Wizdad

Sumario: Harry Potter no tenía nada resuelto en su vida. Si James no causaba un problema, entonces Albus estaba de mal humor. Si Albus no parecía un grumpy, Lily tenía una rabieta. Cuando creía que podría tener un descanso, debía ir al Departamento de Aurores. La mayor parte del tiempo no tenía idea de qué estaba haciendo, o qué tan bien lo hacía. Agregar a Draco Malfoy y unos mellizos sólo lo haría más divertido.

Género: Romance/Family/Humor.

Claves: Drarry EWE. Fluff, familias Potter-Weasley y Malfoy-Greengrass. Shipps variados.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


La princesa Lily y el mago Altair

El día previo al cumpleaños de Lily, cuatro adultos revoloteaban en torno a la plataforma redonda donde la colocaron. Ginny y Astoria conversaban sobre la mejor manera de peinarla, sosteniendo mechones de cabello, probando con broches y cintas, mientras Draco hacía comentarios sobre el atuendo general, dándole indicaciones a la modista.

Harry, sentado en un taburete a unos pasos del caos de telas y colores, se preguntaba si harían esto cada año hasta que Lily se cansase de la temática de princesas Disney. Técnicamente, era su culpa por haber instalado un televisor en la sala. En una ocasión en que James perseguía una snitch, y Albus hablaba con los mellizos Malfoy en el jardín, Lily conoció a Anastasia.

Ahora estaba en una faceta de querer ser una princesa rusa que peleaba contra magos oscuros. Ginny quedó encantada y le prometió enseñarle hechizos de defensa en cuanto tuviese su primera varita. La parte de "rusa" era un poco difícil, hasta que Draco la escuchó, y le dijo una frase en ruso.

Harry sospechaba que, si se distraían, Lily se marcharía por la chimenea, siguiendo a Draco, y alegaría que la estaba "entrenando" para ser una princesa increíble. De nuevo. Sería la tercera vez en el último mes.

—Anastasia usa una cola con el vestido amarillo —decía Lily, muy seria, interviniendo en la disputa de ambas brujas.

—Pero tienes el cabello tan largo y lindo…—musitó Astoria, quien fue incluida cuando Draco les contó que, en realidad, ella también amaba las princesas de Disney, desde que Letia le mostró una película.

—¿No prefieres llevarlo suelto, como yo? —indagó Ginny, con suavidad, enredando los dedos en los mechones rojizos de su pequeña.

Lily dio un pisotón al suelo y frunció los labios.

—¡NO! ¡No quiero…!

Se calló cuando Draco se tocó sus propios labios con el índice.

Bien, la faceta de princesa tenía una importante ventaja.

—¿Qué hemos dicho, Lily? —recordó Draco, en el mismo tono solemne que ella utilizó antes—. Las princesas…

—…no gritan —completó la niña, asintiendo—, porque gritar es feo y malo, y no se entiende.

—Así que, si algo no te gusta, lo puedes decir suavemente para que podamos entender. Inténtalo otra vez, princesa Lily.

Harry vio a su hija morderse el labio con fuerza. Inhaló profundo, apretó las manos en puños, y se obligó a relajarse después.

—Anastasia usa una cola —repitió, más suave—, me gusta cómo se ve así. ¡Quiero usar una, mamá!

Ginny emitió un sonido similar a "aw" y estrechó a la niña, ganándose un quejido de la modista que intentaba acomodar sus mangas traslúcidas.

—Claro que sí, preciosa, sólo pensamos que te podría gustar otro peinado…

—Uno exclusivo de la "princesa Lily" —añadió Astoria, agachándose para estar a su nivel—, porque todos amamos a Anastasia, pero tú serás una princesa diferente y puedes tener tu propio peinado.

Lily abrió y cerró la boca, consternada, como si no se le hubiese pasado por la cabeza. Observó a Draco, interrogante. Él asintió.

—Puedes —respondió él—. ¿Por qué no dejas que te prueben algunos peinados mientras llevas el vestido, y después decides cuál te gusta más? Te harán el de Anastasia y el de…ahm…

—Ariel —propuso Astoria, encantada con la idea.

—Bella —siguió Ginny, que había visto las películas con su hija.

—Te verías muy bonita con el de Bella —opinó Harry. Eran sus primeras palabras en la última hora; claro que también dedicó horas a una pantalla con princesas que cantaban cada cinco minutos, para hacer feliz a Lily.

Lily sonrió al oírlo.

—¡Bueno! Pero me los pruebo con la corona.

Mientras las dos brujas debatían con cuál peinado empezar y la modista retomaba su tarea, Draco se aproximó a la esquina donde estaba Harry. Conjuró en reloj que le mostrase la hora.

Ya que era el único que no "cooperaba activamente", Harry estaba encargado de salir del cuarto más o menos cada veinte minutos, para asegurarse de que los niños no destruían la casa durante su despiste.

—¿Puedes traerle la corona cuando vuelvas? La amarilla —aclaró Draco, antes de que pudiese abrir la boca—, no la que se ve lila, por amor a Merlín…

Él asintió y dejó la habitación, justo cuando Draco tomaba unas muestras de cintas de la modista y les preguntaba a las brujas cuál era más "aguamarina brillante".

En la otra punta de Godric's Hollow, tres niños ideaban un plan para capturar a un gnomo que apareció en el jardín y que no podía estar ahí para el cumpleaños de Lily; en honor a los días desgnomizando el patio de La Madriguera, Harry le había dado esa tarea a James, hablándole de lo muy agradecidos que le estarían, que sería el héroe de su hermanita, y que ese malvado gnomo se llevaría a Lily, si no lo detenía a tiempo. Eso lo mantenía entretenido.

Se asomó por la rendija entre su puerta y el marco, para encontrarse con un James que apuntaba hacia el patio, desde su ventana, con una varita de prácticas que le regalaron meses atrás. Su variedad de hechizos era mínima todavía. Frente a él, sentados en el suelo, Scorpius y Albus oían el plan de "captura" y asentían.

—Pero no lo vamos a dañar, ¿verdad? —preguntaba Scorpius, con un puchero. James titubeó.

—No, vamos a- vamos a…¡vamos a dejarlo en el patio de los Jones!

Harry anotó mentalmente avisarle a los Jones que tenían un gnomo en el jardín. Cerró la puerta sin hacer ruido y pasó hacia la sala, donde guardaban los juegos de coronas que Ginny le regaló a su hija, sobre almohadillas.

Recogió la corona amarilla, la envolvió con un hechizo por si se le caía, y echó un vistazo por la ventana que daba al jardín. Altair estaba sentado en el césped, conversando con un tallo al que le tocaba la hoja, como si se tratase de un animalito que quería mimos.

Draco le había dicho que le preocupaba que cada vez hablase más con las plantas y menos con otros niños. Incluso si Scorpius lo buscaba para que jugase con ellos, lo hacía de a ratos y terminaba por decirle que siguiese con Albus, que él haría otra cosa.

Observó la corona, luego de nuevo a Altair en el patio. Suspiró y salió.

El niño levantó la mirada tan pronto como estuvo a unos pasos de distancia. Se había detenido enseguida.

—¿Ya terminaron? —inquirió. Harry negó.

—¿Sabes, Altair? Lily va a practicar un hechizo para mañana y…bueno, la cosa es que todas las princesas tienen un villano. No digo que tú- me refiero a que- —Se interrumpió a sí mismo con un largo quejido—. El de la película tiene poderes verdes…

—¿Sí? —Altair le prestó atención. Era su color favorito.

—Y tal vez…yo podría enseñarte un hechizo a ti…tienes que dejar que Lily te gane mañana, porque será su cumpleaños, pero podrías ganarle a James sin problemas si te presto una varita de práctica. Sólo por un día.

El niño lo sopesó unos segundos, pasando la mirada del arbusto frente a él, a Harry, y de regreso.

—¿Y qué hechizo sería...?

Alrededor de un minuto más tarde, Harry reaparecía en el cuarto de Lily, levitando la almohadilla frente a sí. Ginny lo reprendió por tardar tanto, tomó la corona, y se acercó a su hija para probársela.

Sostenía la mano de Altair, quien se soltó y se aproximó a Lily.

—El señor Potter dice que yo voy a ser tu "malo" —Le explicó, con su inusual seriedad—, entonces vamos a practicar hoy, y mañana, cuando terminemos, vamos los dos contra James sin avisarle.

A Lily le fascinó la idea.

—¿Tengo que hacerle un traje también? —cuestionó la modista, arrugando el entrecejo.

—¡Sí! —contestó Astoria al instante, sonriendo. Abrazó a su hijo y se lo preguntó, sólo por si acaso no estaba de acuerdo; como Altair se encogió de hombros, empezó a hablar deprisa de qué podían hacerle. Pronto Ginny y Lily también opinaban al respecto, y el traje se encontraba en algún punto entre Voldemort, Rasputín y el príncipe Eric.

Draco se le acercó despacio a Harry y le tocó el brazo para llamar su atención.

—Gracias —musitó.

Él meneó la cabeza.

—Pensé que tal vez las cosas que juegan James y Albus no son lo suyo, pero lo que le gusta a Lily podría serlo…

Frente a ellos, Lily le preguntaba a Ginny si podían darle una corona de príncipe a Altair, para cuando hubiesen terminado su "pelea". Altair en serio lucía emocionado con la idea.

—Perseguir a un gnomo o fingir ser un príncipe malvado —Draco simuló considerarlo—, yo también hubiese preferido la magia y la corona, no sé cómo no se me ocurrió.

Harry se encogió de hombros y sonrió al ver a Lily saltar fuera de la plataforma, para empujar a Altair hacia arriba de esta.

—¿Cómo te vamos a peinar? —decía Lily, como si fuese ella la que lo haría.

—¿Me tengo que peinar? —respondía Altair, pasándose una mano por el cabello. Entonces Lily saltaba de nuevo y negaba.

—¡O podríamos ponerte el pelo como el de mi papá!

—Oye, oye —intervino Harry—, ¿cómo se supone que es mi cabello? ¿Qué tiene?

Lily le dirigió una mirada a su cabeza que hablaba por sí misma. Incluso la modista se empezó a reír.

Cuando escuchó la risa de Draco, aún a su lado, se dio cuenta de a quién pertenecía esa mirada que acababa de recibir de su propia hija.

0—

Al día siguiente, no sólo tuvieron una increíble presentación de dos niños que se sabían un par de hechizos y simulaban pelearse por una corona, sino que comieron pastel de a montones y descubrieron que James sacó al gnomo, sí, pero no a la familia de la criaturita.

Luego de que los invitados se fueron, tres Potter y dos Malfoy perseguían a los gnomos por el patio. Lily cuidaba su vestido y su corona, y Altair evitaba que la suya se le cayese. Albus se quejaba de que les hubiesen enseñado hechizos y Scorpius les proponía que usasen alguno en los gnomos. Puede que un par hubiese golpeado a James de forma para nada accidental, antes de que Lily y Altair huyesen riendo.