Wizdad
Sumario: Harry Potter no tenía nada resuelto en su vida. Si James no causaba un problema, entonces Albus estaba de mal humor. Si Albus no parecía un grumpy, Lily tenía una rabieta. Cuando creía que podría tener un descanso, debía ir al Departamento de Aurores. La mayor parte del tiempo no tenía idea de qué estaba haciendo, o qué tan bien lo hacía. Agregar a Draco Malfoy y unos mellizos sólo lo haría más divertido.
Género: Romance/Family/Humor.
Claves: Drarry EWE. Fluff, familias Potter-Weasley y Malfoy-Greengrass. Shipps variados.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
Ah, otro grupo de dementes
Era un "día de Ginny" y la casa se encontraba en silencio, pero Harry estaba bien con esto. Procuraba peinarse lo mejor que le era posible, siguiendo las instrucciones de Pansy, porque en su última carta le dejó en claro que si no iba a su fiesta por las buenas, iría por las malas. Y no quería descubrir qué implicaba lo segundo.
Las barreras detectaron el estallido de la chimenea y la presencia familiar que se aproximaba. Harry se giró a tiempo para ver a Draco Malfoy de pie en el umbral de su habitación. Llevaba una túnica sin cerrar, como si se la hubiese puesto encima con prisas, y jadeaba por aliento. Sostenía un pergamino con fuerza en una mano.
—¿Vas a ir a la fiesta de Pansy? —preguntó enseguida. Harry asintió y notó, segundo a segundo, el cambio en su expresión a una más mortificada—. No, no, no, no salgas hoy. Harry, no salgas hoy, que no sea hoy. Yo se lo explicaré, le enviaré una carta…
Harry se olvidó de inmediato de la fiesta, de Pansy, de sus intentos de arreglarse. Se acercó a él despacio para no alterarlo más y le sujetó el brazo. Le dio un débil apretón en la muñeca.
—Oye, ¿qué pasa…?
Draco le tendió el pergamino que traía consigo.
"Estimado señor Malfoy,
Tenemos un nuevo encargo para usted, suponemos que podría disfrutar de esta tarea. Dadas sus interacciones de los últimos años con el señor Harry James Potter…"
—¿Estos son…?
—Los especialistas me están pidiendo que te investigue, Harry —explicó Draco, deprisa—. Como tuviste que hacer muchas preguntas y pasar tanto tiempo con los Aurores que trabajan con reliquias de magia oscura, e insististe demasiado en comprobar todo por tu cuenta, esos paranoicos de mierda piensan que podrías estar buscando algo en la Mansión que ellos no vieron. Creen que estás tramando algo, Harry, parece que te pasaste un poco con lo de "héroe mimado".
—¿Es una broma? —Ya que Draco negó, él boqueó por un instante—. Es- eso es ridículo, por Merlín. ¡Voldemort me mató! ¡Me mató, estuve muerto! ¿En serio dejé que me mataran por estos idiotas que piensan que voy a enloquecer de poder?
—Bueno, tienen ciertos motivos dentro de su retorcida lógica para-
—¿Y no se supone que tú ibas a renunciar? —espetó Harry. Cuando Draco parpadeó, aturdido, le frunció el ceño—. Eso fue lo que me dijiste. Ya lo recuperaste todo, no tienes que aguantar a unos magos locos y tener cicatrices y quemaduras y-
—Estoy muy seguro de que no estábamos hablando de mí.
Harry estuvo a punto de lloriquear. Le regresó el pergamino.
—No, pero por lo visto, el que necesita una posición de poder aquí eres tú, no yo.
Se percató enseguida de lo errado que estuvo su comentario por la sombra que cubrió los ojos de Draco. Apretó la mandíbula un instante y lo escuchó inhalar.
—¿Una posición de poder? —replicó, en un tono gélido que Harry no esperaba volver a escuchar en él—. Tú-
Cuando creyó que estallaría, Draco apretó los párpados y negó. Se restregó la cara con una mano.
Casi podía oírlo contar hasta diez dentro de su mente.
—No voy a discutir esto, no tiene sentido, no voy a malgastar energía enumerando las cosas horribles que he visto por culpa de esos chiflados —Apenas bajó el brazo y abrió los ojos, Draco lucía como la perfecta imagen de un sangrepura, con su compostura restaurada—. Sólo para que lo sepas, ser obligado a cooperar con esos locos no es mucho mejor que tener a Bellatrix de nuevo aquí, y pasé mi renuncia a los Inefables apenas me regresaste los documentos de la Mansión Malfoy , ¡pero sorpresa, sorpresa! No me dejan renunciar ahora, y el único Inefable que me puede ayudar, el único que me habla sin la capucha y un nombre falso, es Smith, que está en una misión súper secreta y encubierto en Merlín sabe dónde, sin fecha de retorno.
Se veía exhausto cuando terminó de hablar.
—Lo siento —musitó Harry, casi sin voz—. Pensé que…
—Pensaste que sigo cooperando con ellos porque soy un imbécil ávido de poder capaz de aguantar y hacer lo que sea por un absurdo puesto y un poco de reconocimiento. Oh, tranquilo, así me ven todos desde que me obligaron a tomar la Marca Tenebrosa.
Harry emitió un sonido sospechosamente similar a un jadeo de sorpresa.
—Eso fue un golpe bajo. Sabes que yo no…
—Lo sé, lo sé —Lo interrumpió Draco, negando. Soltó un vago quejido y se pasó las manos por el cabello, echándolo hacia atrás—, es mi Slytherin interior. Sólo…sólo no esperaba que fueses tú quien…olvídalo, no estuvo bien.
Harry no pudo evitar arquear un poco las cejas y sonreír.
—¿Cuántas veces tuviste que practicar disculparte con Astoria para que ya no suenes como un cretino deshonesto?
Y contra todo pronóstico, Draco dejó escapar una débil risa.
—Demasiadas veces para mi gusto. Pero —Draco carraspeó—, sí, tienes un punto, soy ambicioso, y si fuese de otro modo…—Negó—. Sólo que hay ciertas cosas que me importan más ahora, seguiré intentando contactar a Smith para que haga de intermediario, y hasta entonces…realmente preferiría que no seas acusado de mago oscuro y loco sólo porque quisiste hacer algo lindo por mí.
—Hablaré con el Jefe Auror para que aclare eso —Harry le restó importancia con un gesto—, tengo un expediente perfecto, no tienen realmente ningún- —Calló. Luego, más bajo, preguntó:—. ¿Cuáles se supone que son las razones para creerlo que mencionaste?
—Ah- —Draco arrugó el entrecejo—. En tus registros se muestra que tienes un potencial mágico que, ahora que eres mayor, podría nivelarse al que tuvo Voldemort en su tiempo, además de que no asististe a suficientes sesiones con un psicomago, los especialistas alegan que debes estar bastante traumado, y años de resentimiento general pueden volverse en algo específico que luego actúe como un catalizador para que planees apoderarte de, no sé, todo.
—¿Leíste mis registros? —Harry volvió a arquear las cejas.
—Tenía qué, eres mi "caso" —bufó Draco—. Si lo ves como ellos, casi suena lógico, claro, pero eres tú, y francamente, no me parece que quieras ir al Ministerio y tomar el control del mundo mágico.
—¡Porque no quiero! —lloriqueó Harry—. Ni siquiera puedo hacer que James se duerma a la hora que dice que lo hará, Draco, ¿qué haría yo con el mundo mágico en mi poder?
No tenía idea de qué le hacía tanta gracia a Draco, quien empezó a reírse y falló al disimularlo cubriéndose parcialmente el rostro.
—No, es que- es que eso de "¿qué haría yo con el mundo mágico en mi poder?", eso fue graciosísimo. Muy Gryffindor.
Harry rodó los ojos y se quejó para que parase de burlarse de él. Cuando se detuvo, Draco adoptó una expresión más seria.
—De verdad me sentiría más tranquilo si te quedas en casa hoy —mencionó, despacio—, los especialistas no suelen hacer nada en público, pero…por si acaso.
Asintió, despacio.
—Me encargaré de eso, tú ocúpate de que Pansy no se enoje demasiado —Harry intentó contener su sonrisa burlona y falló—, me parece que ya había avisado a la prensa que iría…
Oyó a Draco maldecir en voz baja, antes de que hiciese ademán de regresar por donde llegó. Harry lo detuvo a tiempo, sosteniéndole el brazo.
Pensó que vacilaría cuando Draco volvió a fijarse en él; en cambio, las palabras fluyeron más rápido y fácilmente, sin que tuviese que darle demasiadas vueltas.
—Nunca pensé que fueses un imbécil capaz de hacer cualquier cosa por poder.
Cuando Draco frunció el ceño y abrió la boca, Harry aclaró, casi balbuceando:
—Sí, sí- sexto año es otro tema, ¿de acuerdo? ¡Pero éramos chicos! Y yo sabía que tramabas algo, creí que seguías los valores sangrepura y toda la doctrina de Voldemort, claro, pero no que fueses- ya sabes, a matar a alguien. Nunca te vi y pensé "Malfoy va a asesinar o torturar a esa persona", sólo pensaba "Malfoy es un idiota", o "Malfoy es un cretino", o algo como "está haciéndoles un favor a los malos y eso lo convierte en uno de los malos", aunque, en mi defensa, a esa edad uno ve las cosas en blanco y negro, y si yo te hubiese preguntado, a la larga, habría entendido que-
Harry siguió hablando sin cesar contra la palma de Draco, que le había cubierto la boca. Ya que sus palabras no eran entendibles de ese modo, le dirigió una mirada suplicante.
—No era necesario el vómito verbal explicativo, Potter.
Él se retiró su mano de la boca, con cuidado.
—No quería dejar que te fueses creyendo que pensaba esas cosas de ti.
—Eres todo un Gryffindor —Draco meneó la cabeza, le dio una palmadita en la mejilla, y se giró para dirigirse hacia el pasillo.
Harry fue detrás de él hasta la puerta y se recargó en el umbral. Podría tomar la chimenea para volver a su casa sin problemas.
—Oye, ¿no crees que también me merezco una aclaración emotiva sobre cosas que pasaron hace veinte años? —bromeó.
Draco levantó el brazo y le mostró el dedo medio, arrancándole una carcajada; sin embargo, se dio la vuelta y caminó de reversa un par de pasos, de manera que podía verlo cuando le contestó.
—Para serte honesto, lo único de lo que me arrepiento y que ni mi edad en ese momento puede justificar, es de los comentarios que hacía sobre tus padres, eso era bajo hasta para mí entonces, me quedaba remordimiento. Pero creí que habías sido un niño mimado, ¡eras el jodido niño-que-vivió, Harry! No fue mi culpa que tu querido director decidiese dejarte fuera del mundo mágico. Si lo hubiese sabido, a lo mejor te empezaba a dar regalos y a tratarte en serio como un pobrecillo desamparado…
Se despidió con un gesto, giró, y continuó hasta desaparecer en su sala. Harry lo escuchó cuando entró a la chimenea, junto a su consecuente estallido.
Apoyó la cabeza en el marco de la puerta un instante, y se preguntó qué hubiese pasado de saber esos detalles dos décadas atrás.
—0—
A Harry lo enviaron a casa temprano el lunes, después de una discusión que lo llevó al límite de la inexistente paciencia que tenía para ese tema particular. Lo que sucedió fue que le contó al Jefe de Aurores sobre su situación y pidió que, por favor, detuviese esa locura. Después se olvidaría de todos los "por favor" y el resto de palabras agradables, cuando él le respondiese que no podían frenar la investigación en proceso de una posible amenaza, incluso si era Harry, porque eso implicaría que podían detener el resto y su sistema de equilibrio se vendría abajo.
Sí, la explicación fue clara, concisa y hasta razonable. De cierto modo. Si los Inefables no tenían permitido cerrar el caso de los Aurores, pues tampoco al revés. Entendía eso.
Aun así, no lo mandó a la mierda sólo porque era su jefe, y Harry quería presumir de ser un adulto maduro y racional.
Algunos empleados del Ministerio dijeron que lo vieron soltando chispas de magia apenas contenida en su trayecto al Atrio. Pero era un adulto maduro y racional, que no le gritó a nadie, por mucho que quisiera hacerlo.
Viajó a la escuela para hablar con Hermione, a quien tuvo que esperar afuera de su oficina a que terminase una reunión con otro representante. Era la única persona que conocía que se había memorizado las leyes mágicas y procedimientos del Ministerio, antes de implementar su propuesta de educación primaria.
Ella le respondió, en tono de disculpa, que sólo un Inefable podía detener la investigación de otro. Lo ideal habría sido hablar con el Jefe del Departamento, pero nadie tenía alguna idea de quién era. Salvo el Ministro, quizás.
Harry se pasó un rato sopesando a qué punto podía llevar una "rabieta de héroe" para tener una conversación con el Ministro por ese asunto.
—0—
Lo que sucedió el día martes fue todavía más curioso. Harry se tomó el día libre sin pedirle permiso a nadie, fue al Callejón Diagón, y compró unos juegos de guantes de Quidditch para practicar un poco con James más tarde. Caminaba con su bolsa, cuando se percató de que el aire a su alrededor ondulaba y alguien lo envolvía con una barrera que los distanciaba del resto de las personas en la calle.
No fue una de sus más grandiosas aventuras. Dos sujetos cubiertos por túnicas negras se le acercaron. Harry sacó la varita y paralizó a uno, antes de que otro hechizo derribase al segundo y lo amarrase a su compañero. Lo único en verdad retratable de este evento, fue que el segundo hechizo provenía de arriba.
Harry vio a otra persona oculta por una túnica que descendía con una cuerda brillante, se metía a la barrera a través de un agujero, y jalaba del amarre en torno a los otros dos.
Un día regular de compras para Harry Potter.
Por si no era lo bastante raro, el recién llegado se bajó la capucha, desactivando encantamientos que mantenían su rostro bajo sombras mágicas.
—Eh, Potter, disculpa esto —Tiró con más brusquedad de la cuerda que ataba a sus dos compañeros, sacándoles un quejido—, estamos en la limpieza anual del Departamento. Bueno, tú estuviste dentro, ¿para qué mentirte? Algunas cosas no salen bien y unos cuantos pierden la cabeza. Después de acomodar un poco las mentes de estos dos, los reubicaremos en un trabajo común…tal vez aquí, en el Callejón Diagón.
El mago echó un vistazo alrededor, como si considerase qué local era más apropiado para las habilidades mágicas que podía tener un Inefable demente.
—¿Smith?
—Sí, mira, realmente no se supone que fuesen a abrirte un expediente a ti —Zacharias arrugó el entrecejo y jaló de nuevo de la cuerda mágica, reprendiendo a los otros dos—. El Jefe les dijo que no se pusiesen a desmantelar la máquina, que era mala idea jugar con algo mágico que altera la mente, sino había llegado el especialista estadounidense que nos iba a ayudar…pero la gente sólo oye lo que quiere oír. En fin, tengo que borrar tu memoria de este momento en particular, porque no se puede saber que soy uno de los encargados de la limpieza de este año.
Harry se echó hacia atrás, sin pensar, cuando extrajo la varita de su túnica y lo apuntó.
—¿Vas a cerrar mi investigación de supuesto mago oscuro?
—Sí, sí —Zacharias rodó los ojos—, a menos que quieras informarme de que cruciaste a alguien o tengas planes de dominación mundial.
Harry le enseñó los guantes que compró. También tenía un pasador de snitch para Lily.
—Sí, no parece la bolsa de compras de un Lord Oscuro.
—¿Sabes que Draco estuvo intentando contactar contigo? —preguntó Harry, apartándose de nuevo de la punta de la varita de Smith. Sospechaba que podía ejecutar el hechizo desde lejos, pero intentaba ser cuidadoso con Harry.
—Lo sé, pero no debería hablar con él en plena limpieza.
—¿No lo vas a ayudar?
—Ya lo hice, firmé sus papeles de renuncia esta mañana y los pasé al Jefe de división para que borrase todo rastro de Draco Malfoy del Departamento de Inefables. Vamos a necesitar otro especialista en magia oscura, ¿te animas a tomar el puesto?
Harry observó de reojo a los dos magos que tenía amarrados, luego de nuevo a Smith, y arqueó las cejas.
—Te aseguro que, por lo general, somos más estables mentalmente —dijo el Inefable, aunque en un tono resignado. Cuando Harry negó, se encogió de hombros y presionó la varita contra su sien—. Borraré parte de este evento, como mi identidad, nuestra conversación y los motivos. Sabrás que ya estás a salvo y que Draco está fuera, para que puedas decírselo; no intentes buscarnos. Sentirás un leve hormigueo- ah, y deberás tener cuidado por la siguiente hora, mover conexiones en tu cabeza puede darte un bajón de azúcar…
—¿Mover…?
Pronunció un hechizo y Harry se quedó con la mente en blanco. La siguiente vez que parpadeó, se encontraba solo en el Callejón Diagón, con una bolsa de compras, y la impresión de que acababa de sucederle algo extraño. Quizás por el descuento que le dieron en el pasador para Lily.
Pasó por otra tienda, antes de Aparecerse en la escuela para buscar a los niños.
Alguien me preguntó si la reacción de Draco en el capítulo anterior, cuando Harry se marchó, fue como la suya y pues…la verdad es que sí me imagino a Draco contándoselo a Astoria y ella como "ya sabía que te gustaba, Draco", jajaja. Corregí dos capítulos esta vez para traerles algo lindo /corazón, corazón.
