Advertencia: Esta historia es apta para personas mayores de dieciocho años. Presencia de lenguaje soez, violencia gráfica y futuras situaciones sexuales.
Nota 1: Este fanfic está inspirado en la serie de cómics villain Deku, de mudubu00 en Twitter. Tengo la autorización de la artista para usar sus cómics de referencia; sin embargo, puede que el fanfic y el cómic tengan ciertas diferencias pues una sólo es inspiración de la otra, mas no su copia.
Nota 2: Los sucesos ocurridos en el manga/anime serán modificados de acuerdo a la trama. Es probable que haya spoilers sobre personajes nuevos o pequeñas situaciones.
-FREAKS-
Prefacio
El cuerpo entero le dolía. Podía percibir cada uno de los golpes y daños recibidos durante la ardua batalla. Algunos de ellos sólo lo afectaron de forma física… Hasta que llegó él.
Ésa había sido la primera batalla de algunos jóvenes héroes que recién se graduaban de la UA. Estaban a su cargo. Todos ellos con promesas y sueños que debían cumplir; con dones inigualables que representaban la esperanza de la nueva generación…
Pero ningún quirk, ni siquiera el suyo, era capaz de soportar 1,980° C. Las llamas azules del afamado villano se extendían a su alrededor. Nadie había percibido su llegada hasta que fue demasiado tarde.
Shoto todavía escuchaba los gritos de sus subordinados, a pesar de que ahora no quedara más que cenizas de ellos. Estaba derrotado por completo, al punto en el que literalmente era pisoteado por su enemigo casi natural. No podía mover su cabeza o su mano derecha, respiraba con dificultad y sabía que pronto perdería la consciencia.
Pero no podía dejarlo ir, no a él. No cuando sabía que fue por él que aquella persona ya no estaba a su lado. Fue él, fue Dabi, quien se llevó a Midoriya cuando éste estaba herido e inconsciente. De eso ya habían pasado algunos meses, mas las pesadillas de esa tarde todavía lo perseguían cada noche. Así que no podía dejarlo ir…
Dabi rio, como si supiera exactamente cuáles eran los pensamientos de ése a quien pisaba.
—Hey, héroe, sólo ríndete. —Presionó con más fuerza su pie sobre la mano derecha de Shoto— Estoy harto de todo esto. Él no… Él no volverá nunca. —Shoto gimió de dolor al sentir cómo los huesos de su mano crujían— Así que aleja tus malditas manos de él.
Por un momento, Dabi sopesó la idea de acabar con él ahí mismo. Era uno de los héroes más reconocidos y, personalmente, representaba una molestia para él. Matarlo siempre fue una tarea secundaria; pero en algún momento tendría que ocuparse de ello, ¿no? ¿Qué le impedía hacerlo en ese instante?
—Dabi —dijo una voz a sus espaldas. Sí, tal vez era eso lo que se lo impedía— Es suficiente.
El villano sintió cómo el héroe reaccionaba al reconocer esa voz. Shoto trató de mirarlo mientras que a Dabi le bastó girar un poco el cuello para vislumbrar al chico de cabellos verdes que aguardaba a unos pasos de ellos. La sudadera que usaba ocultaba gran parte de su cabeza, pero dejaba ver ese rostro que aparentaba inocencia.
—Shigaraki está esperando. La misión está completada.
Dabi esperó unos segundos para responder. La mirada del joven era firme y, sabía bien, no le gustaba que lo hiciera esperar.
—Por supuesto. Es todo tuyo —contestó mientras se apartaba del cuerpo herido de su contrincante.
El héroe se arrastró al tiempo que veía cómo Dabi pasaba un brazo por el hombro de Midoriya Izuku. No, no. Ahí estaba de nuevo; no podía dejarlo ir.
Un portal del conocido Kurogiri se abrió frente a ellos. Shoto se arrastró con más frenesí.
—¡Espera! ¡Midoriya! —gritó y casi pudo jurar que vio cómo el aludido le respondía la mirada. Vacía, pero a la vez llena de tantas emociones que no podía distinguir una de otra. Sólo podía desear que no se fuera, no otra vez.
Midoriya regresó la vista al frente y justo antes de cruzar el portal, escuchó el último grito de Todoroki, más suplicante que cualquier otro:
—¡Midoriya!
Llegaron a una habitación amplia. Podían escuchar al resto de la liga en otro cuarto, no muy lejos de donde estaban. El agarre de Dabi sobre su hombro no se relajó.
—¿Qué estás haciendo? —Lo miró con evidente desconfianza. Después de todo, no era un secreto para Dabi todo eso que tuvo con su hermano— Tú… Tú aún…
—Te lo dije, —Lo interrumpió Izuku respondiendo a su mirada sin temor alguno— se completó la misión. Eso es todo.
Porque aunque Dabi conociera parte de sus secretos, jamás le permitió que usara eso como un arma en su contra.
Dabi lo soltó tras unos segundos.
—Sí… Si tú lo dices —musitó antes de caminar hacia su propia dirección.
Ese chico, ese antiguo héroe, creía que sus habilidades analíticas lo convertían en una amenaza para él, para la liga. Creía de verdad que estaba a salvo en ese lugar. Pues bien, tal vez era una ventaja que él creyera eso…
—Como siempre —susurró el usuario de fuego con una sonrisa satisfactoria. Vaya muchacho tan interesante…
