La luna que aparece de día XIII

No era nada fácil.

El balance requerido para mantener todo era la mayor dificultad, mas no la única; el peso, las miradas, las...

—¡Kotetsu! —gritó Bunny, sobresaltándolo—. Te dije que sostuvieras eso derecho.

Al lado de Barnaby, Saito estaba diciendo algo largo y tendido que por suerte no era audible gracias a que no tenía su casco con megáfono incluido puesto.

—¡Eso intento! —reclamó Kotetsu con una mueca. Juraba que eso era lo que había hecho a pesar de que sus brazos ya estaban cansados de cargar la larga pieza que ya deberían haber fijado en vez de forzarlo a sostenerla por eternos minutos.

Saito dijo algo más que, aparentemente, Bunny logró escuchar ya que él asintió con su cabeza.

—Álzalo un poco más en su extremo derecho.

—Al menos debería usar mi traje —dijo Kotetsu, siguiendo las instrucciones de Barnaby pese a sus quejas—. O mis poderes.

—No queremos que nada termine roto —señaló Barnaby sin ninguna piedad—. Y este es un buen momento para que Saito le haga un mantenimiento a fondo a nuestros trajes.

Pero Saito ni siquiera estaba haciendo eso en ese instante, por lo que bien podía prestarle su traje mientras tanto... No que esa fuese la batalla perdida que quería luchar; era mejor quejarse por otro detalle muy importante.

—¿Y por qué tengo que...?

—Porque no hay suficiente personal —interrumpió Barnaby, obviamente adivinando lo que Kotetsu iba a decir—, yo puedo ayudar de otras formas y ambos estamos temporalmente sin nuestras licencias.

Tal noticia había llegado esa mañana.

Luego del papel de Barnaby y él en los dos incidentes más recientes que habían requerido a la primera liga, Apollon Media había pedido que la posición de sus héroes fuese reevaluada y alguien en la cadena de mando había apoyado la propuesta.

Kotetsu se había enterado de eso en la casa de Yuri, cuando Yuri mismo había sido notificado.

Aunque la revisión de la licencia de ambos fuese por algo bueno y no por algún problema disciplinario, significaba que no podrían trabajar con ninguna de las dos ligas por el tiempo que tomaría (48 horas, según Yuri).

—O podían darnos esos días libres. —Sonaba mucho más lógico que poner a dos héroes a asistir a Saito, aun si quizás Bunny era capaz y estaba dispuesto a hacerlo tal como había estado haciéndolo desde hace un tiempo.

—Tenemos que responder si necesitan hablar con nosotros —le recordó Barnaby.

—Bueno, sí, pero... —Kotetsu no pudo pensar en nada que decir, por lo que se encogió de hombros, cosa por la que recibió una mala mirada y nuevas instrucciones sobre cómo sostener lo que para él no era más que metal y cables.

Finalmente, Saito se acercó junto a una simple pero larga escalera manual, la cual usó para alcanzar la punta y procedió a soldar la parte superior de la pieza a otra más.

—¿Y esto es...?

Toda la explicación entró por una oreja de Kotetsu y salió por la otra, en parte porque lo único que entendió fue que Saito estaba construyendo un tipo de cámara que facilitaría el mantenimiento de los trajes de ambos, pero también porque era inevitable que terminase pensando en algo más.

En alguien.

En Yuri.

Si bien nada había hecho que Kotetsu se arrepintiese la decisión que había tomado la noche anterior, eso no cambiaba el que ahora estaba en un momento de incertidumbre, no respecto a lo que Yuri haría, pues a pesar de sus palabras de advertencia había demostrado con sus acciones que al menos por ahora no haría lo peor posible (lo que había considerado hacer antes de ir a darle una mano a los héroes y luego a esperar a Kotetsu), sino de lo que él haría.

Tal como Yuri había dicho, él tenía más claras sus metas que el cómo conseguirlas, mas lo básico (vigilar a Yuri) era fácil y a su pesar, ni siquiera requería un esfuerzo de su parte porque si algo había confirmado esa mañana, en su apartamento y luego en el camino desde éste hasta la casa de Yuri y después a la Torre de la Justicia, era que seguía apreciando la compañía de Yuri y que ni siquiera los ocasionales comentarios mordaces de éste (ni el que ahora fuesen más directos, ni el entender mejor lo que había tras ellos) había cambiado eso.

Yuri seguía siendo Yuri.

Todavía había una parte de sí que se avergonzaba de eso, mas el ya haber aceptado el que Yuri era Lunatic lo convencía de que no era necesario estarlo ya que no estaba negando ninguna verdad, sino encarándola sin decirle al mundo.

Pero ese mismo detalle era el que traía la pregunta del siglo: ¿realmente podría hacerlo solo?

Kotetsu se había imaginado a sí mismo diciéndoselo a Bunny, mas aunque podía pensar más de una forma de hacerlo, siempre que trataba de imaginarse la reacción de su compañero llegaba a un callejón sin salida.

Si bien Barnaby había actuado por razones personales y no con creencias erróneas de cómo castigar a los criminales, Barnaby mismo había considerado la muerte como la venganza adecuada contra quien había asesinado a sus padres. Él había cambiado de idea y lo había demostrado al dejar ir a Maverik, cosa que era un buen recordatorio para Kotetsu de que sí era posible disuadir a alguien de semejantes convicciones, pero... ¿eso no significaba que además de desaprobar lo que Lunatic había hecho, también estaría en desacuerdo con que Kotetsu le diese a Yuri una oportunidad de hacer lo correcto?

Pensar en decirle a Bunny que, a diferencia de él, Yuri no había tenido a nadie que lo alejara de un mal camino se le antojaba demasiado como una excusa y eso lo llenaba de tensión, porque, aunque no era una justificación, él sabía que conocer a Yuri era lo que había hecho una diferencia, pues meses atrás a él solo le habría importado que Lunatic estuviera tras las rejas.

Yuri realmente era su excepción, pero seguramente no era la de nadie más.

Kotetsu suspiró.

Siendo así tendría que encargarse solo de todo fuese como fuera.

—No falta mucho —dijo Bunny, sobresaltándolo una vez más—. Puede que incluso no necesitemos tu ayuda por un rato.

Oh, así que Barnaby había asumido que se había aburrido y estaba consolándolo. Kotetsu le sonrió agradecido.

—Entonces podremos tomar un descanso —comentó—, tomar un café o...

—Tendrás que tomarlo aquí —replicó Barnaby, mirando de reojo una de las pantallas cercanas—. Todavía hay mucho que hacer y...

—Tenemos que estás disponibles si nos necesitan, sí, sí. —Esta vez Kotetsu suspiró de forma exagerada—. Cualquiera diría que por lo menos nos citarían a alguna hora específica.

—Podrías preguntar por qué.

Por un segundo Kotetsu no entendió, mas al hacerlo no pudo evitar reír con cierto nerviosismo.

—Sí, pero... —Al notar que Saito no solo había dejado de soldar, sino que estaba bajando de la escalera, Kotetsu se giró hacia él—: Mm, ¿puedo soltarla?

Saito solo le dirigió una mirada, mas Barnaby se apiadó de él y contestó:

—Sí.

Poder finalmente bajar sus brazos fue un alivio que no duró mucho, ya que la posición en la que estuvo por tanto tiempo trajo consecuencias y Kotetsu las estaba sufriendo al punto de que creía que ni siquiera una ducha caliente sería suficiente para acabar con el dolor en sus brazos y hombros.

Quizás la larga pieza metálica no había sido tan pesada, por algo había podido alzarla sin sus poderes, mas mantenerla en alto había sido demasiado.

—Auch —se quejó al tiempo que rotó sus hombros con lentitud, haciendo muecas ante cada nueva punzada de dolor—. Esto es peor que una hora en el gimnasio.

—No vas lo suficiente para poder decir eso.

—Claro que sí, yo... —O tal vez recientemente no había ido mucho y no iría tampoco en el futuro—. Voy cuando tengo tiempo.

—Si tú lo dices.

—Bunny, deberías ponerte de mi lado o ponerte en mis zapatos —insistió Kotetsu—. O encargarte de la próxima pieza.

—No hay ninguna otra como esa —replicó Barnaby con un asomo de sonrisa divertida que llevó a Kotetsu a fulminarlo con su mirada.

¿Era mucho pedir que su compañero estuviese de su parte?

Kotetsu no tuvo la oportunidad de seguir quejándose ya que un pitido proveniente del comunicador de Barnaby los interrumpió.

Tras intercambiar una mirada con Bunny, Kotetsu miró de reojo su propio comunicador, mas este permaneció en silencio mientras Barnaby contestó.

—Bonjour, Barnaby —saludó Agnes con un tono que evidenciaba su buen humor—. Escuché que podrías volver a estar en HERO TV, así que quiero que tú y Tiger vengan esta noche a grabar una entrevista especial para transmitirla una vez salga la noticia.

¿Acaso Agnes había olvidado el pequeño detalle de que todavía no había nada seguro?

—Por supuesto —replicó Barnaby sin tomarse un solo segundo para pensar—. ¿Dónde será la entrevista?

Agnes contestó de inmediato, añadiendo además qué esperaba de ellos con detalles que Bunny aceptó con facilidad y a los que Kotetsu no les prestó demasiada atención, lamentando que era obvio que nadie lo escucharía si les recordaba que todavía no sabían si volverían a la primera liga o no.

Había algo más, sin embargo, que merecía atención.

—¿Esta noche?

—¿Qué, tienes una cita? —resopló Agnes con incredulidad.

Hace unos días eso era lo que lo habría esperado y ahora... ¿cuál era la mejor forma de describir lo que haría con Yuri? Kotetsu sospechaba que no sería muy diferente a lo usual pese a que sus intenciones sí lo eran, por lo que al final decidió no preocuparse por la semántica.

—Sí.

—¿Qué? —pronunció Agnes al tiempo que Barnaby le dirigió una mirada inquisitiva.

—Allá estaremos —prometió Bunny con su tono de entrevistas y cortó la llamada antes de Agnes pudiese añadir algo; tras eso, le dijo a Kotetsu—: No nos tomará toda la noche.

—Lo sé, pero...

¿Pero era una buena idea comenzar así su vigilancia nocturna?

No era como si creyese que Yuri aprovecharía la primera oportunidad que tuviese durante la noche para salir por ahí en plan justiciero, mas sabía que su presencia haría una diferencia a largo plazo y que además estar ahí le demostraría a Yuri que Kotetsu estaba completamente comprometido a encargarse de su parte.

Si lo primero que hacía, sin embargo, era ausentarse por algo tan poco importante como una entrevista, ¿qué pasaría?

—Estoy seguro que él entenderá —comentó Bunny, inusualmente comprensivo y sin duda creyendo lo que Kotetsu había dicho.

Con una punzada de culpa, Kotetsu asintió mientras sacó su teléfono, usando eso como excusa para no ver a Barnaby de frente.

¿Realmente esto funcionaría?

Con ese interrogante en su mente, Kotetsu le escribió un corto mensaje a Yuri avisándole que llegaría por él más tarde de lo pensado.


No, era obvio que no funcionaría.

Kotetsu consultó su reloj por la quién sabe qué vez y fulminó con su mirada a Agnes, quien estaba dándole nuevas instrucciones a los encargados de las luces.

¿Qué importaba si no cambiaban la iluminación para cada segmento que grababan?

¿Y no daba igual si el maquillaje de alguien no estaba perfecto? Al fin de cuentas eran héroes, no modelos y el que Bunny hubiese hecho más de un trabajo de modelaje no cambiaba eso.

¿Y cuál era la necesitad de gritar "corte" y reñir a Kotetsu cada vez que decía o hacía algo que a Agnes no le gustaba cuando tenían tiempo de sobra para editar la entrevista?

Kotetsu no hizo nada para contener un suspiro y se removió en su asiento, preguntándose cuándo reanudarían la grabación. Entre más pronto lo hicieran más pronto terminarían y más pronto podría irse...

—Podrías tratar de ser más profesional —susurró Barnaby, quien estaba a sentado a su lado con toda la parsimonia del mundo.

—Estoy aquí, ¿no? —Kotetsu incluso se obligó a sonreírle a su compañero, mas por la forma en que Bunny movió su cabeza de un lado a otro en desaprobación sospechaba que había hecho una mueca poco natural—. Ni siquiera entiendo cuál es la prisa de hacer todo esto.

—Agnes no quiere desaprovechar la oportunidad.

Aunque Bunny lo estaba haciendo sonar como si fuese algo obvio, Kotetsu no estaba tan convencido de eso.

—Si es que la hay. Todavía no hay nada seguro.

—Tal vez sabe algo que nosotros no —replicó Barnaby sin detenerse a considerar su punto.

Kotetsu bufó.

—Lo dudo.

—¿Lo dices porque Petrov no te ha dicho nada?

—No es como si lo haya visto hoy. —Y Yuri tampoco había contestado sus mensajes.

Quizás eso era algo que debería inquietarlo, pero era tan común que de por sí solo no bastaba y además, si Agnes estaba aquí y no persiguiendo una escena más emocionante era porque no había ninguna emergencia en ese instante y esa era una buena noticia…

¿De ahora en adelante tendría que aferrarse a esa falta de novedades como una señal de que todo estaba bien?

¿Podía hacerlo?

Él no había mentido al decir que no confiaba en Yuri (Yuri había perdido su confianza al mentirle y dedicarse a ser el justiciero que la ciudad no necesitaba), mas ahora era obvio que el acuerdo al que habían llegado estaba basado justamente en eso y tal como requería que Yuri hiciera lo correcto, también requería que Kotetsu creyese que él lo haría incluso si Kotetsu no estaba cerca para cerciorarse y eso, de hecho, sería lo más frecuente.

Sin importar lo que pasase con su trabajo, esta no sería la última vez que no podría llegar a tiempo e incluso cuando nada inusual ocurriese, él no podía pasar gran parte del día vigilando a Yuri y Yuri era impredecible...

O quizás no.

Yuri era predecible en el que siempre había esperado a Kotetsu y en el que ahora había amenazado mucho sobre lo que podía hacer como Lunatic, pero había elegido dejar todo en manos de Kotetsu.

Hoy, seguramente, lo encontraría en su oficina sin importar qué tan tarde fuese a buscarlo, tal como había ocurrido antes, por lo que por hoy podía estar tranquilo.

¿Y mañana? ¿Y pasado mañana? ¿Y dentro de un mes?

Pensarlo hacía que su cabeza le diera vueltas.

Kotetsu suspiró de nuevo y apoyó un codo en el brazo de su silla, alzando una mano y poniendo su mentón en ella.

No podía negar que Yuri había tenido la razón al creer que él era mejor actuando, mas para eso necesitaba que algo ocurriera y tal vez ese era parte del problema, pese a que igualmente era un alivio ya que cualquier algo era el equivalente a Lunatic.

—Terminaríamos más rápido si te esforzaras —murmuró Barnaby, claramente queriendo que solo Kotetsu lo escuchara.

—Terminaríamos más rápido si Agnes no quisiese controlar todo —masculló y tras unos segundos añadió—: Me sorprende que no nos haya recibido con un guión.

—Un guión es un desperdicio en alguien que no lo sigue. —Escuchar la voz de Agnes sobresaltó a Kotetsu al punto de que se enderezó en su silla de reflejo, tenso ante la perspectiva de escuchar algo peor; por suerte, sin embargo, eso no ocurrió—. Ahora vengan aquí —ordenó ella sin hacer ninguna pausa—, grabaremos el resto en otro set.

Barnaby obedeció con una sonrisa que desapareció en el instante en el que Agnes se concentró en darle órdenes a alguien más, como si él estuviesen tan poco contento como Kotetsu lo estaba.

Con ese consuelo, Kotetsu lo siguió arrastrando sus pies y rogó internamente que esto fuese lo último que Agnes quería grabar.


Tras lo que se sintió como una eternidad, Kotetsu abandonó el set de Agnes en cuando ella decidió que habían terminado antes de que ella cambiase de idea.

Él que Bunny lo alcanzara poco después tenía que ser la prueba de que él no era el único que estaba cansado de estar frente a una cámara que buscaba a una estrella en vez de a un héroe, mas Kotetsu no pudo disfrutar de esa sensación de camaradería por mucho.

—Podrías ser menos obvio —dijo Barnaby en el camino al parqueadero donde los esperaban sus autos—, a no ser que quieras que todos sepan.

Kotetsu estaba consciente de que lo que Bunny estaba insinuando no era la verdad (no del todo, por lo menos) mas no por eso Kotetsu pudo evitar que un escalofrío recorriese su espalda ante tal posibilidad.

Si todos supieran...

¿Qué pasaría?

¿Qué pensaría Kaede de él? ¿Y Bunny? ¿Y qué haría Yuri, se lanzaría de nuevo a provocar a todos en lo que parecía ser un impulso autodestructivo o aceptaría el veredicto futuro tal como había aceptado la decisión de Kotetsu?

—Prefiero que no —masculló, buscando desde ya las llaves de su auto.

—Imagino que no eres el único —comentó Barnaby, todavía sutil y aunque Kotetsu no había olvidado que lo que Bunny pensaba no era lo mismo que Kotetsu estaba considerando, terminó pensando en ello seriamente.

Para tratarse de alguien que había pasado tanto tiempo bajo una máscara, lo que menos había parecido preocuparle a Yuri era que alguien supiese que él era quien había estado ejecutando criminales por la ciudad. No era algo tan simple como que estuviese resignado luego de que Kotetsu lo descubriera, o tan retorcido como estar sinceramente orgulloso; era... ¿qué? ¿No le importaba o no había pensado en cómo quedaría frente al mundo?

—Ni idea.

Kotetsu se despidió de Bunny sin mayores comentarios al respecto y pasó el corto camino hasta la Torre de la Justicia con su mente extrañamente en blanco.

No era que no tuviese nada más en que pensar o que no quedase en él una semilla de inquietud, mas se sentía en medio de un punto muerto en el que dar más vueltas al tema era una pérdida de tiempo y lo que quedaba frente a él era una espera que bien podía dejar de serlo y convertirse en la normalidad.

Por ahora, sin embargo, lo que tenía era frente a él parecía más parte de la rutina que habían establecido antes de Lunatic y que como tal la hizo mecánicamente, permitiéndose que el hábito lo llevase directamente a la oficina de Yuri, donde tal como siempre podía ver una luz que indicaba que él estaba allí.

Kotetsu golpeó solo una vez la puerta antes de abrirla y entrar, relajándose inconscientemente de inmediato.

—Siento que esta no es la primera vez que esto pasa —comentó Kotetsu, incapaz de contener una pequeña sonrisa.

La familiaridad de la escena que ya había sospechado que encontraría era un alivio y en un segundo había hecho que las preocupaciones que lo habían acompañado en el camino se esfumaran.

—¿Esto? —cuestionó Yuri sin levantar su mirada, aparentemente queriendo confirmar sobre a qué se refería Kotetsu.

—Que llego tarde y te encuentro todavía trabajando —especificó Kotetsu, tomando asiento en la silla de siempre sin pensarlo dos veces.

—Pero contrario a otras veces, esta vez sí es tu culpa.

Kotetsu frunció el ceño.

Eso no sonaba como si Yuri estuviese culpando a Kotetsu por llegar tarde, sino como si el trabajo al que estaba dedicado tuviese que ver con Kotetsu y eso no tenía sentido.

—No he destruido...

—Y de Brooks.

Aunque a Kotetsu le tomó unos segundos en comprender, finalmente lo hizo. Lo mismo que lo había mantenido fuera de las calles y que había hecho que Agnes quisiese un programa especial con Tiger y Barnaby era lo que tenía a Yuri ocupado.

—Oh, no sé por qué esperaba que ya hubieras firmado el sí o el no.

Al fin de cuentas, todo esto debería ser más simple que un juicio, ¿no?

Yuri finalmente alzó su rostro, dedicándole una mirada inquisitiva.

—¿Y qué esperas que haga?

—¿Lo justo? —Kotetsu se encogió de hombros—. Fuera de todo lo de Lunatic, suele ser lo que haces.

—¿Y qué quieres?

Tal vez eso era lo que Yuri realmente deseaba saber, por lo que Kotetsu se detuvo a considerarlo.

—No sé. Debería alegrarme o... no sé, sentirme orgulloso de que no solo estén considerando a Bunny.

—Pero tienes dudas.

Era aterrador el que Yuri pareciese entenderlo tan bien y viese con facilidad algo en lo que Kotetsu no había pensado mucho desde que Bunny había dicho que era una posibilidad, en parte porque Yuri mismo había terminado ocupando gran parte de sus pensamientos.

La idea de volver a la primera liga era atractiva no solo por el posible aumento de su sueldo, claro, mas estaba también llena de interrogantes.

¿Realmente le ofrecerían esa oportunidad o el que solo tuviera un minuto de poder los haría cambiar de idea? ¿Podría hacer en ella lo que estaba haciendo en la segunda liga o más? ¿No terminaría estorbando o quedándose atrás? ¿Kaede estaría orgullosa de él o se preocuparía más?

Y eso no era todo.

Ya le había quedado claro que también podía hacer una diferencia en la segunda liga, por no mencionar que estar en ella le daba algo de tiempo libre, cosa que quizás era ahora más importante que nunca ya que nadie contaría su tiempo vigilando a Yuri como horas activas de trabajo y aunque ya había aceptado que no podría hacer eso tanto como quizás debería, no pensaba dejar de hacerlo por completo.

—Me estoy acostumbrando a la segunda liga y estás tú y...

—Eso tiene una solución —interrumpió Yuri con un tono cuidadosamente neutro.

Kotetsu sacudió su cabeza, rechazando todo lo que eso implicaba sin pensarlo dos veces.

—Nah, quiero hacerlo.

El que Yuri apenas le dedicara una mirada en lugar de poner nuevas objeciones o de insistir en lo mismo era un paso adelante que habían dado en menos de un día y al que Kotetsu decidió aferrarse.

Él necesitaba una buena señal como esa, algo que le mostrara lo que podía conseguir si seguía por este camino.

Con una nueva sonrisa, Kotetsu se puso de pie y decidió dar por terminado el tema. Hasta que no le hicieran una oferta no tenía ningún sentido preocuparse por la posibilidad de regresar a la primera liga y lo que eso involucraría.

—Bueno, ya podemos irnos.

—No. —La firmeza de la voz de Yuri fue una sorpresa casi tan grande como el que esa palabra fuese seguida por un suave suspiro cansado. Yuri señaló su escritorio y dijo—: ¿En qué crees que estoy trabajando?

Él ya lo sabía ya que Yuri lo había insinuado sin ninguna sutileza, pero quizás Kotetsu no había notado un detalle: tal vez Yuri no había estado trabajando solo para pasar el tiempo mientras Kotetsu llegaba.

—¿Te pidieron que le dieras prioridad a lo de nuestra licencia?

Yuri resopló.

—Recibí una orden directa de que me encargara de revisar todas sus acciones recientes para primera hora de mañana.

Y Yuri era meticuloso y por lo visto, lo mucho que se esforzaba en su trabajo no era un acto para ocultar a Lunatic.

Resignado, Kotetsu se dejó caer otra vez en su asiento y aunque sabía que si quería salir de esa oficina hoy debería dejar que Yuri se concentrara, no pudo evitar pronunciar una duda que había tenido desde esa mañana.

—¿Nos necesitarán? Bunny cree que nos llamarán para algo.

—No lo creo, no. Los reportes de lo que han hecho hasta ahora son suficientes, además de los reportes del resto de la segunda liga y otras fuentes de información.

—Mmm... ¿Y? ¿Recibiremos un ascenso o no? —instó Kotetsu en broma; no obstante, no pudo evitar sentirse curioso y a la vez tenso. Su vida quizás estaba a punto de dar una nueva vuelta, quizás menos impactante que lo que había descubierto en el sótano de Yuri, mas también importante.

—Si dependiera de mí...

—Depende de ti —señaló Kotetsu, ligeramente exasperado de que Yuuri pareciese querer evitar darle una respuesta directa.

—Solo en parte. —Yuri apartó su mirada por un segundo, luciendo perdido en sus pensamientos, mas cuando volvió a hablar lo hizo viendo a Kotetsu de frente—: Sí.

Ese era uno de los monosílabos de Yuri que siempre estaban cargados de verdad. Reconocerlo fue suficiente para robarle el aliento a Kotetsu, ya que era una muestra más de que Yuri lo aprobaba como héroe, pero...

Pero quizás había pasado demasiado tiempo con Yuri, ya que también le causó una desconfianza que no pudo ignorar.

—¿Para quitarme de en medio? —Pese a tratar se sonar jocoso para ocultar su recelo, Kotetsu sospechaba que no lo había conseguido y la manera en que Yuri alzó una ceja lo convenció más de ello.

—Mi vida está en tus manos —señaló Yuri, recostándose por completo contra el espaldar de su asiento—. Eso no cambiará sin importar en qué liga estés.

—Lo haces sonar de la peor forma posible —se quejó Kotetsu con una mueca descontenta.

—Es la verdad.

Y lo era. Quizás no de una forma tan dramática como Yuri lo hacía sonar, ya que las opciones no eran vida o muerte; no obstante, Kotetsu realmente podía cambiar todo si así lo quisiese.

Pero no lo hacía.

Esto, estas noches que eran una mezcla de silencios cómodos (en su mayoría) y conversaciones que se habían vuelto tan naturales como respirar, era algo que no quería perder.

Sin duda estaba siendo egoísta, mas saberlo no bastaba para que Kotetsu cambiara de idea aun si sí hacía obvio algo que quizás no tenía sentido de ocultar.

—No tengo idea de qué estoy haciendo —admitió Kotetsu, incapaz de evitar que un deje de frustración se apoderase de su voz. Que en todo un día no hubiese avanzado y continuase, tal como Yuri había dicho, sabiendo el qué pero no el cómo, era tan irritante como vergonzoso.

—Me doy cuenta. —Yuri lo miró de frente, incluso alejándose un poco de su escritorio, demostrando con ello que su concentración no estaba en su trabajo—. Y no puedo decir lo contrario.

La sorpresa dejó a Kotetsu sin palabras, mas pasados unos segundos dejó escapar una carcajada tan fuerte que incluso hizo temblar su silla.

—¿Me vas a culpar de eso? —preguntó Kotetsu una vez pudo acallar su risa—. Que es porque todavía no tengo un plan o...

—No. —Yuri aspiró con lentitud, como si estuviese teniendo cuidado con sus costillas como no lo había hecho la noche anterior—. Simplemente nunca imagine que terminaría así.

—Oh, pero nada ha terminado. —Y tal vez ese era el detalle que hacía que todo se sintiese tan incierto.

Si hubiesen llegado a algún tipo de final, como que Yuri quedase detrás de las rejas y no volviesen a verse a no ser que decidiese ir a visitarlo, Kotetsu no tendría que preocuparse por más que la posibilidad de que Yuri decidiese escapar y todo sería más simple; pero en vez de eso estaban frente a muchos caminos, todos llenos de posibilidades y carentes de certeza de lo que ocurriría en el futuro.

Y pese a ese peso, del que cada vez estaba más consciente, era casi un alivio, pues significaba que el que se tratase de Yuri no lo había llevado a optar por lo más fácil. Por el contrario.

—No, no lo ha hecho —confirmó Yuri, pensativo antes de volver a fijarse en los documentos que tenía frente a él—. Pero tengo que terminar esto.

Quizás era una excusa para acabar con la conversación, mas era cierto que Yuri debía hacerlo, por lo que Kotetsu decidió no insistir.

—Tómate tu tiempo —replicó Kotetsu con un tono ligero, queriendo indicar que no le importaba tener que esperar.

Y no lo hacía.

No le molestaba observar a Yuri, cuya concentración parecía tener pausas en las que miraba a Kotetsu de reojo. Este Yuri que estaba tan dedicado a su trabajo y se lo tomaba tan en serio le gustaba, aun si quizás tal cosa demostraba la inflexibilidad de Yuri...

Esta vez Kotetsu no se sintió adormilado en el largo rato que le tomó a Yuri terminar de revisar documentos físicos y digitales y redactar algo extenso, que Kotetsu solo podía imaginar que se trataba del reporte final, cosa que confirmó cuando Yuri suspiró y tras imprimir varias hojas y organizarlas en una nueva carpeta se giró hacia Kotetsu.

—Imagino que al menos has planeado qué hacer ahora.

Kotetsu a duras penas se contuvo de hacer una mueca ante el tono seco de Yuri y el estar consciente de que no, no tenía una idea para la noche ni había pensado que necesitaba que tener una. De hecho seguía sin creerlo, por lo que se encogió de hombros y decidió dejarse llevar por el hábito en lugar de preocuparse innecesariamente.

—No he comido todavía e imagino que tú tampoco.

Yuri no parecía impresionado, mas comenzó a guardar unos documentos en su maletín como si lo que Kotetsu había dicho no fuese suficiente para hacerlo querer encontrar una excusa para quedarse.

—Así que lo de siempre.

Y tampoco se estaba negando, aun si quizás no estaba de más darle un empujón para que no pudiese poner peros.

—Es imposible vivir de aire —señaló Kotetsu y el recordar de qué sobrevivía Yuri en su oficina, añadió—: o de té. Aunque supongo que no será lo de siempre; no creo que haya mucho abierto a esta hora.

—Oh —pronunció Yuri, cerrando su maletín y apagando su computadora.

Bien, así que sí dejarían lo oficina e irían... ¿a dónde? En solo un par de segundos Kotetsu se decidió.

—Pero tengo una idea.

Probablemente decía algo de Yuri el que él apenas alzase una ceja en respuesta, siguiese a Kotetsu sin rechistar y que no hiciese más que una mueca cuando Kotetsu lo llevó a un puesto de perros caliente callejero.

—No acepto protestas —declaró Kotetsu en cuanto detuvo su auto a poca distancia del puesto—. Y no lo digo solo por la hora. Recomiendo personalmente estos perros calientes.

Yuri no se vio impresionado y apenas examinó el negocio rodante desde su asiento.

—De hecho —continuó Kotetsu—, deberías invitarme en agradecimiento por traerte aquí en primer lugar.

—Como gustes.

El que Yuri se bajase del auto mientras sacaba su billetera, yendo directamente al puesto era una escena casi cómica, mas el otro par de clientes que estaban sentados en la acera comiendo no lo notaron y el vendedor tampoco pareció hacerlo.

Kotetsu se apresuró tras él, cerrando la puerta de su auto reflejo y casi esperando que Yuri soltase algo sobre leyes de higiene o que rechazase pedir algo para sí mismo, pero no fue así, aun si sí miró con desaprobación a Kotetsu por su elección de salsas (triple mayonesa y poca salsa de tomate y mostaza) y otros extras.

—No voy a escuchar nada del que eligió piña adicional —se defendió Kotetsu una vez tuvieron sus perros calientes y se recostaron contra el costado de su auto mientras los comían.

—Es más aceptable que esa sopa de mayonesa —replicó Yuri con un tono seco, examinando su propio perro antes de darle un pequeño mordisco.

Todo indicaba, sin embargo, que a Yuri le gustó (o que quizás no había almorzado siquiera) pues lo devoró en menos tiempo del que le tomó a Kotetsu terminar el suyo, mas cuando terminó se acercó del nuevo al puesto a pedir servilletas y no otro perro caliente.

Igual contaba como una victoria, ¿no?

Una que habría sido mayor antes de todo lo de Lunatic, pues el solo hecho de traer a Yuri Petrov a un sitio como este era absurdo, tal como lo era el hacerlo pagar y verlo limpiando sus manos, grasosas después de comer. Pero seguía siendo irrisorio y Kotetsu no pudo contener una risa cuando Yuri volvió a su lado con su impecable traje formal y una bola de servilletas en sus manos.

—¿Qué? —cuestionó Yuri con brusquedad.

Kotetsu se acabó el último bocado de su perro caliente al tiempo que se encogió de hombros.

—Estaba pensando en lo extraño que es esto.

Era obvio que Yuri pensaba lo mismo, mas en lugar de darle la razón, dijo:

—Fue tu idea.

—Sí. —Pensativo, Kotetsu lanzó el empaque y su única servilleta al cubo de basura más cercana (y no erró) y terminó de limpiar sus propias manos en su pantalón, que de igual forma terminaría en la lavadora—. ¿Qué habrías hecho si no estuviéramos aquí?

¿Trabajar o trabajar o ser Lunatic o ir directamente a dormir o salir con Kotetsu a otro lugar? Kotetsu no podía pensar en otras posibilidades.

—¿Se supone que esa es una trampa para averiguar qué puedes esperar? —resopló Yuri en lugar de contestar.

Kotetsu hizo una mueca descontenta.

—Solo estoy hablando por hablar. —Y había creído que podían hacer eso, tal como siempre. No todo tenía que ser conversaciones serias que al final no los llevaban a nada, ¿no?

Quizás Yuri había captado eso y no estaba en del todo desacuerdo, pues alzó su mirada y suspiró y pasados unos segundos volvió a hablar en un susurro.

—Cualquier cosa menos volver a casa.

El poder entender ese sentimiento muy bien hizo que Kotetsu asintiera con su cabeza de manera automática, mas un segundo después cayó en cuenta de que sus motivos eran opuestos.

Para él, volver a un apartamento desierto era un recuerdo del vacío que nunca podría volver a llenar y el silencio lo obligaba a acordarse más que nunca lo que había perdido.

Pero para Yuri era ir a una casa que no estaba vacía y enfrentar... ¿qué? Kotetsu todavía no estaba seguro.

Cuando había conocido a la madre de Yuri había sido obvio que ella no estaba bien y no solo por su silla de ruedas. La forma en que parecía mirar sin ver era escalofriante, tal como el que parecía hablar sin estar del todo consciente de lo que decía; que eso no era fácil para Yuri también había sido evidente mas eso, sin embargo, no lo había preparado para ver a la misma mujer gritarle con odio y rabia a su propio hijo.

Ella sabía. ¿Cómo?

Había una pieza ahí que faltaba y aunque podía hacer algunas conjeturas, no estaba seguro de si se acercarían a la verdad y eso último era lo que importaba.

—¿Qué pasó con tu madre? —La pregunta se le escapó antes de pensarla, pero no se arrepintió de hacerla.

Todo dependía de Yuri, al fin de cuentas, y lo peor que podía pasar era que Yuri continuase negándose a permitirle descubrir más de él.

Yuri aparentemente terminó de limpiarse sus manos, mas en lugar de imitar a Kotetsu y lanzar las servilletas al cubo de basura más cercano (o ir hasta allá para botarlas), Yuri activó sus poderes.

Fue tan rápido que Kotetsu no tuvo tiempo de tensarse al ver a Yuri brillar al tiempo que las servilletas desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, convirtiéndose es simples cenizas que la brisa se encargó de esparcir en cuestión de segundos. Había algo tan casual en el gesto que el recuerdo de los poderes de Yuri tampoco lo hicieron temer, aun si sí le produjo cierta incredulidad. ¿Quién usaba sus poderes para ahorrarse unos pasos a la hora de deshacerse de basura?

—Estoy seguro de que hay algo sobre quema ilegal de basuras —comentó con el ceño fruncido.

Yuri lo miró de reojo.

—La definición legal requiere que haya una llama existente y una cantidad de basura que incluya mucho más que una simple servilleta.

Eso tenía que ser una broma, aun si Yuri había pronunciado tal cosa con total seriedad.

—Más de una —resopló Kotetsu, casi esperando que Yuri rompiera su fachada y lo admitiera, mas eso no ocurrió.

En vez de eso, Yuri cerró sus ojos por un corto momento y suspiró.

Ese parecía ser el fin de la conversación y Kotetsu se resignó al silencio, el cual no era incómodo como debería serlo luego de que una vez más no había recibido una respuesta y que solo consideró romper para ofrecerse a comprar bebidas para ambos, mas Yuri habló primero diciendo lo último que Kotetsu había esperado escuchar.

—En sus últimos años, papá no fue más que un ebrio que no dudaba en desquitarse a golpes con quien tuviese al frente, usualmente mamá —dijo Yuri en un susurro, hablando de manera pausada y casi calma—. Lo detuve. Ella nunca me lo ha perdonado.

Kotetsu contuvo su respiración, atando los cabos sin mayor esfuerzo. Detener, obviamente, significaba asesinar y también estaba claro que la madre de Yuri había presenciado todo en primera fila.

Él mismo sabía lo que era eso, recordaba muy bien los gritos al igual que el desagradable olor de carne chamuscada que quedaba en el aire incluso luego de apagar el fuego, lo cual solo hacía más horrífica la experiencia de ver una vida arrebatada frente a él, aun si para él tal cosa no había estado unido al además perder a alguien cercano.

Pero eso no era todo.

Lo que Yuri acababa de confesar no sonaba como un crimen premeditado basado en ideas erróneas, sino a algo más desesperado, una tragedia que podría haber tenido otro final si algo hubiese sido diferente.

Y el resultado era obvio incluso años (¿cinco? ¿ocho? ¿diez? ¿veinte?) después.

El trauma de perder a su esposo (y quizás también a su hijo, en cierta forma) había dejado secuelas en la madre de Yuri que Kotetsu mismo había presenciado; y pese a que Yuri intentaba fingir lo contrario (lo estaba haciendo incluso ahora con la forma en la que estaba hablando) era evidente que él tampoco había escapado intacto y Lunatic solamente era la prueba más visible y extrema de ello.

Kotetsu no pudo contenerse de maldecir en voz alta.

—Nunca hubo un juicio —continuó Yuri en el mismo tono que antes, quizás tomándose la reacción de Kotetsu como una señal para seguir hablando—. Había quienes preferían mantener muchas verdades ocultas, lo cual no habría sido completamente posible incluso si lograban evitar que el público se enterara de los detalles. Nunca abrieron un caso, se aseguraron de que nadie hablara de lo sucedido y fingieron que no había ningún culpable.

¿Yuri estaba culpando a su padre o se estaba culpando a sí mismo? ¿Resentía más la falta de acción de otros o el desenlace que él mismo había causado?

Saberlo era imposible, mas con las piezas que tenía, Kotetsu ahora podía afirmar algo que nunca creyó que diría luego de ver el sótano de los Petrov.

—Defensa propia. —Kotetsu apenas pudo pronunciar esas dos palabras; no obstante, lo hizo con firmeza. Aun si Yuri era totalmente responsable por sus acciones como Lunatic, estaba claro que todo no había comenzado de la misma forma.

En lo que Yuri había descrito había tres víctimas y aunque quizás solo una podía ser considerada completamente inocente, eso no significaba que las otras dos no merecían también ser consideradas como tales y por eso mismo lo que lo había llevado a esa tragedia debía ser tomado en cuenta y Yuri debería saber eso mejor que nadie.

—Defensa a un tercero —corrigió Yuri con la misma naturalidad automática que decía cualquier cosa relacionada con la ley. Quizás, técnicamente, eso era cierto, pero solo en parte.

Reuniendo sus fuerzas, Kotetsu dejó de recostarse en su auto, enderezándose para poder pararse frente a Yuri. No era su intención acorralarlo contra el vehículo, mas al verlo tensarse como si quisiera alejarse se alegró de no haberle dejado una vía de escape, ya que por primera vez Yuri le estaba dando respuestas y Kotetsu no quería que eso se detuviera ahora, cuando además tenía una corazonada de una pieza más del gran rompecabezas llamado Yuri Petrov.

Casi deseando equivocarse, Kotetsu llevó una mano hacia el rostro de Yuri, demasiado consciente de la tensión de Yuri y de que a pesar de ello Yuri le estaba permitiendo hacer esto, pues se mantuvo inmóvil, mirando a Kotetsu fijamente.

—Propia y a un tercero —insistió Kotetsu, acariciando la herida oculta bajo pilas de maquillaje—. ¿Me equivoco?

Yuri se estremeció y cerró sus ojos, mas pasados un par de segundos apartó la mano de Kotetsu sin mucho cuidado y al volver a abrir los ojos los entrecerró, pero no trató de alejarse inútilmente o de alejarlo más.

—Es debatible —dijo, su voz sonando forzada, confirmando sus sospechas al no negar las implicaciones de Kotetsu.

Kotetsu tragó saliva, comprendiendo mejor el peso del horror que Yuri había cargado por tantos años. Era más que una cicatriz espeluznante, era un símbolo de una traición y de una tragedia que, quizás, Yuri había querido que todos conociesen; por algo lo había hecho el símbolo de Lunatic.

—No lo es —insistió Kotetsu, sin intentar tocarlo de nuevo. Yuri también había salido herido y Kotetsu no entendía por qué lo estaba negando.

—Así es como funcionan las cosas, Kotetsu. —Yuri sacudió su cabeza—. No soy el único que ha salido impune.

Esa era una admisión que iba más allá de los hechos; Yuri estaba demostrando que se sentía culpable y por ahora eso era lo único que Kotetsu necesitaba. De por sí estaba dispuesto a ir un paso a la vez, aun si cada uno tomaba días o más que eso, pero en una sola noche había conseguido mucho más y quizás por eso mismo esta era una oportunidad de dar otro más.

—Tú sabes mejor como funcionan eso —señaló Kotetsu, sin ninguna intención de discutir en términos legales o algo parecido, pero queriendo remarcar un detalle—, así que por lo menos deberías recordar que no todo se basa en una sola cosa.

—Kotetsu...

—No hiciste lo correcto —continuó Kotetsu rápidamente, negándose a dejar que lo interrumpiera—, pero juicio o no, es obvio que no tuviste la culpa, no por todo.

Yuri parpadeó, luciendo pasmado, mas un segundo después su expresión se endureció

—¿Y? —interrogó, alzando un poco su voz—. ¿Crees que haber sido absuelto oficialmente lo haría aceptable?

—No. —O quizás si lo habría hecho, al menos para Yuri. Tal vez el que alguien reconociera la tragedia ocurrida en vez de culparlo por todo como aparentemente lo hacía su madre (y Yuri mismo, quizá) habría hecho una diferencia, mas ese no era el punto al que Kotetsu quería llegar—. Lo único que estoy diciendo es que te fallaron. Tu padre, quienes debieron detenerlo...

—¿Y? ¿Estás intentando consolarme? —escupió Yuri, claramente molesto.

Kotetsu no se amedrentó.

—Alguien lo debió haber hecho hace mucho —dijo con firmeza, mirándolo fijamente a los ojos—. Aunque no justifique nada, nadie debería pasar por algo así.

Ese era un hecho y Kotetsu no pensaba dar su brazo a torcer al respecto, aun si él mismo terminaba molesto de que Yuri lo viese como una excusa y por eso se estaba poniendo a sí mismo como ejemplo de alguien que merecía ser castigado fuera del proceso legal por creer haber salido impune.

—No he dicho que justifique algo. —Yuri alzó una mano, apartando de su rostro los mechones sueltos de su cabello como si fuesen una mayor irritación que la que Kotetsu aparentemente le había causado, cosa que no tenía sentido.

—¿Eh?

—Recuerdo haber dicho que no pienso justificarme —aclaró Yuri ante la confusión de Kotetsu.

—Sí, lo dijiste. —Él se acordaba perfectamente de eso y lo agradecía, incluso ahora que sentía que quizás Yuri estaba conectando lo ocurrido con su padre con sus razones para tomarse la justicia por mano propia. Exasperado, Kotetsu tuvo que controlarse para no hacer ningún movimiento mientras siguió hablando—. ¿Entonces por qué? Me estás diciendo esto ahora y que no eres el único y... ¿por qué?

Yuri resopló y apartó su mirada.

—No estoy de ánimo para tolerar ser interrogado o aguantar tu insistencia.

Eso... no explicaba nada.

Por el contrario, Kotetsu se había cansado de insistir y había dejado muy claro que no lo haría más, pero ahí estaba Yuri, cediendo por alguna razón.

Tal vez... simplemente al fin había aceptado que podía contar con Kotetsu y quería ser escuchado, o incluso deseaba que Kotetsu supiera.

El solo considerar esa posibilidad hizo que Kotetsu quisiera reír, en parte aliviado y en parte incapaz de procesar todo lo que había ocurrido (y lo que había descubierto) en los últimos minutos.

Aun así, estaba consciente de un hecho muy importante: a no ser que Yuri hubiese olvidado lo que Kotetsu había dicho, todo indicaba que Yuri no quería que él se diese por vencido.

No que Kotetsu pensase hacerlo.

—Si tú lo dices —pronunció Kotetsu, tratando de sonar casual y ganándose una mirada irritada por ello.

—¿Qué razón tengo para mentir?

—Supongo que no hay nada peor que me puedas decir. —Kotetsu hizo pausa, tensándose ante la posibilidad de que hubiese un peor esqueleto en el armario de Yuri Petrov—. ¿Verdad?

Yuri apretó sus labios por unos segundos antes de responder con sequedad:

—No.

Y eso era cierto, al menos eso presentía Kotetsu.

—Bien —suspiró, relajándose un poco—, bien.

Él no creía que podría lidiar con más que con Lunatic, al fin de cuentas, pues ni siquiera estaba seguro de qué tan bien estaba haciéndolo hasta ahora o cómo lo haría en el futuro ahora que sabía más de lo que lo había llevado a convertirse en un justiciero.

Pero por ahora sentía que iban por un buen camino.

Con eso en mente, Kotetsu tomó una bocanada de aire antes de enfocarse en Yuri, quien lo estaba mirando fijamente, esperando... ¿qué, exactamente?

El recordar algo parecido, una insistente mirada expectante que lo había impulsado a sortear por primera vez toda distancia física entre ellos, le robó el aliento por un instante y lo obligó a apartar la mirada y a dejar de pensar, pues considerar lo que Yuri quería era más de lo que Kotetsu podía hacer y esta vez Kotetsu no podía simplemente dejarse llevar.

Y no por su deber, no.

Tragando saliva, Kotetsu intentó pensar en algo que decir que lo trajese de regreso a un momento más seguro.

—Creo que es hora de invitarte a tomar algo —dijo al fin, recordando lo que había pensado hacer antes de que Yuri decidiese confesar una pieza tan grande de su pasado y volviendo a fijar su mirada en Yuri— o de llevarte a casa.

—¿Qué? —Yuri frunció un poco el ceño ante el súbito cambio de tema.

—Aunque no vives cerca y es tarde —continuó Kotetsu, ignorando la aparente confusión de Yuri y sonando tan casual como podía—. ¿Qué tal un taxi?

Yuri no replicó de inmediato, quizás necesitando un momento para encontrar el hilo de la conversación y pensar en una respuesta.

—¿No piensas vigilarme hoy?

El tono de Yuri estaba cargado de recelo, cosa que a estas alturas no era inesperada, por lo que Kotetsu se encogió de hombros, sonriendo un poco.

—Lo dicho, es tarde —señaló, haciendo ademanes hacia su reloj para remarcar su punto—. Y no sé tú, pero yo necesito dormir, así que no creo que pueda vigilar mucho que digamos.

Y estaba diciendo la verdad. De por sí la noche anterior había pasado al menos unas horas profundamente dormido y se había despertado adolorido después de haber estado sentado en el sofá por tanto tiempo con Yuri recostado a su lado, también dormitando.

Descubrir que Yuri seguía ahí había sido un alivio y también un recuerdo de que había fallado por completo como vigía y no dudaba que eso podría repetirse hoy si pasaban la noche juntos.

—Veo. —Yuri apretó sus labios, no luciendo a gusto con lo que Kotetsu estaba afirmando.

No queriendo que algo tan evidente se convirtiera en un problema, Kotetsu decidió remarcarlo.

—No es como si pueda hacerlo veinticuatro siete, y de noche hay dificultades logísticas extra. ¿Supongo que serían menos si vivieras conmigo...?

Kotetsu cerró su boca, mas no lo suficientemente rápido para no decir algo que había sonaba como algo que no era.

La sorpresa de Yuri fue visible tanto en su expresión como en la forma en que exhaló y también en la mirada que le dedicó a Kotetsu, tan perpleja que no quedó en él ni un atisbo del siempre controlado juez que la ciudad conocía.

Kotetsu mordió la punta de su lengua, indeciso entre tratar de aclarar que no estaba insinuando nada (y quizás cavar más su tumba) o dejar así y esperar hasta que Yuri se recuperara y viera que no, Kotetsu no había querido decir nada con ese inocente comentario que había dicho sin pensar al querer dar un ejemplo de algo que facilitaría todo al menos un poco.

Al final Kotetsu fue incapaz de hablar, por lo que fue Yuri, quien se aclaró primero su garganta, el que acabó con el silencio incómodo que se había formado.

—Ya estás viendo muchos de los problemas de tu... plan. —Yuri sonaba menos firme que de costumbre, mas estaba ignorando el sinsentido dicho por Kotetsu, por lo que Kotetsu pudo relajarse un poco.

—Ambos sabemos que no puedo llamarlo un plan.

Los labios de Yuri se curvaron en una pequeña sonrisa que bien podía ser considerada burlona.

—Es bueno que lo aceptes.

Ese reproche devolvió toda la normalidad al momento y Kotetsu pudo encogerse de hombros, más tranquilo y menos avergonzado de lo que quizás debería estar.

—Simplemente no puedo negarlo.

—Podría decir lo mismo —admitió Yuri en voz baja, con su mirada caída. Un segundo después, sin embargo, alzó una mano para reacomodar sus mechones sueltos tras una oreja antes de decir, resuelto—: Iré a casa. Mañana tengo mucho que hacer temprano.

Kotetsu asintió de reflejo, mas el recuerdo de la conversación que acababan de tener lo obligó a hacer una pausa.

¿Realmente era una buena idea que Yuri se fuera ahora a una casa tan llena de dolor? Aun si lo había hecho muchas otras veces, Yuri mismo había admitido que no ansiaba hacerlo y ahora que acababa de revivir viejas heridas quizás sería para él más duro que nunca.

—¿Estarás bien?

Yuri bufó.

—¿Esa es la pregunta que deberías hacer?

Contenerse de poner sus ojos en blanco era imposible y Kotetsu se encontró a sí mismo relajándose más mientras lo hizo. Yuri parecía estar bien y aunque esa no debería ser su prioridad, lo hacía sentirse mejor.

—Tomaré eso como un sí.

Yuri ni siquiera contestó. En vez de eso, él se enderezó y miró a su alrededor.

—Tomaré un taxi.

Kotetsu lo imitó, recordando tardíamente dónde estaban y agradeciendo que las pocas personas presentes estaban a cierta distancia y distraídos con conversaciones más amenas y ruidosas, cosa que significaba que nadie les había prestado atención.

Bien.

—Bueno, mmm...

Detener un taxi fue fácil. Demasiado, de hecho, mas Kotetsu tuvo que tragarse esa sensación una vez el conductor detuvo su auto, pues no podía pensar en nada que justificara cambiar de planes y hacer que Yuri se quedara.

Era mejor terminar la noche ahora, antes de que se arrepintiera de algo.

Por suerte Yuri no parecía estar dudando como Kotetsu, ya que le dio su dirección al hombre, abrió la puerta y colocó su maletín en el auto, dejando claro que se iría. No obstante, después de entrar al vehículo Yuri se dirigió a él.

—Descansa, Kotetsu —dijo en un susurro, deteniéndose justo antes de cerrar la puerta.

Kotetsu le sonrió.

—Ambos lo necesitamos —replicó, ansiando poder hacerlo y que eso bastase para hacer una diferencia, mas tardíamente cayó en cuenta de algo: aun si Yuri estaba bien ahora, quién sabe qué lo recibiría en casa y él sabía bien lo fácil que todo podía cambiar. Kotetsu sacó su teléfono y movió su otra mano, señalándolo sin estar muy seguro de qué decir. Conociendo a Yuri, sin duda un «llámame si me necesitas» no sería bien recibido y Kotetsu no quería terminar la noche dando un paso atrás—. ¿Si...?

Pese a que Kotetsu no terminó esa oración, Yuri pareció comprender, ya que replicó de manera cortante.

—No será necesario. Tampoco —añadió un momento después con voz menos dura— recibirás otro tipo de llamada, al menos no por algo que tenga que ver conmigo.

Quizás no debería creer en la palabra de Yuri, mas esa promesa implícita en lo que estaba diciendo fue un peso menos para Kotetsu. No era como si todo estuviese bien, pero el solo hecho de que Yuri pareciese estar poniendo cada vez más de su parte era más de lo que Kotetsu había esperado y hacía que, a pesar de las revelaciones de la noche y su preocupación por Yuri y el futuro, tuviese suficiente esperanza y probablemente eso lo ayudaría a dormir mejor.

—Bueno saberlo —replicó Kotetsu y fue incapaz de no decir también con sinceridad—: Nos vemos mañana, Yuri.

Los ojos de Yuri se agrandaron un poco, la sorpresa evidente en él, seguramente porque se había dado cuenta de que eso no había sido una simple cortesía o un recuerdo de que los días de vigilancia (en los momentos que fuesen posibles) continuarían. Kotetsu realmente esperaba verlo, tal como todos los días antes de que todo saliera a la luz.

Eso quizás lo hacía un tonto, tal como Yuri lo había llamado alguna vez, mas, a pesar de eso, Yuri cerró la puerta y le indicó al conductor que arrancara, dejando a Kotetsu atrás en vez de repetírselo.

Eso era lo mejor, se dijo Kotetsu al volver a su auto.


Conducir de regreso a su apartamento fue algo que Kotetsu hizo de manera automática, reaccionando de reflejo ante los semáforos y otros autos hasta que finalmente pudo parquear su auto en el mismo lugar de siempre.

Listo, se dijo, había terminado por hoy, mas tal como había tenido su mente en blanco durante el recorrido, ahora no estaba mejor y quizás debería agradecerlo, pues de lo contrario su mente volvería al mismo tema de siempre: Yuri.

Con un suspiro, Kotetsu salió de su auto y una vez lo dejó cerrado y con la alarma activada, subió directamente a su apartamento.

El ser bienvenido por un espacio oscuro y silencioso lo impulsó a prender más luces de las necesarias rápidamente y sin pensarlo dos veces, Kotetsu fue directo a la nevera, de la cual sacó una cerveza fría. Él bebió la mitad de un solo trago antes de salir de la cocina moviéndose sin un rumbo fijo, cosa que lo llevó a terminar frente a una repisa llena de fotos.

Ver a Kaede, así fuese en fotos, bastaba para hacerlo sonreír y esta vez no fue la excepción. Kotetsu se encontró a sí mismo distraído por unos segundos, rememorando buenos momentos, algunos de ellos que había tenido la suerte de compartir con Tomoe e incluso ofreció un brindis hacia una foto de ella antes de beber otro sorbo de su cerveza, sintiendo la ya familiar punzada de la pérdida que además se mezcló con una nueva duda.

¿Qué pensaría ella ahora? ¿Que había llevado demasiado lejos su nueva oportunidad y que debería saber cuándo parar?

—Creo que Yuri va a ser mi perdición —declaró Kotetsu, esta vez riendo como no lo había hecho frente a Yuri. No era divertido; era irónico, desesperante, agotador y además no lo hacía sentirse culpable.

Había mucho que sí, como el ocultarle la verdad a Bunny y el estar consciente de que sin importar que su decisión no fuese errada, estaba haciendo una excepción que no debería hacer como héroe; pero el que Yuri siguiese siendo Yuri, el seguir deseando su compañía y el quizás querer invitarlo a seguir quedándose en su vida no lo hacían sentirse culpable, ni mucho menos lo hacía el no querer darse por vencido y detenerse ahora.

A su manera, tal cosa era aterradora y Kotetsu sonrió con vergüenza hacia la foto de Tomoe.

—Espero no estar decepcionándote mucho —continuó—. Ni a ti ni a Kaede.

Kotetsu suspiró ante el silencio que siguió a sus palabras y tras terminar su cerveza se obligó a prepararse de inmediato para dormir, tratando de no pensar en nada más.

¿Qué sentido tenía, al fin de cuentas, preguntarse qué resultaría de esto o qué pensarían de él las personas cuya opinión le importaba, cuando solo el tiempo le daría la respuesta?


Kotetsu cayó profundamente dormido esa noche y se despertó al día siguiente poco antes de que su alarma sonara.

El tener un poco de tiempo extra como rara vez lo hacía fue algo que Kotetsu aprovechó para ver las últimas noticias, sin saber qué esperar, pero sí deseando no llevarse ninguna sorpresa.

Y no lo hizo.

Las noticias carecían notoriamente de muertes por incineraciones y de avistamientos de alguien que no fuese Sky High planeando por la ciudad durante la noche, lo cual una prueba de que la noche anterior no había cometido un error, cosa que le dio más energía que el café que tomó antes de abandonar su apartamento y que lo mantuvo sonriente incluso al llegar a Apollon Media y encontrar a Bunny de nuevo en el taller de Saito.

—No me digas que hoy también planeas pasártela aquí —comentó Kotetsu al entrar al lugar, al cual solo había ido luego de varios minutos en su escritorio esperando a que su compañero apareciese.

—Es más productivo que hacer algo más —replicó Barnaby, con su atención más puesta en una pantalla.

Quizás eso era cierto para Barnaby, quien cada día parecía entender mejor a Saito y lo mucho que hacía en su taller, mas Kotetsu no podía decir lo mismo.

Sin duda él no haría mucho allí, salvo verse víctima de obligaciones que solo requerían de fuerza bruta de las que sin duda alguien más podría encargarse, pero no era como si tuviera el día libre y quizás estar aquí sería mejor que volver a un escritorio donde encima de todo no tendría compañía, por lo que Kotetsu buscó un asiento en un espacio libre y se acomodó en él, dispuesto a estar allí hasta que algo ocurriera.

—Hmm.

¿Y qué estaban haciendo? Kotetsu no lo sabía y sospechaba que cualquier respuesta que le dieran si llegaba a preguntar no sería tan comprensible y tras varios minutos de observarlos perdió todo su interés en lo que fuese que estaban haciendo.

El no tener nada que hacer, sin embargo, solo sirvió para que sus pensamientos vagaran y predeciblemente volvieron a Yuri.

Pero esta vez había una mejor razón para eso, ya que, en vez de darle vueltas a lo mismo sin llegar a una nueva conclusión, esta vez había algo nuevo: Yuri había sido confiado en él.

Eso era, en cierta forma, más importante que lo que le había revelado y no porque Kotetsu le estuviese restando importancia.

Lo que había pasado en la vida de Yuri era serio y había hecho tal impacto en él que no era imposible que éste nunca desapareciese, fuese en la forma de la cicatriz de Yuri, en la relación con su madre o incluso en su recelo general, el cual sin duda había nacido tras ser traicionado por alguien tan cercano a él.

Pero nada de eso tenía que controlar su vida y Yuri lo estaba demostrando, aun si tal vez no se había dado cuenta de ello, al abrirse más a Kotetsu.

Era un gran avance que Kotetsu no había esperado ver pronto, e incluso había dudado de si ocurriría algún día, mas en solo una noche Yuri había actuado como si quisiera poner de su parte.

Era como si, a su manera, le estuviese diciendo a Kotetsu que Kotetsu se había preocupado sin razón y que esta extraña situación en la que se encontraban sí funcionaría y que podría llegar el día en el que pudiesen encontrar un balance que bien podría hacer que Yuri aceptase más de su pasado y sus acciones sin desviarse del camino correcto en el proceso, y que podría hacer que Kotetsu se sintiese menos culpable.

Y si eso ocurría...

Kotetsu sonrió para sí mismo.

—Te ves contento —comentó Bunny de repente, acercándose y sonriendo un poco como si él mismo se alegrara de ver a Kotetsu así.

Darse cuenta de que Barnaby tenía razón, sin embargo, le trajo una punzada de culpa.

En vez de alegrarse por la sinceridad de Yuri y por la perspectiva de un futuro que no involucraba el regreso de Lunatic y en el que él no se arrepintiese de las decisiones que había tomado en los últimos días, debería estar viendo todo el panorama... pero el día había comenzado bien, la noche anterior había terminado bien y no había nada de malo en disfrutar ese hecho.

Y creer que esto era más que un momento de calma temporal tampoco era malo.

—Supongo, sí —replicó al fin Kotetsu, correspondiéndole la sonrisa a su compañero—. No me puedo quejar.

No era que estuviese confiando ciegamente en Yuri, pero podía pagarle con la misma moneda y hacerlo un poco más ahora que Yuri estaba confiando en él.

Y siendo así podía relajarse y concentrar en otras cosas, como un inminente cambio del que quizás debería hablar con Bunny mientras tenían tiempo para hacerlo.

—¿Y tú? —preguntó Kotetsu, girándose hacia Bunny—. ¿Estás emocionado de volver a la primera liga?

—Ya lo estás dando por hecho —señaló Barnaby, luciendo curioso—. Anoche tenías más dudas. ¿Escuchaste algo?

—No realmente. —Esa no era del todo una mentira, pues Yuri mismo había insistido en que no todo dependía de él, por lo que su opinión no aseguraba nada, aun si sí inclinaba la balanza—. Pero parece posible, más en tu caso.

—Apollon Media quiere revivir un dúo, no solo tener un héroe en la primera liga.

¿Lloyds había dicho algo como eso? Kotetsu no estaba del todo seguro, mas por eso mismo tampoco lo podía negar.

—Bueno, si es así, así será. —Kotetsu se encogió de hombros—. Más tarde nos dirán.

—Así que sí sabes algo. —Barnaby parecía más convencido de eso que antes.

—Solo que Yuri trabajó hasta tarde. Y que hay una reunión o algo así. —Por lo menos Yuri había mencionado que le habían pedido que entregara su informe temprano, así que cualquier cosa que siguiera tras eso, fuese una reunión o algo más, sin duda ya había ocurrido o estaba ocurriendo.

—Veo. —Barnaby asintió con su cabeza, pensativo—. Imagino que si se están apresurando tanto es porque no quieren esperar hasta la próxima temporada.

La inmediatez de eso, inesperadamente, no le trajo ninguna tensión a Kotetsu; por el contrario, la perspectiva era todo un alivio.

Fuese lo que fuera que decidieran, pronto podría volver a hacer algo diferente a sentarse en un taller donde con suerte podía contar con ratos de conversación y con mala suerte lo ponían a cargar algo, y bien podía lidiar con los demás detalles después.


Pese a que Kotetsu esperaba recibir noticias antes del mediodía, solo fue después de las dos de la tarde que los comunicadores de ambos recibieron la misma notificación: una citación en la Torre de la Justicia para hablar con Yuri Petrov.

¿Esa era una buena o una mala señal?

Meses atrás, Yuri había ido personalmente a contarle que habían aprobado su ingreso a la segunda liga, pero lo había hecho en el apartamento de Kotetsu y no en su oficina.

¿La diferencia se debía a que también tenía que hablar con Bunny, a que se trataba de la primera liga o a que no iban a escuchar algo tan simple como un "sí"?

—Así que llegó la hora. —Kotetsu exhaló con lentitud mientras se puso de pie. En cuestión de minutos recibiría una respuesta, por lo que no tenía que preocuparse desde ya.

—Sí. —Barnaby se despidió de Saito, quien dijo algo que Kotetsu no llegó a escuchar pero que hizo que Barnaby sonriese un poco y le agradeciera.

Tras eso, Kotetsu siguió a Bunny fuera del taller para luego abandonar Apollon Media y dirigirse a la Torre de la Justicia y allí fueron directamente al piso de Yuri, donde recibieron más de una mirada curiosa en el poco tiempo que les tomó llegar a la oficina correcta, golpear la puerta y recibir un "Siga."

—Con permiso —dijo Bunny, entrando sin ningún titubeo y Kotetsu lo imitó sin la misma tranquilidad, pues pese a la familiaridad de la oficina de Yuri, Kotetsu se sentía incómodo.

Quizás era por la hora, o por estar con Bunny, o incluso por la razón por la que estaban allí… o porque Yuri estaba igual de tenso y eso era contagioso.

Porque Yuri lo estaba. Era posible que alguien que no lo conociese bien no lo notase, mas para Kotetsu era obvio por su controlada expresión, el que tenía parte de su rostro oculto tras un mechón de cabello suelto y la mirada que le dedicó a Kotetsu, la cual parecía transmitir un interrogante: "¿él sabe?" Kotetsu estaba seguro de que Yuri ni siquiera sospechaba que Kotetsu le había dicho algo a su compañero y que esa duda no era más que su recelo natural, nacido del peso de los secretos que cargaba consigo, pero el considerar la posibilidad bastaba para que se pusiera alerta.

Pese a todo eso, Yuri les dedicó su típica sonrisa de cortesía y se puso de pie apenas cerraron la puerta.

—Buenas tardes —saludó Yuri, hacienda un ademán hacia las sillas frente a su escritorio—. Lamento haberlos llamado repentinamente.

—No se preocupe —replicó Barnaby, sonriendo de igual forma al tiempo que tomó asiento—. Sabíamos que nos llamarían en cualquier momento. Imagino que ya tomaron una decisión.

El que Bunny fuese directo al grano no le arrancó una reacción mayor a Yuri que el que entrecerrara sus ojos un poco y mirase a Kotetsu por un segundo, quizás preguntándose si Kotetsu le había mencionado algo. Kotetsu también se apresuró a sentarse, suponiendo que por ahora eso era lo mejor.

—Sí. —Yuri también se sentó, apartando su atención en Kotetsu—. El trabajo que han hecho en la segunda liga fue examinado, al igual que los argumentos que Apollon Media presentó. En base a esto, el departamento de justicia tomó una decisión respecto a su permiso como héroes. —Yuri apretó sus labios por un segundo, bajando su mirada—. Teniendo en cuenta sus más recientes actuaciones —, continuó, encarándolos de nuevo—, está claro que tienen la capacidad de regresar a la primera liga.

—Incluso yo —intervino Kotetsu antes de poder contenerse. Un minuto era solo un minuto y él dudaba que todos hubiesen olvidado ese gran detalle, mas a pesar de eso parecía que consideraban que sí podría volver a la primera liga.

Barnaby se aclaró su garganta; Yuri buscó su mirada antes de responder.

—Sí. —Yuri lo pronunció con firmeza, como si no quisiera dejar ninguna duda de eso hecho—. ¿Hay algo que quieran decir antes de que sea oficial?

—Gracias —respondió Barnaby de inmediato, luciendo como si estuviera listo aun para dar una entrevista al respecto—. Es un honor volver a trabajar en la primera liga.

Yuri asintió con su cabeza, aceptando las palabras de Bunny aparentemente sin detenerse a pensarlas.

—¿Wild Tiger? —instó tras ello, sonando impaciente.

A pesar de eso, Kotetsu no pudo simplemente contestar. En cierta forma, esto no era una sorpresa tan grande como todo lo que había descubierto en los últimos días y Yuri mismo había admitido que Kotetsu podría volver a la primera liga si de él dependiese. Aun así, Kotetsu se encontró a sí mismo con solo un interrogante en mente: ¿era lo correcto?

Regresar a la primera liga significaba una mayor responsabilidad que no tenía idea de si realmente podría cumplir, sin importar el que otros pareciesen creerlo; pero su minuto, su mayor límite, seguía existiendo y además estaba Yuri y...

Yuri.

Lunatic.

¿Todavía tenía el derecho de volver a la primera liga, de ser un héroe, después de la gran excepción que había hecho y que tenía frente a él?

Él quería decir que sí, que su justicia no había cambiado y que volvería a dar lo mejor de sí como héroe, mas no tenía idea de si alguien más estaría de acuerdo.

¿Yuri lo estaba? ¿Kaede lo estaría? ¿Y Bunny? ¿Y...?

Un leve codazo sacó a Kotetsu de sus pensamientos, mas en lugar de poner su atención en Barnaby y recriminarle ese inmerecido golpe, Kotetsu se fijó en Yuri.

Él lucía expectante, concentrado en Kotetsu como si no le importase nada aparte de lo que Kotetsu fuera a decir. Pese al supuesto desagrado que tenía por HERO TV, Yuri parecía un fan esperando escuchar algunas palabras de su héroe favorito.

No, era más que eso. Yuri seguramente quería saber si Kotetsu haría una diferencia o si se quedaría atrás, acobardado ante sus límites.

Él creía en Kotetsu.

Tal hecho hizo que Kotetsu sonriera sin pensarlo, sintiendo que sus dudas se esfumaban.

Si justo frente a él tenía a alguien que creía en él, él no tenía que dudar tanto de sí mismo.

—Seré el mejor héroe que puedas imaginar —prometió.

El que Barnaby suspirara como si no aprobase su respuesta era lo de menos, pues Yuri curvó un poco sus labios, incapaz de ocultar el que estaba complacido con esa promesa. Tal asomo de sonrisa desapareció pronto, sin embargo, y Yuri volvió a mostrarse como el serio juez que solía ser.

—Apollon Media y HERO TV serán notificados de inmediato —les informó con su típico tono neutro—, por lo que hoy mismo podrán incorporarse al programa.

Kotetsu contuvo su respiración mientras Barnaby le agradeció de nuevo a Yuri y se puso de pie, sin duda asumiendo que la reunión había llegado a su fin y no había nada más que decir.

¿Y eso realmente era todo?

Eso parecía, pues Bunny hizo un amague de abandonar la oficina y Yuri mismo les deseó un buen día en lo que era una clara despedida, mas Kotetsu no pudo moverse de su lugar.

Hacía falta algo... no algo grandioso como lo sería un evento especial de HERO TV o algo más personal de parte de Yuri, ya que en realidad ya se lo había dado la noche anterior al aceptar la decisión que tomaría si dependiese solamente de él , pero sí algo como... como...

—Mírame y verás. Haré una diferencia —declaró Kotetsu, sosteniendo la mirada de Yuri, al finalmente comprender que él podía encargarse de lo que hacía falta y sonrió al darse cuenta de que Yuri continuaba concentrado en él. Era como si Yuri mismo hubiese esperado de esta reunión más que secas formalidades y hubiese dejado todo en manos de Kotetsu. Quizás por eso los había citado, aun cuando todo indicaba que podría haberse ahorrado tal cosa y dejar que otros les dieran la noticia. Animado ante esa idea, Kotetsu añadió—: Nos vemos más tarde.

Yuri apenas hizo un gesto con su cabeza en respuesta y Barnaby se mantuvo en silencio mientras dejaron la oficina, mas habló una vez estuvieron aguardando el ascensor.

—No estás siendo precisamente sutil —comentó en voz baja, mirándolo de reojo.

Kotetsu no pudo dejar de sonreír, aun si sí inclinó un poco su cabeza, avergonzado y culpable, pues tener la atención de Yuri no debería animarlo tanto a estas alturas y él debería ser capaz de ser más profesional que esto.

—Supongo que no, pero...

—Supongo que no tendré que ayudarte a evitar el tema si sigues así —interrumpió Barnaby, solo alzando un poco su voz para prevenir que todos los que estaban en las cercanías lo escucharan.

Oh, cierto. Bunny lo había salvado de que Agnes lo interrogara sobre su cita y ahora tal vez solo estaba mencionando el tema porque Kotetsu había dicho que preferiría que todo lo relacionado con Yuri no se convirtiese en conocimiento general.

—Gracias. —Kotetsu le sonrió, contento de recordar lo mucho en lo que podía contar con su compañero incluso cuando no le había pedido ayuda. Y quizás eso no cambiaría en un futuro, pensó esperanzado, sintiéndose aun más tranquilo que antes.

—Puedes agradecérmelo haciendo un buen trabajo —replicó Bunny al tiempo que se abrieron las puertas del ascensor—. Volver a la primera liga en la mitad de la temporada nos deja en desventaja.

—Sí, bueno... —Kotetsu rascó su barba distraídamente, entrando al ascensor junto a su compañero y un par de oficinistas que iban a otros pisos—. Supongo que puedo dejarte algunas capturas y...

—¿No piensas competir? —Barnaby sonaba receloso, incluso molesto pese a que no alzó su voz.

—Claro que sí —se defendió Kotetsu antes de señalar el motivo para su ofrecimiento—: Pero si quieres puntos de cumpleaños y puntos de bienvenida y puntos de agradecimiento, puedo dártelos... ¿Pero no hay nada aparte de puntos que quieras?

Barnaby bufó.

—No tienes mucha imaginación cuando se trata de regalos.

—Es más fácil cuando la gente habla —se quejó Kotetsu, recordando todos sus intentos fallidos, tiempo atrás, por descubrir qué era lo que Bunny quería por su cumpleaños—. Como Kaede. Siempre que me dice que quiere algo me va mejor que cuando intento sorprenderla con algo.

—No me sorprende.

—¿Qué? ¿Por qué?

Barnaby no respondió, mas mantuvo una sonrisa divertida en su rostro incluso cuando dejaron el ascensor una vez éste llegó al primer piso.

No tuvieron ninguna oportunidad de hablar más, de todas formas, pues fue solo cuestión de salir a la calle para ver a más de una persona poniendo su atención en ellos e incluso varios sacaron su teléfono para tomarles una foto. Eso hizo que no fuera inesperado cuando una mujer joven se acercó a felicitarlos por su regreso a la primera liga y a pedirle un apretón de manos y una foto a Barnaby, quien aceptó con la misma facilidad de siempre esa y las demás peticiones que le siguieron.

Fue un remolino que llevó a que Kotetsu se apresurara a ponerse su antifaz pues, aunque su identidad ya era conocida, no se sentía del todo cómodo con ello y prefería presentarse como Wild Tiger.

—Las noticias vuelan —le comentó por lo bajo a Bunny mientras sonreía un poco incómodo.

Barnaby apenas le dirigió una mirada.

—Imagino que Agnes se encargó de ello.

Y así era.

En cuanto pudieron alejarse de los entusiastas fans con los que se toparon, Kotetsu tuvo la oportunidad de ver una gran pantalla cercana anunciando el regreso de ambos a la primera liga y el especial que celebraría eso.

Había llegado la hora de volver a tener la atención de Sternbild.