Wizdad

Sumario: Harry Potter no tenía nada resuelto en su vida. Si James no causaba un problema, entonces Albus estaba de mal humor. Si Albus no parecía un grumpy, Lily tenía una rabieta. Cuando creía que podría tener un descanso, debía ir al Departamento de Aurores. La mayor parte del tiempo no tenía idea de qué estaba haciendo, o qué tan bien lo hacía. Agregar a Draco Malfoy y unos mellizos sólo lo haría más divertido.

Género: Romance/Family/Humor.

Claves: Drarry EWE. Fluff, familias Potter-Weasley y Malfoy-Greengrass. Shipps variados.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


Una conversación en el parque

Cuatro Potter se encontraron con dos Malfoy el siguiente jueves en el parque infantil mágico. Harry cargaba a Lily y James acababa de zafarse del agarre de su otra mano, para echar a correr hacia el tobogán. Enseguida, Lily pedía que la pusiese en el suelo para ir a los columpios, James estaba a punto de deslizarse del tobogán, y Albus se había separado para saludar a Scorpius.

¿Por qué se movían tan rápido?

—Tienes cara de estar perdido, Potter —comentó Malfoy, sin apartar la vista de su hijo que era invitado a los juegos por Albus y arrastrado lejos de él. Scorpius le echó un vistazo, aguardó el asentimiento de su padre, y luego se concentró por completo en Albus, en contarle sobre escobas, más patos, un fénix, y lo que fuese que interesase a niños de su edad.

Harry miró alrededor y contó cabezas, sólo por reflejo. El lunes se había enterado de que Lily le dijo a su madre sobre "la vez que dejaron a Albus en el parque" durante el fin de semana de Ginny. Todavía oía su "¡¿otra vez, Harry?!".

Sin duda, la descendencia Banshee debía provenir de la rama Weasley.

—Te falta uno…

Draco presionó la parte superior de su bastón, donde se hallaba una piedra verde y redonda. De esta brotó una cuerda mágica, púrpura, que rodeó la banca que ocupaban y se torció al acercarse a un árbol. Apuntaba a una rama oculta por las hojas. Harry tuvo que concentrarse para distinguir la figura de un niño encima de un tallo.

—Altair tiene unas…aficiones diferentes a la mayoría de los niños —Seleccionó las palabras con extremo cuidado y muy, muy lento.

—¿Pusiste un encantamiento para evitar que se caiga? —preguntó Harry, sin pensar. Sus escaleras estaban llenas de esos. Y las escobas. Igual que los armarios, mesas, camas, ventanas, y cualquier otro punto del que James pudiese decidir que quería saltar.

—Por supuesto —Draco lució casi ofendido. Aquello le hizo gracia, y al notar su media sonrisa, se relajó un poco. Harry tomó asiento a su lado, desde donde podía ver a los niños jugar—, pero no le pasaría nada, de cualquier modo.

Ya que Harry lo vio de reojo y elevó las cejas, Draco resopló.

—Está en una etapa de hablar con los árboles —confesó, apretándose el puente de la nariz por un instante—, lo que no sería tan extraño sino fuese porque le contestan y hacen cosas por él, como poner varias ramas juntas para que se siente y sostenerlo si se resbala escalando.

Por un segundo, lo único que escuchó cualquiera de los dos fueron las risas de Lily en el columpio y a Albus discutir con James para que los dejase usar el tobogán.

—¿Es en serio? —inquirió Harry, sin saber qué pensar acerca de esa declaración.

—Es muy en serio —juró Draco, con una expresión que le hizo saber que él también dudó de su cordura, pero no podía negarlo más tiempo—, mi exesposa es una Greengrass y resulta que no es sólo un apellido bonito, sino algún tipo de broma retorcida sobre eso.

—¿Scorpius también lo hace?

—Ya que todavía no lo oigo decirme que un sauce piensa que mi cabello es "brillante y lindo", me gusta creer que no.

—Eso es…

Harry no estaba seguro de qué palabra podía utilizar. Tras unos segundos tensos e incómodos, se le ocurrió soltar un:

—James se pone los vestidos de Ginny. Y se ve que se divierte, así que acordamos que sólo lo dejaríamos ser. Supongo que los niños hacen cosas…pues porque sí.

—Scorpius ha intentado maquillar a Altair —Draco se encogió de hombros—, no sé, es un juego. A veces también fingen ser yo, o mi padre.

—Lily grita- pero muchísimo, como una Banshee. Grita si no le presto atención, grita si se siente mal, si tiene hambre, sino le gusta algo, y luego grita por más atención- y si a James se le ocurre hacerle algo- uff —Harry exhaló.

—¿Se lo regresa?

—Le cortó el cabello a James hace un mes, porque él aplastó una de sus muñecas por error al caer de la escoba.

—A Scorpius le da miedo la oscuridad —Draco suspiró—, y como no le gusta dormir solo, cuando se despierta y ve todo oscuro, se mete a mi cama. Tengo que fingir que sigo dormido, porque si se entera de que me despierta, se siente muy, muy culpable y llora. Pero Altair- si él quiere dormir en mi cama, sólo se sube sin decir nada, y cinco minutos después, me doy cuenta de que me ha robado la cobija y parece un rollo de canela enrollado en tela.

—A Albus le gustan las películas de terror —gimoteó Harry, retorciéndose en la banca—, ni siquiera sé quién le enseñó una, y ahora quiere verlas todas y me preocupa que le causen pesadillas…

—¿Películas? —cuestionó Draco, en voz baja.

—Una cosa muggle —Harry le restó importancia.

—No es tan malo —opinó el otro, negando—. Altair no sabe pronunciar su nombre. Y a Scorpius siempre le falta una "s" en el suyo al escribirlo, así que pone "Corpius" o "Scorpiu".

Harry se mordió el labio para contener la risa. A lo lejos, Scorpius se ofrecía a empujar el columpio de Lily, mientras Albus se subía al otro y James se negaba a empujarlo a él. Ambos Potter terminaron discutiendo, de nuevo.

—Cada vez que me doy la vuelta —mencionó Harry, despacio—, alguno se desapareció, se golpeó, se lastimó, o está enojado.

—A Scorpius tampoco le gustan los fantasmas —Draco soltó un bufido de risa—, ni los retratos serios. Y a veces, cuando Altair tiene un berrinche, me dan ganas de lloriquear y preguntarle "¿por qué no me haces caso igual que tu hermano?"

—Yo pienso como tres veces al día que uno me odiará a los veinte años y me dirá cómo sólo le prestaba atención a sus hermanos, pero nunca a él. Probablemente Albus.

Ambos se miraron de reojo por un instante, en silencio. De pronto, Harry emitió un sonido ahogado. Antes de darse cuenta, los dos se estaban riendo.

—La última vez- oh, Merlín —Harry negó—. La última vez, aquí, te veías tan confiado, que pensé que debía ser sólo yo quien no tenía la menor idea de lo que estaba haciendo…

—No tengo la más mínima idea —Draco también sacudió la cabeza, con una expresión entre divertida y horrorizada—. Astoria- es grandiosa como madre y los chicos la adoran, hay días en los que le mando tres, cuatro, cinco notas, preguntándole algo, pidiéndole que me ayude a saber qué es lo que esos dos quieren- Altair, sobre todo.

—Algunas veces se los dejo a Molly- la mamá de Ginny —Harry se pasó una mano por el cabello, desordenándolo más—, y es como- estamos en la sala, y de repente, les digo "niños, vamos con su abuela". Y luego- paz en la casa por un rato.

Le sorprendía el sonido de la risa de Draco. Claramente era un tema que lo ponía nervioso, no podía creer que lo estuviese compartiendo con Harry, de entre todas las personas, y podría jurar que sentía la misma dosis de alivio que él.

—Tres son demasiados —alegó Draco, casi sin aliento. Aún lucía medio aturdido cuando se inclinó hacia un lado para contarle:—. Tengo uno menos que tú y el hechizo de cuerda que acabas de ver es para que no se alejen a más de cierta distancia de mí. No sé a dónde estarían sin eso.

Harry hizo lo mismo, sólo que fingía tener su completa atención puesta en los niños, al decirle:

—Yo no sé cuántas veces he perdido a uno cuando salimos, con el que más me pasa es Al- ¡pero es que él nunca dice nada! Sus hermanos montan un escándalo y él sólo- sólo-

Gesticuló a falta de palabras y hundió el rostro entre las manos, apartando los lentes de su camino en el proceso.

—Uno es un buen número para quien lo quiera —Escuchó que decía Draco—, dos es aceptable. A ti te hace falta otro adulto, Potter.

—Los Weasley son siete…

—Los Weasley siempre han tenido demasiados hijos. No sé si querían un equipo de Quidditch pelirrojo, o un ejército.

Harry resopló y mantuvo la barbilla sobre la palma de una de sus manos. Se acomodó los lentes para fijarse en lo que hacían los niños; Scorpius y Albus parecían planear algo en el césped, Lily perseguía a James. Altair debía seguir en el árbol.

—Hermione y Ron siempre se ven bien —murmuró—. Lo peor que su hija hace es perseguir gnomos, y quiere aprender a leer rápido de una vez, y su hijo es tan tranquilo que casi no lo notas hasta que te habla…

—Pansy tiene una bebé, menos de un año todavía. Pasamos un fin de semana en su casa, ¿y crees que lloró? Ni una vez —masculló Draco, entre dientes—. Esta misma mañana, Scorpius lloraba porque se quemó con su chocolate caliente, y cuando Altair le dijo que eso le pasaba por no soplarlo bien, lloró más. Y yo sólo podía pensar "¿por qué lloras ahora?".

Harry contuvo otra risita y se enderezó en la banca.

—Mira…no somos malos padres, ¿cierto? Me refiero a que- están vivos, ¿no?

—Y son niños sanos —agregó Draco, asintiendo—, no me levanto de la mesa hasta que se terminan toda su comida.

—Nunca los he golpeado, ni amenazado, ni los encierro-

—Una vez tuve que usar un silencio para gritar en la sala, mientras ellos iban a sus cuartos, porque no quería que me oyeran.

Ya que se limitó a observarlo de reojo, con cierta sorpresa, Draco carraspeó y le regresó la mirada, arqueando una ceja.

—¿Qué pasa, Potter?

Negó.

—No…no sé, no esperaba que fueses ese tipo de padre. Es lindo, ya sabes- —Volvió a gesticular—. No me agradan las personas que les gritan a los niños.

—Ni a mí —reconoció Draco, en voz baja. Los dos guardaron silencio cuando Lily corrió hacia su banca.

—¡Papá, papá, papá, papá! ¡PAPÁ! —gritaba, a medida que se acercaba. La niña se detuvo frente a él y se giró, para que viese que una de sus trenzas se desató—. ¡Mira, papá…!

Harry deslizó la varita fuera de su manga y utilizó su encantamiento usual para peinarla. De otro modo, sus trenzas siempre terminaban torcidas, una más ancha que la otra, o demasiado flojas, y Lily chillaba más.

Le sonrió y se despidió de ella con un gesto, cuando la niña lo hizo. Vio que corría hacia James de nuevo.

—Entiendo lo de la sangre de Banshee —dijo Draco, entrechocando sus rodillas.

Y Harry comenzó a reír.

0—

—¿Crees que sea buena idea darle un helado completo a una niña tan pequeña?

Media hora más tarde, cinco niños y dos adultos elegían los sabores en una heladería diminuta que pretendía ser el Florean Fortescue del parque. Scorpius y Albus iban a compartir uno de dos sabores, porque ambos querían comerlos y no pudieron decidir sólo uno. James ya empezaba a lamerse los dedos por lo derramado desde su barquilla. Altair comía con movimientos demasiado practicados de una cucharilla; jamás había visto que un niño tuviese tanta paciencia con un helado.

El "detalle" era Lily, conos enormes, y sus tres años de edad.

—No —admitió Harry, en el mismo tono bajo—, pero intenta explicárselo a ella.

—¿Es eso un reto? —La sonrisa torcida y burlona que Draco le dirigió lo tomó por sorpresa.

—Quizás —respondió Harry.

Draco se adelantó para colocarse junto a la niña, quien asintió a lo que le decía, mientras señalaba los diferentes sabores de helado. Pidió en su lugar. Regresaron segundos más tarde, con un helado de dos sabores.

Harry arqueó un poco las cejas.

—Creo que…

Calló cuando notó que Draco le ofrecía la cucharilla a Lily. Su hija se dejó alimentar, asintió apenas le preguntó si le gustaba el sabor, y luego se sujetó del pantalón de Draco, ya que este tenía ambas manos ocupadas.

—Prueba dos sabores, yo me como gran parte, manejo mejor su porción, no se ensucia, no come tanta azúcar, y le parece que sale ganando —susurró Draco, inclinándose hacia Harry para que ella no pudiese oírlo. Después de otra cucharilla para sí mismo, le ofreció una del segundo sabor a Lily, que sí, parecía encantada con ese trato.

—¿Estás seguro de que no sabes manejar a los niños? —indagó Harry, con cierto deje de diversión.

—Potter, uno de mis hijos está preguntándole a esa planta si ha comido helado alguna vez —puntualizó él, señalando a Altair, que observaba un arbusto con esa seriedad que sólo un niño pequeño puede adoptar.

—Altair, no creo que el helado sea bueno para una planta —mencionó Harry, en tono suave.

El niño lo vio de reojo y elevó un poco el mentón.

—¿Cómo lo sabe?

—¿Porque vi clases de Herbología?

Altair se fijó en su padre un instante, luego de nuevo en Harry.

—¿Qué es hebología?

Harry le dirigió una mirada a Draco que parecía decir "¿en serio no le has contado de eso?". Él sólo se encogió de hombros y le tendió otra cucharilla de helado a Lily.

Ahora, James y Albus se unían a Altair, viendo a Harry. Pensó en el tipo de palabras que podrían entender.

—Bueno, Herbología es…es una clase en Hogwarts, donde estudiamos plantas.

Sí, eso sonaba sencillo.

No se esperaba que Altair comenzase a ponerse hablador para hacerle preguntas.

Cuando los niños se terminaron sus helados, y James todavía se lamía los dedos manchados de dulce, Harry llamó a los tres suyos y les recordó que iban a la casa Weasley-Granger.

—¡Pero, papá…!

Ese era James.

—¡PAPÁ!

Lily.

—Papá…

Y Albus.

—¿Padre?

Scorpius, alzando la cabecita hacia Draco. Altair lo imitó, aunque no dijo nada.

Intercambió una rápida mirada con Draco, que lucía ligeramente divertido.

—Estarán paseando por aquí otro día, ¿no? —preguntó Harry, tendiéndole su mano a una quejumbrosa Lily.

Draco asintió.

—De hecho, nos mudamos a un sitio cerca de aquí hace poco- es una pequeña comunidad de magos y este parque es el más-

—¿Hay lugares donde sólo hay magos? —Le cuestionó James, con los ojos muy abiertos.

—¿Podemos ir un día, papá? —siguió Albus, tirando de la otra mano de Harry.

—¿Podemos, podemos…? —añadió Lily, colgándose de su pierna.

—Hay que preguntarle a Draco si no le-

Al instante, Draco era rodeado por los tres pequeños Potter, que querían saber si podían visitarlo. Scorpius tenía una mirada suplicante y Altair se veía un poco incómodo con la idea de tanta gente en su casa, pero no disgustado.

—Sí —Draco suspiró y se encogió de hombros al ver a Harry—, supongo que sí pueden venir.

James alzó los brazos y gritó para celebrar. Lily también. Scorpius se rio e hizo lo mismo. Altair sujetó la mano de su padre para llamarle la atención y decirle algo, y Albus regresó junto a Harry, con una sonrisita.

Cuando Draco lo vio de nuevo, Harry se encogió de hombros. Ambos lucían resignados.

Si alguien le hubiese dicho que visitaría la casa de su ex-rival del colegio, quien además era un ex-Mortífago, porque a sus hijos les agradaba, habría pensado que era una locura.