PRÓLOGO
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- ¡Sakura! ¡Habitación 202! – gritó Ino mientras corría tras una camilla por los pasillos del hospital.
La pelirosa asintió antes de girarse rápidamente hacia el cuarto señalado. Caminó a paso seguro intentando no prestar mayor atención a los centenares de individuos ubicados en el piso de la clínica sobre improvisadas camillas. Su delantal siempre pulcro, ahora teñido por gotas del rojo más terrible, resaltaba entre las suplicas de los enfermos desesperados por atención. Más aún, a medida que recorría los pasillos el aroma a hierro calaba con cada inhalación en lo profundo de su consciencia. Como un recordatorio constante de la realidad fuera de aquellas cuatro paredes de asfalto.
Se adentró en la habitación con la cabeza en alto, sin imaginar que desde aquel momento, todo en su serenidad se desmoronaría.
- ¡madre! – Exclamó corriendo hacia la mujer una vez la hubo vislumbrado sobre los brazos de su padre, tosiendo sangre y con hemorragias oculares en ambos ojos.
Por primera vez desde el inicio de aquella epidemia, sintió realmente su corazón fragmentarse en mil pedazos; Velozmente cogió del carro modular los elementos de protección antes de intentar calmar la angustia inminente en el hombre de cabellos rosa, quién abrumado por la fatiga, al menos se encontraba en mejores condiciones que su progenitora.
La muchacha confrontó sus miedos mientras solicitaba bolsas de sangre para realizar una transfusión. Sabía que escaseaban, sin embargo, su madre al igual que muchos de los pacientes internados, requería absolutamente de aquella donación para poder solventar su vida lo suficiente hasta que sea descubierta una cura para tan extrañas sintomatologías.
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Rápidamente el anochecer se dejó caer sobre la turbulencia vivida dentro del recinto asistencial; Apoyó ambas manos sobre la ventana y no pudo más que dejar caer su rostro entre sus brazos en un intento vano por ocultar las inaplazables lágrimas. Fue el sonido del tronar en la madera bajo sus palmas lo que logró apaciguar su frustración, consciente que de apretar con mayor intensidad, podría destruir por completo el mirador.
- ... aún no sabemos lo qué está ocurriendo… – susurró mientras limpiaba con su antebrazo la mezcla entre sudor y llanto derramado sobre sus mejillas.
- No hay que perder la esperanza. – Afirmó Tsunade acercándose a la ventana junto a su discípula.
- Me he comunicado con otras aldeas y su realidad es aún peor, cuentan con equipos médicos deficientes e incapaces de tratar los síntomas. - comunicó Kakashi con los brazos cruzados sobre su pecho- este huracán solo ha empeorado la situación. – agregó tras el eco de un trueno sobre el cielo.
- Creí que el aguacero era solo Konoha – inquirió Tsunade observando el torbellino de agua y viento tras el gran ventanal.
- No, el temporal se ha extendido por todo el mundo. Incluso Suna reporta registros sobre tormentas eléctricas o aluviones. Probablemente jamás en su historia habían vivido una crisis de este nivel. – explicó el hombre.
Las mujeres se giraron sorprendidas, intentando descifrar la relación entre los acontecimientos.
- ¿lluvia en la aldea de la Arena? …- preguntó irónica casi para sí misma - ¿Puede existir algún vínculo entre las condiciones climáticas y los síntomas inexplicables? – Cuestionó Sakura caminando hacia el gran escritorio del Hokage- mis padres están contagiados y únicamente habían permanecido en casa. Es posible que el reciente lluvazon haya propagado la enfermedad por el agua potable.
- Puede ser – susurró Kakashi recostándose hacia atrás en su silla- pero incluso si es así, es ilógico que todas las aldeas se encuentren en situaciones similares.
- No es ilógico… ¡es imposible! – exclamó Tsunade con ambas manos sobre su cintura- incluso si la propagación es por aire, jamás su avance será paralelo en todos los países. La medicina no funciona de ese modo. ¡Es epidemiológicamente una locura!
- Eso… y el insólito hecho de que en todas las aldeas se esté desatado una tormenta de esta envergadura…– agregó Sakura señalando el crudo escenario sobre konoha.
- ¿Qué insinúan? – cuestionó Kakashi entrecerrando los ojos.
- En nuestro mundo no existen las casualidades. – sugirió la rubia con el ceño fruncido mientras apoyaba ambas manos empuñadas sobre el escritorio.
El hombre exhaló largamente; Cuando asumió su cargo como sexto Hokage, pensó que los acontecimientos ocurridos durante la Cuarta gran guerra mundial Shinobi, serían los hechos más graves que podrían suceder bajo su mandato. Sin embargo, realmente no se impacientó cuando tiempo después Toneri apareció en sus vidas junto a un asteroide totalmente al margen de toda probabilidad. Evidenciando en carne propia, una vez más, que los caminos de la vida siempre sorprenden con inesperados rumbos. De todos modos aquello era un hecho medianamente concertado dentro de sus planes. No obstante, lo que realmente no esperaba, ni jamás imaginó, era que apenas dos meses después de aquel último incidente, algún desquiciado intentaría nuevamente acabar con toda la vida sobre la tierra.
- Hablaré con nuestro equipo de investigación para que reúnan información sobre grupos criminales, mitos, historias, lo que sea que podamos obtener – sentenció apesadumbrado- llamaré a Sasuke para ver qué información ha podido recaudar sobre los Otsutsuki. Pero...esperemos que ésta vez la causa se encuentre muy lejos de algún ser celestial – suspiró resignado ante un hecho que había intentado evadir durante más tiempo del prudente.
Las mujeres asintieron comprendiendo lo delicado de sus circunstancias. Si aquella enfermedad era obra de los Otsutsuki, otra vez se verían envueltos en una batalla de fuerzas con seres pertenecientes a otros mundos desconocidos.
- Sería bueno tener a Sasuke de regreso – comentó la rubia rompiendo la tensión instaurada- si enferma lejos de Konoha, no podemos asegurar su acogida por parte de otras naciones. – Su ceño se frunció en disgusto- aunque me pese admitirlo, probablemente necesitaremos de su cooperación para resolver este asunto.
Sakura abrió sus ojos pasmada ante tal posibilidad. Ciertamente si el muchacho se contagiaba, querría ser ella quien lo tratase, después de todo, su presencia aún engendraba desconfianza entre las alianzas formadas posteriores a la gran guerra; optó por mantenerse en silencio evitando la confrontación visual con cualquiera de sus dos sensei.
- Lo intentaré – soltó sosamente el hombre casi intuyendo una clara negativa por parte del joven Uchiha.
La pelirosa empuño sus manos ante lo oído. De cualquier modo, si bien durante algún tiempo soñó con alguna excusa para tener al pelinegro de vuelta en Konoha, no deseaba que los limitados momentos de paz se truncaran tan rápidamente poniendo en peligro nuevamente las vidas de sus seres amados. Consciente además de las inadecuadas condiciones en las que se encontraban, luchó con su fuego interno para sosegar las emociones causadas ante la idea de una pronta reunión con Sasuke, después de todo ya había transcurrido un año desde su partida y ni una vez había logrado conseguir información sobre algún posible retorno de éste a la Aldea de la hoja.
Bajo aquellos pensamientos y la preocupación de lo señalado por Kakashi, Sakura se dirigió al Hospital para continuar con su ardua labor. Sin embargo, su mente intranquila desarrollaba la posibilidad de una conjetura terrible, casi no cabían dudas, existía un nuevo y peligroso enemigo en sus vidas. Un enemigo implacable y poderoso.
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Eran los gritos provenientes de la sala de espera lo único que mantenía a Sakura con sus cinco sentidos atentos cada vez que sus parpados tendían a cerrarse. Después de un mes durmiendo a duras penas y comiendo menos de lo adecuado, su propio cuerpo comenzaba a evidenciar las fallas en su motricidad.
- Debes descansar – sugirió el Uzumaki después de varios minutos apoyado tras la puerta de ingreso al módulo administrativo.
- ¡Naruto! –Exclamó luego del respingo que le provocó la inesperada visita de su amigo- me tenías tan preocupada. ¿ha ocurrido algo? ¡¿Te encuentras bien?!...– cuestionó nerviosa saltando sobre el muchacho para examinarlo.
-¡ Sakura-chan creo que has envejecido al menos tres años !– interrumpió llevando ambas manos dentro de los bolsillos de su pantalón.
La mujer logró mermar su preocupación, reconociendo que estaba realmente alterada por todo el desastre a su alrededor, ya que ni energías tenía para regañar a Naruto por tan descortés comentario sobre su aspecto; observó su reflejó en una de las bandejas metálicas sobre el carro modular. Aunque difusa, podía notar claramente el morado bajo sus ojos y el cabello apelmazado en la naciente de su frente. En contraste con el reluciente aspecto en su compañero. El cual, aunque mojado producto de la lluvia, lucía fresco y despierto, con sus sentidos preparados ante cualquier eventualidad.
- Soy un desastre – susurró avergonzada.
- En realidad otras veces te he visto mucho peor – agregó el rubio junto a una sonrisa intentando destensar la presión sobre los hombros de la chica.
- No deberías pasar tanto tiempo junto a Sai – musitó la mujer con el ceño fruncido mientras intentaba regresar a sus labores.
El Uzumaki soltó una carcajada mientras sus ojos se achinaban. Cual bálsamo aquella mínima acción logró apaciguar el genio en la pelirosa; La muchacha suspiró más tranquila cerrando los ojos para concentrar sus fuerzas y no decaer frente a Naruto. Sin embargo inevitablemente su mirada se tornó vidriosa ante el latir de su corazón. Giró su rostro intentando vanamente ocultar su angustia pero fue descubierta por los atentos ojos azules expectantes ante sus movimientos.
- Eres la mejor ninja médico que he conocido – declaró el joven tras un profundo suspiro- pero eso, no te convierte en la única médico de Konoha.
- No insistas por favor, si abandono la guardia… – susurró Sakura señalando el sello sobre su frente mientras su voz se apagaba ante sus caóticos pensamientos.
- ¿y si enferma Kakashi sensei o la vieja Tsunade? – soltó el rubio con la mirada contrariada.
- Si fuese necesario, estoy preparada para dar soporte vital a Kakashi sensei, Tsunade sama, a ti y a cualquier otra persona que necesite de mi ayuda– refutó intentando demostrar severidad.
El muchacho reemplazó su expresión preocupada por una de total desaprobación.
- No creas que ignoro lo que está ocurriendo – expresó con el ceño fruncido- - He hablado con Kakashi sensei – confesó Naruto- me ha dicho que esta situación ha sido provocada.
La mujer asintió afligida.
- Deberías ahorrar chakra. Si todos nos contagiamos, serás de mayor ayuda ….– regañó nuevamente el Uzumaki.
-¡Shannaro! -interrumpió golpeando la mesa- ¿has descansado alguna vez cuando tienes tan solo un objetivo en mente? – cuestionó Sakura sin miedo en alzar la voz- ¡jamás haces caso! - soltó elevando su puño.
Naruto retrocedió un paso intentando calmar a la ninja medico con sus manos; tuvieron que transcurrir unos minutos mientras la pelirosa guardaba bruscamente unas carpetas bajo el escritorio, para que la tensión entre ellos se disipara.
- ¿qué pasa Naruto? ¿Preocupado?. De pronto te has vuelto como tres años más viejo – agregó la mujer dejando al rubio sorprendido por tal determinación en su mirada- nunca imaginé que me darías un sermón.
El silencio instaurado fue truncado por un profundo resoplo.
- Lo siento Sakura- chan, me ha quedado claro. – se quejó nervioso- En realidad he venido por ti. Nos esperan en la oficina Hokage. – declaró resignado ante tal testarudez.
Sakura sorprendida, sin demoras se retiró inmediatamente la bata blanca y sus elementos de protección para disponerse a salir lo antes posible. Tenía la firme corazonada que al fin existiría un rostro al cual culpar por tan desastrosa realidad.
- ¿Han encontrado al responsable? –cuestionó enérgicamente mientras apuraba su paso fuera del hospital preparada para quedar empapada producto de la endemoniada lluvia a su alrededor.
- ¡Eso espero! - el rubio respondió entre gritos dado el sonido ensordecedor del agua fluyendo por las calles, cual cascada natural- estoy listo para patear algunos traseros.
La chica sonrió entrecerrando su mirada en completa complicidad. Ella también estaba preparada para luchar con todo el poder en su interior para defender a quienes amaba.
Habían transcurrido dos semanas desde su última reunión con Kakashi, y la situación lejos de mejorar, parecía empeorar a cada minuto. La primera causa, imposible de obviar, eran aquellos extraños síntomas sin razón aparente. Y por otro lado, el temporal incesante instalado en pleno verano. Donde la espesa lluvia no conocía tregua, mermada entre truenos y relámpagos, en un cielo oscurecido por las nubes, su mundo conocido se había transformado en el prefacio del caos inminente.
La mujer contrajo los músculos de su rostro a medida que subía los pisos de la torre; El agua se deslizaba por sus ropas traspasando la tela hasta su cuerpo. Humedecida por completo, observó a Naruto junto a ella en no mejores condiciones, se veía incomodo ante las gotas acumulada sobre su rostro.
Limpió sus ojos con el dorso de su mano antes de ansiosamente abrir la puerta para adentrarse en la oficina.
De su respiración agitada se desprendía vapor debido al frío latente sobre su cuerpo. Podía asegurar que sus labios morados resaltaban junto a las profundas ojeras enmarcadas bajo sus ojos. Expectante, intentó relajar su respiración ante el sorpresivo hombre de pie junto al escritorio.
Allí estaba. Con una goteante capa negra y el cabello desordenado, casi imperecedero desde su partida. Tal vez más alto y menos amenazante, no lo podía asegurar a simple vista. Sin embargo, su rostro fino se desenvolvía en facciones talladas por el marcado ángulo en su mandíbula, recordándole que la adolescencia también había pasado por su cuerpo dejando claras señales de una incipiente adultez.
Cansada por los últimos acontecimientos y entumecida entre la lluvia y el frio. Sintió como su piel se erizaba aún más ante la ojeada inexpresiva que él le dedicó; la última vez que sus miradas se habían cruzado, había sido durante una escueta despedida en las afueras de Konoha. El Uchiha, aquel día había soltado un "hasta pronto" que resonaría en los pensamientos de la chica durante cada día de los últimos 11 meses. Sin embargo, después de aquel esperanzador momento, Sasuke había desaparecido de sus radares como si de un acto consciente se tratase.
Pensar en él durante cada día por culpa de un par de palabras, ya era lo suficientemente bochornoso de reconocer, como para además acarrear a la palestra las, al menos cuatro cartas envías de su puño y letra, de las cuales jamás obtuvo ni una mínima contestación.
El enfado creciente en su estómago de pronto parecía desaparecer en el instante en que el muchacho la saludo mediante una leve inclinación de cabeza. Tal vez, pensó Sakura, él perfectamente podría sentir vergüenza por su actitud frente a los hechos, después de todo, aunque entre ellos jamás se había pactado un compromiso irrompible ni mucho menos una proposición de algún tipo, él no podía obviar el hecho de la clara hostilidad en la nula respuesta a sus cartas. Una señal de indiferencia en su máxima expresión. Más aún cuando Sakura tenía la absoluta seguridad de la correcta recepción de sus mensajes.
- ¡Sasuke! – se adelantó Naruto junto al Uchiha, llevando consigo una sonrisa de oreja a oreja- Baka ¡se tiene que acabar el mundo para que decidas regresar!
El pelinegro entrecerró los ojos sin intenciones de emitir palabra alguna, su atención se encontraba completamente enfocada en la conversación mantenida con Kakashi antes de la irrupción de sus compañeros dentro de la oficina.
-Buenos días Sasuke- kun. – musitó la pelirosa caminando firmemente hacia el Sexto Hokage, decidiendo que esta vez no tenía ánimos para ahondar en confrontaciones visuales profundas.
- Bueno, hasta que han decidido aparecer – habló Kakashi exponiendo sobre el escritorio un acumulo de pergaminos - creo que ya tendrán tiempo de saludarse como corresponde. – señaló sonriendo amablemente con la mirada antes de trasformar su rostro en completa formalidad- Por ahora, escuchen lo que tengo que decir. Y espero… mantengan la mente bien abierta ante mis palabras...
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Hola!
MUCHAS GRACIAS POR LEER
NO OLVIDEN DEJAR SU SUPER IMPORTANTE OPINIÓN! (me hace muy muy feliz)
Bueno, primero que todo, esta historia no sigue la misma línea argumental de mis Fic anteriores. Además posee una interacción más "suave" entre los protagonistas.
Y bueeeeno, lo tenía en mente hace mucho tiempo, después de saber que el Equipo 7 se había reunido para algunas misiones. Que hermosura!!
Se centra básicamente en Naruto, Sasuke y Sakura viajando por el mundo en busca de un misterioso enemigo mientras deben convivir en las inclemencias del bosque. aventurandose en lugares remotos y peligrosos Juju estoy muy emocionada!
Es Sasusaku peeeeeero podrán disfrutar algunos momentos de felicidad aquellos que sienten un gustito por la relación entre Naruto y Sakura. Aunque ubicado posterior a The Last, Hinata ya posee un significado especial en los pensamientos de Naruto.
El tema de las enfermedades a nadie le resulta muy divertido, así que intentaré no ahondaré en ello. Disculpen si es un tema sensible! prometo que no es lo fundamental en la historia.
Un abrazo!
