06/11/2020

3


Naruto había llegado a su casa en taxi después de la caótica noche, no tenía idea de qué Pain y Orochimaru estuvieran juntos, Kakashi les había advertido a ambos el riesgo que era tener deudas con Orochimaru. Encontró las luces de la mansión apagadas, le pareció extraño, en esos días que Minato no estaba en casa a Kushina le gustaba encender todas las luces para no sentir miedo. Se sintió un poco culpable Naruto por no estar con su madre en esos días que solo eran ella y él. La puerta de la mansión estaba abierta, eso lo irritó, sus trabajadores solo estaban ahí durante el día, y vivían en una casa de servicio que estaba en la propiedad, Kushina los dejaba irse después de la cena, a vivir sus propias vidas.

Naruto no vio nada fuera de orden en su casa, caminó por las escaleras y una única luz estaba encendida, era el pasillo que se dirigía al cuarto de sus padres, como hace un momento, la puerta estaba abierta y la luz estaba en penumbra, Naruto entró al cuarto de Kushina y ahogó un grito cuando vio a alguien sentado al lado de su cama, le apuntaba con un arma. Era Pain. Naruto comenzó a negar con la cabeza, estaba implorando que no lo hiciera. Pain recargó el arma, haciendo un sonido. Kushina no despertó. Naruto con señas le pidió hablar afuera con Pain. El joven tenía una mirada como si no estuviera en este mundo. Naruto estaba aterrado. Al final Pain bajó el arma y caminó hasta Naruto.

—¿Y mi dinero?—. Dijo Pain en voz baja.

El corazón de Naruto latía rápido, nunca había estado tan asustado en su vida.

—Hablemos afuera—. Dijo Naruto en un susurro.

Pain no obedeció de inmediato, llevó el arma hasta la frente de Naruto y él levantó las manos, aunque eso era mil veces mejor a que le estuviera apuntando a su madre.

Naruto salió y Pain detrás de él, con la pistola en su espalda.

—Le debes cincuenta mil a Orochimaru y me debes noventa mil a mí, y como somos socios nos debes ciento cuarenta mil en total. Pero yo no tengo paciencia. Quiero mi dinero justo ahora.

—Tengo veinte mil. Llévate cualquier cosa de mi casa, todo vale una fortuna.

—¿Quieres que me lleve a la mujer que está ahí?

Naruto casi sollozaba.

—Está bien, dame una semana, te prometo que todo tu dinero estará en una semana. Te daré incluso 10% más, pero vete de mi casa y déjanos tranquilos.

—Pain no estaba convencido.

—Sabes Naruto, de los tres tú eres el que menos encaja en este mundo, cometiste un error en meterte en mis asuntos. Mírate, casi imploras por tu vida.

El sudor caía en gotas frías por la piel apiñonada de Naruto.

—Tienes siete días.

Pain se dio la vuelta, pero en un dos por tres con la culata noqueó a Naruto. Este cayó al suelo, y se dio el lujo de quedar inconsciente hasta que Pain salió por la puerta.


Al mismo tiempo del otro lado de la ciudad, un auto seguía con suma lentitud a Sasuke, sabía quién era, o más bien, sabía quién lo había enviado. Sasuke dejó de caminar cuando estaba en el gran portón frente a su propiedad. El auto que lo seguía se detuvo.

Un joven de gafas salió del auto, su elegancia era digna por ser la mano derecha de Orochimaru.

—Sasuke, nunca pensé que llegaríamos a estos extremos.

El Uchiha lo miró, no dijo nada.

—Lord Orochimaru quiere lo que le pertenece, escuché que tuviste una gran noche y lo dejaste ir todo. Mal ahí muchacho.

—Estas en mi propiedad—. Dijo Sasuke. —Largo.

Kabuto se estaba impacientando, podía ser la mano derecha de Orochimaru, pero no provocaba el mismo miedo que su jefe.

—Dame el dinero.

—Largo.

De un bolsillo interior Kabuto sacó un arma, la llevó al pecho del Uchiha, si Sasuke estaba nervioso no lo parecía, todo estaba en calma.

—Orochimaru dijo, dinero o tu sangre. Tú escoges.

—Lárgate—. Volvió a decir Sasuke.

Kabuto puso la pistola en el cuello de Sasuke, el frío metal lo sobresaltó. Era Kabuto, más otros tres sujetos en el auto, Sasuke estaría acabado si no pensaba en algo rápido. Sasuke comenzó a retroceder con calma hacia el interior de la propiedad, en la caseta del vigilante había un arma.

—Yo no haría eso—. Dijo una tercera voz.

A Sasuke casi se le escapa un suspiro. Itachi tenía una escopeta en las manos, era pesada, el mayor de los Uchiha sentía el poder que esa arma tenía.

Kabuto se comenzó a sentir pequeño de inmediato, un disparo de su arma llevaría a alguien al hospital, pero un disparo del arma de Itachi lo dejaría irreconocible en su tumba. El chico de gafas bajó su arma, que el hermano mayor llegara en el último momento había arruinado todo.

—No te salvarán siempre Sasuke—. Dijo Kabuto, subiéndose al auto. En un segundo ya se había ido.

Sasuke trató de controlarse hasta el final, pero su cordura estaba fracturada, se llevó ambas manos a la cabeza.

—¿Me puedes decir qué demonios pasó?

El menor trataba de respirar con calma, no podía.

—Te lo explicaré, pero dame un momento a solas.

Itachi miró como su hermano menor trataba de recuperar la compostura, él jamás había visto a esas personas que fueron por él, fue una suerte que la caseta de vigilancia tuviera una escopeta si no, tal vez hubiera sido el fin de su hermano.

Sasuke e Itachi caminaron por la propiedad, hasta un sendero que simulaba ser un arco hecho en cantera, era el sitio de equitación de su madre, aunque ya no frecuentaba tanto ese deporte. Sasuke se sentó en un banco de mármol, y comenzó a contarle a Itachi desde el principio, el cómo entabló amistad con Kakashi y su tremenda admiración hacia su maestro, después el cómo les contó brevemente sobre su pasado en la mafia y el cómo les incentivó la chispa de la curiosidad en el bajo mundo de las apuestas, Itachi negaba con la cabeza.

—Éramos muy buenos al principio, porque no apostábamos la gran cosa, era solo por diversión—. Dijo Sasuke. —Todo se complicó cuando vimos que era muy fácil añadirle ceros a nuestras apuestas, después ese hombre Orochimaru comenzó a apostar con nosotros, al principio le ganábamos pequeñas apuestas, pero él no temía perder dinero, al final apostó contra nosotros doscientos mil y lo perdimos todo.

Itachi abrió los ojos, era muy difícil de ver a su hermano así.

—Naruto le dio su auto y algunas reliquias de su familia y no fue suficiente, aun así, le debemos casi 50 mil y a su otro socio también. No podemos seguir apostando y todo se está saliendo de control.

Itachi no sabía qué palabras usar para hacer sentir mejor a su hermano, sentía que le había fallado.

—¿Y cómo conseguirás el dinero?

Sasuke hundió su cara en sus manos.

—No tengo la menor idea.

—Déjame ayudarte—. Dijo Itachi.

—Eres escritor, ¿de dónde vas a sacar tanto dinero?

—Podemos vender una parte de la propiedad.

—Propiedad de mis padres que no tocaré por mis estupideces.

—De acuerdo, ya se me ocurrirá algo. Deberías ir a dormir. Casi amanece.

Sasuke miró el cielo que se estaba preparando para recibir el alba.

Sasuke se puso de pie, las hojas crujieron bajo sus zapatos.

—Gracias por contarme hermano, que pena que haya sido algo tan grave.

Sasuke no dijo nada, se dirigió al interior de la gran mansión.


Naruto despertó con el fuerte olor del alcohol en su nariz, estaba en el suelo en medio del pasillo, recargado en una pared, su mayordomo lo había puesto ahí para revisarlo.

—Joven Uzumaki, al fin despierta.

Naruto cerró los ojos al recordar cómo Pain estuvo tan cerca de su madre.

—Gracias, anoche bebí de más y me quedé aquí dormido.

—Eso explica su aparente golpiza.

—Sí, estaba muy ebrio.

El mayordomo afiló sus ojos, ese comportamiento era inusual en Naruto, algo más debía estar pasándole.

—¿Mi madre ya despertó?

—Faltan diez minutos para su habitual hora de levantarse.

—De acuerdo, me alistaré para la escuela. Muchas gracias.

Naruto se dio un baño, el agua se coloro roja por un momento, tenía residuos de sangre fresca en su frente, estaba tan asustado de que algo llegara a pasarle. Rápidamente se alistó y salió de su hogar corriendo, la adrenalina que estaba en su sangre era suficiente como para correr hasta el campus con zapatos formales. Detuvo su marcha cuando dobló en una esquina, era doloroso todas las emociones que estaba experimentando, se odiaba en ese momento por caer tan bajo. Se llevó una mano a la frente, cubriendo sus ojos, no quería pensar más. En un impulso, Naruto golpeó la gastada pared donde estaba recargado. No lo hizo sentir mejor, un instante después, el rubio escuchó un claxon, miró por todas partes y reconoció el auto de Itachi, Sasuke estaba de copiloto, caminó hasta ellos y se subió. Los tres percibieron esa extraña incomodidad, había algo en el ambiente que no los dejaba tranquilos.

—Tenemos que hablar—. Dijo Naruto.

—Vayamos por Kakashi.

Desde su graduación, Itachi no se había acercado a la universidad, todo estaba como siempre, había cosas que nunca cambiaban, como Kakashi, sentado en su habitual sitio con literatura francesa.

—Sube al auto—. Dijo Naruto muy serio. —Tenemos que hablar.

—Sonaste como todo un gánster, felicidades.

Naruto no se rio del chiste. Kakashi cerró su libro y subió al auto.

—¿A dónde vamos?—. Preguntó Itachi.

—567 de Avenida Thomas Ed.

Itachi se preguntó cómo sería el lugar donde se reunían estos adictos al juego. Cuando llegaron se sorprendió de estar en una rústica posada, aunque tenía un lado positivo, a esa hora estaba vacía.

Los cuatro tomaron asiento en una mesa más grande, y más recóndita, una mesera llegó a tomar su pedido. Todos ordenaron café. Cuando lo trajo nadie bebió.

—¿Qué te pasa Naruto, por qué estás tan alterado? Perdimos ante Pain, no es sorpresa.

—No lo sé Kakashi-sensei tal vez estoy alterado porque anoche entraron a mi casa y le apuntaron con una pistola a mi madre.

Naruto golpeó la mesa, el encargado del restaurante se sobresaltó. Le habló a su mesera para que no se acercara a ellos por el momento.

—¿Quien fue?—. Preguntó Kakashi.

—Pain, no aceptó la derrota anoche y fue a cobrarme.

—¿Cómo está Kushina?—. Preguntó Sasuke.

—Estaba dormida, hubiera sido una muerte aterradora.

—También fueron a mi casa, si no fuera por Itachi tal vez estaría muerto.

Itachi tocó el café por primera vez.

—¿Entonces lo sabes?—. Preguntó Kakashi.

Itachi sólo le dio una mirada.

—Ayudaré a que mi hermano salga de esto. Investigue toda la noche y tengo una idea—. Dijo Itachi.

Sasuke lo miró extrañado, no le había dicho nada.

—Los hijos Uchiha son herederos de un lote que se abrirá cuando cumplamos 28 años...

—Faltan seis años para eso—. Dijo Naruto.

Itachi bebió de su café, era fuerte.

—28 años u otra opción.

—¿Cuál es?—. Preguntó Sasuke.

—Matrimonio.

Naruto se relajó de inmediato, era una salida muy fácil, pudo sentir como la soga imaginaria que ataba su cuello se aflojó. Sasuke no se sentía igual, esa idea era horrible de pensar, era tan joven, no podía imaginar compartir su vida con alguien y ni siquiera se le venía alguien a la mente, sus relaciones con las mujeres no eran prioridad en ese momento. Había tenido algunas amantes anteriormente, nada serio. Era impensable pensar en proponerle matrimonio a alguna de las chicas con las que salió.

—¿Con quién te casarás?—Pregunto Sasuke a su hermano.

El rio en respuesta.

—Yo no le debo a nadie, si yo fuera tú en este momento revisaría mis contactos para averiguar quién es el amor de mi vida.

Sasuke resopló.

La puerta del restaurante abrió, dejando entrar una brisa muy fría, Itachi observó a la chica pelirrosa, el abrigo de color café le quedaba muy grande, probablemente no fuera de ella, pero seguía luciendo muy hermosa.

—Pain me dio siete días—. Dijo Naruto. —Tu boda debe de ser hoy.

Kakashi comenzó a reír. Era una muy mala broma.

—¿Tienes a alguien en mente?—. Preguntó Kakashi.

Sasuke negó.

—¿Qué otra opción tengo?

—Morir, probablemente—. Dijo Itachi.

Itachi terminó su taza, y la dejó en la mesa.

—Buen día—. Dijo Sakura. —Mi compañera tuvo que ausentarse un momento, serviré su mesa, ¿quieren ordenar algo?

Kakashi le sonrió a Sakura, ordenó rápidamente. Naruto comenzó a sentir hambre después de oír la buena noticia, Itachi pensó él porqué habían escogido ese lugar, pero después de ver a la hermosa mesera pensó en que quizás ella era la razón.

—Piensa—. Dijo Kakashi. —¿Cuáles son las condiciones, Itachi?

—No estoy muy seguro, dame tiempo para investigar realmente qué tiene que hacer Sasuke.

—¿Puedo ser tu padrino?—. Dijo Naruto.


Dos días después, Naruto y Sasuke estaban en la universidad, ambos estaban leyendo en la biblioteca, Sasuke había estado muy silencioso desde la opción que Itachi le había dado.

—Vamos a comer, muero de hambre—. Dijo Naruto.

—No.

—¿Por qué estás molesto?

Sasuke dejó de escribir, el cubículo de madera estaba iluminado con una hermosa luz dorada.

—Tú no tienes que casarte para evitar morir.

—Vamos, no es tan mala. ¿Ya pensaste en quién será la afortunada señora Uchiha?

—Vete.

—Te ayudaré a pensar en alguien, veamos.

Naruto hizo una mueca pensativa.

—¿Qué tal Ino Yamanaka? Estuvo con nosotros en la escuela.

—No.

—Y estaba enamorada de ti.

—No.

—De acuerdo... y esa chica extranjera, ¿cómo se llama? Temari.

Sasuke lo miró irritado.

—¿No te gusta?

Sasuke no dijo nada, estaba molesto.

—De todos modos, está comprometida con Shikamaru, y es nuestro amigo.

—Ya no quiero hablar de esto.

—¿Y Hinata Hyūga? Es bonita y amable, además es algo de Neji, será agradable ¿no crees?

Sasuke cerró sus libros y tomó sus cosas, abandonó la biblioteca y dejó a Naruto con sus disparates.

—Supongo que fue un no.

El Uzumaki, sonrió, tal vez tenía que planearlo mejor, encontrar a alguien quien entendiera su situación. Y llegar a un acuerdo con ella, Naruto romantizaba la idea del matrimonio, pero en el fondo de sus pensamientos sabía que Sasuke jamás se casaría en estos momentos.

El rubio salió del campus en dirección a Avenida Thomas Ed.

Seguía pensando en cómo arreglarían ese matrimonio, había mucho dinero de por medio, tal vez con eso serían capaces de contratar a una actriz. Naruto sonrió, ese plan no sonaba tan disparatado como el matrimonio real.

Naruto abrió la puerta del lugar y se sentó en la mesa habitual. Se quitó los guantes y el abrigo.

«una persona que esté dispuesta actuar con nosotros»

—Hola, veo que tus amigos no te acompañan hoy. ¿Café con azúcar?

—Por favor.

Sakura ya tenía la taza lista.

—Mis amigos tienen algunos pendientes, no siempre saben hacer espacio para la recreación—. Dijo Naruto.

—Dímelo a mí. ¿Qué vas a ordenar?

Naruto pidió algunas cosas de la carta, le pedía su opinión a la chica sobre con qué guarnición era mejor acompañar su platillo fuerte. Sakura le daba combinaciones deliciosas.

—Sakura ¿verdad?—. Dijo Naruto.

Ella asintió.

—Bien, Sakura-chan, es todo.

—Ya regreso.

Naruto se volvió a sumir en sus pensamientos, las mujeres decentes que conocían se negarían rotundamente a fingir un matrimonio por dinero. Frunció el ceño, era entendible, nadie querría hacer un acto tan deshonesto sin algo a cambio, además, estar con Sasuke podría ser un desafío.

—Muy bien, aquí lo tienes—. Dijo Sakura poniendo los platos frente a Naruto.

—Gracias, Sakura-chan—. Ella asintió. —Puso un pequeño postre de chocolate a un lado.

—No ordene eso—. Dijo viéndolo con curiosidad.

—Es de mi parte, ustedes siempre son muy generosos conmigo, supongo que con todos son así.

El abrió el postre con la cuchara, una sustancia chocolatosa empezó a escurrir, se veía delicioso.

—¿Quieres sentarte, Sakura-Chan?

—No, no, se molestarían conmigo. Pero gracias.

—Entiendo.

Naruto comenzó a comer, sus pensamientos recayeron en Sakura. Algo sobre su gratitud le reveló algo, era como si la hubieran salvado con el dinero que le daban. Comió a una velocidad proporcional a la de su hambre.

"Siempre es sobre dinero" pensó Naruto. "Sakura-chan, también necesita dinero".

—Interesante—. Dijo Naruto y tomó lo último de su café, en la mesa le dejó una buena cantidad a Sakura, como siempre. Su mente estaba maquinando algo, sería muy disparatado, como todos sus problemas.