerla enojar rápidamente.

Ninguno de los tres se dio cuenta al estar tan ensimismados en su discusión, a su costado la silueta de Sabo apareció, aunque tenía los ojos ensombrecidos —. Luffy, es genial. Tu brazo se estiró mucho más que ayer, y Kaori por favor no empieces a discutir con Ace — la voz de Sabo retumbó en el entorno, llamando la atención de los niños quienes inconscientemente reaccionaron ante la voz del rubio.

— ¡Sabo, eres demasiado blando con Luffy! — Ace le contestó irritado al ver cuan blando es con su hermano menor, se volteó mientras lo señaló con el dedo.

— ¡Lo sabía, soy más fuerte que ayer! — el pequeño pelinegro estiró los brazos había arriba, feliz al recibir el halago de su hermano, aún más al saber que está teniendo control con sus poderes.

— ¡No es mi culpa que él idiota pecoso me saque de mis casillas! — le gritó Kaori mientras se cruzó de brazos ofendida al ser la única regañada.

— ¡Oye Sabo! — gritaron los tres mirando en la dirección en que se encontraba él rubio, para su consternación solamente había una roca, la cual confundieron con su hermano.

Los tres pelinegros se quedaron en silencio, teniendo un fuerte rubor en sus mejillas mientras hacían un pequeño puchero, el pecoso tenía la mano estirada, la ojiverde señalando la roca y él niño de sombrero de paja tenía hechas sus manos puños.

Luffy aún avergonzado, se volteó caminando un poco, siendo observado por Kaori y Ace, al final soltó un suspiro.

— Sabo si era un buen hermano mayor.

— Mala elección de palabras Lu — murmuró la ojiverde, viendo la reacción de Ace sin sorprenderse en absoluto.

— ¡¿Qué?! ¡¿Insinúas que mejor hubiese muerto yo?! — le gritó Ace mirando ofendido a su hermano por sus palabras.

— ¡Yo no dije eso! — reclamó Luffy acercándose al pecoso.

— ¡Claro que sí! — él pecoso lo golpeó en la cabeza.

— ¡Duele! — él pequeño pelinegro gritó mientras se tocó la cabeza . ¡Sabo no me golpeaba de esa manera!

— ¡¿Qué dijiste?!

— ¡¿Qué te pasa?! ¡Deberías ser más amable conmigo!

— ¡Jamás!

Kaori miró con incredulidad y fastidio el rumbo de la conversación, escuchando aún a los hermanos discutir, solamente pensando en cómo le harían de ahora en adelante, sin Sabo aquí las cosas se irían al carajo y lastimosamente ella no se consideraban la adecuada para intervenir en esta discusión.

«Serán idiotas» fue el único pensamiento de la ojiverde quien solamente observó la conversación, insegura de que hacer en este caso.

En la casa de los bandidos, se encontraban Magra, Dogra y Dadan, la pelinaranja bebiendo licor siendo servido por Magra, él bandido más pequeño leyendo un libro. A la pelinaranja la golpeó una pequeña bola de papel, la cual agarró con los demás acercándose a ver, la desenvolvió. La nota tenía una piedra con un mensaje: «Decidí formar mi propio país»

— ¿País? — otra bola de papel fue aventaba la cual fue en dirección de Dogra quien la desenvolvió, también tenía el siguiente mensaje: «¡Yo también!» salieron afuera donde había dos pequeñas casas con carteles especificando el país de cada quien, dentro de estas se encontraban los dos niños, los bandidos miraron ambas construcciones, la casa del pecoso esta mejor construida mejor que la de Luffy.

— ¿Ahora qué es lo que planean? — pregunto con cansancio Dadan, con sus dos hombres acercándose hacía Kaori quien miraban a ambos niños negando con la cabeza, al parecer no era la única que se cansaba de las ideas estúpidas de estos dos niños.

— Para ser fuertes debemos vivir por nuestra cuenta. Ustedes váyanse al país de Dadan — comentó Luffy con los brazos cruzados.

— Pero usaremos su baño — comentó Ace, complementando las palabras de su hermano.

Dadan solo suspiró profundamente, por una razón ambos son D. Volteó su mirada hacía la ojiverde —. ¿Tú también harás tú propio país mocosa?

Kaori se encogió de hombros, aún sin despegar su vista de los dos hermanos quienes voltearon a verse para después apartar la mirada —. Al contrario de esos imbéciles, prefiero dormir en tu casa Dadan, no estoy de humor para soportar sus estupideces — comentó irritada al ver su comportamiento infantil.


— Hoy no fuiste a acompañar a Ace y Luffy, ¿Cuál es el motivo Kaori? — le pregunto Magra a la ojiverde quien estaba sentada mientras leía un libro al tiempo que escribía en una hoja.

Ante la pregunta del bandido, la niña dejo la actividad que estaba haciendo, alzando la mirada para ver a Magra —. Esos idiotas siguen sin hablarse, si fuera con ellos solamente lograría que las cosas se pusieron peor — ante la mirada de Magra, supo que debía ser más específica . Ambos me harían elegir entre ellos, y si lo hago solo provocaría otra discusión entre ellos por mi culpa, de todas maneras, a pesar de la situación sé que Ace se encargará de cuidar a Luffy, así no estoy muy preocupada.

Satisfecho con la explicación de la ojiverde, Magra la dejo continuar con lo que hacía, mientras miró había la puerta, algo incómodo ante el silencio. En la casa se encontraban solo Kaori y él, su jefa y los demás habían salido dejándolo cuidar su hogar, Ace y Luffy habían salido para cazar algo para comer, la ojiverde después de su partida se había encargado de ayudar con la limpieza de la casa, después de todo Dadan la había dejado quedarse – a la fuerza -, aunque quedó complacida al saber que al menos uno de los mocosos si los ayudaba.

En el bosque, Luffy se encontraba sosteniendo su pipa con fuerza, delante de él se encontraba un enorme oso, siendo observado por su hermano quién estaba en una rama del árbol, con su espalda apoyada en este, sus brazos detrás de su espalda.

— ¡Ace, ayúdame es un oso enorme! — exclamó él pequeño pelinegro mirando de reojo a su hermano mayor.

— Pensé que querías ser independiente — exclamó en tono frío Ace mientras apartó la mirada sin moverse en absoluto.

Ante las palabras de Ace, él niño de sombrero de paja se mostró decepcionado, él oso rugió lo que alarmó —. ¡Maldición! — exclamó mirando con nerviosismo al animal frente de él, sin la ayuda del pecoso dudaba poder hacer algo, y para su mala suerte Kaori decidió quedarse. Salto con la intención de golpearlo, él oso alzó su garra en dirección del pelinegro, quien se agachó moviéndose a un lado, volviéndose a impulsar quedando suspendido, esto lo aprovechó el animal volviendo alzar su garra desgarrando el torso del pelinegro, su sombrero salió disparado al igual que un chorro de sangre.

— ¡LUFFY!


Se ve a Ace corriendo por el bosque, cargando a Luffy inconsciente en su espalda siendo cubierto por una sabana. Estaba tan alarmado y asustado por la situación, por su maldito orgullo dejó no ayudó a su hermano menor, el resultado Luffy está lastimado por su culpa, ni siquiera tuvo el tiempo para mirar las heridas de su hermano, mientras corría no pudo evitar pensar en la reacción de Kaori, se suponía que debía de cuidar al pequeño pelinegro, y había fallado. Ella lo odiara por su estupidez, al igual que Sabo si estuviera vivo.

Para su alegría, vio a lo lejos el país de Dadan, apretó su agarre en Luffy mientras aceleró sus pasos, en este momento su prioridad es su hermano menor, una vez que llego tocó la puerta repetida veces.

— ¡Oigan, país de Dadan, ¿Hay alguien ahí? ¡Kaori, Luffy está herido! ¡Ayúdenme por favor! — gritó mientras siguió tocando, con la esperanza de que la ojiverde o alguien más abriera. La puerta fue abierta por él bandido —. ¡Magra, por favor, cura a Luffy!

— Vamos, vamos, de prisa entra — comentó Magra abriendo la puerta dejando entrar al pecoso quien lo hizo rápidamente.

— ¿Qué está pasando? — preguntó la ojiverde quien se acercó a ellos, se alarmó al ver a un inconsciente Luffy en la espalda de su hermano —. ¡Luffy! ¡¿Qué fue lo que pasó?!

— No es momento para hablar, hay que atender a Luffy — explicó Magra, subiendo las escaleras con él pecoso siguiéndolo. Insatisfecha ante no saber nada de la situación los siguió con la intención de saber del estado de Luffy.

Una vez dentro de la habitación, Ace dejo a su hermano acostado en el futón, siendo atendido de inmediato por Magra, sin nada de que hacer más que esperar, él pecoso se fue a una esquina sentándose mientras se cruzó de brazos, escondiendo su rostro en ellos. A su lado se sentó Kaori, mirándolo de reojo, la actitud de Ace provocaba que estuviera incomoda, tiene la intención de interrogar al pecoso para saber que paso con exactitud, pero sabía que este no era el momento, al parecer está situación estaba afectando de sobremanera al pelinegro mayor.

— Vamos, vamos este no es un juego. Si la herida hubiese sido más profunda, habría muerto. Hasta ahora habían peleado los cuatro juntos, ¿Verdad? — preguntó Magra, quien acabo de atender al niño de sombrero de paja, volteando a ver al pecoso quien tenía su rostro aún escondido.

— ¡Es mi culpa! ¡Sabía que no debíamos probar nuestra fuerza peleando solos! ¡No sirvo para nada! ¡Absolutamente para nada! — exclamó él pecoso empezando a llorar, levantó un poco su rostro, pero mantenía sus manos en él, lágrimas bajaban por sus mejillas.

— Ace… — murmuró él bandido mirando con una pequeña sonrisa suave al pecoso quien seguía llorando.

— ¡Lo siento Luffy!... ¡Lo siento!

Las palabras de Ace se escucharon por toda la habitación, la ojiverde se quedó callada mientras mantuvo su vista en el pequeño pelinegro, dejando que él pecoso se desahogará. Magra decidió salir de la habitación, sabiendo que ambos niños hablarían, solo esperaba que no empezarán a discutir en un momento como este. Una vez solos, en la habitación se escuchaban los sollozos del pecoso quien seguía pidiendo perdón a su hermano menor.

— Lo siento Kaori… — la voz rota del pecoso llamo la atención de la ojiverde quien no volteó a verlo —. Se suponía que yo debía se cuidarlo, Sabo me lo pidió, me lo confío y le falle, les falle a ustedes dos… Lo siento, soy un completo inútil que no puedo hacer nada bien… Por favor no me odies, no quiero que lo hagas ni Sabo ni tu… Y-yo no lo soportaría…

— Lo repito, tu estupidez me sorprende siempre sin importar la situación Ace — exclamó después de unos momentos de silencio, la ojiverde se acercó un poco más al pecoso mientras entrelazo su brazo con el suyo, apretándolo en un intento de darle algo de consuelo, su mirada aún se mantenía en el pelinegro menor —. No voy a mentir diciendo que no estoy enojada contigo, se suponía que debías de cuidar de Luffy independientemente si ambos estuvieran aún peleados, pero al mismo entiendo cómo te sientes. Por lo que he visto, hasta el momento Ace tu no saber cómo cuidar de otros, ya que solamente te has encargado de cuidarte a ti mismo, y ahora que Sabo está m-muerto — Kaori tartamudeo, poniendo una mueca ya que aún no se procesa del todo la muerte del rubio —. Te toca hacerte cargo de Luffy y de mí, una enorme responsabilidad que no puedes cumplir de todo, en todo caso yo debería pedirte perdón al ser una carga para ti, ¡Se suponía que si me vine a vivir aquí fue para ayudarte con Luffy! — exclamó la ojiverde con frustración, sin alzar la voz con la intención de no pertubar el descanso del pequeño pelinegro.

— N-no eres una carga para mí Kaori — comentó Ace mientras quitó sus manos de su rostro, con la palma de su mano limpió las lágrimas sorbiendo su nariz, fijo su mirada en la ojiverde quien le regresó la mirada, sin comentar nada acerca de cómo se veía lo cual agradeció —. La mayoría del tiempo eres una molestia y quisiera a veces deshacerme de ti — vió como la ojiverde tenía un tic mientras lo miro mal ante sus palabras lo cual provoco que resistiera el impulso de sonreír ante la vista —. Pero estoy tan acostumbrado a tu molesta presencia que sería extraño para mí no verte… Sabo ya no está, es mi deber como el mayor cuidar de ustedes dos, pero, ¿Qué pasa si fallo al hacerlo? ¿Si no soy lo suficiente fuerte para protegerlos? ¿Qué haré si ustedes salen lastimados por mi culpa? Yo… No sé qué es lo que haría si por mi culpa algo malo les pasa a ustedes.

—. ¿Por qué crees que me vine a vivir contigo? ¡Fue porque quiero ayudarte con esa responsabilidad, cuidar de Luffy se requiere de dos personas! — comentó la ojiverde quien gateó un poco, poniéndose delante del pecoso quien miró expectante —. Tú nos hiciste una promesa a nosotros, ahora yo querido hacer unas dos promesas contigo. Te prometo que a partir de hoy dejare de ser una carga para ti y la segunda es que ambos nos encargaremos de proteger a Luffy — exclamó en tono decidido Kaori, ella no quería ser una carga más, necesitaba aprender a pelear y defenderse al mismo tiempo, será complicado, pero estaba decidida a cumplir su objetivo. Vió como él pelinegro se veía inseguro de sus palabras, sonrió un poco mientras se acercó a rodearlo en un abrazo, sintió su cuerpo tenso ante el contacto, pero no sé apartó —. ¿Por qué no duermes? Yo me encargaré de cuidar de Luffy, necesitas descansar Ace.

Él pecoso iba a replicar las palabras de Kaori pero al final nada salió de su boca, se sentía tan culpable, asustado, inseguro. Tan abrumado por las emociones que sentía, pero al mismo tiempo quería descansar aún sabiendo que debía de cuidar de su hermano menor, es su responsabilidad no de la ojiverde quien también es parte de su responsabilidad, pero al estar rodeado con la calidez de los brazos de la pequeña pelinegra, empezó a sentirse somnoliento, lucho por mantenerse despierto, pero al final cedió, quedándose dormido al instante.

— Como pude quedarme dormido… — murmuró él pecoso después se haberse despertado en medio de la noche, para su sorpresa estaba acostado en un futón, al parecer la ojiverde fue quien se encargó de ello, aunque no estaba sorprendido. Parpadeó un poco levantándose de su comodidad con la intención de buscar a la pelinegra y comprobar a su hermanito.

No tuvo que buscar mucho a la ojiverde, ya que estaba se encontraba al lado de Luffy, el pequeño pelinegro se encontraba dormido, a su lado está Kaori quien al parecer estaba cuidando del pequeño niño de sombrero de paja, pero se quedó dormida en una incómoda posición – ya que está sentada con su cabeza inclinada abajo -, apretó los labios mientras los observó a ambos, si no es más cuidadoso con ellos algún día los iba a perder por su culpa, él no soportaría quedarse solo.

— No se preocupen, los protegeré a ambos con mi vida — comentó el pecoso a nadie en específico, su vista aún fija en los dos pequeños niños, esa promesa se encargaría de cumplirla sin importar lo que le pasará con tal de que ambos niños estuvieran a salvó. Saliendo de sus pensamientos, se acercó a la ojiverde, alzando la para evitar que siga en esa posición acostando la al lado de Luffy, se alejó un poco para ir por la sábana que tenía él, cubriendo a la pequeña. Se dio media vuelta para acostarse en el otro costado de su hermano, teniendo cuidado de no lastimarlo en el proceso, levantó un poco la cabeza para mirar a ambos niños, satisfecho con su revisión bajo su cabeza cerrando los ojos, con la intención de descansar.

Al día siguiente, en la mañana estaban todos en la casa reunidos, Luffy aún estaba acostado, pero se encontraba despierto, no se podía mover para disgusto de este siendo cuidado por su mejor amiga en caso de que el pelinegro decidiera abandonar la habitación.

— ¿Por qué no puedo salir a ver a Makino? ¡Quiero ir con Ace!

— Lu, ya te lo dije necesitas reposo si quieres recuperarte, y pecas está hablando con Makino — le comento por décima ocasión Kaori, exasperada por la insistencia del pelinegro, aunque curiosa al saber de hablaba el pecoso con la peliverde.

— ¡Oigan chicos, Makino-chan nos trajo algo de sake! — exclamó uno de los bandidos dentro de la casa.

Afuera de la casa, sentada en una caja se encontraba Makino quien miraba expectante a Ace quien estaba delante de ella a una distancia considerable.

— ¿Cómo saludar a las personas?

— Si

— ¿Por qué estás tan interesado en eso?

— Soy la familia de Luffy y Kaori después de todo. Mi deber es saludar apropiadamente al capitán de los piratas de Akagami, ya que el ayudó a mi hermano menor, y sobre todo cuido de las dos personas más importantes para mí — exclamó orgulloso el pecoso tiendo los ojos cerrados mientras se cruzó de brazos. Abrió un ojo para ver la reacción de Makino.

La peliverde parpadeó mientras abrió la boca, sonrió apoyando su cabeza en su mano mirando fijamente al pecoso

— ¡¿Qué demonios te pasa?! — le gritó sonrojado al ver su reacción.

Makino se rió, encontrando tierno la reacción del pecoso. Lo siento. Está bien, te enseñare.