Prólogo.
Mi mamá me contó una historia cuando yo era pequeña, siempre que no podía dormir me lo narraba.
Hace mucho tiempo en un lugar en donde el cielo era de color gris y la tierra era seca. Vivían seres bípedos que no les importaba absolutamente nada, ya que les daba igual todo.
No había suficiente comida, sólo comían menos; todos estaban enfermos, no le daban mucha importancia; nacían nuevas vidas; sólo le daban las ropas que ya habían usado. Cada día era igual para ellos y les daba igual, pareciera que nunca llegarian lejos.
Hasta que un día, una niña pequeña que jugaba en la tierra vio algo a lo lejos de su pueblo. Aquello que lo cautivó fue una luz resplandeciente detrás de varios árboles.
La niña quería ver lo que se trataba, les contó a sus amigos, pero ellos sólo dieron una mueca de no importarles. Aviso a sus padres y ellos simplemente le dijeron que no le haga caso, esto desánimo a la niña por lo que sintió la necesidad de dejarlo así.
Pero algo en ese brillo hacía que la pequeña tuviera un sentimiento que jamás había sentido, aquello no podía ignorarlo, aquello no podía solo no hacerle caso, aquello no sólo podía olvidarlo, aquello lo estaba llamando. Sin decir nada ella sola se adentró al bosque ante la mirada indiferente del todo el pueblo.
Y así la pequeña se fue de la aldea.
Paso dos días y el lugar seguía como siempre, como si nunca hubiera pasado algo, excepto por un ser que en la mañana buscaba algo desesperadamente.
"¿Lo vieron? ¿Saben dónde está? ¿Cómo puedo encontrarlo? ¿Alguien sabe que estoy buscando?"
Eran preguntas que el ser hacia a cada habitante del pueblo, cuando él o mejor dicho ella preguntaba sentía un fuerte dolor en el pecho que iba creciendo. Y justo cuando ella cayó al piso sintió por primera vez una enorme tristeza, pero en eso escucho a lo lejos unos pasos que salían de los arbustos.
Ella levantó la mirada y vio aquello por lo que, en esta mañana, al despertar con lágrimas en los ojos, estaba buscando… era su hija.
La pequeña salió del bosque con algo en su mano, así es aquellos seres poseían manos y pies, era brillante y reluciente. Su forma era de un cuarzo del tamaño de su mano y sus colores eran tan intensos como un arcoíris, la pequeña le sonrió aquel ser quien al verla fue hacia ella y abrazó a su niña.
Todo el pueblo que no le importaba la escena poco a poco voltea a ver a la madre e hija, pero sólo unos pocos notaron que la pequeña no tenía ropa vieja y maltratada, ni tan poco se veía desarreglada… era un ser lleno de energía y resplandor.
La niña se separó de su madre y le mostró lo que tenía en la mano, esta mostró por primera vez una cara de asombro. La pequeña la sujeto y se fueron corriendo a las cosechas de su padre, el cual no era muy prometedor.
Una vez ahí el padre volteó a ver a su esposa y su hija sin importancia, pero cuando ya estaban a su lado noto que su pequeña estaba totalmente cambiada. La niña le mostró el cuarzo que tenía y se acercó a la cosecha, grande fue la sorpresa cuando notó que tenía esta nueva emoción de querer ver que quería hacer con ella.
La niña tocó con su otra mano la cosecha y un gran brillo e mano del cuarzo. Del campo seco y verduras en pésimas condiciones no hubo rastro alguno pues ahora en su lugar había una gran cosecha.
La pequeña volteó a ver a sus padres con una gran sonrisa.
"Su luz concede deseos" mencionó con gran alegría.
"¿De-deseos? "preguntaron sin saber que era el significado de esas palabras.
"Así es deseos" comenzó a explicar mientras todo el pueblo se acercaba a ver lo sucedido, "Cuando miré el brillo que emanaba del bosque sentí algo que no me dejaba tranquila, aquello me estaba llamando y cuando fui a ver me encontré con esto" mostró el cuarzo a sus padres que aún no entendían del todo de lo que hablaba su hija.
"Al principio no sabía lo que era, me acerqué y lo toqué" todos los aldeanos se acercaron a los padres para poder ver mejor, "Y cuando lo hice me corté y sentí como esto reaccionó, a pesar que era sólo un dolor pequeño yo no quería seguir sintiéndolo y esta cosa me iluminó para después sanarme."
Mientras la pequeña seguía hablando toda la aldea se encontraba al lado de los padres. "En eso tuve un sentimiento el cual no reconocía por lo que le pregunté al cuarzo si me podía decir que era esta sensación, el de nuevo se iluminó y escuche una voz que me dijo; esto mi niña es curiosidad" habló la pequeña imitando una voz ronca. "Según parece la curiosidad fue lo que me hizo saber más de esto, por lo que seguí preguntando más y más; hasta que oscureció y decidí regresar a casa, pero entonces me vino una idea. Y es que quería saber si el cuarzo me podía ayudar de una manera diferente."
La pequeña se alejó un poco, "Y le pedí que me diera algo para pasar la noche", de nuevo el cuarzo brillo y al lado de la niña apareció algo que nunca vieron "Esto", explicó la pequeña, "es una tienda o carpa para acampar, que permite estar cómodo y abrigado afuera de la casa, gracias a esto no pase frío además de que adentro tenía un colchón suave para dormir" la niña se metió ahí y sacó un gran trozo, de lo que parecía ser, tela esponjosa.
Todos los aldeanos cada vez entendían menos de lo que decía la pequeña y algunos ya se estaban por ir, pero algo les hacía quedarse ahí a seguir escuchando la historia.
"Justo cuando ya estaba dormida", continuó hablando, "Escuche un ruido y me desperté con miedo, un sentimiento que también me explicó el cuarzo, así que le pedí que me cuidara del peligro y fue cuando vi esto". La niña elevó el objeto y de ahí apareció lo que era una especie de burbuja que la rodeó, "Él me dijo que con esto nadie podría lastimarme."
Algunos niños se acercaron a la burbuja y notaron que era muy resistente por lo que le daban unos golpes con sus puños, palos o incluso lanzando piedras y ni aun así se inmutaba. "Al día siguiente", continuó hablando mientras desaparecía la burbuja, "Seguí preguntando más y más… hasta que me percaté que nosotros, cada uno en este pueblo vivíamos sólo sobreviviendo sin llegar a ningún lado y que sólo era cuestión de tiempo de llegar a nuestro límite"; la niña comenzó a bajar la mirada.
Los aldeanos notaron que la pequeña mostró un rostro que nadie había visto… hasta esta mañana, ya que era la misma cara que puso la mamá de la niña. "Yo no quiero… no quería", su voz comenzó a temblar, "Que ustedes desaparecieran"
Y en eso una gran luz emano del cuarzo, el cual se extendió por todos lados hasta rodear a todo el pueblo. Cuando todos pudieron volver a ver notaron que cada uno tenía una vestimenta diferente, era más nueva y limpia, además de que algunos, tanto niños y adultos, ya no tenían males como heridas o enfermedades.
Todos se asombraron, cosa que también sorprendió a los aldeanos ya que estaban comenzando a sentir nuevas emociones y sentimientos. "Es por eso", todos volvieron a ver a la niña, "que pensé en una manera de salvarlos ¡A partir de ahora quiero que todos tengamos un mejor futuro!".
La pequeña corrió a abrazar a sus padres los cuales también corresponden, a partir de ahí todo el pueblo supo lo que era el amor, la pena y la alegría. Y es que gracias a la pequeña niña y su curiosidad todos tenían una nueva vida lleno de prosperidad.
Y así termina la historia, una pequeña historia que mi madre siempre me contaba para dormir. Curiosamente la primera vez que lo escuché le pregunté, "Mamá qué pasó después con la niña y el cuarzo". Ella me sonrió y me respondió "La pequeña guio a todos a crear un futuro lleno de colores y sonrisas con la ayuda del cuarzo junto a su familia".
Aunque tiempo después supe que esa respuesta era sólo para que yo me imaginé un final feliz.
