Freed lleva a Laxus a su casa luego de una celebración que terminó en borrachera, sin embargo en el interior de esta Laxus empieza a besarlo descaradamente, ¿qué debe hacer ahora? ¿detenerlo y dejarlo dormir o dejarse llevar por la situación? ¿está Laxus consciente de lo que hace o solo es producto de su ebriedad? Por una vez en su vida desearía no ser tan correcto.

Contenido NSFW, o sexual explícito, no lean si les resulta incómodo.

Fairy Tail y ninguno de sus personajes me pertenecen.


CAPÍTULO ÚNICO

-POV FREED-

-Ahhh. No puedo creerlo, lo pierdo de vista un momento y decide meterse quién sabe dónde-. Me quejo murmurando mientras salgo a buscarlo en las calles. La celebración en el gremio era justamente por él, por su regreso... me preocupa que no se haya sentido cómodo, aunque en realidad ya todos habían pasado el límite de alcohol que les permitiera recordar el porqué estaban festejando, incluso Laxus ya se veía un tanto ebrio. ¿Dónde se habrá metido?

-¡Laxus! Por Mavis, ahí estás, ¿necesitas ayuda?- Lo encuentro recargado en un callejón pero no parece verse bien. Sé de sobra que tiene resistencia al alcohol pero lo veo un poco… ¿decaído?

–No necesitabas buscarme, regresa con los demás- Murmura de manera tosca. Como si no estuviera acostumbrado ya.

-Los demás estarán bien, anda te acompaño a casa- Intenté acercarme pero se dio la vuelta dispuesto a irse. Y me hubiera quedado ahí si no fuera porque enseguida trastabilló y por poco cae al suelo.

-Vamos Laxus, no seas necio, no me cuesta nada- Dije pasando uno de sus brazos por mis hombros y sujetándolo de la cintura, puede que no sea capaz de cargar con su cuerpo totalmente, pero al menos podía darle la estabilidad que necesitaba. No pude evitar disfrutar más de la cuenta la sensación de su "abrazo", lo había extrañado tanto todo este tiempo que ahora tenerlo así de cerca... estaba removiendo demasiadas cosas en mi interior.

Pero bueno, dejemos eso para otro momento, ahora lo que importa es llevar a Laxus seguro a su casa para que pueda descansar, de verdad me alegra que haya cedido, está más borracho de lo que aparentaba.

Caminamos y lo sostuve hasta llegar a su puerta, sacó sus llaves, pero al no poderlas introducir adecuadamente en la cerradura me vi en la necesidad de abrir, pasarlo hasta su sala y depositarlo en el sofá más grande.

-Bien, llegamos-. Le dije viéndolo cabizbajo seguramente a punto de quedarse dormido. -Te noté un poco ausente allá en la fiesta y me gustaría hablar de eso, pero lo mejor será que te deje descansar-.

Me preocupa que aún se sienta culpable por lo del festival o peor aún que no se sienta bienvenido cuando en realidad todos estamos contentos de que haya regresado. Sin embargo no creo poder exigirle una conversación tan seria en este estado. Lo mejor será esperar a mañana. Me dispuse a irme así que giré sobre mí mismo cuando pronunció mi nombre.

-Freed-.

Maldición, esa forma de pronunciar mi nombre me había hecho respingar y detenerme al instante.

-¿Qué sucede?- Volteé de nuevo hacia el sofá disimulando mi reacción pero Laxus ya no se encontraba allí, ¿en qué momento se había puesto de pie?, ahora está... está cerca, demasiado cerca.

-¡Mhmm!- ¿Qué rayos estaba pasando? Laxus, él… ¡¿Laxus me está besando?! Esto no puede estar pasando.

Debido a la sorpresa abrí un poco mis labios y Laxus no dudó en intentar introducir su lengua en mi boca. Pero no solo eso, podía sentir también una de sus manos en mi nuca y la otra sosteniendo firmemente mis caderas. Me sentí abrumado de repente, pero debía controlarlo.

–Uhmm- No pude evitar gemir cuando me acercó más a su cuerpo y empezó a ¡¿masajear mi trasero?!, eso encendió las alarmas en mi cerebro. El beso se había vuelto muy demandante y mentiría si dijera que no me había calentado ya, pero necesitaba parar esto. Lo único malo es que no estaba seguro de quierer hacerlo.

¡No! Definitivamente no está bien, Laxus no está consciente de lo que hace y si no pongo un alto ahora mismo, no seré yo el único lastimado, ¿con qué cara lo vería mañana?, ¿seguiría siquiera siendo mi amigo? ¿Seguiría confiando en mí?

Corté el beso y logré poner distancia empujando con mis brazos sobre su pecho hasta quedar mirando boca abajo respirando aceleradamente. Creí haber salido triunfante de la situación pero no me esperaba lo que diría a continuación.

–Freed, te necesito-

… maldición, su voz ronca y profunda me paralizó por completo. Levanté mi cabeza solo para encontrarme con una mirada de deseo mezclado con ternura que me hizo querer tragar saliva. Parecía como si de verdad estuviera tratando de decirme algo, algo que a mí me encantaría creer.

Mientras una de sus manos sostenía la mía, la otra acarició mi mejilla, me enderezó y me acercó hasta él con un abrazo. Creo que mi parte racional se perdió en algún lugar de mi cabeza y sospecho que ni siquiera quería ser encontrada. Me hacía tanta falta este abrazo, aunque me sentía un tanto culpable por estarme aprovechando de la situación.

Sólo reaccioné cuando pude "sentir" la necesidad de la que hablaba, abultada entre sus pantalones. -Quédate, quiero estar contigo- No puede ser, sé que me arrepentiré después, si me dejo llevar por mis instintos pero, al menos por esta ocasión, quisiera disfrutarlo.

La idea de que en la mañana no se acordara de nada sonaba tentadora como desconsoladora, pero a estas alturas en realidad yo también lo necesitaba, deseaba dejar que hiciera lo que quisiera conmigo. Hacer lo que quisiera con él y culpar al alcohol al día siguiente.

–Esta bien, haz lo que quieras, estaré bien con eso- Le dije sonriendo mientras lo miraba a los ojos para después besarlo con desenfreno.

Ágilmente quitó mi abrigo del camino y empezó a desabotonar mi camisa mientras repartía besos lascivos sobre mi cuello. No supe en qué momento pero su ropa también comenzaba a desaparecer.

Pude pasar mis manos sobre su bien esculpido torso, como tantas veces soñé de forma secreta, tomé su rostro entre mis manos y volví a besarlo, succionando y mordiendo sus labios de vez en cuando. Era increíble, ¡estaba besando a Laxus!

Este hombre me volvía loco, pero por eso mismo debía disfrutarlo cuidadosamente, reflexioné mientras desaceleraba el beso. Si al final esta noche quedara en el olvido, al menos haría que valiera la pena, iba a matarlo de placer, le haría saber todo lo que estaba dispuesto a darle.

Lo empujé hasta el sofá e hice que se sentara luego de desabrochar sus pantalones. De verdad me alegro de haber bebido lo suficiente como para atreverme a ser tan osado, si no fuera por eso estaría muerto de la vergüenza al mostrarme tan... impaciente.

Me causó un poco de gracia ver un rastro de asombro en su rostro mientras veía que me arrodillaba en el suelo, justo entre sus piernas para terminar de bajar su bóxer y liberar su erección.

Magnífico, así como todo él, su pene era grande pero no demasiado como para volver imposible lo que tenía pensado hacer. Me tomé un momento para apreciar la vista que me brindaba Laxus en ese momento: su miembro frente a mi rostro con su trabajado torso de fondo y él mirándome desde arriba, sus ojos llenos de expectación ante lo que haría a continuación; sentí mi propia erección palpitar bajo mis pantalones.

Luego de una inspiración, comencé a lamerlo desde la base y me encantó sentir como se tensaba. Seguía con mi trabajo de humedecerlo completamente, cuando oí lo que se asemejaba a un ronroneo grave, -Eres, increíble-, soltó mientras colocaba su mano sobre mi cabeza y se acomodaba mejor en el sofá.

Dirigí mi vista hacia su rostro, sin detener mis acciones. Esas palabras, incluso en estas circunstancias, significaban mucho para mí. Me pregunto qué tan consciente está Laxus de sus acciones, pero por su rostro, al menos puedo decir que se está sintiendo bien, y con eso me sentía satisfecho.

Paseaba mi lengua por toda su longitud para después juguetear un poco con su glande, vi sus nudillos apretarse cada que hacía círculos, o lamía sobre su hendidura lentamente. Cada vez oía más sonidos ahogados, y me encantaba, estaba amasando su excitación para llevarlo a un punto culmen.

Lo masturbé y lo lamí un poco más antes de meter todo lo que pude a mi boca de forma rápida y empezar con la succión. -Ahh, maldición, Freed-. Al fin escuché su voz. Mi cabeza subía y bajaba mientras él acariciaba mi cabello. Yo me deleitaba con cada gruñido contenido que emitía, saber que lo estaba haciendo disfrutar me llenaba de sobremanera.

Él comenzó a aplicar más fuerza sobre su agarre en mi cabello, y a marcar el ritmo que quería. Mi mandíbula ya estaba algo adolorida pero sabía que estaba a punto de terminar, pensé que el final estaba cerca cuando de repente hizo que me detuviera, sacando su miembro completamente de mi boca y alejando mi cabeza. Temo que algo le haya molestado.

–Freed, ya basta, no voy a dejar que termine así-, pero habló de manera suave. Diciendo esto me levantó del suelo mientras él también lo hacía de sofá. Después con más facilidad de la que me gustaría, me subió a su hombro como vil costal. Si no fuera quien soy, habría gritado por la sorpresa.

-Laxus, ¿qué estas haciendo?- Pregunté, pero no hubo respuesta. Reconocí el camino hasta su alcoba, oí la puerta abrirse y enseguida me sentí ser arrojado sobre su cama. Reprimí el grito que provocó el vértigo de la acción. Maldición, no esperé que esto llegara tan lejos.

En mi cabeza buscaba argumentos coherentes para detener la situación, pero era demasiado tarde, su imponente figura y la expresión en su rostro indicaban que no dejaría espacio a ninguna apelación.

Quería detenerlo, no quería que esto pasara si no estábamos en nuestros cinco sentidos. Pero también deseaba hacerlo, era Laxus después de todo y yo estaba más excitado que nunca.

No me dio ni tiempo a seguir pensando, subió a la cama y se cirnió sobre mí, apoyándose en una mano y en sus rodillas. Empezó a tocarme, besaba mi pecho, mi abdomen, mientras su mano libre se deslizaba por donde quería. Creí que había ahogado un quejido cuando repentinamente pellizcó uno mis pezones, pero la risa que escuché me dijo que no había tenido tanto éxito.

Por todos los cielos, podría vivir solo de sus risas. Su boca se encargó del otro el tiempo suficiente como para dejarlo hinchado, y la tortura fue peor cuando su mano libre frotaba mi excitación por sobre mi ropa.

Luego de un poco más de burlas, desabrochó mis pantalones y al final consiguió que ambos estuviéramos desnudos. Me molestó un poco que después de eso se quedara quieto, solo viendo desde arriba.

–¿Qué estás mirando?- Me atreví a cuestionarle casi con reclamo. En definitiva no era yo esa noche.

–Ja ja. A ti, eres hermoso- Otra vez su risa. Sentí como la sangre calentaba mis mejillas pero enseguida también sentí sus dedos dentro de mi boca.

–Mójalos, rápido.- Me demandó con urgencia.

Luego de cumplir su orden empezó a introducirlos uno por uno por mi entrada, tomándose el tiempo suficiente a que mi cuerpo se acostrumbara. Parecía tan consciente de lo que hacía, simulando estocadas suaves mientras me besaba y a acariciando mi pelo una vez que se apoyó sobre su codo, sin embargo el sabor a alcohol me recordaba que estábamos en medio de un arrebato.

–¡Ah, Laxus!- el tercer dedo había dolido de verdad. Necesitaba sacarlo.

–Tranquilo, aguanta un poco, con esto debería bastar, pero aún te noto bastante tenso-

–Ah, es porque… también tus manos… ah, son grandes-, respiraba con dificultad. Además la saliva seguramente ya se habría secado.

–Lo siento, nunca habia hecho esto así que no tengo lubricante, o lo que sea. Supongo que tendré que hacer algo al respecto.- Dijo retirando sus dedos de mí.

–¿Qué? ¿a qué te refie…? AHH, no espera, Laxus, no lo hag… Mhmmm-

Había levantado mis piernas hasta mis hombros y apoyando mi espalda sobre sus muslos, comenzó a lamer mi entrada, maldición no puedo evitar temblar ante la sensación de su lengua penetrándome suavemente.

–Ahh, ahhm, mhmm- Mordí mi mano pero aún podía escucharme, qué rayos, las sensaciones eran muy intensas, quien diría que algo así podría sentirse tan bien.

Estaba cerca de correrme, por reflejo iba a tocarme pero el muy sádico me lo impidió, dejó caer mis caderas y tomó mis muñecas para colocarlas a la altura de mi cabeza, quedando él entre mis piernas.

–Ahh, ahh- mi respiración estaba muy agitada, pero estaba molesto, y frustrado, lo vi con cara de pocos amigos a punto de reclamarle, pero en ese momento una de sus manos me soltó para pellizcar mi glúteo y penetrarme con fuerza.

-AHHH-, el dolor y el placer combinados me hicieron venirme.

-Ahí tienes tu corrida- Dijo para comenzar a moverse.

No había podido recuperarme, estaba temblando todavía pero él no dejó de moverse, sentía su pene abriéndose paso una, y otra, y otra vez, cada vez más profundo; ahí pude darme cuenta de todo lo que se había estado conteniendo. Aceleró el ritmo enseguida, penetrándome con fuerza, mientras dejaba marcas de sus dedos en mi trasero y en mis caderas. Yo solo podía deshacerme en gemidos.

–Joder, me aprietas tan bien- Salió completamente de mí haciéndome jadear de la desesperación, pero no duró mucho, me dio la vuelta para dejarme sobre mi estómago y después levantó mis caderas para volver a entrar en esa posición.

–Nnahh, ¡Laxus!- En este punto me era casi imposible detener mis gemidos. Laxus aumentó la velocidad mientras que la profundidad lo había hecho con el cambio de posición. Me sujetaba casi dolorosamente de las caderas mientras se estrellaba completamente contra mí. Me estaba ahogando en placer, ya no podría aguantar mucho más.

–Laxus, yo… ahh, ya no…- Decía balbuceando.

–Yo también estoy cerca- Siguió golpeando y jaló mis brazos hacia atrás levantándome sobre la cama, enganchando después los suyos por debajo de mis axilas y pegándome casi contra él. Me penetró más rápido, más duro, desesperadamente.

–¡Mmhgn!- Derramó todo dentro de mí.

–!Aahhn!- Yo... quedé en blanco luego de tremendo orgasmo, todo mi cuerpo se estremecía. Ambos tratando de regular nuestra respiración.

Lentamente me dejó caer sobre la cama, saliendo de mí y repartiendo besos por mi espalda mientras se recostaba a mi lado. Si él olvidaba esta noche, yo por el contrario, jamás lo haría.

.

.

.

Odié volver a ser consciente de mi cuerpo y de donde me encontraba, aún no terminaba de amanecer pero debía esfumarme de ahí lo antes posible. Fui consciente también de un brazo sobre mi cintura. Me dolía tener que apartarlo de mí, pero afortunadamente fue más sencillo de lo que creí. Comencé a salir de las sábanas y logré sentarme en la orilla cuando algo me hizo tensarme.

–¿A dónde vas?-

No puede ser, ¿cuándo se había despertado? Solo me quedé estático. No sabía cómo responder.

–¿No dirás nada?- Podía sentir su mirada penetrante a mis espaldas.

–Laxus tú,… bueno yo- Comencé a decir sin atreverme a mirarlo.

–¡Pff! Si quieres irte hazlo, pero tendrás que olvidarte de todo lo de anoche y de nuestra amistad-, dijo en un tono molesto, y hasta podría decir que herido. -¿Es eso lo que quieres?-

¡¿Pero qué está diciendo?! Volteé furioso para encararlo.

–¡Eso es justamente lo que trato de proteger! ¿Enserio crees que me gustaría simplemente irme y hacer como que nada ha pasado? Te amo Laxus, pero siempre he antepuesto nuestra amistad. Está bien si solo yo salgo afectado, pero esto también afecta al equipo, a Ever, a Bickslow, tu abuelo, te afecta a ti- Me alteré más de lo que pensaba, había comenzado firme y le mantuve la mirada, pero terminé con voz ronca y sintiéndome abatido.

–Repítelo-

–Tch… que todo esto te afecta-

–Ja ja, eso no, repite que me amas-

–¡¿Qué?!, yo no…- Demonios, ¿en qué momento lo dije?, no sabía dónde meterme en este momento.

Se acercó velozmente a mí para darme un beso y sonreírme tiernamente.

–¿Enserio crees que a mí me afecta que sepan de lo nuestro?-

–¿L-Lo... nuestro?- Ahora sí no estaba razonando en absoluto.

–Sí, lo nuestro.-

–Yo también te amo Freed. En la taberna anoche, estaba un tanto disperso pensando en que no podía decírtelo, me di cuenta de muchas cosas cuando estuve desterrado, de que el confiar en otros no me hacía débil ni inferior a nadie, y de que yo también tenía a alguien por quien hacerme fuerte, alguien a quien proteger. Llegué decidido a decirte que esa persona eres tú, pero aún me sentía culpable de haber defraudado la imagen que tenías de mí- Mi corazón dio un vuelco con tal declaración, pero lo último...

–Jamás me has defraudado, Laxus-

–Lo sé, y me lo demostraste anoche, el hacer todo ese tipo de cosas, gemir y adorarme de esa manera a pesar de ser tan... correcto-, maldición, solo se está burlando.

–Ja ja, tranquilo, fue increíble-

–Pero entonces, ¿Qué va a suceder?-

–Nada, se irán enterando de a poco. Tal vez se asombren al principio cuando me vean besarte, pero terminarán por acostumbrarse. Además, el viejo, Ever y Bickslow, todos, lo único que quieren es vernos felices. A menos que quieras que hagamos un anuncio oficial a todo el gremio, tampoco tengo problema con eso-

–¡No! No hace falta. Es solo que todo esto… es demasiado bueno- Le dije sonriendo.

–Lo sé, por eso ahora descansa, que no te dejaré ir en todo el día- Sentenció mientras me jalaba de nuevo a la cama y me pegaba más a él para abrazarme.

–Sabes, empiezo a creer que no estabas tan borracho al salir del gremio.-

–Shh, si lo dices pensaré que tu actitud desinhibida tampoco fue por efecto del alcohol.

–...-

–Eso pensé-