La luna que aparece de día X
—¿¡Por qué!?
Yuri había cerrado sus ojos tras el impacto contra la pared, mas volvió a abrirlos al oír el grito de Kotetsu y enfrentó su mirada sin siquiera hacer algún movimiento para intentar liberarse.
—¿Por qué qué, exactamente? —rebatió sin alzar la voz, pero con un tono que no podía ser considerado calmo—. ¿Y no crees que debería ser yo el que pregunte por qué estás aquí, por ejemplo? ¿Por qué decidiste entrar a una casa ajena sin haber sido invitado? ¿O por qué eres incapaz de rendirse?
Ni el asfixiante sótano, ni el que su cabeza estuviese dando vueltas debido a lo que estaba presenciando le impidieron a Kotetsu reconocer cada nuevo interrogante como lo que era: una evasiva.
—¡Déjate de juegos!
—¿Juegos? —Yuri dejó escapar una corta risa ahogada y continuó con desprecio—: Yo no soy el anuncio publicitario andante. Yo no soy el que se dedica a hacer parte de un espectáculo. Yo no soy el que finge no ver el mal.
—¿¡Y qué es esto, entonces!?
—¿Esto? —repitió Yuri sin acobardarse, retándolo a que llamase las cosas por su nombre.
Kotetsu no pudo hacer nada para que sus manos no temblaran.
Una parte de sí todavía esperaba escuchar algo que explicara todo, que aclarase que no era lo que parecía y que Yuri era simplemente Yuri Petrov, un juez obsesionado con su trabajo que también se dedicaba a supervisar y a apoyar a los héroes que protegían la ciudad.
Pero decirlo... decirlo lo haría incluso más real que ver las muchas máscaras que decoraban el lugar, que detallar la cicatriz que cubría gran parte —mas no todo, como había creído en un comienzo— del rostro de Yuri, que reconocer el traje que Yuri estaba vistiendo en ese mismo instante...
A Kotetsu le costó un verdadero esfuerzo seguir encarando a Yuri, el cual solo era comparable con el que tuvo que hacer para no apretar sus dientes y pronunciar la palabra que los llevaría a un camino sin retorno.
—Lunatic.
El no dejar de hacerle frente y el seguir sosteniéndolo permitió que Kotetsu se percatase de que Yuri contuvo el aliento, como si él mismo estuviese sorprendido.
¿Por qué?
¿Acaso todo era una alucinación? ¿Acaso existía algo que explicase lo que estaba viendo? ¿Acaso Yuri podía alegar su inocencia sin que sonase como una gran burla que no podría pasar desapercibida por nadie?
Finalmente, Yuri dejó escapar el aire contenido en un suspiro a la vez que inclinó su cabeza, haciendo que su cabello ocultase parte de su rostro —la misma parte en que su tez no parecía ser más que carne al rojo vivo—; era un gesto tan familiar que Kotetsu sintió náuseas.
—Dudo que alguien como tú pueda entenderlo.
Así que era cierto.
Lo que estaba viendo era real.
Yuri era Lunatic.
Sintiéndose a punto de perder sus cabales, Kotetsu soltó los hombros de Yuri y dio un paso atrás al tiempo que cerró sus puños con fuerza, mas no hizo ningún movimiento contra él.
Él era un héroe, no un lunático que se creía con derecho de castigar a otros. Y Yuri no estaba resistiéndose, ni tratando de huir, ni atacando a nadie.
Lo que importaba era que esto era lo que Yuri había elegido y si incluso ahora se negaba a ser sincero con él, lo único que le quedaba a Kotetsu era aceptar que no había nada que pudiese hacer por Yuri...
¿Realmente no lo había?
No que tuviese sentido añadir esa nueva duda a las muchas que seguramente lo perseguirían de por vida.
—Vamos.
A pesar de que Kotetsu se obligó a hacer lo que debía como héroe, su voz se le antojó lejana y carente de fuerza, y no hizo ningún ademán de volver a agarrar a Yuri.
Porque no tenía necesidad de hacerlo.
Solo por eso.
—¿Y esperas que simplemente obedezca?
Yuri lucía tan poco convencido como Kotetsu se sentía, mas Kotetsu no permitió que tal cosa lo hiciese cambiar de idea. Tenía razones de sobra para creer que Yuri no había escapado ni lo intentaría porque estaba consciente de que no podría llegar muy lejos.
—No estás en condiciones de pelear y lo sabes —señaló, haciendo un esfuerzo por acordarse de lo que había visto en HERO TV para poder hacerse una idea de qué tan maltrecho estaba Yuri.
No estaba seguro de qué tanto daño le había causado el NEXT al que Lunatic —al que Yuri— había tratado de matar, mas sí recordaba bien que Rock Bison había conseguido un impacto directo y eso, sabía bien Kotetsu, no era algo que muchos podían recibir e irse caminando como si nada incluso si no terminaban contra una pared tras recibir el golpe.
Además, los poderes de Lunatic —de Yuri— no eran defensivos y su traje no parecía estar diseñado para proteger más que su identidad, y aunque ahora estaba de pie, estaba recostado contra un muro y antes de eso, recordó, Yuri había estado tratando de encontrar algo en un botiquín... en lugar de buscar la ayuda que necesitaba.
—No ibas a ir a un hospital, ¿verdad? —cuestionó con el ceño fruncido y un nudo en el estómago.
Yuri ni siquiera parpadeó.
—¿Y?
—¡No te das cuenta que...! —No, distraerse discutiendo no era lo que debía hacer. Kotetsu tomó una bocanada de aire, obligándose a calmarse, y estiró una mano en dirección a Yuri—. Déjame ver.
Si bien Yuri abrió su boca, la cerró inmediatamente después, limitándose a mirarlo con la incredulidad escrita en su rostro.
Impaciente, Kotetsu chasqueó su lengua.
—¿Qué? Sé un par de cosas de primeros auxilios.
—No es un caso de vida o muerte.
Y por supuesto que Yuri recordaba el protocolo de los héroes: los civiles debían ser llevados a un lugar seguro y los criminales debían ser capturados; era el trabajo de los paramédicos auxiliar a los heridos, fuesen víctimas o victimarios, a no ser que llevarlos con los paramédicos no fuese posible en ese momento y una vida estuviese en riesgo inmediato.
Pese a eso y a que ese fue el instante en que su minuto llegó a su fin, Kotetsu se encogió de hombros.
—No lo sabemos.
El corto silencio que siguió fue extrañamente familiar, aun cuando la situación era justo lo contrario. Quizás se debía a que uno de los primeros hábitos de Yuri que Kotetsu había notado era esa preferencia por pensar antes de hablar, y ver a Yuri comportándose como siempre hacía más fácil tratarlo con normalidad.
—¿He de suponer que los demás héroes no están esperando una señal para entrar?
Pero la situación no era normal.
Las palabras de Yuri fueron un balde de agua fría que le recordó que no debía descuidarse.
Él había visto repetidas veces lo que Lunatic era capaz de hacer y Yuri era Lunatic, por lo que aun si pensar en Yuri como Lunatic le costaba un esfuerzo consciente a pesar de todo lo que estaba viendo, no debía olvidarlo.
Y aun así, estar al tanto del peligro no hacía que le fuese posible ser indiferente.
—Me vas a dejar darte un vistazo, ¿sí o no?
Quizás su impaciencia al decir eso fue contagiosa, pues de inmediato Yuri dejó escapar un sonoro suspiro al tiempo que apoyó su cabeza contra la pared.
—Como gustes.
Pese a tener claro que estaba postergando lo inevitable, Kotetsu no sentía ningún deseo de retirar su ofrecimiento.
Nada cambiaría, ni nadie estaría en peligro, si pasaban unos minutos más antes de que Sternbild pudiese considerar a Lunatic algo del pasado y si bien tal vez esa lógica podía ser considerada como una excusa, tenía mucho de verdad.
Además, Yuri finalmente había dejado de llevarle la contraria y estaba aceptando su ayuda.
De hecho, a pesar del aparente fastidio con el que había accedido, estaba poniendo de su parte, indicándole a Kotetsu con gestos cómo deshacerse de la parte superior de su ajustado traje —primero el cinturón y los guantes, después los minúsculos ganchos a un costado—, cuyo material resultó tan delgado como Kotetsu había temido.
Era un milagro que no hubiese resultado seriamente herido antes...
No.
Esta no era la primera vez.
Sus cicatrices lo probaban.
Caer en cuenta paralizó a Kotetsu por un segundo y de manera automática colocó ambas manos sobre los hombros de Yuri sin hacer presión, demasiado consciente de que en uno de ellos estaba la prueba de una de las quién sabe tantas veces que Yuri había salido lastimado.
Y su rostro...
Aunque la mala iluminación del sótano y el cabello de Yuri le impedían ver con claridad la extensión del daño, lo que alcanzaba a vislumbrar era suficiente para horrorizarlo.
¿Quién le había hecho algo así? ¿Y cómo era posible que Yuri hubiese podido ocultarlo?
Pero el problema actual era otro, se recordó Kotetsu.
Yuri estaba mordiendo su labio inferior, obviamente no queriendo dejar escapar ningún quejido, y sus pocos movimientos hasta ahora habían sido cuidadosos. Era posible, incluso, que solo hubiese cedido porque el dolor lo había obligado...
Más inquieto de lo que quería aceptar, Kotetsu reanudó su trabajo y una vez lo único que quedó por hacer fue deslizar la prenda por los hombros de Yuri, habló al tiempo que tocó el hombro izquierdo de Yuri, moviendo su pulgar en círculos sobre la zona donde estaba la cicatriz, en parte para distraer a Yuri del inevitable movimiento que seguiría, pero también porque necesitaba alguna respuesta y solo se le ocurría una cosa que tal vez Yuri contestaría.
—Todavía no me has contado qué pasó.
Pasaron varios segundos en los que Kotetsu apenas comenzó a empujar la prenda; Yuri parpadeó un par de veces antes de fruncir el ceño. Más evidente no podía ser que no había esperado escuchar algo como eso.
—¿Así que ahora vamos a hablar?
—¿Qué otra cosa esperabas?
Yuri replicó con un resoplido y dirigió su mirada hacia las escaleras.
—Cámaras, para comenzar.
—No vine aquí pensando que encontraría... —Kotetsu tuvo que hacer una pausa, incapaz de pronunciar «a Lunatic» o de hallar otra forma de expresar lo mismo, por lo que al final simplemente dijo—: Esto.
—¿Y no piensas llamarlos?
¿Qué era esta pregunta?
¿Un intento de saber si todavía tenía alguna oportunidad de escapar o uno de esos directos interrogantes que utilizaba cuando realmente quería averiguar más de Kotetsu?
Kotetsu mantuvo sus labios apretados mientras se concentró en terminar de retirar la prenda sin causar ningún daño en el proceso y solo contestó una vez la pudo dejar caer al suelo y mirar a Yuri de frente.
—¿Debería?
¿Podía confiar en que Yuri no lo atacaría en cualquier momento ni trataría de huir?
Yuri entrecerró los ojos y replicó exasperado:
—¿No eres un héroe?
El veneno con el que Yuri entonó esa última palabra no fue tan desconcertante como lo había sido días atrás.
Con un suspiro cansado, Kotetsu se limitó a tantear el torso de Yuri en lugar de contestar y solo después de un largo rato lleno de un pesado silencio decidió insistir.
—Prometiste que me dirías. —Y quizás era ingenuo de su parte creer en lo dicho por alguien que había cometido uno de los peores crímenes posibles una y otra vez, engañando a todos los que lo conocían como un juez justo, pero si el Yuri Petrov al que había llegado a conocer no era del todo falso tenía sentido confiar en que persistir traería resultados—. ¿Y bien?
Aparentemente incómodo, Yuri se removió, alejándose de las manos de Kotetsu tanto como se lo permitió la pared tras él.
—No consideré la posibilidad de que aquel androide tuviese algún arma —dijo al fin con un tono irritado, su mirada baja y una mueca de disgusto—. Me tomó por sorpresa.
—¿Androide? —repitió Kotetsu, dejando caer sus brazos a sus costados, con el presentimiento de que eso debería significar algo para él, mas incapaz de descubrirlo.
—El falso Wild Tiger.
Kotetsu contuvo su respiración.
Quizás no había logrado conectar los puntos de inmediato con solo escuchar "androide", mas él recordaba bien aquel inverosímil incidente que ahora tenía sentido y también el que el recibir ayuda de Lunatic lo había hecho creer que la persona tras la máscara era un idiota convencido de que estaba haciendo lo correcto y no un asesino lunático.
Pero Yuri no era un idiota.
Él sabía que los héroes atrapaban a los malhechores y que la ley se encargaba del resto; Yuri mismo estaba en posición de cerciorarse de que recibiesen la condena que merecían en lugar de volver a las calles... entonces ¿por qué?
¿Realmente era un loco cualquiera o...?
—Sabías que era falso y creíste en mí —dijo Kotetsu, solo queriendo asegurarse de que Yuri continuara hablando.
—No era una acusación creíble —corrigió Yuri, todavía evitando su mirada—. El poco tiempo entre cada descubrimiento del caso y que tu archivo pasase a ser confidencial probaban que había alguien detrás todo.
Eso sonaba como algo perfectamente lógico y que Yuri diría incluso durante un juicio en explicación del veredicto, no como la motivación de un lunático... y pensar así no era una buena idea.
Era su deber detener a Lunatic.
No había ningún "si" o "pero" en ese hecho.
Y aun así, cada segundo que pasaba se sentía más lejos de contactar a Bunny y a los demás.
Kotetsu dio un paso atrás y miró de reojo el comunicador en su propia muñeca.
No necesitaba más que presionar un botón para acceder al canal de emergencia y cambiar eso, pero ¿qué pasaría después? ¿Podría volver a ver a Yuri? ¿Tendría alguna oportunidad de salvarlo de lo que fuese que lo había llevado a convertirse en Lunatic?
Quizás era vergonzoso siquiera considerar algo así luego de las muchas veces en las que Yuri había rechazado su ayuda, mas Kotetsu no podía evitarlo. Porque si Yuri era más que Lunatic, si el Yuri al que había llegado a conocer no era una mentira, si era posible salvarlo, quería hacerlo.
¿Y cómo podría seguir siendo un héroe si no podía hacer nada por alguien que le importaba?
¿Y cómo podría seguir siendo un héroe si no atrapaba a Lunatic?
El deseo de reír con desespero embargó a Kotetsu; sin embargo, se obligó a contenerse y tomar una bocanada de aire en vez de eso.
Por ahora podía preocuparse por Yuri. Más tarde enfrentaría esa encrucijada de metas incompatibles que había aparecido en su mente.
Kotetsu volvió a acercarse a Yuri y estiró un brazo hacia él, pretendiendo ofrecerse como soporte y ayudarlo a caminar hasta la única silla del lugar.
—No deberías moverte mucho. —No había notado nada que indicase una posible fractura al examinarlo, mas era mejor prevenir—. ¿Tienes vendajes? ¿Hielo?
Yuri lo rechazó de un manotazo y se enderezó por completo, todavía apoyándose contra la pared.
—¿Qué es lo que crees que estás haciendo?
—¿No es obvio? —bufó Kotetsu, fulminándolo con la mirada.
¿Acaso nada podía ser fácil con Yuri?
Por lo visto no.
—¿Así que traicionarás tu justicia? —En lugar de ceder, Yuri activó sus poderes y aunque no alzó su voz, las llamas brillando sobre sus ojos aumentaron su intensidad tras cada palabra.
Lo súbito de esa amenaza lo sobresaltó, mas en un parpadeo Kotetsu se recuperó y en vez de sentirse intimidado, la acusación trajo de regreso la ira que lo había llevado a usar sus propios poderes minutos atrás, ahora sin la compañía de la confusión y negación iniciales.
—¡Tú no tienes ningún derecho de hablar de justicia! —Kotetsu tuvo que hacer un esfuerzo consciente para no volver a agarrarlo como había hecho antes—. ¿¡Qué crees que consigues asesinando!?
—Sigues siendo un ingenuo. —Había desprecio en el tono de Yuri y sus llamas no perdieron su fuerza.
¿El hombre que él siempre había considerado un juez justo realmente creía en una justicia tan retorcida? ¿No tenía sentido desear salvarlo?
—No... —Kotetsu tragó saliva con dificultad. Aun teniendo la impresión de que admitir verdades poco agradables frente a Yuri se había vuelto algo usual, no por eso era más fácil de hacer—. Sé que no puedo atrapar a todos o salvar a todos. Por eso no soy el único héroe, por eso todos intentamos...
—No es suficiente.
Kotetsu negó con su cabeza ante la interrupción.
—Hay otras formas.
—No tan efectivas.
—Entonces ¿qué? —pronunció Kotetsu, cada vez más cansado de la actitud de Yuri—, ¿preferirías que los héroes hiciéramos lo mismo que Lunatic?
—¡No! —Las llamas desaparecieron con el vehemente grito y Yuri hizo un amague de acercarse a él, aun cuando de inmediato se detuvo y apartó su mirada, como si incluso estuviese avergonzado de lo que acababa de admitir.
La inesperada confesión le robó el aliento a Kotetsu y tras un par de segundos una sonrisa de alivio hizo aparición en su rostro.
Lo que Yuri había hecho como Lunatic no podía ser enmendado y Yuri tendría que cargar con ese peso de por vida; pero a pesar de sus actos y de su aparente convicción, Yuri no era un lunático incapaz de entender y sabía que lo que había estado haciendo no era digno de ser imitado.
Y tal vez, contrario a lo que decía, creía en lo que Kotetsu y los demás héroes hacían.
E incluso, quizás, Kotetsu no era un tonto al considerar que había esperanza y no querer darse por vencido.
—¿Ves? —dijo Kotetsu con un tono mucho más suave del que había pretendido, sin poder disimular el giro que sus emociones habían dado.
Yuri arriesgó dirigir su vista hacia él con obvio recelo y frunció el ceño al notar la curva de los labios de Kotetsu, mas no volvió a activar sus poderes.
Otra buena señal.
Siendo así, era hora de cambiar la situación.
Paseando su mirada por su alrededor, Kotetsu preguntó—: ¿Dónde está el interruptor?
Ahora que estaba más tranquilo notaba que la única fuente de luz en el lugar eran las diversas pantallas en el escritorio y la poca iluminación que daban parecía incluso más opaca después de haber visto de frente las llamas producidas por Yuri.
Si bien Yuri tardó en contestar y lo hizo sin ocultar su fastidio, no hizo ningún comentario sobre el repentino cambio de tema y se limitó a seguirlo con sus ojos mientras Kotetsu prendió la luz.
Iluminar el sótano no lo hacía un lugar más agradable y las muchas máscaras en las paredes seguían viéndose grotescas, pero la sensación de opresión había desaparecido, dejando solo el peso de la poco agradable verdad de la cual era evidencia.
Le daban ganas de salir de ahí en cuanto antes, mas Kotetsu decidió ignorarlas para dedicarse a examinar el olvidado botiquín, en el que encontró vendajes sin mayor dificultad a pesar del desorden de éste, al igual que una caja de analgésicos sin prescripción que colocó sobre el escritorio, sospechando que eso era lo que Yuri había estado buscando en un comienzo.
Y así era.
Yuri caminó con lentitud y rodeó el escritorio para luego sacar dos píldoras, las cuales tomó en secó haciendo una mueca de desagrado.
¿Acaso estaba con un dolor tal que no quería esperar a servirse un vaso de agua?
Darle una mirada a Yuri tras también rodear el escritorio, ahora sin sombras dificultando el proceso, no hizo que Kotetsu notara nada nuevo, salvo lo que se veía como el comienzo de un hematoma a un costado; cortesía de Rock Bison, sin duda alguna. El NEXT al que Yuri había atacado no parecía haber logrado hacerle daño.
Yuri no se opuso a que vendara su torso, cosa que Kotetsu hizo con firmeza pero cuidado, buscando solo ajustar las vendas lo suficiente para que hiciesen de soporte y limitasen cualquier movimiento brusco que pudiese empeorar la lesión.
—Respira —indicó Kotetsu al terminar y asintió, satisfecho, una vez Yuri tomó una gran bocanada de aire sin ninguna dificultad.
—¿Satisfecho? —Yuri tomó asiento sin perderlo de vista, todavía luciendo descontento.
El malhumor de Yuri no era intimidante, por lo que Kotetsu se limitó a encogerse de hombros.
—Bueno, no soy un médico... —Y Yuri estaría en mejores manos con uno, mas Kotetsu no sentía ningún deseo de insistir en ello por el momento. Para ello tendrían que abandonar el sótano y en cuanto lo hicieran tendría que aceptar frente al mundo el que había descubierto quién estaba tras la máscara de Lunatic.
—Fue tu idea.
—¿Ahora te vas a quejar? —Kotetsu suspiró de manera exagerado al tiempo que se recostó contra el escritorio, no queriendo alejarse y tener un obstáculo entre ellos.
Era casi una pantomima de normalidad, con Yuri y su terquedad innecesaria y Kotetsu persistiendo como si nada hubiese cambiado; no obstante, esa ilusión no podría ser mantenida por mucho y fue Yuri el que decidió destruirla de inmediato.
—¿Ahora qué, Kotetsu? —Yuri lo miró de frente al decir eso, tenso incluso en su postura recta, negándose a usar el apoyo del espaldar de su asiento.
Por supuesto que Yuri iría por la pregunta que él todavía no podía contestar.
Kotetsu tuvo que apartar su vista, incapaz de aceptar que la que debía ser la respuesta más obvia no era una certeza absoluta para él en ese instante.
—¿Qué planeabas hacer cuando te capturáramos? —rebatió poco después, volviendo a encararlo. Dos podían jugar el mismo juego y luego de las muchas evasivas de Yuri, él tenía derecho a no contestar por una vez.
Con sus ojos entrecerrados, sus labios apretados y su cabello todavía cubriendo gran parte de su rostro, Yuri lo examinó por un par de segundos.
—¿Piensas continuar interrogándome?
Esa era una exageración de lo que Kotetsu había estado haciendo y también una buena idea de qué hacer ahora.
Había tanto que ansiaba saber de Yuri que ni siquiera estaba seguro de poder poner todo en palabras y ya no podía darse el lujo de aguardar hasta que Yuri decidiese confiar en él.
—Merezco respuestas.
—No las recibirás.
Tales palabras se sentían como un golpe, mas en vez de dejarlo sin aire le robaron parte de su esperanza.
—Yuri...
—No pienso justificarme —continuó Yuri con firmeza, mas puso su vista en un punto del sótano en lugar de Kotetsu y cerró sus puños hasta que sus nudillos se tornaron blancos—. Hacerlo no cambiaría nada —finalizó en algo que más parecía un susurro, pero que fue claramente audible en el lugar.
Kotetsu suspiró.
Que Yuri estuviese consciente de que ninguna excusa valdría era una nueva prueba de que, contario al nombre que había optado por usar para cometer sus crímenes, no era un lunático; pero eso seguía sin cambiar el que había cruzado la línea que no debía ser cruzada y no había forma de deshacer tal cosa.
—Lo sé.
Yuri giró su cabeza hacia él con rapidez, sus ojos agrandándose en sorpresa, como si hubiese olvidado que Kotetsu estaba ahí... o quizás solo había esperado otro tipo de reacción.
Aun así, Yuri se recuperó pronto y su expresión perdió toda sombra de desconfianza e incluso la tensión pareció dejarlo, pues finalmente se dejó caer contra el respaldar de su silla.
—Te advertí que te arrepentirías.
—Se te olvidó mencionar la parte de que eres un juez de día y un verdugo lunático de noche —señaló Kotetsu con un bufido.
En su momento, Kotetsu había sospechado que el motivo de tal advertencia era algo difícil de decir, mas había preferido aguardar a que Yuri decidiese hablar en lugar de intentar adivinar por sí solo; si lo hubiese hecho, sin embargo, Lunatic nunca habría cruzado por su mente como una posibilidad.
¿Y qué era lo que Yuri había esperado conseguir con algo tan vago como «te arrepentirás»?
Apartarlo sin que Kotetsu descubriese nada.
Finalmente entender algo no le trajo ninguna sensación de victoria, mas sí una nueva oleada de interrogantes.
Si Yuri temía ser desenmascarado, ¿por qué había dado el primer paso al acercarse a Kotetsu? Yuri había aceptado seguir encontrándose con él una y otra vez, y aunque Kotetsu admitía que él había puesto de su parte con su insistencia, solo en dos ocasiones Yuri lo había rechazado de manera rotunda. Y tras la primera de ellas había ido a buscar a Kotetsu y se había disculpado...
—¿Realmente no me dirás nada? —preguntó, resistiendo la tentación de estirar una mano y apartar el cabello que cubría el rostro de Yuri para verlo con total claridad.
Pese a que tenía nuevas piezas del rompecabezas conocido como Yuri Petrov, seguía sin ser suficiente y el anhelo de comprenderlo no había menguado.
—¿Por qué no puedes rendirte? —Yuri sonaba al borde de la desesperación.
Y el motivo tras ella no había nacido al ser descubierto. No, por el contrario.
Era algo que había estado latente, quizás un temor que Yuri creía firmemente que se haría realidad y ahora, que todo se prestaba para que Kotetsu lo rechazara de la peor manera, Yuri solo quería que sucediera de una vez en lugar seguir soportando la incertidumbre de cuándo...
¿Era posible que fuese así o simplemente eso era lo que Kotetsu quería creer?
Kotetsu solo se percató de que se había apartado del escritorio y estaba a punto de hacer justo lo que se había contenido de hacer poco atrás cuando sintió en las yemas de sus dedos las hebras que ocultaban la faz de Yuri, y un segundo después vio su mano atrapada por una de las de Yuri, quien lo fulminó con la mirada.
Eso, sin embargo, no parecía ser importante cuando, a pesar de sus muchas dudas, al fin tenía algo claro.
—No me arrepiento, Yuri. —¿Cómo hacerlo luego de que Yuri lo había sacado de la monotonía durante su retiro y lo había hecho ansiar la llegada de la noche en Sternbild en lugar de recibirla con la aprensión? Aun si sonaba como algo egoísta, era la verdad y ni siquiera el disgusto que los actos de Lunatic le producía podía cambiar eso.
Con sus ojos completamente abiertos, Yuri se limitó a observarlo sin soltarlo, mas poco después lo asió con más fuerza, su mano comenzó a temblar y cerró los ojos, inclinando su cabeza hasta que apoyó su rostro contra la mano de Kotetsu.
—Eres un tonto —pronunció con sus labios contra la piel de Kotetsu, acallando sus palabras hasta convertirlas en un susurro apenas audible.
Moviendo sus dedos tanto como el agarre Yuri se lo permitía, Kotetsu rozó con cuidado la mejilla derecha de Yuuri y se permitió una pequeña sonrisa triste.
—Eres un mal mentiroso.
No haberlo notado antes era extraño.
A pesar de sus muchas máscaras, literales y figurativas, Yuri siempre terminaba delatándose a sí mismo, tal como lo estaba haciendo ahora: tratando de ofenderlo y alejarlo, solo para terminar aferrándose a él como si su vida dependiese de ello.
Kotetsu no estaba seguro de cuánto tiempo permanecieron así, mas aun tras notar que los segundos se estaban transformando en minutos no vio ninguna razón para moverse.
Era evidente que Yuri necesitaba tiempo para reponerse y procesar todo lo que había ocurrido, y Kotetsu mismo no sentía ninguna prisa.
Por primera vez desde que había bajado a ese sótano sentía que la tensión lo había abandonado por completo, dejándolo exhausto y con su mente en blanco, permitiéndole descansar de manera temporal de los innumerables «¿por qué?» que lo habían plagado.
Por ahora podía recuperar el aliento, sabiendo con total certeza que Yuri era más que Lunatic y que sin importar qué pasase no tenía que temer lo peor.
Cuando Yuri finalmente lo liberó, soltándolo a la vez que dejó caer su propia mano como si no tuviese fuerzas para más que eso, Kotetsu aprovechó para apartar la cortina de cabello tras la cual Yuuri había estado ocultándose e ignorando el impulso de apartar la mirada, el cual sintió en parte por la impresión inicial y en parte porque estaba seguro de que Yuri preferiría no ser visto, lo observó con atención por la que se sentía como la primera vez.
Él reconocía bien esa tez pálida que realzaba sus ojeras permanentes, sus rectas cejas que lograban hacerlo verse severo aun cuando no estaba haciendo ningún gesto e incluso esos labios carnosos —y siempre dulces— que había visto curvarse para formar una sonrisa muchas veces en los últimos meses; la cicatriz, en cambio, era algo nuevo.
Cubría demasiado como para pasar desapercibida y su peculiar y definida forma atraía más la atención: era la huella mano. Tal como la que decoraba el casco de Lunatic y de la que él se había burlado en más de una ocasión.
Sintiendo el peso de una culpa que no tenía por qué sentir, Kotetsu trazó con sus dedos la herida y abrió su boca, pero el «¿Quién...?» que estaba en la punta de su lengua murió antes de que pudiese pronunciarlo.
Con ver a Yuri era suficiente para saber que alguien lo había lastimado, quizás incluso había intentado matarlo, y quizá ese se había convertido en el detonante que había creado a Lunatic, mas quién era el culpable exactamente no importaba, al menos no ahora.
Tener la certeza de que Yuri había hecho más que ocultar esa cicatriz, llevando solo una carga sin siquiera tratar de buscar auxilio, hacía que Kotetsu quisiera recriminarle por ello y a la vez sostenerlo en sus brazos y recordarle que no estaba solo, dejándolo de nuevo luchando contra impulsos ambivalentes.
Al final, el que se tratara de Yuri inclinó la balanza, por lo que, con un suspiro, Kotetsu preguntó:
—¿Te duele?
Yuri se estremeció, evidenciando que aunque continuaba con sus ojos cerrados estaba perfectamente consciente, y movió su cabeza, mas no para alejarse del toque de Kotetsu, sino inclinándola para hacerlo más firme.
—A veces.
—Sé lo que es eso —comentó Kotetsu sin detenerse a pensarlo—, hay mañanas en las que mi hombro... —Kotetsu se acalló y dio un paso hacia atrás en el mismo instante en que Yuri abrió los ojos.
La corta calma acababa de desaparecer y aun cuando Yuri no se enderezó en su asiento, lo claro que era el que tenía toda su atención en Kotetsu lo hacía ver alerta e incluso tenso.
Por lo visto ignorar el elefante en el sótano era imposible.
Conteniendo un suspiro exhausto, Kotetsu dejó sus brazos a sus costados y se apoyó de nuevo contra el escritorio.
Aun si no había sido su intención rememorar el resultado de uno de sus primeros encuentros con Lunatic, no iba a pedir perdón por hacerlo. Yuri era el único que tenía la culpa de que todo hubiese cambiado, al punto de que incluso un comentario casual los traía de regreso a la horrible verdad.
—No me voy a disculpar —declaró Yuri con voz queda, mas la intensidad de su mirada se mantuvo.
Kotetsu se encogió de hombros, sin sentirse nervioso al ver a Yuri entrecerrar sus ojos.
—No espero que lo hagas.
—¿Qué es lo que esperas, entonces? —La impaciencia era audible en el tono de Yuri, quien movió una mano de un lado a otro para enfatizar sus palabras—. ¿Qué pretendes conseguir con todo esto?
—Yo debería estar preguntando eso. —Kotetsu chasqueó su lengua—. Tú comenzaste todo.
Por varios segundos Yuri permaneció con sus labios apretados, frunciendo el ceño en irritación, mas finalmente inclinó un poco su cabeza, haciendo que una vez más una cortina de cabello ocultara de manera parcial su rostro y dijo:
—No pensé que terminaría así.
—¿Qué esperabas?
—Nada. —Kotetsu abrió su boca, pero la exclamación airada que estuvo a punto de pronunciar fue interrumpida cuando Yuri volvió a hablar—. Solo...
Conteniendo su respiración, Kotetsu se asió al escritorio tras él, aguardando por la que quizás sería la principal y única confesión sincera que escucharía.
Yuri pareció enfocar sus ojos en alguna parte de la pared tras Kotetsu, como si no fuese capaz de sostener la mirada de Kotetsu y a la vez no quisiese hacerlo evidente.
—Quería saber si a pesar de todo no te desviarías de tu justicia, si seguirías siendo un héroe.
¿Por qué?
Kotetsu agradeció su previsión de aferrarse a algo, porque solo considerar qué había causado que Yuri se preguntase eso en primer lugar bastaba para hacer que su cabeza diese vueltas.
¿Acaso Yuri había vislumbrado en él las dudas que lo habían acompañado por tanto tiempo sobre cómo seguir siendo un héroe según sus poderes declinaban y había querido ver cómo lo afectarían?
¿O por alguna razón había descubierto lo mucho que Kotetsu había considerado la manera de ser al menos un héroe para su hija y había deseado ver a dónde lo llevaría eso?
¿O quizás en su trabajo como supervisor de los héroes había escuchado los rumores sobre Mr. Legend y había sospechado del futuro de Kotetsu?
Fuese como fuera, estaba claro que Yuri había dado el primer paso sabiendo mucho más que lo que estaba en el archivo de Wild Tiger y su razón para quedarse pese al riesgo para sí mismo tal vez había sido...
—¿Y qué descubriste? —logró cuestionar Kotetsu con su boca inusualmente seca, sin saber qué preferiría oír.
Volviendo a enfrentar la mirada de Kotetsu, Yuri sonrió. No con alegría, ni con burla o ironía, pero como si estuviese aceptando sin palabras que a pesar del veneno con el que se había expresado sobre los héroes antes, veía a Kotetsu con buenos ojos, como un héroe.
Un héroe en el que creía, cosa que había demostrado incluso... incluso como Lunatic.
Kotetsu tuvo que pasar una mano por sus ojos, necesitando hacer cualquier cosa para obligarse a dejar de observar esa sonrisa hasta que estuviese grabada en su memoria.
La aprobación de Yuri no debería importarle, no ahora que sabía que Yuri era Lunatic —un asesino, quizás uno de los peores que había visto la ciudad, alguien cuyos actos nunca podría perdonar—, y aun así...
Tras una bocanada de aire que no hizo nada para hacerlo olvidar esa chispa de emoción que lo había inundado, Kotetsu sacudió su cabeza y volvió a hablar.
—No puedo dejarte ir.
Y no quería hacerlo, tampoco, en más de un sentido.
Era aterrador pensarlo con claridad, aun si también sabía bien que no permitiría que Lunatic volviese a matar y si para eso tenía que entregar a Yuri, así lo haría.
—No, no puedes —aceptó Yuri con sus labios todavía curvados, mas su expresión se tornó sombría al tiempo que dirigió su vista hacia las escaleras—. Pero me gustaría dejar todo en orden. Asegurarme de que mamá estará bien.
—Debiste haber pensado en ella primero.
Dejando escapar un resoplido, Yuri cubrió la parte lastimada de rostro con una de sus manos, inclinando un poco su cabeza hacia un lado.
—Ya no importa, ¿no es así?
Yuri se estaba rindiendo. Aunque durante los últimos minutos la idea de que Yuri no haría nada contra él había cruzado por su mente, ahora estaba convencido de que tampoco intentaría algo aun si todos los héroes llegaban a aparecer en ese instante.
Quizás estaba incluso más agotado de lo que Kotetsu se sentía, si es que no estaba también arrepentido y deseoso de que lo detuvieran, y si bien era posible que Kotetsu solo estuviese considerando tales posibilidades porque era lo que quería que ocurriese, eso le daba la certeza de qué hacer.
—Un día.
—¿Disculpa? —Yuri frunció el ceño al tiempo que bajó su mano, luciendo más confundido que molesto.
—Tienes un día.
Tras varios parpadeos que solo hicieron que Yuri se viera incrédulo, Yuri apretó sus labios y lo fulminó con su mirada.
—Podría escapar.
Y el que Yuri considerase mencionarlo solo probaba que Kotetsu estaba en lo cierto al creer que tal cosa no ocurriría. Usando esa certeza para continuar, Kotetsu preguntó:
—¿Confías en mí?
La perplejidad de Yuri estaba dando paso a una irritación expresada tan abiertamente que Kotetsu casi esperaba ver llamas en cualquier momento y aunque eso no ocurrió, la voz de Yuri cuando contestó fue cortante.
—No veo qué es lo que eso tiene que ver con...
—Yuri.
El interrumpirlo con un tono tranquilo y una mirada seria pareció bastar para aplacar a Yuri. Aun cuando no perdió la severidad de su expresión, se tomó varios segundos para examinarlo antes de llegar a un veredicto.
—Crees que sabes lo que estás haciendo. —Esa afirmación estaba tildada de un deje de risa que, sin duda, no era alegre. Desesperada, tal vez, impaciente, incrédula, histérica.
Yuri seguía esperando ver todo menos amabilidad de su parte, de eso Kotetsu estaba seguro.
—No realmente. —Kotetsu se encogió de hombros; no veía razón para negarlo a estas alturas. Incluso si pudiese volver atrás un par de horas y entrar al sótano consciente de lo que encontraría, Kotetsu no sabría qué hacer—. Pero...
Pero todos merecían una oportunidad de hacer lo correcto, aun si ese algo solo era una única acción que no borraría todos sus crímenes pasados. Y se trataba de Yuri, quien a todas luces no planeaba resistirse o escapar.
—Un día —suspiró Yuri, aparentemente aceptando la falta de una explicación.
—Un día —repitió Kotetsu.
No sería suficiente para procesar y aceptar la verdad por completo, para decir adiós o para que su desprecio por los actos de Lunatic borrase su afecto por Yuri, mas era lo que podían tener y era mejor que una súbita despedida sin ninguna oportunidad de hacer o decir nada.
