EL CLUB DE BATALLA
Leona se hallaba en el suelo sobándose la nariz ya que había caído de bruces contra el suelo, Katarina la observaba desde arriba sin lograr mover un solo musculo, al menos de sus extremidades, puesto que mantenía su típica sonrisa maliciosa.
-Señorita Katarina, ¿Debo recordarle que este tipo de duelos no están permitidos sin previa autorización? – dijo entonces la directora desde su libro flotante que pasaba por encima de las cabezas de los estudiantes.
-Lo lamento, directora Yuumi – respondió con cierto fastidio
-Me gustaría poder verla en la dirección en breve
-Por supuesto – rodó sus ojos para fijar la mirada en la gata – ¿Me deja mover?
-Claro, pero antes… - levantó una de sus patas delanteras y la daga de Katarina desapareció – sígame.
Todos los estudiantes se encontraban anonadados por lo que había ocurrido y muy pocos lo entendían, aunque para Lux fue muy evidente lo que había ocurrido, pues un poderoso campo de fuerza había paralizado completamente el cuerpo de Katarina impidiendo que esta se pudiera mover, era una magia desbordada, si dicho hechizo tuvo que efectuarse para detenerla, era evidente que ella no era como cualquier otro estudiante, era peligrosa y la directora lo sabía muy bien.
-Estoy tras su cola, directora – emprendió marcha con molestia, y como era de esperarse, todos le abrieron paso sin dudarlo ni por un segundo.
Diana se aproximó rápidamente hacia Leona para poder ayudarla, pero esta le respondió el gesto con una expresión de asco.
- ¡Te he dicho que te alejes, fenómeno! –acto seguido, se alejó corriendo.
Lux se acerco mostrando su preocupación por su compañera, le tomó lentamente el hombro, cuando sus miradas se cruzaron, la maga sonrió.
-Esta bien Diana, ven… me gustaría hablar contigo.
La de pelo plateado asintió sin decir más y ambas se alejaron junto con el grupo de estudiante que abandonaba el patio.
Katarina se sentó con fuerza en la silla, luego subió las piernas sobre la mesa, se recostó sin cuidado en el espaldar y sopló su copete dejando ver su otro ojo por unos segundos.
- ¿Y bien? – preguntó mientras se cruzaba de brazos
-Recuerdo haberte advertido que ya no tenías tanta libertad de hacer lo que quisieses porque tu padre ya no es director, ¿Verdad que lo hice?
-Si – suspiró con gran enojo - ¿Puedes ir al grano?
-De acuerdo – con una de sus patas delanteras se acomodó los lentes – Hasta que entiendas tu posición como estudiante de la academia, te relevaré del puesto de líder del club de asesinos.
- ¿Qué? – exclamó cambiando su postura, bajando los pies de la mesa y golpeándola con su puño - ¿Quién sería capaz de relevarme?... ¡A mí!
-Bueno… - mostró una sonrisita dejando salir sus pequeños colmillos – Tu hermano.
- ¿¡Talon!?, ¿Hablas enserio?, ¡Debe ser una broma!, Ese idio… mmmm mmmm – sintió de repente como si alguien le estuviera presionando la boca y no pudiera conseguir hablar bien
-Shhhhh, no grite señorita Katarina, ahora que guardó silencio, déjeme decirle que esto no es negociable, aunque mire el lado bueno, dejaré que le dé la bienvenida a los nuevos estudiantes que entrarán al club, podrá ser la líder por hoy, así que esta hecho – Señaló con una de sus patas la puerta, la cual se abrió de inmediato y Katarina salió disparada de ella – Que tenga un buen día, Señorita Du Couteau – terminó esto despidiéndose con su pata.
Katarina sintió una presión en el pecho mientras la fuerza invisible la empujaba por el pasillo, dio una voltereta hacia atrás y dejó que la inercia frenara su caída deslizándose unos pocos metros más, se pasó una de sus manos por la boca, la cual ya sentía libre.
-tschhh, desapareciste en el mejor momento, padre – dijo para sí misma, cuando miró a uno de los pasillos que había a su lado izquierdo se encontró con Jayce, que la estaba mirando con una sonrisa que también expresaba un poco de miedo - ¿Qué miras?
-Tus geniales movimientos – sonrió- parece que no te fue muy bien, ¿Verdad?
- ¿Y eso a ti qué? – frunció el ceño
-Se me ocurre algo, si puedes ayudarme con algo yo haré lo que me pidas.
- ¿Qué demonios querría un niño como tú?, ya lo tienes todo
-No todo, nena - dejó ver una sonrisa que expresaba algún plan que quizá no le agradaría para nada a Katarina – Dime, ¿en que conclusión quedaron la gata y tú?
- ¿Por qué te importa tanto? – preguntó suavizando un poco su expresión, algo le decía que por más que detestara la idea, ayudar a Jayce podría ser conveniente para ella.
-Porque yo puedo ayudarte en lo que sea
- ¿A cambio de qué? – entrecerró los ojos con desconfianza
-Cuéntame y lo discutiremos entonces… - clavó su mirada en el ojo de la otra
-Bien… - bufó molesta – Mi hermano Talon será el líder del club de asesinos.
-Así que te relevaron – se sobó la barbilla, luego de pensar por un momento, sonrió de nuevo – Bien, escucha, puedo hacerle la vida imposible a tu hermano como líder para que te ceda de nuevo el liderato
-Habla de una vez, ¿Qué quieres a cambio?
-Bueno… con mi amigo Viktor hicimos una apuesta, en la cual… - expandió un poco más su sonrisa egocéntrica – le dije que podría conseguir que fueras mi novia.
Katarina mantuvo un rostro inexpresivo apenas escuchar la propuesta, Jayce aun sonreía, pero entonces con gran velocidad, la chica le dio un fuerte rodillazo en la entrepierna dejando al otro arrodillado en el suelo.
- ¿Acaso perdiste la cabeza? – soltó una risita al verlo – No me interesa para nada tu oferta – dio media vuelta y empezó a caminar a paso lento
-Como quieras… - dijo entre quejidos – suerte siguiendo las ordenes de tu hermano, ojalá que te haga enviarle regalitos a esa… Quinn.
- ¡Ahh!, ¡cierra la boca! – se acercó con paso fuerte a Jayce y cruzó sus brazos a unos pasos de él – eres un completo desgraciado.
-Ya me lo han dicho – sonrió aun con una notable expresión de dolor - ¿aceptas entonces?
-… si – respondió a regañadientes – pero te daré una semana para hacerlo.
-Con una semana bastara – se levantó tambaleándose un poco - créeme, le hare la vida imposible – dicho esto empezó a caminar, luego de unos pasos volteó nuevamente a ver a Katarina – tu simulación también incluye besos – mostró de nuevo una sonrisa
-… cuida tu lengua, o te la corto
-No me arriesgaré a ello – terminó por salir del pasillo aun cojeando por el dolor
Katarina permaneció en el pasillo por unos segundos hasta que pudo estar segura de que el otro se había marchado, para luego pegar un grito de ira e impotencia ante tal situación que se le planteaba.
Lux y Diana habían llegado por fin al jardín de la academia, era enorme y en él había una combinación de tulipanes de varios colores, un laberinto perfectamente cortado con una elegante puerta de madera que tenía tallado el escudo de la academia, ambas quedaron impresionadas por lo hermoso que era el lugar.
-Es realmente hermoso y esta tan cuidado… - dijo Lux apreciando los vivos colores de los tulipanes.
-Es maravilloso – respondió Diana.
-Creo que es el mejor momento para hablar – tomó a la otra del brazo y la condujo hacia un banco que había a un lado del jardín.
- Bien… ¿Qué quieres saber? – preguntó con cierta timidez
-Me gustaría saber como conociste a Leona, ¿y porque te preocupas tanto por ella cuando te trata de esa manera?
-Oh… - bajó la mirada – solíamos ser muy buenas amigas en la escuela, sin embargo, Leona tuvo un problema con uno de los estudiantes, luego de haberlo golpeado fue expulsada…
-Parece que ella es peligros, ¿verdad?, ¿Por qué lucho así contra Katarina entonces?
-Resulta que ella también suele ser muy insegura en presencia de… mujeres… guapas – miro a Lux - ¿si me entiendes?
-Entonces lo que vimos fue mas un ataque de nervios que falta de habilidad, ¿correcto? – Diana asintió – entonces, ¿Por qué ahora se llevan así?
-Bueno… resulta que ella golpeó a ese chico porque el se burlo de nosotras, como siempre estábamos juntas, éramos muy aisladas de los demás, entonces la trato de bicho raro y ella respondió de esa manera – suspiro sin poder evitar que se le escaparan algunas lágrimas – concluyó que la razón de eso era que yo espantaba a la gente… me dijo cosas horribles – a medida que continuaba la historia su voz se iba quebrando, Lux se acercaba más a ella, dándole un sincero abrazo – abandoné la escuela para entrar a la academia y así estar cerca a ella, pero nada ha cambiado… aún me odia.
-… Entonces… ¿La amas? – preguntó lentamente tratando de no incomodarla con la pregunta
-Yo… si… - cerró los ojos y otras lagrimas más abandonaron sus ojos.
-Esta bien, cuando ella se encuentre, quizá puedan estar juntas, te ayudaré, ¿está bien? – le sonrió con seguridad
-Apenas te conocí hoy y me has tratado bastante bien, gracias…
La campana resonó con fuerza por todo el ambiente, indicando que la hora de que los nuevos estudiantes eligieran su club había llegado, ambas cruzaron miradas y asintieron con seguridad, sin perder un segundo más, emprendieron la marcha hacia el campus de la academia, en donde estaban los lideres de cada club recibiendo a los de primer año, tardaron unos minutos en llegar, pero el campus estaba lleno de gente y había un escándalo absurdo en la mesa del club Luminaria, de seguro muchos de los de primer año habían quedado cautivados con la bienvenida de Jayce. Lux miró dicho lugar con cierta sorpresa, puesto que no se esperaba que tantas personas llegaran a admirar a el chico con lo poco que habló, sin embargo, eso no la sorprendió lo suficiente como para quedarse mirando, así que desvió su vista hacia otro lugar, específicamente en la fila del club de batalla, donde se encontraba Ezreal emocionado por ser el siguiente en firmar el registro.
-Bueno, parece que Ezreal se nos adelantó – sonrió Lux
- ¿Entrarán al club de batalla? – preguntó Diana
-Vamos, será divertido
-Si tú lo dices… - respondió con inseguridad
Ambas se acercaron a la mesa del club de batalla, cuando su amigo rubio las vio las saludo con felicidad y les cedió un puesto en la fila, la emoción del chico era radiante, tanta que hostigaba, pero luego de unos pocos minutos fueron los siguientes, encontrándose entonces con el líder del club.
-Bienvenidos nuevos estudiantes, mi nombre es Garen y yo soy el líder del club
-Garen… - susurró Lux con los ojos abiertos como platos.
- ¿Qué tal Lux? – sonrió
- ¿Lo conoces? – preguntó sorprendido Ezreal
- ¿Qué? ahh… Si… bueno éramos buenos amigos – soltó una risita nerviosa mientras se acercó lo suficiente al otro para susurrarle – me gustaría que nadie supiera lo de nuestros padres y de que… ya sabes, que somos hermanos…
-Es eso… - susurro Garen, luego sonrió de nuevo – claro que nos conocemos, hemos sido vecinos durante años, además escuché que ella tuvo el examen perfecto, sacó diez en todas las pruebas de admisión.
- ¡¿Diez?! – exclamaron Ezreal, Diana y Lux al unísono, pero al notar que la pelirroja también preguntó ambos la miraron con extrañeza
-Quiero decir… ¿Quién te dijo esa mentira? – se puso nerviosa la maga, al ver la cara de su hermano supuso que lo estaba disfrutando
-Es broma – soltó una carcajada – es bueno verte de nuevo, firma estos papeles y oficialmente serás parte del club, igual ustedes dos.
Tanto Ezreal como Diana se rieron de lo nerviosa que estaba Lux, pero ella simplemente sonreía tratando de ocultar su nerviosismo, la razón por la que prefería ocultar la verdad, era porque quería que la gente la tratara por quién es y no por lo que es, habían probabilidades de que muchos la juzgaran por entrar en primer año siendo hija de profesores, puesto que lo podrían tomar como un truco para humillar a los de primer año, además de que cualquier logro que consiguiera se lo reprenderían señalándola de ser la consentida del club y de la clase, prefiriendo así evitar ese tipo de inconvenientes.
Leona caminaba a paso lento por el campus, observando de lejos la mesa del club de los asesinos, la cual era la más alejada de las demás, y también la más vacía, Katarina se encontraba sentada de su manera típica, con los pies sobre la mesa, pero en este caso, afilando una de sus dagas con una piedra, cuando divisó como la de pelo castaño la miraba desde lejos le sonrió y le hizo un gesto con el dedo para que se acercara, Leona frunció un poco el ceño pero se fue acercando a la mesa, hasta estar en frente de esta.
- ¿Qué tal mujercita?
- ¿Qué quieres? – preguntó Leona molesta.
- ¿Ya te decidiste por cumplir con mi reto?
- ¿Crees que tengo tiempo para tus retos?
Katarina cambió su postura y de debajo de la mesa sacó un registro de club diferente a los normales, el cual luego puso en la mesa y lo empujó hacia Leona.
-Puedes registrarte como estudiante privilegiada, así podrás tener clases con nosotros los de segundo año de vez en cuando, podríamos entrenar juntas… ¿Qué dices?
-… - hizo un gesto exagerado de enojo, aunque eran nervios lo que sentía, así que se apresuro a tomar el bolígrafo que había sobre la mesa y firmó el registro – Así será entonces… la próxima vez no pienso perder.
-Eso lo hace más interesante entonces… - dijo con cierto interés manteniendo su maliciosa sonrisa.
Pasados unos treinta minutos, Jayce avisó que cada estudiante nuevo sería llevado a su dormitorio, él llevaría a los hombres y la directora Yuumi conduciría a las chicas. Tanto Lux como Diana se concentraron únicamente en seguir a la directora, a pesar de que la de pelo plateado hacía lo posible por no mirar hacia atrás y buscar a Leona entra las chicas, llegaron entonces a un edifico de tres pisos, apenas entrar se encontraron con un salón que tenía tanto pasillo hacia la izquierda como hacia la derecha, la directora leyó su libro, donde estaban los nombres de cada chica y el número de las habitaciones.
-Veamos… Ashe y Thaliyah, Segundo piso, dormitorio 35… Irelia y Sejuani, tercer piso, dormitorio 14… Akali y Sivir, su dormitorio es en este piso, es el número 16… - Tardó mas o menos un minuto en poder continuar, hasta que observo a las otras – Syndra y Lux, segundo piso, dormitorio 20.
Lux desvió la mirada hacia su compañera, una chica alta de pelo blanco y ojos morados, la cual miró de reojo con bastante indiferencia, sin saber que pensar, miró de nuevo a la directora que ya estaba por mencionar a las siguientes.
-Leona y Vi, tercer piso, dormitorio 11.
- ¿Qué?, ¿Enserio mi compañera es esa tonta? – preguntó con molestia Vi
-Si no te gusto te puedes largar… machita.
-No recibo quejas chicas, deben aprender a convivir con sus compañeras, si llego a saber sobre alguna riña, las expulsaré – dijo la directora con tono fuerte.
Ambas se miraron con cierta molestia, pero entonces fueron a la habitación sin cruzar ni una palabra.
-Diana y Jinx, tercer piso, dormitorio 10
Diana sintió un cálido viento en su hombro que la molesto, cuando miro hacia su lado se encontró a Jinx respirando con fuerza mientras tenía una sonrisa que le curvaba completamente el rostro.
-Hola compañera, me llamo Jinx, esto es emocionante ¿Verdad? – dijo como si hablara entre carcajadas.
-Oh… luna...- emprendió marcha hacia su habitación un poco asustada.
-Por último, kai'sa y Caitlyn, segundo piso, dormitorio 21
Las últimas chicas subieron las escaleras a su habitación, encontrando entonces frente a la puerta de la habitación 20 a Lux tocando la puerta.
-Esta bien, lo siento, pero no tengo la culpa de que me tengamos que compartir habitación, ¿Querrías abrir la puerta? – preguntó Lux cansada
- ¿Me permitirías ayudarte? – preguntó Caitlyn amablemente
- ¿Puedes?
Sacó de su bolsa un pequeño gancho, se arrodilló frente a la cerradura y hábilmente introdujo el gancho moviéndolo con delicadeza, hasta que sonó un "clic", entonces se levantó de nuevo y giró el pomo de la puerta.
-Ya está, suerte con tu compañera chica – dijo Caitlyn
-Gracias – sonrió Lux.
Apenas entrar Syndra se encontraba sentada en su cama con la pierna cruzada leyendo un libro, cuando Lux la vio así no supo como reaccionar, hasta que el incómodo momento terminó.
- ¿Por qué me dejaste afuera? – preguntó con la voz temblorosa
-Pongamos reglas, entre menos hablemos la una con la otra será mucho mejor, ¿Quedamos?
-Supongo…
Dejó entonces sus cosas a un lado de la cama y se recostó un rato en la cama, suspirando con alivio.
Diana se encontraba en la esquina de la habitación intimidada por lo que estaba viendo, Jinx levantaba una pistola de pulsos eléctricos y lo disparaba al techo mientras se reía con lo que podía ser una evidente psicopatía.
-Vamooooos, ¿Por qué no juegas conmigo compañera?, no me hagas traer a carapescado.
-Por favor, solo quiero descansar un rato – respondió con timidez
- ¡No hay descanso en esta corte señor juez!
Diana entonces se acercó lentamente a la puerta, lo que podía hacer en ese momento era escapar del dormitorio e ir a buscar a la directora para solicitarle el cambio de dormitorio, estaba ya a unos cuantos pasos, hasta que Jinx apunto a la puerta y disparó un pulso eléctrico, a la vez que la puerta se iba abriendo.
-Oh… oh… - dijo Jinx cambiando su expresión.
Notas del autor
Aqui esta el segundo capitulo, espero que les guste porque enserio que me ha encantado el apoyo que me han brindado en tan poco tiempo.
Y agradecimiento especial a WafleKouhai, por tomarse el tiempo de escribir un review y hablar con autor aficionado como yo.
Gracias por leer y espero que tengan una excelente semana.
