06/11/2020

2


Sakura limpió la mesa que habían desocupado los tres hombres, le pareció curioso, los hombres jóvenes no solían frecuentar esos lugares que podían ser llamados aburridos y nada interesantes. Movió las tazas y encontró un billete de una denominación muy alta, era el sueldo de un día. Rápidamente Sakura salió del lugar para alcanzar a los tres sujetos, lo más probable es que no se dieron cuenta de que dejaron dinero, miró por todas partes y no había rastro de alguno de ellos, suspiró, trataría de recordar los rostros de esos tres, les daría las gracias en caso de que se volvieran a ver. Estaba muy feliz por la generosidad de ellos, aunque sólo le hubieran dejado algunos centavos de propina estaría más que feliz, en ese momento su familia dependía de ella, su padre se había ido al ejército para no pagar a deudores y ya habían pasado algunos meses que no sabían nada de él, su madre temía lo peor, y el sueldo que apoyaba la mamá de Sakura era mínimo. Por esa razón Sakura valoraba cada moneda que le daban por su trabajo.

—Sakura—. La llamó el encargado. —¿Quieres quedarte el turno de la tarde?

Ella asintió con ganas, no le temía al trabajo duro ni al sudor del esfuerzo.


Naruto estaba en el espejo de su closet, se estaba acomodando la corbata en el cuello, un empleado doméstico llamó a la puerta.

—Amo Uzumaki, su madre quiere verlo en el estudio de su padre.

—Mi madre en el estudio de mi padre, qué extraño. Dile que iré enseguida.

El hombre asintió y cerró la puerta de la habitación de Naruto.

El rubio se dio un último vistazo en el espejo, se puso un saco de vestir y salió de la habitación. Caminó por un gran pasillo que dejaba colarse la luz de la noche, la gran mansión de los Uzumaki parecía ser una hacienda barroca, los tatarabuelos de Kushina hicieron esa propiedad hace más de un siglo. Naruto tocó la puerta antes de pasar.

—Querías verme madre.

Kushina tenía un libro en sus manos.

—Solo quería avisarte que tu padre se ausentará una semana más de lo previsto.

—Entiendo.

—Sé que querías que estuviera aquí para ayudarte con algunos asuntos de la universidad, ya casi es tu promoción.

—No me molestaría matricularme en otros dos años, podría llevar una materia por periodo.

—Qué chistoso—. Kushina se recargó en el sillón, un calentador estaba encendido. —¿Saldrás esta noche?

—Así es, iré al teatro con mis compañeros.

—De acuerdo. No te quito más tu tiempo.

Naruto le sonrió y salió en silencio. Su coartada había funcionado.

Avanzó por la gran propiedad hasta llegar a un portón de casi dos metros, Naruto tenía puestos sus guantes para los días más fríos y una boina cubría su cabello. Se despidió del vigilante y caminó por la cera hasta un taxi que lo estaba esperando.

En silencio el auto lo llevó hasta una calle que estaba vacía, aún estaban en el barrio residencial, Naruto pago y salió del auto, se puso en la esquina con sus manos en el bolsillo, no quería parecer sospechoso, pero se sentía así, sentía que estaba a punto de hacer algo ilegal.

Cinco minutos después las luces de un auto iluminaron la calle, la neblina era densa pero aun así Naruto pudo identificar al piloto. Subió al auto y saludó.

—Tardaron demasiado.

Sasuke se giró para ver a Naruto.

—Vamos a jugar póker no a un recital ¿por qué vienes vestido así?

Kakashi veía por el retrovisor a Naruto, se rio del comentario de Sasuke.

—Fue mi excusa, ¿querías que dijera que iba a ir a apostar sino unos mafiosos podrían matarme porque les debo dinero?

Nadie dijo nada después de eso. El auto de Kakashi entró en una zona alejada del privilegio, las calles estaban descuidadas, las casas eran genéricas y poco llamativas.

—¿Planeas pagarle a Neji también?

—Por supuesto. Aunque quisiera darle un poco más de lo que me dio, en agradecimiento. ¿Ya hicieron las cuentas de cuánto debemos?

Kakashi se giró para ver a Naruto, su reacción sería única.

—Cien mil.

El Uzumaki abrió los ojos en una sorpresa muy inesperada.

—No puede ser, pero sólo de Orochimaru son cincuenta mil.

Sasuke le dio un papel a Naruto, en el estaban escritos nombres y cantidades.

—Sasuke es el economista, él sabe.

Kakashi se aparcó donde Sasuke lo había hecho la última vez. El trío bajó y caminó por el callejón, las luces del lugar se veían tenuemente a causa de la neblina.

—¿Mi corbata es demasiado?

—Muy pretensioso—. Dijo Kakashi.

—No me la quitaré, el nudo es sublime.

—Concéntrate Naruto—. Dijo Kakashi.

Sasuke puso su mano en la puerta, se preparó para ganar.

La mesa de apuestas estaba hasta el final del bar, las personas dentro miraron a los tres hombres, siempre llamaban mucho la atención y esa noche en especial Naruto sobresalía, su ropa era tan elegante.

Sasuke corrió la cortina que mantenía la privacidad de la casa de apuestas.

—Buenas noches caballeros.

Todos los hombres los miraron, sería una noche interesante.

—Joven Uzumaki. Joven Uchiha. Son bienvenidos si tienen algo que apostar.

—Seguro—. Dijo Naruto tomando asiento.

Todos en la mesa eran conocidos para Naruto y Sasuke, excepto una persona, era un hombre de ojos peculiares y un extravagante cabello color naranja. Tenía en el rostro algunos accesorios faciales que Naruto jamás pensó que existieran, ese hombre tenía que ser extranjero.

—Las apuestas comienzan con mil.

—De acuerdo—. Dijo Naruto.

Kakashi estaba sentado al lado de Sasuke, cada uno tenía sus cartas listas. El Uchiha no dejaba de analizar al hombre de cabello anaranjado, por alguna razón le parecía una amenaza.

La primera ronda salió bien, Naruto declinó y Kakashi también, Sasuke se arriesgó y ganó tres mil quinientos, la otra mitad de la apuesta se quedaba para el premio del final de la noche. Las siguientes apuestas que seguían eran de menor cantidad, Kakashi trataba de hacer que los demás contrincantes apostaran más para poder ganar más, sin embargo, no todos tenían suficiente dinero como el trío, dos rondas seguidas ganó el joven extraño.

—Joven Pain, esto es para usted—. Dijo el moderador.

—Pain—. Dijo Sasuke en voz alta. —No parece ser un nombre de la región.

—No es mi verdadero nombre si es lo que tratas de decir—. Respondió.

—Ya veo, es nombre clave—. Dijo Naruto.

—No—. Contestó Pain, secamente.

Kakashi ganó la ronda que estaban jugando.

—Nunca te había visto por aquí—. Dijo Sasuke.

—No frecuento las casas de apuestas.

—Eres muy bueno jugando para no frecuentarlas—. Dijo Naruto.

—¿Esto es un interrogatorio?—. Preguntó Pain molesto.

—Son curiosos, no les des importancia—. Dijo Kakashi. —Quieren distraerte de tus jugadas.

Por primera vez Pain dio una sonrisa.

—Inexpertos.

—Así es—. Secundó Kakashi.

Pain ganó esa ronda, el trío había invertido tres mil de Neji al principio, recuperaron rápidamente su inversión, pero en ese momento sólo habían podido ganar dos mil más. Necesitaban aumentar las apuestas.

—Pain—. Dijo Sasuke. —¿Quieres subir la apuesta?

Pain recibió sus cartas y les echó un rápido vistazo antes de aceptar.

—Seguro.

—¿Y ustedes caballeros?—. Sasuke se dirigió a los demás en la mesa. Solo dos declinaron.

Naruto vio sus cartas y negó con la cabeza. Kakashi se alarmó, sin Naruto era una posibilidad menos de ganar, Hatake llevó su mano a sus cartas y las miró, eran un desastre.

—¿Cuánto quieren subir la apuesta?—. Preguntó uno de los hombres.

—Propongo cuatro.

—Tres quinientos.

Pain se tomó un momento para pensar. Después de un rato habló.

—Cinco mil.

Naruto estaba nervioso, si Sasuke perdía todos perdían. El rubio miró a Kakashi, por lo menos con el eran dos posibilidades de ganar.

—No voy—. Dijo Kakashi y Naruto casi se desmaya. Todo dependía de Sasuke.

—No voy.

Otro de los hombres se retiró.

En la mesa sólo estaba la apuesta de Pain y Sasuke, diez mil en efectivo.

—¿No te retirarás?—. Preguntó Sasuke.

Pain negó con la cabeza.

—Déjame ver que tienes—. Dijo con un tono altanero Pain.

Sasuke levantó sus cartas, Pain sonrió.

—Eres bueno chico, pudiste ver a través de mi engaño.

La corrida de Sasuke era superior por solo una escala, una carta diferente había condenado al trío. Naruto respiró por fin y Kakashi sintió la adrenalina del juego, recordó por unos instantes como se había dejado llevar por esos vicios años atrás.

—Diez mil para el joven Uchiha.

Kakashi se acercó a Sasuke y en voz baja les habló.

—Retírate, vámonos.

—Es todo por esta noche— Dijo Sasuke.

Pain lo veía con diversión. Se levantó al mismo tiempo que los tres hombres, cruzaron la cortina y Pain caminó detrás de ellos.

—Uchiha—. Lo llamo Pain.

Los tres se giraron.

—Cuando quieras algo más arriesgado dirígete aquí.

Pain le ofreció una tarjeta escrita con la serigrafía más limpia que había visto. Era una dirección, Kakashi identificó el lugar de inmediato.

—Tal vez lo haga—. Dijo Sasuke.

Los tres hombres se giraron, ninguno de ellos pudo ver la seña que le hizo Pain a uno de sus guardias.

Naruto suspiró cuando estuvo en el exterior.

—Kakashi-sensei file algo a Sasuke. El día que te vi en la universidad me diste el sermón que no sabía retirarme y hoy Sasuke casi nos embarga.

Sasuke miró molesto a Naruto.

—Fue arriesgado—. Comenzó Naruto. —Pero logró su cometido.

Los tres caminaron por el callejón, casi llegaban al auto. Pero tal como el día que rompieron los cristales de Sasuke, como si fuera un deja vu, se repitió la historia. Dos hombres que les duplicaban el tamaño les cerraron El Paso.

—Nuestro jefe nunca pierde.

Naruto se puso en guardia, pero fue inútil, los dos guardias repartieron puñetazos que le hicieron sangrar la nariz a Naruto, sofocaron a Sasuke y Kakashi fue el que mejor se defendió, sin embargo, Kakashi no iba armado y temía que los dos hombres sí. A pesar de los golpes, no les quitaron el dinero, Naruto estaba en el suelo, pero fue consciente de eso.


Sakura estaba limpiando una mesa, observó a dos personas ocupar un sitio y se dirigió a ellos.

—Buenos días, ¿qué puedo ofrecerle?

Eran los jóvenes de la otra vez, Sakura recordó en seguida darle las gracias, pero después de pensarlo no supo cómo podría expresarlo. El joven rubio tenía una mano cubriendo su ojo, a ella le pareció extraño.

—Café y un desayuno—. Dijo Kakashi.

—¿Tienes hielo?—. Preguntó Naruto descubriendo su ojo, mostrando un gran hematoma. Sakura se sobresaltó.

—Ya regreso—. Dijo Sakura.

—¿Querías asustarla?—. Preguntó Kakashi. —Eso se te ve fatal.

Sakura regreso al instante, en la bandeja tenía dos tazas de café y un gran plato con el desayuno de Kakashi, también había una pequeña canastilla con dulces de limón y glaseado. Naruto se sintió mejor con solo verlo.

—Toma—. Sakura extendió su mano cerrada hacia Naruto, el no comprendió hasta que puso su mano cerca de la de ella, Sakura soltó una par de pastillas.

—Son antiinflamatorios, es lo único que había en nuestro botiquín. Disminuirá el dolor.

Naruto tomó ambas pastillas y se las pasó sin ingerir alguna bebería para tragarlas. Su cabeza estaba a punto de estallar.

Sakura estaba vacilando acerca de cómo dirigirse con ellos, hizo una torpe inclinación con la cabeza y comenzó a caminar hacia atrás para retirarse. Pero a los breves segundos regreso a la mesa.

—Quería darles las gracias por su generosidad el otro día—. El uniforme de esa posada solo era un mandil de color rojo sobre la ropa de las empleadas. Ese día en particular Sakura tenía un vestido beige, era de su mamá de sus años de juventud. Su cabello estaba recogido en una hábil coleta y un discreto mechón estaba detrás de su oreja. Kakashi notó todos esos detalles.

—No tienes que agradecer. Nos gusta el servicio de aquí, sigue así—. Dijo Kakashi.

Ella asintió y se retiró.

—Es tan bonita—. Dijo Naruto. —En la universidad no hay chicas como ella, todas son aburridas y solo hablan de política.

—Es porque estás en ciencias políticas genio.

Naruto sonrió, el dolor había desaparecido.

—Tienes razón.

Kakashi estaba disfrutando de su almuerzo, estaba tan agradecido de haber salido victorioso la noche anterior.

—Kakashi-sensei, ¿me hablaras de la tarjeta que le dieron a Sasuke anoche?

—Déjame disfrutar de mi desayuno antes de darte las malas noticias.

Naruto frunció el ceño. La puerta del restaurante se abrió, haciendo sonar una campana, rápidamente Sasuke tomó lugar en la mesa. Se quitó el abrigo gris y Sakura llego para tomar su orden. La pelirrosa notó dos grandes rasguños por encima de la ceja de Sasuke, tal vez necesitaban un par de puntos.

Sasuke parecía distraído, miró la carta, pero era imposible decidir en ese momento.

—Solo quiero café sin azúcar.

Ella asintió y no tardó ni dos minutos cuando volvió con su taza, los terrones estaban a un lado. A Kakashi le pareció considerado que Sakura fuera tan atenta con los clientes.

Kakashi casi terminaba su desayuno, puso el cuchillo y el tenedor a un lado.

—El misterio de la dirección en la tarjeta no es tan misterioso—. Comenzó Kakashi. —He estado en ese lugar algunas ocasiones.

Naruto se estaba comiendo uno de los postres que Sakura había traído.

—¿Y? ¿De qué se trata?

—Es una casa de apuestas.

—Genial, cubriremos más terreno y habrá más personas para apostar.

—La casa de apuestas es de la mafia. No podemos ir ahí.

—¿De qué hablas?—Dijo Sasuke.

—Pain está involucrado con la mafia de algún modo, eso explica el porqué fueron por nosotros después de ganarle.

Sasuke miró el rostro de Naruto, él fue quien recibió la peor paliza, pero prefiero dejarse golpear a que le quitaran su dinero.

—Sasuke ¿en cuántos días podremos juntar el dinero si repetimos lo de anoche?

—¿Quieres jugar todos los días?

Kakashi estuvo pensativo un rato. Naruto negaba con la cabeza.

—Si eso significa que me golpearán todos los días, no voy.

—Tienes razón, tiene que ser más esporádico.

Sasuke se recargó en su asiento, la buscó con la mirada, Sakura estaba ocupada, pero giró su cabeza para asegurarse que todas sus mesas estuvieran en orden, atrapó a Sasuke viéndola, ella le sonrió y se dirigió hacia él.

—¿Necesitan algo?

Sasuke seguía recargado en su asiento, cuando ella no se daba cuenta la miraba de arriba a abajo, él pensaba que era el único atractivo que tenía el lugar.

—Lápiz y papel.

Sakura de su mandil sacó su pequeño bloc de notas y de su cabello sacó un bolígrafo. Se los dio ambos a Sasuke.

—Gracias.

—No hay de que—. Dijo ella y se dio la vuelta.

Sasuke la observó un momento más, a Kakashi le gustó el suave contorneo de su cadera al caminar.

Sasuke hizo sus cálculos, anotaba y borraba palabras de las hojas que le dio Sakura.

—Tenemos que arriesgarnos, jugar todos los días en diferentes casas de apuestas y tendremos cien mil en dos semanas.

—Espero que no consideres la casa de apuesta de la mafia—. Dijo Kakashi.

—Por desgracia en algunas casas de apuesta estamos vetados—. Dijo Naruto.

—Haz lo que haría un mafioso—. Dijo Kakashi y Naruto lo miró con duda.

—Hazles una oferta imposible de rechazar—. Kakashi le guiñó el ojo.

Un rato después los jóvenes terminaron su planeación, estaban listos para irse. Sakura se acercó a la mesa para llevarse la cristalería que habían usado y darles su cuenta. Cuando ella regresó con el cambio, los tres estaban de pie, Kakashi con mucha suavidad tomó la muñeca de Sakura y la acercó hacia él, con la palma extendida, ella sintió desconfianza, no le gustaba que la tocaran. Kakashi puso algo en su mano y cerró la mano de Sakura.

—Muchas gracias, todo fue excelente, como siempre.

Sasuke estaba observando muy confundido, el rostro de Sakura de duda.

—Sakura— la llamó una de sus compañeras meseras. —¿Puedes cubrirme un momento?

La pelirrosa aún estaba sosteniendo algo en su mano. Kakashi ya estaba caminando al exterior. Sasuke seguía en la mesa acomodando su abrigo.

—Gracias Sakura—. Dijo él, y Sakura se sorprendió de cómo sonaba su nombre en boca de un joven tan apuesto.

—De nada.

Sakura abrió su mano cuando Sasuke se fue y encontró algunos billetes enrollados, tal vez ese era el sueldo que ganaba en una semana.

Ella se sobresaltó. Pero al final sonrió. A su familia le iría muy bien esa semana.

—¿Qué le diste Kakashi-sensei?— preguntó Naruto.

—Algo para que sobreviva, la chica trabaja por necesidad.

—¿Por qué lo dices?—. Preguntó Naruto.

—Calculo que debe de tener su edad, tal vez no puede ir a la escuela o tiene una familia que mantener.

—¿Crees que sea casada?— Preguntó Naruto nuevamente.

—No lo sé, pero lo que sí sé es que el dinero le caerá muy bien, fue una buena noche para nosotros así que ¿por qué no?

Sasuke iba en silencio, escuchando la plática, que extraño sería tener un estilo de vida diferente al que poseía, es decir trabajar para sobrevivir.

—Naruto—. Dijo Kakashi. —Más te vale cambiar tus excusas del teatro. Esta noche también tendremos que apostar.


Naruto, Sasuke y Kakashi estaban ante una de las casas de apuesta que traía recuerdos desagradables: en esa casa habían perdido casi 200 mil contra Orochimaru, Naruto y Sasuke vaciaron sus fondos para llegar a la mitad, incluso Naruto les dio su auto y aun así no fue suficiente.

—Pensé que estaban vetados aquí—. Dijo Kakashi.

—Lo estamos— respondió Sasuke.

—Me encargué de esto, no se preocupen—. Dijo Naruto. —Aunque ¿Y si está Orochimaru ahí?—. Preguntó Naruto antes de abrir la puerta. —¿Nos retiramos?

—No—. Dijo Kakashi. —Llegaremos al final, afrontaremos las consecuencias de nuestros actos.

—Nuestros actos—. Dijo Sasuke.

Abrieron la puerta y el sitio no era para nada como el que habían visitado la noche anterior. Era más lujoso, las meseras y meseros eran más exquisitos y misteriosos. A Kakashi le dio un mal presentimiento.

Avanzaron por el lugar hasta unas escaleras, había un hombre de casi dos metros custodiando. Cuando vio acercarse al tío, se hizo a un lado. «Por lo menos » pensó Kakashi «el respeto sigue intacto». Subieron las escaleras y encontraron una mesa de póker sumamente lustrada, todos los hombres en la mesa usaban trajes, eran menos elegantes que los del trío, pero por lo menos parecía que las personas en esa casa de apuestas no eran obreros.

—Joven Uzumaki—. Dijo uno de los hombres. —Hacía tanto que no nos complacía con su compañía por aquí.

Naruto rio nerviosamente.

—Ocupado, lo siento tanto por mi ausencia.

—Hubo un rumor de que estabas escondido—. Dijo otro de los hombres.

—Para nada, aquí estamos, listos para ganar.

—Se entra con tres mil.

Kakashi frunció el ceño, invertirían casi todo lo que habían ganado la noche anterior.

—Sin problema—. Dijo Naruto.

La partida comenzó, fue una ronda maravillosa para Kakashi, se sorprendía en ocasiones por ser tan bueno. Incluso, el moderador tuvo que cerciorarse de que no estaba haciendo trampa. Kakashi había ganado 12 mil en tres jugadas.

Kakashi se dirigió a Sasuke y en el oído le dijo algo, Sasuke asintió y comenzó a preparar sus cosas para irse.

—No podemos irnos— dijo Naruto. —Llevamos un breve momento y solo hemos recuperado lo que invertimos. Tengo una corazonada, por favor quedémonos.

Kakashi suspiró, miró a Sasuke.

—El tonto tiene razón—. Una sonrisa se estaba formando en su rostro. —Esto apenas comienza.

Kakashi pudo ver la ambición en el rostro de Sasuke.

El siguiente juego lo ganó una personalidad irrelevante, así como el siguiente y el siguiente.

Naruto ganó por fin, eran 4 mil más a la bolsa.

En el siguiente juego, Sasuke fue hábil, ganó por su estrategia e inteligencia, Kakashi le tocó la espalda en aprobación. Sasuke volvió a ganar la siguiente ronda. Su rostro no expresaba la satisfacción que sentía. Las siguientes tres rondas fueron de Kakashi. El Uchiha estaba haciendo cálculos mentales, tenían poco más de 35 mil ganados. Era momento de retirarse. No habían ganado tanto desde las noches con Orochimaru.

—Joven Uzumaki. Joven Uchiha.

Kakashi levantó la mirada y encontró a Pain. Les sonrió a los tres y tomó asiento.

—Qué gran obra del destino ponernos de nuevo como rivales.

—Tú lo has dicho—. Dijo Naruto.

—¿Comenzamos?—. Dijo Pain.

Las jugadas eran ambiciosas, poco a poco los hombres comenzaron a declinar, ellos procuraban no jugar con Pain, y había una razón que desconocían los universitarios.

—Esto se tornó aburrido, hagamos una gran apuesta y retirémonos—. Propuso Pain.

—¿Cuánto?—. Preguntó Sasuke.

—La mitad de lo que ganaron. Ustedes tres, contra mí.

Los ojos de Naruto se incendiaron en locura, era perfecto, Pain perdería, era una hecho para Naruto. Sasuke miró a Kakashi buscando su consejo. Hatake estaba pensando, su cabeza dio una leve negación.

—Kakashi-sensei—. Dijo Naruto en un susurro. —Si le ganamos a Pain tendremos lo que necesitamos para Orochimaru.

Kakashi seguía pensando, algo le decía que era un error.

—El 10% de lo que ganamos—. Dijo Kakashi hacia Pain.

—¿Te asusta perder la mitad? — Respondió Pain.

Naruto y Sasuke miraron a Kakashi, implorando por apostar.

—Cambie de opinión, apostaré lo mismo que ganaste esta noche, es mi última oferta—. Dijo Pain en punto final.

Eran casi 45 mil en efectivo. Demasiado tentador.

Pain comenzó a repartir las cartas con mucho cuidado, Kakashi miró las suyas primero, tenía una buena jugada. Pero no sentía la suficiente confianza para ganar.

Naruto y Sasuke abrieron sus cartas, el Uchiha se veía tan concentrado y Naruto asintió en victoria. Kakashi trató de calmarse. Hicieron el intercambio de cartas y Kakashi vio fruncir el ceño a Pain. ¿Era buena señal? Una vez más, intercambiaron cartas y se había llegado el momento de mostrar sus jugadas.

—¿Alguien se retira?—. Preguntó Pain.

Nadie habló.

—De acuerdo.

Todos bajaron sus cartas excepto Pain, Naruto había sido superior entre sus amigos, Pain dejó ver sus cartas, también había ganado sobre Pain.

Por primera vez Kakashi respiró aliviado.

Naruto se acercó para estrechar la mano de Pain, acto seguido se detuvo.

—No tan rápido. Aun no descubro mi comodín.

La sangre se fue hasta los pies de Naruto. Sasuke de dio cuenta que Pain jugaba sucio, y no sólo eso, se atenía a reglas arcaicas.

—No es posible revisar el comodín después de descubrir tu mano—. Dijo Sasuke.

—¿No? Mi casa mis reglas.

Kakashi tragó ¿qué posibilidad había de que Pain ganara con solo una carta?

Pain la descubrió, y una leve sonrisa se formó en sus labios. Sasuke arrugó la frente, era malo. Todo su dinero se había ido de nuevo al caño. Naruto golpeó la mesa y se acercó a Pain.

—No me vengas con eso tramposo.

—¿Tramposo en mi propia casa, que piensas de eso, Orochimaru?

Una vez más, Naruto se quedó petrificado.

Sasuke abrió la boca, pero no quería mirar a su alrededor. Kakashi no se sorprendió, era una trampa, siempre fue así.

—Veo que conocen a mi socio—. Dijo Orochimaru, caminando hacia ellos con un bastón. Él había estado en la oficina de a lado, esa casa de apuestas le pertenecía.

—¿Y mi dinero?—. Preguntó Orochimaru.

—Veras, Orochimaru, estábamos a punto de conseguir más de 50 para pagarte, pero este tramposo nos jugó mal. Pero... lo tendremos, lo prometo.

—Pido duplicar la apuesta—. Dijo Pain.

—No tenemos más dinero. Todo lo ganaste—. Dijo Kakashi.

—Entonces me lo deben.

—Nunca aceptamos algo como eso—. Dijo Sasuke.

—No—. Dijo Naruto. —Yo lo hice, fue la condición para dejarnos jugar aquí.

Kakashi y Sasuke miraron alarmados a Naruto. No sólo habían perdido todo, sino que habían agregado una deuda más a su penitencia.

—Vámonos—. Dijo Kakashi dejando todo su dinero en la mesa.

Bajaron las escaleras con serenidad, pero después echaron una carrera hasta el auto de Kakashi, fueron a esconderse a una zona marginada, donde no los buscarían por el momento. Todo estaba mal, muy mal, estaba peor que nunca. Nadie habló, todos eran conscientes de los errores que habían cometido esa noche.