Wizdad

Sumario: Harry Potter no tenía nada resuelto en su vida. Si James no causaba un problema, entonces Albus estaba de mal humor. Si Albus no parecía un grumpy, Lily tenía una rabieta. Cuando creía que podría tener un descanso, debía ir al Departamento de Aurores. La mayor parte del tiempo no tenía idea de qué estaba haciendo, o qué tan bien lo hacía. Agregar a Draco Malfoy y unos mellizos sólo lo haría más divertido.

Género: Romance/Family/Humor.

Claves: Drarry EWE. Fluff, familias Potter-Weasley y Malfoy-Greengrass. Shipps variados.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


y Draco encontró una excusa para hacerle lo que quiera

—…mira lo que encontré en el cuarto de Albus.

Draco apenas alzó la vista de su edición de El Profeta. Los lentes de lectura le caían por el puente de la nariz y tuvo que ajustárselos al soltar el periódico.

Frunció el ceño.

—¿PlayWiz? —Draco le dio vuelta a la primera página, oculta bajo una cubierta falsa de una revista de mascotas mágicas.

Harry había pensado que los cuartos de los chicos necesitaban una rápida limpieza mientras se encontraban en Hogwarts. Ahora se arrepentía.

—Ni siquiera James ha tenido revistas de esas en su cuarto —soltó, seguido de un largo quejido. Ocupó el asiento frente a su novio y se pasó ambas manos por el cabello, desesperado al punto de jalar de algunos mechones sin notarlo—. ¿Crees que debería…?

—No —respondió Draco, de inmediato, arrojando la revista en el espacio entre ambos, luego de echarle un vistazo más de cerca—, no creo.

Harry se enderezó en su asiento.

—Pero-

—No —repitió Draco—, yo no lo haría. Soy muy aficionado a evitar charlas incómodas innecesarias.

—¡Es una revista donde salen brujas…! —Harry bajó la voz y se inclinó sobre la mesa, como si no estuviesen solos en la casa y uno de sus hijos pudiese aparecer de la nada y oírlo—. Brujas semidesnudas.

—En realidad, esta es la versión de magos, aunque sí, debe tener algunas brujas —puntualizó Draco, encogiéndose de hombros—. Los adolescentes son curiosos, Harry. ¿Hermione no te dio el folleto donde dice que no tengas una crisis por esto?

—Tiene trece, ¿eso cuenta como "adolescente" siquiera? ¿No es un niño? ¿Quién dice que alguien de trece años pueda…?

—Tiene edad para estar en un equipo de Quidditch, tiene edad para ver contenido de adolescente —Draco lo sopesó un instante—, sí, yo diría que tiene edad para robarse una de esas, porque seguramente se la quitó a alguien mayor o algo por el estilo.

Harry observaba la revista como si nunca hubiese pensado que vería una en su casa.

—¡Albus era el tranquilo! Pensé que había vuelto a serlo después de que James dejase de hablar con ese chico mayor de Gryffindor…—lloriqueó, dejando caer la cabeza sobre la mesa.

Draco extendió el brazo hacia él y enredó los dedos en su cabello. El masaje que comenzó lo ayudó un poco.

—Y sigue siendo tranquilo —señaló Draco, en calma—, pero, ya sabes, está creciendo. Y a esa edad, uno se interesa por algunas cosas, y…todo eso.

Harry giró el rostro, la mejilla todavía presionada contra la mesa.

—¿Altair guarda revistas de estas bajo la cama? ¿Scorpius lo hace?

Él soltó una carcajada.

—Creo que Scorpius se moriría de vergüenza antes de poder ponerla bajo su cama. Altair…no creo que sea tan idiota, seguramente le pediría a alguien que la guarde por él.

Harry lo interrumpió con otro quejido y volvió a poner la cara contra su mesa. Las caricias en su cabeza se reanudaron.

—Cuando tenía trece años —indicó Draco, muy despacio—, Blaise se suscribió a una revista parecida con el nombre de su padre y una dirección en Hogsmeade. Nos la enviaban a Hogwarts sin preguntar. Es algo…normal, parte del crecimiento y toda esa tontería de los folletos de Hermione. Estoy seguro de que también me pasó un folleto de "cómo cuidar el contenido que revisan tus hijos" o algo así, ¿tú lo tienes? ¿Quieres que le pida otro para ti?

Harry no pudo evitar dejar escapar una risita. Sí, esos malditos folletos lo ayudaron con "la charla".

Se irguió, pasándose las manos por el cabello de nuevo. Atrapó la de Draco, antes de que la apartase, y le dio un beso en el dorso.

—Tenía la esperanza de que se tardaran un poco más, ya sabes- como, no sé, no diez años más, pero un poco- —Gesticuló, en vano—. Lo suficiente para asimilarlo. Y no pensé que fuese a encontrar una cosa de esas…

Y su mirada volvía a la dichosa revista.

Consideró quemarla, pero Draco le palmeó el dorso de la mano, y cuando se fijó en él, lo vio negar.

—Yo la pondría de vuelta, Harry, en serio, no creo que haya un adolescente en el mundo que disfrute la perspectiva de su padre preguntándole acerca de una revista bajo su cama. Sólo imaginar que me podría haber pasado eso con mi padre, me da un escalofrío.

—¿No es un poco inapropiado que…?

Draco rodó los ojos, aunque dejó escapar un sonidito mitad exasperación y mitad risa.

—Es una revista con brujas y magos que usan poca ropa y algún fondo temático y efectos mágicos, Harry, por Merlín, no anda por ahí follando a alguien sin protección. No actúes como si tú nunca hubieses tenido o visto una de esas más o menos a su edad.

Draco se percató de lo que pasaba alrededor de medio segundo más tarde. Soltó un "ah".

—Sí, sí, ya sé, mago loco intentando matarte, una familia horrible, estabas un poco ocupado, oh, en serio tengo que dejar de hacer ese tipo de comentarios —Se apretó el puente de la nariz por un instante, luego resopló—. Te lo pondré así: te aseguro que es perfectamente normal que un adolescente vea algo como eso al menos una vez, y Albus no va a cambiar drásticamente, ni abandonará Hogwarts, ni se hará un Señor Tenebroso, por una simple revista y algunas, no sé, crisis de identidad, proceso de autoconocimiento, o lo que sea que esté pasándole.

Harry liberó un quejido más débil y volvió a poner su cabeza en la mesa.

—Dieciséis —masculló.

—¿Qué? —indagó Draco, que no debió escucharlo bien.

—Tenía dieciséis —contestó Harry, seguido de un bufido—. Los gemelos tenían algunas cosas y Dean y Seamus- bueno, algo parecido a esa revista, pero nos habíamos peleado en quinto, y no sé, mi mente estaba en otra parte. Ayudaba con la limpieza de La Madriguera antes de ir a Grimmauld Place, era verano- sólo recuerdo que había una revista y le pregunté a Ron sobre ella, y él tampoco estaba muy seguro y fue…extraño.

Carraspeó y se enderezó, por última vez. Intentó sonreírle, aunque sólo le salió una mueca.

—Creo que tienes razón, sólo me cuesta entender que ellos se pueden concentrar en estas cosas porque no tienen que pensar en su padrino prófugo, Mortífagos, Ministros incompetentes…—Arrugó el entrecejo—. Adolescencia de mierda.

—Completamente de acuerdo, cariño.

Draco jugueteaba con sus dedos, en el espacio entre ambos.

—Así que intenta no asfixiarlo con el tema al menos, ¿bien?

Harry asintió y rodó los ojos.

—Sí, sí, la pongo en su sitio, bla, bla, bla- y cuando encuentres algo parecido de uno de los mellizos, me voy a reír durante horas de tu ataque de pánico —concluyó, esbozando una media sonrisa.

Draco lo aceptó con un asentimiento.

—Me parece justo, seguramente la encontraré, te escribiré una nota, la quemaré, la volveré a escribir, y luego acabaré poniéndola donde la encontré y fingiendo que jamás sucedió —admitió, frunciendo un poco la nariz.

—Todo eso mientras consideras lanzarte un obliviate —añadió Harry, burlón.

—Seguramente —repitió Draco, adrede.

Cuando volvió a sonreír, Draco le besó los nudillos. Lucía más pensativo.

—¿Sabes? Ser consciente de que no te prestaste mucha atención a ti mismo de joven es todo un problema ahora —argumentó Draco, tan solemne que logró que Harry dejase de preocuparse por revistas y de dónde pudo sacarla Albus—. Significa que, a pesar de todos mis esfuerzos, vas un poco retrasado en tu cuota de experiencias de por vida. Es probable que tenga que hacer algo al respecto.

Se demoró un instante en reírse. Draco le guiñó y sonrió abiertamente después, mientras él se quejaba, pero su objetivo fue logrado: Harry se relajó.

—¿Alguna vez los descubrieron a Blaise y a ti? —preguntó, reacomodándose con los brazos en la mesa, sus dedos entrelazados a los de Draco, y la barbilla sobre los antebrazos. La revista levitó por su cuenta al sitio en que la encontró.

—No realmente, su padre había muerto un año atrás y no tenía muchos amigos —Draco se encogió de hombros—. Pero, ahora que lo pienso, creo que su madre llegó a sospechar, sólo que en lugar de pensar que Blaise leía una revista para adultos, me parece que pensó que le interesaba el travestismo. Sino, no me explico por qué los regalos que le daba sufrieron ciertos cambios interesantes ese año, o por qué le preguntó si quería probarse un vestido para el baile en cuarto…

Harry apretó los labios para contener la risa.

Una vez relajado, escuchando la voz suave de su novio y concentrado en sus anécdotas, sintió que acababa de superar un posible desastre. Draco, sin embargo, sí recordaría un punto vital de esa conversación.

0—

Harry andaba con los ojos vendados y tenía que admitir que se encontraba un poco más emocionado de lo que quizás debería.

Draco había dicho que preparó una pequeña sorpresa. Y eso podía resultar en algo increíble, o digno de preocupación. Sin importar lo que tuviese en mente, la simple idea de Draco detrás de él, llevándolo con cuidado, el aliento en su cuello y su voz junto al oído, lo dejaba expectante.

Le descubrió los ojos y Harry murmuró el encantamiento que le permitía ver sin lentes, a cambio de algunas molestias después de retirarlo. Con el paso de los años, se le daba mejor.

—¿Qué…? —Se interrumpió a sí mismo con una risita—. Draco, ¿qué hiciste?

Un par de brazos se cerraron en torno a su cadera y Harry pegó la espalda a su pecho, recargándose a medias en él. A su alrededor, al menos veinte reflejos de ambos los imitaron. Su habitación estaba transformada en una sala de múltiples espejos que iban del suelo al techo.

—Te dije que haría algo al respecto —susurró Draco, dando inicio a un rastro de besos que partía de la parte de atrás de su oreja.

Lo único que quedaba de su habitación "normal" era la cama, apostada en el centro de las paredes de espejos. Harry tragó en seco y sintió un tirón en su ingle, cuando Draco deslizó las manos por debajo de su camiseta y le acarició el torso con dedos fríos y cariñosos.

Se le escapó una débil risita y se giró entre sus brazos, para rodearle el cuello y jalarlo más cerca por un beso. Las manos de Draco recorrieron un camino por su espalda, arriba y abajo, y acabaron en su trasero, dándole un apretón que hizo que Harry diese un pequeño salto y se pegase más a él.

Continuaron besándose a medida que avanzaban hacia el centro de la habitación transfigurada. Cierres bajados, brazos hacia arriba para sacar la camiseta, un hechizo para ayudarlos a deshacerse de la molesta ropa. Las prendas caían una a una a su paso y ellos no hacían una pausa; si tenían que separarse medio centímetro de los labios del otro, buscaban cubrir la mayor extensión posible de piel con las manos, Harry le besaba el cuello, el hombro, allí donde la última de sus marcas estaba a punto de perderse, Draco atacaba aquel punto cerca de su oreja que le provocaba un estremecimiento.

La parte de atrás de las rodillas de Harry golpearon el borde de la cama. Volvió a rodear a Draco y se dejó caer. Los dos quedaron sobre el colchón, Draco encima de él, una de sus piernas entre las suyas. Ya no quedaba más que la ropa interior de Harry, y antes de animarse a desnudarlo del todo, lo torturó un poco presionando el muslo contra su entrepierna.

Harry se retorció con un leve quejido, lo atrajo hacia sí por otro beso, y sintió la sonrisa de Draco formarse en su boca. Esa sonrisa engreída de que sabía lo que le causaba. La odiaba, lo fastidiaba, y sin embargo, cómo le encantaba y le daban ganas de morder y succionar sus labios cuando lucía así.

Draco se apartó tras un momento, despacio. Sólo él podía alargar instantes como esos con tanta calma y teatralidad, mientras Harry tenía la respiración agitada. Arrodillado en el borde de la cama, sujetó ambas piernas de Harry y las elevó, poniéndolas contra sus hombros. Depositó un beso ligero en uno de sus tobillos, sin despegar los ojos de los suyos.

La última pieza de tela abandonó su cuerpo lentamente por acción del hechizo de antes. Draco bajó sus piernas, dejándolas abiertas y con las rodillas flexionadas, los pies sobre la cama.

Allí, desnudo y alzándose por encima de él, podría haber sido confundido con un dios engreído. Pero cómo le encantaba tener sus ojos encima, en cada centímetro, tan atento que cuando Harry inhaló profundo, observó el movimiento de su pecho, luego de nuevo a su rostro.

Harry esbozó una sonrisita que esperaba fuese burlona y extendió los brazos hacia él. Draco se le unió enseguida, dejándose rodear, permitiéndole pasar las manos por su espalda y tocar las líneas de siempre entre sus pocos lunares, que ya podía dibujar de memoria. Se besaron por un rato, boca, hombros, la garganta, la clavícula. Draco envolvió su miembro con una mano para dar comienzo a un lento bombeo, Harry se empujaba contra su contacto, y cualquier punto que pudiese alcanzar desde ahí para besar y morder, necesitaba ser cubierto.

Cuando estuvo del todo erecto, Draco se llenó los dedos de lubricante con un murmullo de un hechizo y tanteó su entrada. Acarició, trazó un par de círculos, deslizó la punta, jugó con él, hasta que Harry se relajó y pudo meter ambos dedos con cuidado en un solo movimiento. Harry ahogó un leve sonido de protesta, asintió para demostrarle que estaba bien, y arqueó la espalda cuando los sacó y volvió a ingresar.

En ese momento, casi por casualidad, echó la cabeza un poco para atrás y notó un atisbo de movimiento que no pertenecía a ninguno de los dos. Al menos, no a ellos dos.

Agradeció haber usado el hechizo para ver bien. No podía permitirse perderse de esa imagen.

Cada uno de los espejos los mostraba desde su ángulo. Él tendido en la cama, las piernas abiertas, Draco, duro, en el espacio entre estas.

Draco encontró su mirada en el reflejo del espejo más próximo y Harry notó que movía los labios, aunque no escuchó ningún hechizo. Ni le hizo falta. Enseguida se percató de que sus otros "yo" reaccionaban a la magia.

No tenían ni una simple foto besándose, así que Harry no esperaba que se viesen de aquel modo. Los "Draco" de los espejos besaban, mordían, lamían, probaban, tocaban, a sus "Harry". En ciertos puntos, podía distinguir la expresión de placer de los "Harry". Su expresión. Lo que Draco veía en él cuando lo hacían.

Se fijó en el Draco real, el suyo, el que seguía sobre él. Este tenía los ojos en Harry. Un golpe en su próstata con los dos dedos lo hizo arquearse otra vez. Harry extendió las manos hacia él y pidió en silencio que lo hiciese de una vez, que se lo hiciese fuerte, profundo, de inmediato, porque su erección pedía atención, el preseminal lo humedecía, y se moría por sentirlo.

Se desesperó un poco cuando sus dedos lo abandonaron, vacío, hasta que Draco se inclinó y lo rodeó con los brazos para ayudarlo a levantarse. Harry quedó cara a cara con él y sus ojos vagaron por su cuerpo un instante, deteniéndose a la altura de la erección de su novio. Se relamió los labios y se dio cuenta de que en serio, en serio, quería metérsela a la boca y chupar, pero por lo visto, eso tendría que esperar a una segunda ronda.

Draco tenía en claro lo que estaba haciendo. Lo hizo girar, apoyado sobre la colcha, de manera que su espalda quedaba recargada en el pecho de su novio. Y Harry de frente a los espejos en las paredes.

La manera en que lo hacían era diferente, pero tenían en común que sólo prestaban atención a ellos mismos. Harry se observó sobre las rodillas y los codos, encima de su regazo, tendido en la cama, con las piernas en su cadera, en alto, sobre él, o abrazándolo. Sólo la imagen de Draco y él hacía palpitar su erección, exigiendo lo mismo.

Y eso era justo lo que él quería darle. Draco sujetó su cadera con una mano y se alineó con su entrada. Lo penetró lento, asegurándose de que Harry fuese torturado de buena manera y pudiese ver cada segundo en el espejo que quedaba justo frente a ellos, el único que todavía los reflejaba tal cual eran y no con todo lo que quería hacer con él.

Harry cerró los ojos unos instantes y echó la cabeza hacia atrás, poniéndola sobre el hombro de Draco. Sintió los besos en su quijada, una mano dejando caricias sobre los lirios de su cadera, la otra jugando a rozar la punta de su erección, alertándola más, pero sin obsequiarle el alivio que buscaba.

Cuando abrió los ojos, las imágenes de los espejos estaban cambiadas. Volvían a ser ellos, sólo ellos, los reales. Harry era sostenido por Draco, que estaba dentro de él. Sus miradas se conectaron en el cristal. Ahí, dio el primer golpe. Una embestida profunda que llevó a Harry más cerca de la locura, lo hizo arquear la espalda, jadear, y mezcló el ligero ardor por la nueva intrusión con ese placer desenfrenado de que hubiese alcanzado su próstata.

Empujó de nuevo, y de nuevo, de nuevo, de nuevo, de nuevo. Estocadas cada vez más veloces, certeras, enviando a Harry al fondo de un abismo, haciéndolo temblar, aferrado a los brazos que lo sostenían, casi incapaz de cerrar la boca para parar de jadear, gemir y llamarlo. Draco, Draco, Draco. El preseminal seguía saliendo, la presión en su abdomen crecía, y los reflejos. Los benditos reflejos.

Lamentaba no haberse preguntado antes cómo lucían cuando estaban así. No haber visto en otro momento la expresión que adoptaba cuando se lo hacía así, cuando el ángulo no le permitía verlo en otra circunstancia. La barbilla en el hombro de Harry, el cabello pegado a la frente por el sudor, la piel levemente enrojecida. Su atención sólo puesta en él.

Harry sabía que estaba muy, muy cerca. Arqueó la espalda otra vez tras un nuevo golpe a su próstata y se percató de que ciertos espejos le mostraban no sólo el vaivén que llevaba, sino la manera en que Draco estaba detrás de él, su miembro entrando y saliendo deprisa. Fue demasiado para él. Su cuerpo entero se estremeció y enseguida se corrió, recargando la cabeza en el hombro de Draco.

Cedió ante los débiles temblores y las corrientes de placer que nublaban su juicio. Nada más importaba en el mundo en ese instante. Draco lo sujetó, lo hizo recostarse y mantuvo su cadera en alto. Las últimas embestidas fueron desordenadas y fuertes, presionando contra el colchón a Harry, que apenas consiguió mantener los ojos puestos en el reflejo frente a ellos. En sí mismo alzando el trasero para él, en las manos en su cadera, en Draco al correrse también.

Se derramó dentro de él y Harry tembló un poco ante la satisfactoria sensación del líquido cálido en su interior. Le gustaba percibirlo ahí, deslizándose por el pliegue entre sus nalgas, mientras Draco lo dejaba y le daba algunos besos en la espalda. Luego un hechizo lo podía limpiar bien para evitar la incomodidad.

Harry giró para quedar boca arriba. Intentaba recuperar el aliento.

Extendió las manos hacia él.

—Fue…una buena sorpresa —admitió, las palabras entrecortadas por su respiración agitada.

Draco sujetó sus manos y entrelazó sus dedos.

—Pero —Arqueó una perfecta ceja rubia, logrando lucir elegante y despreocupado, aunque siguiese sudado y sus ojos fijos en Harry brillasen— no creerás que acabó ahí, ¿o sí?

Sufrió de un estremecimiento expectante y tiró de sus manos unidas, para que Draco volviese a acercarse a él, casi derribándolo sobre su cuerpo en el acto.

—¿Qué gracia tendría entonces? —Harry adoptó su mejor tono burlón, le soltó una mano para llevarla a la parte de atrás de su cabeza, y lo jaló hacia otro beso, otra ronda, y lo que fuese que se le ocurriese durante estos.


Detrás de escenas, una charla sobre revistas:

Albus: ¿eso es…? Oh.

Altair: ¿qué?

Albus: ¿por qué tienes eso?

Altair, con sus asexual vibes al 1000%: es bastante buena para conseguir referencias para dibujar cuerpos humanos. Y usan linda ropa.

Albus:

Altair:

Albus: ¿no tienes la versión gay?

Altair: ¿eres gay?

Albus: ¿no?

Altair: ¿eso fue una pregunta o una respuesta?

Albus: ¿una respuesta? ¿La tienes o no?

Altair: se la puedo pedir a quien me prestó esta…

Scorpius: ¿qué le van a pedir a quién?

Altair: Al quiere-

Albus: ¡NADA A NADIE! ¡Nada a nadie, Altair!

Altair: ¿entonces no la quieres?

Albus, por dentro: ¡QUENOVESQUENOPUEDODECIRNADAGAYFRENTEAÉL! USATUSDOSNERUONASALTAIR,¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!