Myrrha trataba de no pensar al respecto, pero la verdad era que no podía evitarlo, la curiosidad la estaba matando. ¿De dónde conocía el Sr. Tepes a estas personas? ¿A estos "amigos"? ¿Qué naturaleza tiene su relación? Y ¿por qué le dicen Alucard? ¿De dónde salió ese nombre?
Por más que lo intentaba no lograba esclarecer sus dudas, que la tuvieron despierta toda la noche.
Sypha escuchó trajinar en la cocina y al entrar a la habitación se sorprendió de ver a la chica sentada junto al horno. Olía a frambuesas y romero.
-¿estás horneando?- al oír una voz ajena, la niña se sobresaltó, haciendo evidente su anterior estado de meditación, la hechicera soltó una pequeña risa. -lo lamento, no quise asustarte.
Myrrha se levantó de inmediato y la saludó com voz nerviosa.
-¿estás horneando? ¿acaso siempre te levantas tan temprano?- preguntó la pelirroja tomando de una canasta sobre la mesa, un par de frambuesas y llevándolas a su boca.
-solo cuando salgo a cazar…- contestó la chica aún nerviosa.-procuro estar lista temprano para el señor Tepes- enrojeció al escuchar sus palabras y se apresuró a corregir- p-para sus lecciones…
Sypha rió un poco de nuevo. Tomó un manojo de frutas y comenzó a triturarlas con un mortero hasta hacerlas una especie de papilla. "Para el bebé" adivinó Myrrha.
-Entonces me imagino que esto es causa del insomnio… ¿no confías en las visitas?- cuestionó arqueando la ceja.
-N-no es eso para nada. Es sólo que… no habla mucho de su vida, el señor Tepes y nunca mencionó tener amigos, supongo que es algo de curiosidad- tras decir esto se acercó para ayudar a la mujer a triturar frambuesas.
-Suena mucho como él- suspiró Sypha.
-C-claro que el señor Tepes no tiene por qué explicarme nada que no quiera…- comentó la chica fingiendo una sonrisa. Sypha rió aún más otra vez.
-Lo siento- comenzó cuando vió el semblante de confusión en su acompañante- sólo se me hace muy curioso que te refieras como "señor" a alguien que es quizá sólo unos tres años mayor que tú.
-¿Q-qué?- preguntó la chica- ¿Tres años mayor?
-Por supuesto que no te lo dijo- agregó Sypha sonriendo aún- a pesar de su apariencia, la verdad es que su edad biológica es de diecisiete o diesocho años mas o menos. La gente de su especie se desarrolla con demasiada rapidez.
-d-diecioch…-
-espero que no estés hablando de mi Sypha- ambas se giraron al umbral de la puerta donde Alucard se había recargado.
-Ni lo creas- respondió ella guiñandole un ojo a la chica. Myrrha se había quedado muda.
No es posible, pensaba, se ve mayor. Aunque…
-¿pasa algo?- La chica se estremeció al comprender que le hablaba a ella.
-S-si señor…¡digo! no, señor… bueno, no- Alucard arqueó una ceja y le dirigió una mirada asesina a Sypha. Quien simplemente esquivó su mirada.
-Bien- continuó él sin despegar su vista de Sypha, tomó una frambuesa del cesto y se la llevó a la boca, atrapando la mirada de la chica en el proceso. Myrrha sintió su cara calentarse y dió un salto atrás derramando algo del puré en su ropa.
-L-lo siento- dijo tratando de quitar la mancha. Sypha se apuró a ayudarla.
-Será mejor que te quites el vestido, estas manchas son difíciles de quitar-
-Sí-asintió ella disponiéndose a desabotonar el vestido por atrás cuando reparó en la presencia de su maestro.
-¿Qué pasa?- dijo él sin entender. Sypha se aclaró la garganta.
-¿Podrías darte la vuelta?- preguntó la pelirroja aunque sonó más como un comando. Alucard abrió un poco los ojos. Odiaba cuando Sypha le decía qué hacer.
-¿Por quién me tomas, Sypha?-
-No puedes simplemente quedarte viendo sólo porque es tu aprendiz- dijo ella llevándose las manos a la cintura.
-No estaba viendo, además sólo se lo iba a quitar para lavarlo. La he visto haciendo eso en el río-
-¿haciendo qué exactamente?-
-Por Dios, Sypha. Lavando el vestido-
-Aún así, debes darle privacidad como mujer-
-No me trates como un adolescente, no eres mi madre. Además, es sólo una niña- Sypha lo pisó con fuerza- Auch, ¿qué te pa…?
Sypha lo fulminó con la mirada. Alucard se volvió hacia la chica. Se había volteado y trataba de desabotonar el vestido con dificultad.
-Myrrha…-murmuró acercándose.
-¡No se acerque!- exclamó ella al oír sus pasos. Él paró en seco. Era la primera vez que la oía entonar su voz así. La chica giró un poco su cabeza y dijo casi en un susurro:-no hace falta, yo lo haré.
Terminó de retirarse el vestido y aún de espaldas a ambos agregó:
-Iré a lavarlo, no tardo- y salió por la puerta del jardín.
Sypha dejó escapar un suspiro de cansancio.
-Bien hecho- dijo a su amigo apoyándose en la mesa y comenzando a comer frambuesas.
-¿qué fue eso?- preguntó él.
-Eso se llama "meter la pata" Alucard. Mira, no te diré que imites a Belmont pero por lo menos escúchame a mí cuando se trata de lidiar con chicas-
-Odio que me regañes, es molesto-
-Entonces no te comportes como un niño-
-No entiendo qué pude haber hecho mal-
-Típico- suspiró ella girando los ojos.- Mira Alucard, la chica sólo tiene unos años menos que tú a pesar de la cuestión vampírica y todo eso.
-Soy consciente…-
-¿Lo eres? Porque a mis ojos la tratas como a una mascota y no como a una joven. No puedo creer que en serio haz dejado que todo este tiempo se refiera a ti como "señor"-
Alucard la miró con molestia pero la mirada de Sypha era más penetrante.
-Entiendo que sea difícil hablar sobre tus padres, o sobre nosotros. Pero vivir aquí es peligroso y lo sabes. Si yo estuviera en su lugar preferiría que me pusieran todas las cartas sobre la mesa y no descubrirlo por mi cuenta- el chico soltó un gruñido confundido.
-¿y eso qué tiene que ver con el vestido?-
-eso sólo fue falta de tacto, no es sólo una niña. Ella te gusta ¿no?-
Alucard abrió los ojos sorprendido. Sypha pudo ver con total claridad la vergüenza subiendo a su semblante en cámara lenta y como se fue transformando poco a poco en furia. Se echó a reír mientras lo veía salir por la puerta.
Myrrha reaccionó cuando sintió algo tibio envolver sus hombros. Se giró para encontrarse al hombre castaño, le había puesto su capa.
-Esta muy frío aquí, no deberías salir vestida tan ligera- dijo él en tono paternal.
-Sólo soy una niña-
-¿Eh?-
-N-nada. Lo siento-
Trevor frunció el ceño con curiosidad.
-¿Pasó algo con Alucard?-
-¡No pasó nada con él! Digo…- se corrigió con voz débil-..con el señor.
Trevor arqueó la ceja. Luego se puso de cuclillas para estar a la misma altura que la niña.
-Es difícil lidiar con él, había ocasiones que quería matarlo, literalmente- Myrrha lo miró alarmada.- Tranquila, él también quería matarme a mí.
El hombre se echó a reír al ver su expresión y luego agregó.
-Mira, no sé qué tanto te ha contado o no, pero creo que no es difícil darse cuenta de que ha pasado mucho tiempo solo. Su madre murió hace un tiempo y su padre… bueno era alguien complicado. Y luego murió también. Es taciturno, algo arrogante, no le gusta dar explicaciones y es muy terco- eso no es cierto, pensó Myrrha, también es muy...pero Trevor interrumpió sus pensamientos- a pesar de eso, es noble. Y puede ser amable cuando se lo propone. Pero creo que eso ya lo sabes. Sólo hay que tenerle algo de paciencia.
Myrrha esbozó una pequeña sonrisa. Ambos entraron por la puerta principal, la chica aún cubierta por la capa de Belmont. Sypha y Alucard salieron de la cocina al oírlos, ahora llevaba a Elliot en sus brazos. Alucard frunció el ceño ligeramente al ver la capa sobre sus hombros.
-Iré a cambiarme- dijo Myrrha antes de que otra cosa sucediera.
-¿Hizo algo Alucard?- preguntó Trevor. Su esposa le giró los ojos y dejó escapar un suspiro de cansancio.
