Capítulo 4: Un deseo.

/PDV JOEYD

Vaya, el paisaje sí que fue relajante, hasta comencé a pestañear. Por lo que me saqué los audífonos y tomó un poco de agua.

-Debí a ver comprado un halls - pensé tras cerrar la botella.

Volví a mirar el paisaje y un pequeño rayo de sol hizo que parpadeara; en eso, me acorde del cuarzo y por curiosidad lo saque de mi mochila y lo puse en medio de sol para ver si veía algo. Lo único que note fue un leve resplandor, no era la gran cosa, pero se veía muy místico y con eso decidí volver a guardarlo.

Y en eso note…

-Hoy sí que corre mucho viento - pensé al ver como algunos árboles comenzaron a tambalearse - un segundo… eso… no-no es el…

Y lo que creí que era se volvió realidad… la tierra estaba empezando a temblar.

-Temblor - habló uno de los pasajeros del bus tras notarlo.

-No eso… eso es un… - dijo otro pasajero… pero entonces todo el bus comenzó a sacudirse - ¡TERREMOTO!

La gente gritó tras sentir como empezaba a tomar más fuerza la sacudida, algunos intentaban tranquilizar a los demás y las madres calmaban a sus hijos, mientras el conductor actuó rápido y se estaciono a la izquierda del carril correspondiente.

- ¡Todos tranquilos! ¡Guarden la calma! - exclamó el conductor.

Yo también traté de calmar a los que estaban cerca, pero en eso la cosa empeoró. Se escuchó como algo comenzaba a agrietarse y mi sangre se helo tras sentir como todo el bus salto en su lugar haciendo que todos se callaran.

-No… por favor… no… - pensé al ver la ventana y notar como el paisaje se inclinaba lentamente hacia abajo.

- ¡TODOS SALGAN POR LA VENTA DE EMERGENCIA TRASERA! ¡AHORA! - gritó el conductor.

Y sin terminar de hablar, los pasajeros comenzaron a moverse para escapar del vehículo. Pero la desesperación se apoderó de los que estaban cerca debido a que no podían sacar el martillo para romper la ventana, esto se estaba volviendo en una pesadilla.

- ¡Rápido idiota! - dijo uno de los que estaban cerca.

-Que no sale… ¡Alguien traté de romperlo con otra cosa! - habló el que seguía intentando sacar el martillo.

-No se romperá bien si no es con eso… - dijo una señora que metía la mano para ayudar a quitar el seguro del martillo.

Yo seguía viendo desde mi lugar, ya que no podía ir para atrás debido a toda la gente que se amontono y no deja pasar. Mientras que niños y bebés comenzaron a llorar, mi corazón se agitaba al ver como el bus se iba más para el lado derecho…

"Yo no quiero morir aquí".

- ¡LISTO! - mi vista volvió al grupo de atrás con gran alivió al escuchar esas palabras.

Con torpeza rompieron la venta y la gente se abalanzó cuando el cristal se volvió añicos, poco a poco todos se subieron y saltaron para salvar sus vidas. Mientras esperaba impacientemente a que dejarán pasar a los del medio, el bus se inclinó de improviso a tal grado que los de adelante gritaron con horror al ver como ya estaban por caer.

La gente se desesperó y comenzaron a subir por los asientos pisando y empujando a todos… el peor escenario posible.

- ¡Quítense!

- ¡Salgan de mi camino!

- ¡A un lado!

- ¡Dejen pasar! !Imbéciles!

Era algunas de las palabras que decían todos para llegar a salvo, yo por mi parte estaba a punto de sucumbir al miedo… pero en eso.

- ¡NO! ¡Esperen! mi-mi ¡HIJO! -escuché a una señora gritar mientras era empujada por varias personas.

Ella estaba siendo arrastrada hacia la ventana mientras alzaba su brazo derecho para tratar de no ser sacada por la gente. Mi vista busco al pequeño que llamaba la madre y vi ante mi asombro que él estaba en el primer asiento del lado derecho.

- ¡NO MI BEBE! - fue lo último que escuché de la madre, al parecer una persona la empujó para que saliera por la ventana y dejará salir a los demás.

Todo era un caos y el tiempo no ayudaba, el vehículo se inclinó más y parecía que ya estaba cediendo… pero ya no me importaba… al ver lo que todos estaban haciendo por salvar sus vidas me llenó de ira. Todos pisaban, golpeaban, jalaban, y empujaban sin importarles nada.

"A veces de la desesperación y el temor, sale la oscuridad del corazón"; recordé las palabras de una antigua amiga.

Y era cierto ya que nadie intentaba ayudar a los otros. A donde se fue la solidaridad… la amabilidad y la generosidad… esto era un infierno.

Tras ver todo decidí hacer algo que tal vez no sea muy lógico, pero si lo correcto. Salté de mi sitio con mi mochila en mano y bajé por el pequeño que temblaba de miedo con cuidado.

-Hola amigo - le hablé tras estar a una distancia segura para que el bus no se inclinara más rápido - tu mamá está esperándote, que tal sí vamos por ella.

"No lo hagas"

El niño ni me miró, sólo seguía temblando. Era de esperar por todo lo que se escuchaba, pero aun así tenía que hacer algo para sacarlo de aquí.

-Sé que tienes miedo... - dije mientras tomaba por un lado mi mochila y lo acercaba - y eso es normal, pero dime... acaso no deseas ver a tu mamá y a tus amigos. No deseas salir de aquí.

"Déjalo y vete"

El pequeño de a poco volteó a mirarme y noto que delante de él estaba una de las correas de mi mochila.

-No hay tiempo… te ayudaré a salir, te prometo que todo saldrá bien - hablé tras mirarle a los ojos tratando de ocultar mi miedo.

El pequeño tras un momento de estar viéndome asintió y sujeto la correa que de inmediato jale para que subiera para estar a mi altura. Tras tenerlo a mi lado lo tomé de la mano y decidí subir por los asientos, cabe mencionar que ya sólo quedaban pocos pasajeros saliendo por la ventana, incluso el conductor ya estaba saltando por ahí.

"Eres un…"; ya cállate, me dije a mi mismo, pues no quería que se volviera a repetir como la otra vez. No, no dejare que el miedo me vuelva a vencer.

Ya me encontraba por la mitad del vehículo inclinado.

- ¡Rayos! Debí a ver hecho más barras en el gimnasio - pensé tras prácticamente escalar los asientos.

Ya en este punto le dije al niño que se sujetara de mi espalda. Ya podía ver la ventana a unos cuantos centímetros arriba de mi cabeza.

-Sólo un poco más… - dije tras alcanzar el último asiento y estirar mi brazo para saltar por la ventana… pero…

El bus terminó de ceder y ahora tenía un perfecto ángulo de 90 grados, tras esto subí lo más rápido posible por la ventana y vi como todos los que estaban antes adentro me vieron con horror, pues mi vista paso de estar arriba de ellos a estar viéndolos desde abajo. Todo se puso en cámara lenta… sentí como mi cuerpo se estrujaba, sentía frio, el corazón me latía lento y vi toda mi vida pasar frente a mi.

Recordé a mi primo con quien jugaba mucho de niño, a mi primera amiga, mis compañeros de secundaria, mis compañeros de instituto, mis padres, mis abuelos y a mis otros familiares.

-Así que… esto… es el adiós - pensé al cerrar mis ojos mientras escuchaba los gritos y llantos de las personas en forma lenta - perdóname por no cumplir mi promesa… Jessica…

- Dime… - en eso, escuché una voz distorsionada como si fuera de una niña - ¿Qué deseas?

-Deseo… que interesante pregunta… je… que sería esto… una última petición - hablé de forma interna - dime si puedes conceder deseos ¿Por que no salvaste a esta gente? ¿Por que no salvaste a…?

- ¡¡¡MAMÁ!!! - en eso abrí los ojos ya que el pequeño que traía en mi espalda comenzó a gritar por el nombre de su madre.

Al verlo, recordé algo que olvidé… la razón de por qué estaba en esta situación.

-Deseo… - tomé al niño - Deseo… - lo puse entre mis brazos - ¡Deseo hacer lo correcto! - y con toda la adrenalina y fuerza que tenía lance al pequeño por encima de mí.

El tiempo aún seguía moviéndose lento, ya que veía como el niño volaba hacia arriba y era tomado por las personas. Y después sólo vi tierra, sentía mi cuerpo flotar, cerré mis ojos ya que sabía que esto podría doler.

No me arrepiento.

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/PDV NARRADOR

Todo el pueblo era un completo caos, los habitantes corrían para no ser tomados por esas criaturas que al estar más cerca se apreciaban que tenían la forma de pequeños diablillos enanos cubiertos de sombras y niebla, lo que más horrorizaba a todos es que tras ser atrapados por uno y se metían en su cuerpo como si se trataba de un espectro dejándolos inconscientes. Uno por uno eran tomados dejando sólo a una minoría, entre ellos a la secretaria, al alcalde, su hija y el par de amigas.

- ¡Reading! - gritó la yegua de color café al acercarse y escondiéndose en un puesto de toca discos.

-Amiga - dijo la yegua de color cian quien también estaba presente ahí.

-Chicas - habló Reading tras dar un fuerte abrazo a ambas - me alegra que estén a salvo.

-Ojalá *snif* Ojalá pudiera *snif* decir lo mismo de los demás - dijo entre lágrimas la yegua cian.

-Nuestros padres fueron víctimas de esas cosas - habló la yegua café al subir a ver por los estantes.

- ¿Qué haces? - la yegua de risos rubios tomó a su amiga de la cola y la volvió a esconder - no te expongas así o nos descubrirán.

-Pero que… ¿Que rayos son estas cosas? - dijo la yegua cian mientras sujetaba su cabeza.

-No tengo ni idea, pero se parecen a ciertas criaturas que leí en una novela - explicó Reading a sus amigas cuando en eso sintieron como alguien paso cerca de ellas.

De inmediato las tres guardaron silencio y esperaron a que pasará el peligro.

En ese momento el alcalde, quien se había refugiado en una de las casas cercanas del lugar, tomó una pala y se dispuso a salir; sin embargo, estaba siendo detenido por su secretaria.

- ¡Déjame salir! Tengo que buscar a mi hija. - exclamó al tratar de pasar por un lado de ella sin éxito.

- ¡No! usted no puede salir así sin más - explicó la yegua - acaso quiere ser atrapado por esas cosas.

-Pero… mi niña… ¡Mi Reading está ahí afuera! - dijo el alcalde tras intentar de nuevo pasar.

- ¿Acaso tiene algún plan? O sólo saldrá a golpear a todos hasta encontrarla. - habló firme y claro al saber que era una locura.

-Es mejor que no hacer nada. - en eso el alcalde logró pasarla, pero la yegua le metió cave y se tropezó.

-Sólo quede se ahí y espere, trataré de pensar un poco. - la secretaria vio por una de las ventanas para podar evaluar la situación - aun así, no me explicó cómo es que esas cosas aparecieron de la nada… justo después de que el… cuarzo se despedazara.

-Podría ser… - el alcalde se sentó en su sitio tras entender lo que su mano derecha le trata de explicar - ¿Esas cosas salieron de él?

-No… no lo creo… pero tienen que ver con eso, estoy casi segura - la yegua cerró la cortina por donde veía - de acuerdo, escuché este es el plan.

Al mismo instante que la secretaria explicaba al alcalde como encontrar a su hija, el joven guitarrista se acercó al lugar sólo para presenciar el caos del sitio.

-Pero… que eh hecho - tras caminar un poco empezó a buscar a su novia - ¡¡READING!!

El semental corrió por en medio de todo y noto que esas cosas no le prestaban atención, excepto por uno que estaba muy lejos observando sus movimientos. El chico sin demora comenzó a ir por todos los lugares en donde uno se podría ocultar, mientras recordaba como cambio la caja del cuarzo por una que le dieron para que no haya sospechas, con esto en mente, se arrepintió por lo que hizo y trataba de pensar en una manera de salir de esto.

Tras unos segundos de búsqueda, vio una silueta conocida en el puesto de toca discos.

- ¡Te encontré! - pensó al correr en dirección a ella.

Pero justo en eso, el diablillo que lo observaba se transformó en una sombra y fue directo a él.

-Menos mal, creí que algo malo le había… pero ¡Qué! - justo en ese momento la criatura saltó hacia su cabeza impidiendo que vea - ¡Qui-quítate maldito!

Treb dejó caer la caja y trató de quitárselo con sus dos manos sin éxito alguno, en eso la criatura comenzó a emitir un brillo y el potro dejo de moverse. Aquel destello llamó la atención de Reading, quien salió a ver y fijo su mirada en lo sucedido.

-¡No Treb…! - exclamó ella quien fue callada por sus amigas.

- ¿Que te sucede? Acaso quieres delatarnos. - reclamó la yegua café.

-Es Treb - comenzó a explicar mientras volvía a asomar - él-él está siendo…

El brillo de la criatura cesó y se pudo apreciar que sólo se encontraba el joven con una mirada perdida, el cual comenzó a tornarse de color negro.

-Hay no… - la yegua amarilla se quedó en shock al ver como su "novio" camino de forma torpe para recoger la caja que tiró - están controlando a Treb.

- ¿Que? ¿Esas cosas pueden hacer eso? - pregunto la yegua cian.

-Esto no puede ser posible… ¿Qué hacemos…? ¿Qué hacemos…? - hablo la yegua café colocando sus manos en su cabeza.

-No puedo… no podemos dejarlo así - dijo Reading tratando de pensar en algo.

-Y ¿Qué sugieres? subirnos a un vehículo acorazado y arrasar con todo - sugirió de forma sarcástica la yegua cian.

En el instante que ella hablo se escuchó un *crash* y de una casa cercana salió, atravesando un portón, una especie de máquina con forma de tren miniatura, el cual tenía varias partes de láminas de metal adheridas a ella formando una gran pala.

- ¡Malditos mal nacidos! - dentro de él había una yegua muy enfurecida que empezó a mover una palanca - ¡Regresen a las profundidades del Tártaros!

Y con esto dicho la máquina emitió unas extrañas luces de colores, seguido de una música muy infantil y se comenzó a mover en dirección a esas cosas.

- ¿Qué…? ¿Qué es eso? - exclamó la yegua café al ver como sometía a las criaturas.

-Creo que es… el mini tren que se usa para pasear potrillos - aclaró Reading tras analizar por un segundo.

-Mmm… ¿Qué esa no es? la secretaria de tu papá - dijo la yegua cian al ver que la mencionada comenzaba a reír como si estuviera sacando toda su frustración.

-Si, es ella - aclaró Reading mientras seguía viendo como las criaturas salían volando por todos lados y comenzaban a desaparecer.

Con todo lo sucedido empezó a recordar algo que podría ayudar a su amigo.

-Ya lo tengo - Reading sacó un disco de vinilo y se acercó a uno de los tocadiscos - con esto volverá en sí.

- ¿Qué haces? - dijo la yegua cian al ver como su amiga tomaba las cosas y comenzó a salir del puesto.

-Treb aún sigue en trance - hablo Reading mientras buscaba algo en otros puestos - la única forma de volver en si, es tratando de sugestionarlo de manera emocional.

-No podemos solo ir ahí y golpearlo - sugirió la yegua café al ver como Treb se alejaba del lugar siendo resguardado por las criaturas.

-Ahhh… si puedes hacerlo te debo un almuerzo - respondió Reading.

-Y ¿Qué tal un beso? - habló la amiga de color cian tras salir del puesto al ver como las criaturas se fueron del lugar para ir tras el vehículo.

-. . . - Reading se ruborizo por el comentario mientras unas cuántas criaturas salieron volando por un lado del trío de amigas – t-tal vez… puede funcionar… - ella comenzó a fantasear, pero después sacudió la cabeza para despertar - en fin, por ahora necesito que me ayuden a llegar ahí.

La joven yegua señaló un poste en donde se veía unos altavoces y una caja de mezcla de música, ella comenzó a correr seguida de sus amigas. Mientras tanto el alcalde salió por un lado de la casa en donde salió el tren y comenzó a correr a buscar a su hija con una pala en mano, sin fijarse que ella paso por detrás de él.

Al llegar al lugar, Reading empezó a mover cables.

-A todo esto… - la yegua café retiro por un momento el disco - ¿Qué vas hacer?

-Esto de acá - Reading volvió a colocar el disco - es un regalo de Treb que medio camino al festival, me dijo que es una melodía dedicada a… mí.

-Con que eso era - pensó su amiga al ver como colocó el tocadiscos cableado a los megáfonos.

- ¡Bien! Es hora - pero en eso se detuvo antes de dar al botón de inicio.

- ¿Qué ocurre? ¿Porque no lo accionas? - pregunto su amiga de color cian.

-Si él vuelve… otra vez será víctima de esas cosas - explico mientras veía a Treb con el grupo de diablillos, pero entonces vio como la máquina arrasó una gran parte de las criaturas que le rodeaban, separándolo de sus "guardaespaldas" - ahm… oook… ¡Comencemos!

Reading presiono el botón y en unos segundos se escuchó una dulce melodía de guitarra que se apoderó de todo el lugar, el cual llamó la atención de los pocos conscientes. Treb dejo de caminar y empezó a voltear a mirar de donde venía aquel vago, pero familiar melodía, justo en ese momento, la caja que tenía en sus manos comenzó a vibrar haciendo que el la dejará caer al piso de manera precipitada, lo cual ocasionó que se abriera.

El alcalde, que aún seguía buscando, se dirigió a los puestos para ver quien colocó aquel sonido en los altavoces. Al llegar vio cómo su hija y sus amigas comenzaron a correr hacia un joven potro que empezaba a jadear de dolor con las manos en su cabeza.

-Mi niña… al fin. - el padre corrió en dirección a ellos cuando de repente - que pasa… - se tapó los ojos cuando una intensa luz se emitió por todo el lugar.

Aquel brillo era del verdadero cuarzo que se salió de la caja, este levito y fue en dirección al pedestal. Ahí algo extraño sucedió y es que del cuarzo salió un rayo de luz que se dirigió al cielo en donde se formó un…

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Mientras tanto, en un lugar muy lejos de aquél pueblo. En un gran palacio de color blanco, se encontraba dos ponis de características especiales.

Una de ellas era de color blanco, poseía alas y un… cuerno, su crin y cola se ondean de forma mística dando un hermoso efecto, posee cuatro líneas de colores pastel; celeste, verde, rosa y azul, tiene una semejanza a la aurora boreal. Su compañera era de color azul oscuro y también poseía alas y un cuerno, al igual que su crin y cola se movían al son del viento, su color era el mismo, pero más claro y poseía el detalle de unos puntos brillantes semejante a las estrellas.

-Hermana, ya deberías de bajar el sol en su totalidad - mencionó la yegua azul - hoy fue un día muy ajetreado, mereces descansar.

-Descuida Luna - hablo la yegua blanca acercándose al balcón observando el atardecer - este es uno de los pocos placeres de la vida que me encanta compartir con mis ponis.

-Siempre eres así Celestia - dijo Luna acercándose a su hermana - considerada y amable, a veces creo…

Pero en eso, Luna vio que un extraño rayo de luz se posicionó arriba del cielo dando forma a…

-H-Hermana eso es un… - hablo sorprendida la hermana menor.

-Un círculo mágico - Celestia vio como de ese círculo otro rayo de luz se acercó a ella.

- ¡CUIDADO! - Luna se interpuso entre el rayo y levantó un escudo de energía, pero… - ¿QUÉ?

Aquel rayo lo traspasó sin problema y la envolvió.

- ¡¡LUNA!! - Celestia no pudo hacer nada porque de inmediato el rayo también la envolvió a ella – ¿Q-Que es esto? ¡Aaah!

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Al mismo tiempo, en un lugar en donde todo era de cristal, una pareja de ponis terminaba de acostar a su hija y se disponían a descansar en la terraza de un castillo. Uno era una yegua de color rosa pastel, su crin y cola eran de tres líneas de colores, amarillo, fucsia y violeta, curiosamente también poseía alas y un cuerno; su pareja era de color blanco de crin y cola de color azul marino, poseía un cuerno.

- ¿Deseas una taza de té Cadence? - hablo el unicornio blanco, tras recibir a un mayordomo con un carrito lleno de dulces y un juego té.

-Gracias, me vendría bien un té de anís - dijo Cadence tras sentarse en una silla.

-Aquí tiene princesa Cadence - el mayordomo sirvió rápido y de manera elegante una taza - y usted ¿Qué desea príncipe Shining Armor?

-No gracias, así estoy bien - hablo el unicornio tras sentarse al lado de Cadence.

-Sin duda - la princesa sorbo un poco de su taza y miro al horizonte - este es el perfecto momento de relajación…

En eso noto el círculo mágico que se formó hace un segundo.

-Eso es un… - el príncipe Armor dejo de hablar tras ver como un rayo de energía se dirigía a ellos - ¡CUIDADO!

El unicornio creo un escudo de magia para poder proteger a ambos, pero al igual que la vez anterior, fue traspasado por el hasta llegar donde la princesa.

- ¡¡¡CADENCE!!! - con temor vio como ella era envuelta en una luz.

- ¡Shi-Shining…!

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Ahora nos vamos a un pequeño pueblo, en donde un gran castillo en forma de árbol y gemas resaltaba del lugar. En la parte alta se ubicaba un par de yeguas, una de ellas tenía las mismas carteristas que las otras ponys mencionadas anteriormente. Ella era de color púrpura y su crin y cola era de color azul marino con dos líneas de color fucsia y violeta, su amiga era una unicornio de color púrpura claro y su crin y cola era de color violeta con una línea celeste.

-Así que, ya todo está listo para mi… ahm… ¿Cómo dijiste que se llamaba? - hablo la unicornio mientras se le acerca.

-Lecciones de amistad - le mencionó la otra pony - vamos Starlight no debes tener miedo, verás cómo mis amigas aceptarán ayudarte sin resentimiento alguno.

-*suspiro* ¿Segura Twilight? Después de lo que paso, dudo que alguien… - dijo Starlight de manera decaída.

-Descuida, ya verás que ellas son muy… -justo en ese momento - ah… Starlight ¿Vez lo mismo que yo?

-Eso… es un círculo… - Pero antes de completar la oración, el mismo suceso ocurrió - viene para acá.

Esta vez Twilight se tele transporto para un lado justo antes de que el rayo le diera.

-Eso estuvo… - la alicornio. Creo que así se dice, no se pudo relajar por que el rayo se dio la vuelta - debe ser… - desapareció y apareció en otro sitio - una broma...

Twilight hizo lo mismo un par de veces más, hasta que la unicornio interfirió creando un domo de energía.

-Con esto bastará… - sin embargo, el rayo lo traspasó y parecía que le iba a caer.

- ¡STARLIGHT! - la alicornio iba a ayudarla, pero el rayo la roso y fue directo a ella.

- ¡NO! - con temor vio como una luz envolvió a Twilight y la elevaba.

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Retornando al pueblo de antes, Treb ya hacía en el suelo mientras era llamado por su "amiga", al mismo tiempo la luz del cuarzo se intensificaba más y más haciendo que las criaturas se desvanecieran. Los presentes no podían creer lo que veían, el tesoro del pueblo los estaba salvando.

- ¡Treb! ¡Treb! abre los ojos… por favor - llamaba Reading mientras lo movía para despertarlo.

- ¡Cielos! Esto es una locura - dijo la yegua café cubriéndose los ojos por el brillo.

-Al menos ya todo está acabando - agregó la amiga de color cian.

- ¡Treb! No me dejes… - Reading seguía llamando, pero no había efecto alguno.

Pero en eso, una pequeña esfera de luz se posicionó en su frente y estalló como una burbuja, tras esto el potro abrió los ojos lentamente.

-Ah… que… que sucedió… - Treb sólo podía ver el brillo cegador y con su mano derecha buscaba algo para orientarse.

- ¡¡TREB!! Al fin… estuve muy preocupada por ti - Reading sujeto su mano y la colocó en su mejilla mientras soltaba unas lágrimas.

-Reading… menos mal... - con su otra mano tomó la otra mejilla de la yegua y la acarició - creí que te perdería.

Y justo cuando la pareja tenía su momento de reencuentro, una gran bola de fuego impactó cerca del grupo, destruyendo el altar y desvaneciendo el brillo y los rayos de luz.

Todos se estremecieron no por lo sucedido, sino por quien lo provocó, del cielo bajo un gran dragón de color mostaza, parecía que lleva puesto una armadura, pero eran sus escamas que brillaban con el calor del fuego, formado por el pedestal destruido, sus ojos de color dorado lo hacían ver más intimidante.

- ¡¡¡YA VASTA DE TONTERÍAS!!! - Hablo el dragón con tanta potencia que la tierra vibró por unos instantes, mientras salía del mar de fuego que provocó.

Lo siguiente que hiso dejo a todos en shock, pues con un chasquido de sus garras las criaturas volvieron a aparecer y el domo oscuro que se había disuelto por la luz se regenero.

-Joven teníamos un trato - hablo el dragón aproximándose al grupo de ponys - o es que ya se te olvidó.

- ¿Trato? - Reading salió del shock y voltio a ver a Treb - de-de que está hablando.

-Yo… yo no… es que… - el potro intento hablar, pero no encontraba las palabras adecuadas - . . . Esto no es así.

-De todas formas - el dragón elevó su garra izquierda mostrando el trozo de cuarzo que tomó del pedestal - ya tengo lo que quería y ahora - sus ojos brillaron - despídanse.

Las criaturas volvieron a atacar, pero justo en ese instante una gran máquina se acercó a velocidad en dirección al dragón.

-¡Come polvo lagartija subdesarrollada! - la secretaría impactó con el dragón levantando una cortina de polvo.

En la confusión Treb aprovechó para levantarse.

- ¡Hay que irnos Reading! - hablo sujetando los hombros de la yegua.

-Treb dime ¿Qué sucede entre ese tipo y tu? - Hablo de forma sería.

-Chicos dejen de hablar y…. - la yegua cian estaba hablando cuando una corriente de aire llamó la atención del grupo.

Todo el polvo se disipo y se pudo observar a un pony siendo sujetada del cuello por el dragón.

-Co-corran… - dijo la secretaria antes de caer inconsciente.

El grupo no lo dudo y empezó a escapar del lugar.

-Amo cuando corren - el dragón dejó caer a la secretaria y dio un gran salto hacia delante desplegando sus alas.

En menos de un segundo los alcanzó, logrando que el dúo de amigas saliera volando, por un lado.

- ¿Qué? ¿Qué sucede? -Reading estaba confundida por lo sucedido, ya que se tapó los ojos con sus brazos.

-No te separe… ¡¡¡Aaah!!! - Treb gritó de dolor.

- ¡¡¡NO!!! - la yegua aun sin saber que sucedió miró por varios lados y noto una gran figura enfrente de ella.

-Hola pequeña pony - el dragón la miraba de manera siniestra - A dónde vas con tanta prisa.

- ¡¡Aahh!! - el grito de Treb exalto a Reading quien vio de donde venía su voz.

Ella se paralizó del miedo cuando noto que él estaba debajo de unas de las patas del dragón, aplastando su espalda.

- ¡Por Celestia! - cuando terminó de hablar fue sujetada del vestido por el dragón.

-Shhh… no menciones ese nombre - dijo el dragón de manera seria e intimidante - descuida, este tipo tiene cuentas pendientes conmigo - en eso aplastó un poco la espalda de Treb haciendo que soltara un grito ahogado - en cambio tu… puede que…

Sin previo aviso un gran crujido se escuchó detrás del dragón, el cual fue provocado por una pala que se destruyó por el impacto que el alcalde propinó para salvar a su hija.

-Papá… - pensó al ver como el tomo el trozo de pala y le lanzó al rostro del dragón.

- ¡¡Suelta a mi hija!! - el dragón abrió su boca y destruyó lo que quedaba del objeto.

- ¡Idiota! - con un movimiento de su cola golpeó al alcalde mandándolo lejos.

- ¡Papá! - ella vio aterrada como su padre cayó muy lejos del lugar.

El tiempo paso muy lento para ella mientras recordaba lo tranquilo y pacifico que era el pueblo antes de todo este desastre, el visitar vecinos, el comprar libros, el hablar con sus amigas y las prácticas de Treb que veía con una gran sonrisa. Toda esa imagen desapareció se fue desvaneciendo lo cual provocó que soltara lágrimas al ver el lugar destruido.

-Oh valla… - el dragón volvió a ver a Reading - veo… que… - tras verla por un momento comenzó a reír – jajaja… así que hay otra candidata.

-Maldito… - dijo Reading tras verlo con desprecio.

-Esto sí que es inesperado - el dragón la acerco un poco a él y le empezó a hablar en voz baja - dime pequeña pony… ¿Qué deseas?

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Mientras tanto, en algún lugar de un gran bosque, se encontraba un ser que estaba inconsciente. El sujeto vestía un polo negro de manga corta, un pantalón gris de tela y unas zapatillas de color plomo.

Aquel ser no era como lo visto anteriormente, ya que no tenía pelaje ni escamas, aunque si tenía cabello casi largo de color negro.

Aquel ser era un humano.